{"id":994,"date":"2019-01-23T12:19:13","date_gmt":"2019-01-23T12:19:13","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=994"},"modified":"2019-01-23T12:19:13","modified_gmt":"2019-01-23T12:19:13","slug":"elementos-para-una-cartografia-de-lo-grupal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=994","title":{"rendered":"Elementos para una cartograf\u00eda de lo grupal"},"content":{"rendered":"<p class=\"post-title single-title\"><em><strong>Por Peter P\u00e1l Pelbart<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Podr\u00edamos partir de Spinoza, el pr\u00edncipe de los fil\u00f3sofos. Y comenzar por lo m\u00e1s elemental. \u00bfQu\u00e9 es un individuo? Spinoza responde: un individuo se define por su grado de potencia. Cada uno de nosotros tiene un grado de potencia singular, el m\u00edo es uno, el tuyo es otro, el de \u00e9l es otro. \u00bfPero qu\u00e9 es un grado de potencia? Es un cierto poder de afectar y ser afectado. Cada uno de nosotros lo tiene. El poder de ser afectado de un bur\u00f3crata: basta con leer a Kafka para tener una idea clar\u00edsima. Y la capacidad de afectar y ser afectado de un artista, \u00bfcu\u00e1l es? \u00bfSer\u00e1 que la de un bailar\u00edn es la misma que la de un actor o un pol\u00edtico? \u00bfSer\u00e1 que la de un acr\u00f3bata es la misma que la del \u201cayunador\u201d? De nuevo Kafka: v\u00e9anse, por ejemplo, aquellos cuentos breves sobre artistas en <em>El artista del hambre<\/em>. Aunque a Deleuze le gusta dar el ejemplo de la garrapata, que colma su poder de ser afectada por los tres elementos, la luz, el olor y la sangre. Trepa al lugar m\u00e1s alto del \u00e1rbol en busca de luz, luego puede esperar en ayunas durante un largo rato en el bosque inmenso y silencioso, y cuando siente el olor del mam\u00edfero que va pasando, <em>plaf<\/em>, se deja caer, para enfilarse a la piel del animal detr\u00e1s de la sangre. Entonces, \u00bfqu\u00e9 es una garrapata? Bueno, es un grado de potencia. Es un cierto poder de ser afectado. Una garrapata se define, en \u00faltima instancia, por esos tres afectos. \u00bfC\u00f3mo hacer la cartograf\u00eda de nuestros afectos? \u00bfC\u00f3mo cartografiar \u201cetol\u00f3gicamente\u201d los afectos de un individuo, sea \u00e9ste una garrapata o una persona? \u00bfO de un grupo o de un movimiento?<\/p>\n<p>Somos, pues, un grado de potencia, definido por nuestro poder de afectar y ser afectado. Pero jam\u00e1s sabemos de antemano cu\u00e1l es nuestra potencia, de qu\u00e9 afectos somos capaces. Es siempre una cuesti\u00f3n experimental. No sabemos a\u00fan lo que puede el cuerpo, dice Spinoza, s\u00f3lo lo descubriremos a lo largo de la existencia. Al sabor de los encuentros. S\u00f3lo a trav\u00e9s de los encuentros aprendemos a seleccionar lo que encaja con nuestro cuerpo y lo que no, lo que con \u00e9l se organiza, lo que tiende a descomponerlo, lo que intensifica su fuerza de existir, lo que la disminuye, lo que intensifica su potencia de actuar, lo que la disminuye. Un buen encuentro es aquel por medio del cual mi cuerpo se conecta con aquello que le es conveniente, un encuentro por medio del cual aumenta su fuerza de existir, su potencia de actuar, su alegr\u00eda. Vamos aprendiendo a seleccionar nuestros encuentros, y a componer: es un gran arte el de la composici\u00f3n, el de la selecci\u00f3n de los buenos encuentros. \u00bfCon qu\u00e9 elementos, materias, individuos, grupos, ideas, mi potencia se compone, para formar una potencia mayor, y que deriva en una mayor alegr\u00eda? Y a la inversa, \u00bfqu\u00e9 tiende a disminuir mi potencia, mi poder de afectar y de ser afectado, qu\u00e9 provoca en m\u00ed tristeza? \u00bfQu\u00e9 es aquello que me separa de mi fuerza? La tristeza es toda pasi\u00f3n que implica una disminuci\u00f3n de nuestra potencia de actuar; la alegr\u00eda, toda pasi\u00f3n que aumenta nuestra potencia de acto. Eso abre un problema \u00e9tico y pol\u00edtico importante: \u00bfc\u00f3mo es que aquellos que detentan el poder hacen que nos afecte la tristeza? Las pasiones tristes en tanto necesarias al ejercicio del poder. Inspirar pasiones tristes: es la relaci\u00f3n necesaria que impone el sacerdote, el d\u00e9spota, inspirar tristeza en sus sujetos, hacerlos impotentes, privarlos de la fuerza de existir. La tristeza no es algo vago, es la disminuci\u00f3n de la potencia de actuar. Existir es, por tanto, variar en nuestra potencia de actuar entre esos dos polos, esas subidas y bajadas, elevaciones y ca\u00eddas.