Justa Montero: “El feminismo de Ciudadanos entra en contradicción con el que convoca la huelga feminista”

Anticipa un éxito, otro, del movimiento feminista en la huelga de este año. Cree que, si hoy nadie puede dejar de hablar de feminismo, es gracias al empuje del movimiento feminista autónomo en los últimos años. Justa Montero, militante feminista de larga trayectoria, alerta contra el feminismo que pretende asegurar derechos para una pocas sin tocar las estructuras que generan la desigualdades para todas.

Por Patricia Reguero

Justa Montero empezó su militancia en el movimiento feminista en los años 70. Formaba parte de un grupo universitario con un nombre “horroroso”, dice: la Asociación Universitaria para el Estudio de los Problemas de la Mujer. Militaba en un grupo de San Blas que facilitaba información sobre aborto y anticonceptivos en los últimos años de la dictadura. Es fundadora de la Asamblea Feminista de Madrid y una de las veteranas de la Comisión Feminista 8M, encargada de coordinar la huelga feminista.

Sobre la convocatoria de huelga feminista el 8M, es optimista y anticipa un éxito (otro) del movimiento feminista en la movilización por los derechos de las mujeres con unas demandas que nada tienen que ver con ese “feminismo liberal” hecho a la medida de Ciudadanos. “Hoy nadie puede dejar de hablar de feminismo y nosotras mantenemos una autonomía y una forma de organizarnos que ha llevado a lo que nunca se hubiera pensado”, asegura. Montero es además una de las firmantes del manifiesto por un feminismo internacionalista hecho público este miércoles junto a Angela Davis, Nancy Fraser o Verónica Gago. Hablamos con ella pocas horas antes de que empiece la jornada de huelga feminista.

El comunicado “Hacia la internacional feminista” publicado ayer, ¿a qué momento responde?

Una de las cosas que refleja el 8M es una práctica de un nuevo internacionalismo feminista que nos está uniendo a partir de las convocatorias de huelga en 2016 en Argentina, pero el comunicado va más allá del 8M. El nuevo internacionalismo feminista parte de la práctica en nuestros territorios concretos y desde ahí hace una propuesta global de cambio de sociedad, que tiene que ver con una articulación internacional, porque los problemas que denunciamos tienen que ver con procesos internacionales que hacen que las políticas extractivistas con capital del norte global ataquen los derechos de las mujeres en países del sur. Este manifiesto es testimonio de esos procesos que se están dando de los movimientos feministas en distintos países.

¿Es eso lo que algunas llamas “feminismo de cuarta ola”?

No soy mucho de olas, pero si sirve para entenderse… El momento actual responde a un proceso de los últimos años caracterizado de partir de las prácticas feministas desde la diversidad, no como suma de identidades particulares sino como reflejo de cómo las mujeres estamos atravesadas por otros sistemas de poder (clase, raza, políticas coloniales). Eso dibuja un mapa de los conflictos que atraviesa nuestros cuerpos y nuestras vidas que es muy amplio. Y esta ola tienen que ver con esa capacidad de las mujeres para analizar la situación y plantear alternativas desde una dimensión global, poniendo el foco en las causas estructurales y en el propio sistema.

¿El año pasado se dijo que la huelga feminista había marcado un “hito”? ¿Se puede repetir un hito?

La huelga feminista del 2019 va a ser un exitazo. Los vemos porque se nota en la calle, y porque esta semana de revuelta feminista, como la hemos llamado, está contribuyendo a movilizar. El que sea un éxito tiene que ver con la realidad y con la percepción que tenemos la mujeres de esa realidad. El año pasado conseguimos poner sobre la mesa los muy diversos problemas que atraviesan nuestros cuerpos y nuestras vidas, y durante todo este año hemos conseguido que sea motivo de debate social. El año pasado dijimos que nadie iba a poder mirar a otro lado, y lo hemos conseguido. El problema es que los cambios concretos materiales no se han dado y cuando decimos que tenemos mil motivos es porque los motivos que planteábamos en la anterior huelga siguen vigentes al 99%, eso también provoca mucha indignación y mucha rabia.

En 2018 la huelga era un proceso, y esta idea se repitió durante varios meses. ¿Sigue siendo un proceso la huelga feminista en 2019?

La huelga sigue siendo un proceso y siempre lo hemos visto así. En ese proceso se han incorporado muchísimas más mujeres, hemos notado cambios en asociaciones, cambios en los sindicatos… Por ejemplo, con respecto a los sindicatos, aunque este año UGT y CC OO no han respondido a nuestra petición [de huelga de 24 horas], CC OO Enseñanza convoca 24 horas. Y eso es producto de un proceso en el que las mujeres feministas sindicalistas han estado presionando. Ahora estamos en una situación de enfrentar la jornada del día 8 sabiendo que es un éxito asegurado.

Algunas críticas de 2018 tenían que ver con la duda de si en la huelga estábamos todas. El anuncio de Afroféminas de que no se suma la huelga feminista, ¿se puede leer como un fracaso en el intento de hacer una huelga de todas para todas?
Creo que no. La propuesta de huelga es una propuesta clarísima para que todas las mujeres tengan un espacio y puedan hacer la huelga de una u otra forma. En relación a si todas las mujeres se sienten incluidas, creo que las mujeres racializadas tienen muchas voces y, de hecho, dentro de la Comisión 8M existe una Comisión de Migración y Antirracismo que ha estado muy activa durante todo el proceso y que ha participado desde la propia comisión 8M. Gracias ese sentirnos todas parte de este proceso, en el argumentario no hay un eje de fronteras, como el año pasado, sino que la perspectiva de las mujeres racializadas y de la lucha contra el racismo es transversal. A iniciativa de esta Comisión, la primera acción de la semana de revuelta feminista fue una concentración el CIE de Aluche. No es que con eso se resuelva todo, pero sí es un paso adelante y ahora hay que seguir avanzando.

Ha habido algunas las tensiones dentro de la Comisión 8M, ¿pueden esas tensiones, como la postura del feminismo transexcluyente, o el debate en torno a la prostitución, debilitar este 8M?

Las mujeres trans están en la Comisión 8M, no hay debate sobre eso. Forman parte del trabajo colectivo, son voceras… Dentro de la comisión 8M ese debate no existe, sino que el debate está en otros feminismos, y creo que es marginal. Con respecto a la prostitución, en primer lugar hay que decir que no se está poniendo en primer plano algo importantísimo, que es el acuerdo que hay, unánime y recogido en las propuesta de la Comisión Feminista 8M sobre el tema de la trata. En las propuestas está explícitamente recogida la denuncia de la trata con fines de explotación sexual y laboral y los problemas que está habiendo por la no aplicación y no desarrollo de la normativa tanto española como comunitaria. Luego hay que entender que estamos hablando de la Comisión Feminista 8M, que es enormemente plural y heterogénea, donde coexisten las posiciones abolicionista y proderechos. Hemos tenido tiempo atrás este debate con el objetivo de aproximar posiciones, porque muchas estamos convencidas de que podemos ir aproximando posiciones, pero es que el planteamiento de la Comisión 8M es trabajar sobre lo que nos une, sobre consensos, teniendo en cuenta que lo que hacemos es un llamamiento a una huelga, y que en el movimiento feminista existen muchos colectivos con distintas posiciones que están manifestando a lo largo de todo el año.

