El imaginario social instituyente

Por Cornelius Castoriadis

La idea del imaginario social instituyente parece difícil de aceptar, y esto es comprensible. La misma situación se presenta cada vez que hablamos de una potencialidad , facultad , potencia . Porque nunca conocemos más que manifestaciones, efectos, productos -no aquello que son las manifestaciones. De allí las críticas a las concepciones de las facultades del alma -pero, dejando de lado el vocabulario, no queda claro qué se gana al hablar de funciones .

Evidentemente, lo mismo sucede con la imaginación. No podemos aprehenderla con nuestras manos, ni colocarla bajo un microscopio. Sin embargo, todo el mundo acepta que se hable de ella. ¿Por qué? ¿Porque podríamos indicarle un sustrato? ¿Y ese sustrato, podríamos colocarlo bajo un microscopio? No, pero cualquiera tiene la ilusión de comprender, porque cree saber que hay un alma , y cree conocer sus actividades.

Digamos que la imaginación es una función de este alma (e incluso del cerebro , aquí no molesta). ¿En qué consiste esa función ? Entre otras cosas, como hemos visto, en transformar las masas y energías en cualidades (de manera más general en hacer surgir un flujo de representaciones, y -en el seno de éste- ligar rupturas, discontinuidades), en saltar del gallo al burro y de mediodía a las dos de la tarde. Nosotros reagrupamos estas determinaciones del flujo representativo (más comúnmente, del flujo subjetivo, consciente o no consciente) en una potencia, una dunamis, diría Aristóteles, un poder-hacer-ser adosado siempre sobre una reserva, una provisión, un plus posible. La familiaridad inmediata con este flujo suspende la sorpresa frente a su existencia misma y a su extraña capacidad de crear discontinuidades al mismo tiempo que las ignora al enlazarlas.

Es comprensible que sea este último aspecto, el salto, lo inesperado, lo discontinuo, el lugar por el cual se acuña la potencia creadora de la imaginación. Esta potencia resta inasible para Aristóteles y para Kant (también para Fichte, Heidegger y Merleau-Ponty). Y es exactamente este mismo aspecto -los saltos, las rupturas, las discontinuidades- el que durante milenios los hombres han imputado a la intervención de un espíritu o de un dios (lo cual constituye aún claramente la disposición del hombre homérico y determina la reflexión de Platón sobre la poesía, cuando la atribuye a una furia divina ).

El grado de dificultad en lo referente al imaginario social instituyente es otro. Nos encogemos de hombros frente a la idea de un campo de creación social histórica; pero haremos como que aceptamos -a pesar de que o justamente porque no entendemos nada- la explicación de los físicos de la luz como propagación de una vibración electromagnética en el vacío, vibración de nada que vibra, propagación de alguna cosa en la no-cosa. La idea de que existirían sedes de creación en el todo colectivo humano, más exactamente: que todo colectivo humano sería una sede tal, que se extendería en un campo de creación englobador, que incluiría los contactos y las interacciones entre los campos particulares pero sin ser reducible a ellos, parece inaceptable o absurda.

En este rechazo irreflexivo juegan principalmente dos factores: por un lado, la limitación de la ontología heredada a tres tipos de seres -la cosa, la persona, la idea. A partir de allí nos volvemos ciegos frente a la imposibilidad de reducir lo social histórico a una colección o combinación de estos tres tipos de seres. Por otra parte, la idea de creación. Esta -que sin embargo forma parte de la experiencia de cada uno, si prestamos atención al flujo de nuestras representaciones- parece increíble. Y, en efecto, cuanto más creíbles son las explicaciones de la historia universal a partir de la economía de la salud, del nacimiento de la democracia griega por la geografía del país, de la música de Wagner por el estado de la sociedad burguesa hacia 1850! No emprenderé aquí la refutación de estos absurdos porque ya he hablado mucho de ello en otras ocasiones.

Ya he consagrado un libro y muchos textos a la cuestión del imaginario social instituyente. Recuerdo para comenzar aquello que hace que sea imposible no tomar en cuenta lo social histórico, tanto para la filosofía como para el psicoanálisis.

Por el lado de la filosofía, la discusión puede ser breve. Comienzo por un aspecto al parecer específico: el del lenguaje. La filosofía, y el pensamiento en general, no pueden existir sin el lenguaje -o al menos, sin fuertes lazos con éste. Pero toda producción primordial, individual o contractual , del lenguaje es un absurdo histórico y lógi- co. El lenguaje no puede ser otra cosa que la creación espontánea de un colectivo humano. Lo mismo es cierto para todas las instituciones primordiales, sin las cuales no hay vida social, por lo tanto tampoco seres humanos.

Pero la cosa va más allá del hecho de que el pensamiento presupone al lenguaje y que el lenguaje es imposible fuera de la sociedad. El pensamiento es esencialmente histórico, cada manifestación del pensamiento es un momento en un encadenamiento histórico y es también -si bien no exclusivamente- su expresión. De la misma manera, el pensamiento es esencialmente social, cada una de sus manifestaciones es un momento del medio social; procede, actúa sobre él, lo expresa, sin ser reducible a ese hecho.

Lo que nos obliga a tomar en cuenta lo social histórico es el hecho de que constituye la condición esencial de la existencia del pensamiento y la reflexión. Esta condición no es de ninguna manera exterior , no pertenece a la infinidad de condiciones necesarias pero no suficientes que subyacen a la existencia de la humanidad. Es una condición intrínseca , una condición que participa activamente de la existencia de aquello que condiciona. Es para el pensamiento del mismo orden que la existencia de la psique singular. La psique no alcanza para que haya pensamiento y reflexión, pero es parte de ambos; mientras que la gravedad, por ejemplo, condiciona de mil y una maneras la existencia humana, pero no es parte de ella. En otras palabras, lo que llamé condición intrínseca pertenece a lo que está también expresado por lo condicionado.

La investigación acerca del engendramiento de la reflexión en y por lo social histórico es exigible entonces a la filosofía, del mismo modo que la investigación del engendramiento del pensamiento en el ser humano singular.

En cuanto al psicoanálisis, el individuo que éste encuentra es siempre un individuo socializado (al igual, por supuesto, que el individuo que lo practica). No encontramos nunca individuos psicosomáticos en estado puro ; no encontramos más que individuos socializados. El núcleo psíquico se manifiesta raramente, e incluso entonces indirectamente. En sí mismo, constituye el límite perpetuamente inalcanzable del trabajo psicoanalítico. Yo (moi), superyo, ideal del yo, son impensables, salvo en tanto productos (a lo sumo, co-producidos) del proceso de socialización. Los individuos socializados son fragmentos hablantes y caminantes de una sociedad dada; y son fragmentos totales; es decir que encarnan -en parte efectivamente, en parte potencialmente- el núcleo esencial de las instituciones y de las significaciones de su sociedad. No hay oposición entre el individuo y la sociedad, el individuo es una creación social, al vez en tanto tal y en su forma social histórica dada cada vez. La verdadera polaridad es la polaridad sociedad/psique (la psique-soma en el sentido dado más arriba). Sociedad y psique son a su vez irreductibles una a la otra, y realmente inseparables. La sociedad como tal no puede producir almas, la idea no tiene sentido. Una asamblea de almas no produciría una sociedad, sino una pesadilla de Jérôme Bosch. Una asamblea de individuos, por el contrario, puede producir una sociedad (por ejemplo, los pasajeros del Mayflower) ya que esos individuos ya están socializados (de otro modo, no existirían, incluso biológicamente).

La socialización no es una simple adjunción de elementos exteriores a un núcleo psíquico que quedaría inalterado; sus efectos están inextricablemente entramados con la psique que sí existe en la realidad efectiva. Esto vuelve incomprensible la ignorancia de los psicoanalistas contemporáneos respecto de la dimensión social de la existencia humana.

La cuestión de la sociedad -e indisociablemente de la historia- es evidentemente inmensa, y yo no intentaría resumir aquí lo que ya he expuesto en otros lugares. Me limito a algunos puntos, ya sea directamente pertinentes al tema que discutimos (el imaginario social instituyente), o bien relativos a las restricciones a las que está sometida la constitución imaginaria de la sociedad, que no tuve ocasión de tratar hasta ahora.

La sociedad es creación, y creación de sí misma autocreación. Es la emergencia de una nueva forma ontológica -un nuevo eidos- y de un nuevo nivel y modo de ser. Es una cuasi totalidad cohesionada por las instituciones (lenguaje, normas, familia, modos de producción) y por las significaciones que estas instituciones encarnan (tótems, tabúes, dioses, Dios, polis, mercancía, riqueza, patria, etc.). Ambas -instituciones y significaciones- representan creaciones ontológicas. En ningún otro lado encontramos instituciones como modo de relación que mantengan la cohesión de los componentes de una totalidad; y no podemos explicar -producir causalmente o deducir racionalmente- ni la forma institución como tal, ni el hecho de la institución, ni las instituciones primarias específicas de cada sociedad. Y en ningún otro lado encontramos significación, es decir, el modo de ser de una idealidad efectiva y actuante , de un inmanente imperceptible -así como no podemos explicar la emergencia de las significaciones primarias (el Dios hebreo, la polis griega, etc.).

Hablo de autocreación, no de autorganización. En el caso de la sociedad, no encontramos un ensamblado de elementos preexistentes, cuya combinación podría haber producido cualidades nuevas o adicionales del todo. Los cuasi (o pseudo) elementos de una sociedad son creados por la sociedad misma. Porque Atenas existe, son necesarios atenienses y no humanos en general; pero los atenienses son creados solamente en y por Atenas. De este modo, la sociedad es siempre autoinstitución -pero para la casi totalidad de la historia humana, el hecho de esta autoinstitución ha sido ocultada por la institución misma de la sociedad.

La sociedad como tal es autocreación; y cada sociedad particular es una creación específica, la emergencia de otro eidos en el seno del eidos genérico sociedad .

La sociedad es siempre histórica en sentido amplio, pero propio, del término: atraviesa siempre un proceso de autoalteración, es un proceso de autoalteración. Este proceso puede ser, y ha sido casi siempre, lo suficientemente lento como para ser imperceptible. Pero en nuestra pequeña provincia sociohistórica ha sido, durante los últimos 400 años, más rápido y violento. La pregunta acerca de la identidad diacrónica de una sociedad, la cuestión de saber cuando una sociedad deja de ser la misma y deviene otra es una pregunta histórica concreta a la cual la lógica habitual no puede ofrecer respuesta (son la Roma de la primera República, la de Marius y Sylla, etc., la misma Roma ?).

Como no son producibles causalmente, ni deductibles racionalmente, las instituciones y las significaciones imaginarias sociales de cada sociedad son creaciones libres e inmotivadas del colectivo anónimo concernido. Son creaciones ex nihilo, no cum nihilo. Esto quiere decir que son creaciones con restricciones. Menciono las más importantes de estas restricciones

Existen restricciones externas -especialmente las impuestas por el primer estrato natural el estrato de lo vivo y lo que le es accesible), incluida la constitución biológica del ser humano. Estas restricciones son esencialmente triviales (lo cual no quiere decir que no tengan importancia): la sociedad es, cada vez, condicionada por su hábitat natural, por ejemplo, pero no está causada por éste. En la medida en que el primer estrato natural contiene, en un grado decisivo, una dimensión conjuntista-identitaria (dos piedras y dos piedras hacen cuatro piedras, un toro y una vaca engendrarán siempre terneros y vaquitas, y nunca pollos, etc.) la institución social debe recrear esta dimensión en su representación del mundo y de sí misma, es decir en su mundo propio, su Eigenwelt. Dicho de otro modo, la institución de la sociedad recrea, siempre y obligatoriamente, una lógica suficientemente correspondiente a esta lógica ensídica (lo cual le permite sobrevivir como sociedad) bajo la égida de las significaciones imaginarias sociales instituidas cada vez. Esto le permite crear un mundo dotado de sentido (diferente cada vez). Esta lógica ensídica social (como las significaciones imaginarias instituidas cada vez) le son impuestas a la psique durante el largo y penoso proceso de la fabricación del individuo social. La dimensión ensídica está presente, de manera evidente, también en el lenguaje; corresponde al lenguaje en tanto código, es decir en tanto instrumento cuasi unívoco del hacer, del contar y del razonar elementales. El aspecto de código del lenguaje (un gato es un gato) se opone a -pero está inextricablemente unido a- su aspecto poético portador de significaciones imaginarias propiamente dichas (Dios es una persona en tres, etc.). A estas restricciones externas corresponde la funcionalidad de las instituciones, en particular aquellas que conciernen a la producción de la vida material y la reproducción sexual.

Existen restricciones internas , que provienen de la materia primera a partir de la cual la sociedad se crea a sí misma, es decir, la psique. La psique debe ser socializada, y para ello debe abandonarse más o menos a su mundo propio, sus objetos de investidura, aquello que para ella hace sentido, a investir objetos, orientaciones, acciones, roles, etc., socialmente creados y valorados. Debe abandonar su tiempo propio a insertarse en un tiempo y un mundo públicos (tanto naturales como humanos ). Cuando consideramos la increíble variedad de sociedades que conocemos (y que sin duda no son más que una ínfima parte de las sociedades que hubo y habrá) nos vemos casi obligados a pensar que la sociedad puede hacer de la psique lo que quiera-volverla poligámica, poliándrica, monógama, fetichista, pagana, monoteísta, pacífica, belicosa, etc. Mirando más de cerca, constatamos que esto efectivamente es cierto, siempre que se cumpla una condición: que la institución ofrezca a la psique un sentido -un sentido para su vida, y para su muerte. Esto se cumple para las significaciones imaginarias sociales, casi siempre religiosas, que entretejen juntas el sentido de la vida y la muerte del individuo, el sentido de la existencia y de las maneras de hacer de la sociedad considerada el sentido del mundo como totalidad.

Hay restricciones históricas . No podemos sondear el origen de las sociedades, pero ninguna sociedad de la cual podamos hablar emerge in vacuo. Existen siempre, aunque sea fragmentarios, un pasado y una tradición. Pero la relación con este pasado forma parte ella misma, en sus modalidades y en su contenido, de la institución de la sociedad. De este modo, las sociedades arcaicas o tradicionales intentan reproducir y repetir el pasado casi literalmente. En otros casos, la recepción del pasado y la tradición es, al menos en parte, fuertemente consciente; pero esta recepción es, de hecho, recreación (la moda actual la llamaría reinterpretación ). La tragedia ateniense recibe a la mitología griega, y la recrea. La historia del cristianismo no es más que la historia de las reinterpretaciones continuas de los mismos textos sagrados, con resultados -cada vez- violentamente diferentes. Los Griegos clásicos son objeto de un reinterpretación incesante en occidente desde al menos el siglo XIII. Esta recreación está hecha siempre, evidentemente, según las significaciones imaginarias del presente -pero evidentemente también lo reinterpretado es material dado y no indeterminado. Es instructivo, sin embargo, comparar lo que hacen con la misma herencia griega los bizantinos, los árabes y los europeos occidentales. Los bizantinos se contentaron con conservar los manuscritos, agregando comentarios y notas aquí y allí. Los árabes utilizaron solamente los textos científicos y filosóficos, ignorando el resto -tanto los escritos políticos como la poesía. Los europeos occidentales lucharon con los restos de esa herencia durante ocho siglos, y no parece que esto esté por terminar.

Finalmente, hay restricciones intrínsecas , las más interesantes de todas. No puedo evocar más que dos:

Las instituciones y las significaciones imaginarias sociales deben ser coherentes. La coherencia tiene que ser estimada desde un punto de vista inmanente, es decir, en relación a las características y a los principales impulsos de la sociedad considerada; teniendo en cuenta el comportamiento conforme a los individuos socializados, etc. La construcción de pirámides mientras gente moría de hambre es coherente cuando se la remite al conjunto de la organización social y de las significaciones sociales imaginarias del Egipto faraónico o de la Mesoamérica maya.

