Un encuentro fecundo entre Baruch Spinoza y Michel Foucault

Por Luís Roca Jusmet

Después de más de cuarenta años dedicado a la lectura de textos filosóficos puedo constatar que los dos pensadores que más me han marcado han sido Baruch Spinoza y Michel Foucault. De época (tres siglos les separan) y tradiciones filosóficas, ciertamente diferentes. Aunque, al contrario que su amigo Gilles Deleuze, Foucault no parece especialmente interesado en Spinoza. No es uno de sus múltiples referentes y lo cita poco, aunque en su último curso del Collège de France lo cita como ejemplo de vida filosófica. Algunos pensadores contemporáneos. como mi amigo Vicente Serrano, han escrito ensayos interesantes sobre los posibles vínculos entre ambos (primero en «La herida de Spinoza» y después en «El orden biopolítico»).

Lo que voy a escribir aquí es subjetivo y se refiere al encuentro fecundo que se ha dado en mi imaginario entre Spinoza y Foucault. Son filósofos que me han acompañado y estimulado durante décadas en mi itinerario espiritual. Digo aquí espiritual en el sentido apuntado por Pierre Hadot, el de una verdad transformadora.

Lo que realmente me resulta interesante es que los dos presentan un proyecto ético con dimensiones políticas. Un proyecto, además, que no es moralista. No hay unas normas universales a seguir. Cada cual debe ir construyendo sus normas de vida desde la singularidad de lo que es. Emancipado de las cadenas internas de las pasiones que te dominan y de las normas que te sujetan. Siendo capaz de decidir lo que te hace más libre y te produce más satisfacción, llámese alegría (Spinoza) o placer (Foucault). Lo que te hace, en definitiva, más potente (punto de conexión entre Spinoza y la vertiente nietzscheana de Foucault). No aislado ni en contra de los otros, sino cooperando, creando comunidades afines. Esto es un trabajo interior y continuo, podríamos decir que ascético, como diría Foucault en su última etapa, dándole la vuelta a la utilización nietzscheana del término.

El pensamiento como trabajo crítico es también un punto en común entre Spinoza y Foucault. El trabajo paciente del concepto en Spinoza contra el imaginario, el trabajo analítico de Foucault contra los discursos normalizadores. Pero entendido desde una tensión mantenida en la que no hay una verdad absoluta que nos ilumine, sino verdades relativas que nos permiten avanzar.

Tenemos, finalmente, el aspecto político. La política es importante para ambos, pero no es emancipadora. La política crea mejores o peores condiciones para la emancipación y por esto es importante. Esto quiere decir que no será las estructuras sociales, económicas o políticas las que nos llevarán a esta vida libre y satisfactoria. Este es un camino que cada cual debe recorrer y para ello hay que luchar por encontrar las condiciones sociales que lo permitan. Condiciones que, de entrada, han de ser materiales. Quién no tiene solucionado cómo sobrevivir no se planteará como vivir bien, que es lo que busca la ética. Condiciones que han de ser, por supuesto, políticas. Ambos fueron acérrimos defensores de las libertades cívicas y políticas, empezando por la libertad de expresión. ¿ Liberales? ¿republicanos ? Ninguno de los dos se definió de manera partidista pero ambos denunciaron las formas de dominio. Fueron radicales en el sentido que iban a la raíz de lo político.

Ambos fueron espíritus libres y murieron jóvenes (Spinoza a los 45, Foucault a los 56). Su propia vida ejemplificó esta propuesta ética que defendían. Fueron capaces de desarrollar sus capacidades en una vida intensa, que quizás podríamos llamar filosófica. Filosófica porque estaban mordidos por la inquietud hacia la verdad. Sus investigaciones fueron el centro de sus vidas pero cada una de ellas fue una experiencia transformadora. Vida y obra no pueden separarse. Ninguno de los dos fue capaz de aislarse de los acontecimientos políticos de su época y ambos se comprometieron contra aquello que, siguiendo la expresión de Foucault, era insoportable.

Raúl Zibechi: “Sabemos los límites de esta derecha y debemos pensar el día siguiente a ella”

Por Raphael Sanz

Pasados casi cinco meses desde la llegada de Jair Bolsonaro al poder, vimos que los movimientos populares volvieran a las calles en Brasil. Las protestas contra el ajuste en la educación la semana pasada dejaron bien claro que el actual gobierno no goza de ninguna tranquilidad, como hacía creer el clima en las calles del país luego de las elecciones. En Argentina, el gobierno Macri entrega una sociedad más empobrecida de lo que encontró y en Colombia, masivas manifestaciones tomaron las calles y carreteras del país contra un narco-estado que niega un proceso de paz sobre décadas de guerra interna. En Venezuela, bien, la presentación es innecesaria. Sobre esta coyuntura continental, entrevistamos al periodista e investigador uruguayo Raul Zibechi días antes de las manifestaciones del 15 de mayo en Brasil.

-Correio da Cidadania: En nuestra última entrevista, de enero de 2018 (1), hablamos de los errores del progresismo y el del fin de este ciclo que abría las puertas de un avance conservador. Bueno, en Argentina ya estaba Macri, pero cerca de un año después, el país más grande del continente eligió a Jair Bolsonaro como presidente. ¿Qué impresiones tienes de este gobierno y de su proyecto para el país?

Raúl Zibechi: Creo que la principal característica del gobierno Bolsonaro es que no tiene proyecto de país. Entre otras cosas, porque lo llevó al gobierno un movimiento que es de rechazo a la izquierda, pero apenas eso, un rechazo negativo que no es capaz de construir algo como una nación.

Esto contrasta incluso con el golpe de 1964, que era muy anticomunista pero tenía un proyecto que, en aquel momento, Ruy Mauro Marini definió como sub-imperialismo. Hoy el gobierno no tiene ni siquiera esa intención. Hay una idea de subordinarse a Estados Unidos, o más en concreto, al gobierno de Trump, pero eso ya no alcanza porque se trata de una potencia en declive que lo único que busca es alargar la caída.

Entonces estamos en un momento histórico muy diferente al de medio siglo atrás. El gobierno actual en Brasil es un gobierno sin rumbo, sin proyecto, sin perspectivas.

-Correio da Cidadania: ¿Ves una profundización del modelo extractivo, especialmente en las nuevas políticas para el agronegocio, la minería y la demarcación de tierras indígenas?

Es el mismo modelo de los últimos 20-25 años pero con menores trabas, con menos impedimentos para la expansión del agronegocios. Eso es cierto, pero no debemos perder de vista que es exactamente el mismo modelo, con las mismas características. Sólo que durante algunos años hubo ciertas trabas legales y políticas. Pero ya en la última década, o mejor en los últimos años de Dilma, esas trabas empezaron a levantarse.