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo llenar el poder de afectar y ser afectado que nos corresponde? Por ejemplo, podemos simplemente ser afectados por las cosas que nos rodean, en los encuentros que tenemos al sabor del azar, podemos quedar a merced de estos, pasivamente, y por tanto tener s\u00f3lo pasiones. Peor a\u00fan, esos encuentros pueden ser apenas malos encuentros, que nos dan pasiones tristes, odio, envidia, resentimiento, humillaci\u00f3n, con lo cual disminuye nuestra fuerza de existir y nos vemos separados de nuestra potencia de actuar. Ahora bien, pocos fil\u00f3sofos combatieron tan ardientemente el culto a las pasiones tristes. Lo que Spinoza quiere decir es que las pasiones no son un problema, \u00e9stas existen y son inevitables, no son buenas ni malas, son necesarias para el encuentro de los cuerpos y el encuentro de las ideas. Lo que s\u00ed es evitable, en cierta medida, son las pasiones tristes que nos esclavizan en la impotencia. En otros t\u00e9rminos, es en las pasiones alegres donde nos acercamos a ese punto de conversi\u00f3n donde podemos dejar de simplemente padecer, para poder hacer; dejar de tener s\u00f3lo pasiones, para tener acciones, para podernos desdoblar en nuestra potencia de hacer, nuestro poder de afectar, nuestro poder de ser la causa directa de nuestras acciones, y no de obedecer siempre a causas externas, padeci\u00e9ndolas, estando siempre a merced de ellas. Como ya se dieron cuenta, estoy en un vuelo libre y supers\u00f3nico de Spinoza, con pizcas de Deleuze, para nuestros prop\u00f3sitos espec\u00edficos.<\/p>\n<p>Deleuze insiste en lo siguiente: nadie sabe de antemano de qu\u00e9 afectos es capaz, no sabemos todav\u00eda lo que puede un cuerpo o un alma, es un asunto de experimentaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de prudencia. Esa es la interpretaci\u00f3n etol\u00f3gica de Deleuze: la \u00e9tica ser\u00eda un estudio de las composiciones, de la composici\u00f3n entre relaciones, de la composici\u00f3n entre poderes, de los modos de existencia en que deriva tal o cual compuesto. No se trata de seguir cualquier mandamiento, cartilla previa, o receta, sino de evaluar las maneras de vida que resultan de \u00e9sta o aquella composici\u00f3n, de \u00e9ste o aquel encuentro, de \u00e9sta o aquella afectaci\u00f3n. Si el individuo se define por su poder de afectar y ser afectado, de componerse, la cuesti\u00f3n necesariamente se dilata m\u00e1s all\u00e1 del individuo, y concierne al abanico de sus encuentros. C\u00f3mo es que las relaciones pueden componerse para formar una nueva relaci\u00f3n m\u00e1s \u201camplia\u201d, o c\u00f3mo los poderes de afectar y ser afectado pueden componerse para constituir un poder m\u00e1s intenso, una potencia m\u00e1s \u201cintensa\u201d. Se trata entonces, dice Deleuze, de las \u201csociabilidades y comunidades\u201d. E incluso se pregunta: \u201c\u00bfC\u00f3mo se componen los individuos para formar un individuo superior, al infinito? \u00bfC\u00f3mo puede un ser llevar a otro a su mundo, pero conservando o respetando las relaciones y el mundo propios?\u201d Es una pregunta crucial, no s\u00f3lo para quien trabaja en grupo, sino para la vida en general. \u00bfC\u00f3mo un ser puede componerse con otro, atraerlo a su mundo, pero conservando o respetando las relaciones y el mundo propios de ese otro? Como si pudieran existir varios mundos, incluso al interior de una composici\u00f3n mayor, sin que sean todos reducidos a un mismo y \u00fanico mundo. A partir de ah\u00ed, se puede pensar la constituci\u00f3n de un \u201ccuerpo\u201d m\u00faltiple. Por ejemplo, un colectivo ser\u00eda eso, un cuerpo m\u00faltiple, compuesto de varios individuos, con sus relaciones espec\u00edficas de lentitud y diligencia. Un colectivo podr\u00eda pensarse como esa variaci\u00f3n continua entre sus elementos heterog\u00e9neos, como afectaci\u00f3n rec\u00edproca entre potencias singulares, en una cierta composici\u00f3n de lentitud y diligencia.<\/p>\n<p>\u00bfPero c\u00f3mo pensar la consistencia de ese \u201cconjunto\u201d compuesto de singularidades, de multiplicidad, de elementos heterog\u00e9neos? Deleuze y Guattari invocan con frecuencia un \u201cplano de consistencia\u201d, un \u201cplano de composici\u00f3n\u201d, un \u201cplano de inmanencia\u201d. En un plano de composici\u00f3n, se trata de acompa\u00f1ar las conexiones variables, las relaciones de lentitud y diligencia, la materia an\u00f3nima e impalpable disolviendo formas y personas, estratos y sujetos, liberando movimientos, extrayendo part\u00edculas y afectos. Es un plano de proliferaci\u00f3n, de poblamiento y contagio. En un plano de composici\u00f3n lo que est\u00e1 en juego es la consistencia con la cual logra reunir elementos heterog\u00e9neos, disparatados, y tambi\u00e9n c\u00f3mo favorece acontecimientos m\u00faltiples.<\/p>\n<p>Como dice la conclusi\u00f3n pr\u00e1cticamente ininteligible de <em>Mil Mesetas<\/em>, lo que se inscribe en un plano de composici\u00f3n son los acontecimientos, las transformaciones incorporales, las esencias n\u00f3madas, las variaciones intensivas, los devenires, los espacios lisos: es siempre un cuerpo sin \u00f3rganos. En todo caso, hay aqu\u00ed una condici\u00f3n que sirve para pensar el plano micropol\u00edtico o macropol\u00edtico, y que parece una f\u00f3rmula matem\u00e1tica: N-1. \u00bfQu\u00e9 significa esa rareza? S\u00f3lo esto. Dada una multiplicidad cualquiera, un\u00a0 conjunto de individuos, o singularidades, o afectos, \u00bfc\u00f3mo producir ese plano de consistencia sin subsumir esa heterogeneidad a una unidad cualquiera? O sea, el desaf\u00edo consiste en eso: sumergidos en una multiplicidad cualquiera, que hace un plano de composici\u00f3n, conjurar aquel Uno que pretende unificar el conjunto o hablar en nombre de esa multiplicidad, sea ese uno el papa, un gobernante, el director, una ideolog\u00eda, un afecto predominante. Se trata de rechazar el imperio del Uno. Es una filosof\u00eda de la diferencia, de la multiplicidad, de la singularidad, lo que no significa Caos, la indiferenciaci\u00f3n, el todo vale, sino justamente lo contrario, la afectaci\u00f3n, la composici\u00f3n, una especie de constructivismo, donde la \u00fanica regla, m\u00e1s all\u00e1 de toda esa qu\u00edmica de los encuentros, y de la consistencia, es excomulgar a aquel que pretende hablar en nombre de todos, o que se cree representante de una totalidad que justamente cabe evitar a toda costa.<\/p>\n<p>Multitud es lo contrario de masa. La masa es un compacto homog\u00e9neo, una indiferenciaci\u00f3n de sus componentes en una direcci\u00f3n \u00fanica, sometidos a un l\u00edder. La multitud, tal como Negri la entiende, es lo contrario, es esa heterogeneidad, esa inteligencia colectiva, esas afectaciones rec\u00edprocas, esa multiplicidad subjetiva. En el fondo, y es ah\u00ed a donde quer\u00eda llegar, la multitud es una cierta din\u00e1mica entre lo com\u00fan y lo singular, la multiplicidad y la variaci\u00f3n, la potencia desmedida y el poder soberano que intenta contenerla, regularla o moldearla \u2013y tal vez un grupo, de teatro, de performance, de intervenci\u00f3n, podr\u00eda ser considerado bajo la misma l\u00f3gica, en esa din\u00e1mica entre lo com\u00fan y lo singular, la composici\u00f3n y la consistencia, el acontecimiento y la subjetividad. En el fondo, en esas composiciones y recomposiciones se trata siempre de la experimentaci\u00f3n inmanente de un com\u00fan, se trata siempre de invenci\u00f3n de modos de vida, se trata siempre de una redistribuci\u00f3n de los afectos, se trata siempre de la invenci\u00f3n de nuevos posibles. \u00bfC\u00f3mo pensar entonces la comunidad, o el grupo, o un colectivo, no seg\u00fan el modelo de la fusi\u00f3n, de la homogeneidad, de la identidad consigo misma, sino de la heterogeneidad, de la pluralidad, del juego, incluso de las distancias reinventadas en su interior? En otras palabras, como dice Blanchot en <em>La Communaut\u00e9 Inavouable<\/em>, en la comunidad no se trata ya de una relaci\u00f3n de lo Mismo con lo Mismo, sino de una relaci\u00f3n en la cual interviene el Otro, y \u00e9ste siempre es irreductible, siempre en disimetr\u00eda, \u00e9ste introduce la disimetr\u00eda. Como dice Bataille: \u201cSi este mundo no fuera constantemente recorrido por los movimientos convulsos de los seres que se buscan unos a otros (\u2026), parecer\u00eda un escarnio dirigido a aquellos que hace nacer\u201d. \u00bfPero qu\u00e9 es ese movimiento convulso de los seres que se buscan unos a otros? \u00bfSer\u00eda el amor, como cuando se habla de la comunidad de los amantes? \u00bfO el deseo, seg\u00fan se\u00f1ala Negri? \u00bfO se trata de un movimiento que no tolera ning\u00fan nombre, ni amor ni deseo, sino que atrae a los seres para lanzarlos unos en direcci\u00f3n a otros, seg\u00fan sus cuerpos o seg\u00fan su coraz\u00f3n y su pensamiento, arrebat\u00e1ndolos a la sociedad ordinaria, reinventando su sensibilidad? Que ese tema sea m\u00e1s que una obsesi\u00f3n individual de un autor, demuestra su presencia recurrente entre pensadores de los a\u00f1os sesenta y setenta. Por ejemplo, en un curso impartido en el Coll\u00e8ge de France en 1976-77, Roland Barthes habla en torno a la cuesti\u00f3n <em>Comment vivre-ensamble<\/em> (C\u00f3mo vivir juntos), que fue el tema de la Bienal de ese a\u00f1o. Barthes no est\u00e1 interesado en el vivir-de-a-dos conyugal, ni en el vivir-con-muchos seg\u00fan una coerci\u00f3n colectivista, sino en el desaf\u00edo de \u201cponer en com\u00fan las distancias\u201d, \u201cla utop\u00eda de un socialismo de las distancias\u201d, en la estela del \u201cpathos de la distancia\u201d evocado por Nietzsche. Son nuevas formas de agenciamiento colectivo que van surgiendo, no fusionadas, sino rizom\u00e1ticas. En esa t\u00f3nica, la propia resistencia hoy asume nuevas modalidades. Deleuze no se cansa de repetir: crear es resistir. Resistir no consiste apenas en decir no, sino en inventar, reinventarse, crear nuevos efectos, nuevos preceptos, nuevos posibles, nuevas posibilidades de vida. Claro que el propio t\u00e9rmino de creaci\u00f3n est\u00e1 hoy comprometido, y sometido por completo a los dictados del capitalismo tard\u00edo y de la sociedad de control, con su vampirismo insaciable, que se apodera de la vitalidad social como ning\u00fan otro r\u00e9gimen anterior lo hab\u00eda hecho. Pero al mismo tiempo, en ese contexto, tal vitalidad acaba apareciendo en aquello que ella es, no un producto del capital, sino el patrimonio de todos y de cualquiera, la potencia del hombre com\u00fan. Incluso la deserci\u00f3n asume formas nuevas. A prop\u00f3sito de Bartleby, de Melville, aquel escribiente que a todo responde \u201cpreferir\u00eda