La coherencia no excluye de ningún modo las divisiones, las oposiciones y las luchas internas. Las sociedades esclavistas o feudales son totalmente coherentes. Las cosas cambian con las sociedades capitalistas, en particular las maduras. Pero en este caso hay una novedad histórica que surge de otra discusión. La coherencia no está, en general, puesta en peligro por contradicciones entre la dimensión estrictamente imaginaria y la dimensión conjuntista-identitaria de la institución, porque -como regla general- la primera está por sobre la segunda. De este modo, la aritmética y el comercio no han sido perturbados en las sociedades cristianas por la ecuación fundamental (mucho más importante que la aritmética) del 1=3 implícita en el dogma de la Santa Trinidad.

Aquí corresponde citar también la implicación imaginaria recíproca de las partes de la institución y de las significaciones imaginarias sociales. No se trata sólo de sus dependencias recíprocas pseudo- funcionales , sino más bien de la unidad y el parentesco sustantivo y enigmático entre los artefactos, los regímenes políticos las obras de arte y -por supuesto- los tipos humanos de una misma sociedad y un mismo período histórico. Es inútil recordar que toda idea de explicación causal o lógica de esta unidad está privada de sentido.

Por otra parte, las instituciones y las significaciones imaginarias sociales deben ser completas. Esto es clara y totalmente así en las sociedades heterónomas, determinadas por el cierre de la significación. El término cierre debe ser tomado aquí en su sentido estricto, matemático. Las matemáticas dicen de un cuerpo algebraico que está cerrado si para toda ecuación escrita con los elementos del cuerpo las soluciones son también elementos del cuerpo. Toda interrogación que tenga un sentido en el interior de un campo cerrado reconduce a través de su respuesta al mismo campo. Del mismo modo, en una sociedad cerrada, toda pregunta que pueda ser formulada en el lenguaje de la sociedad tiene que poder encontrar una respuesta en el interior del magma de significaciones imaginarias sociales de esa sociedad. Esto implica que las preguntas que con- ciernen a la validez de las instituciones y de las significaciones sociales no pueden, simplemente, ser planteadas. La exclusión de estas preguntas está asegurada por la posición de una fuente trascendente, extra-social de las instituciones y las significaciones: es decir, de una religión.

Algunos comentarios adicionales en relación al término significaciones imaginarias sociales ayudarán a evitar malentendidos. Elegí el término significaciones porque me parece el menos inapto para expresar lo que quiero. Pero no debe ser tomado de ningún modo en un sentido mentalista . Las significaciones imaginarias sociales crean un mundo propio para la sociedad considerada, son en realidad ese mundo: conforman la psique de los individuos. Crean así una representación del mundo, incluida la sociedad misma y su lugar en ese mundo: pero esto no es un constructum intelectual; va parejo con la creación del impulso de la sociedad considerada (una intención global, por así decir) y un humor o Stimmung específico -un afecto o una nebulosa de afectos que embeben la totalidad de la vida social. Por ejemplo, la fe cristiana es una pura creación histórica, totalmente específica, que implica visiones particulares (ser amado por Dios, salvado por él, etc.) y sobre todo afectos particulares y extraños, que hubieran sido totalmente incomprensibles (y aberrantes -moria, dice, de manera característica, San Pablo) para todo griego o romano clásico (y también para todo chino o japonés). Y esto es comprensible, si recordamos que la sociedad es un ser por sí misma.

Traducción del francés: LUCIANA VOLCO

El destino de las personas como Marina Silva o la traición de las imágenes

Por Sindia Santos, en Fiandeira (blog autoral)

Lo que todo el mundo ve: Marina Silva es mujer, pobre, negra, con características muy fuertes de su origen: voz/acento, modo de vestir, de pensar. Lo que muchos intentan esconder: ella esta condenada a no salir del lugar, porque no solamente las elites en el país piensan que personas como ella tienen un futuro determinado y son censuradas violentamente cuando no aceptan ese destino. En la realidad, nadie escucha a personas como ella.

Lo que nadie tiene el coraje de asumir: es bonito decir, ah … los pobres, las minorías, pero lo que nadie soporta en Marina no es que ella sea evangélica, ni su supuesto posicionamiento sobre la legalización del aborto o su apoyo en segunda vuelta en 2014 a la candidatura de Aécio. Después de todo, (1) durante el gobierno de Lula, la bancada evangélica fue una de las más grandes en el Congreso, junto a la ruralista; (2) Dilma nunca se movió para legalizar el aborto o garantizar cualquier derecho básico a la mujer; y (3) el PT eligió a Aécio como rival en 2014 para no dejar dudas sobre la victoria de Dilma en las elecciones. Pero, sin embargo, nada de eso impide que esos líderes o que el partido reciban el apoyo muchas veces incondicional en la elección de 2018.

Entonces, queda la pregunta: ¿qué hace que Marina sea tan, tan detestable?

Me parece que la simple presencia de Marina es una osadía que juega en nuestra cara la estética de un pobre no romantizado. Su ropa no es alternativa. Sus cabellos no tienen ese exacto desaliño del salón de belleza que cobra 250 reales por un corte que promete hacer in al disimular ser out. No, Marina no es bella, su maquillaje no tiene la pretensión de hacerla bella, una apariencia que no enmascara los vestigios del tiempo pasado. Por el contrario, por terquedad, Marina parece hacer que se mantenga expuesta, revelándose insoportable a nuestra mirada. Y si, por un lado, eso no es signo de autenticidad, honestidad, verdad, por otro no justifica la reacción inmediata de intolerancia que surge cada vez que su nombre es citado, o cuando su figura es presentada.

Apenas un palpito: lo que atemoriza tanto a las personas, lo que les impide ver a Marina Silva, es lo mismo que hace que mucha gente compre la campaña de Boulos, que posa al lado de la india Guajajara en una tentativa de gourmetizar la fuerza de nuestras luchas. Y gourmetizar significa debilitar, es hacer paladeable el sabor rústico de nuestra indignación para que una élite, archienemiga-que-todo-puede, la saboree. Es que esa elite no esta solo allá afuera. Desde la abolición de la esclavitud, la elite no es sólo el otro. Elite es una palabra mágica que abre las puertas a los desafortunados. La alianza que produce el allegado, figura sumamente citada en la obra de Machado de Assis, en referencia al hombre ahora libre, pero pobre, que necesita vivir a la sombra de un Señor para el mantenimiento de la propia existencia. En estos 13 años de gobierno, el Partido de los Trabajadores se empeñó con ardor en introyectar y accionar ese dispositivo señorial de modo tortuoso en nuestra percepción, para que no creyéramos más en un modo de existir autónomo, insumiso a izquierdas y derechas. Reprimiendo, a través del chantaje del menos peor, la posibilidad de ver. Justo en las ambigüedades de una vida agregada, es que podemos explorar una multiplicidad de acciones y acomodaciones.

Tal vez esa sea otra de las tipologías subjetivas producidas en el contexto de la crisis social y política expuesta por las manifestaciones de junio de 2013. Al lado de los cuatro tipos citados por Negri y Hardt, en Declaración: esto no es un manifiesto (n-1, 2014) :

(1) El endeudado, sometido a la hegemonía de la financiarización de la vida, o sea, de la relacion debito/crédito como principal eje de organización económica;

(2) El mediatizado, entretejido por la malla de controles de las redes de información y comunicación

(3) El securitizado, hijo del régimen securitario y de un estado generalizado de excepción, donde el riesgo es difuso e omnipresente; y

(4) El representado, para quien toda acción política es reducida al alcance electoral del mercado de la representación.

A estos cuatro, añadimos un (5) el agregado, forjado en el rechazo de elaborar una autocrítica, en el carácter insoportable de encararse a sí mismo. Pero esta, con certeza, es una figura que los intelectuales y buena parte de la izquierda no van a querer analizar.

Es más fácil seguir con el guión: soy de izquierda y posteo fotos de Boulos sin techo con la India Guajajara. Esas imágenes, producidas por la insistencia de que hay que tener una identidad para seguir en las luchas, se asemejan a aquellas fotos de las bodas, donde las personas usan vestidos horribles y maquillajes que las deforman, en fiestas donde la novia siempre baila animadamente con el novio y todo el mundo repite los mismos pasos en las mismas canciones, y se llena la boca con el bufé decepcionante y recibe zapatillas hawaianas estilizadas como recuerdo. Todo esto, en absoluto, esconde los posibles rasgos de singularidad que podrían hacer del matrimonio una celebración, o de una disputa electoral una lucha, convirtiéndose en signo de un matrimonio feliz. Es la propia derrota, la sumisión a los regímenes represivos.

Así, basta con posar de hippie, de sin tierra, usar el tocado, basta con cortar el pelo de la manera correcta, hacer el maquillaje tal, vestir la ropa alternativa, basta con usar rojo ….pero, ahí, espera ahí, la lucha no es para cuestionar la representación política? ¿Formas representativas de gobierno que reprimen a las personas que no encajan, que no se dejan representar?

No digo que Marina Silva no se deje representar, sino que el rechazo automático a la imagen de ella habla de un resentimiento contra nosotros mismos. Y esa es la clave que nos mantiene presos en el laberinto: querer salir de él sin pasar por dentro de él.

Hay en nosotros un tanto de Marina del que nos avergonzamos. Que no logramos acoger, porque personas como ella no van lejos, todos sabemos. Personas como ella tienen un destino determinado. Que nos choca aún más cuando alguien como ella no asume, en medio de las luchas, una estética alternativa, cabellos afro, ropas desoladas, como hacía Marielle – a quien yo particularmente adoro, antes que me acusen de tejer juicios sobre la concejal. Pero buena parte de nosotros es connivente con la sentencia que dice que el destino de personas como Marina no es la Presidencia de la República.

Una observación final: es importante decir que no voy necesariamente a apoyar a Marina, pero me doy la libertad de investigar qué aperturas ofrecen los candidatos. Y me quedo perpleja al ver que basta citar el nombre Marina Silva para que personas que muchas veces no saben nada sobre su trayectoria, ni siquiera la acompañan mínimamente, vengan a reafirmar la sentencia de que no va a llegar a ningún lado.

 

Traduccion para Uninomade.net: Santiago de Arcos-Halyburton

Subjetividad y Lucha en Chile

por Santiago Arcos-Halyburton (PhD) y Sergio Fiedler (PhD) 

Cada aniversario del 11 Septiembre y los discursos que se generan en torno a él sin duda epitomizan la cultura nacional de hoy hasta su nivel más corporeal. Es el omnipresente y especular aniversario de un evento que se ha hecho parte permanente de nuestra subjetividad; una subjetividad que es a su vez el resultado consumado del evento mismo.

La preocupación central de esta ponencia no es criticar esta subjetividad, menos aún describirla, sino más bien rastrear sus posibilidades como base de nuevas alternativas de transformación política, tratar de develar de qué manera esta es capaz de potenciar una crítica radical y colectiva al estado de cosas existente y crear las condiciones para su superación.

En otras palabras nos referimos a la posibilidad de una nueva ontología revolucionaria, entendiendo por ésta como la condición social del ser que hace posible la transformación radical del mundo. Una condición social que busca su verdad en la autonomía del sujeto frente al Estado, al capital, a las jerarquías partidarias y cualquier otra forma de poder que nos oprima.

Una ontología de la protesta, la resistencia, la organización y el pasamontañas, donde lo central no sea la gran narrativa política por muy revolucionaria que esta sea, sino las múltiples practicas colectivas que permitan a las multitudes desde la molecularidad de lo cotidiano tomar control de sus propias vidas y producir un entendimiento del mundo acorde a sus propias necesidades y deseos. ¿No es ésta la definición original de comunismo, que el capitalismo y el estalinismo han llenado de oprobio? Sí, es la noción de comunismo que Marx y Engels hacen en su obra La Ideología Alemana: «Llamamos comunismo al movimiento real que destruye el estado de cosas presente».

Desde este ángulo, no cabe duda afirmar que el 11 de Septiembre del 73 fue una derrota política, pero sobre todo fue también un punto de ruptura que marcó el comienzo del Chile de hoy. La real transición en realidad no empezó con la llegada al poder de la Concertación en 1989, sino con el golpe militar.

¿De qué manera el golpe inició el tránsito y se constituyó a sí mismo en el momento de violencia originaria que establece un nuevo orden de poder corporeal y discursivo?

La respuesta reaccionaria del 11 no puede verse sino en el contexto de la situación de la política mundial desde fines de los sesenta. En realidad, la derrota que significó la dictadura fue quizás uno de los comienzos de la derrota global de la clase obrera de la post-guerra, derrota que hubo de expresarse de diferentes maneras en diferentes países. En el curso de los años 70, la subjetividad del obrero masa, en la lucha por su liberación seria destruida, después del impresionante ciclo de enfrentamientos que durante los 60′ y 70′ conmocionaron al sistema capitalista mundial en su totalidad. Hasta ese momento el régimen capitalista se había caracterizado por adherir el axioma obrero a su lógica de dominación. Es decir, producto de las luchas obreras de décadas, el modo de acumulación tuvo que reconocer el poder del proletariado dentro de los marcos institucionales de lo que se conocería como el Estado de bienestar, planificado y desarrollista. En el caso chileno como en otros, este reconocimiento que el Estado capitalista hacía del poder de los trabajadores apuntaba sin duda a integrarlos al mercado doméstico por medio de la legalidad de las organizaciones sindicales, y del compromiso de clase entre el capital y el trabajo. Por medio de este compromiso los patronos le daban garantías saláriales y derechos a los trabajadores y estos a su vez se comprometían a no levantar demandas revolucionarias.

El reformismo fue siempre el resultado directo de la movilización de los trabajadores, jamás de la buena voluntad de los caudillos y los capitalistas. Sin embargo, la axiomática reformista en la versión chilena del desarrollismo estatal significó que no toda la población del país fuese integrada, dejando a importantes sectores de la multitud proletaria sin garantías políticas y sociales, como los campesinos, los indígenas, los pobladores y las mujeres. A pesar de los derechos sociales reconocidos por el Estado de bienestar, éste último ocupaba una posición periférica en relación a los Estados de bienestar que comandaban el sistema capitalista mundial.

Al buscar la integración de toda la población a un nuevo proyecto de capitalismo de Estado, la Unidad Popular se convierte en el Estado planificador de bienestar en su apogeo máximo. La crisis de este proyecto no fue resultado del Golpe de Estado, sino de la radicalización del proletariado mismo, cuyas demandas y practicas colectivas autogestionarias —en la forma de los cordones industriales y las tomas de fundos y terrenos— tendían a rebasar el marco institucional de transformaciones establecido por la Unidad Popular (UP) y anunciaban un posible nuevo mundo por venir. Era precisamente esta posibilidad la que señala la saturación máxima de las relaciones de clase existentes en el marco desarrollista. El Golpe de Estado marca de manera definitiva el fin de la axiomática capitalista del compromiso de clase, y la llegada de la axiomática de guerra y exclusión con el objetivo estratégico de detener el derrumbe del sistema de acumulación por cualquier medio necesario. Tanto a nivel nacional como internacional, el capitalismo confronta los límites que el mismo había establecido por la vía del Estado de bienestar, y no ve otra salida que destruir al actor social que le dio a este Estado su dinamismo fundamental: la clase obrera industrial y sus organizaciones. Se trata de desmantelar de una vez por todas la rigidez que el poder obrero le había impuesto al capital durante la previa etapa desarrollista. De aquí que en Chile la violencia represiva de las fuerzas armadas sea acompañada por la violencia desestructuradora del neo-liberalismo en un solo agenciamiento maquínico de terror. La violencia del golpe se convierte en la condición esencial para que el capital inicie en el país una segunda acumulación originaria que posteriormente sería sancionada legalmente por la Constitución del 80 y por las posteriores reformas llevadas a cabo por la Concertación.