-Correio da Cidadania: Si miramos los índices de popularidad del gobierno, que caen cada día y los movimientos sociales y populares que vuelven a organizarse, sumados a las propias peleas palaciegas entre militares y olavistas (2), ¿qué tipo de gobernabilidad tendrán?

Desde hace tiempo pienso que el fin del ciclo progresista no será sucedido por un ciclo conservador, sino por una gran inestabilidad. Hoy asume la forma de crisis de gobernabilidad permanente, de la cual Argentina es el mejor ejemplo, pero Brasil entra también en esa situación.

Un dato mayor en Brasil es que los militares están siendo los que imponen un poco de racionalidad, en casos como Venezuela, o de sentido común, en las reformas que se quieren implementar. Eso revela la profunda crisis de la clase política brasileña que ya no es capaz de gobernar con un mínimo de sentido común. Es evidente que esto no puede durar mucho, a ello sumo los cuatro años que le corresponden a Bolsonaro, si es que llega al final de su mandato. Ya tuvo que resignar al ministro de Educación y es probable que en algún momento caiga el canciller, aunque ya lo tienen neutralizado los militares.

Pero me gustaría decir, además, que la crisis de gobernabilidad es estructural y que va a afectar también a los progresistas si retornan al gobierno.

-Correio da Cidadania: ¿Crees que con las dificultades para gobernar, el gobierno pueda dar un giro aún más autoritario? ¿Cómo esto se aplica a liderazgos comunitarios y de movimientos sociales?

Hoy los gobiernos saben que navegan en aguas turbulentas. Los sectores populares son actores muy importantes y ellos tienen claro que Junio 2013 puede repetirse, lo que cambia todo. Un giro autoritario sería muy peligroso, lo intentan, claro, pero no lo veo como algo que pueda consolidarse. Otra cosa son acciones muy represivas, fuera de control, aparentemente, que sí son muy peligrosas. Por otro lado, si dejamos a las clases medias en sus barrios “nobres” y vamos a la favela, ¿qué sería un giro autoritario allí donde no hay otra cosa que autoritarismo militar, policial y de las milicias?

Por eso creo que no podemos hacer una lectura ideologizada como hace la izquierda electoral. Si somos realistas, sabemos los límites que tiene esta derecha y debemos pensar en el día después. O sea, ¿qué construimos, partidos electorales o movimientos de base que son los que pueden hacernos salir del modelo extractivo?

-Correio da Cidadania: En este contexto, ¿cómo se queda la situación de Venezuela?

Con un gran aislamiento internacional y una gran crisis interna. El gran problema es la economía y las finanzas. No consiguen mejorar la producción y en particular la extracción de petróleo que está cayendo cada mes y se sitúa en un tercio de la que tuvo cuando Chávez llegó al gobierno en 1999. Esto es el punto clave, porque si no consiguen enderezar PDVSA, la economía deja de funcionar en algún momento.

Además hay un grave problema con los precios y con la moneda. Se trata de problemas que no parecen encontrar el modo de resolverse y eso lleva a que el apoyo de la población al régimen chavista-madurista sea cada vez menor. Eso lleva a un cierre autoritario que es inevitable si no consiguen modificar la economía. A todo esto se suma la desestabilización política de la derecha y Estados Unidos y la agresión económica, que terminan de configurar un panorama muy difícil.

-Correio da Cidadania: Se miramos a otros grandes países del continente (3), vemos una Argentina completamente desfigurada, con las cifras de fuga de capital en las alturas, una reforma jubilatoria que despierta el más profundo rechazo de la población y movimientos de mujeres muy fuertes en las calles (4). Colombia, después de décadas de guerra interna, tiene manifestaciones muy fuertes en oposición a las políticas uribistas. ¿Qué lecciones podemos tomar de estas realidades vecinas?

Mi impresión es que en el trasfondo de toda esta situación tan crítica está la acumulación por despojo, por robo, eso que llamamos extractivismo y que se resume en monocultivos muy contaminantes, minería depredadora, grandes obras como Belo Monte y frenética especulación urbana. Esto es el modelo financiero en esta etapa de crisis del imperio y de retraimiento del capitalismo. No quiero hacer esa operación cosmética que hace una parte de la izquierda y que me parece tramposa: si cambia el gobierno y asumen los progresistas, ya no estamos en el neoliberalismo. No, el neoliberalismo no es un gobierno, es un sistema que tiene un pie en la economía de despojo, un pie en la sociedad militarizada (las leyes antiterroristas las aprobó la izquierda y son parte del modelo) y otro pie en la política. La única luz que tenemos en este período tan oscuro son los movimientos de mujeres y de indígenas, que en el fondo son muy parecidos porque tocan la tecla de la opresión y sólo se pueden combatir las opresiones partiendo del cuerpo.

-Correio da Cidadania: Volviendo a la entrevista de 2017, usted habló de Lenin Moreno, entonces el nuevo presidente de Ecuador, y que aún no se sabía si haría una gira a la derecha o no. Pasados dos años, ¿cómo podemos analizar este país, que en tiempos de Correa jugó un importante papel en el ámbito de los gobiernos progresistas?

No hay dudas de que Moreno hizo un viraje a la derecha, en alianza con el empresariado local y con Washington. Creo que ese viraje es para un buen tiempo, porque como lo demuestran las cifras, no es fácil que retorne Correa.

Ahora, hay que preguntarse cómo fue posible. La “traición” no explica nada, porque detrás de Moreno se fue la mayor parte de Alianza País que hasta el día anterior estaba con Correa. Mi impresión es que Correa dejó una situación económica muy mala, con un gran endeudamiento, y que había una gran tensión política sobre todo con los movimientos populares e indígenas. Correa se enemistó con los movimientos y éstos le pagaron apoyando a los adversarios de Correa. No comparto esa actitud, pero la entiendo.

-Correio da Cidadania: ¿Y cómo miras la entrega de Julian Assange por parte de Moreno? Más allá de las imágenes de sus fiestas y excesos, ¿qué esto dice sobre la libertad de prensa o el momento del periodismo, especialmente lo que va en contra de los intereses de los poderosos? ¿Cómo esto puede reflejar en un país como Brasil, donde según la Unesco, es el 6º país más peligroso para ejercer esta profesión?