Circula la idea de que se prohíbe discutir sobre esto: no. No se puede prohibir una discusión dentro de un movimiento crítico como es el movimiento feminista, sino que no se aborda en la Comisión 8M, puesto que no reúne consenso. Nos parece que esta forma no pone límites a nada sino que plantea la necesidad de pensar cuáles son los mejores momentos para ir avanzando en temas que son difíciles.

Con la cercanía de unas elecciones generales, ¿está habiendo un intento por parte por parte de los partidos para capitalizar la fuerza del 8M?

Dentro de lo que es la Comisión 8M hay mujeres que están en partidos y sindicatos, pero allí estamos a título individual y creo que, después de dos años, hay respeto y confianza entre nosotras. Ahora, en el panorama político actual, evidentemente que estemos en un contexto electoral distorsiona muchísimo los mensajes y el debate político. Nos parece bien en el sentido de que es un éxito del movimiento feminista haber conseguido que todos los partidos se tengan que pronunciar. Lo que nosotras planteamos está en el centro del debate y de las políticas, esto es implícita o explícitamente un reconocimiento al éxito de nuestra movilización. El problema es que, al entrar en el momento electoral, los partidos discuten entre ellos, no se ponen a debatir sobre lo que son nuestras propuestas. Lo que tienen que hacer es responder a lo que nosotras decimos, decir qué políticas van a seguir respecto a lo que planteamos. Y, en segundo lugar, respetar la autonomía y el protagonismo del movimiento feminista.

¿Qué te ha parecido esto del feminismo liberal de Ciudadanos?
El año pasado, como les cogimos de improviso y nadie se creía lo que estábamos gestando, tuvieron que pronunciarse en el último momento. Desconfían, no saben lo que es la potencia del feminismo aquí y a nivel internacional. Ahora, hace apenas una semana todos están empezando a plantearlo dentro de sus discursos. En relación a Ciudadanos, llama la atención que de repente hayan salido intentando protagonizar y liderar el movimiento feminista.

Ellas plantean una propuesta que es claramente confrontada con la que se hace de cara a la huelga feminista, creo que en todos los terrenos. Primero, intentan deslegitimar al propio movimiento, como ya hicieron al año pasado con otros argumentos. Y luego crean la ilusión de que feminismo liberal significa derechos para todas, cuando el feminismo liberal del que ellas hablan se nutre de la propia filosofía liberal donde los derechos individuales son carentes de cualquier proyección social. Plantean unos derechos individuales compatibles con política neoliberales que no solo profundizan en las desigualdades sino que en ese proceso aumenta la de exclusión social de las mujeres. Además, plantean unos derechos individuales apelando a unas mujeres que son una minoría. Es un feminismo donde la situación de las mujeres migrantes no entra, ni la de las mujeres en situación de precariedad, y que pretende hacer compatibles unos derechos con el mantenimiento de las estructuras que generan que no existan derechos para todas las mujeres. Es una contradicción.

Pero entonces, ¿el feminismo liberal se puede llamar feminismo? ¿Aceptamos barco como animal de compañía?
Hay una disputa por el término, ya lo dijimos el año pasado después del 8M. Hemos conseguido una hegemonía, y ahora el término feminismo, que estaba denostado, ya no lo está. Esto tienen un aspecto importantísimo y es que cientos de miles de mujeres ven en el feminismo una referencia, pero en esa disputa por el contenido del feminismo entra todo el mundo, incluidos los partidos de derecha. No es una disputa simplemente retórica, sino que lo es también por las políticas que se plantean, y Ciudadanos ha entrado de lleno en esta disputa y le quiere dar un contenido propio que para mí entra en contradicción con la propuesta que supone el feminismo que llama a la movilización a millones de mujeres con una huelga feminista.

Tu trayectoria en el movimiento feminista es larga. ¿Los debates que se producen hoy te suenan a algo por lo que ya has pasado, por ejemplo con el tema de la prostitución?

En el movimiento feminista siempre ha habido mucho debate, y además me parece un elemento positivo. Por un lado hay un desarrollo de la teoría feminista muy fuerte, y por otro esta teoría dialoga con el activismo, desde el cual también se hace teoría feminista. Entonces, en la medida en la que el movimiento feminista tuvo una expresión pública, esto ha sido un elemento constante y creo que enriquecedor. Y nunca en el movimiento feminista ha habido temor a los debates aunque a veces hayan sido muy apasionados. Ahora bien, creo que el debate actual respecto a la prostitución tiene un nivel de virulencia que yo no había visto antes. A mí personalmente esto me ha sorprendido y creo que eso está haciendo que muchas mujeres no se atrevan a dar su opinión porque son descalificadas. Eso es un mal síntoma.

¿A qué retos de enfrenta este 8M?

Tenemos el reto de poder visibilizar ante toda la sociedad la realidad y las exigencias de las mujeres, y de mostrar que el movimiento feminista en su pluralidad es una fuerza que no está dispuesta a ceder nada hasta conseguir un cambio en profundidad de esta sociedad. Nos vamos a enfrentar a la resistencias que haga falta y lo haremos con fuerza y con una pasión que hace que seamos una referencia.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/huelga-feminista/justa-montero-el-feminismo-de-ciudadanos-entra-en-contradiccion-con-el-que-hace-el-llamamiento-a-la-huelga-feminista

Antonio Casilli: Trabajador digital, el ‘invisible’

Interactuar en internet también es ‘trabajar’, pues se consume produciendo; tal su provocación.

Por Iván Bustillos / La Paz

En julio del pasado año estuvo en Bolivia el sociólogo italiano Antonio Casilli, vino a presentar el libro Trabajo, conocimiento y vigilancia. 5 ensayos sobre Tecnología, texto publicado por la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic). Uno de los más renombrados “sociólogos de internet” en Europa, Casilli propone interesantes tesis de lo que sería el “trabajador digital”, la vigilancia masiva por internet y su conflicto con la privacidad, y la construcción del conocimiento en las redes. Con un mundo diferenciado pero global, provoca mirar internet de otro modo.

— La creencia generalizada es que los robots nos están quitando el trabajo. Parece que usted tiene otra percepción del asunto.

— Diré que es al revés, que más bien son los seres humanos los que están tomando el trabajo de los robots. La idea de que los robots van a tomar el trabajo de los humanos es muy vieja, del siglo XIX, cuando pensábamos que las primeras máquinas a vapor iban a reemplazar el trabajo humano. Eso no ha pasado. Son las máquinas las que cambian, se renuevan; cada vez que hay una nueva ola de nuevas máquinas siempre vuelve la misma profecía de que éstas nos van a reemplazar. Ahora estamos con máquinas digitales, que para poder funcionar requieren de un trabajo y entradas en el sistema; esas entradas son el trabajo digital.