Se puede decir entonces que la derrota del imaginario político obrero que llegó a la cúspide a comienzos de los 70′, fue ante todo también una derrota ontológica, en la que toda una concepción del ser, de la realidad cotidiana que viene de las bases, de las formas de hacer política revolucionaria. La identidad obrera se derrumbó de manera tan profunda que se hace imposible hoy seguir hablando como antes en los términos de los grandes discursos obreros teleológicos, tanto revolucionarios como reformistas, orientados a un fin utópico pre-establecido de antemano sin consideración a las prácticas cotidianas de los sujetos en la lucha.

Por supuesto, la derrota política y ontológica del 11 de Septiembre y de la revolución mundial, no significa como muchos argumentan, la desaparición de los antagonismos, sino más bien la entrada en escena de una nueva constitución social, de una nueva ontología que se desprende de las condiciones sociales mismas que el golpe desencadeno hace cuatro décadas atrás. Si el sujeto portador de los antagonismos de clase del periodo desarrollista había sido derrotado, no significaba que otro no estuviera tomando su puesto portando nuevas luchas y alternativas políticas.

Toda contra-revolución es una revolución pero al revés, queriendo decir con esto que el objetivo central de todo proceso contra-revolucionario no es destruir los valores y las energías populares operando en el proceso revolucionario, sino más bien re-apropiarlas para darle otra dirección y volverlas en contra de los revolucionarios mismos.

El periodo revolucionario entre 1970 y 1973, fue caracterizado en primer lugar por la organización social cooperativa de amplios sectores obreros de manera autónoma del capital y el Estado; en segundo lugar por un masivo y concreto rechazo obrero a continuar sometido al yugo del trabajo asalariado, rechazo expresado en la masiva caída de la productividad del trabajo durante este periodo; en tercer lugar por un rol más protagónico de actores sociales considerados como marginales dentro de la estructura productiva como los pobladores y campesinos; y finalmente por el aumento rápido y espectacular de un consumo de masa que excedió la disciplina productiva de los trabajadores. En este contexto, la lucha de clases estaba no solo caracterizada por la confrontación entre dos campos irreconciliables, sino también por múltiples espacios de éxodo, en que la multitud hacía del proceso revolucionario una comunión festiva autónoma del poder establecido, y en la que el sistema de dominación existente dejaba de operar y la experiencia de una sociedad diversa, sin clases y solidaria se vivía en el aquí y en el ahora de las relaciones cotidianas.

La dictadura y su plan de refundación capitalista, no destruye estas tendencias, más bien las desterritorializa, las mercantiliza, porque ve en ellas su poder ontológico creativo y transformador que es preciso canalizar para renovar la extracción de plusvalor. Las tareas de socialización de la producción que no pudo llevar a cabo la clase obrera por medio de la autogestión, las llevo a cabo el capital a través del mercantilismo neo-liberal. La contra-revolución invirtió las relaciones de clase de tal manera que estas tendencias subsistieran en la forma de su propia aberración. Consideremos, por ejemplo, el proceso de desindustrialización en los años posteriores al golpe. Este destruyó un agenciamiento productivo que hasta el 73 era central al proceso de desarrollismo capitalista: la fábrica. Por medio de la caída del sector industrial, el rechazo obrero al trabajo asalariado durante el periodo revolucionario fue transformado en desempleo masivo como arma política para destruir el poder de la clase obrera en esfera de la producción. En la lógica del neo-liberalismo, era darle a los trabajadores lo que ellos querían, pero de una manera que fueran ellos mismos los perdedores. En virtud de la misma inversión neo-liberal de la autonomía obrera, los sectores «marginales» al proceso productivo dejan de ser tales y se hacen centrales a éste en la medida que la flexibilización y temporalización del trabajo incrementa y la economía informal se desarrolla. El consumo de masas es por otra parte es disociado de sus prácticas colectivas de contestación revolucionaria por medio del consumismo competitivo y atomizante del mercado y la expansión masiva del crédito como instrumento de control financiero de la población.

La comunión festiva de la revolución es remplazada por la comunión festiva del mercado.

Más aun, los lazos de cooperación social y autonomía obrera establecidos durante el periodo 70-73 entre diferentes unidades de producción sirven irónica y trastocadamente para modelar la política neo-liberal a nivel macro-económico, donde la fábrica en el sentido amplio de la palabra deja de ser el lugar hegemónico del modelo de acumulación solo para que la sociedad devenga en su totalidad productiva, donde no haya ninguna esfera de trabajo, ni el doméstico, ni el estudiantil, ni el informal, ni el informático, que no esté sometido al dominio directo del capital. El capital todo lo invade, todo lo coloniza. En la fábrica social postfordista que es el Chile de hoy, el proceso productivo ha dejado de estar concentrado en ciertas áreas de producción —el cobre por ejemplo— y se hace cada vez más disperso, más diverso y más globalizado, ya que hasta el internacionalismo proletario devino en globalización capitalista después de la contra-revolución de los 70′.

Como resultado de la globalización, todas las polaridades nacionales del viejo sistema imperialista han sido fragmentadas, interceptándose y fusionándose la una con la otra en combinaciones complejas que ya no pueden ser reducidas a categorías como las de periferia y metrópolis, o primer y tercer mundo. Más bien las configuraciones de control capitalista se han multiplicado. El capital no tiene un solo centro de conducción, sino que se ha hecho poli-céntrico por medio —como diría Foucault— de una micro-política de poderes, los cuales se distribuyen con sus tentáculos cibernéticos y mediáticos por todo el planeta hasta afectar la más íntima fibra de la sensibilidad humana. El capitalismo ha dejado de ser un modo de producción para convertirse en un modo de existencia.

Sin duda, Marx esbozó la posibilidad de este tránsito en la estructura del capitalismo, donde el sistema de acumulación transita de la subsunción formal del trabajo a la subsunción real. Bajo la subsunción real, el capital invade todas las esferas de la actividad humana, pero al mismo tiempo se hace aún más parasitario ya que ejerce un comando únicamente político que no escatima ningún medio para conseguir sus objetivos. En esta transición, la naturaleza del trabajo explotado cambia radicalmente.

La informalización del trabajo esta simultáneamente ligada a la creciente hegemonía del trabajo inmaterial donde el proceso de comunicación como cooperación social constituye el núcleo central de la nueva red productiva como así lo demuestra el desarrollo de la informática, la publicidad, la universidad como empresa privada y la expansión de las actividades asociadas con el sector servicios. Como consecuencia se desarrolla una nueva pobreza que no es ya la de los marginados excluidos de la producción, sino la de una mano de obra altamente cualificada pero completamente desprotegida y con poca capacidad de asegurar un ingreso digno en un mercado laboral absolutamente flexibilizado.

¿Hay salida de esta situación en la que el capitalismo postmoderno parece dejar no salidas posibles? Es posible reconocer en las nuevas condiciones una nueva ontología de resistencia y rebelión? Creemos absolutamente que sí. Como decía el anarquista Mark Lagasse: «El viento de la derrota transporta la semilla de la subversión». El capital ha suturado el cuerpo social de tal manera que tan solo ha abierto nuevas heridas. La desestructuración del sujeto obrero fordista-desarrollista por la violencia dictatorial y neo-liberal generada desde el 1973 en adelante no ha acabado con el antagonismo de clases sino que, a través de la dispersión del proceso productivo, lo ha reproducido a todas las esferas del trabajo.

La llegada del capitalismo neo-liberal no significa la muerte de la clase obrera, sino su reconstitución en una nueva base. Una fábrica difusa invade lo social, y con ella emerge una nueva composición de clase y una nueva ontología revolucionaria: la de la multitud y lo común.

Mientras que el obrero fordista-desarrollista estaba concentrado en un solo lugar, la multitud es parte de un sistema más variado de reproducción del valor. Su subjetividad se desarrolla en diferentes puntos de producción integrados por la circulación de capitales y está hecha no tan solo de trabajadores de fábrica, sino de toda esa multitud trabajadora que una vez fue caracterizada como capas medias o sectores populares por la sociología nacional, tales como los profesores, los empleados en sector terciario, los vendedores de tienda, los bancarios, los temporeros de la fruta, los vendedores callejeros, las dueñas de casa, el trabajador informático, los estudiantes y los desempleados, dando vida al cognitariado.

Por supuesto muchos dirán que todos estos sectores siempre han existido y que siempre han participado de la lucha social. Eso es innegable, pero nunca han jugado el mismo rol dentro del proceso productivo como el de ahora. Los micro-empresa familiares en las poblaciones son un buen ejemplo. Ellas pueden funcionar con tecnologías que no son de punta o inspirarse en la cultura popular o tradiciones indígenas, pero también operan en muchas áreas con un más alto nivel de productividad que la de industrias con mayor inversión en infraestructura, y proveen a grandes casas comerciales y compañías con servicios de subcontratación que reducen la dependencia del capital en el trabajo asalariado.

Es importante resaltar sobre todo la nueva naturaleza de la lucha de clases que estos sectores dinamizan y que marca un quiebre con las demandas productivistas de la vieja subjetividad obrera. En la medida que el proletariado se diversifica y se amplia, también lo hace la lucha de clases. La multitud profesa nuevas demandas, nuevas necesidades, nuevos deseos. Estos no están solamente ligados a mejores salarios y condiciones de trabajo, sino a cuestiones de calidad de vida tales como la salud, la educación, el ocio, la sexualidad, los medios de comunicación, la ecología, la comunidad, el control del conocimiento, etc.

El conflicto de clase no está confinado a la lucha entre obreros y patrones, sino más bien es el enfrentamiento entre comunidades enteras y el nuevo orden empresarial del capitalismo globalizado. Los antagonismos se manifiestan en la formación de movimientos de protesta abrazando un espectro variado de temáticas; ya no localizados en el punto inmediato de producción, sino que también la reproducción de la fuerza laboral; no solo en los puestos de trabajo asalariado, sino que también en colegios y universidades, la familia, colectivos culturales, etc.

Ya que en realidad nos encontramos frente a un proceso atravesado por múltiples procesos de singularización productiva, el antagonismo proletario en la era de la fábrica difusa carece de una sola identidad deviniendo permanentemente en un crisol de subjetividades. Aquí no podemos sino recordar eso años vivos de protesta popular contra la dictadura donde la multitud libro sus primeras batallas macroscópicas, pero aun entendiéndose así mismo con el lenguaje del obrero fordista-desarrollista.

Esa rebelión de hombres, mujeres y niños en nueva comunión festiva en contra el autoritarismo y el mercado, genero sobre sí misma una nueva posibilidad de autonomía, sospechosa de todas las formas de poder. Esta es un tipo de autonomía que demarco el futuro de las luchas que se libran hoy. Una autonomía que deviene Mapuche defendiendo sus tierras, que deviene estudiante luchando por el derecho a conocer libremente, que deviene poblacional y juvenil en las esquinas libertarias de Santiago. Una autonomía que deviene Queer reclamando su derecho a amar libremente. Una autonomía que deviene feminista. El movimiento de protesta contra la dictadura no murió con Los Prisioneros y la generación de los 80. Como Mayo del 68, en Francia, no llego a triunfar como hubiese deseado, pero genero una revolución molecular, una revolución de sensibilidades, de diversidades y autonomías que aun no se detiene, que es irreversible. Todos los no concertados, los desconcertados que no estaban ni ahí son parte de ella.

La autonomía proletaria en el periodo de subsunción real es entonces más que nunca la realización y el respeto de la singularidad y, como dirían los zapatistas, de la dignidad. Las luchas de la multitud son luchas particulares que buscan reconocer y abrazar la diversidad interna de la multitud trabajadora contra la subordinación de esta diversidad al proyecto unidimensional del capital: la ganancia. Cada lucha representa una resistencia autónoma, especifica, pero cuyo éxito final depende en su capacidad de establecer conexiones mutuas y alianzas con otras resistencias. Su fortaleza, sin embargo, esta en su carácter diferenciado. Esta diferenciación no solamente entra en conflicto con el intento del sistema de acumulación de reducir la pluralidad del trabajo a la función de valorizar el capital, sino que también presupone que ni un solo acto de represión puede destruir el nuevo movimiento social. Mientras la rebelión puede ser aplastada en un lugar, siempre habrá más rebeliones en desarrollo en otras partes.

Las luchas han cambiado y demandan nuevos métodos de organización y nuevos revolucionarios. La contra-violencia de diversidad y autonomía que se opone a la violencia del capital globalizado, no puede reproducir las mismas formas jerárquicas y totalizantes de este último si espera conseguir su victoria. Quedan descartadas la lucha armada terrorista y la forma partido como las disposiciones estratégicas de los nuevos antagonismos. La multitud ha inventado nuevas formas de hacer política, haciendo actuar la nueva ontología existente como el proyecto político que necesitamos. Después de todo, el antagonismo de hoy no abraza la representación política donde lo múltiple es subordinado a lo Uno. Más bien, el antagonismo de hoy busca ante todo experimentar con formas democráticas de participación y acción directa, experimentación que presupone la multiplicidad en su seno, sustrayéndose a la unidad de una ideología impuesta desde arriba por muy revolucionaria que esta sea.

No es que todas las categorías de pasado deban ser remplazadas. La tarea más bien es que cada concepto sea repensado y revivido como un devenir nómada y se escape del control del logos trascendental presente en el Estado, el mercado o el partido. No se trata de encontrar un nuevo código para la revolución. Se trata de encaramarse sobre las potencias y energías subterráneas que la multitud genera desde su creatividad productiva. No se trata de un discurso político solamente, sino de una línea de barricadas trazadas al interior de nuestras ciudades como puntos de fuga permanente.

El hoy se abre ante una posibilidad, que la movilización estudiantil, con sus ocupaciones, con sus asambleas, con la práctica de un territorio y movimiento común, plantea el despliegue de la imaginación, de la innovación, de la colaboración en torno a las luchas, acallando los sectarismos. Tenemos entonces entre los estudiantes, y en la sociedad chilena en su conjunto (basta mirar los movimientos de pobladores de Aysen, Freirina, los pescadores artesanales, las comunidades que se oponen a la mega minería, a las termoeléctricas y a la destrucción del medio ambiente) una enorme potencia que no puede ser reducidas y limitadas al accionar de una vanguardia. Corresponde a una multitud que ya no teme sublevarse, dispuesta a gestionar desde sí misma, desde su deseo, y proyectar junto al colectivo de los que luchan su potencial constituyente. El poder-sobre es el fin de la autonomía e instala la interdicción del deseo, la producción de reglas por fuera del sujeto. En nuestro concepto somos nosotros, sujetos productores y producidos del común, quienes organizamos la potencia y la proyectamos en la colaboración del hacer para transformar. Y en ese despliegue nos reconocernos como sujetos. En el estudiantado chileno, así como en ciertos sectores de la sociedad que han iniciado su proceso de constitución hay, hoy en día, la riqueza del común, de la potencia que rompe con todo lo viejo buscando destruir el orden de cosas actuales, constituyendo las nuevas instituciones del común en la práctica cotidiana. Los estudiantes chilenos, así como los canadienses, mexicanos, o las multitudes que pueblan Tahrir, Syntagma, Gezi, las calles del Brasil durante el Junho de 2013, y que pululan por los barrios de sus ciudades como esporas de subversión, nos proponen que busquemos en esta potencia de la multitud las herramientas para trazar los mapas de las luchas, y las asociaciones que el común construye en torno a ellas, haciendo, porque nada está hecho, ni preconcebido.

Vemos como día a día se hace el común buscando la apertura y destrucción de la propiedad privada, explorando la posibilidad de transformación en común de la propiedad estatal o pública, todo esto experimentando en medio de las luchas los mecanismos de gestión y desarrollo de esa riqueza, son las asambleas barriales, de colectivos, estudiantiles quienes en su democracia han ido conformando estas nuevas instituciones creando las condiciones para poder sostener y garantizar la libertad de intercambio del conocimiento. Esta potencia es la que funda la capacidad de constitucion de una nueva sociedad que se basa en el compartir los bienes comunes.

La ontología de una comunidad que no se gesta en sus determinaciones de poder, sino en su éxodo del poder.