La libertad de prensa no existe. Sólo hay libertades de todo tipo para las clases medias y altas, pero no hay libertades ni derechos para la mitad pobre, negra y favelada, y sobre todo para los y las jóvenes. Tenemos que crear nuestros propios medios, nuestros propios espacios y poderes, porque un pueblo con derechos pero sin poder, no es nada. Este es el punto. Seguir reclamando derechos y libertades al Estado, está muy bien para los sindicatos cuya base social son individuos con empleo en blanco, formal, con todos los derechos de seguridad social, pensiones, y acceso a la salud y la educación que viven en barrios donde hay saneamiento y así. Pero la otra mitad, la que no tiene empleo ni acceso a ningún servicio digno, pedir derechos no tiene sentido. Está bien que los pidan, pero si además construyen lo propio, “su” salud, “su” educación, o sea su propio mundo.

-Correio da Cidadania: ¿Cuáles son los desafíos más importantes puestos para el campo popular en esta coyuntura?

Lo que acabo de decir: construir el mundo propio. Ese mundo que tuvieron los obreros el siglo pasado, hasta que el Estado del Bienestar desmontó los ateneos, las escuelas populares, el tiempo libre de los obreros, todos los espacios de socialización que eran espacios de poder popular. Si no hacemos esto, estamos a merced de los poderosos.

Para mi esta es la estrategia más importante y eso implica pensar en el largo plazo. La clave de la resistencia de los pueblos originarios es esta, que no dejaron sus comunidades, que las siguen construyendo y sosteniendo. Veo que los pueblos negros están transitando un camino similar, re-construyendo quilombos, que son la clave de la acción popular no estatista como ya lo planteaba Abdias do Nascimento.(5)

Por Raphael Sanz
Correio da Cidadania

 

Notas

1) “El mayor error de los progresismos fue no haber tocado la riqueza; ahora vemos avance continental de las derechas” , Raúl Zibechi, Correio da Cidadania, 6 de janeiro de 2018.
2) Referencia a los partidarios del escritor Olavo de Carvalho, gurú ideológico del presidente Bolsonaro.
3) “La imposible gobernabilidad de las derechas”, Raúl Zibechi, Correio da Cidadania el 7 de mayo de 2019.
4) “Para aprobar reformas impopulares, gobierno Macri reinaugura era de violaciones del Estado”, Correio da Cidadania, 23 de diciembre de 2017.
5) Abdias do Nascimento (1914-2011), dramaturgo, actor, escritor y poeta, activista vinculado al movimiento en defensa de los derechos de los afrobrasileños. Doctor honoris causa en las universidades del Estado de Río de Janeiro (1993) y Federal de Bahía (2000), entre otras. En 1983 resultó electo como diputado federal por el PDT (Partido Democrático Trabalhista). En 1991 y entre 1997 y 1999 ejerció como senador. Sus discursos y proyectos de ley apuntaron a la superación del racismo y el apoyo al movimiento negro. Fue también secretario de Defensa de la Promoción de la Población Afrobrasileña de Río de Janeiro entre 1991 y 1994, y secretario estadual de Ciudadanía y Derechos Humanos del Estado de San Paulo entre 1999 y 2000.

http://www.correiocidadania.com.br/
Traducción de Raphael Sanz para Correspondencia de Prensa: https://correspondenciadeprensa.com/

Entre crisis de la democracia y guerra contra la democracia

Por Janette Habel

América Latina está viviendo un cambio geopolítico. La hegemonía de Estados Unidos está en declive relativo, mientras que se está profundizando la penetración económica china. La caída de precios de los productos básicos ha llevado a una desaceleración económica que reduce la base social de apoyo a los gobiernos nacional-populares. El gobierno de Donald Trump y sus aliados de la derecha radical latinoamericana han utilizado los escándalos de corrupción que han afectado a algunos políticos de la ola de izquierda de la década de los años 2000 para desacreditarlos, tomar el poder y pasar a la ofensiva, poniendo en marcha una contrarreforma social reaccionaria.

¿Cómo y por qué gobiernos provenientes de movilizaciones populares anti-liberales, elegidos democráticamente en la primera década del siglo XXI, han podido ser acusados de incumplir sus promesas, ser atacados por corrupción o complicidad con la corrupción y, en última instancia, ser expulsados por los depredadores neoliberales? Destacando las incertidumbres que rodean el futuro de América Latina, el muy liberal Financial Times[1] cuestiona la «ironía del destino que golpea a un subcontinente después de que se haya celebrado una década latinoamericana», durante la cual, “desde el Río Grande hasta la Patagonia, América Latina vivió una era democrática, se benefició de la estabilidad macroeconómica, de un período floreciente gracias al auge de las materias primas y de la demanda china. Cada año, millones de personas llegaron a engrosar las filas de una nueva clase media, el subcontinente fue desnuclearizado (por la firma generalizada del tratado de no proliferación) y los derechos de las comunidades indígenas empezaron a ser reconocidos. En un continente siempre marcado por el machismo, el movimiento de mujeres por su emancipación estaba despegando. La pobreza y la desigualdad estaban disminuyendo. Las multinacionales se apresuraban a tomar posiciones”.

Pero con el fin del auge económico y la crisis, los escándalos de corrupción explotaron, provocando la ira de los ciudadanos exasperados por las camarillas y las mafias presentes en las administraciones y los aparatos estatales. Transmitidos eficazmente por los medios de comunicación, según el Financial Times estos escándalos financieros explicarían los éxitos electorales de la derecha en Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú. La constatación es precisa pero un poco limitada.

La revelación de casos de corrupción financiera por parte de grandes empresas, especialmente brasileñas, en relación con los líderes políticos de primer nivel, desempeñó un papel en el giro a la derecha de los electorados latinoamericanos. Pero estas prácticas no son nuevas en el continente, aunque si han adquirido una mayor dimensión con la liberalización del comercio y la globalización. De hecho, han sido instrumentalizados al servicio de una estrategia de desestabilización implementada por la administración estadounidense, cuya dominación se vio amenazada en su patio trasero. Ante el desafío hegemónico que le opone a China, Washington ha emprendido una prueba de fuerza contra la creciente penetración económica de Pekín en el subcontinente.

