Entrevista a Michael Löwy sobre Gilets Jaunes

Por Néstor López

Néstor: ¿Se podría comparar el fenómeno de los Gilets Jaunes con lo que paso en Argentina en inicios de los 2001?

Michael Löwy: Mira, es difícil comparar con Argentina, porque son realidades muy distintas. Pero me parece que en la Argentina la experiencia en algunos puntos era más avanzada, porque había tentativas de un poder local, a través de las asambleas de barrio. Había también una relación con el movimiento obrero más orgánica, con ocupaciones de fábricas; en fin, es distinto. Aquí hay otros avances,  Son experiencias muy distintas.

En relación a los Gilets Jaunes(chalecos amarillos), es una experiencia inédita en Francia, porque aquí las luchas que hubo fueron clásicas, lucha de clases clásicas, como la del año 95, que fue una lucha muy importante, que ganamos; y la lucha contra la ley del trabajo de hace unos tres o cuatro años, en la cual fuimos derrotados. Pero son luchas clásicas, de la clase trabajador en sentido amplio, de los estudiantes, de los sindicatos, de la izquierda, en fin, luchas clásicas. Ésta de los Gilets Jaunes es muy distinta, está fuera de lo institucional, de los sindicatos, tampoco se dirigen directamente en contra de los patrones, sino contra el Estado, es decir tienen un carácter nuevo.

Al principio, hay que decirlo, el movimiento empezó con una agenda muy limitada, era la cuestión del precio de la gasolina, y parecía que tenía un carácter muy de propietarios de coches, de quejas sin que les importase la ecología… y demás. Pero muy rápidamente, el gobierno reculó, sacó la tasa ecológica del precio de la gasolina, pensado que con eso se iba a terminar. Sin embargo, a partir de ahí, el movimiento se profundizó, se extendió y se radicalizó. Fue curioso, lo que había sido el pretexto fue dejado de lado y el movimiento pasó a tener agendas cada vez más radicales, con un punto común que es siempre la referencia contra el gobierno, siempre la referencia es contra Macron, “Fuera Macron”. Es decir, contra ese gobierno de los ricos, esa es la idea, de los banqueros, con su política fiscal que favorece exclusivamente a los millonarios, con su obstinación en suprimir el impuesto sobre las grandes fortunas; así en todo parece representar al gran capital. Entonces, es un rebelión de clase, popular, plebeya, en contra de un gobierno del capital, de los ricos, de los bancos. Y también contras las políticas neoliberales, primero hacia sus medidas fiscales, pero poco a poco extendiéndose a otros campos.

Entonces el movimiento enfrentó al gobierno, y hubo una represión violentísima, sin precedentes en la historia moderna en Francia. Desde la Segunda Guerra Mundial nunca hubo una represión tan brutal, con centenares de heridos, con mutilados, veinte personas que perdieron un ojo… en fin, cosas terribles. Algo no visto. En mayo del 68 no se vio eso. Una represión sin precedentes, contra un movimiento que tenía y tiene aún amplio apoyo popular, alrededor de un 60%, un poco más o menos, simpatiza con él, cree que es legítimo, que tienen razón, etc.. Entonces, es una lucha del gobierno, con su aparato represivo y judicial, en contra del pueblo y, directamente, en contra de los Gilets Jaunes.

Ellos tienen sus formas de autorganización local, a través de las reuniones en las circunvalaciones del cruce de rutas, y luego con las asambleas, han dado un paso más con esas asambleas locales y, finalmente con las asambleas nacionales, se reunieron ya dos veces, y han sacado documentos muy interesante, muy radicales, documentos que tienen un programa antineoliberal y, en cierta medida, anticapitalista. Al respecto de esto, es necesario señalar que la extrema derecha en un principio trató de infiltrar en el movimiento, intentando así capturarlo e introducir sus demandas contra la inmigración, etc. Y en un primer momento hubo una cierta influencia, hubo gente influenciada por eso, y hubo incluso en un momento una agresión contra la izquierda: un grupo de fascistas con chalecos amarillos atacó a militantes de la izquierda radical. Pero esos elementos de extrema derecha fueron siendo poco a poco alejados por el movimiento, marginados; y sus propuestas, sus demandas fueron también marginadas.

Ahora, eso no quiere decir que todos compartan una conciencia política radical, socialista, internacionalista: no, no es eso; pero hay acuerdo, por ejemplo, en no plantear la cuestión en contra de los inmigrantes, es decir que aun quienes sí estan influenciados por la xenofobia, se dan cuenta que no es algo consensual y por lo tanto, dicen, vamos a plantear cuestiones que estén consensuadas. Eso es muy importante. Entonces, si vemos los documentos que salen, son muy coherentes, muy radicales y con una tonalidad más anticapitalista. Ahora, claro, las asambleas representan un poco las vanguardias del movimiento, es decir la gente más politizada, la gente que habla en las asambleas, que se hace elegir; e incluso en esas vanguardias no todos consiguen entender lo que se está discutiendo en la asamblea. Hay un informe interesante, entrevistaron a varios delegados, y algunos menos politizado decían “yo no entiendo de qué se está hablando, tienen una terminología que nosotros los del pueblo no entendemos”. Entonces, hay niveles desiguales de politización de conciencia, lo que es normal, pero en definitiva se llega a un cierto consenso que es radical, que es antigobierno, antineoliberal, incluso anticapitalista; pero eso no quiere decir que todo el movimiento comparta eso; son las resoluciones de la Asamblea, que son una referencia, obviamente, del movimiento, pero si vamos a la base algunos van a decir “no sé qué es eso”… No hay que ilusionarse con que esas resoluciones representen el nivel común, ni mucho menos del conjunto de la población que simpatiza con el movimiento.

Bien, entonces creo que se ha producido un gran avance y que ha obligado a los sindicatos a buscar una convergencia. La actitud de los sindicatos al principio era muy despectiva pero se dieron cuenta de la dinámica y están buscando converger y eso es muy positivo; lo mismo con los ecologistas, quedó claro que Macron intentó utilizar el discurso ecológico contra los Gilets Jaunes, pero hace dos meses o un poco más, hubo un encuentro común de los Gilets Jaunes y los ecologistas en la lucha contra el cambio climático, de modo tal que se ve en las asambleas cada vez más la cuestión ecológica. Eso también es un avance importante del movimiento, porque al inicio parecía que la ecología no les interesaba.

Ahora bien, el gobierno no logra destruir al movimiento, a pesar de la represión sigue, con altos y bajos, cada semana. Atendiendo a esa tendencia y si observamos la convergencia con los demás movimientos sociales, esto representa una amenaza para Macron. Sin duda, él sale de este enfrentamiento muy debilitado, lo cual no quiere decir que esté derrotado. A partir de aquí vemos una nueva situación, de la cual es difícil prever el futuro. Por ahora, el movimiento no tiene una traducción política institucional, ya sea por su propia dinámica y su desconfianza de la política institucional y también por cierta despolitización de algunos sectores. Entonces el resultado es que a nivel político, electoral, institucional… no tendrá expresión, realmente. La prueba la encontramos en que ahora habrá elecciones a nivel europeo de la que generalmente la mitad de la población francesa no participa, por buenas y por malas razones, pero no participan; los Gilets Jaunes son también parte de eso. Y los que sí participen, se van a dividir fundamentalmente entre los que siguen apoyando a Macron (probablemente, no los GJ), los que van a votar por Marine Le Pen (que incluye una parte de los GJ, hay que decirlo) y los que votan por la izquierda, pero una izquierda que está muy mal de piernas, muy dividida: hay cinco listas de izquierda separadas, sin hablar del Partido Socialista, que no puede decirse que sea de izquierda. El mejor resultado lo van a sacar los de Melenchon, Francia Insumisa y los Verdes que están entre 8 y 9%. El total de la izquierda, incluso con los socialdemócratas,  no pasan del 30%, lo cual es muy bajo históricamente, muy bajo. Entonces no hay una traducción política directa del movimiento, lo que es comprensible pero al mismo tiempo es una dificultad.

Néstor López: Tampoco lo hubo en el 2001 argentino…

Michael Löwy: Tampoco, tampoco lo hubo en el 2001. Y mucho más tarde, estuvo el kirchnerismo, que tampoco fue una traducción política muy satisfactoria, pero eso es otro asunto. En Francia, curiosamente, antes del movimiento GJ, Francia Insumisa había logrado captar la rebelión de la gente en las elecciones presidenciales,  cuando lograron casi el 20% del voto. Sin embargo, ahora, en parte por errores de Melenchon, no están logrando captarla y transformarse en su expresión política, a pesar de que apoyaron al movimiento casi desde el principio. Entonces, aquí estamos frente a un proceso un poco imprevisible. Pasadas las elecciones europeas veremos cómo se van barajar nuevamente las cartas. Y cómo sigue el movimiento

N L: ¿En la izquierda (Partido Comunista, trotskistas, etc, etc) hay debate sobre qué tipo de relaciones establecer con este movimiento?