El viento de la derrota transporta la semilla de la subversión. El 11 de Septiembre fue el inició de una transición la cual aún vivimos. Un evento, que arrasando con las posibilidades históricas de un sujeto de clase, nos dejó perplejos, sin referentes ni políticos ni simbólicos. Pero la constitución de una nueva subjetividad antagónica reaparece en la figura del común, ni siquiera el capitalismo terrorista que aun vivimos puede subsistir sin ella. Después de todo el horror, no cabe duda que cada sutura siempre abrirá una nueva herida, una herida que no es nuestra sino la de ellos.

 

Notas:

  1. Banda de rock de los años 80’s que viene a romper el esquema cultural manejado por la burocracia partidaria.

Alfredo Jalife Rahme: «Estamos ante un cambio tectónico, hacia un nuevo orden mundial»

Por Daniel Marcos y Pablo Gandolfo

El analista internacional Alfredo Jalife Rahme cree que el mundo camina a la desglobalización y que la presidencia de Donald Trump se inscribe en ese proceso, y señala que México, regido por el modelo neoliberal, es la primera víctima. También advirtió que el peor error geoestratégico de Obama fue haber empujado a Rusia a los brazos de China. Putin es el gran vencedor, resume. “Ya concurrieron los dos grandes, China y ahora Trump, a aliarse con él”.

Alfredo Jalife Rahme no cuadra con la imagen de lo esperable para un analista de geopolítica. Una personalidad regida por la racionalidad y la capacidad de cálculo, se combinan con el juego imaginativo, el humor, el histrionismo y un manejo florido y enrevesado del lenguaje.  Profesor de la Universidad Nacional Autónoma Metropolitana (UNAM), fue galardonado con la Cátedra UNESCO, ha impartido cursos en las escuelas de geoestrategia de Rusia y China, y la Universidad Autonoma de México (UAM) creó la Cátedra Alfredo Jalife Rahme de estudios estratégicos. Su columna “Bajo la Lupa” es un clásico en el periódico progresista La Jornada. Luciendo su moño de frac se lo puede ver en la pantalla de CNN, dónde es columnista a pesar de contrariar la línea editorial del medio y es habitual verlo en cadenas alternativas, como Telesur o Russia Today.
Desde hace años, insiste en que el mundo camina a la desglobalización y la presidencia de Donald Trump parece confirmarlo. Ante un mundo convulsionado por los grandes cambios que se avecinan, sus reflexiones aportan valiosos datos para pensar la situación.

¿Qué expresa Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos?

Alfredo Jalife Rahme -. Obama dejó un país muy dividido, y a nivel internacional un gran caos. Trump expresa el supremasismo racista de los WASP, blancos, anglosajones y protestantes. Estados Unidos es un país fracturado totalmente, y a todos los niveles. El Pentágono está contra la CIA y la CIA peleándose con Trump.

Geográficamente, también está muy dividido. La costa occidental de Estados Unidos, sobre todo California, donde hay una mayoría de mexicanos que votaron por Hillary pero también en Oregón y el estado de Washington. Trump arrasó en lo que se llama el Rust Belt, el cordón industrial, una zona que ha sido desahuciada por el modelo neoliberal, que ha dejado gran número de desempleados. Y también está el Bible Belt -de ahí viene la conexión muy fuerte con Netanyahu- dónde hay un híbrido, lo que se conoce en Estados Unidos como los cristianos sionistas. Este Bible Belt, o corazón biblico, es muy poderoso en el sur: Texas, Florida, Oklahoma. Hay visos de probable balcanización, hay estados que están buscando la secesión: en California, ya están hablando del Calexit y también Texas está buscando su bandera de una sola estrella, “the only star”.

Estas fracturas multidimensionales alertan al analista. Jalife observa que existe un movimiento de oposición que no se limita a las protestas y movilizaciones de decenas de miles de personas. Florecen los llamados para asesinar a Trump, dice, mientras subraya la advertencia del demócrata John Kerry en el Foro Económico Mundial que dio 1 o quizás 2 años al gobierno trumpista y baraja la opción de un famoso impeachment, una defenestración legislativa.

La principal apuesta económica de Trump es la vuelta de una parte de la industria que se deslocalizó. Ha tenido éxitos puntuales. Como tendencia general, ¿es esto posible?

AJR – Él va intentar dar empleo a los ciudadanos estadounidenses, no le importa el costo. El voto que lo apoyó fue principalmente de los blancos, incluso el 53 por ciento de mujeres blancas. La economía de Trump va a manejar lo que se llama el viejo “reaganomics”, que es mediante la curva de Laffer, disminuir los impuestos, e incentivar las inversiones en infraestructura. Tiene pensado invertir 1 billón de dólares (un trillón en inglés) en infraestructura. Va a intentar jalar el máximo de empresas y llevárselas a Estados Unidos. Desgraciadamente la primera víctima es mi país, México, regido por el modelo neoliberal “itamita”: somos los grandes perdedores en todo este proceso. Hay un gran nacionalismo económico en el programa pero esto daña al modelo de la trasnacionales. Donde se contradice Trump, es en que le dio el manejo de las finanzas a Goldman Sachs. Entonces hay muchos clarososcuros en éste ámbito.

Es una ruptura demasiado grande.

AJR – Si, la otra parte es la probable guerra comercial con China. ¿Qué es lo que está tratando de hacer Trump? El peor error geoestratégico de Obama fue haber empujado a Rusia a los brazos de China y a crear una alianza dónde el gran perdedor es Estados Unidos. Trump, lo ha dicho abiertamente, él va a jalar a Putin hasta donde pueda. ¿Cuál es el  precio para retirarse de su alianza con China? ¿Qué le vas a ofrecer a Putin? Ya tiene Crimea, Ucrania del Este, tiene Siria, se ha posicionado en Medio Oriente en su lucha contra el yihadismo.

En paralelo tenemos el ataque a Ángela Merkel, a Alemania y a la OTAN; Trump empuja al féretro a la Unión Europea. Incluso ha incitado a que otros países se salgan del tratado. Esto puede ser una pieza de un acuerdo entre Trump y Putin. A mi juicio, Putin es el gran vencedor. Ya concurrieron los dos grandes, China y ahora Trump, a aliarse con él, y él tiene la posibilidad de estar equidistante, no tiene por qué aceptar todo.

Hay un tema conflictivo que es Irán, principal adversario de la administración Trump y aliado de Rusia. ¿Rusia le va a soltar la mano?

AJR – Irán peligra, aunque no es un rival fácil porque es la máxima potencia del Golfo de Pérsico. Netanyahu quiere la cabeza de Irán. No quiere que se lance el proyecto nuclear más adelante. En este momento pueden enriquecer uranio hasta un 20%. Con eso no haces una bomba. Necesitas más del 90%. Pero en 10 años, es probable que si tengan la capacidad de tener bombas nucleares. Ahora, ¿Cuál es el único país de medio oriente que tiene bombas nucleares? Israel. De forma clandestina tiene ese arsenal, que obviamente es altamente disuasivo, y no quiere tener un competidor nuclear como Irán.

En mi juicio, estamos ante un cambio tectónico de paradigma hacia un nuevo orden mundial y aquí lo fundamental es ver arriba, qué es lo que pasa en el Olimpo. Después de la segunda guerra mundial se dio un mundo bipolar entre la URSS y EEUU; luego, la disolución de la URSS llevó a la unipolaridad con EEUU, que fue un fracaso. Y ahora estamos en un desorden. El mundo para ir a la paz, pasaría por un orden tripolar con China. En un segundo nivel tenemos actores secundarios muy poderosos. Pero mi humilde opinión, es que si se da un G2 o un G3, las potencias secundarias se van a ajustar.

Primero debemos despejar esa incógnita, ¿vamos a un G2 o un G3? La ecuación de ajuste es muy distinta en un caso y en otro. Yo ahorita, no me atrevería a decir un pronóstico, es todo muy complejo, muy dinámico y la llave la tiene Putin.

Parte del establishment estadounidense sostiene que por primera vez después de la segunda guerra mundial, EEUU no tiene una estrategia coherente. ¿Es así?

AJR – Yo creo que está muy claro lo que quiere Trump. Incluso Kissinger va en ese sentido si uno lee su último discurso que dio en el foro Nobel de Oslo el 11 de diciembre. Piensan hacer lo que ya hicieron. Es el estilo Kissinger, un estilo tramposo.

No funcionó el plan de Brzezinski, de meter a Rusia en la trampa que había metido a la URSS en la década de los 70. No le funcionó porque Putin estaba dispuesto, incluso, a usar armas nucleares tácticas. Ya no aceptaba el famoso Plan Anaconda de la OTAN, de asfixiarla en todas sus fronteras europeas.

Yo creo que estamos en algo similar al viaje de Kissinger a China en el 71 y luego el de Nixon en el 72, donde jalaron a China y le hicieron romper con la URSS. Lo cual le dio a Estados Unidos -lo dice Kissinger en su libro sobre China- una profundidad estratégica que le permitió dominar Medio Oriente y el petróleo.

Hoy el puente eurasiático  ese desarrollo en infraestructura conocido como la ruta de la seda es una realidad. Impedir eso fue uno de los ejes del atlantismo. Esa realidad no estaba planteada hace 30 años.

AJR – Cierto. Mira, lo que voy a decir no es especulación mía, tengo las fuentes. En el 2008, con la gran crisis, el Kremlin pidió a China vender los bonos del tesoro de Estados Unidos para hundir al dólar, cosa que China no aceptó. Luego en diciembre de 2015, cuando Estados Unidos le pega con todo al rublo y al petróleo para golpear a Rusia, China rescata al rublo.

Esa caída del petróleo no fue por la oferta y la demanda, eso no funciona así, tan bruscamente. El precio del petróleo se maneja en forma especulativa. Por cada barril de petróleo existen 500 barriles de petróleo financiero, en papel, y eso lo controla Wall Street.

Trataron de hacer el mismo jueguito que habían hecho en 1986 junto a Arabia Saudita cuando le bajaron el precio del petróleo a Gorbachov. Y el mismo jueguito -que en aquellos años contra la URSS- aplicaron en Afganistán, ahora lo tratan de hacer con la trampa del yihadismo en la periferia de Rusia, sobre todo en la región del Cáucaso. Bajaron el petróleo, devaluaron el rublo, y estuvimos en un momento que se pensaba que podíamos ir a una tercera guerra mundial. Lo digo con mucha responsabilidad.

Incluso el paisano de ustedes, Bergoglio que ahora es el Papa Francisco, fue a Sarajevo y estaba consciente de que el mundo estaba al borde de una tercera guerra mundial. Ya estaban asfixiando demasiado a Rusia. Putin desapareció una semana, ya vean, cosas muy delicadas. Obama estuvo “blofeando” con una tercera guerra mundial. Pero se dieron cuenta de que Putin no estaba jugando, Putin no “bloffea”, todo lo contrario. Es un gran judoka, se le resbalan los golpes y vuelve un revire que te deja temblando. Y además es un gran ajedrecista. No va a repetir los errores de Brezhnev, ni de Gorbachov, ni mucho menos de Yelstin. Es el nuevo Bismarck del Siglo XXI. Junto a Xi Jinping son los máximos dirigentes del planeta, no hay otros.

Entonces, cuando viene ese doble golpeteo a Rusia, ¿quien rescata el rublo? China. Eso te está diciendo que China si quería jugar a la tripolaridad. No permitió que se cayera EEUU, con el que tiene grandes acuerdos comerciales, y luego tampoco quería que se cayera Rusia, que le provee en gran medida su paraguas nuclear y también la abastece de energía.

No es tan sencillo caer en linealidades como la de los años 70, pero las comparaciones nos sirven para tomar en perspectiva un mundo que ya es diferente. Es un juego de 3. O se reúnen los tres o van a ser dos contra uno.

¿Y en América Latina?

AJM – Impera la caquistocracia, el gobierno de los peores, que es el modelo neoliberal que no sirve para nada, y que ha arruinado a las clases medias.

¿Qué es el Brexit, qué es Trump? El modelo neoliberal se acabó. Trump va hacia políticas económicas nacionalistas. ¿Dónde está el nacionalismo económico en Latinoamérica ? Está ausente porque nos gobiernan puros neoliberales. Los únicos visionarios económicos ahorita son Rafael Correa y Evo Morales, fuera de eso no hay nadie. Ya ves el estado en el que está Brasil. ¿Por qué le pegaron tanto a Petrobras? Pues, para quitarle su petróleo, para apropiarse de Petrobras. Vamos también hacia una recomposición de la geometría latinoamericana. O deberíamos decir sudamericana, porque México ya fue absorbido por el proyecto de Norteamérica. En mi país, no están enterados de que está muerto el TPP, ¡imagínate el nivel de los gobernantes mexicanos! México hoy en día, es un caso de estudio para cada país de latinoamérica que se quiera salvar. Es un ejemplo de lo que no hay que hacer. Todavía tienen tiempo de arrepentirse.

Fuente: http://katehon.com/es/article/entrevista-alfredo-jalife-rahme-estamos-ante-un-cambio-tectonico-hacia-un-nuevo-orden

Conversaciones con Gerardo Bavio sobre John William Cooke al cumplirse 50 años de su muerte

Por Mario Hernández

En setiembre de 2014 retomamos las entrevistas con Gerardo Bavio* que habían dado lugar ese año a la publicación de «El peronismo que no fue. La (otra) otra historia». Las mismas se extendieron hasta febrero de 2015. En las mismas ocupó un lugar central la figura de John William Cooke como dirigente de la Resistencia Peronista y delegado y heredero nombrado por Perón. Y nació la idea de escribir un libro sobre “el gordo” Cooke en base a los recuerdos personales de Gerardo quien había militado en su corriente. Lamentablemente tuvimos que suspender el proyecto porque Gerardo me planteó que su memoria comenzaba a fallarle. Finalmente dos años después, el 7 de mayo de 2017, fallecía a los 91 años. El 4 de setiembre se cumplieron 50 años de la muerte de John William Cooke y creí importante como homenaje al “Gordo” y a Gerardo publicar el material recogido.* Gerardo Bavio. Nacido en Salta el 23 de febrero de 1926. Se recibió de Ingeniero Civil en la Universidad de Córdoba. En 1962 fue contratado por el Ministerio de Industrias de Cuba, a cargo de Ernesto Che Guevara. Se desempeñó como profesor en la Universidad de La Habana. A principios de los ´70 milita en la organización Montoneros. El 25 de mayo de 1973 es designado Intendente de la ciudad de Salta. Fue detenido durante la gestión de Isabel Perón. Liberado en febrero de 1975 constituye la Junta Promotora del Partido Peronista Auténtico junto a ex gobernadores, Andrés Framini, Armando Cabo y otros. Dado el golpe genocida permanece en Argentina hasta mayo de 1978. Parte al exilio en México, allí suscribe un documento crítico a la conducción de Montoneros junto a Jaime Dri y Miguel Bonasso, entre otros. Se desempeña en la Universidad Autónoma Metropolitana hasta 1990 en que regresa a Argentina siendo designado asesor legislativo de la Cámara de Diputados de la Provincia de Tucumán. En 2008 es nombrado Profesor Honorario de la Universidad Nacional de Salta. Junto a Mario Hernandez publicaron El peronismo que no fue. La (otra) otra historia, Editorial Metrópolis, Buenos Aires, 2014.

M.H.: Y como cada dos semanas, los viernes en Plan B(aires) [1], estamos en comunicación con Gerardo Bavio, buenos días Gerardo.

G.B.: Buenos días, ¿qué tal Mario?

M.H.: Muy bien, muy contento, de regreso, porque la semana pasada pasamos un programa grabado debido a que fui a la ciudad de Resistencia entre otras cosas para presentar El peronismo que no fue y para asistir a la inauguración de un hermoso jardín de infantes para 100 niños en el barrio del Movimiento de Trabajadores y Desocupados de esa ciudad.