Si la crisis venezolana es la más dramática, otros gobiernos que han encarnado una esperanza para los pueblos de la región se han derrumbado. Brasil y Argentina, por mencionar solo los más importantes, han experimentado crisis políticas e institucionales internas muy graves. Algunos de los países agrupados en la Alianza Bolivariana para las Américas[2](ALBA) también están experimentando tensiones muy significativas. Rompiendo con las políticas del ex presidente Rafael Correa y rechazando los compromisos de su campaña electoral, su sucesor, Lenin Moreno, abandonó el ALBA. En Nicaragua, los movimientos populares hacen vacilar el despotismo familiar de la presidencia de Daniel Ortega. Bolivia parece ser una excepción. El presidente boliviano firmó en Pekín en 2018 un pacto que convierte a su país en «un socio estratégico» de China. Pero la política económica de Evo Morales es cuestionada por algunos movimientos indígenas. El presidente de Bolivia tiene a su favor la modernización económica del país y el reconocimiento del indigenismo, pero, en contra suya el desgaste del poder personal. A pesar de un referéndum en 2016, en el que los bolivianos dijeron «no» a un cambio en la Constitución que permitiese a Evo Morales postularse para un cuarto mandato, este último será candidato a la elección presidencial en octubre de 2019. La elección tendrá pues el valor de un test. Para Cuba, que se había beneficiado de un entorno regional muy favorable, las consecuencias de los reveses y las derrotas de sus aliados son tanto más graves por cuanto que la isla está involucrada en un cambio generacional de liderazgo y en una transición económica y social repleta de peligros, mientras que D. Trump ha reforzado las sanciones económicas ya incluidas en la Ley Helms Burton. Por primera vez desde el «período especial» tras el colapso de la Unión Soviética, la isla conoce penurias económicas y de medicamentos que amenazan la salud de la población y pueden resquebrajar el régimen.

Si bien la creciente penetración de China, que se ha convertido en el principal consumidor mundial de materias primas, facilitadora de préstamos y créditos, se ha utilizado para modernizar las economías, la caída de los precios de las materias primas ha provocado una desaceleración e incluso una interrupción del crecimiento en la mayoría de los Estados de la región. La re-primarización de las economías, vinculada al auge de los precios de las materias primas, ha tenido consecuencias ambientales significativas. La sobreexplotación de los recursos naturales y las políticas extractivistas han llevado a movilizaciones indígenas significativas en Ecuador, Bolivia, Brasil, Colombia, Perú, Chile, entre otros. Las políticas sociales implementadas en la primera década del siglo XXI -transferencias sociales condicionadas, programas asistencialistas- han sido cuestionadas, fragilizadas por una concepción política cortoplacista.

2. La contraofensiva americana

Pekín es ahora designada por Washington como «un adversario estratégico»[3]. La administración estadounidense ha preparado su respuesta para preservar su hegemonía declinante dentro de su perímetro de seguridad. En una entrevista publicada el 9 de abril de 2019, periodistas de Reuters informaban sobre los comentarios de dos altos funcionarios de la Administración Trump respecto a la estrategia del presidente de Estados Unidos hacia Cuba y Venezuela. A la pregunta de los periodistas que cuestionaban la efectividad de la política implementada con respecto a estos dos países, la respuesta de los dos altos funcionarios fue inequívoca: «Hay que tomar en serio nuestras declaraciones respecto a Cuba y Venezuela. Algunas personas piensan, o tal vez esperan, que el presidente Trump esté mintiendo y que no tenemos una estrategia. Tenemos una estrategia integral. Este es nuestro patio trasero, esto es muy serio”. Una afirmación confirmada desde el 2 de mayo por el Secretario de Estado Mikel Pompeo, “Todas las opciones están sobre la mesa”, ha afirmado.

Al explotar la crisis venezolana, la Casa Blanca ha podido establecer un nuevo mecanismo regional en el subcontinente, «para ayudar a la oposición a liberar al país de la tiranía de Maduro». Con PROSUR, Trump ha creado en marzo de 2019 su propio bloque sudamericano contra Venezuela, Bolivia, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR)[4], y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), procesos de integración en los que Estados Unidos estaban ausentes. Todos los miembros de PROSUR son parte del Grupo de Lima[5], un bloque que formado para repudiar a Nicolás Maduro. El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, estuvo presente en su última reunión, así como Juan Guaidó, el autoproclamado presidente de Venezuela.

La administración Trump también ha reorganizado su dominación en el Caribe, sacudida por las redes diplomáticas construidas por Hugo Chávez alrededor de Petro Caribe, un acuerdo de suministro de petróleo en condiciones preferenciales, muy beneficioso para las pequeñas islas del Caribe. Las nuevas iniciativas de los Estados Unidos, la Iniciativa de Seguridad Energética del Caribe y la Estrategia del Caribe 2020-, están destinadas a ser un contrapeso de Petro Caribe. De manera similar, las nuevas inversiones prometidas por los EE.UU pretenden contrarrestar los efectos de la creciente presencia de China en ciertos estados del Caribe (Trinidad y Tobago, Granada, Dominica, Antigua y Barbuda y la República Dominicana) que se han unido al proyecto Rutas de la seda.

Con la elección de Hugo Chávez se lograron progresos significativos en términos de integración regional, pareció haberse materializado la esperanza de un acercamiento latinoamericano independiente con su gran vecino del norte, gracias en particular al el acuerdo alcanzado entre el presidente brasileño Lula y el presidente venezolano en Mar del Plata en 2005, que había frustrado la propuesta del Área de Libre Comercio de las Américas (ZLEA o ALCA) impulsado por Washington. Pero el proyecto bolivariano de emancipación de la tutela del gran vecino del norte se ha desvanecido. El fracaso del ALCA fue una derrota para la administración estadounidense de importancia estratégica. Esta zona de libre comercio se extendería desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Con casi mil millones de habitantes, este proyecto geopolítico habría cambiado las relaciones de fuerza internacionales. Deseada por Washington, su capital, Miami, habría santificado la preponderancia americana.