— Usted dice que el trabajo digital es invisible, disperso, precario, menos solidario…

— Que quede claro que el trabajo digital no es el de los expertos, de los ingenieros que crean el software. Se trata más bien de personas, que ya se puede llamar ‘proletariado digital’, que hacen tareas muy simples, estandarizadas, a las que se paga muy poco, hasta no se les paga. Estamos ante un trabajo que no se ve, porque está invisibilizado a propósito por los creadores de las plataformas. No es invisible por su esencia, es invisibilizado por los propietarios de dichas plataformas. Es trabajo que no está reconocido como tal, porque los trabajadores están considerados consumidores; además, hay trabajadores que hacen tareas tan pequeñas que no se consideran trabajo, sino microtrabajo. Estos falsos consumidores y los microtrabajadores realizan una labor muy importante, que es entrenar a las inteligencias artificiales.

— ¿Esto es propio de los países centrales, de alta tecnología, o se despliega también en otros del Tercer Mundo, digamos?

— Es un fenómeno global, que no es solo para los países de alto ingreso; sin embargo, el valor que es generado por este microtrabajo no está repartido de manera igual. Los países centrales, del norte, son los que han comprado este microtrabajo y sacan provecho de él. Si nos fijamos dónde viven los microtrabajadores, que reciben los ingresos (más) bajos, vienen de los países en vías de desarrollo o países pobres; entonces, son ellos los que realizan este microtrabajo. Vemos que las desigualdades que reflejan este microtrabajo, en general, siguen las mismas tensiones que ha producido el colonialismo.

— Este trabajador digital, señala usted en otra parte, llega a cien millones; y si hay algo que lo distingue es que es ‘consumidor-productor’. Parece que el solo hecho de usar internet ya no es tan inocente como antes.

— En efecto. Claro que cien millones se refiere a los microtrabajadores que reciben algunos centavos para estas microtareas. Pero, si empezamos a hablar de los consumidores-trabajadores, ahí hablamos de miles de millones de personas; en realidad, cada uno de nosotros. Aparte de que tengamos un trabajo propio, realizamos estas microtareas y generamos valor.

— Parece que también ha cambiado el concepto de empresa.

— Las plataformas no son como las empresas del siglo XX. La característica de las empresas era la centralización de algunas funciones y la fidelización de los trabajadores con un salario. Fuera de la empresa era el lugar del mercado; pero hoy las plataformas son como un híbrido entre empresa y mercado: como empresa, centralizan y acumulan las ganancias; pero como mercado, allí fluctúan los precios. Por ejemplo, la plataforma Amazon es, de un lado, una empresa que centraliza las ganancias y que estructura de una manera muy jerárquica el trabajo; pero, de otro lado, es una plaza de mercado, donde fluctúan los precios, que incorpora a estos consumidores-trabajadores, a los microtrabajadores.

— ¿Hay experiencias de defensa  de este microtrabajo; que los sindicatos se estén renovando?

— En algunos países los sindicatos están cambiando y se están interesando en los trabajadores digitales. Experiencias en Francia y Alemania. Sindicatos muy importantes han creado plataformas digitales para proteger a los trabajadores del sector digital. También se apoya a trabajadores de África o de Asia, que son los que más realizan el microtrabajo. Hay esfuerzos de hacer plataformas cooperativas, basadas en el principio de hacer evolucionar las plataformas para alejarse del concepto capitalista.

— ¿Y el Estado? ¿Qué papel está jugando en esta nueva realidad?

— Es difícil, porque los Estados que yo conozco son los europeos, y éstos buscan tener alianzas con las plataformas capitalistas y no defender a los trabajadores, porque consideran que la presencia de estas plataformas en su territorio va a ser una fuente de ingresos y riqueza, y también una fuente de datos masivos de vigilancia sobre los trabajadores. Pero, sí hay una forma de cambio que puede aparecer en la relación entre Estados y plataformas, que es a través de la fiscalización. Francia, y de manera general Europa, de último están pensando cómo utilizar la fiscalización para sacar impuestos sobre la cantidad de datos producidos en cada uno de los países, y cómo utilizar estos ingresos para financiar políticas redistributivas.

— Vigilancia masiva y datos privados. ¿La sola fecha de nacimiento es un dato que puede venderse, o responder sobre gustos, colores, lo que fuera?

— Cuando hablamos de los datos personales en las plataformas, como Facebook, en realidad estamos hablando de datos realmente muy colectivos. Si usted comparte en las plataformas qué música le gusta o qué opiniones políticas tiene, en realidad está dando también información sobre todo el entorno, su familia, sus amigos. Porque los grupos en estas plataformas se conforman en base a intereses comunes. Por eso digo que no hay nada más colectivo que un dato personal. Entonces, el que la plataforma se esté apropiando de los datos de una persona en realidad significa que se está adueñando de un grupo, de una cadena de personas, que de poco en poco llega a ser la humanidad entera. Porque la estructura misma de estas plataformas hace que cada uno de nosotros esté relacionado con cualquier otra persona a través de cinco o seis grados de separación, o hasta menos. ¿Qué significa grado de separación? significa que entre yo y Putin, el presidente de Rusia, por ejemplo, hay solamente cuatro personas, que yo conozco a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien que conoce a Putin. Lo mismo entre yo y un microtrabajador en Filipinas. Entonces, cada dato que se me roba a mí es también un dato que se roba al resto de estas personas.

— ¿Se puede vender información, tendencias, estadísticas…?

— En general, estos datos no son vendidos como tales, sino que están monetizados. Significa que se provee un acceso a estos datos, una suscripción, a otras plataformas, empresas, Estados, medios de comunicación; esta monetización de los datos provee a estas grandes empresas un gran flujo de efectivo. Pero esto no es lo único: además de vender el acceso a estos datos, también se los conserva dentro de las plataformas para poder entrenar las inteligencias artificiales, entrenar los modelos de aprendizaje automático, hacer que los robots aprendan a comportarse de la misma forma que las plataformas.

— En la construcción de conocimiento en internet, la idea básica parece: todos contribuyen, pero siempre hay alguien que monitorea, Wikipedia, Google.

— Primero hay que entender que Wikipedia no es solo una enciclopedia, sino una galaxia de enciclopedias en varios idiomas. Hasta ahora la Wikipedia con más influencia es la versión en inglés. Pero el problema no es tanto el de Wikipedia, sino de Google, esto porque Wikipedia ha regalado toda su base de conocimiento a Google, a cambio de facilitar el acceso; así, si alguien busca a Antonio Casilli en Google, el primer resultado va ser Wikipedia; entonces, quien controla Wikipedia de alguna forma controla a Google. Por esta razón, cuando alguien quiere influir, introducir un sesgo político en los resultados de Google tiene mucho interés en ir a modificar los artículos de Wikipedia. Aunque Wikipedia es una experiencia colectiva, colaborativa, muy positiva, está rodeada de empresas y plataformas depredadoras, capitalistas, que buscan cómo torcer Wikipedia para sacarle provecho. El desafío más grande en este sentido es construir una plataforma de conocimiento común que logre ser independiente, que no pueda ser apropiada por las otras plataformas (de concepto capitalista).