no hacerlo\u201d, Deleuze comenta: la particularidad de ese hombre es que no tiene ninguna particularidad, es el hombre cualquiera, el hombre sin esencia, el hombre que se niega a fijarse en una personalidad estable. A diferencia del bur\u00f3crata servil (que compone la masa nazista, por ejemplo), en el hombre com\u00fan tal como aparece aqu\u00ed se expresa algo m\u00e1s que el anonimato inexpresivo: el llamado a una nueva comunidad. No aquella comunidad basada en la jerarqu\u00eda, el paternalismo, la compasi\u00f3n, como su patr\u00f3n querr\u00eda ofrecerle, sino una sociedad de hermanos, la \u201ccomunidad de los c\u00e9libes\u201d. Deleuze detecta entre los norteamericanos, incluso antes de la independencia, esa vocaci\u00f3n de constituir una sociedad de hermanos, una federaci\u00f3n de hombres y bienes, una comunidad de individuos anarquistas en el seno de la inmigraci\u00f3n universal. La filosof\u00eda pragmatista norteamericana, en consonancia con la literatura norteamericana que Deleuze tanto valora, luchar\u00e1 no s\u00f3lo contra las particularidades que oponen al hombre contra el hombre, y alimentan una desconfianza irremediable de uno contra otro, sino tambi\u00e9n contra su opuesto, lo Universal o el Todo, la fusi\u00f3n de las almas en nombre del gran amor o de la caridad, el alma colectiva en nombre de la cual hablaron los inquisidores, como en el famoso pasaje de Dostoievski, y a veces los revolucionarios.<\/p>\n<p>Deleuze se pregunta entonces: \u00bfqu\u00e9 les queda a las almas cuando ya no se aferran a particularidades, qu\u00e9 les impide fundirse en un todo? Les queda precisamente su originalidad, es decir un sonido que cada una emite cuando pone el pie en el camino, cuando lleva su vida sin buscar la salvaci\u00f3n, cuando emprende su viaje encarnado sin objetivo particular, y entonces encuentra al otro viajero, a quien reconoce por el sonido. Lawrence dec\u00eda que \u00e9ste era el nuevo mesianismo o el aporte democr\u00e1tico de la literatura norteamericana: contra la moral europea de la salvaci\u00f3n y la caridad, una moral de la vida en donde el alma s\u00f3lo se realiza al poner el pie en el camino, expuesta a todos los contactos, sin intentar jam\u00e1s salvar otras almas, desvi\u00e1ndose de aquellas que emiten un sonido demasiado autoritario o demasiado lacrimoso, formando con sus iguales acuerdos y acordes, incluso huidizos. La comunidad de los c\u00e9libes es la del hombre cualquiera y de sus singularidades que se cruzan: ni individualismo, ni comunalismo.<\/p>\n<p>No querr\u00eda terminar este recorrido tan zigzagueante con una conclusi\u00f3n demasiado asertiva, pues estamos en un momento tan complejo que la asertividad puede volverse un ingrediente fundamentalista m\u00e1s que se conjuga con tantos otros, como la religi\u00f3n del capital o el capital de las religiones. La experimentaci\u00f3n es siempre m\u00e1s vacilante, hecha de lagunas y disparidades, colapsos y retomas, desfallecimientos, tartamudeos, devenires ins\u00f3litos, acontecimientos tanto m\u00e1s imponderables cuanto menos se exhiben seg\u00fan los umbrales de la percepci\u00f3n consagrados por una sociedad del espect\u00e1culo. Quiz\u00e1 me gustar\u00eda decir apenas lo siguiente, a guisa de cierre. Deleuze llega a decir que lo que le importa no es el futuro de revoluci\u00f3n, sino el devenir-revolucionario de las personas, los espacio-tiempos que \u00e9stas son capaces de inventar, los acontecimientos que se dan por todas partes. De modo que, como \u00e9l dice, ser de izquierda no significa una pertenencia partidaria, sino una cuesti\u00f3n de percepci\u00f3n. Cuando piensan en mayo del 68, Deleuze y Guattari se refer\u00edan a una mutaci\u00f3n en la sensibilidad, en la percepci\u00f3n social, en que s\u00fabitamente todo aquello que era soportado cotidianamente se volvi\u00f3 intolerable y se inventaron nuevos deseos que antes parec\u00edan impensables. Una mutaci\u00f3n social es una redistribuci\u00f3n de los afectos, es un redise\u00f1o de la frontera entre aquello que una sociedad percibe como intolerable y aquello que \u00e9sta considera deseable. No creo que el teatro sea ajeno a esa tarea, que es la de la sensibilidad, la percepci\u00f3n, la invenci\u00f3n de posibles, formas de asociaci\u00f3n inusitadas, modos de existencia. Es un desaf\u00edo est\u00e9tico, \u00e9tico, pol\u00edtico, subjetivo. Pero que no se da de forma et\u00e9rea o abstracta. A veces necesitamos de dispositivos muy concretos que sustenten tales experimentaciones, tales acontecimientos. Estar a la altura de lo que nos sucede es la \u00fanica \u00e9tica posible, estar a la altura de los acontecimientos que uno est\u00e9 en condiciones de propiciar, en los m\u00e1s diversos campos, en las m\u00e1s diversas escalas, molares y moleculares, rechazando el nihilismo biopol\u00edtico y sus formas cada vez m\u00e1s insidiosas y capilares. A esos dispositivos diversos, de los cuales un cierto teatro forma parte, yo los llamar\u00eda dispositivos biopol\u00edticos, donde est\u00e1 en juego una potencia de vida, una biopotencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s de Iv\u00e1n Garc\u00eda<\/em><\/p>\n<p>Fuente:<\/p>\n<p>Podr\u00edamos partir de Spinoza, el pr\u00edncipe de los fil\u00f3sofos. Y comenzar por lo m\u00e1s elemental. \u00bfQu\u00e9 es un individuo? Spinoza responde: un individuo se define por su grado de potencia. Cada uno de nosotros tiene un grado de potencia singular, el m\u00edo es uno, el tuyo es otro, el de \u00e9l es otro. \u00bfPero qu\u00e9 es un grado de potencia? Es un cierto poder de afectar y ser afectado. Cada uno de nosotros lo tiene. El poder de ser afectado de un bur\u00f3crata: basta con leer a Kafka para tener una idea clar\u00edsima. Y la capacidad de afectar y ser afectado de un artista, \u00bfcu\u00e1l es? \u00bfSer\u00e1 que la de un bailar\u00edn es la misma que la de un actor o un pol\u00edtico? \u00bfSer\u00e1 que la de un acr\u00f3bata es la misma que la del \u201cayunador\u201d? De nuevo Kafka: v\u00e9anse, por ejemplo, aquellos cuentos breves sobre artistas en <em>El artista del hambre<\/em>. Aunque a Deleuze le gusta dar el ejemplo de la garrapata, que colma su poder de ser afectada por los tres elementos, la luz, el olor y la sangre. Trepa al lugar m\u00e1s alto del \u00e1rbol en busca de luz, luego puede esperar en ayunas durante un largo rato en el bosque inmenso y silencioso, y cuando siente el olor del mam\u00edfero que va pasando, <em>plaf<\/em>, se deja caer, para enfilarse a la piel del animal detr\u00e1s de la sangre. Entonces, \u00bfqu\u00e9 es una garrapata? Bueno, es un grado de potencia. Es un cierto poder de ser afectado. Una garrapata se define, en \u00faltima instancia, por esos tres afectos. \u00bfC\u00f3mo hacer la cartograf\u00eda de nuestros afectos? \u00bfC\u00f3mo cartografiar \u201cetol\u00f3gicamente\u201d los afectos de un individuo, sea \u00e9ste una garrapata o una persona? \u00bfO de un grupo o de un movimiento?<\/p>\n<p>Somos, pues, un grado de potencia, definido por nuestro poder de afectar y ser afectado. Pero jam\u00e1s sabemos de antemano cu\u00e1l es nuestra potencia, de qu\u00e9 afectos somos capaces. Es siempre una cuesti\u00f3n experimental. No sabemos a\u00fan lo que puede el cuerpo, dice Spinoza, s\u00f3lo lo descubriremos a lo largo de la existencia. Al sabor de los encuentros. S\u00f3lo a trav\u00e9s de los encuentros aprendemos a seleccionar lo que encaja con nuestro cuerpo y lo que no, lo que con \u00e9l se organiza, lo que tiende a descomponerlo, lo que intensifica su fuerza de existir, lo que la disminuye, lo que intensifica su potencia de actuar, lo que la disminuye. Un buen encuentro es aquel por medio del cual mi cuerpo se conecta con aquello que le es conveniente, un encuentro por medio del cual aumenta su fuerza de existir, su potencia de actuar, su alegr\u00eda. Vamos aprendiendo a seleccionar nuestros encuentros, y a componer: es un gran arte el de la composici\u00f3n, el de la selecci\u00f3n de los buenos encuentros. \u00bfCon qu\u00e9 elementos, materias, individuos, grupos, ideas, mi potencia se compone, para formar una potencia mayor, y que deriva en una mayor alegr\u00eda? Y a la inversa, \u00bfqu\u00e9 tiende a disminuir mi potencia, mi poder de afectar y de ser afectado, qu\u00e9 provoca en m\u00ed tristeza? \u00bfQu\u00e9 es aquello que me separa de mi fuerza? La tristeza es toda pasi\u00f3n que implica una disminuci\u00f3n de nuestra potencia de actuar; la alegr\u00eda, toda pasi\u00f3n que aumenta nuestra potencia de acto. Eso abre un problema \u00e9tico y pol\u00edtico importante: \u00bfc\u00f3mo es que aquellos que detentan el poder hacen que nos afecte la tristeza? Las pasiones tristes en tanto necesarias al ejercicio del poder. Inspirar pasiones tristes: es la relaci\u00f3n necesaria que impone el sacerdote, el d\u00e9spota, inspirar tristeza en sus sujetos, hacerlos impotentes, privarlos de la fuerza de existir. La tristeza no es algo vago, es la disminuci\u00f3n de la potencia de actuar. Existir es, por tanto, variar en nuestra potencia de actuar entre esos dos polos, esas subidas y bajadas, elevaciones y ca\u00eddas.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo llenar el poder de afectar y ser afectado que nos corresponde? Por ejemplo, podemos simplemente ser afectados por las cosas que nos rodean, en los encuentros que tenemos al sabor del azar, podemos quedar a merced de estos, pasivamente, y por tanto tener s\u00f3lo pasiones. Peor a\u00fan, esos encuentros pueden ser apenas malos encuentros, que nos dan pasiones tristes, odio, envidia, resentimiento, humillaci\u00f3n, con lo cual disminuye nuestra fuerza de existir y nos vemos separados de nuestra potencia de actuar. Ahora bien, pocos fil\u00f3sofos combatieron tan ardientemente el culto a las pasiones tristes. Lo que Spinoza quiere decir es que las pasiones no son un problema, \u00e9stas existen y son inevitables, no son buenas ni malas, son necesarias para el encuentro de los cuerpos y el encuentro de las ideas. Lo que s\u00ed es evitable, en cierta medida, son las pasiones tristes que nos esclavizan en la impotencia. En otros t\u00e9rminos, es en las pasiones alegres donde nos acercamos a ese punto de conversi\u00f3n donde podemos dejar de simplemente padecer, para poder hacer; dejar de tener s\u00f3lo pasiones, para tener acciones, para podernos desdoblar en nuestra potencia de hacer, nuestro poder de afectar, nuestro poder de ser la causa directa de nuestras acciones, y no de obedecer siempre a causas externas, padeci\u00e9ndolas, estando siempre a merced de ellas. Como ya se dieron cuenta, estoy en un vuelo libre y supers\u00f3nico de Spinoza, con pizcas de Deleuze, para nuestros prop\u00f3sitos espec\u00edficos.