3. La internacionalización de la cuestión venezolana: ¿hacia una nueva guerra fría?

La catastrófica situación venezolana va mucho más allá del continente latinoamericano. Para el investigador Jean-Jacques Kourliandsky[6], «está surgiendo en Venezuela un punto de tensión que revela lo que sucede en las relaciones internacionales, con el riesgo de volverse a plantear, de otra manera, el conflicto que tuvo lugar entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en el siglo XX. Se vuelve a las rivalidades entre las potencias mundiales. Este caso de Venezuela ofrece un terreno oportuno para esta oposición». Alain Frachon, editorialista de Le Monde[7] se pregunta, él también: «¿Habríamos regresado a una forma de guerra fría entre Occidente y el bloque chino-ruso? No, porque la globalización económica ha tejido entre ellos una red de relaciones económicas sin precedentes». «Todavía no, porque Occidente está desunido», dice Frachon. Sin embargo, la Unión Europea (UE) se ha alineado con las posiciones de Donald Trump al apoyar de manera inmediata y sin reservas al autoproclamado presidente interino Juan Guaidó. Para el investigador venezolano Edgardo Lander, «el proyecto del Sr. Pompeo y D. Trump se basa principalmente en la interferencia externa de los países del llamado grupo de Lima y Estados Unidos, que buscan provocar un cambio de régimen, una operación en la que Guaidó es solo un peón. Ha surgido casi de la nada, no era muy conocido fuera de su partido, Voluntad Popular«, un partido de extrema derecha que representa el sector más violento de la oposición. «Muchos políticos de los partidos de la oposición se sorprendieron por la autoproclamación de Guaidó, mientras que Trump, que estaba al corriente, lo reconoció después de solo diez minutos. Le siguieron más de 50 países», comenta Lander, incluidos muchos gobiernos latinoamericanos. N. Maduro cuenta con apoyo externo, especialmente de China y Rusia. El secretario de Estado estadounidense, M. Pompeo, acusó a Rusia y Cuba de ser responsables de la crisis política venezolana. Moscú ha expresado su intención de asumir el desafío lanzado por Washington. Rusia tiene importantes intereses financieros en el país, a través de la presencia del gigante petrolero estatal Rosneft, que ha concedido préstamos a Caracas. El Tesoro americano ha acusado a Rosneft de comprar petróleo a su homóloga, la compañía petrolera de Estado PDVSA (Petróleos de Venezuela SA) y ha impuesto ilegalmente sanciones al banco ruso Evrofinance Mosnarbank, acusándolo de complicidad en estas operaciones. «Rosneft no está involucrado en política y lleva a actividades puramente comerciales en Venezuela», dijo la empresa estatal. La oficina de la compañía petrolera venezolana PVDSA en Portugal cerró y se trasladó a Moscú. En marzo, la presencia de dos aviones militares rusos que transportaban cien soldados y 35 toneladas de equipo en el aeropuerto de Caracas aumentó la tensión. El presidente Donald Trump ordenó a Rusia abandonar el territorio venezolano[8] mientras que el vicepresidente Mike Pence denunció una «provocación» por parte del Kremlin y el secretario de Estado Mike Pompeo una «intrusión persistente del personal militar ruso» destinada a «apoyar el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro». Los rusos han relanzado un programa de aviación nuclear de largo alcance, que habían interrumpido desde el colapso de la URSS. «Se encuentran nuevamente en posesión de aviones que tienen la capacidad estratégica de recorrer el mundo, volar a todas partes equipados y lanzar bombas nucleares. Caracas permite a estos aviones hacer una parada técnica»[9].

Continuando su ofensiva internacional, Mike Pompeo instó vivamente al gobierno indio a no comprar petróleo venezolano. El mercado indio es de hecho muy importante para la economía venezolana, dado el embargo de petróleo de los Estados Unidos. «Le estamos pidiendo a la India, así como a otros países, que no sean un salvavidas para el régimen de Maduro. Confío en India, que ha sido un partidario muy activo de nuestros esfuerzos en Irán y creo que será lo mismo ahora y que entenderá la amenaza para el pueblo venezolano»[10].

La administración de los Estados Unidos ha reactivado el Título III de la Ley Helms Burton (que lleva el nombre de sus autores, el senador republicano Jesse Helms y el representante demócrata Dan Burton). Esta ley federal de los Estados Unidos, titulada Cuban Liberty and Democracy Solidarity (Libertadi), permite emprender acciones legales contra compañías extranjeras, especialmente europeas, presentes en Cuba. Esta ley cuyo alcance es extraterritorial fue promulgada en 1996 bajo la presidencia de Bill Clinton. Especialmente trata de impedir la «competencia desleal» de la inversión directa de compañías extranjeras en Cuba, mientras que las compañías estadounidenses no pueden invertir debido al embargo, de imponer la extraterritorialidad del derecho estadounidense en el terreno internacional (como en Irán), y de asfixiar económicamente a la isla, ya estrangulada por las consecuencias de la crisis venezolana.

John Bolton, Consejero de seguridad nacional de Donald Trump, ha revelado los objetivos reales de la ofensiva actual: «Si las compañías petroleras estadounidenses pudieran invertir en Venezuela y producir petróleo, eso haría una gran diferencia. Sería bueno para el pueblo venezolano. Sería bueno para el pueblo estadounidense. Este es un problema para nuestros dos países, debemos asegurarnos de que el resultado de esta situación nos sea favorable».

4. La implosión de un proyecto nacional popular

Es en este contexto geopolítico que entienden los fracasos de los gobiernos progresistas en la primera década del siglo XXI. Tras sus victorias electorales se enfrentaron a un triple desafío: económico, social, institucional. El presente texto no puede analizar las causas políticas particulares de las crisis actuales en los diversos Estados latinoamericanos, de los cuales la catástrofe venezolana es la más significativa. Se han acumulado los errores, sobre todo bajo la dirección de N. Maduro, pero la revolución bolivariana se ha enfrentado desde sus inicios a dificultades considerables, compartidas en diversos grados, más allá de sus diferencias, por otros países de América Latina. Criticando las políticas económicas neoliberales inspiradas en el Consenso de Washington y sus fracasos con consecuencias sociales desastrosas, los nuevos gobiernos nacional-populares han aprovechado un entorno favorable para implementar políticas redistributivas. Apoyándose en la potencia pública[11], han financiado importantes programas sociales, mediante el impulso de políticas de salud, de educación, destinadas a reducir las enormes desigualdades sociales de todo el continente, cuyos efectos de arrastre permitirían tasas de crecimiento duraderas. Pero esta estrategia desarrollista, basada en la explotación y la exportación de materias primas, minerales y productos agrícolas, ha sido sacudida por la caída de los precios de materias primas desde los años 2012-2013. Hugo Chávez muere en 2013. Cuando su sucesor designado, Nicolás Maduro, accede a la presidencia, la crisis está ahí.

A principios de la década de 2000, Caracas podía contar con un maná considerable de petróleo: el precio del barril de petróleo oscilaba en torno a los 130 dólares, y Chávez había sabido cómo usar esta renta para implementar medidas sociales e impulsar una política de solidaridad internacional. Pero los efectos de la caída en el precio del barril de petróleo a 40 dólares en el período 2013-2014 serán dramáticos, como en otros países, por ejemplo, Argelia. Si Venezuela tiene las reservas de hidrocarburos más grandes del mundo, su soberanía alimentaria no está asegurada. La economía venezolana depende en el 80-90% de sus exportaciones petroleras; sin embargo, a pesar de la volatilidad conocida de los precios, no se ha iniciado una diversificación económica importante para reducir esta dependencia. En una economía basada en la exportación de hidrocarburos, la alimentación y muchos bienes esenciales dependen de las importaciones. Con una moneda en colapso, la escasez de alimentos y medicinas se está multiplicando y los precios se disparan. Según el FMI, la tasa de inflación debería alcanzar el 10 000 000% en 2019[12]. A lo que se suman las sanciones americanas. Para Mark Weisbrot y Jeffrey Sachs[13], estas penas son un castigo colectivo: «Más de 300.000 personas están en riesgo de falta de medicamentos o de tratamiento. 80.000 personas con VIH no han recibido tratamiento desde 2017, 16.000 personas se encuentran en espera para diálisis, 4 millones de diabéticos e hipertensos carecen de insulina y de medicamentos cardiovasculares”.