Antonio Casilli. Presentó el libro Trabajo, conocimiento y vigilancia. 5 ensayos sobre Tecnología (Agetic, Embajada de Francia, 2018). Ensayos del autor en los últimos diez años sobre el impacto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el mundo laboral, la privacidad y el saber.

Datos

Nombre: Antonio Casilli

Nació: En 1972, en Italia.

Profesión: Trabaja en The College of Telecommunications at the Paris Institute of Technology (Telécom Paris Tech).

Perfil

Casilli inició el debate público en la academia francesa sobre el mundo del trabajo digital; en 2017 cofundó la Red Europea de Trabajo Digital (ENDL).

La influencia del prestigio en la difusión de las ideas

Por Viviane Callier

Un modelo inspirado en el contagio de enfermedades infecciosas muestra que las ideas que se originan en instituciones prestigiosas llegan más lejos que otras igualmente buenas pero que nacen en centros más modestos.

 

Al igual que ocurre con las enfermedades infecciosas, las ideas que surgen en el ámbito académico también se contagian. Sin embargo, hasta ahora los investigadores no tenían del todo claro por qué algunas ideas llegan tan lejos mientras que otras igualmente buenas permanecen en relativa oscuridad.

Ahora, un equipo de científicos de la computación ha usado un modelo epidemiológico para simular la transmisión de ideas entre instituciones académicas. Los resultados muestran que las ideas originadas en centros prestigiosos provocan «epidemias» de mayor tamaño que aquellas igualmente buenas pero que nacen en centros menos famosos, explica Allison Morgan, investigadora de la Universidad de Colorado en Boulder y autora principal del estudio. «Eso implica que, manteniendo constante la calidad de una idea, el lugar donde esta nace determina cuán lejos llegará», señala Aaron Clauset, también de Boulder y coautor del trabajo.

Eso no solo es injusto, sino que pone de relieve «una gran debilidad en nuestra forma de hacer ciencia», opina Simon DeDeo, profesor de ciencias sociales y de la decisión de la Universidad Carnegie Mellon, quien no participó en el estudio. Hay muchos investigadores altamente capacitados que no terminan en instituciones de primer nivel. «[Esas personas] están generando buenas ideas que sabemos que se están perdiendo», añade DeDeo. «Nuestra ciencia, nuestro sistema académico, no es tan bueno como podría ser debido a ello.»

Para llevar a cabo su trabajo, los autores analizaron un conjunto de datos sobre la contratación de personal académico en el área de ciencias de la computación en EE.UU. y Canadá. Después, los cruzaron con una base de datos de artículos publicados por esos mismos investigadores contratados. A partir de ahí, estudiaron cómo se movían las ideas relativas a cinco grandes temas de investigación.

Observaron que la contratación de un investigador daba cuenta de dicho movimiento en más de un tercio de las ocasiones. Y que, en el 81 por ciento de esos casos, la transmisión tenía lugar desde una institución de mayor prestigio a una de menos. A continuación, el equipo simuló el proceso mediante un modelo de propagación de enfermedades infecciosas y halló que el tamaño de una «epidemia» (medido a partir del número de instituciones que publicaron estudios sobre una idea después de que esta se diese a conocer) dependía del prestigio del centro de origen. Los resultados se publican en EPJ Data Science.

El modelo sugiere que «puede haber un gran número de buenas ideas que nacen en el medio del pelotón», sostiene Clauset. DeDeo está de acuerdo: hay mucho trabajo de calidad que se hace en lugares que no son famosos. «Podemos aprender mucho de ellos, y podemos aprender cosas que nadie más sabe porque ni siquiera se les está prestando atención», concluye el investigador.

Referencia: «Prestige drives epistemic inequality in the diffusion of scientific ideas», Allison C. Morgan et al en EPJ Data Science, vol. 7:40, diciembre de 2018.

Doctora en biología, escribe en distintas publicaciones científicas

Fuente:

https://www.investigacionyciencia.es/noticias/la-influencia-del-prestigio-en-la-difusin-de-las-ideas-17213

El abecedario de Frantz Fanon

El pensamiento y acción del escritor, pensador y activista Frantz Fanon es crucial para entender los movimientos emancipadores a partir de los años 60 y 70.

Por Revue Ballast

“Cada vez que la libertad y la dignidad humana se ponen en cuestión, nos concierne a todos, blancos, negros o amarillos (1)”, afirmaba este nativo de Fort-de-France (Martinica) para explicar su compromiso, en 1943, con el Ejército francés de liberación. Pero el joven soldado —herido de gravedad en el pecho por el estallido de un obús— no tardaría en confesar su desilusión: el racismo perduraba en las filas republicanas. Una década más tarde, siendo ya psiquiatra, se incorporó a la lucha por la independencia de Argelia, hasta el punto de presentarse como uno de sus conciudadanos y con el deseo de ser enterrado allí —como así se hizo a principios de los años 60, con tres de sus libros a su lado—. El autor de los ya clásicos Los condenados de la tierra y Piel negra, máscaras blancas consideraba que los análisis marxistas debían ser “ligeramente ajustados” cuando se trataba de pensar el colonialismo: un viaje, en 26 letras, sobre una de las grandes figuras revolucionarias del siglo XX.

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Antisemitismo: “El antisemitismo me toca de lleno, me conmueve, me provoca un increíble rechazo que me debilita, me niega la posibilidad de ser humano. No puedo desolidarizarme de la suerte reservada a mi hermano. Cada uno de mis actos compromete a la humanidad. Cada una de mis reticencias, de mis miedos, expresa humanidad”. (Piel negra, máscaras blancas)

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Burguesía nacional: “En el seno de esta burguesía nacional no se encuentran ni industriales ni inversores. La burguesía nacional de los países subdesarrollados no se orienta hacia la producción, la invención, la construcción o el trabajo. Se canaliza por completo hacia actividades de tipo intermedio. Estar en el circuito, en el entramado, tal parece ser su vocación profunda. La burguesía nacional tiene una psicología de hombre de negocios, no de patrón industrial”. (Los condenados de la tierra)

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Colonialismo: “Reiterémoslo, todo grupo colonialista es racista”. (“Racisme et Culture”, Présence Africaine, junio-noviembre 1956)

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Deshumanización: “Así pues, durante una primera fase, el invasor instala su dominación, afirma masivamente su superioridad. El grupo social subyugado militar y económicamente es deshumanizado según un método polidimensional”. (“Racisme et Culture”, Présence Africaine, junio-noviembre 1956)

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Europa: “Es preciso que el tercer mundo retome la historia de la humanidad teniendo en cuenta, al mismo tiempo, las tesis, en ocasiones prodigiosas, defendidas por Europa y, también, los crímenes de Europa, de los cuales los más abominables habrían sido: sobre la persona, la dislocación patológica de sus funciones y el despiece de su unidad. En el marco de una colectividad, la ruptura, la estratificación y las tensiones brutales alimentadas por las clases. Finalmente, en la escala más amplia de la humanidad, los odios raciales, la esclavitud, la explotación y, sobre todo, el genocidio exangüe que supone la marginalización de la mitad de la humanidad”. (Los condenados de la tierra)