Gerardo, hoy te propuse, y creo que lo vamos a prolongar por dos o tres viernes más, abordar la figura de John William Cooke. Hoy se cumple un nuevo aniversario de su fallecimiento.

G.B.: Así es, murió el 19 de septiembre de 1968.

M.H.: Queríamos aprovechar la fecha para comenzar a recordar esa figura tan importante para lo que podríamos denominar el “peronismo que no fue”. Al respecto también se ha cumplido un nuevo aniversario del golpe contra el primer peronismo, un 16 de septiembre de 1955, hecho poco recordado, que ha tenido poca prensa.

G.B.: Tratan de taparlo.

M.H.: Claro, y al respecto, leyendo algún material que ahora no recuerdo y tampoco el nombre de quién lo dijo. Pero un militar de aquellos años, reunido con un grupo de sindicalistas, que es un tema que recoge Miguel Gazzera en uno de sus libros, dirigente fideero de las 62 organizaciones, en los ´60/´70: “La revolución libertadora (dijo este militar) se hizo para que el hijo de un barrendero, siga siendo barrendero”. ¿Vos recordás esa frase?

G.B.: Sí, la recuerdo.

M.H.: Yo no puedo recordar quién la dijo.

G.B.: Creo que fue en la Casa Rosada, cuando él entraba, un periodista le pregunta y contesta eso, que la Revolución se había hecho para que el que había nacido siendo hijo de barrendero, sea barrendero como su padre.

M.H.: Qué brutal, ¿no?

G.B.: Brutal y reaccionaria. Hay que analizar esa manera de pensar.

M.H.: Y qué odio de clase también. Fue el espíritu de aquella revolución del 16 de septiembre de 1955, que empieza flojita porque el General Lonardi en Córdoba estaba prácticamente solo, creo que entra al cuartel solo con su asistente.

G.B.: Estaban muy cercados por sectores nacionalistas que tenían quizás una idea un poco más “suave”, podríamos llamarla, de lo que era ese golpe militar. Yo creo que lo que lo califica claramente al golpe militar es la criminalidad del bombardeo de Plaza de Mayo.

M.H.: Vos te estás refiriendo al de junio de 1955.

G.B.: Sí. Porque la declaración del militar que decís fue posterior a ese hecho.

M.H.: El bautismo de la Fuerza Aérea de la Marina, ¿verdad? Bautismo de fuego, todo un símbolo. Recuerdo que me decía Jaime Dri, estando en tu casa, el pasado mes de julio, que cuando él ingresa a la ESMA, creyendo que lo iban a matar, lo recibe el Tigre Acosta, y le consulta a Jaime respecto de si consideraba que la Marina podía llegar a ser gobierno. Recordarás que tenían un plan político, Massera y cía., que abonaba en algunos sectores del peronismo también, Sobrino Aranda que fuera diputado o senador por Santa Fe era uno de los que estaba de acuerdo con ese proyecto, entonces Jaime Dri le contesta: “nunca van a poder ser gobierno, porque el pueblo nunca se va a olvidar que ustedes son los asesinos de junio del ´55”. Y Jaime dice que lo dijo porque pensó que lo mataban y después no lo hicieron. Pero anécdota aparte, vamos a los trazos gruesos, vos señalas en El peronismo que no fue dos factores centrales en la caída del peronismo aquel 16 de septiembre, uno es la burocratización del Partido y de sus estructuras sindicales, y el otro tiene que ver con el rol de Perón en ese momento.

G.B.: Realmente no hubo una construcción y eso lo señala John William Cooke respecto al Partido Peronista, es decir, ese partido que se crea en 1946/7, poniéndolo al Almirante Alberto Teisaire como dirigente. Se arma un partido burocrático totalmente vacío de ideas y de acción, un partido para ubicar gente, en fin, fue la carencia de un verdadero partido revolucionario una de las causas fundamentales del fracaso del primer peronismo.

Y además el rol de Perón, porque no estaba ajeno a esa falencia, porque según mi criterio, Perón quería tener un partido muy manejable, con un personaje que le diga sí a todo como se suponía que tenía que ser el Almirante Teisaire, no quería, por ejemplo, que haya gente con ideas propias y con proyectos propios que se desarrollaran a través de lo que fue el viejo Partido Laborista, e inclusive sectores del Radicalismo más avanzado como era FORJA, como eran Scalabrini Ortiz y Juan José Hernández Arregui, y otros grandes valores que podrían haber dirigido políticamente un movimiento revolucionario y un partido realmente revolucionario dentro de ese proceso que fue lo que se suponía apoyar al movimiento peronista.

Perón en ese sentido, actuó siempre tratando de tener las riendas y que no haya gente que “saque los pies del plato”. Entonces esos son para mí, factores importantes sobre los que habría que profundizar, y John William Cooke lo hace y aquí saco una frasecita de León Rozitchner que es el “sujeto revolucionario”, una revolución sin sujeto, entonces yo creo que uno de los planteos fundamentales de un proceso de transformación interno de las fuerzas populares, es la creación de un sujeto que avance hacia la transformación social, que no puede cumplir y que no ha cumplido hasta hoy.

M.H.: El otro día tuvimos alguna dificultad en la comunicación telefónica, de todas maneras pudimos plantear más o menos el tema del golpe del 16 de septiembre de 1955, nuestra intención era introducir alguna reflexión sobre la vida y obra de John William Cooke, que precisamente hoy, van a depositar sus cenizas en el Río de La Plata, cumpliéndose su voluntad, cenizas que estaban en poder del ex secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde. Esta fue una decisión que tomó la familia de Duhalde a partir de su fallecimiento.

Yo quería preguntarte en torno a la figura de John William Cooke, ¿cuál fue su papel en el golpe de estado del 16 de septiembre del ´55?

G.B.: Bueno, yo pensaba hacer un breve análisis de toda su vida hasta ese momento.

M.H.: Empezá por ahí, no hay problema.

G.B.: Como sabemos, en su juventud militó en lo que podíamos llamar el Radicalismo Yrigoyenista junto a su padre Isaac Cooke, que también militaba allí y que en un momento determinado, a mediados de los ‘40, don Isaac también se acerca al peronismo, así como muchos radicales yrigoyenistas, como Quijano, Molinari, Antiles, que formaron la Junta Renovadora del radicalismo que apoyó la fórmula de Perón-Quijano, ahí hace contacto con Ernesto Palacio que es un nacionalista popular, un revisionista histórico y conoce a Alicia.

M.H.: Alicia Eguren.

G.B.: Exactamente, que es la compañera de toda su vida después, también ahí conoce a César Marcos, que era un militante proveniente de esos sectores populares, muy importante y con una gravitación muy importante en la forma de pensar de John, así evoluciona hasta ese fundamental período de octubre del ´45, y apoya la fórmula Perón-Quijano que triunfa con más del 50% de los votos.

A partir de ese momento John William Cooke se transforma en el diputado más joven de la historia, tenía 24 años cuando era ya diputado nacional por el entonces naciente Peronismo. Ahí desempeña una labor que yo voy a resaltar, no tanto su apoyo a Perón que fue evidente y cotidiano dentro de la Cámara de Diputados, sino también sus disidencias, sus opiniones en contra, no era un diputado que levantaba la mano y daba el “ok” a cualquier orden que daba Perón, es así como vota en contra de las Actas de Chapultepec cuando el gobierno había planteado como necesario el apoyo de Argentina a la aprobación de las mismas. Se opuso y fue muy crítico en la Cámara, ese muchacho realmente tenía un pensamiento propio.

Otra actitud crítica que desarrolló durante ese periodo fue al rol del Partido Peronista, a cómo funcionaba el partido que iba a apoyar a Perón, pero él lo criticó. Se había armado alrededor del Almirante Teisaire un aparato burocrático que era muy criticado por John William Cooke.

En último lugar está el apoyo que dio el gobierno de Perón en su última etapa a la California Oil Company para hacer un tratado sobre petróleo, Cooke se opuso, dijo que no era ese el camino correcto para lograr el autoabastecimiento petrolero que era el objetivo de ese momento.

Este es el sesgo con que llega a 1955 este muchacho que era John William Cooke, que tiene muy buena relación con algunos sectores de lo que ya llamamos el pensamiento nacional, con FORJA, Juan José Hernández Arregui, Scalabrini Ortiz, etc. Ya se va formando el germen de un pensamiento nacional bien enraizado en las opiniones de gran parte de nuestro pueblo y de lo que llamamos la corriente peronista dentro de la política de aquellas épocas.

M.H.: El golpe del ´55 lo encuentra a John William Cooke como interventor del Partido Justicialista en la Capital Federal.

G.B.: Sí, en ese sentido podemos decir que cuando surge este conflicto, Perón cambia las autoridades del partido, y lo pone a John William Cooke, precisamente conociendo sus ideas y su posición, al frente de la intervención de las autoridades del Partido Justicialista en la capital de Buenos Aires. Ese es el papel que desempeña, que se lo otorga Perón.

M.H.: Que poco puede hacer frente al golpe, ¿no?

G.B.: Evidentemente ya el golpe estaba muy avanzado, había sectores de las Fuerzas Armadas que estaban muy vinculados a la Iglesia, ahí lo que influye muchísimo es el conflicto con la Iglesia, que no surge de un día para otro como si fuera un hecho imprevisto, se estaba germinando desde hacía años, el conflicto del gobierno popular peronista, con los grupos que apoyaban a la Iglesia Católica, y ahí surge ese conflicto que eclosiona a fines de 1954.

Las respuestas de Perón fueron muy drásticas e inmediatas y se genera ese conflicto que deriva después en lo que conocemos, la procesión del Corpus Christi de 1955, el bombardeo de Plaza de Mayo y la caída de Perón en septiembre de ese mismo año.

M.H.: Gerardo, luego del golpe John William Cooke es detenido junto con una serie de dirigentes peronistas y es enviado a la cárcel de Tierra del Fuego.

G.B.: Sí.

M.H.: ¿Quiénes acompañaron a Cooke en esa situación?

G.B.: Bueno yo tengo entendido que en todas las idas y vueltas, porque hay varios traslados de presos que se dan en esa época, en una de esas sus compañeros fueron Héctor Cámpora, Jorge Antonio, Patricio Kelly, y Pedro Gomis, un dirigente gremial.

M.H.: ¿Y cómo sale de la cárcel Cooke?

G.B.: Precisamente a través de la influencia de Jorge Antonio, que era un hombre económicamente poderoso, y según dice la historia, soborna a los guardia-cárceles y logran escapar a Chile, que los acoge inmediatamente y les da asilo político, eso fue aproximadamente en 1958.

M.H.: Tratemos de cerrar esto aquí, porque creo que el siguiente paso va a ser uno de los momentos fundamentales en la vida de John William Cooke, que es cuando es nombrado representante de Perón y actúa en marco de la Resistencia Peronista, que sería el tema del próximo viernes.

G.B.: La actividad política de John William Cooke en esos años fue relevante y de una claridad total, y es así como llega y cae en la cárcel inclusive, pero logra salir inmediatamente cada vez y se comunica con la Resistencia, fue el fundador de la Resistencia Peronista, y ahí ya tenemos un nuevo John William Cooke, que no es tan nuevo, es la herencia de toda una trayectoria que surge de sus primeras etapas en la política, de eso no hay duda. Para mí John William Cooke es la figura indispensable para comprender esa historia.

M.H.: Después vamos a ir viendo por qué.

La Resistencia

M.H.: Estamos en comunicación con Gerardo Bavio, y habíamos anticipado el viernes pasado que hoy íbamos a estar hablando del papel de Cooke en la Resistencia, que nos va a llevar varios programas porque no es un papel menor. Yo quisiera arrancar con un planteo provocativo que es el siguiente ¿por qué la Resistencia une a personajes tan opuestos como John William Cooke y Guillermo Patricio Kelly?

G.B.: Yo creo que la respuesta a todo eso nos lleva a profundizar las raíces del peronismo en un nacionalismo popular, podemos decir que cualquier nacionalismo que sea auténtico en los países dependientes, se transforma en una lucha antiimperialista, no puede ser de otra manera, y el antiimperialismo en nuestros países tiene mucho que ver con los reclamos de la izquierda, y de la auténtica izquierda, no de la deformada que hemos vivido muchos países de América Latina, entre ellos la Argentina.

El origen en la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN) en aquellos años, a comienzos de los ´40 es cuando surgen luchas nacionalistas. En la ALN estaba nada menos que Rodolfo Walsh, y hombres comprometidos con la revolución, pero curiosamente surgen de un germen fachistoide, eso hay que explicarlo. Yo creo que a través de una buena interpretación de Marx, que por debajo de todo está la lucha de clases, hay una lucha de clases. El nacionalismo argentino nace antiimperialista y ahí germinan una gran cantidad de pensadores de la calidad de John William Cooke y Rodolfo Walsh. Está en las bases el peronismo auténtico que fue un auténtico nacionalismo en su momento con un fuerte contenido social, por supuesto, ahí está en eso que no se puede explicar, que en el fondo de todo ese proceso está lo que Marx designaba como lucha de clases. Creo que por ahí hay que entrarle.

M.H.: Esto que estas contando vos, me recuerda que cuando yo tenía 15 años, comencé mi militancia política en el Movimiento Federal de Manuel de Anchorena, que tenía una consigna que pintábamos en los paredones “San Martín, Rosas, Perón”. Lo digo por esto que estás contando de Walsh, sin pretender compararme, por supuesto, y por cómo podían coincidir en una misma organización política Rodolfo Walsh y Guillermo Patricio Kelly, o en la Resistencia.

Te traigo un poco más al presente de aquellos años, específicamente a la Resistencia, quiero analizar algunas cosas con vos. Releyendo algún material llego a la Junta Consultiva que funcionaba durante el gobierno de Aramburu.

G.B.: Claro, la llamada “Revolución Libertadora” se sustenta en un grupo de intelectuales o políticos, antiperonistas, conspirativos y golpistas por supuesto, que se llamaron la “Junta Consultiva”, allí se reunieron una cantidad de radicales que ahora son tan democráticos, y también algunos socialistoides y conservadores populares.

M.H.: A mí me sorprendió particularmente la participación de la Dra. Alicia Moreau de Justo y de Oscar Alende, por su desarrollo político posterior.

G.B.: Así es, hay que reivindicar la lucha de mucha gente que desde el socialismo le dio un tinte de praxis revolucionaria, como fue Alicia Moreau de Justo. Hay críticas que hace nuestro querido y desaparecido, Rodolfo Puigrós en su Historia crítica de los partidos políticos argentinos donde analiza los errores teóricos, o desviaciones que tiene en sus inicios el socialismo argentino, con Juan B. Justo justamente, y lo analiza en esos textos de una muy buena manera y pone de manifiesto algo que repito, detrás de eso está la lucha de clases. ¿Qué clases apoyaban al socialismo? El socialismo argentino de aquella época que culmina con las traiciones, y digámoslo claramente, de Alfredo Palacios, vinculado a la Revolución Libertadora.

Entonces ahí hay un germen muy persistente en la izquierda y las izquierdas argentinas que también se lo ve con Victorio Codovilla y Rodolfo Ghioldi, en las etapas previas del Partido Comunista. En fin, se mezclan muchas cosas, porque también está el estalinismo, las luchas de la izquierda europea muy penetrada del positivismo reformista de Jean Jaurés, mucha gente rescatable pero al mismo tiempo que desviaban el rumbo de una auténtica lucha revolucionaria.

M.H.: Gerardo, el 22 de diciembre de 1955 se festejaba mi primer año de vida, y ese año se secuestraba el cadáver de Eva Perón de la CGT, ¿qué podes comentar de ese hecho?

G.B.: Bueno la figura de Evita da para mucho.

M.H.: No quiero detenerme en su figura, que ya lo hemos hecho en varias oportunidades, sino en el hecho puntual del secuestro.