ML: En el inicio sí hubo, porque el PC, por lo menos, y la CGT, no tenían mucha afinidad, estaban más bien replegados. Los “troskos” digamos, el Nuevo Partido Anticapitalista, etc, se metieron bastante rápidamente, sobre todo Olivier Besancenot, que representa una corriente del NPA más metida en los movimientos sociales (hay otras corrientes más ortodoxas que, quedaron un poco más atrás). Pero él sí fue inmediatamente, de hecho me acuerdo que tuvimos una discusión donde yo le decía “¿vos estas seguro que este movimiento tiene importancia)?” y él me contestó “Sí, estoy seguro”. Tenía razón. Se metió, y se transformó rápidamente en una figura importante.

Melenchon y Francia Insumisa también, después de una breve discusión, se metieron. Lutte Ouvriere  creo que no, no tengo mayor información, pero por sus características dudo que se hayan metido mucho. No sé.

N L: Yo veo que el movimiento es más del interior de Francia que de París, o que por lo menos tienen más fuerza en el interior. No sé si Ud. vio la película  Je veux le soleil (Quiero el sol.). No solo me hace acordar a las luchas zapatistas, por la dignidad, por la digna rabia, y también a Marx, cuando plantea que para él nuestra lucha es “lograr la dignidad y la autodeterminación para el trabajo y para el trabajador”; y también dijo “ellos lo hacen (cuando luchan) pero no lo saben”. Es decir, me parece que, como dijo usted, el movimiento avanza como un glaciar, de manera lenta, pero avanza. Por ejemplo, he visto en la última marcha un cartel con la leyenda “Comuna de París 1871, Comuna de París 2019”.

ML: Al principio la referencia era la Revolucin Francesa, 1789: “Somos los Sans-Cullottes”. Pero ahora miran hacia la Comuna. Es un cambio interesante. Y tienes razón en que la reivindicación de la dignidad es central en el movimiento. La gente, en la película, ve pisoteada su dignidad humana. Y la pelea contra Macron, es por su desprecio, es la actitud de la dignidad del pueblo, de los pobres, de los trabajadores, oprimidos y explotados. Pero no es un movimiento de trabajadores en el sentido clásico, del trabajador de fábrica; sino de precarios, desempleados, pensionados, etc. Por supuesto hay también trabajadores, pero no es el movimiento clásico…

NL: Es la gente común…

ML: La gente común, sí. Es lo que en América Latina llamamos el pobretariado.

NL: No la había escuchado, pero me gusta la expresión. No sé si usted conoce a Jerôme Baschet… ¿sí? ¡Qué bueno! Resulta que Jerôme estuvo por acá (en Francia) durante un intervalo a su trabajo en Chiapas y, asistió a la última asamblea de asambleas (hubo cerca de 700 delegados, un hombre y una mujer por cada asamblea local) de los Gilets Jaunes, en Saint Nazaire y me comentó que en un intervalo le preguntaron de su labor en Chiapas. En la reanudación del plenario, le pidieron que comente el funcionamiento de las comunas zapatistas. Lo escucharon con atención y se plantearon cómo saber más sobre lo qué pasa en Chiapas, y pensaron en cómo mandar delegados para saber cómo es una comunidad en funcionamiento horizontal.

Entonces cuando veo Chiapas, Argentina, Oaxaca, Francia, la guerra del agua en Bolivia… aunque como dice usted no son todas iguales, ni siquiera como modelo, pero podemos ver un común denominador de comunalidad. Esa diversidad esa horizontalidad es interesante y alienta la esperanza de un cambio estructural. En cambio nosotros tomábamos el modelo de la Revolución Rusa, no veíamos otra cosa y así nos fue. De allí que sea muy bueno ver las diferencias y las particulares de cada lugar. Pero en grandes líneas, veo una corriente subterránea, en todo el mundo, de flujo comunal, que cuando estalla, emerge con las características de comunalidad, como la horizontalidad, por ejemplo, que es un factor común a estos movimientos. Creo observar un espíritu de época distinto al de la Revolución Rusa. En fin, estos elementos en común auguran un poco de esperanza

ML: Estoy de acuerdo. Yo a esto lo llamaría un espíritu libertario: hay una voluntad de autorganización desde abajo y una desconfianza al Estado, a las instituciones; y un deseo de rechazar los tipos de organización vertical, autoritaria, ya sean las reaccionarias o también de la izquierda, lo cual me parece muy positivo. Walter Benjamin tiene un artículo muy interesante sobre el surrealismo del año 29, que plantea la necesidad de buscar la articulación entre el espíritu espontáneo, libertario del anarquismo, con la disciplina y la organización revolucionaria. Algo complicado, que no es muy sencillo.

NL: En relación a esto, es interesante ver la Comuna de París de 1871, porque Marx con los anarquistas trabajó codo a codo, no era la pelea que tenían con Proudhon. En esa coyuntura Marx dice que lo más importante de la Comuna es su existencia fáctica y pensar partiendo desde los hechos de lucha y no de las prefiguraciones metafísicas. En este sentido, podemos retomar al joven Marx en sus tesis sobre Feuerbach, una dice que es “la existencia la que determina la conciencia”, es decir que uno puede pensar a partir de los hechos y no de pensamientos ideales y abstractos.

ML: A partir de la praxis.

NL: Efectivamente. Creo que eso nos faltó en el 2001 argentino. Esto lo sintetizan perfectamente los zapatistas cuando dicen “caminando preguntando”. Podemos hablar del libro de Kristin Ross sobre la Comuna de París, donde plantea y destaca la unidad del trabajo manual y del trabajo intelectual; y la existencia del trabajo no-alienado y cómo eso le permitió avanzar muchísimo, sobre todo en la educación. Sobre esto, también podemos citar el caso cubano, en los inicios de la revolución ellos solucionaron el analfabetismo enviando a los jóvenes de entre dieciséis y veintitantos para que vayan a enseñar al campo, y no esperando formar primero tecnócratas especialistas en enseñar a escribir y leer, que al fin y al cabo, no sirven para nada y no resuelven el problema.

ML: Volviendo a la cuestión de la Comuna, es muy importante señalar que los partidarios de Marx y los anarquistas trabajaron juntos. Lograron juntarse y así aprender unos de los otros. Algo que pudimos ver en los primeros años de la Revolución Rusa y en la revolución en España. Y ahora, en los zapatistas. Entonces hay un hilo ahí, al contrario de los manuales de historia obrera, donde lo que hay es una pelea encarnizada entre marxistas y libertarios. Hay otra historia,  que es la historia de la convergencia de las dos corrientes. Y esto me parece muy importante.

NL: Hace unos momentos usted nombró a Walter Benjamín. Él hablaba de la historia a contrapelo. En este sentido, creo que la historia de la Comuna de París está tapada, no la aprendemos. No la discutimos. Yo sé que aquí todos los años se hace un acto recordatorio. Sin embargo, el muro donde fusilaron a los comuneros en el cementerio Père-Lachaise se llama “El muro de los federados”. Le han tapado el nombre de “los comuneros”. No pretendo que digan “donde asesinamos a los comuneros”, pero por lo menos “El muro de los comuneros” y sobre todo de las mujeres, porque fueron la gran mayoría masacradas sin piedad. Entonces hay un esfuerzo por tapar, para que no se pase la mano a contrapelo, para no descubrir que somos todos todavía parte de esa tradición. Yo estoy entusiasmado por ver qué hacemos el año que viene y el otro recordando y conmemorando los 150 años de la Comuna. Creo que no deberíamos hacer un acto, un congreso donde se presenten los papers, que te aportan al curriculum, sino comenzar a plantear el problema y a estudiar la realidad actual con la lupa de aquello que está oculto por los pelos del capitalismo y del stalinismo.

ML: Para la burguesía la Comuna no existe, sí la Revolución Francesa, y punto. Para buena parte de la izquierda, la Comuna fue una tentativa fracasada, y que después, la Revolución Rusa enseñó cual es el camino. Y no es así. Hay que volver a la Comuna, porque fue un ejemplo de democracia popular proletaria mucho más que la Revolución Rusa que muy rápidamente se convirtió en el poder de un solo partido; en tanto que en la Comuna toda la gente estaba ahí participando horizontalmente de modo tal que tenía un carácter mucho más democrático. Esto no significa que la Comuna sea el único modelo, pero hay que volverse a inspirarse en el ejemplo de la Comuna.

NL: Muchas gracias.

Fuente: https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=3023

La Historia según E. H. Carr

Por Helen Carr

El historiador se mostraba clarividente al advertir que el valor de los hechos depende de quién los maneja.

Entre enero y marzo de 1961, el historiador y diplomático Edward Hallett Carr dio una serie de conferencias, que luego se publicaron como una de las teorías históricas más famosas de nuestro tiempo: ¿Qué es la Historia? En sus conferencias, aconseja al lector que «estudie al historiador antes de empezar a estudiar los hechos», argumentando que cualquier relato del pasado está en gran parte escrito en la agenda y el contexto social de quien lo escribe. “Los hechos… son como el pescado en la losa de la pescadería. El historiador los recoge, los lleva a casa, los cocina y los sirve”.