<\/p>\n<p>Deleuze insiste en lo siguiente: nadie sabe de antemano de qu\u00e9 afectos es capaz, no sabemos todav\u00eda lo que puede un cuerpo o un alma, es un asunto de experimentaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de prudencia. Esa es la interpretaci\u00f3n etol\u00f3gica de Deleuze: la \u00e9tica ser\u00eda un estudio de las composiciones, de la composici\u00f3n entre relaciones, de la composici\u00f3n entre poderes, de los modos de existencia en que deriva tal o cual compuesto. No se trata de seguir cualquier mandamiento, cartilla previa, o receta, sino de evaluar las maneras de vida que resultan de \u00e9sta o aquella composici\u00f3n, de \u00e9ste o aquel encuentro, de \u00e9sta o aquella afectaci\u00f3n. Si el individuo se define por su poder de afectar y ser afectado, de componerse, la cuesti\u00f3n necesariamente se dilata m\u00e1s all\u00e1 del individuo, y concierne al abanico de sus encuentros. C\u00f3mo es que las relaciones pueden componerse para formar una nueva relaci\u00f3n m\u00e1s \u201camplia\u201d, o c\u00f3mo los poderes de afectar y ser afectado pueden componerse para constituir un poder m\u00e1s intenso, una potencia m\u00e1s \u201cintensa\u201d. Se trata entonces, dice Deleuze, de las \u201csociabilidades y comunidades\u201d. E incluso se pregunta: \u201c\u00bfC\u00f3mo se componen los individuos para formar un individuo superior, al infinito? \u00bfC\u00f3mo puede un ser llevar a otro a su mundo, pero conservando o respetando las relaciones y el mundo propios?\u201d Es una pregunta crucial, no s\u00f3lo para quien trabaja en grupo, sino para la vida en general. \u00bfC\u00f3mo un ser puede componerse con otro, atraerlo a su mundo, pero conservando o respetando las relaciones y el mundo propios de ese otro? Como si pudieran existir varios mundos, incluso al interior de una composici\u00f3n mayor, sin que sean todos reducidos a un mismo y \u00fanico mundo. A partir de ah\u00ed, se puede pensar la constituci\u00f3n de un \u201ccuerpo\u201d m\u00faltiple. Por ejemplo, un colectivo ser\u00eda eso, un cuerpo m\u00faltiple, compuesto de varios individuos, con sus relaciones espec\u00edficas de lentitud y diligencia. Un colectivo podr\u00eda pensarse como esa variaci\u00f3n continua entre sus elementos heterog\u00e9neos, como afectaci\u00f3n rec\u00edproca entre potencias singulares, en una cierta composici\u00f3n de lentitud y diligencia.<\/p>\n<p>\u00bfPero c\u00f3mo pensar la consistencia de ese \u201cconjunto\u201d compuesto de singularidades, de multiplicidad, de elementos heterog\u00e9neos? Deleuze y Guattari invocan con frecuencia un \u201cplano de consistencia\u201d, un \u201cplano de composici\u00f3n\u201d, un \u201cplano de inmanencia\u201d. En un plano de composici\u00f3n, se trata de acompa\u00f1ar las conexiones variables, las relaciones de lentitud y diligencia, la materia an\u00f3nima e impalpable disolviendo formas y personas, estratos y sujetos, liberando movimientos, extrayendo part\u00edculas y afectos. Es un plano de proliferaci\u00f3n, de poblamiento y contagio. En un plano de composici\u00f3n lo que est\u00e1 en juego es la consistencia con la cual logra reunir elementos heterog\u00e9neos, disparatados, y tambi\u00e9n c\u00f3mo favorece acontecimientos m\u00faltiples.<\/p>\n<p>Como dice la conclusi\u00f3n pr\u00e1cticamente ininteligible de <em>Mil Mesetas<\/em>, lo que se inscribe en un plano de composici\u00f3n son los acontecimientos, las transformaciones incorporales, las esencias n\u00f3madas, las variaciones intensivas, los devenires, los espacios lisos: es siempre un cuerpo sin \u00f3rganos. En todo caso, hay aqu\u00ed una condici\u00f3n que sirve para pensar el plano micropol\u00edtico o macropol\u00edtico, y que parece una f\u00f3rmula matem\u00e1tica: N-1. \u00bfQu\u00e9 significa esa rareza? S\u00f3lo esto. Dada una multiplicidad cualquiera, un\u00a0 conjunto de individuos, o singularidades, o afectos, \u00bfc\u00f3mo producir ese plano de consistencia sin subsumir esa heterogeneidad a una unidad cualquiera? O sea, el desaf\u00edo consiste en eso: sumergidos en una multiplicidad cualquiera, que hace un plano de composici\u00f3n, conjurar aquel Uno que pretende unificar el conjunto o hablar en nombre de esa multiplicidad, sea ese uno el papa, un gobernante, el director, una ideolog\u00eda, un afecto predominante. Se trata de rechazar el imperio del Uno. Es una filosof\u00eda de la diferencia, de la multiplicidad, de la singularidad, lo que no significa Caos, la indiferenciaci\u00f3n, el todo vale, sino justamente lo contrario, la afectaci\u00f3n, la composici\u00f3n, una especie de constructivismo, donde la \u00fanica regla, m\u00e1s all\u00e1 de toda esa qu\u00edmica de los encuentros, y de la consistencia, es excomulgar a aquel que pretende hablar en nombre de todos, o que se cree representante de una totalidad que justamente cabe evitar a toda costa.