G.B.: Bueno el hecho puntual tiene que ver con aquella consigna que pintaron en las paredes que decía “Viva el cáncer”. Yo viví esa etapa, había un odio muy fuerte contra Eva Perón, contra Eva y Perón, pero sobre todo contra ella, que concentraba la parte más sentimental de lo que fue el pensamiento de aquella etapa. Ellos corporizaron los odios y los amores de las grandes mayorías populares, en esa época el odio a Eva era difícil de soslayar en la posición “gorila”, para definirla con términos populares, “gorila” que es un término antiperonista bestial y que termina siendo criminal, porque culmina con el bombardeo de Plaza de Mayo y los fusilamientos de 1956. Ese odio se concentraba en la figura de Evita.

M.H.: Y hablando de odio Gerardo, quiero que te refieras aunque sea brevemente, al decreto 4161.

G.B.: El decreto 4161 es un hecho histórico que merece la pena de resaltar, es tremendo, indefendible desde ningún punto de vista, una barbaridad histórica. Decretar y transformar en delito el mero pronunciamiento de la palabra “Perón”, porque así era, había que perseguir y encarcelar a cualquiera que mencionara o hablara con esos términos, ni que lo reivindicara, sencillamente que lo mencionara a Perón o a Eva Perón, tampoco podías decir “tercera posición” porque también era delito. No hay términos lógicos para calificar esa barbaridad histórica que fue el decreto 4161, de la autodenominada “Revolución Libertadora”.

M.H.: Todo este rodeo que estamos dando, hace a una ubicación histórica, a lo que se denomina lo que podríamos llamar “clima de época”, que nos va instalando y llevando a este momento histórico donde cumple un rol central John William Cooke, que es de la Resistencia peronista, que nace de alguna manera precedida por instrucciones del General Perón desde la ciudad de Panamá donde estaba exiliado. ¿En qué consistían esas instrucciones?

G.B.: Las instrucciones de Perón están en sus cartas, si revisamos la correspondencia Perón- Cooke, ahí tenemos las primeras cartas, las primeras manifestaciones y las primeras críticas que desde el cookismo, ese peronismo de Cooke, se le formulan a Perón, pero Perón rescata el derecho a la sublevación y lo pone de manifiesto en cartas y en órdenes, a la lucha contra una dictadura militar como fue la que implantaron Aramburu y Rojas.

M.H.: Perón habla en esas primeras cartas de huelga general insurreccional.

G.B.: Así es, lo escribió varias veces en esa correspondencia, esa visión insurreccional con respecto a la lucha revolucionaria, no era lo que vino después que fue el foquismo, le podríamos llamar así, con el Che Guevara, Cuba, etc. La visión insurreccional para mí, estaba más cerca de lo que pensaba John William Cooke, que sin oponerse al Che Guevara, defendía una posición insurreccional en la revolución, un poco yendo a lo que fue esa lucha de la Revolución Rusa, que culminó con la toma del Palacio de Invierno y que fue una insurrección que surgió de las bases, de los Soviet, que eran asambleas populares de los sindicatos, sindicatos organizados para la lucha que son los que toman el poder pero, poco después lo pierden en manos de la burocracia sindical y de la burocracia política, y sobreviene la muerte de Lenin y el surgimiento del estalinismo que fue lo que desarmó todo.

M.H.: Vamos a dejar acá, porque quiero que el próximo viernes nos detengamos puntualmente en estos primeros planteos de Perón que son los que van a dar origen a la Resistencia. Porque hay cuestiones muy interesantes en esos documentos, es un Perón distinto del que se conoció en 1973/4.

El Pacto Perón-Frondizi

M.H.: Quiero que retomemos un tema que venimos charlando, estamos ubicados en el período en el que John William Cooke conduce la Resistencia designado delegado y sucesor por Juan Domingo Perón, y hay un hecho político de suma importancia que no hemos desarrollado en profundidad, que es la candidatura a presidente de Arturo Frondizi.

G.B.: Es un momento histórico que vivimos todos en donde había gran incertidumbre. Para llegar a esto yo me detendría en la historia de los ´40 o antes. Las internas en el Radicalismo estaban dadas entre Unionistas que eran herederos del alvearismo, de la derecha, y el grupo de “izquierda” entre comillas, era la Intransigencia surgida del congreso de Avellaneda de 1945. Ahí tuvo un papel importante Arturo Frondizi que era uno de los militantes de la llamada izquierda del radicalismo, un hombre muy vinculado al sabatinismo. Esas eran las tendencias en pugna, en donde sabemos que triunfó el sector unionista, la derecha, que impuso la Unión Democrática, que fue la fórmula Tamborini-Mosca que fue derrotada en 1946 por la fórmula Perón-Quijano.

Frondizi, después del golpe del ´55 tiene una política de acercamiento en el lenguaje y en el discurso hacia las izquierdas, a pesar de muchos antecedentes de acciones de él y de su sector que eran más bien negociadoras con la derecha. Pero eso es lo que vivimos después de una etapa de resistencia que se puede decir que fracasó. Esa resistencia que tenía que culminar con una insurrección en contra de las dictaduras de Aramburu y Rojas. No fue así, nos quedaba un momento histórico de dudas, de qué hacer, si darle pie a la “legalización” del peronismo que era una necesidad que estaba flotando en el ámbito político, decían que el peronismo tenía que participar de alguna manera.

Nosotros pensamos que en ese momento no había otra manera de hacer política que negociar con la derecha y muchos de nosotros y nuestros compañeros optaron por esa línea, hablar con Frondizi que se suponía que era la izquierda del radicalismo y llegar a un acuerdo, así surge lo que se llamó “el pacto Perón-Frondizi”.

Yo recuerdo cuando vivía en Córdoba en esa época, había un periódico muy importante, la revista Qué, “Qué sucedió en la semana” se llamaba, dirigida por Rogelio Frigerio, que tenía entre sus plumas fundamentales la de Arturo Jauretche y la de Raúl Scalabrini Ortiz, todo el mundo la leía y la discutíamos en reuniones con los peronistas que la mayoría de ellos apoyaba el voto en blanco y la insurrección, porque ese voto en blanco no podía sino derivar en la lucha armada.

Esa era la línea que prevalecía en ese momento, una línea coherente con el voto en blanco, sin embargo, días antes de las elecciones del 23 de febrero de 1958, hay una decisión de Perón de último momento, con previas discusiones internas donde figuraba como interlocutor importantísimo John William Cooke que era el delegado de Perón en ese momento, era el Comando táctico como le llamaban, y Perón era el Comando estratégico.

M.H.: Cooke estaba a favor del voto en blanco, ¿no?

G.B.: Sí, en cartas entre Perón y Cooke se ve que apoyaba el voto en blanco, pero días antes, creo que el 4 de febrero, mes de las elecciones, deciden hacer la alianza con Frondizi y hacen este pacto que te mencionaba que es firmado por Rogelio Frigerio por parte de Frondizi, Frondizi y John Willian Cooke por parte de Perón y Perón, cuatro firmas en donde Frondizi se comprometía a que enseguida de asumir la presidencia iba a terminar con la proscripción legalizando al Partido Peronista e iba a devolverle sus recursos.

El 14 de enero de 1959 se produjo la toma del frigorífico Lisandro de la Torre

La insurrección de Mataderos

M.H.: Volvamos a John William Cooke, en la última oportunidad que hablamos de él, estuvimos hablando de la toma del frigorífico Lisandro de la Torre en 1959.

G.B.: Así es, en enero de 1959. Hay un crecimiento de la lucha obrera durante toda la primera etapa de lo que llamamos “La Resistencia” que empieza en el mismo 1955, pero que en aquella etapa de fines de los ´50 tiene lugar un crecimiento que se manifiesta en un hecho que fue crucial, la toma del frigorífico Lisandro de la Torre por parte de los trabajadores.

El frigorífico estaba por ser privatizado por el gobierno de Frondizi, que además recordemos que no respetó el pacto Perón-Frondizi, también es otra culminación de una etapa, la ruptura de ese pacto se enfrenta en los días de la eclosión del Lisandro de la Torre. Ahí está John William Cooke, que además de ser uno de los firmantes del pacto, fue uno de los dirigentes de la rama política más activos en la Resistencia, ahí se ve obligado a asumir no solamente una posición de liderazgo sino que además perdura en los años siguientes, en la década de los ´60.

El 19 de enero los trabajadores toman el frigorífico.

M.H.: Te quería preguntar por el dirigente de los obreros del Lisandro de la Torre, Sebastián Borro, quién luego va a acompañar tu actividad en la fundación del Partido Auténtico en los ´70.

G.B.: Sebastián Borro triunfa en las elecciones internas del frigorífico y asume la conducción de los trabajadores en esas luchas que van a culminar con la toma. Fue como si el barrio de Mataderos estuviera en manos de los trabajadores, todo el barrio se sumó. La cuestión de la privatización involucraba algo más, si se privatizaba venía una expulsión de trabajadores, iban a perder su fuente de trabajo, ese era uno de los hechos que determinó la lucha, además de una baja en el salario. Por otro lado se trataba de la privatización de un frigorífico que era del Estado con una influencia muy importante de los trabajadores.

M.H.: Investigando sobre el tema, veo que hay una fuerte acusación contra John William Cooke y sus partidarios a los que llaman “la banda trotskista” y quiero leerte lo que dice Rogelio Frigerio, la mano derecha de Arturo Frondizi: “Las provocaciones peronistas suscitaban las reacciones del gorilismo golpista que nos exigía esas medidas contra el peronismo”. Se refiere a la represión brutal que se llevó adelante, “esas eran cosas de dirigentes, los obreros eran sujetos pasivos de ese manipuleo”, dice el libro que estoy leyendo de Ernesto Salas, “[…] la base de esta interpretación de los hechos la daría Frigerio años más tarde cuando recomienda el análisis de las declaraciones hechas por Cooke, de las que se desprende, dice Frigerio: -la unidad de acción entre el militar reaccionario Toranzo Montero y los grupos nacionalistas de izquierda del peronismo. John William Cooke había declarado públicamente durante la huelga que la defensa del frigorífico nacional será la chispa que incendiará al país y barrerá al gobierno de la entrega”. Es decir, en base a esto Frigerio afirma que la toma del frigorífico fue planificada entre Cooke y los sectores más reaccionarios del Ejército, en este caso lo menciona a Toranzo Montero, con el objetivo de derribar el gobierno progresista de Arturo Frondizi. ¿Qué nos podés decir al respecto?

G.B.: Es un invento, para mí es un total invento, el gobierno de Frondizi ya no representaba un gobierno progresista, ya se había sumido en la entrega total. Además mucha mayor vinculación había entre el gobierno de Frondizi y los mandos militares que entre lo que podrían ser los grupos de obreros que reclamaban por sus derechos en el Lisandro de la Torre.

Hay una falsedad muy grande que si la llevamos al día de hoy podemos ver que es el mismo método de distorsión de la realidad al cual recurre la derecha argentina, y de cualquier otro país para dominar la mente y engañar a las mayorías.

Los trabajadores, con Sebastián Borro, no tenían nada que ver con el Ejército sino por el contrario fueron reprimidos por ellos, los tanques entraron adentro derribando las puertas, detuvieron y reprimieron a los trabajadores y esa es la realidad total; de un lado estaba el pueblo luchador y del otro lado la reacción que venía desde la llamada Revolución Libertadora de Aramburu y Rojas, no era nada nuevo, era repetir la misma historia, nada más que esta vez en la boca de Rogelio Frigerio.

M.H.: Habías hecho referencia en nuestro último programa al gobierno de Frondizi, apuntamos a ese período porque queríamos abarcar algunos temas que se suceden durante ese gobierno entre ellos la toma del frigorífico Lisandro de la Torre. Pero hay algo previo, durante todo ese período que gobierna Frondizi, posterior a la Revolución Libertadora, aparece lo que se denomina el Neoperonismo. ¿En qué consistía y quiénes eran los neoperonistas?

G.B.: La respuesta es muy diversa pero una de las formas que tuvo la caída de Perón, porque los enemigos del peronismo, más que nada los enemigos del proyecto nacional y popular que querían rechazar cualquier posibilidad de un Estado guía, presente, y de una política que favoreciera a los sectores trabajadores, querían eliminar todas las legislaciones que eran fruto del peronismo. Fue uno de los objetivos de la mal llamada “Revolución Libertadora”, porque fue una involución, una reacción conservadora, no tuvo nada de libertadora.

Hay hechos fundamentales que tuvieron lugar en la época de Frondizi, la restitución de Argentina al Fondo Monetario Internacional bajo las indicaciones del neoliberalismo propio de la época. El gobierno de Frondizi había ganado las elecciones con un discurso crítico a todo eso, sin embargo traicionó las convicciones y las promesas que había hecho durante la campaña y que formaban parte del pacto Perón-Frondizi, como hemos analizado en alguna emisión anterior, que se firma mediante la gestión de Rogelio Frigerio, John William Cooke, Perón y Frondizi.

Ese fue un pacto que no se cumplió, Frondizi no solo traicionó el pacto con Perón, sino también a la opinión pública que lo llevó al poder, al voto que logró captar a través de la campaña, porque ésta se había hecho contra el continuismo que representaba Ricardo Balbín y la posibilidad de una crítica a la política de la llamada Revolución Libertadora que era lo que pretendía Frondizi en sus discursos. Pero posteriormente firma pactos con el enemigo y traiciona esto. Inclusive el tema de la Iglesia Católica, recordemos que la caída de Perón estuvo muy penetrada por el conflicto con la Iglesia, Frondizi aparecía como la izquierda, sin embargo, fue el primero que restituyó el emblema que era para los católicos la enseñanza religiosa, la impuso en las escuelas, fomentó las Universidades privadas católicas, etc. En suma, traicionó completamente todas sus concepciones anteriores.

Es un año clave 1959 porque comienza con un conflicto gremial muy importante, justamente el 14 de enero fue el conflicto en Mataderos, en el frigorífico Lisandro de la Torre. Hubo una disposición del gobierno de Frondizi de privatizar el frigorífico, que además de ser estatal estaba penetrado por reclamos salariales que no se cumplían, el papel del sindicalismo ahí está representada por la figura de Sebastián Borro, uno de los organizadores de la lucha, y también está presente la figura de John William Cooke.

M.H.: Sebastián Borro que después va a confluir contigo en la constitución del Partido Peronista Auténtico en 1975, ¿verdad?

G.B.: Sí, él se alía a través de la rama sindical junto con Andrés Framini, Armando Cabo y otros.

M.H.: Sebastián Borro era delegado general del frigorífico Lisandro de la Torre. Había ganado las elecciones el mes anterior, ¿no?

G.B.: Sí.

M.H.: Interesante personalidad sindical, estaba leyendo sobre Sebastián Borro que nunca iba solo a ninguna reunión, siempre lo hacía con otros compañeros.

G.B.: Sí, no era muy frecuente su presencia en las reuniones, yo recuerdo muy pocas reuniones en las que hubiera estado presente, sí estaban Framini y Armando Cabo.

M.H.: Yo me refiero a las reuniones que se hacían a nivel sindical, con el empresariado o con autoridades nacionales, por aquel año 1959 que vos mencionás, a todas esas reuniones le gustaba ir con dos o tres compañeros, inclusive a las reuniones con Frondizi. Los dirigentes sindicales actuales, cuando los invita un presidente, va el secretario general del sindicato solo, es muy difícil que sea acompañado por la Comisión Directiva o parte de ella. Y otra característica que le cuestionan los militares, el Jefe de la policía, Niceto Vega, era que en las asambleas dejaba hablar a los comunistas.

G.B.: Todos esos detalles no los conocía pero evidentemente están presentes en la lucha y las reuniones de aquella etapa.

M.H.: Inclusive un conflicto que fue muy acompañado por los habitantes del barrio de Mataderos, porque rodeando la planta que tenía 9.000 trabajadores, había entre 30/40.000 personas cuando se desarrolla la represión policial y del Ejército con la participación de cuatro tanques Sherman.