Los recuerdos de mi infancia de la historia y del aprendizaje de la historia estuvieron marcados por el legado familiar omnipresente de mi bisabuelo E. H. Carr, apodado «el Profe». Era el tipo de hombre que siempre tenía agujeros en las mangas, comía pudin de leche todas las noches y odiaba el alboroto. A pesar de esto, era muy venerado, tanto que mi abuela quitaba el polvo a las plantas de la casa antes de su llegada. Murió seis años antes de que yo naciera, pero su energía perduró dentro de nuestra familia y alentó mi insaciable interés por la historia. Al extender mi árbol genealógico en el suelo de la sala de mis abuelos y acercarme al nombre de Edward Hallett Carr, nació un interés que duró toda mi vida y un diálogo imaginario con mi bisabuelo.

El año pasado, ¿Qué es la Historia? fue publicado como Penguin Classic y desde su publicación original se han vendido más de un cuarto de millón de copias. Sigue siendo un texto clave en el estudio de la historia y sus preguntas provocativas perduran e influyen todavía en algunas de las principales cuestiones a las que se enfrenta nuestra sociedad cuando se trata del problema de los «hechos».

E. H. Carr, conocido por su familia y amigos como «Ted», llevó su vida diaria con una rutina estricta. Todos los días se levantaba temprano y después del té y las tostadas se encerraba durante todo el día en su estudio. Escribía siempre a mano con lápiz; solo su secretaria era capaz de transcribir sus garabatos. Sus interminables páginas manuscritas finalmente tuvieron como resultado una articulación torcida en su mano derecha, una marca física de su lápiz. Su trabajo tuvo mucho éxito, pero no así su vida personal. Tuvo dos matrimonios infructuosos, el segundo con la apreciada historiadora Betty Behrens y mi abuelo recordaba que hacia el final “el Profe» se encontraba a menudo en desacuerdo con su esposa. En definitiva, su obra fue su primer amor.

Carr no era un historiador según los estándares tradicionales. No estudió historia en la universidad, ni se doctoró, ni siguió una carrera académica convencional. Después de graduarse en Cambridge en 1916 con un título de lenguas clásicas, ingresó en el Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que resultó ser sumamente influyente en la forma en que más tarde abordó el estudio de la historia. Durante su carrera política, solo en 1919 estuvo presente en la Conferencia de Paz de París, involucrado en la redacción del Tratado de Versalles y en la determinación de la nueva frontera entre Alemania y Polonia. Más tarde ocupó un puesto en la División de Relaciones Exteriores del Ministerio de Información, donde trabajó con el famoso espía ruso Guy Burgess. El recuerdo de este período de su vida perdura en las estanterías del estudio de mi padre. Una copia encuadernada en cuero de Don Quijote «a Ted», un regalo de despedida de sus colegas del Ministerio de Información; Guy Burgess fue uno de los firmantes.

En 1936, asumió un puesto en la Universidad de Aberystwyth como profesor de política internacional. Aquí comenzó sus escritos sobre política exterior, entre ellos The Twenty Years Crisis (1939), publicado justo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, en el que se interrogaba sobre los problemas estructurales político-económicos que darían lugar al conflicto.

En 1941 se convirtió en editor asistente del Times, antes de entrar en el mundo académico, primero en el Balliol College de Oxford, en 1953, y dos años más tarde en el Trinity College de Cambridge. Continuó escribiendo hasta el día de su muerte, en 1982, a los 90 años, con su cuerpo muy cansado, pero una mente que seguía corriendo a un ritmo implacable.

Carr fue uno de nuestros pensadores más grandes e influyentes. Sin embargo, fue su interés en la Revolución rusa, que presenció a distancia como funcionario de Relaciones Exteriores, lo que inspiró su fascinación por la historia. La semilla del pensamiento que creció en ¿Qué es la historia? pudo haber sido plantada incluso antes, cuando todavía era estudiante en Cambridge. Recordaba a un influyente profesor que argumentaba que el relato de Herodoto sobre las Guerras Persas en el siglo V a. C. estaba determinado por su actitud hacia la Guerra del Peloponeso. Carr lo calificó de una «revelación fascinante», y «me proporcionó mi primera comprensión de lo que era la historia». Para Carr, Herodoto demostró que el historiador con frecuencia no se basa en hechos objetivos, sino en sus experiencias de los mismos. «Nuestra imagen de Grecia en el siglo V a. C. es defectuosa, no tanto porque muchos fragmentos se han perdido accidentalmente, sino porque es, en general, la imagen conformada por un pequeño grupo de personas en la ciudad de Atenas”.

Originalmente liberal, Carr comenzó a mirar el mundo con «ojos diferentes» y desde 1931, después de la Gran Depresión, comenzó a perder la fe en el concepto de capitalismo y en la estructura política en la que se forjó su carácter primitivo. En su creciente interés por la historia rusa y en la lectura de la literatura rusa que tenía a su disposición, encontró la inspiración para escribir los 14 volúmenes de la Historia de la Rusia soviética, cuya primera parte se publicó en 1950. Durante su elaboración se iba convenciendo cada vez por la ideología soviética y antes de su muerte en 1982, se le instó a formalizar sus creencias políticas, lo que hizo en una carta personal de tres páginas a mi abuelo, que sobrevive escondida en lo profundo de los archivos familiares; estipula que era un marxista.

Historia de la Rusia soviética fue un audaz intento de recopilar cuidadosa y meticulosamente todos los datos disponibles y al hacerlo articuló un enfoque impresionantemente objetivo de la historia rusa. Sin embargo, fue en esta búsqueda de objetividad que Carr se topó con el mismo problema que surgió muchos años antes en Cambridge con Herodoto. Encontró el enfoque objetivo de la teoría histórica difícil de lograr. En el largo proceso de escribir Historia de la Rusia soviética, parece haberse desgarrado en su enfoque. Al principio fue optimista; «es posible mantener que la verdad objetiva existe», pero para 1950 concluyó: «la objetividad no existe».

Los historiadores del siglo XIX creían en la historia objetiva. Adoptaron una cronología de eventos y evidencias, un método hecho famoso por el erudito Leopold von Ranke en la década de 1830, que quería «simplemente mostrar cómo era realmente». Carr rechazó este enfoque obsoleto describiéndolo como una «falacia absurda».

T. S. Eliot dijo una vez: «Si uno puede realmente penetrar en la vida de otra época, está penetrando en la propia vida». Eliot también reconoció que el estudio de la historia es clave para entender el mundo contemporáneo. Sin embargo, mientras compilaba Historia de la Rusia soviética, Carr descubrió que lograr esa penetración en la época era una tarea imposible: si bien podemos formular una comprensión subjetiva del pasado, no podemos saber exactamente como era.

Los hechos se pueden cambiar o manipular para beneficiar a quienes los transmiten, algo de lo que actualmente somos muy conscientes. Durante la vida de Carr, el régimen de Stalin destruyó documentos, alteró pruebas y distorsionó la historia. Con esto en mente, lo que Carr cuestiona en ¿Qué es la Historia?  es la continua tergiversación y mal uso de los hechos, deliberada o accidentalmente.  Alienta a cualquier estudiante de historia a discernir: “¿Qué es un hecho histórico? Es una pregunta crucial que debemos considerar con mayor atención”.

Carr comienza su interrogatorio analizando cómo el «hecho» es preparado y presentado por el historiador que lo estudia. Lo hace dividiendo los hechos en dos categorías: hechos del pasado y hechos del presente. Un hecho del pasado -por ejemplo, «la batalla de Hastings se libró en 1066”- es indiscutible pero básico. Un hecho del presente es algo que un historiador ha elegido como un hecho: “En general, el historiador tendrá el tipo de hechos que desea. La historia significa interpretación”

Carr no fue el pionero de la teoría histórica subjetiva. R. G. Collingwood pensó que el pasado objetivo y la opinión del historiador sobre él se mantenían en una relación mutua; sugería que ninguna visión del pasado detentada por un historiador era incorrecta y también que la historia solo se manifiesta con la interpretación del historiador. Carr refutó este enfoque, argumentando que el trabajo del historiador es comprometerse con el hecho como un diálogo; «Es un proceso continuo de interacción entre el historiador y sus hechos, un diálogo interminable entre el presente y el pasado”.

¿Qué es la Historia? no solo aborda el tema de la interpretación de los hechos, sino también la forma en que el historiador está influenciado por ellos. Afirma que la historia es un «proceso social» y que ningún individuo está libre de restricciones sociales, por lo que no podemos imponer nuestra comprensión moderna del mundo a nuestros antepasados. «El progreso en los asuntos humanos», escribió, «ya sea en la ciencia o en la historia o en la sociedad, se debe principalmente a la audaz disposición de los seres humanos a no a limitarse a buscar mejoras parciales en la forma en que se hacen las cosas, sino a presentar desafíos fundamentales, en nombre de la razón, a la forma actual de hacer las cosas y a las suposiciones declaradas u ocultas sobre las que se apoya”.

En 1962, Isaiah Berlin, contemporáneo y opositor de Carr, revisó ¿Qué es la Historia? en el New Statesman y criticó las cuestiones centrales planteadas. Berlin no estaba en absoluto de acuerdo con la teoría de que la motivación personal no contaba para la acción y no estaba de acuerdo con Carr en el tema clave de la objetividad, que según Berlín puede obtenerse a través de los métodos utilizados por el historiador.