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FLN: “El FLN interpela a la izquierda francesa y a los demócratas franceses pidiéndoles que apoyen toda huelga iniciada por el pueblo francés en contra del aumento del coste de la vida, contra los nuevos impuestos, las restricciones a las libertades democráticas en Francia, consecuencias directas de la Guerra de Argelia”. («Les Intellectuels et les démocrates français devant la révolution algérienne», El Moudjahid, diciembre 1957)

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Genio: “Los nuevos vínculos no deben pasar por la sustitución de una barbarie por otra, ni por una nueva aniquilación del hombre por el hombre. Lo que queremos nosotros, argelinos, es descubrir al hombre tras el colonizador; ese hombre que es, a la vez, agente y víctima de un sistema que le asfixiaba y le reducía al silencio. Por nuestra parte, desde hace varios meses hemos rehabilitado al colonizado argelino. Hemos arrancado al argelino de la opresión secular e implacable. Nos hemos puesto en pie y avanzamos. ¿Quién puede retrotraernos a la servidumbre? Queremos una Argelia abierta a todos, propicia al genio. Así lo deseamos y así lo haremos”. ( L’An V de la révolution algérienne , Maspero, 1959)

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Guardia: “El colonizado se mantiene siempre en guardia, descifrando con dificultad los múltiples códigos del mundo colonial. Ya que nunca sabe si ha traspasado o no el límite”. ( Los condenados de la tierra )

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Historia: “El colono hace la Historia y es consciente de que la está haciendo. Y como se refiere constantemente a la historia de su metrópolis, deja claro que él es la extensión de esta metrópolis. La historia que escribe no es, por lo tanto, la historia del país que él saquea, sino que es la historia de su nación devastando, violando y matando de hambre”. (Los condenados de la tierra).

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Invención: “Serán desalienados los negros y blancos que no se hayan dejado encerrar en la Torre sustancializada del Pasado. Yo soy un hombre, y tengo que llevar conmigo todo el pasado del mundo. De ninguna manera debo extraer del pasado de los pueblos de color mi vocación original. No es el mundo negro quien dicta mi conducta. […] En todas partes del mundo hay gente que se busca. Yo debo recordar en cada instante que el verdadero cambio consiste en introducir la invención en la existencia. Me creo interminablemente en este mundo hacia el que me encamino”. (Piel negra, máscaras blancas)

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Jornada: “Es suficiente, para entender esta sensibilidad, con estudiar, con calcular simplemente, la cantidad y la profundidad de las heridas sufridas por el colonizado durante una sola jornada bajo el régimen colonial. En todo caso, hay que recordar que un pueblo colonizado no es simplemente un pueblo dominado. Durante la ocupación alemana, los franceses siguieron siendo hombres”. (Los condenados de la tierra)

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Kenia: “En las colonias de poblamiento del tipo Kenia, Argelia o Sudáfrica se ha logrado la unanimidad: solamente la lucha armada provocará la derrota de la nación invasora”. (“Accra: l’Afrique affirme son unité et définit sa stratégie”, El Moudjahid, diciembre 1958)

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Liberación: “La verdadera liberación no es esta seudoindependencia en la cual los ministros con responsabilidad limitada compadrean con la economía dirigida por el pacto colonial. La liberación es el fin del sistema colonial, desde la prevalencia del lenguaje del opresor y la transformación en provincias, hasta la unión aduanera que conserva, en realidad, al antiguo colonizado entre las redes de la cultura, la moda y las imágenes del colonialista”. (“Décolonisation et indépendance”, El Moudjahid, abril 1958)

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Momificación: “La puesta en marcha del régimen colonial no conlleva de por sí la muerte de la cultura autóctona. Al contrario, a partir del análisis histórico se concluye que el objetivo pretendido es más una agonía continuada que la desaparición total de la cultura preexistente. Esa cultura, antaño viva y abierta hacia el futuro, se encierra, paralizada por el estatuto colonial, atrapada por el yugo de la opresión. A la vez presente y momificada, declara contra sus integrantes. Les define, de hecho, de manera irrevocable. La momificación cultural provoca una momificación del pensamiento individual. La apatía que se aprecia de forma global en los pueblos coloniales no es más que la consecuencia lógica de esta operación”. (“Racisme et Culture”, Présence Africaine, junio-noviembre 1956)

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Negociación: “Durante las negociaciones sobre la independencia, se trataron en primer lugar las cuestiones ligadas a los intereses económicos: bancos, zonas monetarias, permisos de exploración, concesiones de explotación, inviolabilidad de las propiedades robadas a los campesinos durante la conquista, etc. De la empresa civilizadora, evangélica o cultural no se dijo una palabra”. (“Vérités premières à propos du problème colonial”, El Moudjahid, julio 1958)

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Operación mágica: “Desde hace cuatro años no paramos de repetir a aquellos que ocupan el Parlamento francés que el colonialismo francés no será objeto de ninguna operación mágica y que, por lo tanto, resulta inútil esperar una desaparición progresiva”. (“Lettre à la jeunesse Africaine”, El Moudjahid, mayo 1958)

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Pueblo negro: “Existen las mismas diferencias entre un antillano y un dakariano que entre un brasileño y un madrileño. Lo que se busca al englobar a todos los negros bajo el término de ‘pueblo negro’ es arrebatarles cualquier posibilidad de una expresión individual. Para así obligarles a responder de la idea que nos hacemos de ellos”. (“Antillais et Africains”, Esprit, febrero 1955)

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Racismo: “El racismo vulgar, en su forma biológica, corresponde al periodo de la explotación brutal de los brazos y piernas del hombre. El perfeccionamiento de los medios de producción provoca el fatal camuflaje de las técnicas de explotación del hombre y, por lo tanto, de esas formas de racismo”. (“Racisme et Culture”, Présence Africaine, junio-noviembre 1958)

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Siglo XIX: “Asimismo, frente al extraordinario poder de los hacendados blancos, la abolición de la esclavitud en el siglo XIX se mostró ineficaz para crear una mejora real de la situación de los trabajadores negros. Estos tuvieron que seguir trabajando como jornaleros en las plantaciones y, todavía hoy en día, sus miserables cabañas se levantan junto a la lujosa casa del propietario”. (“Aux Antilles, naissance d’une nation?”, El Moudjahid 1958)

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Síndrome: “Síndrome norteafricano. Hoy en día, el norteafricano que se presenta a una consulta soporta el lastre de todos sus compatriotas. El de todos aquellos que no tenían más que síntomas, todos aquellos de los que decían: Nada a lo que agarrarse (entiéndase: sin lesión). Pero el enfermo que tengo aquí, frente a mí, cuyo cuerpo me obligo a suponer atravesado por una consciencia, un cuerpo que ya no es un cuerpo completo, o es al menos doblemente cuerpo por el desconcierto y el horror –este cuerpo me pide que le escuche sin demora– me provoca indignación”. (“Le syndrome nord africain”, Esprit, febrero 1952)

