Palabras del CCRI-CG del EZLN a los pueblos zapatistas en el 25 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido

Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés:

31 de enero de 2018.

Compañeros, compañeras Bases de Apoyo Zapatistas:

Compañeras y compañeros Autoridades Autónomas Zapatistas:

Compañeras y compañeros Comités y Responsables regionales y locales:

Compañeras y compañeros milicianas y milicianos:

Compañeras y compañeros insurgentas e insurgentes:

Por mi voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Les hablo como vocero de todos ustedes, es mi trabajo ser su voz y ser su mirada.

Llegó la hora para nosotros los pueblos zapatistas y lo miramos que estamos solos.

Se los digo claro compañeras y compañeros bases de apoyo, compañeros y compañeras milicianos y milicianas, así lo vemos, estamos solos como hace veinticinco años.

Salimos a despertar al pueblo de México y al mundo, solos, y hoy veinticinco años después vemos que estamos solos, pero sí fuimos a decirles, muchos encuentros lo hicimos, ustedes lo saben, compañeras, compañeros, ustedes fueron testigos, fuimos a despertar, fuimos a decirles a los pobres de México, del campo y la ciudad.

Muchos no nos hicieron caso, algunos sí están organizándose, esperemos que sigan organizándose, la mayoría no nos hicieron caso.

Pero hicimos el trabajo y nos falta, y por eso les estamos diciéndoles claro, compañeros y compañeras.

Pero no sólo esos veinticinco años de lo que sabemos, hace más de quinientos años, por eso nosotros aquí estamos informándoles, diciéndoles lo que vimos hace veinticinco años, como que no nos miran, como que no nos escuchan lo que estamos diciendo a los pobres de México.

Hace veinticinco años de nuestro alzamiento hemos mirado esto que les estamos diciendo.

Se los repetimos, compañeros, compañeras, vemos que estamos solos.

Lo que hemos logrado, fue logrado con nuestro trabajo, con nuestro esfuerzo.

Si hemos logrado algo, es por nuestro trabajo, y si tenemos error, también es nuestra falla. Pero es nuestro trabajo,  nadie nos lo dijo,  nadie nos lo enseñó, es nuestro trabajo.  Algunos y algunas nos querían enseñar, nos querían decir qué es lo que tenemos que hacer y qué cosas no tenemos que hacer, cuándo hablar, cuándo no hablar. No les vamos a hacer caso. Solamente el que se organiza sabe, lo ve, lo entiende.  En discursos sólo se dice; se tiene que hacer lo que se dice, se tiene que hacer lo que se piensa, manuales no tenemos, libros no tenemos.  Lo que nosotros queremos construir nadie nos va a enseñar, tiene que ser con nuestro sacrificio, tiene que ser con nuestro esfuerzo, compañeros y compañeras.

Y estamos demostrando una vez más y lo vamos a tener que cumplir, estamos demostrando que sí es posible lo que se ve y lo que se siente que es imposible.  En el discurso se dice muy fácil, hay que hacer posible lo que es imposible, así se dice. En la práctica se tiene que hacer y lo estamos demostrando. Cuál es eso que decimos que estamos demostrando, ahí está, lo tenemos a nuestro frente; el pueblo aquí es el que manda, tiene su propia política, tiene su propia ideología, tiene su propia cultura, va creando, va mejorando, va corrigiendo, va imaginando y se va a ir practicando.

Eso es lo que somos, eso. Aquí el mal gobierno no manda, manda las mujeres y los hombres, las que están organizadas y los que están organizados. Los que no están organizados, siguen creyendo a esa desesperanza que se dice, no es esperanza.

Nos quieren mentir, nos quieren engañar, empezando por que hay pueblo que cree eso que se dice la virgen morena.  Es un loco el que dice eso, no sabe pensar, no piensa por el pueblo. Nosotros, compañeros, estamos trabajando con nuestra experiencia, con nuestro trabajo, y con nuestro esfuerzo y lo vamos a seguir haciendo. Y lo vamos a seguir construyendo y lo vamos a ganar. Todo lo que hemos construido lo tenemos cargado nosotros, hay algunos hermanos, hermanas solidarias, algunos y algunas que nos han ayudado, pero todo el peso lo hemos cargado, nosotras, nosotros, porque no es fácil enfrentar a esos partidos políticos, a esos malos gobiernos y hoy al que está actual tramposo, mañoso.

No es fácil enfrentar los veinticinco años aquí a miles de soldados protectores del capitalismo, y aquí están, aquí donde estamos, pasamos en sus narices estos días. No es fácil enfrentar a los paramilitares, no es fácil enfrentar a los chiquitos líderes que los tienen comprado todos los partidos políticos hoy, especialmente el que está en el poder y el partido que está en el poder. Pero no le tenemos miedo. ¿O sí le tenemos miedo, compañeras y compañeros?

[se oye al unísono “No”] No les escuché [se escucha más fuerte “No”]

La gente de afuera va y viene, nosotros aquí estamos, aquí seguimos. Cada vez que vienen, vienen como a turistear, pero la miseria, la desigualdad, la injusticia no se trata de turistearlo, el pueblo pobre de México está muriendo y va a seguir muriendo.  Lástima que le hacen caso a aquel que está ahí engañando al pueblo de México.

Y no lo mentimos compañeras y compañeros, hace cinco años les estuvimos diciéndole al pueblo de México y al mundo, que va a venir una cosa peor. En sus lenguas de como hablan ellos y ellas, los de afuera, le dicen colapso, hidra, monstruo, muro, se los dijimos intentando de usar sus palabras como hablan, aun así no nos hicieron caso. Creen entonces que les estamos mintiendo porque le están haciendo caso a aquel que ni su nombre no lo quiero decir, mejor le digo tramposo, mañoso, aquel que está en el poder.

Compañeros, compañeras, ése que está en el poder lo va a destruir al pueblo de México pero principalmente a los pueblos originarios, viene por nosotros, y especialmente a nosotros al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. ¿Por qué? Porque aquí estamos diciéndole claro no le tenemos miedo ¿o sí, compañeros y compañeras?

[suena fuerte “No”]

Vamos a enfrentar, no vamos a permitir que pase aquí ése su proyecto de destrucción, no le tenemos miedo a su guardia nacional que lo cambió de nombre para no decir ejército, que son los mismos, lo sabemos.

Vamos a defender lo que hemos construido y que lo estamos demostrándole al pueblo de México y del mundo que somos nosotros los que estamos construyendo, mujeres y hombres, no vamos a permitir a que vengan a destruirnos ¿O sí?

[suena fuerte “No”]

Aquel que está en el poder, es mañoso, ¿y cuál es la maña que hace? Que hace de que está con el pueblo de México y engañando a los pueblos originarios y demostrando que se hinca en la tierra pidiéndole permiso como creyendo de que todos los pueblos originarios lo creen y aquí nosotros le decimos, no lo creemos eso, al contrario.

¿Cómo es eso que al contrario? Eso de que disimula que agarra nuestros modos, nuestras costumbres, que pide permiso a nuestra madre tierra; nos está diciendo, dame permiso madre tierra para destruir a los pueblos originarios, eso es lo que dice eso, le hace falta entender a esos otros hermanos pueblos originarios. Eso es lo que está haciendo ese señor,  nosotros no lo creemos. Sólo porque la madre tierra no habla, si no se lo dijera ¡Chinga tu madre! Porque la tierra no habla, si fuera, ¡No, vete a la chingada!

Nosotros sabemos lo que es la madre tierra, tenemos quinientos veintitantos años de estar conviviendo con ella, sabemos nosotros, no aquellos que no saben ni han sentido cómo es el sudor, que se creen que lo saben, como esos babosos, babosas de los diputados y senadores, no saben ni lo que es pobreza, no saben lo que es sudor, nosotros sí. Por lo tanto no saben hacer ley para el pueblo de los pueblos originarios, nosotros sí, porque sabemos cómo es el sufrimiento y sabemos cómo queremos la ley que queremos, no a ellos y a ellas.

Para que veas compañeros y compañeras, esos mañosos que están ahí, los tres poderes que hay aquí en México, el poder judicial, el poder ejecutivo, el poder legislativo. Fíjense qué es lo que nos hacen, sobre todo aquel, aquellos, el partido aquel que es mayoritario en el congreso de la unión que nos lleva ahí a ser diputadas, diputados, como indígenas y luego nos vamos a sentar a su lado de Ricardo Monreal, por ejemplo, como aquellos tiempos antes que han pasado, se sentó un tojolabalero ahí, a un lado de Diego Fernández de Ceballos que es un finquero de muchas fincas y ahí estaba sentado a su lado, ahí, un indígena tojolabalero y si ese indígena tojolabalero dice ahí, participa ahí en el congreso de la unión y dice queremos que se repartan las tierras que tienen ocupadas los finqueros y está a un lado ahí Diego Fernández de Ceballos, eso es lo que nos quieren enseñar ahí eso, y con esa paga que se gana y que están sentados en los pies de un restaurante, en un motel, que va ganando, y que va a seguir dejando a su pueblo, así están todos los diputados, senadores, ministros, regidores y otros. Eso es lo que quieren, eso, para que nosotros mismo, tzeltales, tzotziles, choles, tojolabales y todas las lenguas que se hablan aquí en México, nosotros mismos vayamos a mentir y engañar a nuestros pueblos, ése es lo que nos están enseñando, esos, ése es su trabajo, eso, porque así le han dicho a su patrón, porque ellos no son gobierno para nosotros, es capataz.

Ahora estamos viendo que viene por nosotros, los pueblos originarios. Esa consulta que hacen, tenemos que decirlo claro, cómo manipulan al pueblo, esa consulta le está pidiéndole permiso, a través de voto, para que nos vengan a atacar a nosotros los pueblos originarios. Ésa es la consulta eso, pero al pueblo le hace falta que se despierte y hoy no vamos a poder más atender los veinticinco años, ya nos cansamos.  Están dice y dice, como decimos aquí, entra en su lado derecho en su oído y le sale por su izquierda, o sea, no queda en su pensamiento.

Eso es lo que hace el nuevo gobierno que está ahora, está consultando a que nos vengan a enfrentarnos, nosotros los pueblos originarios y en especial a nosotros, al Ejército Zapatista de Liberación Nacional con ese su porquería Tren Maya y todavía ponen su nombre de nuestros anteriores.  No lo aceptamos. Que le ponga su nombre, no tiene nada que ver, si quiere así como no nos preguntó, que le ponga su nombre de su mamá.

A lo largo de estos veinticinco años, compañeros, compañeras, bases de apoyo, mujeres y hombres, milicianas y milicianos, hemos visto y en el mundo también los que dicen que luchan, que hay unos que dicen que son progresistas, hay otros que se dicen que son de izquierda, hay otros que dicen que son revolucionarios, y no tienen la mínima idea la palabra que es revolucionario, porque es que revoluciona, da vuelta. Como decimos acá, tenemos que preparar a nuestros jóvenes, a nuestras jóvenas, porque ya nos está dando la vuelta nosotros, un día nos vamos a regresar y por eso tenemos que dejar preparados a los jóvenes y a las jóvenas. No tienen la idea lo que dicen, no saben, y la lástima dicen que tienen estudio, que tienen sus carreras y que tienen sus diplomas, pero no saben lo que significa la palabra revolución. Ah pero, bien que saben, hay algunos y algunas, nos dicen que nosotros somos electoristas.

No tienen la mínima idea de cómo hacer revolución en la idea, en el pensamiento. Piensan que nosotros estamos mintiendo, como ellos y ellas mienten. Lo que nosotros decimos, como dijimos pues al pueblo de México, vamos a dialogar pero con ustedes, y hemos cumplido, y si un día vamos a decir que vamos a defendernos por muy mínimo que sea que nos vengan a provocar, vamos a defendernos. No vamos a permitir que alguien venga a cobijarse aquí en este territorio en rebeldía y en resistencia y que quieren aprovechar para venir a ocultarse ahí, a venir a hacer sus pendejadas. No lo vamos a permitir.

A nosotros, compañeros, compañeras, no lo hemos engañado al pueblo de México, pero también tenemos que decirles que al pueblo todavía se dejan, no sabemos por qué, nosotros nos causa tristeza, y nos causa rabia. Para qué sirve entonces estudiar, saber historias si es que no vamos a ver nuestra realidad de cómo estamos viviendo, para qué sirve el estudio.

Nosotros lo construimos sin estudio, pero aquí lo tenemos en los hechos, lo estamos demostrando, se lo demostramos y lo vamos a seguir demostrando, no sabemos allá ellos, ellas.

La cosa que le estamos diciendo ése, el que está en el poder, fíjese cómo está de loco, dice, yo voy a gobernar para pobres y para ricos, solamente a un loco al que está mal en su cabeza eso lo puede decir, porque entonces no trabaja su mente, es descerebrado, solamente aquel lo dice eso porque nosotros sencillamente, un terrateniente, el porquería de Absalón Castellanos Domínguez, que por fin ya está en el infierno ahorita, no vamos a convencer que nos dejen de explotar, porque ese loco dice que gobierna para rico y para pobre, no sabe lo que dice, ni lo entiende lo que dice. Y estamos seguros que no lo entiende porque es dictado por su patrón, así lo tienes que decirlo a huevos, está obedeciendo, se lo estamos diciendo, para que lo sigan creyendo los ciudadanos y a las ciudadanas.

Simplemente es muy sencillo, no se puede apoyar al que está explotado y al que es explotador, se tiene que escoger una de dos, estás con el explotador o estás con el explotado, pero de dos no se puede. Así lo vemos nosotros, y así lo entendemos nosotros y así lo estamos haciendo nosotros.

Todo eso lo que está haciendo, que lástima de que entonces dice de que es la cuarta, no tiene nada de cuarta, porque aquellos de esa cuarta de donde viene en la tercera sí lo hicieron en los hechos, lo enfrentaron, no como él, que dice que lo va a perdonar por ejemplo a todos los criminales, perdón, dice. Como quien dice pues así también aquí en lo más chiquitito, aquí en donde estamos, quiere decir que no va a hacerle nada a ese mal gobierno al que está ahorita, a los asesinos del compañero Galeano. Ese es lo que nos está diciendo también eso. Quiere decir que así también a los demás asesinados, entonces es en vano el que está ahí en el poder.

Muchas cosas, si vamos a ir diciendo lo que dice, no es nada verdad. ¿Y así que entonces le tenemos miedo a ese mal gobierno, compañeros, compañeras?

[Suena un “No” fuerte]

Claro que no, porque nos da coraje de todas esas mentiras de lo que le está diciendo al pueblo de México y lástima a los que saben hablar bien la castilla que no le entienden lo que les está diciendo. A nosotros nos cuesta pero no es de castilla, se tiene que ver cómo está la miseria, la desigualdad, la justicia, y de todo, no se necesita aprender castilla para eso, se ve y se siente.

Todo es una burla lo que nos está haciendo, especialmente a los pueblos originarios, es una humillación lo que nos está haciendo, pero también para aquellos y aquellas que hablan bien el español y que no le estudien ese apestoso político que hace ese mal gobierno.

Compañeros y compañeras, no nos vamos a dejar ¿O sí?

[Se escucha un fuerte “No”]

Será porque entonces estoy hablando fuerte para que se escuche allá atrás.  Compañeros, compañeras no nos vamos a dejar ¿o sí?