A pesar de las críticas, ¿Qué es la Historia? preconiza la necesidad de la subjetividad en el estudio de la historia, argumentando que todos somos moldeados por la sociedad y la época en que vivimos. En última instancia, comprender esto nos permite pensar críticamente sobre la evidencia presentada ante nosotros, antes de comenzar a montar el rompecabezas del pasado.

Poco antes de su muerte Carr había preparado material para una segunda edición de ¿Qué es la Historia? Solo llegó a escribir el prefacio, pero en él se muestra partidario de “una visión optimista, o por lo menos más sana y equilibrada del futuro”.

Mi abuelo, John Carr, describe cómo su padre «solía sentarse en el salón principal, con nosotros alrededor entretenidos con nuestras propias ocupaciones, mientras él escribía sus profundos pensamientos en papeles que se acumulaban alrededor de su silla». Este recuerdo del caos del pensamiento profundo, los trozos de papel revoloteando a sus pies, es el que me gustaría mantener, y mentalmente, tal vez sentarme y mirar mientras imagina su próximo libro. En realidad, tengo la suerte de observar que el trabajo que creó ocupa su lugar en la gran escena de la historia, y comparto con mi abuelo la esperanza de que “estimulará un mayor estudio y comprensión del futuro camino hacia adelante del mundo”.

es escritora, historiadora medieval y bisnieta de E. H. Carr.

Fuente:

https://www.newstatesman.com/culture/books/2019/05/eh-carr-what-is-history-truth-subjectivity-facts

Traducción:Anna Maria Garriga Tarré / sinpermiso.info

Crecen la desigualdad y el riesgo sistémico

Por Michael Roberts

La gobernadora de la Reserva Federal de Estados Unidos, Lael Brainard, en un discurso en Washington, ha revelado hasta que punto ha aumentado la desigualdad en los EE.UU.. Utilizando los últimos datos sobre ingresos y riqueza, señaló que los ingresos y la riqueza de los hogares de la clase obrera (al ‘establishment’ le gusta hablar de ‘clase media’) en los EE.UU. han sido exprimidos en los últimos 50 años y particularmente en los últimos 20 años.

Los hogares medios estadounidenses todavía no han recuperado plenamente la riqueza que perdieron en la Gran Recesión. A finales de 2018, el promedio de los hogares de ingresos medios tenia un patrimonio de $ 340.000 (principalmente una casa), mientras que el 10% superior tenía $ 4,5 millones, un 19% más que antes de la recesión. El aumento de estos últimos se debió principalmente a la subida del mercado de valores.

Según la encuesta de consumo de la Fed, un tercio de los adultos con ingresos medios dicen que pedirán dinero prestado, venderán algo o no son capaces de pagar $ 400 en facturas inesperadas. Una cuarta parte señalaron que obviaron algún tipo de atención médica en 2018 debido a su coste. Casi tres de cada 10 adultos de ingresos medios mantienen un saldo negativo en su tarjeta de crédito la mayoría del tiempo. Mientras tanto, la proporción del ingreso gastado en alquiler por los inquilinos de clase media se elevó a un 25% en 2018 desde el 18% en 2007, un aumento del 40%.

El coeficiente de Gini (la medida básica de la desigualdad) de los ingresos se encuentra en su nivel más alto en los EE.UU., un pico de 0,48 que contrasta con el 0,38 de finales de 1960 – un aumento del 30% (véase el gráfico).

Brainard sugirió que esta evolución es tan negativa que la mayoría de los estadounidenses nunca recuperarán un nivel de vida razonable. “En los últimos años, los hogares con ingresos medios se han enfrentado a una serie de retos», dijo Brainard. “Esto plantea la cuestión de si los estándares de vida de clase media están al alcance de los estadounidenses de ingresos medios en la economía actual’.

Tal situación también amenaza con debilitar la economía al disminuir el consumo per capita. “Las investigaciones demuestran que los hogares con menores niveles de riqueza gastan una mayor fracción de sus ingresos que sus contrapartes más ricas. Eso tiene implicaciones a largo plazo para el consumo, el mayor motor del crecimiento de la economía”, dijo. E incluso corre riesgo la ‘propia democracia’.  “Una clase media fuerte es a menudo considerada la piedra angular de una economía vibrante y, más allá de eso, de una democracia resiliente» añadió. Tales son los temores de los miembros de uno de los pilares del capital estadounidense, la Reserva Federal.

Mientras se exprime a la ‘clase media’ en los EE.UU. y en otros muchos países capitalistas avanzados, el 1% superior e incluso más allá, la parte superior del 0,1%, nunca han estado mejor. Es como si la Gran Recesión nunca hubiera tenido lugar.

La riqueza de las personas más ricas del mundo se redujo en un 7% a los $ 8,56 billones de dólares en 2018, según Wealth-X, citando las tensiones comerciales globales, la volatilidad del mercado de valores y una desaceleración del crecimiento económico. Y el número de multimillonarios cayó un 5,4% hasta 2.604 personas, la segunda caída anual desde la crisis financiera de hace una década. Pero los más ricos de EE.UU. fueron los que salieron mejor parados de las tres regiones principales, registrando un ligero aumento del número de multimillonarios de 0,9% hasta los 892, incluso si su riqueza se redujo en un 5,8% hasta los $ 3,54 billones.

San Francisco es la ciudad que tiene más multimillonarios por habitantes en el mundo – con un multimillonario por aproximadamente cada 11.600 habitantes – seguida por Nueva York, Dubai y Hong Kong.

No ha habido, sin embargo, una caída en el número de multimillonarios en la Gran Bretaña del Brexit.  De acuerdo con la lista de ricos del Sunday Timesque se acaba de publicar, hay 151 multimillonarios registrados en el Reino Unido. Y ser un multimillonario es ser como dios en comparación con la riqueza media de los hogares. Si medimos la diferencia de tiempo, digamos que en días, es asombrosa. El salario anual de una enfermera del NHS (Sistema de Salud Público) es como la mitad de un día, mientras que el de un multimillonario es como 11.500 días. Los ingresos del multimillonario suponen una brecha de !32 años!

Como el cambio climático y el calentamiento global, la desigualdad en todo el mundo ha llegado a un punto de inflexión irreversible. La Biblioteca de la Cámara de los Comunes del Reino Unido estima que, si las tendencias actuales continúan, el 1% más rico controlará casi el 66% del dinero del mundo para el año 2030. Sobre la base de un crecimiento del 6% anual de la riqueza, tendrán activos por valor de aproximadamente $ 305 billones de dólares, desde los $ 140 billones actuales. Esto sigue a un informe publicado a principios de este año por Oxfam, que afirma que sólo ocho multimillonarios poseen tanta riqueza como 3,6 mil millones de personas – la mitad más pobre del planeta.

El economista jefe del Banco de Inglaterra, Andy Haldane, también ha publicado un estudio profundo sobre la distribución en Gran Bretaña de ricos y pobres. Desde su ciudad natal, Sheffield, en el norte de Inglaterra, Haldane muestra como la riqueza y los ingresos se concentran en el sudeste de Inglaterra. De hecho, el Reino Unido tiene la peor dispersión regional del ingreso y la riqueza en Europa – incluso peor que Italia.

En Gran Bretaña, el ingreso y la riqueza se concentran en Londres y el sur-este, a pesar de que las largas horas de trabajo y el tiempo de transporte parecen hacer a los londinenses más miserables que sus conciudadanos más pobres en el norte, según las encuestas.

La desigualdad creciente está creando las condiciones para el aumento de los riesgo e incertidumbre en las economías capitalistas. Porque la principal forma en que la desigualdad de la riqueza ha aumentado es mediante el aumento de los precios de los activos financieros. Marx llamó a estos activos ‘capital ficticio’, ya que representan una reclamación sobre el valor de las empresas y el gobierno que no puede ser reflejada en el valor realizado en las ganancias y activos de las empresas o los ingresos del gobierno. Las crisis financieras tienen lugar de manera recurrente, cada vez más graves, y pueden acabar con el ‘valor’ de estos activos de golpe. Tales crisis pueden ser desencadenantes de un colapso en cualquier punto débil subyacente en los sectores productivos de la economía capitalista.

El último informe de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre la estabilidad financiera en los EE.UU. es una lectura que llama al realismo.

Según el informe, “El endeudamiento de las empresas es históricamente alto en relación con el producto interno bruto (PIB), con aumentos más rápidos de la deuda concentrada en las empresas de mayor riesgo, en medio de señales de deterioro de las condiciones de crédito.” Las tasas de interés de los créditos están cerca de sus mínimos históricos, por lo que la orgía de endeudamiento de las empresas continúa. Según la Fed, “La deuda contraída por el sector empresarial, sin embargo, se ha expandido más rápidamente que la producción en los últimos años, empujando la relación del crédito del sector empresarial con el PIB a niveles históricamente altos .”

Por otra parte, “El crecimiento considerable de la deuda empresarial durante los últimos siete años se ha caracterizado por un gran aumento de las formas de riesgo de la deuda concedida a empresas con perfiles de crédito más pobres que las de aquellas que han aumentado los niveles ya elevados de deuda”.