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Tortura: “La tortura en Argelia no es un accidente, un error o una falta. El colonialismo no se entiende sin la posibilidad de la tortura, la violación o la masacre. La tortura es una modalidad en las relaciones ocupante-ocupado”. (“L’Algérie face aux tortionnaires français”, El Moudjahid, septiembre 1957)

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Unidad: “La Unidad africana es una base a partir de la cual nos proponemos realizar los Estados Unidos de África sin pasar por la fase nacional chovinista burguesa con su comparsa de guerras y lutos”. (“Cette Afrique à venir”, Por la Revolución africana)

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Voz: “Quiero que mi voz sea brutal, no que sea agradable, no la quiero pura, no la quiero transcendente. La quiero rasgada por todas partes, no quiero que se distraiga porque, en resumen, hablo del hombre y de su negación, de la podredumbre cotidiana de la humanidad, de su espantosa renuncia”. (Lettre à un français”, Por la Revolución africana)

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Wright: “El hombre objeto, sin medios para existir, sin razón de ser, quebrado en lo más profundo de su esencia. Donde el deseo de vivir, de continuar, se hacen cada vez más borrosos, cada vez más fantasmagóricos. Es en ese momento en que aparece el famoso complejo de culpabilidad. Wright en sus primeras novelas da una descripción muy detallada”. (“Racisme et Culture”,Présence Africaine, junio-noviembre 1956)

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Youssef: “Con [el bombardeo de] Sakiet Sidi Youssef el pueblo tunecino se ha convencido de que no solamente los franceses pretenden castigarlos por su solidaridad hacia el pueblo argelino sino de que también piensan tomar como pretexto esta solidaridad para reconquistar Túnez, demostrando así, de una vez por todas, que el Magreb es uno y que debe ser dominado por el imperialismo francés”. (“Le sang maghrébin ne coulera pas en vain”, El Moudjahid, febrero 1958)

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Zona: “Una conferencia en Berlín pudo repartir el África desmembrada en tres o cuatro banderas. Actualmente, lo que importa no es que tal o tal región de África sea territorio de soberanía francesa o belga: lo que importa es que las zonas económicas estén protegidas”. (Los condenados de la tierra).

1. Citado por Alice Cherki en Frantz Fanon, portrait, Seuil, 2011.

ARTÍCULO ORIGINAL
Artículo originalmente publicado en Revue Ballast.

 

Toni Negri: “No hacen falta héroes, ni vanguardias, ni líderes. El liderazgo nace dentro del movimiento”

Filósofo, profesor, referencia del comunismo autónomo, Negri fue a Madrid a presentar una autobiografía, Historia de un comunista.

Por Pedro Castrillo y Pablo Elorduy

Escribe Toni Negri (Padua, 1933) que cada mañana programa, aún desde la cama, el resto de la jornada: “Cuando te preparas de esa manera, tampoco los acontecimientos inesperados consiguen hacerte daño”. Quizá por ese motivo, tal vez por malas experiencias en otras entrevistas, pide que le enviemos las preguntas antes de nuestra cita. Filósofo, profesor, referencia del comunismo autónomo, Negri vino a Madrid a presentar una autobiografía, Historia de un comunista (Traficantes de Sueños, 2019), recuerdo en tres movimientos de una vida consagrada a la acción política y a la investigación del marxismo y el comunismo en los márgenes del comunismo y el marxismo. Una vida marcada por la II Guerra Mundial, por la primavera autónoma italiana y el triunfo neoliberal en Europa a partir de los 70. Desde una perspectiva de radical antagonismo de clase, Negri ha vivido con hambre de verdad y con la esperanza de la felicidad en la tierra que define a un verdadero comunista.

¿Se reconoce en el niño que sufrió aquella guerra, aquella violencia, aquel dolor?

No lo sé, es mucha la distancia… La guerra es algo que no se olvida. Es la expresión del mal absoluto. Lo que me da miedo hoy día es oír gritos de guerra por parte de los gobernantes neoliberales que, cuando no consiguen llevar a cabo su programa, aseveran que el desastre está al llegar. Por desgracia, conocemos bien cómo han funcionado a lo largo de la historia esas dinámicas del desastre, del “tras de mí, el diluvio”, y cómo han acabado siempre con resultados desastrosos. Y, a pesar de todo, la situación actual es la siguiente: el neoliberalismo está fracasando. Y nosotros hemos de encontrar la fuerza para resistir a ese fracaso, para oponerle nuevas experiencias, nuevas capacidades de desarrollo, nuevas capacidades de movilización. La guerra no es un recuerdo, es una pesadilla, una pesadilla de la que hay que conseguir liberarse sabiendo que, para liberarse, resulta necesario construir algo nuevo.

¿De dónde surge la rebeldía capaz de defender la vida en común, en un momento en el que solo parecen importar determinadas vidas individuales?

Yo soy un hombre del siglo XX y nuestra experiencia ha sido construir, antes y después del 68, un proyecto de vida que fuese un proyecto de vida militante, es decir, un proyecto de vida común. Así, con muchos compañeros construimos el operaísmo, una teoría y una práctica que empezamos a desarrollar a finales de los años 50, dentro y fuera del movimiento obrero existente entonces en Italia, incluido el Partido Comunista. El Partido Comunista se había convertido para entonces en una máquina, una especie de Saturno que realmente se comía a sus propios hijos. Y, por tanto, se trataba de innovar. Sin actitudes jupiterianas, sin enfoques mitológicos. De manera muy pragmática, empezamos a hacer lo único que nos parecía honesto: reconstruir una relación de clase, constituir una nueva fuerza de clase. Esa fue la gran apuesta del operaísmo italiano, que duró prácticamente veinte años. Hasta que el movimiento creció tanto que los enfrentamientos eran ya con el poder. El enfrentamiento se desencadenó y el poder… El poder ganó. El operaísmo continuó tras aquella derrota, y esto es algo muy importante.

Pero, para responder a vuestra pregunta: ¿Por qué? Porque la lucha de clases es nuestra vida. La lucha de clases ha sido siempre nuestra vida. La descubrimos cuando éramos pequeños, a través de la guerra, durante la reconstrucción, a través de la Resistencia —una resistencia antifascista que fue masiva, amplia, en la zona del norte de Italia donde he vivido—. Y de esas cosas he aprendido, de esas realidades, a salir de la soledad, de aquella soledad a la que los lutos familiares de la guerra me forzaron.

El común se encuentra así, se encuentra en la reconstrucción, el común no es algo antiguo que haya que recuperar. El común es algo que se construye, es un conjunto de personas, de fuerzas que avanzan juntas, que construyen un colectivo. Y más aún hoy, cuando el trabajo se ha transformado, cuando el trabajo se ha vuelto cooperativo, más que de cadena de montaje: un conjunto de singularidades, un conjunto de lenguajes, de cosas comunes puestas juntas, de elementos cognitivos, intelectuales. Por todo esto, actualmente resulta fácil entender qué es el común.