[se escucha al unísono NO]

No hay nadie que va a luchar por nosotros a los pueblos explotados del campo y la ciudad, nadie. Nadie va a venir, ni un hombre, ni una mujer; ni un grupo, sino que se necesita que haya mujeres y hombres que van organizándose y organizándose y organizándose, el pueblo es la que se tiene que organizarse para liberarse ¿o creen que va a venir el Papa?

[se escucha al unísono NO]

¿O que va a venir Trump?

[se escucha al unísono NO]

Mucho menos vamos a creer a ése que dice que es la cuarta, ¿o sí lo creemos?

[se escucha al unísono NO].

Es lo mismo compañeros, compañeras, y no les estoy mintiendo, cuando todavía estaba haciendo su campaña dijo una palabra: en el partido en donde estoy -el que está en el poder ahorita-, no voy a permitir que entre palero, palera. Así lo dijo; es decir, que no va a meter a todos los que los metió ahorita, son los mismos. Son panistas, son priístas, son verde, son PT. Ahí está la gran mentira pero hay muchos, hay treinta millones que no entienden la castilla, por eso creen lo que está diciendo todas esas mentiras. Y luego dice que entonces va a combatir la corrupción, dice, ¡Así lo dice! y su secretaria de gobernación, ése es el primer lugar. Porque trabajaba… sabe de dónde vino, no es necesario que se le digo para que lo sepa. Sabemos de dónde vino su secretaria de gobernación y ella misma dice: “ahí en eso no me meto a pelear” y el que dice que va a combatir la corrupción, no dice nada.

Es pura mentira, no va a hacer nada para el pueblo.  Piensan de que entonces que nos van a chingar con ese su proyecto de PROÁRBOL, porque es lo mismo, es el nombre que le queda, es lo mismo que lo está copiando lo que hizo los otros que pasaron, que nosotros los tumbamos con nuestra resistencia y rebeldía.

Tumbamos primero a aquel que se decía el hombre poderoso, hace veinticinco años, que se llama Carlos Salinas de Gortari, que se decía que es el hombre más poderoso y no le tuvimos miedo. Y no nos había conocido al pueblo de México, hoy nos han conocido a lo largo de veinticinco años. Diciéndoles y diciéndoles y diciéndoles.  Hoy ya estamos cansados, hemos gastado mucho por querer que lo entiendan. Algunos, algunas solo lo ha entendido, la mayoría no.

Pero es lo que hemos hecho compañeros y compañeras, no les estamos pidiendo a los hermanos, a las hermanas de allá afuera a que agarren un arma. A lo largo de veinticinco años no lo hemos ganado con balazos, con bombazos, es con resistencia y rebeldía. Con eso lo hemos ganado, por eso han podido venir a ver, pero sólo venir a ver; no a llevar para otros hermanos y hermanas que no ha podido venir porque no tienen la paga igual que nosotros.

No le tenemos miedo al capitalismo, al finquero, al nuevo finquero ¿O sí le tenemos miedo?

[Se escucha al unísono NO].

Así que, digan lo que digan, así que piensan lo que piensan, nosotros nos vamos a defender. Pase lo que pase, cueste lo que cueste y venga lo que venga. Vamos a defendernos, vamos a pelear si es necesario. ¿O no compañeros y compañeras?

[se escucha al unísono SÍ].

Así que ténganlo claro compañeros y compañeras; aquí no hay salvador, ni hay salvadora. Los únicos que son salvadores y salvadoras son los hombres y las mujeres que luchan y se organizan, pero frente a su pueblo.

El cambio que queremos es de que entonces, un día, el pueblo, el mundo, mujeres y hombres deciden cómo quieren vivir su vida, no que hay un grupo que decide la vida de millones de seres humanos, NO.

Decimos nada más en dos palabras: el pueblo manda, el gobierno obedece. Ésa es la que tenemos que luchar para eso.

Creen que seguimos ignorantes, compañeros y compañeras. Aquí estamos dispuestos a defendernos.

Por todo eso y esto que ya les dije, estamos dispuestos a lo que sea, estamos dispuestos a lo que venga.

Por eso decimos:

¡Aquí estamos!

¡Somos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y aquí seguiremos!

¡VIVA LA AUTONOMÍA ZAPATISTA!
¡VIVAN LOS PUEBLOS ORIGINARIOS!
¡MUERA EL MAL GOBIERNO!
¡MUERAN LOS CAPITALISMOS!
¡VIVA EL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL!

 

 

Palabras del Comité Clandestino Revolucionario Indígena.

1° de enero de 2019

Compañeros y compañeras bases de apoyo, compañeros milicianos y milicianas, compañeros insurgentes y compañeras insurgentas, compañeros mandos oficiales del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Hermanos y hermanas, compañeros y compañeras.

Hoy 1 de enero del 2019, queremos dirigir nuestra palabra por nuestro 25 aniversario de nuestro levantamiento armado del 1 de enero de 1994.

A pesar de todos los ataques ideológicos, políticos, económicos y amenazas militares y paramilitares, queremos decirles de nuevo que aquí estamos desarrollando la autonomía por la vida de nuestros pueblos.

Aquí en los pueblos zapatistas, gobernados por las juntas de buen gobierno y los municipios autónomos rebeldes zapatistas, donde no caben las humillaciones, manipulaciones, engaños, ni mentiras, ni consultas disfrazadas.

Por eso no permitiremos ningún proyecto que destruya la vida de la humanidad y la muerte de nuestra madre tierra, porque detrás de todo esto están los intereses de los grandes capitalistas nacionales y trasnacionales.

Por más que intenten humillarnos con todas las fuerzas represivas, como es la guardia nacional, no descansaremos en defender nuestra madre tierra, porque en ella nacimos, porque en ella vivimos y en ella moriremos.

En estas tierras de hombres y mujeres rebeldes, deben saber que no nos rendimos, no nos vendemos y no claudicamos, ni mucho menos traicionaremos  la sangre, la vida y la muerte de nuestros compañeros caídos en nuestra lucha.

Aunque consulten a mil millones, no nos vamos a rendir. O aunque le pidan permiso a su chingada madre, no nos van a doblegar.

Desde 1492 a este 2018, han pasado 525 años de resistencia y rebeldía contra las grandes humillaciones extranjeras y mexicanas; nunca nos pudieron exterminar. Nosotros, los de la sangre morena, color de la madre tierra, reiteramos que aquí estamos y aquí seguiremos.

Podrán pasar mil millones de años, las zapatistas y los zapatistas aquí estaremos.

Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN.

Desde el Caracol de La Realidad, Madre de los Caracoles Mar de Nuestros Sueños.

México, enero del 2019.

 

 

Palabras de la Junta de Buen Gobierno Hacia La Esperanza.

1º de enero de 2019.

Buenos días compañeras y compañeros todas y todos.

A nombre de mis compañeras y compañeros de la Junta de Buen Gobierno de esta zona selva fronteriza, centro de nuestro caracol, Madre de los caracoles mar de nuestros sueños, sede de la Junta de Buen Gobierno.

A todas y todos compañeras y compañeros

Bases de apoyo del ejército zapatista de liberación nacional, a los responsables locales, a los consejos municipales.

Sean todos bienvenidos a celebrar con nosotros el 25 aniversario de nuestro levantamiento armado, del 1º de enero de 1994, que nos declaramos como Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Hoy cumple ya 25 años que estamos en pie de lucha, somos los más olvidados, marginados, explotados por el sistema capitalista neoliberal.

En esos años atrás, no nos veían si existimos los pueblos indígenas, pero en 1994, dijimos ¡Ya Basta! declarándonos en guerra contra el mal gobierno. Tomando cinco cabeceras municipales. Las margaritas, San Cristóbal de las Casas, Ocosingo, Altamirano y Oxchuc.

Porque hace más de 500 años nuestros abuelos y abuelas no eran tomados en cuenta por el sistema capitalista, porque para ellos no valemos. Solo eran esclavos de los patrones, trabajaban mucho y no les pagaban y les maltrataban como animales, sin importar la vida de la humanidad, todos esos maltratos nuestros abuelos lo sufrieron.

Ya estaban cansados, de tantos maltratos e injusticia y por eso decidieron organizarse, para luchar contra la explotación.

Por eso nuestras compañeras y compañeros hace 25 años se enfrentaron con el ejército mexicano, fueron compañeras y compañeros valientes que ofrendaron sus vidas sin esperar nada a cambio.

Ellos y ellas ofrendaron su vida para que en el futuro las nuevas generaciones puedan vivir mejor. Ellos fueron los hombres y mujeres valientes, siempre les recordaremos porque ellos fueron nuestros maestros.

Hoy como Junta de Buen Gobierno decimos que hemos conquistado nuestra libertad, la libertad de gobernar con nuestros pueblos sin pedir permiso a nadie hemos decido formar nuestros gobiernos y nuestros propios reglamentos como pueblos.

Formando los promotores de salud, promotores de educación, trabajos colectivos, los municipios autónomos y la Junta de Buen Gobierno. Aunque no ha sido fácil para nosotros porque no tenemos libros ni manuales para dirigirnos, nos estamos gobernando nosotros mismos.

Enfrentando los diferentes ataques del mal gobierno, porque nos quiere acabar y ha creado diferentes proyectos y programas para que nos confundan y no nos demos cuenta, y así acabar a nuestra organización, pero nosotros estamos organizados, no nos podrán acabar.

Porque cada vez más estamos trabajando con nuestra autonomía para enfrentar al sistema capitalista neoliberal.

Pero como pueblos en resistencia y en rebeldía hemos entendido que no queda otro camino: el organizarnos, desde cualquier rincón del mundo, cada organización tenemos nuestros diferentes modos y costumbres, de organizarnos, pero sí, todas y todos en contra de un mismo enemigo que es el sistema capitalista neoliberal.

Con este sistema, cada vez más la crisis mundial es más difícil, ellos lo crearon para destruir a la humanidad no les importa que acaben con el universo, porque para ellos todo es mercancía, sólo les interesa la ganancia. Para hacerse cada vez más ricos.

Este sistema a los países los quiere convertir en fincas y los gobiernos serán los capataces, y para nosotros los malos gobiernos ya no son gobiernos del pueblo, porque están al servicio de su patrón.

Por eso nosotros como EZLN ya no les creemos porque son los mismos rateros y asesinos vendepatria, les decimos que aquí estaremos con nuestra autonomía, resistencia y rebeldía en nuestro territorio zapatista.

Desde la Realidad, Chiapas.

Junta de Buen Gobierno Hacia la Esperanza.

José Gabriel Palma: “Sólo unos pocos países en el sur del África tienen una desigualdad más obscena que la nuestra”

Por Pablo Álvarez y Jonás Romero

José Gabriel Palma es un economista y profesor chileno especializado en el estudio de la desigualdad y crecimiento en los países. Su trabajo inspiró la formulación del “Coeficiente Palma”, un índice alternativo al tradicional Gini. Doctorado en Oxford, profesor en Cambridge y de la Universidad de Santiago, Palma dio una clase magistral en el último festival político ¡A toda marcha!, organizado por Revolución Democrática. Aquí, expone sus críticas al que llama neoliberalismo “rentista”, el cual “busca desesperadamente crear mercados no-competitivos para que las grandes corporaciones puedan disfrutar las ventajas del capitalismo, sin tener que esforzarse por sus ‘exigencias’”, dice.

Originalmente, esta entrevista no iba a llevar una introducción. Pero entre su realización -hace varias semanas atrás- y su reciente publicación, José Gabriel Palma fue invitado por la presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas para exponer parte de su trabajo en una sesión especial sobre países de ingreso medio. Así de caperuzo es este profesor chileno, especializado en el estudio de la desigualdad y crecimiento en los países.

Tomando en cuenta el Índice Palma (nombrado en tu honor), ¿cómo se encuentra la región, y particularmente Chile, en términos de desigualdad? -A pesar de algunos avances en temas como la pobreza, sólo unos pocos países en el sur del África tienen una desigualdad aún más obscena que la nuestra. Según el Banco Mundial, entre los 20 países más desiguales está la mayoría de América Latina (AL), incluido Chile − con Colombia y Brasil peor que nosotros.

El índice Palma trata de transparentar la diversidad distributiva en el mundo. Lo fundamental es que hay que distinguir entre los grupos medios por un lado, y los ricos y pobres por otro. Mientras que entre los primeros − las clases “administrativas” (o deciles 5 a 9) − hay gran homogeneidad distributiva en el mundo, entre los segundos, el 10% más rico y el 40% más pobre, hay gran diversidad. Mientras que los administrativos se llevan prácticamente lo mismo en todas partes (la mitad de la torta), ricos y pobres se llevan tajadas muy diferentes. Mientras en unos países el 10% más rico como grupo incluso se lleva menos que el 40% más pobre (Finlandia), en otros, como en América Latina y Sudáfrica, los ricos tienen el poder para estrujar al 40% más pobre, y llevarse una tajada tres, cuatro y hasta siete veces más grande que la de ellos. Ahí es donde está la diferencia. Lo demás es cuento.

Por eso, el índice -que ahora llaman Palma, porque surgió de mi trabajo- busca transparentar esa dicotomía en el mundo entre la homogeneidad distributiva de los del medio, y la gran heterogeneidad entre lo que se llevan ricos y pobres. El gran problema del índice tradicional, el Gini, es que mezcla ambas cosas. Lo que emerge de mi índice es que la gran desigualdad en AL se debe al poder que tiene el 10% más rico para apropiarse de la tajada del león en la mitad de la torta en la que compiten ricos y pobres (ver, por ejemplo, http://www.econ.cam.ac.uk/research-files/repec/cam/pdf/cwpe1627.pdf).

¿Qué le parece esa visión que ha impulsado la derecha de que la desigualdad se combate generando oportunidades?

-Algo que la ideología neo-liberal nunca va a poder concebir (porque se caería a pedazos) es que el capitalismo nunca ha funcionado porque se generen “oportunidades”, sino por “necesidades”. El gran éxito de crecimiento en el Asia emergente atestigua eso. Todo lo que el capitalismo ha logrado se debe a las necesidades que ha generado, especialmente por las exigencias que impone la competencia. Los mercados han existido por 5 mil años, los competitivos por 300. Esa es la especificad del capitalismo: la competencia crea “compulsiones”, y el que no responde queda fuera del mercado. En un mercado competitivo el que no invierte, no incrementa productividad, absorbe tecnología, innova en productos, atiende bien al cliente, etc. − como el camarón que se duerme − se lo lleva la corriente.