Y este dinero prestado no se utiliza para invertir en activos productivos, sino para especular en el mercado de valores. De hecho, los principales compradores de acciones de Estados Unidos son las propias empresas, lo que aumenta el precio de sus propias acciones (recompras).

Mientras las tasas de interés se mantengan bajas y no haya una gran caída de los beneficios empresariales, este escenario de endeudamiento de las empresas y las recompras de acciones en el mercado de valores pueden continuar. Pero si las tasas de interés comienzan a subir y / o los beneficios caen, el castillo de naipes empresarial podría desmoronarse. Como resume la Fed: “Incluso sin una fuerte disminución en la disponibilidad de crédito, cualquier debilitamiento de la actividad económica podría aumentar las tasas de morosidad y dar lugar a contracciones relacionadas con el crédito en el empleo y la inversión de estas empresas. Por otra parte, la investigación existente sugiere que las elevadas vulnerabilidades, tales como un excesivo endeudamiento en el sector empresarial, aumentan el riesgo de decrecimiento de la actividad económica en general”.

Naturalmente, el informe de la Fed llega a la conclusión de que las cosas irán bien y que los bancos y las corporaciones son fuertes y sanos. Pero la incertidumbre general sobre el futuro de las economías capitalistas va en aumento, de acuerdo con la lectura más reciente del Índice Mundial de Incertidumbre (IMI), que supuestamente mide la confianza de los inversores capitalistas a nivel mundial.

La última entrega publicada del IMI ha aumentado el nivel de incertidumbre considerablemente, más allá que antes de la crisis financiera global. Y la reciente caída de los precios de las acciones arrastradas por la guerra comercial en curso entre los EE.UU. y China es una señal de lo que podría suceder el próximo año.

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Fuente:

https://thenextrecession.wordpress.com/2019/05/14/inequality-and-risk-both-rising/

Traducción:G. Buster / sinpermiso.info

Quinua de cien colores

En el corredor minero peruano
Por Raúl Zibechi
Desde Cusco y Apurímac.- La luminosidad del Cusco lacera la vista. Pero también retiene la atención, seduce la mirada que se va posando ingenua sobre las piedras incas, primero, y tuerce hacia las montañas mágicas, poco después. Los suaves valles cusqueños van dando paso, carretera arriba y abajo, a profundas gargantas tapizadas de los más variados cultivos según los diferentes pisos ecológicos que recorremos. Las tierras altas y frías, a más de 3.500 metros, pobladas por pastores de alpacas, llamas y ovejas, dialogan e intercambian con las tierras bajas y cálidas, productoras agropecuarias y de frutos tropicales.La despiadada geografía del Ande, en uno de sus nudos centrales, permite contemplar, en una sola mirada, desde la profundidad del valle hasta las cumbres nevadas. La región de Apurímac es crucial por lo abrupta y extrema. La llegada a Andahuaylas, la ciudad más poblada, con 100 mil habitantes, implica bajar casi dos mil metros en apenas diez kilómetros de carretera. Una caída vertical, con mil vericuetos, desde el páramo hasta un valle cálido y húmedo a poco más de dos mil metros sobre el nivel del mar. Por algo el geógrafo Antonio Raimondi comparó la región con un papel arrugado.

Recorriendo el cañón del río Apurímac, que nace a 5 mil metros y se vierte en el Amazonas, trepamos por laderas verticales pinceladas de parcelas verdes y amarillas, aferradas a las pendientes, donde las familias comuneras cultivan en condiciones sólo explicables por la obstinación que exige la sobrevivencia. Allá arriba sólo papas y habas desafían el frío y las ventiscas; en la zonas templadas intermedias, las espigas de trigo van mudando del verde al ocre, anunciando la inminente cosecha; más abajo, en la calidez de la hondonada, el maíz generoso y la infinita variedad de frutas, mangos, granadillas, aguacates y papayas.

En alguna vuelta del camino, en general cerca de las decenas de caseríos que bordeamos, los pisonays majestuosos se yerguen frondosos, ostentando un tapiz de flores coloradas. En pequeños grupos, emergiendo de improviso, con cierta timidez, islotes de quinuas destacan por la multiplicidad de colores, desde el verde marcial hasta un verdoso que chilla cuando lo ilumina el sol en las alturas, pasando por morados brillantes, rojos frenéticos y ocres amarillentos de múltiples variantes, tan bien retratados por el poeta nacido en Andahuaylas: “Las cien flores de la quinua que sembré en las cumbres hierven al sol en colores”.

Abuso minero

El llamado “corredor minero” atraviesa tres regiones: Cusco, Apurímac y Arequipa. Son 500 quilómetros desde la mina de cobre Las Bambas, a 4 mil metros de altura, hasta el puerto de Matarani en el Pacífico, por donde se exporta el mineral con destino al continente asiático. La carretera atraviesa 215 centros poblados en los que viven 50 mil personas; está militarizada porque cualquier alteración del transporte tiene costos millonarios para la empresa.

Apurímac es el corazón del corredor, la región más pobre del país y la que cuenta con el mayor porcentaje de quechuahablantes. Campesinos humildes de manos arrugadas y pies encallecidos, pero no tan pobres como sus elites, que recién se avinieron a crear universidades, en la capital Abancay y en Andahuaylas, hace poco más de una década para calmar a las mujeres del mercado que reventaron las calles para demandar educación terciaria para sus hijos.

Entre febrero y marzo de este año, la carretera estuvo cortada durante 68 días por los comuneros de Fuerabamba, la comunidad más cercana a una de las mayores minas del mundo, que produce 140 mil toneladas diarias de cobre. La mina está a 75 quilómetros al sur de Cusco y comenzó a operar en 2015, pero los primeros pasos para su instalación se dieron una década atrás de la mano de la minera suiza Xstrata Copper, que en 2014 la vendió a la estatal china Minerals and Metals Group (Mmg).

Cuando la minera china compró Las Bambas, decidió modificar el proyecto que ya contaba con el permiso ambiental. Lo más grave fue el abandono del mineroducto destinado a transportar el cobre hasta Espinar, Cusco, donde sería procesado por el traslado del mineral en camiones. Es el principal motivo de conflicto, ya que todos los días pasan por las comunidades y pueblos 600 camiones articulados que se desplazan en convoyes de 35 unidades, levantando impertinentes nubes de polvo.

Los campesinos se quejan de que las chacras fueron invadidas por el polvo, que ya no pueden sacar su ganado y que el ruido que hace “el gusano de tráilers” les impide conversar con los vecinos. Peor aun porque la carretera de la empresa atraviesa sus tierras, sin la autorización de los comuneros. Además, pasan decenas de cisternas con combustibles, por lo cual la carretera se convirtió en un verdadero peligro.

El anterior presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, actualmente en prisión preventiva por lavado de activos, ocupó la presidencia del directorio de Servosa, una empresa que en la actualidad cuenta con 400 camiones y tiene el monopolio del transporte del mineral de Las Bambas. El economista, empresario y banquero presidente jugó fuerte a favor del proyecto minero, escondiendo sus intereses en el transporte del mineral. En 2015, el congresista Justiniano Apaza denunció que Kuczynski recibía financiamiento de la minera y que su empresa obtuvo “sin licitación el cien por ciento del transporte del mineral en varias zonas del sur del país”. Al año siguiente, fue elegido presidente sin que nadie investigara las denuncias.

Comuneros sin comunidades

La lógica del modelo extractivo es implacable. Para hacer posible la explotación de Las Bambas, las 450 familias de la comunidad Fuerabamba debieron ser trasladadas, porque vivían justo encima de una fabulosa riqueza que supuso la mayor inversión minera del mundo, con 11 mil millones de dólares para poner en marcha la quinta mina del mundo. El nuevo asentamiento fue levantado con viviendas “estilo suizo” y se compensó a los comuneros con elevadas cifras, y en el nuevo asentamiento (a dos quilómetros del original, a 3.800 metros de altitud) se construyeron un centro de salud, instituciones educativas y hasta un cementerio, completamente trasladado del sitio original.

Pero ya no cultivan la tierra, se sienten “como palomas encerradas” en la nueva localización y los ancianos no saben qué hacer sin sus ovejas; deambulan sin norte entre las modernas viviendas en hileras que parecen prisiones. Sin embargo, sobrellevan el dolor y el abandono en silencio, porque en Perú uno de los epítetos más difíciles de aceptar es el de “antiminero”.

En la región minera, el 80 por ciento de la población es pobre y la mitad de los menores de 5 años padece desnutrición crónica. La capital del distrito donde se asienta Las Bambas, Challhuahuacho, a dos quilómetros de la mina, creció de dos a 16 mil habitantes en pocos años, un verdadero tsunami demográfico con hondas consecuencias sociales. Según Ruth Vera, de Derechos Humanos Sin Fronteras, ahora “abundan los problemas de violaciones, violencia doméstica y delincuencia que fueron desencadenados por la presencia minera”.

La mayoría de los varones prestan servicios a empresas que operan para la mina y acceden a cantinas y bares, lo que trastoca la vida familiar y comunitaria, en una sociedad profundamente patriarcal en la que la violencia cuenta con amplia legitimidad social.