<\/p>\n<p>Multitud es lo contrario de masa. La masa es un compacto homog\u00e9neo, una indiferenciaci\u00f3n de sus componentes en una direcci\u00f3n \u00fanica, sometidos a un l\u00edder. La multitud, tal como Negri la entiende, es lo contrario, es esa heterogeneidad, esa inteligencia colectiva, esas afectaciones rec\u00edprocas, esa multiplicidad subjetiva. En el fondo, y es ah\u00ed a donde quer\u00eda llegar, la multitud es una cierta din\u00e1mica entre lo com\u00fan y lo singular, la multiplicidad y la variaci\u00f3n, la potencia desmedida y el poder soberano que intenta contenerla, regularla o moldearla \u2013y tal vez un grupo, de teatro, de performance, de intervenci\u00f3n, podr\u00eda ser considerado bajo la misma l\u00f3gica, en esa din\u00e1mica entre lo com\u00fan y lo singular, la composici\u00f3n y la consistencia, el acontecimiento y la subjetividad. En el fondo, en esas composiciones y recomposiciones se trata siempre de la experimentaci\u00f3n inmanente de un com\u00fan, se trata siempre de invenci\u00f3n de modos de vida, se trata siempre de una redistribuci\u00f3n de los afectos, se trata siempre de la invenci\u00f3n de nuevos posibles. \u00bfC\u00f3mo pensar entonces la comunidad, o el grupo, o un colectivo, no seg\u00fan el modelo de la fusi\u00f3n, de la homogeneidad, de la identidad consigo misma, sino de la heterogeneidad, de la pluralidad, del juego, incluso de las distancias reinventadas en su interior? En otras palabras, como dice Blanchot en <em>La Communaut\u00e9 Inavouable<\/em>, en la comunidad no se trata ya de una relaci\u00f3n de lo Mismo con lo Mismo, sino de una relaci\u00f3n en la cual interviene el Otro, y \u00e9ste siempre es irreductible, siempre en disimetr\u00eda, \u00e9ste introduce la disimetr\u00eda. Como dice Bataille: \u201cSi este mundo no fuera constantemente recorrido por los movimientos convulsos de los seres que se buscan unos a otros (\u2026), parecer\u00eda un escarnio dirigido a aquellos que hace nacer\u201d. \u00bfPero qu\u00e9 es ese movimiento convulso de los seres que se buscan unos a otros? \u00bfSer\u00eda el amor, como cuando se habla de la comunidad de los amantes? \u00bfO el deseo, seg\u00fan se\u00f1ala Negri? \u00bfO se trata de un movimiento que no tolera ning\u00fan nombre, ni amor ni deseo, sino que atrae a los seres para lanzarlos unos en direcci\u00f3n a otros, seg\u00fan sus cuerpos o seg\u00fan su coraz\u00f3n y su pensamiento, arrebat\u00e1ndolos a la sociedad ordinaria, reinventando su sensibilidad? Que ese tema sea m\u00e1s que una obsesi\u00f3n individual de un autor, demuestra su presencia recurrente entre pensadores de los a\u00f1os sesenta y setenta. Por ejemplo, en un curso impartido en el Coll\u00e8ge de France en 1976-77, Roland Barthes habla en torno a la cuesti\u00f3n <em>Comment vivre-ensamble<\/em> (C\u00f3mo vivir juntos), que fue el tema de la Bienal de ese a\u00f1o. Barthes no est\u00e1 interesado en el vivir-de-a-dos conyugal, ni en el vivir-con-muchos seg\u00fan una coerci\u00f3n colectivista, sino en el desaf\u00edo de \u201cponer en com\u00fan las distancias\u201d, \u201cla utop\u00eda de un socialismo de las distancias\u201d, en la estela del \u201cpathos de la distancia\u201d evocado por Nietzsche. Son nuevas formas de agenciamiento colectivo que van surgiendo, no fusionadas, sino rizom\u00e1ticas. En esa t\u00f3nica, la propia resistencia hoy asume nuevas modalidades. Deleuze no se cansa de repetir: crear es resistir. Resistir no consiste apenas en decir no, sino en inventar, reinventarse, crear nuevos efectos, nuevos preceptos, nuevos posibles, nuevas posibilidades de vida. Claro que el propio t\u00e9rmino de creaci\u00f3n est\u00e1 hoy comprometido, y sometido por completo a los dictados del capitalismo tard\u00edo y de la sociedad de control, con su vampirismo insaciable, que se apodera de la vitalidad social como ning\u00fan otro r\u00e9gimen anterior lo hab\u00eda hecho. Pero al mismo tiempo, en ese contexto, tal vitalidad acaba apareciendo en aquello que ella es, no un producto del capital, sino el patrimonio de todos y de cualquiera, la potencia del hombre com\u00fan. Incluso la deserci\u00f3n asume formas nuevas. A prop\u00f3sito de Bartleby, de Melville, aquel escribiente que a todo responde \u201cpreferir\u00eda no hacerlo\u201d, Deleuze comenta: la particularidad de ese hombre es que no tiene ninguna particularidad, es el hombre cualquiera, el hombre sin esencia, el hombre que se niega a fijarse en una personalidad estable. A diferencia del bur\u00f3crata servil (que compone la masa nazista, por ejemplo), en el hombre com\u00fan tal como aparece aqu\u00ed se expresa algo m\u00e1s que el anonimato inexpresivo: el