Por eso es que el neo-liberalismo rentista busca desesperadamente crear mercados no-competitivos para las grandes corporaciones, donde puedan disfrutar de todas las ventajas del capitalismo, pero no tener que esforzarse por sus “exigencias”. Éstas quedan sólo para el resto (Pymes, trabajadores, etc.). El motto más apropiado para los grandes rentistas y depredadores en recursos naturales, los parasitarios en pensiones, etc. es “Socialismo para nosotros, capitalismo para los demás”. Quieren cuadrar el círculo: generar ganancias astronómicas con un mínimo de inversión y esfuerzo. Y lo han logrado, capturando a los gobiernos y domesticando a la “nueva izquierda”, especialmente cuando los necesitaban para consolidar el modelo − confirmando lo que nos dice Theodor Adorno: “la dominación es más efectiva si delega la violencia en la que se basa en los dominados”. La herencia demócrata en EE.UU. es transparente: las corporaciones llegaron a tener las tasas de ganancias más altas de la historia, con una inversión privada que apenas cubría los niveles de depreciación. Entre otras cosas, para lograr eso desde la crisis financiera del 2008 se gastó en el mundo más de 40 millones de millones de dólares en fusiones y adquisiciones (M&A); y este año ya es otro récord histórico. Se compra cualquier cosa, y a cualquier precio con tal de no tener que competir. Se ha llegado a niveles tan absurdos de concentración oligopólica (mire lo que acaba de pasar con las líneas aéreas…), que el capitalismo resultante no es sólo altamente desigual sino increíblemente ineficiente. ¿Y el TDLC? Un bulldog sin dientes. Neo-liberalismo es sinónimo de neo-parasitismo…

Y eso de que son las “necesidades”, y no las “oportunidades”, las que genera dinámicas de transformación se da a todos los niveles. Por ejemplo, la educación chilena nunca va realmente a mejorar hasta que no se intente de verdad hacer diversificación productiva, industrializar el sector exportador, etc. Sólo entonces se va a generar la necesidad de tener una educación a la altura − a niveles asiáticos, países que encabezan todos los rankings en educción, pues necesitan de dicha educación para nutrir su gran crecimiento. No es que sean tan “iluminados”, simplemente saben responder a sus necesidades.

Una de las cosas que prometía el segundo gobierno de Michelle Bachelet era combatir la desigualdad. ¿Cree que sus políticas fueron efectivas en ese propósito? -Para nada. No dudo de las buenas intenciones, pero les faltó estómago. Negociaron su reforma tributaria, y siguieron la absurda política migratoria que comenzó con Lagos y Eyzaguirre, cuya única finalidad era dejar congelados los salarios bajos. Por un simple cambio poblacional − las familias pobres tienen cada vez menos hijos − se generó una creciente escasez de mano de obra barata. Comenzaron entonces a subir los salarios agrícolas, los de la construcción, el de las empleadas domésticas. Pasamos de sobre-oferta a sobre-demanda de ese tipo de trabajo. De empleados que tenían que competir por empleadores, a empleadores compitiendo por empleados. ¡Ése sí que era signo de desarrollo! Generaba no sólo una gran oportunidad para mejorar las condiciones del trabajo, y nuestra absurda desigualdad “por fuerza de mercado”, sino también (como muestra la experiencia de los países desarrollados, y ahora la del Asia emergente) la de generar la necesidad de un mayor crecimiento de la productividad para pagar esos salarios en aumento.

Pero ganó el rentismo neo-liberal, el que se nutre tanto de la apropiación gratuita e ilegítima (incluso dentro de los parámetros de nuestra absurda Constitución) de las rentas de los recursos naturales, de la concentración oligopólica, etc., como de los salarios de hambre que subsidian la ineficiencia productiva. Recordemos que la mitad de nuestros compatriotas ganan menos de 380 mil pesos líquidos al mes − ¡y eso en una economía que se cree (en forma delirante) que está en el umbral del desarrollo! Para que eso continúe se requería rellenar al país de mano de obra barata. El “éxito” de esa política quedó en evidencia en el incremento de la desigualdad que muestra la última Casen.

Pero en eso no somos muy originales; Italia, por ejemplo, como muestra un estudio de la BBC, los agricultores, con su xenofobia desatada, no sólo votan por Salvini y su partido neofascista, sino que a la vez están felices de pagar a los inmigrantes un Euro (menos de 800 pesos) por cada 100 kilos de tomate cosechados. Neofascismo xenofóbico en la cabeza, oscurantismo valórico en el alma, y neoliberalismo desatado en el bolsillo. Un nuevo ménage à trois que se extiende como un huracán por todo el mundo, y que ya llegó a América Latina vía Brasil.

¿Cuál es su análisis del desempeño económico de Chile estos últimos años? -Su desempeño en los últimos 20 años, con gobiernos de las dos partes del duopolio, ha sido nefasto − salvo, por supuesto, desde la perspectiva del mal de muchos, pues en la mayoría de América Latina es aún peor (para qué decir Venezuela). La productividad, por ejemplo, subió apenas 30% en estas dos décadas: un magro 1.3% al año. Mientras, en China se quintuplicó, en India se triplicó, y en la mayoría del resto del Asia emergente se duplicó. Quizás eso tendrá algo que ver con que ellos son los eternos herejes del neo-liberalismo (y, por eso, se los ignora ideológicamente). En términos de cerrar brechas con la frontera productiva (EE.UU.), en lugar de ir hacia adelante, vamos hacia atrás. Y para los que aún piensan desde la perspectiva neoclásica, ya obsoleta, de la “productividad total de factores” el panorama es aún peor.

¡Y qué manera de farrearse del boom de los commodities! Oportunidades que a lo sumo aparecen una vez por generación. Según el Banco Mundial, si en el auge de la bonanza exportadora (2006 y 2007) el consumo representaba en Chile un 65% del PIB, al final del primer período de Piñera (fin del boom externo) ya iba por el 76%, para seguir subiendo posteriormente. En otras palabras, la mayor herencia de ese boom fue guatita llena y corazones contentos (bueno, al menos algunos). Si eso no es populismo ineficiente, no se lo que es…

¿Qué le parece el nuevo Índice de Capital Humano del Banco Mundial que ubica a Chile en el primer puesto de América Latina? -Uno de las modas de la economía “moderna” es crear ese tipo de índices. Si bien toda información valedera es bienvenida, como en los indicadores tradicionales nos va tan mal (por ejemplo productividad), en especial respecto del Asia emergente, se inventa todo tipo de índices nuevos que son más bien un merengue de cosas maleables. Recordemos el fiasco en el Banco Mundial por la manipulación de algunos de ellos en contra del gobierno de Bachelet.

Finalmente, ¿cuál sería una forma de revertir el panorama general que está viviendo América Latina? -Si tanto les gusta el capitalismo, ¿qué tal, al menos, dejar que sea uno competitivo y eficiente, y no uno al servicio de rentistas y parasitarios? Y uno en el que la distribución del ingreso refleje la contribución real de los distintos agentes − y no el poder de grupos de interés para generar “fallas distributivas”. En el actual, a las grandes corporaciones sólo les interesa lo que se llama “la fruta al alcance de la mano”. Se apropian de las rentas de los recursos naturales que nos pertenecen a todos, de las oligopólicas creadas artificialmente, las del casino financiero (en el que juegan con nuestras pensiones), y de las que emergen de su poder controlador del mercado del trabajo. Y cuando se les comienzan a agotar esas fuentes de ingreso fácil − en lugar de comenzar a diversificar la economía, industrializar el sector exportador, etc. − optan por la fuga masiva de capitales a países vecinos donde aún queda dicha fruta. A su vez, como todavía no pueden clonar chilenos de bajos ingresos repletan el mercado de trabajo con inmigrantes para poder seguir pagando salarios mezquinos; y esto con la ayuda de la nueva izquierda, cuya élite (y no por primera vez) disfraza esto con un discurso humanitario. Muchos creen honestamente en ello, pero dudo que entre éstos esté su dirigencia. Así crean una nueva “trampa del ingreso medio”, en la que vamos a seguir clavados mientras la actual ideología neo-liberal continúe siendo hegemónica.

La riqueza nunca se ha generado en el rentismo, la especulación financiera, o en la actividad de los traders; ahí es sólo donde se devora.

Lo de Brasil nos indica que hay mucha urgencia en repensar el modelo y sus políticas económicas, pues cuando la gente se cansa de que le tomen el pelo, y de la desesperación inaguantable en la que vive, puede dar palos de ciego en busca de salidas mágicas a su impotencia. Lo que muestra Bolsonaro es que mesías tropicales pueden energizar esa resaca ideológica − impulsada por la gran inseguridad económica y la delincuencia desatada –, y que busca soluciones vertiginosas, o es atraída por la brutalidad revanchista del neofascismo. Como nos dice Walter Benjamin, detrás de cada fascismo hay un gran proyecto político fracasado. En este caso es el de la “tercera vía”.

Entre los tantos problemas del neoliberalismo uno de los peores es su rigidez ideológica. Pase lo que pase en el mundo, sean las que sean las distorsiones y fallas de mercado, cambie lo que cambie el paradigma tecnológico, se sigue repitiendo la misma majadería neoliberal de hace medio siglo. Y se sigue insistiendo con las mismas políticas económicas, cuya fecha de vencimiento pasó hace mucho rato. Para mi los analfabetos del siglo 21 no son aquellos que no saben leer o escribir, ni aquellos que no saben aprender, sino aquellos incapaces de desaprender y re-aprender según los nuevos desafíos que se van presentando por delante.

http://www.theclinic.cl/etiqueta/jose-gabriel-palma/

Previsiones económicas para 2019

Por Michael Roberts

Hace mucho tiempo que no comenzaba un año como este. El gobierno de Estados Unidos es un caos. El Presidente de los Estados Unidos comienza la segunda mitad de su mandato de cuatro años después de haber perdido su mayoría en la cámara baja del Congreso ante los demócratas, en una dura derrota electoral en noviembre pasado. Comienza, además, con un jefe de gabinete en funciones, un secretario de defensa en funciones, un fiscal general en funciones, un administrador de la EPA (Agencia de Medio Ambiente) en funciones, sin secretario del Interior y sin embajador en la ONU. Su antiguo jefe de campaña, el subdirector de la campaña, el asesor de seguridad nacional y su abogado personal se han declarado culpables de delitos. Y la investigación realizada por el fiscal especial Mueller sobre las conexiones entre la campaña presidencial de Trump y la inteligencia rusa cobra nuevo vigor. Mientras tanto, una cuarta parte de los departamentos gubernamentales están cerrados por la lucha sobre el presupuesto de Trump con el Congreso.

El entorno geopolítico ha convertido también en tóxico. La administración Trump ha comenzado un conflicto con China sobre el comercio y el know-how técnico que amenaza con intensificarse cuando la ‘tregua’ actual sobre los aranceles comerciales -“ojo por ojo”- termine en marzo.

El año pasado por estas fechas, Trump se jactaba de que la economía de Estados Unidos estaba en auge, con máximos históricos en el mercado de valores de Estados Unidos. Entonces dije que “Lo que parece haber sucedido es que ha habido una recuperación cíclica corta desde mediados de 2016, después de una recesión global, desde el final de 2014-mediados de 2016. Si el punto más bajo de este ciclo Kitchin fue a mediados de 2016, el pico debe ser en 2018, con una caída posterior”.

Y en abril de 2018, escribí que creía que el breve boom de 2017 tras la mini-recesión de 2015-16 había terminado y que el crecimiento mundial había alcanzado su punto máximo. Y así se ha demostrado. 2018 ha terminado con el crecimiento del PIB real reduciéndose en casi todas partes.

Y a finales de 2018, los mercados de valores sufrieron la caída más importante desde la crisis financiera global de 2008. El actual secretario del Tesoro de Estados Unidos, Mnuchin, entró en pánico y convocó una reunión de los seis principales bancos de Estados Unidos la víspera de Navidad para comprobar que todo iba bien: sólo empeoró las cosas.

Como he afirmado antes, según Marx lo que impulsa los precios del mercado de valores es la diferencia entre las tasas de interés y la tasa general de ganancia. Lo que ha sostenido los precios del mercado de valores desde 2009 ha sido el muy bajo nivel de los tipos de interés a largo plazo, fijados deliberadamente por los bancos centrales, como la Reserva Federal, de todo el mundo, con tasas a corto plazo cercanas a cero y la flexibilización cuantitativa (compra de activos financieros con inyecciones de crédito). La diferencia entre los rendimientos de las inversiones en el mercado de valores y el coste de los préstamos para hacerlo ha sido grande.

Sin embargo, en 2018 los inversores de capital ficticio (acciones y bonos) percibieron que la situación está cambiando. Las tasas de interés están aumentando (impulsadas por la Reserva Federal de EE.UU.) y hay indicios de que la recuperación de la tasa de rendimiento del capital en las principales economías ha tocado techo y se está revirtiendo. El crecimiento de Estados Unidos alcanzó su punto máximo en el T2 con una tasa anual del 4% y se espera un crecimiento en el T4 más cerca del 2.5%. El más reciente indicador del crecimiento de Estados Unidos, el indicador de actividad comercial de Richmond, sugiere una fuerte caída en el crecimiento a principios de 2019 – tal vez incluso su estancamiento.

En Europa, la esperanza de una expansión sincronizada similar a la de los EE.UU. se han desvanecido, ya que las principales economías europeas, Francia y Alemania, han frenado su crecimiento, mientras que las más débiles, como Italia, han vuelto a caer en recesión. El crecimiento del PIB real del Reino Unido también está cayendo más rápido en la medida que las empresas aplican una huelga de inversión debido a la incertidumbre sobre el Brexit. La economía de la zona euro está creciendo a sólo un 1,6% en comparación con una tasa casi el doble hace un año.

Y no es sólo en las principales economías capitalistas avanzadas donde se han malinterpretado las previsiones del fin de la Larga Depresión desde 2008. También en Asia, se ha producido una desaceleración en la segunda mitad de 2018. El PIB real de Japón se ha congelado en el T3 de 2018.

La mayor economía manufacturera del mundo, China, también se ha ralentizado.

Corea también se está desacelerando.

Todas las previsiones oficiales de crecimiento (desde el FMI, la OCDE, el Banco Mundial, etc.) son de una tasa más baja en 2019 en comparación con 2018.

Una recesión se define técnicamente por la teoría económica dominante como dos contracciones trimestrales consecutivas del crecimiento del PIB real. El consenso mayoritario no espera que eso suceda en 2019. Pero, ¿se equivocan los principales expertos?; ¿sufrirán las principales economías una depresión este año que viene?

Muchos argumentan que los pronósticos, en especial las previsiones económicas, no valen ni el papel en el que se escriben. No estoy seguro de estar de acuerdo. Me gustaría hacer una distinción entre las predicciones con una base científica y las previsiones. Pero no voy a abordar ese tema ahora. En su lugar voy a hacer mi pronóstico para 2019.

¿Qué nos espera en 2019? Para empezar, ¿qué dije que eran los factores clave en 2018?.  Escribí que “hay dos cosas que abren una interrogante para un crecimiento más rápido de la mayoría de las economías capitalistas en 2018 y aumentan la posibilidad de lo contrario. La primera es la rentabilidad y las ganancias” y la segundo “es la deuda … la deuda global, la deuda del sector privado en particular (empresas y familias) que ha seguido aumentando a nuevos niveles”.

Sigue siendo cierto para 2019. La deuda global creció en 2018 y, lo más importante, el coste del servicio de la deuda también comenzó a aumentar, a medida que la Reserva Federal de Estados Unidos continuó aumentando su tasa política – con su última subida justo antes de final de año.

La tasa de la Fed establece el suelo para las tasas de interés en los EE.UU., y también es el punto de referencia para las tasas a nivel internacional, dado el papel dominante del dólar en las reservas internacionales y los flujos de capital. Y otros bancos centrales han puesto fin a sus inyecciones de dinero barato – la flexibilización cuantitativa – que ahora se ha convertido en un ajuste cuantitativo.

Por lo tanto, “las condiciones financieras” (el coste de la deuda, el estado de los mercados de valores y el valor del dólar frente a otras monedas) han comenzado a endurecerse.