El otro problema es la represión estatal. Según la Ong CooperAcción, las 50 mil personas que viven cerca de la carretera “tienen suspendidos sus derechos a la libertad y seguridad personales, la inviolabilidad de domicilio y la libertad de reunión y de tránsito en el territorio”, por la aplicación del estado de emergencia cada vez que se produce algún conflicto.

El corredor vial se ha convertido en pieza estratégica en Perú, ya que incluye cinco grandes unidades mineras en explotación (entre ellas, Las Bambas) y conecta no menos de cuatro proyectos exploratorios importantes. En ese marco, la Policía Nacional firmó, en secreto, 31 convenios con empresas mineras para la protección de sus negocios. Los policías se trasladan en camionetas de las empresas y tienen bases en los campamentos de las mineras, lo que los convierte en una guardia privada empresarial. Estos mecanismos permiten hablar de un “gobierno minero” en la región, en el que participan el Estado y las empresas.

En el conflicto minero en torno a Las Bambas, sobresalen dos cuestiones. Por un lado, 500 comuneros tienen procesos abiertos por haber participado en protestas contra la empresa minera. Tres campesinos purgarán más tiempo de prisión por cortar la ruta que el ex presidente por robarse millones. El mes pasado, los abogados asesores de la comunidad fueron sentenciados a tres años de prisión preventiva tras ser acusados mediante la figura legal de “organización criminal” que “extorsionaba a la empresa minera”. Pero la represión es apenas una cara del conflicto. Las consecuencias más profundas de la presencia minera pueden resumirse en el desmembramiento de las comunidades por la desarticulación del tejido comunitario que provocan los emprendimientos.

La utopía de seguir siendo

Apurímac es la región donde nacieron Micaela Bastidas (esposa de Túpac Amaru) y José María Arguedas, dos grandes de la lucha social y de las letras de este continente. En casi todas las plazas de Abancay, la tierra natal de Micaela, hay alguna estatua blanca que la recuerda, con sus trenzas largas y una mano alzada al cielo. La tumba de Arguedas fue erigida en una plaza en la que se reúnen, desde tiempos remotos, los campesinos que llegan al mercado de Andahuaylas, donde nació un siglo atrás.

El martirio de Bastidas debería haber sido motivo de alguna compasión por los herederos de la conquista. Fue llevada junto con sus hijos, Hipólito, de 18 años, y Fernando, de 10, y su esposo, a la plaza de armas de Cusco, luego de ser torturados, para ejecutarlos de uno en uno. Micaela fue obligada a presenciar la muerte de su hijo mayor, al que primero le cortaron la lengua por hablar mal de los españoles. La estrangularon en público, le dieron garrote y la remataron a patadas.

Sería excesivo decir que el episodio es sólo historia, a la luz de los relatos de la antropóloga quechua Gavina Córdova, nacida en Ayacucho y residente en Andahuaylas. La minería a cielo abierto actualiza el hecho colonial o, por mentar al más importante sociólogo latinoamericano, Aníbal Quijano, refuerza la “colonialidad del poder”, que permaneció intacta pese a la desaparición de la colonia. El derecho de pernada sigue funcionando en la sierra, ya sea como abuso sexual, o bien adaptado a las nuevas relaciones laborales, que permiten, por ejemplo, que los patrones no paguen el salario durante los primeros meses de “prueba” de los nuevos trabajadores.

Pero el colonialismo tiene una cara más fétida aun: la que muestran las propias organizaciones sociales y políticas que resisten a la minería, pero también los partidos de izquierda. El periodista Jaime Borda, presidente de Derechos Humanos Sin Fronteras, asegura que “desde 2006 hasta 2014 la mayoría de los dirigentes comunales han terminado mal su mandato, con acusaciones de aprovechamiento del cargo, de malos manejos económicos y de negociar sólo a favor de sus familiares”. Las empresas mineras operan con cuantiosos recursos para que las comunidades elijan personas afines a sus intereses, lo que hace que los cargos de dirección sean ferozmente disputados.

En muchos casos, asegura el periodista, “la comunidad ya no reacciona como un grupo coherente, sino como una suma de individuos que velan cada uno por sus propios intereses”. Por su parte, Córdova destaca que los terrenos comunales se están parcelando y se titulan como propiedad privada, porque para la empresa minera es más fácil negociar con las familias que con la comunidad.

La simbiosis entre modernidad y minería, entre desarrollo y colonialidad del poder está provocando mayores daños que los ya cuantiosos enhebrados por la colonia y la república durante cinco siglos. Poco más de medio siglo después de haber escrito “Llamado a algunos doctores”, un desgarrador poema de Arguedas en el que denunciaba la discriminación de la cultura quechua, la “quinua de cien colores” que amaba y celebraba se ha convertido en mercancía altamente estimada en los restaurantes de los países centrales, pero se ha convertido en lujo inalcanzable para las familias comuneras.

“Siembro quinua de cien colores, de cien clases, de semilla poderosa. Los cien colores son también mi alma, mis infaltables ojos”, versea el poeta. Arguedas no vivió para ver la destrucción de sus sueños regeneradores, prefirió marcharse por propia voluntad, antes que contemplar impotente la destrucción del mundo que amaba.

Fuente: https://brecha.com.uy/

Federico Aguilera Klink: «El planteamiento humanista respeta al estudiante como persona y cuenta con él. No se puede enseñar con apuntes ni catecismos, eso es adoctrinar» (II)

Por Salvador López Arnal

Federico Aguilera Klink es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de La Laguna y Premio Nacional de Economía y Medio Ambiente Lucas Mallada, 2004. Esta conversación está relacionada con su artículo: «La universidad: entre la irrelevancia, la mediocridad y la cretinización de alto nivel», publicado en el portal digital Rebelión.  SLA: Nos habíamos quedado aquí. Habla también Ralston de acciones gubernamentales e industriales. ¿Nos das un ejemplo de las primeras? ¿Otro de las segundas?

FAK: La financiación pública recortada y condicionada, más la orientación, en el caso español de organismos gubernamentales como la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) que “evalúan” la actividad investigadora con patrones delirantes y obsoletos pero funcionales a una idea rancia de investigación (y a unos intereses muy claros como es el primar dónde se publica sin preocuparse del contenido) condiciona la acreditación y promoción del profesorado. Esto ha llevado a que investigadores estudien las revistas que considera relevantes la ANECA para ver qué artículos se publican y escribir artículos con contenidos y formatos similares simplemente porque «son las que cuentan». Recientemente el Tribunal Supremo acaba de dictar una sentencia obligando a considerar la calidad de los trabajos publicados y no solo la revista o editorial donde se publican [8]. Pero fíjate qué Ministerio de Educación tenemos que afirma que la sentencia anterior solo afecta a la persona que recurrió contra la denegación del sexenio, y no al resto del profesorado [9].

Las acciones industriales o empresariales están claras, son las cátedras empresariales y la financiación privada a líneas de investigación. Mi postura es clara en esta cuestión. Los bancos y grandes empresas tienen que pagar impuestos y dejar de hacer creer que apoyan a la universidad con cátedras que no son nada más que limosnas ridículas que solo les benefician a ellos, ya que ganan mucho dinero y «orientan y condicionan» las líneas de investigación a la vez que, me imagino, que obtiene más desgravaciones fiscales. Por cierto, una investigación reciente de Begoña P. Ramírez en Infolibre demuestra que los principales bancos y cajas llevan años sin pagar el Impuesto sobre Beneficio de Sociedades, porque, a pesar de los beneficios multimillonarios, la declaración les sale a devolver. En una nota [10] explico estas “hazañas bancarias”. 

SLA: Poco y nada bueno. ¿Podrías poner algún ejemplo de eso que acabas de señalar, que bancos y corporaciones «orientan y condicionan» las líneas de investigación?

FAK: Te pongo dos ejemplos genéricos que ayudan a situarnos en el contexto en el que vivimos para no idealizar ni a la universidad ni a los bancos ni a los gobiernos. ¿Qué líneas van a priorizar en la Universidad los bancos que han perpetrado un atraco a nivel mundial y que han empobrecido a la mayoría de la población con el apoyo entusiasta de los gobiernos? Como señala Rafael Poch: «Es el atraco perfecto. Con alevosía y reiteración. Primero una quiebra del sistema financiero, víctima de su propio latrocinio, que se salva mediante un rescate astronómico a base de dinero público. La cifra del coste neto del rescate para el conjunto de los países del G-20 facilitada por el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, es 905.000 millones de dólares. Sumado al monto de los paquetes de estímulo de los respectivos estados nacionales, toda esa inyección aumentó en un año la deuda pública de la eurozona en casi diez puntos, desde el 69,3% en 2008, al 78,7% del PIB en 2009. Entonces se preparó el terreno para el segundo atraco. El truco ha sido olvidar el motivo y centrarse en la consecuencia. El problema es la deuda, se dice, no el orden atracador que la ocasionó. El casino ha desaparecido. Es la deuda. ¿La solución?: un segundo robo». El segundo atraco es el desmonte social. La deuda es resultado del excesivo gasto social, se dice. Así pues, menos seguro de paro, peor seguridad social, más privatización, más desmonte de lo público, retroceso de derechos laborales, más abuso y más desigualdad. Los ladrones del primer atraco regresan al escenario del crimen para robar más. [11]