La caída de los precios de las materias primas también ha tenido graves consecuencias sociales y políticas para el resto del subcontinente: el retorno de la pobreza y la miseria, la inflación galopante, el crecimiento de los flujos migratorios, la explosión de la violencia social y la delincuencia relacionada con la expansión del narcotráfico. Han seguido las rupturas institucionales, alimentadas por los casos de corrupción que afectaron a los gobiernos. La crisis de la representación política es general, como lo demuestra la elección de Jair Bolsonaro en Brasil, Iván Duque en Colombia y Mauricio Macri en Argentina. Todos estos elementos han provocado una crisis democrática tanto más seria que anula las esperanzas generadas por el surgimiento de gobiernos de movimientos populares, cuya legitimidad inicial ha colapsado, facilitando el surgimiento de líderes de derecha y de extrema derecha. Como señaló el ex ministro brasileño, Celso Amorim, «este aumento fue a través de las urnas: el poder económico y los medios de comunicación desempeñaron un papel muy importante, a veces decisivo en estas elecciones, ya sea a través de golpes de estado parlamentarios -las destitucionessin un delito de responsabilidad- como en Brasil»[14]. De hecho, la destitución de Dilma Rousseff por insinceridad presupuestaria se llevó a cabo a favor de un sucesor ultra-corrupto, Michel Temer, ahora encarcelado. Pero Amorim también recuerda que el gobierno de Lula nunca ha podido contar con una mayoría en el Congreso y que «siempre se ha visto obligado a formar alianzas con ciertos sectores de la élite conservadora. Nos enfrentamos al mismo problema con los medios. Éramos conscientes que era necesaria una reforma de la legislación sobre los medios de comunicación e información para prevenir los monopolios y garantizar un mínimo de pluralismo. Pero realmente no teníamos el poder para hacerlo». Ello requeriría una revisión completa del sistema electoral e institucional. Una confesión que resalta los límites de la «ocupación» del poder.

El paralelismo entre la crisis venezolana bajo la presidencia de Maduro y la expulsión del poder de Lula en Brasil es obviamente limitado. El punto común es la contraofensiva estadounidense. La judicialización de los políticos acusados ​​de corrupción ha sido explotada para permitir el recurso a los dirigentes de extrema derecha. ¿Pero las manipulaciones obvias de la diplomacia estadounidense son suficientes para explicar los desplomes y las derrotas? Muchos críticos cuestionan las estrategias económicas y las concepciones políticas adoptadas.

5. De Chávez a Maduro: continuidad y crítica

¿Se debe incriminar la política de Hugo Chávez? Hay que recordar las principales contradicciones a las que se enfrentó. Cualquier análisis de la situación venezolana actual debe comenzar por un recordatorio de la situación geopolítica, económica y social del país antes de su elección. Venezuela era un país en crisis, como constataban en el 2009 Olivier Compagnon, Julien Rebotier y Sandrine Revet: «la crisis es la de una economía petrolera que no había salido salir de las lógicas rentistas heredadas del pasado y que en 1983 había sufrido de pleno la contracción del mercado petrolero y la caída de los precios del petróleo. Crisis económica a la que se sumó una «crisis social durante el Caracazo de febrero de 1989 y su sangrienta represión»[15].

Emprender un proceso de diversificación económica y desarrollar la industria agroalimentaria requiere tiempo y dinero. Sin embargo, el horizonte temporal disponible para Hugo Chávez estuvo limitado por el respeto al calendario, las restricciones electorales y por la necesidad de enfrentar una oposición que nunca aceptó su victoria y buscó en 2002 derrocarlo con un golpe de Estado. Además, la reconstrucción de un modelo de desarrollo basado hasta entonces en los ingresos del petróleo se enfrenta a los intereses de los grupos económicos y los sectores del aparato estatal que están vinculados a ellos. Al beneficiarse de mayorías electorales muy amplias y de una coyuntura favorable, basadas en una inmensa popularidad, Chávez buscó eludir el antiguo aparato estatal mediante la creación de Consejos Comunales populares, instrumentos de una democracia más participativa. En su tercera reelección hizo del «Estado comunal» el curso «irreversible» del país, con el objetivo declarado de cubrir a toda Venezuela de los Consejos Comunales antes de 2019, en lugar de los ayuntamientos, mientras se mantenía dentro del marco de las instituciones parlamentarias[16]. Pero con el tiempo, se multiplicaron las tensiones entre las instituciones estatales y los consejos comunales, demasiado dependientes del poder presidencial.

Después del golpe de estado de 2002, el Estado Mayor y los oficiales superiores del ejército habían sufrieron cambios significativos. Miles de ejecutivos de PVDSA también fueron destituidos después de participar en una huelga general para derrocar al gobierno. Chávez instituyó un modo de gobierno popular validado por las elecciones, pero paternalista y autoritario. Un liderazgo carismático basado en una legitimidad política que N. Maduro no heredará. La muerte de Chávez en 2013 coincidió con la crisis. Su sucesor designado fue elegido con un pequeño margen. Se enfrentará de inmediato a las consecuencias del colapso de los precios del petróleo. Muy rápidamente, la oposición, ayudada por la administración de Trump, intensificará su ofensiva contra un poder debilitado. El débil consenso de que disfrutaba inicialmente el nuevo presidente se desmoronó. Entonces, el desastre cayó sobre la población. ¿Cuáles son las causas? Las opiniones divergen. El ex asesor de Chávez, Temir Porras, cree que «debe tenerse en cuenta que antes del colapso, el país había alcanzado los más altos estándares de vida de su historia. Fue hace cinco años. Si ese descenso a los infiernos es tan importante, también es porque comenzamos desde lo alto. Muchas personas habían salido de la pobreza, una clase media estaba empezando a crecer, el salario mínimo había sobrepasado los 300 dólares. También debe tenerse en cuenta que Venezuela ha estado profundamente dividida desde 1999 entre dos polos sociales: el chavismo y el anti-chavismo. Estas dos fuerzas existieron antes de la crisis, y eso explica por qué la oposición presenta la situación actual como un producto directo de las medidas de justicia social adoptadas hace 12 o 13 años. En mi opinión, debemos buscar las fuentes de esta crisis más en el corto plazo, en lo que ha hecho la administración de Maduro en los últimos cinco años».