Justo después de que Janet Yellen terminase su mandato como presidenta de la Reserva Federal (su mandato no fue renovado por Trump porque dijo que era “demasiado corta”), declaró que “no habría más crisis financieras en nuestra vida”, gracias a las nuevas medidas adoptadas para asegurar que los bancos no quebrarían de nuevo. Pero el mes pasado, corrigió su punto de vista. Al parecer, hay “agujeros gigantescos en el sistema financiero” que presidió y que ahora le preocupa que “pueda haber otra crisis financiera” después de todo. Esto se debe a que la regulación financiera está “sin terminar” y no está segura de que la Fed y el gobierno de EE.UU. estén haciendo algo al respecto “en la forma debida”.

En un artículo reciente, Carmen Reinhart, una historiadora ortodoxa de las crisis financieras, llamó la atención sobre el fuerte aumento de la deuda corporativa sin respaldo (no los llamados préstamos apalancados), cuya emisión ha alcanzado niveles récord en 2018. Reinhart llega a la conclusión de que “las redes de contagio financiero , de ponerse feas cosas, ya están ahí”.

El escenario, por tanto, está listo para una nueva contracción del crédito en 2019 si las ganancias dejan de crecer y el coste del servicio de la deuda corporativa acumulada sigue en aumento. Si la Reserva Federal continúa con sus alzas de la tasa política, al igual que en 1937, durante la Gran Depresión de la década de 1930, amenaza con provocar una fuerte caída, no sólo en el precio del capital ficticio, sino también en la llamada economía ‘real’. Este temor hizo que Trump considerase cesar al presidente de la Fed, Jay Powell, para Año Nuevo.

El Banco de Pagos Internacionales (BPI), la agencia internacional de investigación de los bancos centrales, advirtió que lo que llama el ‘ciclo económico’ implica que se acerca una nueva contracción del crédito.  “Los auges del ciclo financiero pueden terminar en crisis y, aunque no lo hagan, tienden a debilitar el crecimiento. Una vez que los ciclos financieros tocan techo, la economía real sufre normalmente. Esto es más evidente en las crisis financieras, que tienden a seguir a la exuberancia de crédito y al crecimiento de los precios de activos, es decir, es decir al auge del ciclo financiero. Las crisis, a su vez, tienden a marcar el comienzo de una profunda recesión, ya que los precios de los activos caen, se hacen insostenibles las altas cargas de deuda y la necesidad de equilibrar los balances arrastra negativamente el crecimiento”.  Y lo más importante, ‘la ratio del servicio de la deuda es particularmente eficaz en este aspecto’.

Todos los indicadores de crédito para una recesión están ahora en color naranja, si no rojo. El más popular es la llamada curva de rendimiento invertida, es decir, cuando la tasa de interés de los bonos gubernamentales a largo plazo caen por debajo de la tasa política de la Reserva Federal.  Cada vez que eso ocurre, casi siempre indica una recesión dentro de un año.  ¿Por qué? Porque lo que la curva invertida nos dice es que los inversores creen que se aproxima una recesión, por lo que compran ‘activos seguros’ como los bonos del gobierno, mientras que la Fed cree que la economía va bien y está subiendo sus tasas – pero el mercado decidirá.

Como lo resume un analista: “Piense en una curva de rendimiento invertida como una fiebre. Cuando su cuerpo tiene fiebre, la fiebre no es la causa de la enfermedad. Sólo es la señal de que algo anda mal en su cuerpo. Usted tiene la gripe, una apendicitis, o alguna otra dolencia. La fiebre indica que está enfermo, pero no necesariamente de qué enfermedad se trata. Y por lo general, cuanto mayor es la fiebre, más grave es su situación. Lo mismo ocurre con la curva de rendimiento. Cuanto más invertida sea la curva de rendimiento y cuanto más tiempo se mantenga así, más seguros estamos de que algo va mal económicamente, que puede aparecer una recesión en algún momento en el futuro”.   La curva de rendimiento de EE.UU. se ha aplanado, pero todavía no se ha invertido. Este fiable indicador todavía no se ha puesto en rojo.

Otro indicador importante de que se avecina una recesión se puede encontrar, no en los mercados de crédito, sino en la economía mundial.  Es el precio del cobre y otros metales industriales. Los metales son componentes fundamentales en la producción industrial en todo el mundo y si sus precios caen, esto indica que las empresas están reduciendo la inversión en la producción y por lo tanto utilizan menos componentes metálicos.

En 2018, el precio del cobre cayó después de julio desde un máximo de 320 a 270. Pero desde entonces se ha estabilizado y se mantiene muy por encima de 200, que fue el nivel al que cayó en la mini-recesión de comienzos de 2016. Así que esto sugiere que, si bien la economía mundial alcanzó su punto máximo el verano pasado, la recesión aún no está cerca.

Otro indicador de que la economía mundial se está desacelerando desde su mini-auge en 2017 es la fuerte caída de los precios del petróleo. El precio se ha desplomado desde $ 75/b en octubre a $ 45/b en la actualidad. Lo que afectará a las ganancias de las empresas de energía y las balanzas comerciales de los países productores de petróleo.

El factor más importante para el análisis de la salud de la economía capitalista sigue siendo la rentabilidad del sector capitalista y el movimiento de las ganancias a nivel mundial. Es lo que determina si la inversión y la producción continuarán. He presentado pruebas abrumadoras de que los beneficios y las inversiones están altamente correlacionados y en ese orden – ver nuestro último libro, Un mundo en crisis.

El sector empresarial estadounidense terminó 2018 con niveles récord de beneficios/ingresos, aumentando un 20%, la tasa más alta desde 2010, cuando la economía de Estados Unidos se recuperó de la Gran Recesión. Pero este salto en las ganancias fue un hecho aislado. Ha sido impulsado por los enormes recortes y exenciones de impuestos a las empresas en la repatriación de las reservas de efectivo depositados en el extranjero por las principales compañías de Estados Unidos. Y los ingresos corporativos estadounidenses se han visto impulsados por una caída muy fuerte en los costes de inputs, en concreto, la caída del precio del petróleo en 2018.

A nivel mundial, las ganancias seguían creciendo a mediados de 2018. Pero el crecimiento de las ganancias se ha desacelerado en Alemania, China y Japón. Sólo en los EE.UU. han experimentado alguna aceleración. Y si el crecimiento de las ganancias de Estados Unidos es un hecho aislado, como he señalado anteriormente, el crecimiento de las ganancias globales es probable que caiga bruscamente en 2019.

La desaceleración del crecimiento de los beneficios y un aumento del coste de la deuda (corporativa), junto con todos los factores político-económica de una guerra comercial internacional entre China y los EE.UU., sugieren que la probabilidad de una recesión global en 2019 nunca ha sido mayor desde el final de la Gran Recesión en 2009.

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Fuente:

https://thenextrecession.wordpress.com/2018/12/28/forecast-for-2019/

Traducción:G. Buster / sinpermiso.info

Enzo Traverso: “La alternativa a las políticas neoliberales en Latinoamérica fracasó”

“El triunfo de Bolsonaro es de hecho una derrota del PT”, sostiene el historiador italiano, quien en su nuevo ensayo reivindica cierta melancolía por el socialismo y, a la vez, la necesidad de revisar los fracasos sin aferrarse a los dogmas. En este diálogo con Carolina Keve, el autor explica también por qué el liderazgo del brasileño y el de Trump, entre otras conducciones de derecha, no pueden asimilarse al fascismo clásico.

Por Carolina Keve

¿Cómo recuperar la voluntad de transformación sin caer en la nostalgia de las revoluciones perdidas? ¿Dónde encontrar la brújula en un mundo con fronteras inciertas, que ya no se dirime entre elecciones o adversarios claros? ¿Cómo pensar y construir una memoria que sea capaz de proyectar ese pasado en la idea de un porvenir? Son tan solo algunas de las preguntas, enormes preguntas, que el historiador Enzo Traverso se plantea en su último libro, Melancolía de izquierda. Marxismo, historia y memoria (Fondo de Cultura Económica), retomando su preocupación por las posibilidades de construcción de un nuevo tipo de izquierda. Invitado por la Universidad de San Martín para participar del Encuentro Marx 200 años, analiza en esta entrevista los escenarios abiertos hoy sin perder el optimismo. La clave parecería residir en mirar el pasado y sus fracasos, sin quedar atrapados en ellos.

–Tomo una pregunta que le han hecho recientemente acerca de si Europa estaba ingresando en los años 30, pero subo la apuesta. Donald Trump, Jair Bolsonaro…¿el mundo está reviviendo esa década?

–Estamos frente a escenarios totalmente imprevisibles. Salimos del siglo XX, un siglo en el cual había orden, e ingresamos en el siglo XXI, en un mundo global, sin un orden y donde todo es posible. En este contexto una solución autoritaria es un escenario posible.Ahora bien, no creo que el fascismo del siglo XXI pueda ser considerado, eso sí, como una vuelta al fascismo clásico. No es un modelo útil para entender lo que está pasando. Estamos ante un fascismo que tomará otras caras. Justamente, el problema pasa por preguntarse cuáles serán esas otras caras. No es lo mismo Trump en Estados Unidos que Bolsonaro en Brasil. Tienen características muy diferentes.

No creo que el fascismo del siglo XXI pueda ser considerado como una vuelta al fascismo clásico.

–¿Por ejemplo?

–En Europa la extrema derecha tiene éxito porque se opone a la Unión Europea. En Estados Unidos estamos ante una forma muy ecléctica de proteccionismo y neoliberalismo. En Brasil, podríamos afirmar que Bolsonaro tiene una actitud fascista y al mismo tiempo neoliberal en el sentido más radical de la palabra. Es decir, el fascismo clásico no representa un modelo ni para Trump ni para Bolsonaro, está claro. No son líderes políticos que llegan de esa tradición o tengan esa cultura. Entonces creo que debemos hacer estas comparaciones con cuidado. Son útiles pero más que nada para ver las diferencias.

–Recuperando algunas hipótesis del libro, estos ascensos podrían interpretarse también como correlato de una izquierda que no ha logrado superar cierto mesianismo y cierta cultura de la derrota…

–Siempre en contextos de crisis la búsqueda de una solución gira hacia la derecha, o la extrema derecha. Eso significa que la izquierda es incapaz de proponer una alternativa. Ahora, como el fascismo tiene nuevas caras, la izquierda seguramente no podrá aparecer como una alternativa si propone viejos modelos que han fracasado.

–¿Cuáles son esos modelos?

–Hasta ahora tuvimos dos corrientes dominantes, el comunismo por un lado, y la socialdemocracia por otro, con numerosas variantes. La socialdemocracia se volvió en una corriente social liberal, hoy no aparece para nada como una alternativa al modelo económico dominante. Por otro lado, es cierto que a veces las alternativas pasan por los aparatos tradicionales, como el caso de Bernie Sanders en Estados Unidos o Jeremy Corbin en el Reino Unido. Pero también hay movimientos que están buscando algo nuevo y no logran construir nuevas formas políticas, nuevas representaciones.

–Un ejemplo interesante frente a ello es el caso de Podemos en España.

–Podemos es el único ejemplo de construcción de una fuerza política organizada que se apoyó en su nacimiento sobre un movimiento social. Si tiene la capacidad de estimular coaliciones que consoliden su horizontalidad, garantizando que la base social tenga su representación sin sustituciones de un aparato, sería fundamental. De lo contrario, el riesgo es que se institucionalice como un partido de izquierda, como pasó, por ejemplo, con el PT en Brasil.

La izquierda seguramente no podrá aparecer como una alternativa si propone viejos modelos que han fracasado.

–En su trabajo cita el caso de Bolivia como un ejemplo interesante de populismo.

–Durante un tiempo, Latinoamérica apareció como el continente de la resistencia a las políticas neoliberales, y esta alternativa fracasó. El triunfo de Bolsonaro, de hecho, también es una derrota del PT. El problema de la búsqueda de una alternativa de izquierda hoy se plantea en todas partes.

–¿Cómo conservar la esperanza entonces? Tras la caída del muro, prácticamente han sido pocas las alternativas.

–Bueno, tengo 60 años y recuerdo muy bien la caída del muro (se sonríe). Fue un período de muchas esperas, y de esperanza. Era la promesa de un mundo abierto. Pero lo que ocurrió después fue todo lo contrario. Los muros se multiplicaron.

–Al respecto, hoy pareciera haber cierto desplazamiento en los discursos de la derecha de la figura del “terrorista” a la figura del “inmigrante”. ¿Podemos considerar estos fenómenos como un fracaso del mito de la aldea global y el triunfo de los Estados nación?

–Las fronteras se multiplicaron, pero no son más las fronteras de un Estado nación en el sentido clásico. Después de la Segunda Guerra nos condujimos hacia el fin de estos antagonismos entre nacionalismos bien definidos. Hoy es muy diferente, se han construido nuevas fronteras que son la expresión política de la búsqueda de nuevos chivos expiatorios, con diversas formas de xenofobia y racismo…En este sentido, creo que la caída del muro apareció no solo como el fracaso de un conjunto de regímenes políticos. Fue además un corte histórico que permitió tomar conciencia de que un modelo de cambio social y político, que había dominado el siglo XX, no estaba más vigente. Es decir, fue la caída del socialismo real pero también fue el agotamiento de un ciclo de revoluciones con el que empezó un trabajo de duelo por parte de la izquierda, que habría que elaborar críticamente. Creo que eso se hizo de una forma parcial, sin lograr resultados tangibles.

El triunfo de Jair Bolsonaro, afirma Traverso, es también el fracaso del Partido de los Trabajadores.

El triunfo de Jair Bolsonaro, afirma Traverso, es también el fracaso del Partido de los Trabajadores.

–¿Y en qué consiste esa capitalización crítica de la melancolía?

–En el libro yo lo planteo como una experiencia necesaria para salir. Es decir, no pienso la melancolía en términos de una derrota final. Creo que pasa por un trabajo necesario de reconstrucción, que además permitiría plantear un vínculo entre esa generación formada en el siglo XX y las nuevas, que son muy creativas y buscan ideas nuevas pero que tal vez no tienen pautas ideológicas. Hoy estamos ante formas nuevas de comunicación y de acción, que constituyen potencialidades muy fructíferas. No obstante, una generación sin memoria, que no puede inscribir su acción en una continuidad histórica, puede ser un elemento de vulnerabilidad.

–Advierte las consecuencias de cuando esa potencialidad revolucionaria entra en una lógica mesiánica. Pensar que todo está por pasar, implica asumir que no está pasando nada.

–Es bastante complejo, porque por un lado, el mesianismo que dominó la cultura de la izquierda en el pasado –y que yo vinculo a una visión teleológica de la historia–, fracasó. Por otro lado, tener un telos, un objetivo, pensar que se puede cambiar el mundo en cierta dirección, puede ser la premisa de los totalitarismos pero también es un lugar común del liberalismo clásico. En este sentido, creo que no se puede hacer política con las ilusiones del pasado sin asumir una crítica al mesianismo, que al final es una apología del orden dominante. El caso de la Unión Europa es muy paradigmático desde este punto de vista.

–¿Por qué?

–La Unión Europa es una entidad políticamente inexistente; no es un estado soberano. Cada país debe decidir, por ejemplo, sobre su política internacional. Pero al mismo tiempo es un lugar de producción de leyes muy constrictivas. Es decir, construye un marco que estados soberanos deben respetar. Es un buen ejemplo de cómo existen ilusiones que son muy performativas. El siglo XXI es un siglo dominado por la retórica de los derechos humanos, pero también es un siglo que reproduce muchas formas de opresión.