O ¿para qué se acerca la banca a la universidad? Cuando Saviano afirma que « Las asociaciones que trabajan en la transparencia [12] han mostrado datos irrefutables. El Reino Unido es, sin duda, el país más corrupto del mundo, no en términos políticos o policiales, pero sí cuando hablamos de blanqueo de dinero (…). En el pasado, a los bancos les asustaba aceptar el dinero de la mafia, eso fue en los ochenta y los noventa. Hoy en día, son los bancos los que buscan el dinero de la mafia para subsanar la falta de liquidez (…). Los sistemas de control bancarios han sido rebajados a sus mínimos y han permitido que la mafia entre. Hablamos de un fenómeno relativamente reciente. La mafia se sirve de los bancos para lavar su dinero y los bancos de sus filiales off shore en América Latina y Asia, un dinero que, ahora, penetra en la economía legal». [13]

Incluyo dos enlaces para los lectores. Uno del Observatorio Europeo de las Corporaciones (CEO, por sus siglas en inglés) [14] sobre sus prácticas habituales en todo tipo de actividades empresariales y de lobby, sin excluir la compra de expertos. Y otro de la ONG Tax Justice Network (TJN) [15] que está llevando a cabo un trabajo espléndido. Si la banca y las corporaciones quieren apoyar líneas de investigación y desean una universidad que realmente lo sea, sería estupendo que apoyasen a CEO y a TJN o investigaciones similares en la universidad.

Finalmente, y en el campo de las farmacéuticas es necesario citar el trabajo del científico Peter Gotzsche (Medicamentos que matan y crimen organizado), que compara a estas empresas con el crimen organizado, afirma que han corrompido los sistemas de salud e insiste en que las industrias farmacéuticas están causando más muertes que los cárteles de la droga, así es que parece que nos movemos entre mafias. [16]

Reparemos en otra información [17] sobre la cesión a l Santander de la gestión de la app oficial de las universidades públicas. ¿Se puede decir todavía que en España existe la universidad pública? ¿No parece más adecuado señalar que la banca, y especialmente el Banco de Santander, controla a la universidad? A la vista de uno de los párrafos que se citan, sobre las condiciones que se “aceptan”, concretamente que « El Santander se reserva también el derecho de vender la app en el extranjero y prohíbe a las universidades incorporar a la app soluciones bancarias que sean competitivas con los productos y servicios del Santander», da la impresión de que la universidad “acepta” estar al servicio del Santander.  

SLA: Para aclarar posiciones, ¿toda acción gubernamental sobre la universidad, siempre y en toda circunstancia, es forzosamente negativa?

FAK: Claro que no, pero llevamos muchos años sin una acción gubernamental claramente positiva para la universidad. En realidad, los gobiernos que hemos tenido y los que presumiblemente tendremos no muestran una preocupación por hacer de la universidad un espacio de libertad y de construir personas que piensen por cuenta propia.  

SLA: Entre esos gobiernos, ¿incluyes también el Gobierno actual del presidente Sánchez?

FAK: Me remito a la decisión del Ministerio de Pedro Duque, imagino que apoyada por Pedro Sánchez, en contra de la sentencia del Supremo referida a evaluar la calidad de los contenidos de las publicaciones y no solo el “prestigio” de las editoriales y revistas donde se publica.  

SLA: ¿Qué compondría esa tradición humanista que debería enseñarse, no de manera marginal, en la universidad?

FAK: La tradición humanista tiene como objetivo construir o ayudar a formar personas que, además de su formación profesional, puedan atreverse a hacerse preguntas, como decía Machado, y pensar por cuenta propia en un contexto de respeto a la persona y de comprensión del contexto sociedad, naturaleza y economía. Respecto de lo que se enseña y en cómo se enseña pues no se puede proporcionar una formación humanista de manera autoritaria. Creo que lo mejor que puedo hacer es explicar lo que hacía yo en clase y que el lector juzgue. El primer día de clase les decía a mis estudiantes: «Ustedes tienen dos posibilidades, aprender a pensar o aprender a obedecer, pero conmigo solo vamos a trabajar la primera ya que la segunda no es para mí una opción. Además, vamos a trabajar leyendo y discutiendo textos originales, no con manuales ni apuntes, así verán por su propia cuenta la diferencia entre lo que les han dicho que dicen algunos autores y lo que ellos dicen. Por otro lado, esto les va a ayudar a ver que también algunos premios Nobel y economistas famosos escriben y argumentan con una confusión considerable e incluso dicen unas majaderías memorables. No pasa nada, se puede criticar a un Nobel, como a cualquier autor, con argumentos, pero solo mediante la lectura de textos originales pueden ustedes conocer de verdad lo que argumentan otros autores, así no dirán nunca “a mí me dijeron que fulanito decía…”. Ya les advertía que esto lleva su trabajo. Luego discutiremos en clase las ideas principales que hayan visto y las dudas que tengan de su lectura, me interesa mucho ver qué han entendido y qué les resulta difícil entender y por qué. Tienen mucho que decir y se aprende a organizar la mente y a ordenar los argumentos, es decir, a pensar con claridad. Aunque no se lo crean, todos podemos aprender mucho de los demás escuchando, preguntando y respetando las intervenciones. Yo también aprendo mucho de ustedes. Para mí las clases son espacios de respeto y de reflexión y se viene a ellas con un trabajo realizado que consiste en la lectura o lecturas de cada semana, no son clases para tomar apuntes y repetir lo que se dice, sino para reflexionar sobre lo trabajado y mejorar su comprensión. Finalmente, un aspecto clave para mí es el de conocerles, identificarles, llamarles por sus nombres y/o apellidos, lo que facilita el acercamiento y la confianza, no el “colegueo”, entre ustedes y yo. Conocerles es muy útil para recordar y anotar cómo trabaja cada uno, pero es algo más profundo, implica hacerles saber que existen para mí, que no son anónimos, y esto facilita la comunicación y motiva al estudiante. Esa es, al menos, mi experiencia. La participación en clase en un 80% de las lecturas permite aprobar la asignatura. Aprobar vía examen es más complicado pues les pido que reflexionen, con los autores que hayamos trabajado, en relación con noticias y problemas de actualidad para ver en qué medida les ayudan o no a comprender lo que ocurre».

Este planteamiento humanista respeta al estudiante como persona y cuenta con él, no es una pose; es que realmente no se puede enseñar con apuntes ni catecismos, eso es adoctrinar. A pesar de esto algún compañero me comentó que varios estudiantes le habían dicho que no elegían “mis” asignaturas porque Aguilera te obliga a pensar. Si a esto añades que mi campo de trabajo ha estado siempre vinculado a la economía institucional, economía ecológica, economía del agua, etc., que cuestiona los conceptos o etiquetas aprendidos en los primeros cursos, para muchos estudiantes “mis” asignaturas eran una especie de oasis personal e intelectual y también de cierto enfado pues me ‘increpaban’ ¿Y ahora tratamos estas cuestiones? A veces el enfado era grande, y lo entiendo pues lo que creían que habían aprendido se les caía por completo al pasar de un sistema de economía cerrada (en el que la biología y la termodinámica no existen) a un sistema de economía abierta, como señalaba mi admirado Kapp, en el que no hay economía sin biología ni termodinámica, y los conceptos que “funcionan” en un sistema cerrado no sirven en el nuevo sistema.

SLA: ¡Ojalá hubiera sido alumno tuyo! ¡Qué suerte que tienen algunos! Afirmas: «Dados los incentivos académicos para ser considerado merecedor de una plaza de profesor, cada vez es más necesario que el trabajo académico sea socialmente “irrelevante” y no cuestione apenas nada si quieres que te publiquen en alguna revista “académicamente relevante” en el sentido de que “cuente” como mérito académico». ¿Nos das algún ejemplo de esta irrelevancia social?

FAK: Muchas gracias, la verdad es que he disfrutado mucho. Quizás mi propio trabajo sirva de nuevo y represente a miles de docentes e investigadores. Oficialmente para la ANECA mi trabajo investigador es desde 2002 (hasta ese año obtuve tres sexenios de investigación) irrelevante académicamente, quizás por relacionar la existencia de problemas ambientales con la calidad de la democracia y la manera autoritaria y arbitraria que tienen los gobiernos de tomar decisiones y de plegarse a los intereses empresariales, algo expresado en libros y artículos en revistas científicas de manera argumentada y con datos. Pero en economía, hablar del poder (sin el cual no hay explicación científica de lo que pasa) está considerado «poco serio y de mal gusto».

A pesar de dirigir varios proyectos nacionales de investigación, de dirigir grupos de investigación españoles en proyectos europeos, de participar como profesor de cursos, conferencias y másteres en universidades españolas y extranjeras que precisamente valoran mi investigación, la ANECA rechazó mis peticiones de sexenios desde 2002. De hecho, el primer ranking de profesores de Economía Aplicada, realizado por un grupo de investigación en métrica de la Universidad de Granada me situaba entre los 10 primeros de toda España. (Sin que yo termine de creer en los rankings ni en su metodología, algo obsesivo hace ya unos años con Google Scholar y Researchgate).