El investigador Thomas Posado[17] critica las decisiones de N. Maduro. «Encerró a Venezuela en este paradigma extractivista, al promulgar, en 2016, un decreto conocido como el Arco Minero del Orinoco, que confía 112.000 km2 (equivalente a la superficie de Portugal) a multinacionales extranjeras para la explotación de oro, de diamantes, de hierro, de cobalto, de bauxita y de otros minerales». El economista venezolano Simón Andrés Zúñiga discute las decisiones tomadas: «El bloqueo y la piratería de los fondos del gobierno imponen una moratoria al pago de la deuda«. Un juicio compartido por Eric Toussaint, quien denuncia «la continuación del pago de la deuda externa en lugar de declarar una moratoria» y utilizar los recursos financieros ahorrados para enfrentar mejor la crisis humanitaria que está afectando al pueblo venezolano. A partir de 2016[18], el Comité para la Abolición de Deudas Ilegítimas (CADTM) instó al gobierno venezolano a realizar una auditoría de la deuda con la participación de los ciudadanos». Una proposición teóricamente correcta, pero difícil de aplicar dado el equilibrio de poder. Éric Toussaint tiene otras reservas: «la ausencia de una lucha contra la fuga de capitales, organizada con la complicidad de las más altas autoridades de la administración y el gobierno, la continuación del modelo exportador extractivista que favorece el agotamiento de los recursos naturales del país, la represión contra los delegados sindicales y otros activistas, el desarrollo de políticas clientelistas». Juicios rigurosos retomados por Ángel Arias[19], para quien «una de las razones de la ruina económica del país es la transferencia de los ingresos estatales, provenientes de la renta petrolera, a las manos de actores privados, tantos ingresos que se fueron al extranjero y que nunca se han invertido» mientras que «los diferentes grupos de la burguesía nacional (antiguos y nuevos) nunca han dejado de tener a su disposición dólares de la renta petrolera. ¿Cómo explicar sino la fuga de capitales, de hasta 500 mil millones de dólares, en los últimos años? «.

Agreguemos un gran error político: en diciembre de 2015, la oposición gana las elecciones parlamentarias, una derrota reconocida por primera vez por Nicolás Maduro, pero que acabará por no reconocer. En julio de 2017, elude al Parlamento al elegir una Asamblea Nacional Constituyente, una elección boicoteada por la oposición que denuncia una maniobra política. El gobierno se debilita, Washington intensifica su ofensiva, refuerza las sanciones económicas. Minada por la crisis, la base social del gobierno se fractura, los chavistas se refugian en gran parte en la abstención sin llegar a unirse a la oposición. El precio a pagar por estos errores es alto, errores políticos que Chávez no había cometido. Derrotado en 2007, en un referéndum que proponía una reforma constitucional que aseguraría «la transición del país al socialismo», reconoció su derrota. A partir de entonces, Maduro queda aislado internacionalmente, y puede comenzar la operación de Guaidó, preparada desde hace mucho tiempo. Frente a la desmovilización popular, el apoyo de las Fuerzas Armadas Bolivarianas (FANB) se ha vuelto decisivo. Muy insertadas en la economía, disfrutan de muchos privilegios y algunos de sus oficiales están acusados ​​de corrupción. Columna vertebral del estado, son esenciales para la supervivencia del régimen. Las deserciones tan esperadas han sido muy limitadas.

La gravedad de la crisis es tal que es difícil prever el resultado. Sin embargo, ¿cómo se puede explicar que Maduro logre mantenerse en el poder a pesar de una crisis económica y social tan profunda? ¿Qué apoyos populares tiene todavía? Su creciente autoritarismo es fuertemente cuestionado. Pero el respeto de la autonomía de los movimientos sociales y del movimiento sindical nunca ha sido el punto fuerte del chavismo[20]. Las divisiones entre la autonomía o la dependencia del gobierno, la prioridad dada a la defensa de la revolución sobre la defensa de los derechos de los asalariados/as, han causado muchas rupturas en los sindicatos. Sin embargo, el gobierno continúa beneficiándose del apoyo de una parte de la gente, señala un académico. «Con Chávez, se han producido cambios político-culturales, con una transferencia de poder a la población. Ésta tenía un sentido de dignidad. Se sentía facultada para influir en su propio futuro y como parte de un proceso de transformación y ya no como un grupo marginado que anteriormente ni siquiera estaba presente en el discurso político. Ello ha ayudado a construir esta fuerte lealtad que todavía está presente, a pesar de que la gente vive hoy en peores condiciones que antes de Chávez. Existe todo un sistema de clientelismo y control político: muchas familias dependen principalmente de los programas gubernamentales. Pero debemos tener en cuenta la dimensión político-cultural del chavismo. Sin esta gran lealtad, que se alimenta de los primeros años del proceso bolivariano, el control clientelista no funcionaría en absoluto. Pero hay otro elemento de estabilidad: El miedo a perder todos los derechos adquiridos en caso de victoria de la oposición». Rafael Uzcategui, coordinador de Provea, una ONG que defiende los derechos humanos, confirma: «la oposición no ha podido proponer un proyecto de país creíble».

El fracaso de los gobiernos progresistas latino-americanos, apoyados sobre movimientos populares de masas, vuelve a plantear cuestiones fundamentales. ¿Cómo desarrollar una política económica de «proteccionismo solidario», como la llevada a cabo por Chávez, en el marco de la globalización y las sanciones estadounidenses? ¿Cómo diversificar los recursos económicos y garantizar la soberanía alimentaria en el contexto de un desarrollo sostenible que respete el medio ambiente? El aparato de Estado, sus instituciones, se mantuvo sin cambios en Brasil con el resultado que conocemos. Los cambios institucionales impulsados ​​por Chávez no han permitido profundizar el proceso revolucionario bolivariano. Finalmente, ¿cómo confrontar a las oligarquías nacionales, cómo lidiar con la violencia imperial?, en fin ¿cuál es la posible legitimidad democrática en un país en guerra? Cuarenta años después de la caída de las dictaduras, estas cuestiones estratégicas siguen sin respuesta.

Janette Habel es profesora titular en el Instituto de Estudios Superiores de América Latina y miembro del Consejo Científico de Attac-Francia.

Traducción: viento sur

https://france.attac.org/nos-publications/les-possibles/numero-20-printemps-2019/dossier-lien-entre-l-evolution-des-rapports-internationaux-et-la-democratie/article/l-amerique-latine


[1] Financial Times, 29/11/2018.