Enzo Traverso  en la actualidad es profesor en Cornell UniversityEstados Unidos. Foto: Alfredo Martínez.

Enzo Traverso en la actualidad es profesor en Cornell UniversityEstados Unidos. Foto: Alfredo Martínez.

–Tomando la caracterización de Eric Hobsbawm, si el período comprendido entre 1789 y 1914 fue el “siglo largo”, y aquel entre 1914 y 1991 fue el “siglo corto”, ¿qué nombre le cabe a la etapa que arranca con la caída de la Unión Soviética?

–(Se sonríe y responde) Soy incapaz de decirlo. Con seguridad afirmaría que es el siglo que comenzó con el fracaso de los socialismos. El fin de la Guerra Fría implicó una victoria del capitalismo, y eso no necesariamente se limita a una victoria de Estados Unidos frente a la Unión Soviética… Creo que, hasta ahora, ha sido el triunfo del capitalismo neoliberal como modelo económico, pero también como ideología. ¿Será eso lo que marque el horizonte? No podría afirmarlo.

https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/enzo-traverso-alternativa-politicas-neoliberales-latinoamerica-fracaso_0_RegPhGZAe.html?fbclid=IwAR3GXgXRAZtf1Imh8LhYDKuq1t40Whao6s1pKIj6wSNEYADL6IPRpYOAMHI

Decio Machado: “La izquierda hace tiempo ya que dio la espalda a buscar la playa bajo los adoquines”

Entrevista a Decio Machado / analista político e impulsor de diversos proyectos editoriales independientes

Por Ángela Pastor / Colectivo Oveja Negra (Colombia)

En el actual momento de crisis en el que están sumidas las izquierdas ¿cómo consideras que estas deban reconstruirse en la actualidad?

No creo que la construcción de respuestas contra-hegemónicas al poder global y sus respectivos poderes locales pasen en este momento por reconstruir estructuras que se alineen con el pensamiento tradicional de la izquierda… Pese a que Walter Benjamin durante la primera mitad del pasado siglo fuera el primer partidario del materialismo histórico en romper radicalmente con la ideología del progreso, cabe indicar que esto que llamamos izquierdas ya en el siglo XXI sigue sin comprender de manera generalizada el momento en el que estamos. La izquierda dio la espalda a buscar la playa bajo los adoquines, a abolir el trabajo alienante, a la imaginación y la creatividad, e incluso a cuestionar una sociedad alienada en la que solo importa trabajar sin más criterio que el de la ganancia y consumir -quien pueda- hasta reventar.

La pobreza en materia política y político-económica del ciclo progresista latinoamericano, donde la carencia de transformaciones reales pretendió ser justificada intelectualmente bajo la dicotomía weberiana priorizando la ética de la responsabilidad -lo que se puede hacer- frente a la ética de las convicciones -lo que se debería hacer- demuestra estas carencias. La izquierda transformó en la última década y media en América Latina, y también en Europa y otros lugares del planeta, a los actores de oposición en parte del aparato de poder. De hecho sigue sin comprender que para que exista realmente una revolución o un proceso de transformación anti-capitalista no se debe simplemente sustituir a los agentes detentadores del poder, sino una generar una profunda y total subversión cultural.

En este sentido es reseñable el movimiento de mujeres. Con consignas de alta radicalidad en la medida en la que cuestionan el patriarcado, es decir, el sistema, han logrado conformar un gran movimiento de masas. Es emancipador, revolucionario y no necesariamente de izquierdas… El concepto revolución no tiene nada que ver con las metas de una supuesta evolución histórica del progreso, tal y como lo entendió la ortodoxia marxista, sino que debe ser concebido como una disrupción radical en la historia de dominación de la humanidad.

Los sucesos políticos más interesantes que se han dado en lo que llevamos de siglo son movilizaciones donde las estructuras horizontales y asamblearias se han impuesto sobre el protagonismo de los partidos políticos y sus dirigencias. Ahí están las primaveras árabes, el 15-M de los indignados en el Estado español, el Junio del 2013 brasileño, los diferentes Occupy o en Francia el Nuit Debout y las actuales movilizaciones de los Gilet Jaunes. Esto demuestra que se ha ido fraguando a nivel global un fuerte desprecio por las instituciones estatales y el sistema de partidos, los cuales, volviendo a Benjamin, podríamos decir que nos ofrecen un “deplorable espectáculo”. Ninguna de estas expresiones de rechazo al sistema imperante se reivindicó de la tradición de las izquierdas, son otra cosa.

Las sistémicas crisis capitalistas y sus salidas de carácter regresivo para los intereses populares, la estructuración de la economía mundial por las empresas transnacionales, así como esta falta de legitimación social por parte del sistema político global determina inevitablemente un nuevo ciclo de luchas. Posiblemente disperso… pero a su vez global. En ellas es responsabilidad de las gentes que tenemos posiciones racionalistas y humanistas impedir que la tendencia dominante se escore hacia las posiciones de perfil neofascista que en este momento parecen estar tomando cierta ventaja.

¿Se quedó Marx sin vigencia en el siglo XXI?

Claro que tiene vigencia, en su obra están perfectamente descritos los procesos de producción, circulación y distribución que se generan al interior del sistema capitalista. Sin embargo el capitalismo vive en permanente transformación, la tecnología 3G permitió que hoy la transnacional más importante de transporte en el planeta se llame Uber y no tenga un solo vehículo o choferes entre sus activos, o que la principal compañía hostelera a nivel global se llame Airbnb y no disponga ni de hoteles ni de servicio de habitaciones. Lo que vendrá con la tecnología 4G y la cuarta revolución industrial ahora en curso ni siquiera lo imaginamos en este momento. Incluso los pensum de las más emblemáticas escuelas de negocios del planeta hoy están siendo renovados porque ya no son funcionales para el nuevo capitalismo y la economía digital. Además, mediante las nuevas tecnologías hoy se aplica una máxima de Michel Foucault que indica que los métodos del poder ya no funcionan por el derechos sino por la técnica; ya no por la ley sino por la normalización; ya no por el castigo sino por el control. Todo esto en su conjunto hace que la forma más válida para trabajar a Karl Marx al día de hoy no consista ya en rezarle, sino en utilizarlo, en deformarlo, en torturarlo hasta hacerlo gemir, que grite y proteste.

El marxismo clásico tiene una visión instrumental del Estado, entiende que lo único realmente importante es en manos de quien está dicho Estado. Sin embargo, el propio Marx afirmó en su obra el carácter clasista del Estado y apuntó a la necesidad de destruir el viejo aparato estatal y crear algo nuevo como primer escalón en la revolución desenajenante… La izquierda históricamente nunca entendió nada respecto a este concepto pese a que Gramsci, en algún momento, criticó la visión instrumentista del Estado/Poder en sus Quaderni del Carcere.

Los marxistas clásicos nunca terminaron de entender la tesis foucaltiana sobre el poder o más bien sobre los micropoderes y sus lógicas relacionales, desde su visión estatista consideran que dicha tesis diluye y dispersa el concepto de poder. Todavía no comprenden, pese a que Gramsci trabajará también lógicas vinculadas a las redes de relaciones que afianzan la dominación, que el ejercicio del poder consiste en conducir conductas, en disponer el campo de alternativas probables de acción presentadas al individuo, es decir, en estructurar el campo de la acción eventual de los otros. Desde mayo de 1968 tenemos claro que la construcción de la subjetividad no es un proceso ni libre ni espontáneo, estamos hablando de un estadio superior a la coartación o a la prohibición pese a que el sistema político y económico capitalista requiera también de formas de control y regulación concebidas bajo técnicas represivas y disciplinarias. Históricamente la gestión del capitalismo ha requerido de estos mecanismos, los cuales han sido aplicados con independencia de que sus gestores transitorios fueran conservadores o de izquierdas. Es una lógica de Estado, citando al historiador francés Fernand Braudel, “el capitalismo sólo triunfa cuando se identifica con el Estado, cuando es el Estado”. Quizás desde otras culturas esta visión sea más clara que desde nuestra óptica de modernidad eurocentrista. Por ejemplo Abdullah Öcalan tiene desarrollada la tesis de que es un error intentar delimitar la lucha por la emancipación del ser humano al terreno de la economía, cuando el capitalismo es poder y no economía… en fin, desde Mijail Bakunin y sus primeros anarquistas al mundo occidental le ha faltado una idea radical de la libertad.

Ahora bien y pese a ello, como dice Raúl Zibechi, debemos leer correctamente el discurso oculto de los dominados. Para ello, los viejos manuales ya no son tan útiles, necesitamos una nueva inventiva. Este posiblemente es otro de los problemas que heredamos de la base cultural formativa de la que venimos, dado que el propio Marx no fue capaz de reinventar determinados conceptos del pasado. Por ponerte un ejemplo: Marx planteaba en sus momentos de dirigencia del movimiento obrero internacional la necesidad de una “revolución social del siglo XIX”, buscando encontrar su poesía en el futuro más que en el pasado, sin embargo nunca superó el esquema estratégico de la toma de poder propio de la Revolución Francesa con la toma inicial de la Bastilla. Incluso en su obra del 18 Brumario dice respecto a la revolución alemana de 1848 “será como la revolución francesa, pero radicalizada…”. Lo mismo sucedió con Lenin y Trotsky aunque en este caso con un resultado existoso, el formato de la Revolución Bolchevique de 1917 no es más que una copia de la estrategia utilizada en 1789.

Tu libro con Raúl Zibechi, “Cambiar el mundo desde arriba, los límites del progresismo” ha sido todo un éxito, publicado en múltiples países y traducido en diversos idiomas. ¿Habrá más trabajo conjunto entre ustedes?

Trabajar con Raúl para mi siempre es un gustazo además de un reto. Compartimos muchos criterios y en otros divergimos, pero para mi es un referente de coherencia e integridad intelectual además de un buen amigo. Tenemos un trabajo conjunto pendiente y recientemente hablamos de remangarnos y ponernos en breve a cuatro manos en la obra.

Tras leer la fuerte crítica que se le hace a los regímenes progresistas latinoamericanos en vuestro libro ¿ni siquiera consideras rescatables la mejora de indicadores sociales en materias tales como la reducción de la pobreza?

Decía Gilles Deleuze que la izquierda necesita que la gente piense, sin embargo, al menos en América Latina la izquierda en el poder buscó todo lo contrario. Fruto de esa estrategia propiciada desde criterios laclaunianos neopopulistas y la puesta en marcha de fuertes aparatos de propaganda al servicio de lo que fueron partidos-Estados y liderazgos caudillescos, se producen imprecisiones como la que en este momento planteas.

Aclaro esto. La reducción de la pobreza en América Latina durante el período del boom de los commodities no es un proceso exclusivo de los regímenes progresistas. Te pongo un ejemplo, siguiendo datos oficiales entre 2007 y 2014 -momento de la caída del precio de los commodities y comienzo de la recesión en varios países de la región- la pobreza medida por ingresos en el Ecuador correista se redujo del 36.7% al 22.5% mientras que en la Colombia neoliberal de Uribe y Santos pasó del 45.06% al 28.5%. Analizados los datos, Colombia redujo su indicador de pobreza en 3.25 puntos porcentuales más que Ecuador.

En términos globales podríamos decir que la combinación de lo fue una creciente demanda global de recursos naturales por parte de la economía china y una serie de sucesivas reducciones de los tipos de interés estadounidenses, en aras a mantener una recuperación económica tras la burbuja tecnológica del 2001, determinó que ingentes cantidades de dinero aterrizasen en los países del Sur. Esto hizo crecer los mercados emergentes a partir de mediados del 2003. De hecho, a nivel global se asistió a la racha de crecimiento económico más extendida que el mundo ha vivido en el transcurso de su historia. Entre los años 2003 y 2007 la tasa de crecimiento medio del PIB en los países del Sur pasó del 3.6% en las dos décadas anteriores al 7.2%, no quedando casi ningún país en desarrollo fuera de ese fenómeno. En 2007, punto álgido de este crecimiento, prácticamente todas las economías del mundo crecieron por encima del 5% con excepción de Fiji, República del Congo y Zimbabue.

Esto ya se acabó. En la actualidad, la economía estadounidense maneja datos alarmantes: la deuda de las familias actualmente alcanza los 13,3 billones de dólares, una cifra superior a la de la crisis del 2008, los créditos universitarios superan notablemente los 611.000 millones que alcanzaron una década atrás, los créditos por compras de autos y los saldos de las tarjetas de crédito también han superado los montos de hace una década. Fruto de esta deriva la Reserva Federal ha incrementado desde diciembre del 2015 nueve veces el precio de dinero.

Por su parte, la actual desaceleración de la economía china ha supuesto el fin de un ciclo económico global que, para bien y para mal, significó un ciclo económico insólito en la historia de la humanidad. Sus demandas de commodities a nivel global implicaron un excedente en los países del Sur que permitió la reducción de la pobreza global al mismo tiempo que aceleró las amenazas de destrucción ambiental, el calentamiento global y la forja de un nuevo modelo de imperialismo pese a que muchos analistas afines al progresismo pretendan negarlo.

En América Latina la principal razón por la que no se logra reducir la desigualdad es debido al precario sistema impositivo que tenemos y su escasa fuerza redistributiva. El propio Banco Mundial reconoce la escasa presión fiscal existente en el subcontinente. Sin impuestos no puede haber igualdad. Durante el ciclo progresista las mejoras en la distribución de la riqueza no se dieron gracias a progresos en los sistemas tributarios, no transformaron esta realidad pese a que pudieron hacerlo, sino por los subsidios financiados mediante los excedentes de la exportación de commodities. Muy patético, pues terminado el boom los subsidios comienzan a desaparecer y la desigualdad vuelve a crecer.

En resumen, el hecho de que el llamado ciclo progresista latinoamericano se encuadre en este período histórico hace que se hayan construido intencionadamente axiomas que no se ajustan a la realidad y que no reflejan más que la tremenda orfandad ética e intelectual del progresismo.

Te he leído en varias ocasiones que uno de los grandes problemas de la izquierda institucional latinoamericana es haber entregado el discurso de la ética a la derecha. Hablemos de eso…

El problema no es estrictamente latinoamericano, pese a que en efecto ha sido uno de los problemas de las nuevas tecno-burocracias latinoamericanas durante el último período. Ya en su fase de decadencia, el progresismo sufrió una fuerte embestida desde el periodismo de investigación en cada uno de los países en los que gobernaban, cuando diariamente se iban haciendo públicos diferentes casos de corrupción institucional a gran escala. Esto, sumado al fin de la economía fácil, terminó de deteriorar la legitimación social de la que gozó el progresismo latinoamericano durante su primera fase. La corrupción evidentemente existió también en los gobiernos que se mantuvieron conservadores durante el ciclo progresista, pero precisamente porque el progresismo decía encarnar lo contrario la mayoría de la sociedad no le perdonó esta deriva.

En todo caso y desde una perspectiva más global, tal y como indica el ensayista Georges Didi-Huberman, el capitalismo puede aceptar la crítica siempre y cuando esté en condición de convertirla en ineficaz, lo que a la postre constituye una innovadora forma de censura. Así y pese a estas denuncias puntuales de los grandes mass media, la transformación permanente en el que está inmerso el capitalismo desde la década de los setenta hace posible que se compren las políticas de Estado mediante inyecciones de capital privado en los mecanismos legislativos, ejecutivos, campañas electorales y demás. Esto legitima una lógica de corrupción que enferma a los Estados y que determina que la corrupción pase a ser el Estado en sí mismo. Lo hemos visto recientemente con la transnacional brasileña Odebrecht en diversos países de América Latina. Podríamos decir que estamos ante una nueva versión de la necroeconomía.