En realidad, hay trabajos de investigación muy valiosos que tienen más difusión a través de revistas no consideradas de alto nivel por la ANECA, periódicos, digitales o no, y cuya relevancia al abordar temas de actualidad es total, pero que no son considerados valiosos académicamente. En ese sentido, la relevancia del trabajo de difusión que hace Rebelion.org es inmensa.  

SLA: Tomemos otro descanso si te parece.

FAK: De acuerdo.

Notas: 

(8) A. Munárriz, «El Supremo carga contra el sistema español de evaluación científica por ignorar el contenido de los artículos», Infolibre.es, 18 de septiembre de 2018, disponible en: https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/09/18/el_supremo_carga_contra_sistema_espanol_evaluacion_cientifica_por_ignorar_contenido_los_articulos_86817_1012.html

(9) A. Munárriz, «La «dictadura del impacto» se impone en la universidad pese al varapalo del Supremo», Infolibre.es, 30 de septiembre de 2018,disponible en: https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/09/25/la_dictadura_del_impacto_impone_universidad_pese_varapalo_del_supremo_87042_1012.html .

(10) F. Aguilera Klink, «La ULL el Banco de Santander y los Paraísos Fiscales», L acasademitia.es , 29 de mayo de 2016, disponible en: http://www.lacasademitia.es/articulo/economia/ull-banco-santander-y-paraisos-fiscales-federico-aguilera-klink/20160529080923054877.html .

(11) R. Poch de Feliu, «Atraco perfecto», 8 de febrero de 2011, disponible en: http://blogs.lavanguardia.com/berlin-poch/atraco-perfecto .

(12) Paradise Lost: Ending The Uk’s Role As A Safe Haven For Corrupt Individuals, Their Allies And Assets, Transparency International, abril de 2016, disponible en: https://www.transparency.org.uk/publications/paradise-lost/ .

(13) Roberto Saviano: “El Reino Unido es el país más corrupto del mundo, cuando hablamos de blanqueo de dinero”», Euronews, 4 de abril de 2017, disponible en: https://es.euronews.com/2017/04/04/roberto-saviano-el-reino-unido-es-el-pais-mas-corrupto-del-mundo-cuando

(14) https://corporateeurope.org/

(15) https://www.taxjustice.net/

(16) M. Ayuso, «La industria farmacéutica es muy rica y ha corrompido los sistemas de salud», El Confidencial, 3 de noviembre de 2014, disponible en: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-11-03/la-industria-farmaceutica-es-muy-rica-y-ha-corrompido-por-completo-los-sistemas-de-salud_408758/

(17) C. del Castillo y L. Galaup, «Los rectores ceden al Santander la gestión de la app oficial de las universidades públicas», Eldiario.es, 15 de octubre de 2018, disponible en: https://www.eldiario.es/tecnologia/universidades-Santander-personales-academicos-profesores_0_823817816.html

Primera parte de esta entrevista a Federico Aguilera Klink sobre la Universidad: «La universidad actual enseña a obedecer y elimina la curiosidad» http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255901 

Fuente: Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, n.º 144, invierno 2018/19, pp.- 123-147.

Los jueces son la Naturaleza y los pueblos

TIPNIS, ecos de una histórica sentencia

Alberto Acosta[1]

 

“Que este Tribunal prevenga el crimen del silencio”
Bertrand Russel

¿Para qué sirve un tribunal cuyas sentencias no son vinculantes? A raíz de la sentencia del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza condenando al Estado boliviano por la inocultable violación de los Derechos de la Madre Tierra y los derechos de los pueblos indígenas en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Secure (TIPNIS), este cuestionamiento se repite una y otra vez. Una aproximación superficial a este tema nos podría llevar a la conclusión de que este interrogante tiene algún asidero. Pero no, el asunto es más complejo y profundo.

Este Tribunal se estableció en 2014 para promover el respeto y la garantía de los derechos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra expedidos en abril de 2010, en Tiquipaya, Cochabamba buscando una coexistencia armónica entre los seres humanos y el resto de la Naturaleza; Declaración transformada en la ley 071 de Bolivia al finalizar dicho año.

Tal Declaración fue aprobada por la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, reunida en Cochabamba del 19 al 22 de abril de 2010. En esa conferencia, 142 países fueron representados por diversas delegaciones, grupos y movimientos sociales. Esta declaración es el primer instrumento internacional que considera a la Naturaleza como sujeto de derechos, superando el paradigma antropocéntrico de “protección” a la Naturaleza. En esa ocasión, el propio presidente Morales planteó también la necesidad de establecer un tribunal internacional que sancione los delitos y crímenes en contra de la Madre Tierra, sintonizándose con la necesidad de demandar Justicia Climática e incluso con el reconocimiento de la Deuda Ecológica a nivel mundial, planteada años antes desde diversos ámbitos internacionales por movimientos sociales, indígenas, ecologistas y de mujeres.

Como las violaciones a los Derechos de la Naturaleza asociadas al TIPNIS ocurrieron en territorio del Estado Plurinacional de Bolivia, la competencia material del Tribunal incluye las normativas legales internas y también los tratados internacionales ratificados por ese Estado. Así, el tribunal tiene jurisdicción para investigar y dictaminar cualquier violación de derechos, o infracción de responsabilidades establecidas en la Declaración, sean infracciones de organizaciones internacionales, estados, personas jurídicas privadas o públicas o individuos. Además, puede tomar como referencia los derechos de la Naturaleza reconocidos en otros instrumentos legales, como por ejemplo la Constitución de la República del Ecuador aprobada en el 2008.

Con estos antecedentes, cabe reconocer que el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza -que ha sesionado en Quito, Lima, Paris y Bonn, ciudad esta última en donde recibió la denuncia sobre las violaciones en el TIPNIS- tiene un carácter ético. Este Tribunal no parte de ninguna instancia internacional (como Naciones Unidas), ni es un componente de algún acuerdo entre varios Estados. Esto, que parece una grave limitación, es su mayor fortaleza. Como anotó Bertrand Russell en Londres, el domingo 13 de noviembre de 1966, en la primera reunión preparatoria para establecer un tribunal internacional que sancione los crímenes de guerra (que luego llevaría su nombre), al no tener dependencia alguna, las decisiones de estos tribunales éticos y hasta sus miembros son libres pues no están atados a compromisos con poder alguno, ni político, ni económico. Tal como sucede con el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza.

En igual dirección se pronunció Jean-Paul Sartre, en Estocolmo, también un domingo 7 de mayo de 1967, al inaugurar como presidente el primer tribunal Russell, conocido también como Tribunal Internacional sobre Crímenes de Guerra. Allí el renombrado filósofo y escritor francés recordó al Tribunal Internacional de Nüremberg para juzgar los crímenes en contra de la Humanidad durante el régimen nazi. Sartre, reconociendo su importancia, anotó también las limitaciones de ese tribunal que actuaba en función de las potencias triunfadoras en la II Guerra Mundial y no fue un espacio internacional independiente; es más Sartre, con sobrada razón, reclamaba que no se haya institucionalizado este tribunal para perseguir los crímenes de guerra o las violaciones de lesa Humanidad perpetrados en otras latitudes, sobre todo en el mundo subdesarrollado, como era, entonces, la agresión imperialista norteamericana en Vietnam o luego los crímenes de las dictaduras en Chile y Brasil, temas que abordó en su tiempo el Tribunal Russell; que inspiró posteriormente la creación del Tribunal Permanente de los Pueblos.

Por tanto, el poder de este tipo de tribunales está, por un lado, en su independencia, pero por otro, en la calidad de sus jueces y juezas. En el caso del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza fueron 26 personas, de todos los continentes, quienes emitieron el 15 de mayo pasado una sentencia sólidamente fundamentada. Se trata, empleando palabras de Russel, de personas “eminentes, no por su poder, sino en virtud de su contribución intelectual y moral a lo que se ha convenido en llamar, de un modo optimista, civilización humana”. Actualizando las últimas líneas del discurso inaugural de Sartre en 1967, concluyamos que en realidad los jueces en el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza están en todas partes: son los pueblos y la misma Naturaleza.

Así esta sentencia, más allá de la respuesta que le dé el gobierno de Evo Morales, no es solo una sanción al Estado boliviano y su gobierno, sino también un llamado a la sociedad civil de ese país y del mundo entero para construir democráticamente sociedades biocéntricas, equitativas en términos socioeconómicos. Y desde esa perspectiva este Tribunal demanda la creación de instrumentos vinculantes para castigar dichas violaciones, lo que requiere la construcción de una

declaración de Derechos Universales que incluya a los Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza; objetivo que se logrará con un proceso desde abajo, sumando alianzas entre países que vayan incorprando los derechos de la Madre Tierra en sus legislaciones.

Por último, como señalara el gran filósofo inglés Bertrand Russell, este tipo de tribunales tienen como tarea máxima el “prevenir el crimen del silencio” ante las graves afrentas a la Humanidad y a la Naturaleza, que provoca la voracidad indetenible del capital y del poder.-

Nota: 1 Economista ecuatoriano. Profesor universitario. Ex-ministro de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente. Ex-candidato a la Presidencia de la República.