G.B.: Claro, le llamaron “la insurrección de Mataderos”, todo el barrio y toda esa zona estaban sublevadas contra el Ejército, porque hay que tener en cuenta que ya estaba vigente el Plan Conintes “de conmoción interna” que ordenó Frondizi durante su gobierno y que consistía en entregarle otra vez el dominio de la represión a las Fuerzas Armadas.

PROCLAMA DE LA HUELGA DEL FRIGORÍFICO LISANDRO DE LA TORRE

Los agentes del imperialismo, desde los cargos oficiales utilizan el monopolio de la propaganda para atribuir al paro general, los móviles más aviesos y las complicidades más absurdas. Basándose en la tesis reaccionaria, de que las agrupaciones gremiales sólo deben discutir temas específicos de cada gremio, dan la calificación de política a la huelga general, que se está cumpliendo con éxito total. De esta manera la oligarquía argentina se reserva el derecho a decidir cuál huelga es lícita y cuál debe ser reprimida con las fuerzas pretorianas.

Esta huelga es política, en el sentido de que obedece a móviles más amplios y trascendentes que un aumento de salarios o una fijación de jornada laboral. Aquí se lucha por el futuro de la clase trabajadora y por el futuro de la nación. Los obreros argentinos no desean ver a su patria sumida en la indignidad colonial, juguete de los designios de los imperialismos en lucha. Y si se quiere plantear el problema, en los términos materialistas que requieren los teóricos de la reacción, para no caer en la calificación de “huelga política” basta decir lo siguiente: el resultado del plan oligárquico-imperialista será un saqueo al nivel de vida de las clases humildes, y por eso éstas combaten. En un país sometido al capital foráneo, no hay posibilidades de desarrollo nacional. Tampoco puede existir una justa participación de la clase trabajadora en la conducción política, ni en el reparto del producido social. La huelga es, por lo tanto, estrictamente gremial pues se hace en defensa del salario y la dignidad de los obreros y como protesta contra la colonización. El pueblo ha respondido en su conjunto a este planteo, encabezado por las “62” organizaciones, expresando su voluntad de luchar contra la ignominiosa entrega al extranjero que se está consumando a través de su minoría sumisa.

Si los medios de lucha que ha usado no son del agrado de los personajes que detentan posiciones oficiales, les recordamos que los ciudadanos no tienen la posibilidad de expresarse democráticamente y deben alternar entre persecuciones policiales y elecciones fraudulentas. No es posible proscribir al pueblo de los asuntos nacionales y luego pretender que acepte pasivamente el atropello de sus libertades, a sus intereses materiales y a la soberanía argentina. No sé si este movimiento nacional de protesta es “subversivo”, eso es una cuestión de terminología, y en los países coloniales son las oligarquías las que manejan el diccionario. Pero sí puedo decir que el único culpable de lo que pasa, es el gobierno, heredero en esta materia de la oligarquía setembrina. Por ello el pueblo está en su derecho de apelar a todos los recursos y a toda clase de lucha para impedir que siga adelante el siniestro plan entreguista. Esa y no otra es la meta que procura el Justicialismo encabezado por su jefe, el general Perón.

JOHN WILLIAM COOKE

Cooke en Cuba

M.H.: Hoy pensábamos abordar lo que sería la etapa cubana de ese importante dirigente de la izquierda peronista que fuera John William Cooke. Al respecto, Cooke llega a La Habana en 1960 y va a ser detenido.

G.B.: Justamente después de su participación y su experiencia en lo que fue la lucha del frigorífico Lisandro de la Torre, se abre un nuevo camino, tiene lugar también la irrupción de la Revolución Cubana, y John William Cooke en 1960 se dirige a Cuba junto a Alicia Eguren, su compañera. Ahí toma contacto con el Che y con varios dirigentes. Luego se establece allá, yo lo conocí en 1962 cuando llego a La Habana, me trae recuerdos que me emocionan mucho porque el hecho de haberlo conocido, de haber participado con él en varios años hasta prácticamente su muerte, que fue en 1968, mi contacto con John William Cooke ha sido casi permanente, a pesar de etapas de distancia provocadas por razones del mi trabajo acá en Argentina. Porque yo estoy en Cuba durante 1962/3, prácticamente hasta diciembre de 1963, casi dos años al lado de John William Cooke.

M.H.: Te decía que pasa una anécdota extraña porque al llegar a La Habana lo detienen a Cooke, creyendo que era un agente del imperialismo, ¿de dónde salió esa versión?

G.B.: La versión que yo tengo es que él llega y como había disposiciones muy restrictivas para el ingreso a Cuba, heredadas desde antes, John William Cooke es apartado y detenido, no llegó a ser una hora. Dicen que Cooke estaba ahí detenido cuando levanta la vista y se encuentra con el Che que había ido a buscarlo, se había enterado que estaba ahí y va inmediatamente a saludarlo al aeropuerto y por supuesto lo liberan enseguida.

M.H.: ¿Es posible que al vincular a John William Cooke al peronismo y las relaciones que Perón había tenido con varios dictadores centroamericanos como el caso de Batista, haya surgido esta versión de que Cooke era un agente del imperialismo?

G.B.: Pude ser que haya surgido de ahí, es una de las versiones, maliciosas y mentirosas que hacen las clases dominantes a través de los medios, pero evidentemente si hay una persona coherente en su acción y su pensamiento en todo momento ese ha sido John William Cooke. A quien también se lo acusó de drogadicto, lo cual fue una mentira, hay un libro escrito por un señor llamado Franco Lindner que es de la revista Noticias, que acumula una serie de mentiras sobre la vida del gordo Cooke presentándolo como una persona desvariada y a Alicia la presenta como una mujer liviana, como una prostituta.

M.H.: Nada más alejado de eso.

G.B.: Por supuesto, yo he convivido con ambos más de dos años y te puedo decir que eran máquinas de trabajar.

M.H.: Dos personas laboriosas, dedicadas a sus tareas políticas, una entrega total.

G.B.: Muchas de las funciones las cumplía Alicia mientras el gordo estaba prendido con la máquina de escribir…

M.H.: Y con el cigarrillo en la boca.

G.B.: Sí, lamentablemente con su enemigo que lo iba a matar después, sería la nicotina, pero él no era consciente de eso o tal vez lo minimizaba. Era una máquina de trabajar y Alicia cumplía funciones de contacto con gente y lo reemplazaba en muchas de sus actividades políticas indispensables como, por ejemplo, en esos días tuvo lugar el triunfo de la guerra de Argelia, o sea que en ese momento cayeron a Cuba una cantidad de dirigentes argelinos que querían hablar con Cooke, y quien tomó contacto con ellos fue Alicia.

Me acuerdo que me llamó por teléfono al hotel Habana Libre, donde vivía yo, desde el Hotel Riviera que está a orillas del malecón, donde vivían ellos. También estuvieron en esa etapa José María Rosa, Juan Manuel Montes, dirigente revolucionario de Córdoba que había sido diputado en la época del primer peronismo, etc. Iba una gran cantidad de gente, el gordo los atendía pero con la ayuda de otros compañeros que al lado de Alicia cumplíamos esa función, eso fue muy frecuente durante esos años. Recordemos que en octubre de 1962 tuvo lugar la crisis de los misiles y las ojivas nucleares que pusieron el mundo al borde de la guerra nuclear.

M.H.: Quisiera detenernos aquí, y retomar el viernes que viene con cómo se dio esa relación entre el peronismo y la revolución cubana.

G.B.: Fue al principio difícil pero luego abierta, gracias en primer lugar al pensamiento y la acción práctica de John William Cooke y también a la comprensión del Che Guevara.

M.H.: ¿Cuál era la relación del peronismo con la Revolución Cubana, a inicios de los años ´60 y el papel que cumple John William Cooke en esa situación?

G.B.: Creo que es importante la tarea y la función que cumplió John William Cooke en esa etapa. Hay que tener en cuenta que la Revolución Cubana se produce a fines de 1959, hay un ciclo que termina de la Resistencia peronista en ese año, que además coincide con el momento de la Revolución Cubana. Digo esto porque hay que recordar que John William Cooke fue uno de los protagonistas de la lucha en Mataderos. Cumplió un rol muy importante después de la frustración del gobierno de Frondizi, donde las posibilidades de democratización legal del país comenzaron a frustrarse, ese fue el proceso que lideró en gran medida John William Cooke, sobre todo en el conflicto del frigorífico Lisandro de la Torre, que fue en enero de 1959. Ahí también estuvo Sebastián Borro y otros dirigentes gremiales nuevos que asumían la Resistencia peronista.

Es importante rescatar la evolución del pensamiento crítico de John William Cooke con respecto al peronismo y del peronismo con relación a la Revolución Cubana, creo que ahí cumplió una función histórica y que está reflejada en la correspondencia entre Perón y Cooke que cubre dos tomos de esa etapa. Es imprescindible su análisis para comprender lo que pasó y la realidad y la evolución de ese proceso de primera mano.

Prácticamente comienza en 1961/2 y se va agotando y termina con la muerte del “Gordo” Cooke que tiene lugar en septiembre de 1968. Hasta ese momento se había perdido la correspondencia, pero aparecen algunos escritos en donde retoman el contacto. No hay una ruptura total, hay una especie de alejamiento.

Hay otra cosa a la que nos podríamos referir en otro momento que es el frustrado retorno de Perón en 1964. Está reflejado en un discurso de John William Cooke en el cual yo tuve el privilegio de estar presente, en Córdoba, fuimos al comedor estudiantil del barrio Clínicas, ahí él dio una explicación de ese hecho.

Mientras tanto podríamos avanzar en un elemento fundamental en la vida de Cooke que es el concepto de la praxis, lo que incorpora del marxismo, que es lo que está explícito en la famosa tesis 11, en la cual Marx dice que “hasta este momento los filósofos se han dedicado a interpretar la realidad, pero de lo que se trata es de transformarla”.

M.H.: Las tesis sobre Feuerbach de 1845.

G.B.: Así es, que son muy importantes y nutren la práctica de John William Cooke durante toda su vida. Ese concepto de praxis, porque actuaba pero al mismo tiempo analizaba la realidad y conceptualizaba esa práctica haciendo una crítica muy profunda de lo que le había tocado vivir e intentar transformar. La realidad como objeto fundamental de transformación y no de contemplación nada más. Ese fue su concepto fundamental y en lo que lo acompañó Alicia Eguren.

Además de ahí surgen unos elementos que van a formar parte de su pensamiento, una crítica al modelo soviético, la posición más cercana de Cooke al Che, que también empieza a pensar con sentido crítico en relación a implantar el modelo soviético en Cuba, que al final sabemos que fracasó y que es parte de un análisis histórico muy importante para el siglo XXI. ¿Por qué fracasó el socialismo real, cuáles fueron los factores de su deformación?

Ahí tenemos también la influencia de Abraham Guillén en Cuba, en esa etapa yo estuve presente, desde 1962 hasta fines de 1963, cerca de dos años al lado de Cooke y de Alicia y todos los compañeros que llegaban.

Cuando salgo de Cuba sigo en contacto con él hasta su muerte prácticamente. Es muy importante eso porque ahí se nota la influencia sartreana, que aparece en sus libros como Crítica de la razón dialéctica, y otros trabajos y en las opiniones que fueron surgiendo a fines de los ´50 en cuanto a la concepción gramsciana de la sociedad, que va a formar parte del acervo ideológico y doctrinario del “gordo” Cooke.

Es fundamental para entender lo que fue y la crítica desde esta concepción no solo al socialismo real sino también al peronismo como tal. Quizás ahí se equivoca un poco en la historia, porque su concepción de transformar el peronismo, de darle potencia revolucionaria a esa lucha obrera y a la resistencia se frustró.

M.H.: La verdad que estas tres semanas en las que no nos comunicamos te sirvieron para introducir temas que hay que escuchar con tranquilidad, metés el tema de Sartre y una serie de cuestiones que tenemos que hacer el esfuerzo de desgranar en las próximas participaciones, para nuestros jóvenes oyentes que desconocen algunas de las cuestiones que estás planteando, pero que son realmente muy profundas. Me has sorprendido.

G.B.: También hemos dejado de lado un tema muy importante que es de la alienación, porque en la doctrina socialista, del socialismo real, del modelo soviético, está erradicado justamente el tema de la alienación que figura en los Manuscritos económicos-filosóficos de Marx de 1844, y que es necesario incorporar y discutir.

M.H.: Claro, nos va a llevar algún tiempo explicar a nuestros oyentes en una manera didáctica a qué nos estamos refiriendo. Gerardo muchas gracias en esta primera participación en este mes de enero en Plan B(aires).

G.B.: Un abrazo muy grande.

Nota:

[1] Programa radial que actualmente se emite por FM La Boca (90.1) de la Ciudad de Buenos Aires los jueves de 18:00 a 19:00.

Michael Kaufman: “El problema no son los hombres, sino las estructuras e ideologías del patriarcado”

Michael Kaufman es un reconocido experto internacional en el trabajo de los hombres a favor de la igualdad. Cofundador de la Campaña del Lazo Blanco (campaña de repercusión mundial nacida en Canadá en 1991 para implicar a los hombres en contra de la violencia hacia las mujeres), investigador del Instituto Promundo y miembro de MenCare, iniciativa desarrollada en más de 35 con el fin de involucrar activamente a los hombres en el cuidado de las personas, Kaufman participó en una jornada celebrada en el marco del Foro para la Igualdad impulsado por Emakunde en Bilbao, en la que habló sobre las directrices y experiencias internacionales sobre el trabajo con hombres a favor de la igualdad.

 ¿Qué se está haciendo a día de hoy a nivel internacional en el trabajo con los hombres para la igualdad?

En primer lugar, es interesante ver que en todo el mundo hay grupos de hombres trabajando en una gran variedad de temas, celebrando la diversidad de posibilidades del ser humano. Trabajan para acabar con la violencia contra las mujeres, por los derechos LGBT, sobre temas de salud sexual y reproductiva, o para transformar la paternidad. Realmente no hay un país en el mundo donde este trabajo no se esté haciendo. Así que esto en sí mismo, es un gran cambio en comparación con hace 20 o 25 años.

Cuando algunos empezamos este trabajo en la década de los 80 y hasta bien entrada la década de los 90, se percibía más bien como algo extraño. ¿Por qué molestarse en involucrar a los hombres? ¿No son los hombres el problema? ¿No es una distracción? En el mejor de los casos, la idea del trabajo con hombres y niños se veía como algo marginal, una pérdida de tiempo, una distracción, y tal vez incluso como simplemente erróneo. “Los hombres,” se decía, “son el problema, no deberíamos estar perdiendo el tiempo y los recursos”.

Esto ha dado la vuelta. Hoy en día prácticamente todas las agencias de la ONU, todas las ONGs importantes, y todos los gobiernos, están dedicando al menos algo de energía y recursos a descubrir maneras de involucrar a hombres y niños. Esto en sí mismo es un gran cambio que estamos viendo en el transcurso de nuestras vidas. Más que dar un ejemplo de un programa u otro, creo que es importante empezar señalando este fenómeno de cambio que estamos viendo en todo el mundo, un cambio real. Son cambios no sólo inspirados en, sino causados por los rápidos cambios en las vidas de las mujeres. Los hombres se enfrentan a nuevas realidades. Sus esposas, hijas y amigas están diciendo que la manera en que vivieron sus madres y abuelas no son válidas  para ellas.

A medida que se transforman las vidas de las mujeres en el lugar de trabajo, en la comunidad, en el hogar, y que cada vez más mujeres están diciendo “no vamos a tolerar esto, no vamos a seguir viviendo en una relación violenta”; a medida que más mujeres están exigiendo igualdad de derechos y el control de sus propios cuerpos, más y más hombres están simplemente diciendo “esto también está cambiando mi vida”.

Michael Kaufman (2)

¿Qué elementos tienen en común los “mejores programas” a nivel internacional para involucrar a hombres?