¿Qué hacer entonces desde los espacios de acción y pensamiento contra-hegemónicos en un momento donde las posiciones ultraconservadoras y neofascistas avanzan por doquier?

Si uno lee los resultados del Latinobarómetro verá que en América Latina, aunque realmente el proceso es global, los votantes tienen cada vez menos en cuenta el mundo que les rodea y basan sus comportamientos en el entorno inmediato en el que viven sus experiencias cotidianas. No es que haya habido una transformación de la ideología dominante en la región, discurso por cierto al que se suscribió el progresismo en busca de respuestas carentes de autocrítica, sino que lo que estamos viviendo corresponde a un alejamiento ciudadano de las ideologías. Vivimos una indiferencia creciente de la ciudadanía respecto a sus gobiernos e instituciones públicas, motivo por el cual la gente está dispuesta a sacrificar espacios del régimen democrático liberal a cambio de prosperidad económica y seguridad.

Desde esta perspectiva, grandes franjas de nuestras sociedades entienden que democracia, crecimiento económico y seguridad no van de la mano. Estamos ante una democracia diabética donde no existe insulina que permita que la glucosa entre a las células para suministrarles energía. En el fondo, esto responde a que la inmensa mayoría de la sociedad cree que se gobierna para unos pocos y que no se defienden los intereses de la mayoría.

Lo anterior genera una demanda de ruptura, situación frente a la cual las izquierdas en este momento no tiene nada que ofrecer a la sociedad, pues ante la búsqueda de una nueva protección y un nuevo pacto social la izquierda representa una caduca continuidad. Ni se tiene un proyecto alternativo de gobierno, es decir, una reformulación de lo que es el Estado y su mecanismo para la toma de decisiones; ni se propone una alternativa al capitalismo y su modelo de acumulación económica. Ante estos retos la izquierda global apenas ofrece una amalgama de narrativas prefabricadas, mientras en la región -tras el triunfo de Jair Bolsonaro- se arman los discursos desde la retórica de la alerta al fascismo ignorando que el rascismo, el caudillismo, el nacionalismo, el autoritarismo, el antiliberalismo e incluso -en el caso venezolano- el militarismo ya fueron características propias del ciclo progresista. Como bien indica en un análisis post-electoral brasileño el compañero Bruno Cava, cuando el progresismo se coloca como opción democrática frente a la derecha más es retroalimentado el desbordamiento.

Estamos en un momento donde es creciente la falta de legitimidad social del sistema democrático liberal, y todos sabemos que la representación democrática no es más que una función teatral donde la cosa funciona si los supuestos representados ocupan su lugar y aplauden desde el patio de butacas. Ante eso hoy es la derecha, concretamente la nueva derecha, la que a nivel global se significa como un movimiento anti-sistémico que ofrece protección y seguridad a las mayorías frente a las minorías marginales; una nueva lógica de conflicto geopolítico Occidente vs Oriente; promesas de protección del mercado laboral para los trabajadores en un mundo con cada vez mayor desempleo, salarios cada vez más bajos e incremento global de la desigualdad; y, tras el fiasco de la gestión de las izquierdas en América Latina, un empoderado discurso de lucha contra la corrupción institucional.

Pero… ¿tenemos alternativas?

Según Immanuel Wallerstein en el sistema mundo tan solo han habido dos revoluciones mundiales. Una en 1848, en la cual nace el movimiento obrero, y otra en las sublevaciones de 1968, momento de la creación de los llamados nuevos movimientos sociales. Ambas fracasaron y por lo tanto no son referencia para el qué hacer al día de hoy. En este sentido, con sinceridad confieso que no soy optimista respecto al futuro inmediato pese a que sigo creyendo en aquella cita de Herbert Marcuse que decía que “es un deber del individuo luchar contra el sistema”.

Estamos obligados a rastrear las posibilidades de las nuevas subjetividades, pensando en ellas como la base de nuevas alternativas de transformación política. Por ahí deberíamos encontrar el camino hacia una nueva crítica radical desde planteamientos alternativos al fundamentalismo conservador y la recuperación de nuevas formas de acción colectiva. Hablo de una nueva ontología revolucionaria que tenga forma de autonomía del sujeto frente al Estado, al capital, al patriarcado y a las estructuras de poder sistémico. Hay que generar la capacidad de que nuevas organizaciones sociales con una nueva propuesta y discurso puedan presentarse ante la sociedad como alternativa a lo que hoy lamentablemente se significa como lo alternativo.

Al ultraconservadurismo creciente hay que hacerle frente, pero es un error pensar que lo de hoy es similar al fascismo que conocimos en la primera mitad del siglo pasado. Lo que tenemos hoy en expansión es un proceso en el cual una gran parte de la sociedad está delegando a nuevos salvadores sus expectativas respecto a una sociedad securitizada, donde prime el orden y la protección de targets más o menos acomodados y étnicamente dominantes. En términos post-estructuralistas hablo de una mayoría desplegando sus fuerzas represivas cuando las minorías se desterritorializan amenazando el lugar mismo de lo mayoritario. Creo que este fenómeno no ha hecho más que empezar y no veo razones para que no siga creciendo a nivel global.

Siendo así, estamos ante la necesidad de que los “anillos más débiles” de la cadena capitalista asuman nuevamente su protagonismo sociopolítico, reivindicando los axiomas del intercambio equitativo y de los derechos democráticos con los que hemos de solidarizarnos de forma activa. Mientras esto no suceda, mientras a esta tendencia reaccionaria no se le contrapongan líneas de fuga activas y positivas, ese protagonismo seguirá recayendo sobre quienes pretenden desaparecerlos, es decir, los Bolsonaro, Trump, Orbán o Salvini de turno. Ellos son quienes se aúpan políticamente sobre la intolerancia de sociedades miedosas que buscan condenar a quienes consideran “los otros” a permanecer en su miseria sin poder salir de ella bajo lógicas de zonificación o incluso exterminarlos mediante periódicas batidas de limpieza social.

Aquí toca trabajar en lo micro, algo que las izquierdas de hoy abandonaron hace ya mucho tiempo en Latinoamérica. Sin embargo, toda posición de deseo contra la opresión, por local y pequeña que sea, termina por cuestionar el conjunto del sistema capitalista y sus relaciones de poder, contribuyendo a abrirle una nueva línea de fuga.

¿Qué opinión te merece la reciente creación de una internacional progresista liderada por tres figuras, desde diferentes geografías del planeta, como son Fernando Haddad, Bernie Sanders y Yanis Varoufakis?

Respeto mucho la valentía demostrada por Yanis Varoufakis al momento de enfrentar a la triada financiera (Banco Central Europeo, Comisión Europea y FMI) en su época de ministro de Finanzas del primer gobierno de Syriza en Grecia. Sin embargo, las experiencias de las Internacionales Comunistas o Socialdemócratas, sus antecedentes en la Asociación Internacional de Trabajadores, e incluso la Cuarta Internacional de León Trotsky nacida en París en 1938, fueron el fruto de procesos reales de lucha globales. No veo ese acumulado en esto a lo que me haces referencia, sino que más bien me viene a la cabeza una frase de un prestigioso ejecutivo de marketing norteamericano que dice que “el buen marketing hace que una marca parezca importante y el gran marketing hace que hasta el usuario parezca inteligente”.

¿Ese pesimismo político tuyo se enmarca en un “No Future” del que te oí hablar alguna vez en Bogotá?

No, más bien corresponde a mi percepción respecto al momento que vivimos. Sin embargo, como ya indicó Marc Legasse, aquel anarquista romántico francés que fue encarcelado por impulsar un estatuto de autonomía para Iparralde, “el viento de la derrota transporta la semilla de la subversión”. Todo es cuestión de tiempo, y toda subversión social comienza el día que la gente se declara capaz de hacer aquello de lo que no se le consideraba capaz anteriormente.

Rememorando al filósofo francés Jacques Rancière, la política se ha vuelto un asunto de imaginación. Es desde esa imaginación desde la cual hemos de construir, reorganizar y liberar espacios, construyendo así incluso nuevas formas de organización sociopolítica y cultural. Mira las movilizaciones que hoy se suceden en Francia, nacen de un punto focal -aparentemente de escasa importancia política- que crea una condensación de relaciones sociales donde convergen intereses y relaciones sociales diversas que terminan por unir a gran cantidad de gente en el marco de una lucha específica. Es desde ahí desde donde luego parte a un cuestionamiento global al sistema de sus protagonistas.

Pese al proceso de globalización, pese a los G7, G20, Foro de Davos y Club de Bilderberg, no existe un Estado global, sino más bien micro-sociedades, en términos foucaultianos microcosmos que se instauran pese a que entre ellos existan conexiones globalizadas. Amador Fernández-Savater escribía recientemente un texto muy bonito en el que se indica que la lucha es un aprendizaje, una transformación de la atención, la percepción y la sensibilidad. Esa espoleta volverá a estallar, ¿cómo no va a ser así si la insatisfacción en inherente al ser humano? y en esa búsqueda desesperada de las izquierdas huérfanas por encontrar un nuevo sujeto político que sea motor de su ansiada revolución lo volverán a encontrar, porque es la situación de lucha quien lo crea y no un supuesto devenir histórico preestablecido bajo leyes del capital. Será entonces cuando resurja el pensamiento crítico superando la decadente mediocridad intelectual hoy visible en entornos como el de la CLACSO. En ese sentido, no se trata de construir vanguardias revolucionarias sino de territorializar las luchas bajo lógicas focalistas -algo guevarista aunque en esta ocasión no guerrilleras- con carácter y capacidad de contagio.

Pero ojo!, coincido con la compañera feminista boliviana Maria Galindo cuando dice que las demandas son un error porque terminan definiendo a los movimientos en base a su relación con el Estado, lo que produce a la postre una especie de demanda-concesión en la relación con dicho Estado. Es necesario trabajar en la autoorganización como fórmula de rechazo a la delegación o sistema de representación política, así como trabajar también en los ámbitos sociales más que en los institucionales. Esto es muy importante, pues el peligro de las nuevas derechas es que determinan sobre el “pensamiento perezoso” de la izquierda clásica una idealización de lo anterior. Esto hace que movimientos político-culturales pretendidamente innovadores como Podemos en el Estado español terminen planteando pactos con la socialdemocracia liberal en aras a facilitar la alternancia en el poder de partidos funcionales al sistema. Son lógicas que cercionan cualquier posibilidad de transformación social profunda y desilusionan al acumulado político que les hizo inicialmente posibles.

Lo anterior vuelve de demostrar que la crisis real de las izquierdas es una crisis de imaginación. Hay una incapacidad de generar cambios estructurales cuando gestionan el poder político y una incapacidad también a la hora de crear narrativas de futuro mínimamente ilusionantes. Es por ello que son movimientos conservadores los que hoy se convierten en alternativa.

Si para ti el término izquierda ha perdido valor ¿consideras que hemos de generar una nueva ideología que nos sea útil para la transformación social?

No, que pereza… Hay que ser muy masoquista para plantearse hoy la creación de un nuevo “ismo” que nos segregue o sectarice nuevamente. El marxismo en su versión pseudo-religiosa se hizo fuerte en la teoría, revestido de una fuerte carga científica durante largas décadas del pasado siglo. Creo que gente como Walter Benjamin acertaba cuando buscaba complementar esa sobriedad marxista con lo que llamaba “embriaguez” libertaria, buscando superar el histórico anti-intelectualismo anarquista.

El mundo libertario desde su perspectiva más amplia, me refiero a las experiencias de lucha de las mujeres kurdas en Rojava o incluso en su vertiente neozapatista, ha rescatado viejas formas de horizontalidad, asamblearismo y crítica a las estructuras jerárquicas y de autoridad. En América Latina esto se cruza con la tradición indígena asamblearia y la cultura “minga” de lo comunitario. Algo de esto vimos representado en diferentes geografías durante las ocupaciones de plazas y calles desarrolladas entre 2010 y 2013, y hoy reactualizadas en las movilizaciones de Paris. Esto es en términos gramscianos lo nuevo pese a que no sea históricamente tan nuevo, y debe reincorporarse al diálogo continuo como la principal experiencia de construcción de alternativas contrahegemónicas al capitalismo. Hablo desde una perspectiva que abarca desde lo comunitario rural hasta experiencias de autoorganización barrial en periferias marginales o la ocupación de espacios urbanos.

Pero aquí quiero expresar una tesis provocadora pero de la que estoy convencido. Precisamente por la pérdida de la referentes y legitimidad de las izquierdas clásicas e institucionales, considero que el discurso de la unidad en el campo popular es una falacia que termina beneficiando exclusivamente al micro-establishment de la política autoreferenciada como revolucionaria, lo que termina tirando abajo cualquier propuesta radical de intervención/movilización/construcción.

Históricamente las sublevaciones populares nunca nacieron de aparatos con intereses inmersos en el mundo de la política institucional, más bien todo lo contrario. Lo antagónico nunca ha necesitado estructuras unitarias para rebelarse, tenemos ejemplos de eso que van desde la Comuna de París hasta movilizaciones del presente siglo tales como el 15M indignado en España, las primaveras árabes, el Junio del 2013 brasileño o este último episodio de los Giles Jaunes que se vive actualemente en Paris. Las multitudes se aglutinan bajo procesos de movilización seductores, pero las sopas de letras de organizaciones sociales o políticas que representan lo “viejo” resultan muy poco sexy para la rearticulación del tejido social.

¿Por qué ‘El Capital’ de Marx sigue siendo importante?

Entrevista a David Harvey
por Daniel Denver
La locura de la razón económica

Ha pasado más de un siglo y medio desde que Karl Marx publicara el primer volumen de ‘El Capital’ . Es un tomo masivo e intimidatorio, uno libro que muchos lectores podrían verse tentados a evitar. El erudito inglés David Harvey cree que hay que leerlo. Harvey ha enseñado ‘El Capital’ por décadas. Sus populares cursos sobre los tres volúmenes del libro están disponibles de forma gratuita en línea y, han sido vistos por millones en todo el mundo. En su último libro, «Marx, ‘El Capital’ y la locura de la razón económica» Harvey aborda la irracionalidad del sistema capitalista.

Haz estado enseñando ‘El Capital’ por bastante tiempo. ¿Puedes darnos una breve descripción de cada uno de los tres volúmenes del famoso libro de Marx?

Marx era muy detallista, y a veces es difícil entender exactamente cual es toda su concepción del funcionamiento del capital. Pero en realidad, es simple. Los capitalistas comienzan con una cierta cantidad de dinero, llevan el dinero al mercado y compran lo que llamaremos productos primarios -medios de producción y fuerza de trabajo- y los ponen a trabajar en un proceso laboral que producen un nuevo producto. Esa nueva mercancía produce ganancias en forma de dinero. Estas ganancias se distribuyen en forma de rentas e intereses, con este dinero que necesita volver a circular se re-inicia el ciclo de producción y de ganancias.