Toni Negri entrevista
Toni Negri, en un momento de la entrevista ÁLVARO MINGUITO

Dices que “no hacen faltan héroes”. ¿Por qué resulta tan importante que la construcción de vidas en el común no parta del ascenso, de la búsqueda, de héroes, de redentores?

[Ríe] Se sufre ya bastante cuando el sueldo es bajo, bastante heroico es vivir una vida sencilla como para que haya que inventarse cosas más complejas. Además, ese discurso de que no tenemos absolutamente la necesidad de héroes, ni de vanguardias, ni de otras trascendencias… no es un discurso anarquista, sino un discurso positivo comunista. Tan solo en la necesidad se construye en común, nos descubrimos mutuamente, encontramos la posibilidad, la capacidad, de establecer direcciones. No hacen falta héroes, ni vanguardias, ni líderes. El liderazgo nace dentro del movimiento. Una tesis que sostengo —que sostenemos, Michael Hardt y yo— es que la estrategia nace siempre de los movimientos. Luego, si existen emergencias tácticas, se pueden delegar cosas en algunos compañeros, pero la estrategia la hacemos siempre en común, especialmente hoy día, porque el modo de producción se ha modificado.

En este nuevo contexto, solo a través del encuentro entre movimientos, de la intersección continua de las fuerzas en juego, podemos ser capaces de construir un terreno estratégico, una perspectiva de lucha duradera. Desde ese punto de vista, considero imprescindible no necesitar héroes, no necesitar nada que esté por encima de nosotros. Se trata de un acto de humanismo profundo. Desde ahí nace la dirección de la realidad.

Has hablado recientemente del problema de la reconstrucción de un nuevo internacionalismo, ¿pero sobre qué bases? Existe ya una dimensión internacional en el movimiento feminista, ¿pero cuál es el papel de las fuerzas del trabajo en ese nuevo internacionalismo?

Los internacionalismos han representado desde siempre uno de los puntos más altos del deseo comunista. Son algo fundamental. El movimiento comunista nace como movimiento internacionalista. “Proletarios de todo el mundo, ¡uníos!”. El internacionalismo a menudo ha sido traicionado por el nacionalismo, que nos ha llevado a las guerras más terribles del siglo XX. Por otra parte, el internacionalismo ha representado una fuerza enorme. Nadie olvida la fascinación por el internacionalismo proletario, tanto en su memoria como en su práctica: la Internacional, las Brigadas Internacionales en España…Para mí, estos han sido elementos centrales de mi formación.

Existió también un internacionalismo fundamental en el 68, que acompañó, a lo largo de la década de los 60, la liberación de lo que era ya una vieja ideología comunista que se desmoronaba frente a la burocracia, a la necesidad de la Razón de Estado y, en el fondo, ante la ausencia de una revolución que hubiese alterado, de manera efectiva, el modo de producción. Con todo esto no niego la importancia de la Unión Soviética. La Unión Soviética fue el elemento central del siglo XX, sin la Unión Soviética no habríamos tenido reformismo capitalista, sin la Unión Soviética no habría existido el New Deal, no habría existido nada de todo eso. La Unión Soviética fue un punto de referencia para todos nosotros, y lo es aún, es la posibilidad de una revolución anticapitalista. Y esa posibilidad está aún ahí, presente, y nadie podrá borrarla.

Dicho esto, hoy día resulta necesario reconstruir el internacionalismo, y hay que reconstruirlo a partir de la derrota inmediata de los nacionalismos que se están reconstituyendo y que pretenden conformar una línea posible, realista. Y no es cierto. El nacionalismo no es realista porque el mundo, la globalización, son una realidad dentro de la cual hemos de situarnos. Si no nos concienciamos de que la globalización es el punto central, de que es más fuerte que todas las formas del Estado; si no nos damos cuenta de que la globalización es ya un dato físico… Si no nos damos cuenta de todo eso, estamos perdidos. Los nacionalismos son elementos totalmente provinciales respecto a la realidad actual de la lucha de clases.

Teniendo en cuenta los recuerdos que evocas de tu primer viaje a España en Historia de un comunista y toda tu experiencia, dinos ¿qué es el fascismo?
El fascismo es la cara feroz, la cara destructiva, en un cierto sentido, del dominio capitalista. Lo es en el plano netamente productivo, pero lo es también en todas las formas de la vida. Actualmente está naciendo un nuevo fascismo aquí y allá. Un fascismo que niega un nivel de civilización realmente elemental. Por tanto, el fascismo es algo que hay que combatir con todas las fuerzas. ¿Qué recuerdo hoy del fascismo? Yo era solo un niño bajo el fascismo. El fascismo me hace pensar en las bombas de los Aliados.

El fascismo en España me recuerda situaciones en las que se decía una frase en un bar, o en un lugar público, una frase un poco provocadora, recordando a las Brigadas Internacionales o a Lorca, también a Lorca, a “los grandes poetas”, como los llamábamos fuera de España… Cuando alguien decía una frase de ese tipo, todo se quedaba en silencio. Pero esos son episodios que recuerdas como niño. Lo que para mí son recuerdos del fascismo se encarna en otro tipo de manifestaciones. Hoy día ese fascismo es aún peor, quizás porque uno de sus aspectos más esenciales es la lucha contra las conquistas femeninas de libertad.

Antes decías que sin la Unión Soviética no habría existido el reformismo, el Estado del bienestar, ¿pero qué fue la URSS, es decir, el comunismo de partido? Y, respecto a esto, ¿qué otra cosa podría ser el comunismo, o como se ha intentado que fuera en el proyecto de la autonomía?

Estuve en la Unión Soviética en 1960, tenía 27 años y viajé allí en calidad de funcionario de un partido hermano. Mi experiencia fue desastrosa, porque el contacto con el mundo de los funcionarios, de los políticos soviéticos, me hizo descubrir la burocratización del sistema, la incapacidad para establecer relaciones reales, no solo en el contexto de la política interna sino también con los compañeros de la Internacional. En ese momento abandoné aquel mundo para sumergirme directamente en la lucha de la autonomía.

¿Qué puede ser hoy día el comunismo? No lo sé [risas]. Los proyectos nacen siempre de las luchas. Por ejemplo, los datos más evidentes que se extraen de las luchas actuales reflejan un aspecto anticapitalista. Hay que destruir los beneficios capitalistas, hay que destruir la propiedad. La lucha contra la propiedad se está convirtiendo de nuevo en uno de los principios fundamentales de las luchas que se llevan a cabo. La dimensión comunista se coloca, en primer lugar, a favor de la destrucción de la propiedad privada. Y la destrucción también de la propiedad pública cuando la propiedad pública no es sino una representación de la privada: una simple transformación teórica de sus finalidades, pero que mantiene, en realidad, como esencia, la búsqueda del beneficio [en su acepción marxista, N. del T.]. El segundo punto que está emergiendo de forma masiva, es la asunción de que el salario mínimo, la base sobre la que se vive, ha de ser igual para todos. Resulta realmente necesario disponer de una renta básica que represente, para todos, la oportunidad de vivir, de reproducirse, de crear. Hay que darle a todo el mundo, como punto de partida, la posibilidad de ser libres.