Sabemos que tenemos que aunar esfuerzos entre los cambios individuales y los cambios institucionales y estructurales. Obviamente esto no es nada nuevo. El movimiento feminista se ha basado en este precepto, y es igual de válido para los hombres. Tenemos que trabajar con hombres para transformar sus vidas a nivel individual, pero también tenemos que conseguir el apoyo institucional y las estructuras jurídicas que lo permitan e impulsen.

Hemos aprendido que algunos métodos funcionan mejor que otros. Como por ejemplo, que los enfoques positivos tienen más éxito a la hora de que hombres y niños reflexionen sobre sus vidas, sus relaciones con las mujeres, sus actitudes y comportamientos. Los enfoques positivos sirven mejor para realmente motivarles hacia el cambio. Solamente regañar a los hombres sobre los comportamientos que no nos gustan no llegará muy lejos. No ayuda a la transformación individual. Sabemos que los enfoques positivos son la clave.

Sabemos que los programas que han funcionado son aquellos que son “transformativos de género”. Es decir, que cuestionan lo que significa ser un hombre. No se trata simplemente de decir “debes apoyar los derechos de las mujeres” o “debes practicar sexo seguro” o “no se debe golpear”, sino que además se hable de las vidas y los valores de los hombres. Porque si los hombres no tienen la oportunidad de reflexionar sobre su propia construcción de género, van a seguir perpetuando los comportamientos que se derivan de una cierta definición de hombría, de ciertas formas de poder y privilegio que les hemos  otorgado. Si no cuestionamos el poder y el privilegio, si no afrontamos estas visiones estereotipadas de la masculinidad, no vamos a ser capaces de ayudar a los hombres a que realmente cambien.

Sabemos que los programas tienen que ser positivos, que tienen que incluir la transformación de género en el corazón de su trabajo, y tienen que estar en concierto con las iniciativas de las organizaciones de mujeres. No se trata de “caballeros al rescate de la mujer”, ni de hombres cultivando su espacio separado, sino de trabajar como aliados con las mujeres.

Se están empezando a formar redes de grupos de hombres que trabajan por la igualdad de género en todo el mundo. ¿Qué podemos decir que están aportando? 

Sí, opino que sí están aportando. Al trabajar con hombres para tratar de cambiar sus actitudes y comportamientos, te obligas a entender las cosas, a cuestionarte a ti mismo. Se ha empezado a incluir a los hombres dentro del discurso de género.

No estoy diciendo que los hombres lo inventaron. Hay mujeres que tanto desde el ámbito intelectual como desde el activismo han dedicado mucha energía a involucrar a los hombres o para teorizar sobre hombres y masculinidades. Pero este proceso ha requerido articular una comprensión más matizada de los hombres como seres generizados. Así que creo que eso ha sido una contribución al feminismo.

Si nos fijamos en algunos grupos de hombres igualitarios, su trabajo ha ayudado a crear una mayor conciencia entre los hombres sobre la violencia de género. En algunos casos posiblemente hayan contribuido incluso a generar leyes, pero es difícil generalizar en todo el mundo.

Veo algunos ejemplos en mis viajes. Por ejemplo en Turquía, había un maravilloso programa que fue iniciado por una de las agencias de la ONU. Turquía tiene leyes contra la violencia contra las mujeres, pero los agentes de policía, principalmente hombres, no estaban implementándola. Así que comenzaron un programa en cascada, dirigido sobre todo a los agentes de policía hombres. No era suficiente con tener una ley sobre la violencia contra las mujeres, no era suficiente con unos anuncios de televisión. Necesitaban policías que aplicaran la ley. Y la mayoría de agentes de la policía eran hombres. Había que concienciarlos.

 

Gizonduz es una iniciativa del Gobierno Vasco, dirigida por Emakunde que busca involucrar a los hombres en el continuo esfuerzo por la igualdad. ¿Conoce su trabajo? 

El trabajo es fantástico, porque han estado trabajando en toda una serie de iniciativas diversas. Por ejemplo el trabajo con nuevos padres, es decir, hombres en posiciones de cambios vitales. Trabajar con nuevos padres es crucial porque es cuando empiezan a repensar sus valores, a reflexionar sobre qué es lo importante en sus vidas.  También está su trabajo con diferentes instituciones, en las escuelas y así sucesivamente, sin limitar el trabajo a un solo campo.  Lo mejor es cuando veo a diferentes organizaciones, incluso dentro de un mismo país, que utilizan diferentes enfoques y son capaces de ser catalizadores para que otros puedan iniciar su propio trabajo en su escuela o lugar de trabajo.

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La campaña del Lazo Blanco nació de una tragedia. A veces estas tragedias pueden provocar reformas o incluso leyes, pero, ¿Cuándo va a ser el momento adecuado para que se aborde como sociedad la raíz de la construcción social de la masculinidad violenta?

Cuando empezamos la campaña del Lazo Blanco en 1991,  fue por varias cosas, la más inmediata fue el asesinato de 14 mujeres por un hombre que culpaba a las mujeres de que no le habían admitido en la Universidad. Esto provocó un debate nacional sobre la violencia contra las mujeres en Canadá.

Pero desde el principio, el enfoque específico, el lenguaje específico, se dirigió hacia los hombres para acabar con nuestro silencio sobre la violencia contra las mujeres. Nos dimos cuenta de que los hombres a los que podríamos llegar no eran necesariamente los hombres que estaban usando la violencia en sus relaciones, sino la mayoría de hombres que no la estaban ejerciendo pero que con su silencio estaban permitiendo que continuara. Nos planteamos dirigirnos a los que no estaban usando la violencia, interpelándolos a hablar con sus hermanos, hijos, padres y compañeros, entre los cuales sí estaban los que utilizan la violencia. Pero a la vez queríamos que los hombres examináramos nuestras propias actitudes y comportamientos. No bastaba con decir “pórtate bien, no golpees” aunque esto fuera una parte clave del mensaje.

Así que en el movimiento del Lazo Blanco, o en mi propio trabajo, siempre hemos hablado de la construcción de la masculinidad. En cuanto desarrollamos recursos educativos para las escuelas,  no se trataba únicamente de llevar un lazo blanco y ser buenos. Hemos llevado a cabo  programas en las escuelas para hablar sobre hombres y masculinidad. Hay que examinar aquellas expectativas sociales sobre la virilidad que conectan con el poder de los hombres.  Por ejemplo,  que en su socialización, los hombres puedan acabar arrogándose el derecho a ciertas prerrogativas, y cómo algunos hombres usan la violencia para mantener el poder. Desde el primer momento vinculamos el trabajo al análisis de nuestras concepciones alrededor de la hombría.

Pero siempre te encuentras en una disyuntiva entre la complejidad de la tarea y la inmediatez que requiere un mensaje claro. Si diseñas un cartel, no puede ser un discurso de 1000 palabras sobre los hombres, la masculinidad y el feminismo. Hay que contribuir a un discurso social que ya está teniendo lugar. Las mujeres son las que se están asegurando de que este discurso exista.

Lo que realmente me preocupa es lo contrario. A veces veo grupos de hombres bien intencionados que piensan que si ellos no parecen “suficientemente feministas”, entonces de alguna manera están decepcionando a nuestras hermanas y mujeres, por lo que acaban perdiendo su capacidad de comunicarse con la mayoría de los hombres.

Creo que debemos preocuparnos menos de asegurarnos siempre estar cumpliendo con todo el discurso, y pensar más en cómo podemos crear oportunidades para que unos hombres desafíen a otros a hablar; para que ese chico en la escuela diga algo a su amigo que le cuenta un chiste sobre una violación. Puede que ese chico no sepa la palabra patriarcado. Puede que no sepa qué es el feminismo, pero yo quiero que interrumpa ese chiste. Es fundamental profundizar en la comprensión y el análisis para nuestro trabajo, pero para hacer el trabajo corriente del día a día, no podemos ser demasiado puntillosos.

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Por supuesto, no podemos ser demasiado puntillosos pero, por ejemplo, Obama en su discurso después de la última masacre de armas en los EE.UU., lamentaba que sea tan fácil para “un hombre o una mujer” conseguir un arma de fuego, cuando en realidad el problema no es con las mujeres que compran armas. ¿Cuándo vamos a señalar también ese problema?

Absolutamente cierto. Mis colegas y yo en Norte América hemos estado diciendo y escribiendo que la violencia masculina es el “elefante en la habitación”. Por ejemplo, en EE.UU., en estos asesinatos en masa constantes nunca se identifica explícitamente que los perpetradores son hombres. Si fueran mujeres las que estuvieran cometiendo cualquiera de estos asesinatos, se suscitaría  un gran debate público sobre “qué está pasando con las mujeres últimamente” Pero son hombres y es casi invisible.

Sí, tenemos que nombrar el problema. Y ​​el problema no son los hombres. El problema es nuestras concepciones dominantes sobre la masculinidad, la desigualdad entre hombres y mujeres, y las estructuras, instituciones, e ideologías del patriarcado. La manera en que lo expresemos va a ser diferente según el contexto. Tenemos que poder transmitir cierta complejidad y sin embargo ser capaces de conectar con nuestro interlocutor. Pero es bastante básico. Son hombres los que están tirando del gatillo. Es un problema de cómo criamos a los niños para ser hombres.

Por tanto, estoy totalmente de acuerdo, vamos a nombrarlo. Un ejemplo de no nombrarlo es cuando nos referimos a la violencia como familiar o doméstica. Hay violencia familiar, puede haber violencia contra los niños, violencia contra los hombres, pero sabemos que la violencia más letal dentro de la familia es la cometida por los hombres, no todos, pero la mayor parte. Así que vamos a nombrarla como violencia de los hombres.


Muchos hombres relatan cómo han llegado a reflexionar sobre la igualdad como resultado de un cambio en sus vidas, sobre todo la paternidad.
 Como miembro de MenCare, ¿Cuáles son algunas de las políticas públicas más transformativas que conoce en este campo?

Los líderes, en términos de cambios en las políticas, específicamente en los permisos parentales, son los países nórdicos. En Islandia, por ejemplo, para los nuevos padres, si es una pareja heterosexual, la madre recibe 3 meses, el padre recibe 3 meses y hay otros 3 meses que se pueden repartir entre cualquiera de los dos. En Suecia, tienen un año que pueden dividir, la mitad cada uno, los dos al mismo tiempo, un mes uno y otro mes otro, por lo que lo han hecho muy flexible, y cobrando un porcentaje bastante alto de su sueldo.

Realmente han posibilitado que no solo mujeres, sino también hombres, tomen tiempo de su trabajo remunerado para dedicarse a ser padres. Ese es uno de los cambios en políticas públicas que más impacto han tenido en transformar la sociedad.

En Quebec, cuando cambiaron la legislación sobre los permisos para padres, haciendo que fueran más fáciles de conseguir y mejor pagados, se disparó el porcentaje de nuevos padres que los utilizó. Ahora la gran mayoría de padres están utilizando estos permisos, al igual que en los países escandinavos. Por lo tanto, lo primero son las políticas de permiso parental.

Pero también hay que mejorar las políticas de cuidados de hijas e hijos. Por ejemplo, en Quebec implantaron una nueva política de guarderías públicas muy asequibles, que costaban una fracción de lo que pagan otros canadienses. La medida facilitó que más mujeres pudieran trabajar fuera de casa, y que más mujeres con empleo pudieran permanecer en sus trabajos remunerados. Con más mujeres trabajando en empleos remunerados se consiguió también aumentar la recaudación de impuestos y eso pudo financiar de sobra el programa.

Necesitamos políticas específicas dentro de los lugares de trabajo que fomenten y no estigmaticen a madres y padres que solicitan bajas por parentalidad. Necesitamos políticas que fomenten la flexibilidad laboral, como el trabajo compartido o a tiempo parcial. Tenemos que ser capaces de garantizar que las personas puedan dedicar el tiempo y la energía que necesiten a ser buenos padres y madres, sin sacrificar su trabajo remunerado.

Pero además de implantar políticas públicas, hay que formar a las direcciones de las empresas para que lideren con el ejemplo. Por ejemplo, aunque en tu lugar de trabajo existan facilidades sobre el “papel”, si tu superior en la empresa se jacta de cómo él sólo se tomó media jornada cuando tuvo familia o ella sólo una semana, ¿Eso es algo de que presumir? ¿Qué clase de ejemplo están dando? Necesitamos  formación. Esto es crítico.

En resumen, hay que combinar los grandes cambios en las políticas, con cambios específicos en los centros de trabajo, y en algunos campos y áreas de trabajo o instituciones.

Por ejemplo en Inglaterra hay un grupo, el Instituto de la Paternidad, que estaba trabajando con algunas escuelas para tratar de animar a más padres a venir a las reuniones con el profesorado, ya que siempre eran mayoritariamente las madres las que venían. Así que enviaron un aviso que decía, “Todos son bienvenidos”. Aun así aparecieron más madres. Se preguntaron qué estaban haciendo mal, y decidieron nombrar el problema. Así que la próxima vez escribieron: “Todos los padres y madres son bienvenidos.” Y de repente vinieron muchos más padres. Así que en parte se trata de hacer visible lo que es invisible.

Con respecto a la violencia masculina, recientemente ha publicado una novela The Afghan Vampires Book Club  (“El Club de lectura de los vampiros afganos”), en el que junto con Gary Barker,otro gran experto en la participación de hombres por la igualdad, asegura “queríamos abordar el tema de la masculinidad, la guerra y la amenaza de un estado que nos vigila“. ¿Cómo sería el mundo si pudiéramos alguna vez dejar de enseñar, o socializar a los hombres para matar?

Acabo de estar en Portugal, en Évora, donde hay muchas excavaciones neolíticas, que se remontan a 5.000-7.000 años atrás. Las que se datan hace 7.000 años parecen ser pre-patriarcales. Son del principio del período de la domesticación de los animales y la agricultura. Han encontrado círculos de piedras que son calendarios de las estaciones, que reconocen y celebran la vida. Los sitios que datan de un par de miles de años más tarde eran tumbas de los líderes masculinos y en ellas han encontrado armas. Es en este período cuando nuestras culturas pasaron de ser sociedades en gran medida pacíficas a ser sociedades basadas en la guerra y la agresión; cuando los hombres tuvieron que, o bien armarse para defenderse de otros hombres, o bien usar esas armas para atacar y agrandar sus territorios. 8.000 años hacia atrás no es tanto tiempo en términos de historia de la humanidad. Cuando pensamos en la relación entre la violencia y el patriarcado, entendemos que desde el principio fue la sociedad la que movilizó la violencia de los hombres. Y según se fueron desarrollando los Estados más tarde, estas sociedades estado entrenaban a grupos de hombres para ser guerreros, para luchar.

Nuestra novela examina el impacto de la guerra en los soldados que combaten, pero también sobre la sociedad que libra esas guerras; cómo estas guerras, a medio mundo de distancia, realmente afectan a nuestras propias culturas, las elecciones que hacemos, nuestras ideas sobre nosotros mismos, lo que entendemos por seguridad. Creo que esos efectos son profundos. Lo podemos ver con mucha claridad. Que tantas personas hayan aceptado una reducción drástica de las libertades civiles en sus propios países en nombre de una supuesta seguridad, a pesar de que no nos hace más seguros, de alguna  manera nos hace más vulnerables.

El proyecto del patriarcado no sólo ha sido un proyecto de dominación del hombre sobre la mujer, sino de dominación de unos hombres sobre otros. Y, por supuesto, de la dominación del hombre sobre la naturaleza. Cuando pensamos en la guerra y la paz, o en la destrucción del medio ambiente, todo ello es parte del proyecto patriarcal: controlar el medio ambiente, controlar la naturaleza, controlar a las mujeres, controlar a otros hombres, y el control de uno mismo y su propia vida emocional.

El reto feminista al patriarcado es tan profundo, que a medida que los hombres se unen a la tarea, llegamos a las raíces de toda una serie de problemas y cuestiones vitales en nuestra sociedad.

Fuente:http://emakunde.blog.euskadi.eus/2015/11/michael-kaufman-el-problema-son-los-hombres-sino-las-estructuras-e-ideologias-del-patriarcado/