Es un proceso de circulación. Los tres volúmenes de ‘El Capital’ tratan los diferentes aspectos de ese proceso. El primero habla de la producción. El segundo habla del proceso de circulación ( lo que llama «realización» o la forma en que la mercancía se convierte de nuevo en dinero.) Y el tercero tiene que ver con la distribución: cuánto le corresponde al propietario, al financiero, al comerciante, antes de que todo el proceso se vuelva a iniciar y el capital sea re-integrado al proceso de circulación.

Esto es lo que trato de enseñar, para que la gente entienda las relaciones entre los tres volúmenes de Capital y no se pierda por completo en un solo volumen o en partes de ellos.

Una diferencia importante de tú trabajo es que prestas mucha atención a los volúmenes dos y tres, además del volumen uno, mientras que muchos académicos estudiosos de Marx se concentran principalmente en el volumen uno. ¿Por qué?

Los tres son importantes. Esto es lo que dijo básicamente Marx: «en el volumen uno trato de esto, en el volumen dos trato esto, y en el volumen tres trato de otra cosa.» Está claro que Marx, tenía una idea de la totalidad del proceso de circulación del capital. Su plan fue dividirlo en tres elementos y en tres volúmenes. Así que solo sigo lo que Marx dijo lo que estaba haciendo. Ahora, el problema, por supuesto, es que los volúmenes dos y tres nunca se completaron, y no son tan completos como el volumen uno.

El otro problema es que el volumen uno es una obra maestra literaria, mientras que los volúmenes dos y tres son más técnicos y difíciles de seguir. Entonces, entiendo por qué hay personas que se queden con el volumen uno. Lo que estoy diciendo es: «No, si realmente quieres entender cuál es la concepción del capital de Marx, entonces no puedes entender solo la producción. El capital se trata de la circulación. Se trata de llevarlo al mercado y venderlo. Y, más tarde se trata de distribuir las ganancias «.

Parece que una razón por la que es importante comprender la dinámica de expansión constante que impulsa al capitalismo, es lo que usted llama -citando a Hegel- un «mal infinito». Explíquenos qué es este «mal infinito».

La metáfora del «mal infinito» está en el volumen uno. El sistema tiene que expandirse porque su único objetivo es la obtención de ganancias; crear lo que Marx llamó la «plusvalía», y la plusvalía al re-invertirse crea más plusvalor. Por tanto su mecánica es circular lo más rápido posible: el capital para sobrevivir requiere de una expansión constante.

Y eso es lo que hace: si creces al 3 por ciento anual permanentemente llegas a un punto en que la cantidad de expansión requerida es absolutamente enorme. En el tiempo de Marx, había mucho espacio en el mundo para expandirse. Ahora, en este momento de la historia, sí se sigue creciendo surgirá un grave problema medioambiental: ¿hacia dónde vamos a seguir expandiéndonos? A este fenómeno de la expansión incontrolada se refiere la metáfora «mal infinito» .

En el volumen tres, Marx dice que la única forma que el capital puede seguir expandiéndose es mediante la expansión monetaria. Porque con el dinero teóricamente no hay límite. Si hablamos de fabricar cemento, o algo material, la cantidad que se pueda producir tiene un límite físico. Pero con el dinero, se puede simplemente agregar ceros a la oferta monetaria global.

Es lo que se ha hecho después de la última crisis, se ha agregado ceros a la oferta de dinero por parte de los Bancos Central a través medio de la llamada» flexibilización cuantitativa». Este dinero ha fluido nuevamente a los mercados bursátiles provocando nuevas burbujas en los activos, especialmente en los activos de los mercados inmobiliarios.

Ahora se está volviendo a una situación peligrosa , en cada área metropolitana del mundo que he visitado, hay un gran auge en la construcción y los precios de los activos inmobiliarios están aumentando . Está se ha vuelto ha producir porque se está creando dinero y ese dinero no sabe donde y en que invertir, excepto en la especulación inmobiliaria o en activos para la especulación.

Para ti, como geógrafo, cuando Karl Marx habla del capitalismo también está hablando sobre los problemas del espacio y el tiempo. ¿Por qué los ejes espacio y tiempo son tan críticos?

Veamos un ejemplo del eje tiempo. En realidad las tasas de interés son hipotecas para el futuro. Es decir, pedir prestado es hipotecar nuestro futuro. La deuda es un trampa para nuestro futuro. Con los prestamos estamos limitando el futuro porque tenemos que pagar nuestras deudas. Pregúntele a cualquier estudiante que deba $ 200,000: su futuro esta «ejecutado», porque tienen que pagar su deuda. La ejecución hipotecaria del futuro es una parte relevante de los temas tratados en ‘El Capital’ .

El llamado «eje espacio» se explica porque el capital necesita expandirse. Durante mucho tiempo existió la posibilidad que si tu capital no podía expandirse en un espacio dado, tomabas tu capital y buscabas otro espacio. Por ejemplo, Gran Bretaña producía una gran cantidad de capital excedente en el siglo XIX, y gran parte de ese capital se trasladó a América del Norte, a América Latina, a Sudáfrica. Entonces, hay un eje espacial , un aspecto geográfico en el tema de la expansión.

La expansión trata de obtener lo que llamo «negocio espacial». Si tienes un exceso de capital. ¿Que vas a hacer con él ? Bueno, debes buscar una solución espacial, lo que significa que sales y construyes algo en otro lugar del mundo. Si tienes un continente «inestable» entonces el capital busca otros lugares en los que pueda expandirse. En el pasado había muchos lugares en el mundo para expandirte pero ahora gran parte del mundo está prácticamente cubierto.

La reorganización espacial no es simplemente expansión. También es reconstrucción. Con la actual desindustrialización, en los EEUU y en Europa, el capital reconfigura las áreas industriales a través de reurbanización urbana, y entonces, las fábricas de algodón de Massachusetts se convierten en condominios habitacionales.

En el fondo, el capital camina a quedarse sin espacio ni tiempo, porque ha hipotecado el futuro. Ese es uno de los grandes problemas del capitalismo contemporáneo.

Hablas sobre «futuro ejecutado». Obviamente este término es muy aplicable cuando se trata de deudas en los hogares, pero…

Creo que el término «ejecución hipotecaria» es muy interesante. Millones de personas perdieron sus viviendas con la reciente crisis. Su futuro fue ejecutado. Pero, al mismo tiempo, la economía de la deuda no se ha ido. Pensé , por un momento, que después de 2007-8, el capital haría una pausa en la creación de deuda, pero lo que ha ocurrido es un gran aumento de la deuda .

El capitalismo contemporáneo nos carga cada vez con una mayor cantidad de deuda. Esto debería preocuparnos a todos. ¿Cómo se van pagar las deudas? ¿De qué manera? ¿Vamos a seguir creando más y más dinero, para que luego ese dinero no tenga a dónde ir, excepto a la especulación?

Cuando se comienza a construir viviendas para que las personas inviertan y no para que las personas vivan se producen fenómenos insólitos. Una de las cosas más sorprendentes de la China contemporánea es que se han construido ciudades donde no vive nadie. La gente compro las viviendas porque es una «buena inversión».

Es precisamente la cuestión del crédito lo que te llevó a tomar prestada la frase de Jacques Derrida, «la locura de la razón económica». Coloquialmente, se invoca la locura para estigmatizar a las personas con enfermedades mentales. Pero lo que Marx nos muestra (y lo que tu libro nos muestra) es que el sistema en realidad es una locura.

Para entender lo que pasa hay que mirar con detenimiento lo que sucede durante una crisis. Sabemos que el capital produce crisis periódicamente. Y una de las características de las crisis es que provocan siempre un excedentes de mano de obra: personas desempleadas, que no saben cómo ganarse la vida. La crisis, al mismo tiempo, son la consecuencia de los excedentes de capital que no encuentran un lugar donde obtener una tasa de rendimiento adecuada. Tienes dos excedentes sentados uno al lado del otro y una situación donde la necesidad social es crónica.

El sistema necesita juntar capital y trabajo para producir, pero no puede hacerlo, porque lo que quiere producir ya no es rentable. Y, si no es rentable, entonces no se crea más capital, entonces lo que se produce es depresión . Así terminamos con el capital excedente y la mano de obra excedente, una al lado de la otra. Todo el sistema es el colmo de la irracionalidad económica.

Nos han enseñado que el sistema económico capitalista es altamente racional. Pero no lo es, por ningún lado. En realidad produce irracionalidades increíbles.

Escribiste recientemente que Marx rompió con «socialistas moralistas» como Proudhon, Fourier, Saint-Simon, y Robert Owen. ¿Quiénes eran estos socialistas, y por Marx rompió con ellos?

En las primeras etapas del desarrollo capitalista, había graves problemas de explotación y sanidad en las industrias. Las personas razonables, incluidos los profesionales y la propia burguesía, empezaron a mirar esto con horror. Se desarrolló una especie de repugnancia moral contra el industrialismo. Muchos de los primeros socialistas fueron moralistas, en el buen sentido del término, y expresaron su indignación moral al proponer la construcción de una sociedad alternativa basada en el bienestar común y la solidaridad social, y cuestiones de este tipo.

Marx observó la situación y llegó a la conclusión que el problema con el capital no es que sea solo inmoral. El estaba convencido que sí se intenta confrontar al capital con la razón moral nunca se va a llegar demasiado lejos, porque el sistema se autogenera y se auto-reproduce. Tenemos que enfrentar la auto-reproducción del sistema.

Marx se dedicó al análisis científico del funcionamiento del capital y concluyó que realmente necesitamos reemplazar todo el sistema. No se trata solo de higienizar las fábricas, tenemos que lidiar con el capital como sistema.

¿Has visto ‘El joven Karl Marx’?

He visto la película y la obra. Marx es un personaje de su tiempo, y creo que es interesante mirarlo desde esa perspectiva.

Pero lo que quiero decir es que todavía estamos en una sociedad fustigada por la acumulación de capital. Marx se abstrajo de las particularidades de su tiempo y explicó la dinámica de la acumulación del capital, marcando su carácter contradictorio: porque, su fuerza motriz, está envolviendo a todo el mundo en una deuda infinita.

Marx explicó que necesitamos ir más allá de la protesta moral. Hay que describir un proceso sistemático con el que debemos lidiar y entender su dinámica, porque de lo contrario cualquier tipo de reforma moral se verá cooptada por el capital. La historia lo ha demostrado.

Todos pensamos que s realmente fantástico que tengamos Internet. Inicialmente, también, muchos pensaron que era una tecnología liberadora que permitiría una gran paso para la libertad humana. Pero mirad lo que ha sucedido. La red está dominado por unos pocos monopolios que recopilan nuestros datos y los venden a personajes sórdidos que lo utilizan con fines políticos.

Algo que comenzó como una tecnología liberadora de repente se ha convertido en un vehículo de represión y opresión. Si te haces la pregunta, «¿cómo llegó a suceder esto?», Puedes tener dos repuestas : fue debido a personas malvadas o, pensar con Marx, que lo que ha pasado con Internet esto es consecuencia del carácter sistemático del capital. Ocurrió ayer con otros avances tecnológicos y volvió a ocurrir con Internet.

No existe una buena idea moral que el capital no pueda cooptar y convertirlo en algo horrendo. Casi todos los esquemas utópicos que han cruzado el horizonte en los últimos cien años se han convertido en una distopía por la dinámica capitalista. A eso apunta Marx cuando escribe: «Hay que lidiar con este proceso. Si no lo haces, no vas a crear un mundo alternativo que pueda ofrecer libertad a la humanidad «.

Hablemos de las contradicciones de ese proceso. Marx era un crítico feroz del capitalismo, pero también admiraba sus poderes de «destrucción creativa». Por ejemplo, pensó que el capitalismo era una gran mejora respecto del feudalismo. ¿Qué deberíamos pensar hoy de la «destrucción creativa»?

Lo que destruye el capitalismo es bastante obvio. Pero por otro lado, debemos tener en cuenta el aumento de los ingresos en lugares como China e India, y los procesos de construcción masiva de infraestructuras que está ocurriendo en esos países. ¿Cómo abordar estos procesos contradictorios?

Tienes razón al mencionar esto, porque Marx no es simplemente un crítico del capitalismo, también es un fan de algunas de las cosas que el capitalismo construye. Esa es una de las mayores contradicciones de todo para Marx.

El capital ha desarrollado la capacidad tecnológica y organizativamente para crear un mundo mucho mejor. Pero lo hace a través de las relaciones sociales de dominación en lugar de la emancipación. Esta es la contradicción central. Y Marx nos sigue diciendo: «¿Por qué no usamos toda esta capacidad tecnológica y organizativa para crear un mundo que sea liberador, en lugar de uno que sea de dominación de los más fuertes?»

Los marxistas tienen opiniones contradictorias sobre la globalización; un debate que por cierto, se ha vuelto más confuso que nunca. ¿Cómo crees que la izquierda debería calificar el proteccionismo de Trump? ¿De que manera el proteccionismo es distinto al neoliberalismo?

A Marx realmente le interesó el fenómeno que hoy llamamos la globalización. En el Manifiesto Comunista , hay un pasaje que habla de ello. Creía que potencialmente era emancipador. Pero la pregunta es ; ¿Porqué las posibilidades emancipadoras no se toman en cuenta? ¿Porqué la globalización se usan como medio de dominación de una clase sobre otra? Aunque sea cierto que algunas personas en el mundo han mejorado sus ingresos, hoy ocho hombres tienen tanta riqueza como el 50 por ciento de la población mundial.

Marx nos dice que tenemos que hacer algo al respecto. Pero, al hacerlo, dice no podemos ponernos nostálgicos y declarar : «queremos volver al feudalismo» o «queremos a vivir de la tierra». Tenemos que pensar en un futuro distinto, usando todas el tecnologías que tenemos, pero utilizándolas con un propósito social en lugar de aumentar la riqueza y el poder en cada vez menos manos.

Es la misma razón por la que Marx rompió con sus románticos contemporáneos socialistas. Las teorías económicas liberales y los economistas convencionales omiten esto tratando de convencerse asimismo de la inexistencia de las contradicciones. Al mismo tiempo, expresan un deseo piadoso; «las contradicciones presentes no deberían existir «.

¿Qué proponen hacer los economistas liberales? ¿Por qué ocultan o evitan analizar el proceso de acumulación?

Odian las contradicciones. No encaja con su cosmovisión. A los economistas les encanta enfrentar lo que llaman problemas, porque los problemas tienen soluciones. Las contradicciones no. Los «problemas existen todo el tiempo, y por tanto debes manejarlos.

¿Cómo enfrentaron los economistas la crisis de los años 30, de los 70 y la del 2007-2008 ? En todas las crisis el capital excedente y el trabajo excedente se sientan uno al lado del otro, pero ambos están paralizados ¿ Porque nadie de los economistas convencionales explica porque pasa esto? ¿ Tienen alguna idea de cómo volver a armonizar ambos factores para que puedan funcionar con fines socialmente productivos?

Keynes intentó hacer algo al respecto. Pero, en general, los economistas no tienen idea de cómo enfrentar estas contradicciones. Mientras tanto Marx nos recuerda que esta contradicción está en la naturaleza de la acumulación de capital. Y esta contradicción produce las crisis periódicas, que cobran vidas y crean miseria. Esyos tipos de fenómenos deben ser abordados. Y la economía tradicional ni siquiera tiene los instrumentos teóricos que expliquen las crisis.