En este contexto, hay dos elementos fundamentales. Por un lado, la destrucción del mito según el cual el capitalismo propietario es capaz de construir algo bueno y, por otro lado, el convencimiento de que solo la productividad social es capaz de crear nuevo valor económico, además de valor civil. Únicamente sobre esta base podremos empezar a pensar en una organización comunista de la sociedad. Y tenemos que empezar a pensar del mismo modo también desde un punto de vista político, siendo perfectamente conscientes de que, a estas alturas, el sistema de representación está caduco, que ya no es aceptable, que traiciona los elementos fundamentales de nuestra acción política. Hoy día hemos de ser capaces de construir formas asamblearias que sepan tener formas de gobernarse, derivar en sistemas de gobierno. Necesitamos instituciones del común, para construir comunismo.

En los tiempos del big data, del control algorítmico, de las plataformas digitales, ¿cómo afrontar la dinámica explotación-liberación ?

Desde un punto de vista concreto, de pequeñas experiencias, de experiencias de base, está fuera de toda duda que es posible echar abajo cada uno de esos elementos. Las plataformas digitales, sin duda alguna, podrían construirse de forma cooperativa. ¿Qué es lo que se premia, desde el punto de vista capitalista, en esta historia? Se premia el respeto a la organización del trabajo. Pero destruirla, destruir el management, es algo que considero posible. Existen ya hipótesis que se desarrollan ampliamente en ese sentido. Creo que esa es la parte más sencilla.

El problema es que no basta con acabar con la explotación diciendo: “Ah, mira qué bien, ahora la explotación nos la imponemos nosotros mismos, y ganamos un poco más. Distribuyamos los beneficios del patrón, distribuyámoslos pero sigamos por la misma senda”, que es más o menos la forma en la que nació el socialismo soviético. Se distribuía la explotación. Evidentemente, nosotros creemos en algo distinto, creemos que la actual potencia tecnológica podría disminuir la carga de trabajo, transformarlo en algo diferente, eliminarlo incluso. De tal forma que se pueda cuidar, alargar la vida, hacerla más feliz. Nuestro problema es entender cómo la producción, y la circulación y la reproducción, pueden, no solo ser algo único, sino funcionar de forma coordinada para después someterlas, gradualmente, a un ideal, a una construcción de vida libre, de vida feliz.

Considero que actualmente resulta fundamental introducir un poco de esta utopía dentro de la crítica. Ya no podemos seguir moviéndonos sobre la base de una crítica que no sea colorida, que no esté cargada de los sabores de la vida. Hemos de reconstruir la utopía de una vida liberada, más allá de la crítica a los medios de producción.

Hoy día tenemos relaciones de participación que llegan a niveles increíbles. La construcción de algoritmos no es mecánica, nace de los cerebros, de las personas. La cooperación dentro de los sistemas actuales, de los más altos sistemas productivos actuales, es puramente intelectual, puramente cognitiva. A ese nivel se pueden hacer infinidad de cosas. El problema es otro. El problema es saber qué queremos hacer. No es fácil. Tenemos que apropiarnos de todo, sí, pero apropiarnos de todo significa también darle la vuelta al sentido de las cosas. Y esto significa, a su vez, buscar la libertad, buscar esa posibilidad de producción en la que las personas se hallen libres de la miseria del trabajo.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/entrevista-toni-negri-no-hacen-falta-heroes-ni-vanguardias

Cómo llevar a cabo una lucha de clases

Las luchas de clases son eternas, pero cómo se llevan a cabo depende del estado en curso del sistema-mundo en el que están localizadas.

Por Immanuel Wallerstein

Traducción: Eduardo Pérez

Los sistemas-mundo tienen tres temporalidades. Se constituyen y esto necesita explicarse. En segundo lugar, son estructuras estabilizadas y funcionan según las reglas sobre las que se fundan. Y en tercer lugar, las reglas por las que mantienen su relativa estabilidad dejan de funcionar eficazmente y entran en una crisis estructural.

Hemos estado viviendo en el sistema-mundo moderno, que es un sistema-mundo capitalista. Actualmente estamos en la tercera fase de su existencia, que es la de la crisis estructural.

Durante la fase previa, la de estructuras estabilizadas o normal, había un gran debate en la izquierda sobre cómo se podría conseguir el objetivo de destruir el capitalismo como sistema. Este debate se dio tanto dentro de movimientos creados por la clase trabajadora o proletariado —como sindicatos o partidos socialdemócratas— como dentro de partidos nacionalistas o movimientos de liberación nacional.

Cada bando en este gran debate creía que su estrategia y sólo la suya podía tener éxito. De hecho, aunque cada bando creó zonas en la que parecía tener éxito, ninguno lo tuvo. Los ejemplos más dramáticos de presuntas historias de éxito que resultaron ser incapaces de evitar el impulso hacia la vuelta a la normalidad fueron el hundimiento de la Unión Soviética por un lado y el hundimiento de la revolución cultural maoísta por otro.

El punto de inflexión fue la revolución mundial de 1968, que se caracterizaba por tres rasgos: fue una revolución mundial ya que acontecimientos análogos ocurrieron por todo el sistema-mundo. Todos rechazaban tanto la estrategia orientada al Estado como la estrategia cultural transformadora. Era un asunto que decían que no era ‘o uno o el otro’ sino más bien ‘tanto uno como el otro’.

Finalmente, la revolución mundial de 1968 también fracasó. Sin embargo llevó al fin de la hegemonía del liberalismo centrista y de su poder para domar tanto a la izquierda como a la derecha, que fueron liberadas para volver a la lucha como actores independientes.

Primero, la derecha resurrecta pareció prevalecer. Instituyó el Consenso de Washington y lanzó el eslogan de TINA (“no hay alternativa”, por sus siglas en inglés). Pero la desigualdad social y de renta se hizo tan extrema que la izquierda se reactivó y limitó la capacidad de Estados Unidos de mantener o restaurar su dominio.

El regreso de la izquierda a un papel principal también terminó velozmente. Y así empezó un proceso de oscilaciones salvajes, un rasgo definitorio de una crisis estructural. En una crisis estructural, la izquierda necesita seguir una política de buscar a muy corto plazo el poder estatal para minimizar el dolor del 99% de la población. Y a medio plazo buscar una transformación cultural de todo el mundo.

Estas actividades aparentemente contradictorias son muy desconcertantes. Son, sin embargo, la única manera de llevar a cabo la lucha de clases en los años que quedan de crisis estructural. Si lo hacemos, podemos ganar. Si no, perderemos.

ARTÍCULO ORIGINAL
«How to Fight a Class Struggle» fue publicado originalmente en la web de Inmanuel Wallersteiny replicado en ZNET.