llamado a una nueva comunidad. No aquella comunidad basada en la jerarqu\u00eda, el paternalismo, la compasi\u00f3n, como su patr\u00f3n querr\u00eda ofrecerle, sino una sociedad de hermanos, la \u201ccomunidad de los c\u00e9libes\u201d. Deleuze detecta entre los norteamericanos, incluso antes de la independencia, esa vocaci\u00f3n de constituir una sociedad de hermanos, una federaci\u00f3n de hombres y bienes, una comunidad de individuos anarquistas en el seno de la inmigraci\u00f3n universal. La filosof\u00eda pragmatista norteamericana, en consonancia con la literatura norteamericana que Deleuze tanto valora, luchar\u00e1 no s\u00f3lo contra las particularidades que oponen al hombre contra el hombre, y alimentan una desconfianza irremediable de uno contra otro, sino tambi\u00e9n contra su opuesto, lo Universal o el Todo, la fusi\u00f3n de las almas en nombre del gran amor o de la caridad, el alma colectiva en nombre de la cual hablaron los inquisidores, como en el famoso pasaje de Dostoievski, y a veces los revolucionarios.<\/p>\n<p>Deleuze se pregunta entonces: \u00bfqu\u00e9 les queda a las almas cuando ya no se aferran a particularidades, qu\u00e9 les impide fundirse en un todo? Les queda precisamente su originalidad, es decir un sonido que cada una emite cuando pone el pie en el camino, cuando lleva su vida sin buscar la salvaci\u00f3n, cuando emprende su viaje encarnado sin objetivo particular, y entonces encuentra al otro viajero, a quien reconoce por el sonido. Lawrence dec\u00eda que \u00e9ste era el nuevo mesianismo o el aporte democr\u00e1tico de la literatura norteamericana: contra la moral europea de la salvaci\u00f3n y la caridad, una moral de la vida en donde el alma s\u00f3lo se realiza al poner el pie en el camino, expuesta a todos los contactos, sin intentar jam\u00e1s salvar otras almas, desvi\u00e1ndose de aquellas que emiten un sonido demasiado autoritario o demasiado lacrimoso, formando con sus iguales acuerdos y acordes, incluso huidizos. La comunidad de los c\u00e9libes es la del hombre cualquiera y de sus singularidades que se cruzan: ni individualismo, ni comunalismo.<\/p>\n<p>No querr\u00eda terminar este recorrido tan zigzagueante con una conclusi\u00f3n demasiado asertiva, pues estamos en un momento tan complejo que la asertividad puede volverse un ingrediente fundamentalista m\u00e1s que se conjuga con tantos otros, como la religi\u00f3n del capital o el capital de las religiones. La experimentaci\u00f3n es siempre m\u00e1s vacilante, hecha de lagunas y disparidades, colapsos y retomas, desfallecimientos, tartamudeos, devenires ins\u00f3litos, acontecimientos tanto m\u00e1s imponderables cuanto menos se exhiben seg\u00fan los umbrales de la percepci\u00f3n consagrados por una sociedad del espect\u00e1culo. Quiz\u00e1 me gustar\u00eda decir apenas lo siguiente, a guisa de cierre. Deleuze llega a decir que lo que le importa no es el futuro de revoluci\u00f3n, sino el devenir-revolucionario de las personas, los espacio-tiempos que \u00e9stas son capaces de inventar, los acontecimientos que se dan por todas partes. De modo que, como \u00e9l dice, ser de izquierda no significa una pertenencia partidaria, sino una cuesti\u00f3n de percepci\u00f3n. Cuando piensan en mayo del 68, Deleuze y Guattari se refer\u00edan a una mutaci\u00f3n en la sensibilidad, en la percepci\u00f3n social, en que s\u00fabitamente todo aquello que era soportado cotidianamente se volvi\u00f3 intolerable y se inventaron nuevos deseos que antes parec\u00edan impensables. Una mutaci\u00f3n social es una redistribuci\u00f3n de los afectos, es un redise\u00f1o de la frontera entre aquello que una sociedad percibe como intolerable y aquello que \u00e9sta considera deseable. No creo que el teatro sea ajeno a esa tarea, que es la de la sensibilidad, la percepci\u00f3n, la invenci\u00f3n de posibles, formas de asociaci\u00f3n inusitadas, modos de existencia. Es un desaf\u00edo est\u00e9tico, \u00e9tico, pol\u00edtico, subjetivo. Pero que no se da de forma et\u00e9rea o abstracta. A veces necesitamos de dispositivos muy concretos que sustenten tales experimentaciones, tales acontecimientos. Estar a la altura de lo que nos sucede es la \u00fanica \u00e9tica posible, estar a la altura de los acontecimientos que uno est\u00e9 en condiciones de propiciar, en los m\u00e1s diversos campos, en las m\u00e1s diversas escalas, molares y moleculares, rechazando el nihilismo biopol\u00edtico y sus formas cada vez m\u00e1s insidiosas y capilares. A esos dispositivos diversos, de los cuales un cierto teatro forma parte, yo los llamar\u00eda dispositivos biopol\u00edticos, donde est\u00e1 en juego una potencia de vida, una biopotencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s de Iv\u00e1n Garc\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Peter P\u00e1l Pelbart Podr\u00edamos partir de Spinoza, el pr\u00edncipe de los fil\u00f3sofos. Y comenzar por lo m\u00e1s elemental. \u00bfQu\u00e9 es un individuo? Spinoza responde: un individuo se define por su grado de potencia. 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