En tu libro escribes que «aparentemente cuando se produce capital excedente y mano de obra excedente no hay una forma sencilla de volver a unirlos». Después de la reciente crisis, ¿qué ha pasado con estos dos factores? Capital excedente y mano de obra excedente? ¿ La forma en que se han reintegrado ha dado como resultado una nueva forma de capitalismo? ¿Seguimos viviendo bajo el neoliberalismo o se ha instalado algo nuevo?

La respuesta a la crisis de 2007-2008, la mayor parte del mundo (con la excepción de China) fue sometido a una política de austeridad neoliberal. Lo cual empeoró las cosas. Desde entonces, hemos tenido más y más recortes. Pero, esta respuesta, no ha funcionado nada de bien. Aunque lentamente, el desempleo ha bajado en los EEUU, pero se ha disparado en lugares como Brasil y Argentina.

Y el crecimiento salarial es bastante lento…

Sí, los salarios no han ido a ninguna parte. Luego está lo que la administración Trump ha estado haciendo. Lo que el ha hecho es seguir aplicando las políticas neoliberales. El presupuesto que aprobaron en diciembre pasado es un documento puramente neoliberal. Básicamente, beneficia a los tenedores de bonos y a los propietarios de capital, y deja todos los demás a un lado. Lo que ha sucedido es algo que tanto le gusta a los neoliberales: la desregulación. La administración de Trump ha duplicado las desregulaciones: en medio ambiente, leyes laborales, etc. En realidad Trump ha duplicado las soluciones neoliberales.

El argumento neoliberal tuvo mucha legitimidad en los ochenta y noventa. Pero hoy nadie cree en esa formula. Todos se dan cuenta de que es una estafa en la que los ricos se hacen más ricos y los pobres son cada vez más pobres.

Estamos empezando a aparecer un proteccionismo étnico-nacionalista-autárquico, que es un modelo diferente. Este si que no encaja bien con los ideales neoliberales. Podríamos dirigirnos a algo que es mucho menos agradable que el neoliberalismo, la división del mundo en facciones beligerantes y proteccionistas que luchan entre sí por el comercio.

El argumento de alguien como Steve Bannon es que tenemos que proteger a los trabajadores de América de la competencia en el mercado laboral limitando la inmigración. En lugar de culpar al capital, culpa a los inmigrantes . La segunda cosa es obtener el apoyo de la población blanca mediante la fijación de aranceles culpando a la competencia china de la crisis.

En efecto, hay una derecha que está recibiendo una importante cantidad de apoyo por su política antiinmigrante y anti-deslocalización. Pero el mayor problema para el empleo no es la deslocalización, sino el cambio tecnológico. Alrededor del 60 o 70 por ciento del desempleo que se produjo a partir de la década de 1980 se debió a un cambio tecnológico. Tal vez el 20 o 30 por ciento se debió a la deslocalización.

La extrema derecha ahora tiene una política. Esa política no solo ha llegado a los EEUU, también tiene bases en Hungría, India, Rusia. La política etno-nacionalista y autoritaria está comenzando a dividir el mundo capitalista en facciones en guerra. Sabemos lo que sucedió con ese tipo de cosas en la década de 1930, por lo que todos deberíamos estar muy preocupados. Las políticas de extrema derecha no son la respuesta a las contradicciones del capitalismo. Si el etno-nacionalismo conquista a los neoliberales, tendremos un mundo aún mucho peor.

Las contradicciones son importantes dentro de la coalición gobernante conservadora en los EEUU, Pero creo que es un error cuando se ven como nuevas. Han estado latentes durante mucho tiempo. En Gran Bretaña, a fines de la década de 1960, Enoch Powell hablaba de » ríos de sangre » si continuamos con esta política de inmigración. El fervor anti-inmigrante ha existido por mucho tiempo.

Durante los años ochenta y noventa, se mantuvo oculto, porque había suficiente dinamismo en la economía capitalista global para que la gente dijera: «este régimen de libre comercio con políticas de inmigración razonablemente benignas nos funcionan a todos». Desde entonces, mucha gente ha cambiado de opinión y ha ido en la otra dirección.

Has mencionado el enorme poder de la automatización. ¿Qué dice Marx sobre la automatización? ¿El fin del trabajo realmente está cerca?

Vine a los EEUU en 1969, y fui a Baltimore. En la ciudad había una gran industria de hierro y acero que empleaba a unas treinta y siete mil personas. En 1990, las acerías todavía producían la misma cantidad de acero, pero empleaban a unas cinco mil personas. Ahora casi no existen trabajadores en las acerías. El punto es que la automatización expulsa a los trabajos masivamente en todos los lugares y muy rápido.

La izquierda pasó mucho tiempo tratando de defender esos trabajos y luchó contra la automatización. Ha sido una estrategia equivocada por un par de razones. La automatización venía de todos modos, y la izquierda iba a perder de todos modos. En segundo lugar, no veo por qué la izquierda debe oponerse totalmente a la automatización. La posición de Marx sería que debemos hacer uso de la inteligencia artificial y la automatización para aligerar la carga de trabajo.

La izquierda debería estar diciendo: «bienvenida la inteligencia artificial y la automatización, pero deben darnos mucho más tiempo libre». Marx sugiere que el tiempo libre es una de las cosas más emancipadores que podamos tener, lo dice en una frase hermosa: «el reino de la libertad comienza cuando el reino de la necesidad ha quedado atrás». Marx imagina un mundo en que las necesidades puedan ser resueltas. Conjetura que en el futuro se podrá trabajar un par de días a la semana, y el resto del tiempo es tiempo libre.

Ahora, tenemos todas estas innovaciones que ahorran trabajo en el proceso laboral, y también en el hogar. Pero si preguntas a la gente, ¿tienes más tiempo libre de lo que alguna vez tuviste? La respuesta es «No; tengo menos tiempo libre». Hay que organizar la sociedad para que tengamos todo el tiempo libre que sea posible, de modo que trabajando menos, como consecuencia de la automatización, podamos hacer lo que queramos con el tiempo libre. Este es el tipo de sociedad que Marx tenía en mente. Hoy nos damos cuenta que es una idea factible.

Lo que nos detiene es que todas las nuevas tecnologías se están utilizando para aumentar las ganancias de Google y Amazon. Hasta que nos ocupemos de las relaciones sociales y las relaciones de clase que hay detrás de todo esto, no podremos utilizar estos fantásticos dispositivos y oportunidades de manera que beneficien a todos.

¿Qué piensas de la renta básica universal?

En Silicon Valley quieren un ingreso básico universal para que las personas tengan suficiente dinero para pagar Netflix, y eso es todo. ¿Qué clase de mundo es ese? Habla de una distopía. El ingreso básico universal es una cosa, pero el verdadero problema es Silicon Valley y quienes monopolizan los medios de comunicación y de entretenimiento.

El ingreso básico universal en algún momento podría estar en la agenda, pero no lo ubico en la cima de mis prioridades políticas. De hecho, hay aspectos que pueden ser altamente negativos si se sigue el modelo de Silicon Valley.

¿Crees que el cambio climático pone de manifiesto los límites de la expansión permanente que requiere el capitalismo, o el capitalismo podrá capear la crisis climática para deterioro de todo el mundo?

El capital podría capear la crisis del cambio climático. De hecho, si nos fijamos en los desastres climáticos, el capital puede convertir esto en lo que Naomi Klein llama «capitalismo de desastres». Si hay un desastre, bueno, tienes que reconstruir. Los desastres climáticos ofrecen muchas oportunidades para que el capital se recupere de forma rentable.

Desde el punto de vista de la humanidad, creo que tal como están las cosas no podremos evitar los desastres producto del cambio climático. Pero el capital tiene una óptica diferente. El capital puede aprovechar estos fenómenos y, siempre que sea rentable, lo harán.

Hablemos de resistencia. Escribes que la producción y el consumo son facetas centrales del capitalismo y que «las luchas sociales y políticas contra el poder del capital, deben tomar diferentes formas y requieren de diferentes tipos de alianzas estratégicas, si quieren llegar a tener éxito » ¿Cómo debería ser la relación entre las luchas laborales, y las luchas contra el Estado, contra el encarcelamiento masivo, contra los desalojos o contra los préstamos depredadores?

Una de las virtudes de considerar la circulación del capital como un todo, es que identificar los diferentes ámbitos de lucha contra este sistema. En el tema medio-ambiental Marx nos habla sobre una relación metabólica con la naturaleza. Por tanto, las luchas sobre la relación humana con la naturaleza se vuelven políticamente significativas. Ahora que mucha gente que está preocupada por el tema ambiental posiblemente creerán que: «podemos enfrentar el cambio climático sin enfrentar la acumulación de capital».

Me opongo a esa opinión. Vamos a tener que enfrentarnos con la acumulación de capital, porque con un 3 por ciento de crecimiento permanente, este crecimiento se transformará en un grave problema ambiental. No habrá una solución al problema ambiental sin enfrentar la acumulación de capital.

Hay otros aspectos. El capital ha sido durante mucho tiempo un sistema de producción de nuevas necesidades y deseos. El capital es un sistema que produce consumismo. Acabo de regresar de China, y me di cuenta en solo tres o cuatro años hay un inmenso aumento del consumismo. Esto es lo que el Banco Mundial y el FMI aconsejaron a los chinos hace veinte años: «están ahorrando demasiado y no están consumiendo suficiente». Así que ahora los chinos se han visto obligados a crear una verdadera sociedad de consumo. Hace veinte años, en China, lo que se necesitaba y deseaba era una bicicleta, y ahora se necesita y desea un automóvil.

El capital utiliza múltiples formas para sortear las crisis . La publicidad desempeña un papel significativo, pero más importante es la invención de «estilos de vida» completamente nuevos. El capital salió de sus dificultades en 1945 -en los EEUU- a través de la sub-urbanización; la creación de un estilo de vida completamente nuevo.

Hoy todos tenemos teléfonos celulares. Esta es creación de un estilo de vida, y ese estilo de vida no es algo que un individuo pueda elegir. La gente piensa : » tengo que tener un teléfono celular, aunque no sé cómo funciona la maldita cosa». Hoy lo quiera o no la gente tiene un teléfono celular. Aunque el artefacto surgió por una razón particular, el capital encontró la forma de organizar un estilo de vida a su alrededor . Ahora estamos envueltos en ese estilo de vida.

En el caso de los procesos de sub-urbanización hay imágenes icónicas ¿ qué se necesitaba en los suburbios? ; para empezar necesitabas una cortadora de césped. Si fueras un «emprendedor inteligente» en 1945, te habrías metido en la producción de cortadoras de césped porque todo el mundo tenía que tener una cortadora de césped . Era el estilo de vida que se impuso.

Ahora, está sucediendo una suerte de rebelión ante las imposiciones de la publicidad . La gente está empezando a decir: «queremos hacer algo diferente». Hay pequeñas comunidades, en las áreas urbanas y en las áreas rurales, donde se intenta construir un estilo de vida diferente. Los que más me interesa son aquellas comunidades que usan las nuevas tecnologías -como los teléfonos celulares e Internet- para crear un estilo de vida alternativo con formas novedosas de relaciones sociales, básicamente son formas de vida sin estructuras jerárquicas de poder. Son experiencias muy distintas a las de nuestra vida cotidiana y sobretodo a las estructuras totalmente jerarquizadas de las grandes corporaciones.

Luchar por un estilo de vida es bastante diferente a luchar por salarios o por mejorar las condiciones del trabajo en una fábrica. Sin embargo, desde el punto de vista de la totalidad, existe una relación entre estas diferentes luchas. Me interesa que la gente conozca cómo y porqué la lucha por el medio-ambiente y contra el consumismo está relacionada con las formas de producción del capital . Sí se analizan estas relaciones se obtendrá una imagen del conjunto de lo que es una sociedad capitalista, y los diferentes tipos de insatisfacciones y alienaciones que existen con los componentes del capital, que Marx identificó en su tiempo.

¿Cómo ves la relación entre las luchas contra el racismo y las luchas contra el productivismo y el consumo?

Dependiendo de dónde se encuentre uno en el mundo, la respuesta cambia. Aquí en los EEUU, este es un gran problema. No ocurre lo mismo si estás viviendo en China. Pero aquí, las relaciones sociales siempre se cruzan por cuestiones de género, raza, religión, etnia y cosas por el estilo.

Por lo tanto, no se puede tratar la cuestión de la producción de estilos de vida o la producción de deseos y necesidades sin abarcar la cuestión de lo que sucede mercados de vivienda con segregación racial y cómo la cuestión racial se utiliza de distintas maneras.

Cuando me mudé a Baltimore, una de las cosas que estaba sucediendo eran los desahucios masivos : la industria inmobiliaria utilizó las diferencias raciales para forzar un éxodo blanco de determinados barrios y así provocó una alta rotación en el mercado inmobiliario, obteniendo grandes ventajas económicas.

Las preguntas de género que surgen en torno a las cuestiones de la reproducción social también son primordiales en una sociedad capitalista. Estos problemas son parte del proceso de acumulación de capital.

Cuando hablo de esto, a menudo me meto en problemas porque parece que la acumulación capitalista es menos importante en estos asuntos. La respuesta No. Los antirracistas tenemos que enfrentar al capitalismo que es parte del racismo y la perpetuación de las distinciones raciales.

Aquí en los EEUU, tenemos un conjunto de preguntas de este tipo que son de suma importancia. Pero, de nuevo, ¿pueden responderse sin abordar en algún momento la forma en que la acumulación de capital fomenta y perpetúa las diferencias sociales? La respuesta a eso, para mí, es No. No creo que eso sea posible. Los antirracistas también deben ser anticapitalistas si quieren llegar a la verdadera raíz del problema.

Eres muy conocido por tu trabajo académico, pero tal vez seas mejor conocido como un maestro especialista en Marx. ¿Por qué crees que es importante para los izquierdistas -fuera de la academia- comprometerse con el trabajo de Marx?

Cuando estás involucrado en el activismo, generalmente tienes un objetivo muy específico. Digamos, envenenamiento por pintura con plomo. Te ves obligado a organizarte porque el 20 por ciento de los niños del centro de Baltimore sufre por envenenamiento por pintura con plomo. Estás involucrado en una batalla legal y de lucha contra los lobbies de los poderosos. La mayoría de las personas que conozco que están involucradas en organizaciones de activistas de este tipo están tan ocupadas con los detalles que a menudo olvidan del panorama general de las luchas en su país, y mucho menos del mundo.

Pero, estas las personas necesitan ayuda, solidaridad. La pintura con plomo es mucho más fácil de combatir si tienes la colaboración del personal del sistema educativo, que conviven con los niños en estas escuelas. Se empiezan a construir alianzas. Y cuantas más alianzas puedas construir, más poderoso será el movimiento con el envenenamiento por plomo.

Intento no sermonear a las personas sobre lo que deberían pensar o hacer , lo que hago es tratar de crear un marco de pensamiento para que las personas puedan ver el conjunto de las relaciones que conforman la sociedad contemporánea. Las personas pueden formar alianzas en torno a los problemas que les conciernen y, al mismo tiempo, movilizar su poder ayudando a las personas con las cuales han creado alianzas.

Creo en la construcción de alianzas. Para construir alianzas, debes tener una imagen del conjunto de la sociedad capitalista. Estudiando a Marx aprendes el conjunto del funcionamiento del sistema y eso creo que es muy útil.

Krítica. Traduccion de Emilio Pizocaro

Texto completo en: https://www.lahaine.org/fM4G