[2] Creada en 2004 a initiaciva de Venezuela y de Cuba, el Alba comprende a once países: Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, República Dominicana, Granada, Nicaragua, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, le Surinam y Venezuela.

[3] El comercio total entre China y América Latina ha pasado de 12 mil millone en 2000 a 280 mil millones de dólares en 2017. Alexander Main, “Is Latin America still the United States backyard ?”, RIS, N°117, 2018.

[4] UNASUR nació en 2008 a iniciativa del presidente Hugo Chávez. Reunía a las 12 repúblicas de América del Sur.

[5] Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Guayana, Honduras, México, Panamá, Perú, Paraguay, Santa Lucía.

[6] Jean-Jacques Kourliandsky, La Croix, 29 de marzo de 2019.

[7] Le Monde22/3/2019.

[8] Le Figaro, 28/3/2019.

[9] Christophe Ventura, Le vent se lève, 3 de mayo de 2019.

[10] Reuters.12 de marzo de 2019, “Pompeo rejette la responsabilité de la crise vénézuélienne sur la Russie et Cuba”.

[11] G.Flexor, R.Dias, Da Silva, Jenifer Pinto, “Le nouveau développementalisme, propositions et limites”, Cahiers des Amériques Latines N° 85, 2017.

[12] Center for Economic and policy research (CEPR), “Economic sanctions as collective punishment : the case of Venezuela”, abril de 2019.

[13] Center for Economic and policy research (CEPR), “Economic sanctions as collective punishment : the case of Venezuela”, abril de 2019.

[14] Celso Amorim, “La crise systémique brésilienne et le miroir latino américain”, La revue internationale et stratégique, RIS, N° 111, 2018.

[15] Olivier Compagnon, Julien Rebotier et Sandrine Revet, Le Venezuela au delà du mythe, Éditions de l’Atelier, París, 2009.

[16] Cf. la tesis de Anne-Florence Louzé : “Peuple et pouvoir dans le Vénézuéla de Hugo Chàvez, une voie d’avenir pour la démocratie ?”, Universidad París 8, 2009.

[17] Thomas Posado, “Tournant à gauche en Amérique latine : fin de cycle ?”, Recherches Internationales, N° 107, 2016.

[18] “CADTM / AYNA exhorta y ofrece apoyo al gobierno venezolano para Auditoría Ciudadana de la Deuda”, 9/5/2016.

[19] Sociólogo y militante venezolano de la Liga de Trabajadores por Socialismo (LTS).

[20] Cahiers des Amériques latines “Syndicalismes et gouvernements progressistes”, N° 86, 2017.

 

Entrevista a Raúl Zibechi, escritos y pensador-activista uruguayo

Debemos ser coherentes en no ser consumistas, en respetar el medio ambiente, en relacionarnos de modo no mercantil con la naturaleza y con los seres humanos.

Periódico Rojo y Negro

– Raúl, para las gentes de CGT, la actual coyuntura social y política, desde el punto de vista estratégico, es decir, el que proponemos, planteamos y hacemos frente al avance de la revolución neoliberal y su vertiente más derechizante (los Trump, Bolsonaro, Macri, Salvini, la tríada española -Casado, Rivera, Abascal), nos obliga a pensar y repensar en la necesidad de construir un movimiento multifocal, es decir, con muchas caras precarizadas, ninguneadas, desahuciadas, expoliadas, diversas, asesinadas y empobrecidas física y subjetivamente, que suponga un freno radical a la barbarie, para ser capaces (al menos intentarlo) de mostrara la sociedad que existen modos, colectivos y herramientas para construir un futuro digno para las personas y el medio natural en el cual desarrollamos la vida. ¿Cómo lo ves, lo piensas y lo vives desde tu perspectiva y si existe alguna posibilidad?

° Primero quisiera decir que todas las corrientes de la izquierda hemos fracasado: socialistas, comunistas, maoístas, trotskistas, anarquistas, socialdemócratas… todas hemos cosechado derrotas. Reconocerlo no debería ser un problema, ya que el primer paso para enderezar el camino es ese, aceptar que las clases dominantes han conseguido en las dos o tres últimas décadas imponer su modelo de sociedad que, como dices, es cada vez más derechista.

Luego habría que ver cómo está nuestro mundo, o sea los de abajo, los trabajadores, el mundo popular o cómo le quieras llamar a esa diversidad de personas explotadas y oprimidas. Y lo que observamos es precisamente un gran arco íris de diversidades de todo tipo. Somos diversos en géneros, generaciones, colores de piel y procedencias; pero también en el tipo de relaciones laborales, fijos, precarias, paradas, y un largo etcétera, ya que el sistema ha conseguido dinamitar el empleo fijo indefinido y ahora tenemostoda esta variedad de situaciones. Estaría de acuerdo en la necesidad de crear movimientos que abarquen esta diversidad, creo que es imprescindible, pero tenemos dos dificultades mayores, ambas heredadas del período anterior. La primera es que no es fácil encontrar un formato organizativo en el cual toda esa diversidad se sienta en igualdad de condiciones, cómoda y comprendida. Necesitamos algo diferente a la representación, ya que esa figura no se corresponde con la diversidad tan grande que tenemos. Creo que más que un movimiento hacen falta articulaciones muy flexibles, sabiendo que serán fugaces o temporales y no debemos creer que vayan a durar mucho tiempo. Lo importante es ir construyendo lenguajes y códigos comunes, como había en los viejos sindicatos clasistas.

La segunda dificultad es que aún no ha desaparecido la tentación de la hegemonía, sobre todo en los militantes que venimos de la deformación marxista, dicho con toda la ironía posible. Podemos trabajar sin que haya tentaciones hegemónicas, pero eso requieremucha capacidad de controlar los egos, de practicar la autocrítica. Creo que los movimientos de mujeres pueden servirnos de inspiración y a nosotros en América Latina, además, los de pueblos originarios. Digamos que estamos en un período de aprendizajes permanentes.

– Una reflexión, muy necesaria a hacer: cómo explicamos el proceso tan avanzado de desmocratización, si no es como al estilo de los años 30, una reacción defensiva frente al tsunami del mercado sin control, sin límites y sin bridas y donde el recipiente de eso que se denomina “las izquierdas” está vacío y muy viciado, como para que la gente deposite su confianza y sus votos. Desde tu visión y práctica no eurocéntrica, ¿cómo explicas este proceso de des-democratización?

° Creo que el sistema entero está en una fase de honda decadencia que se concreta en la hegemonía del capital financiero especulativo. En los territorios y ciudades eso se puede observar en lo que llamamos acumulación por despojo o desposesión, que tiene en la especulación inmobiliaria urbana, el ladrillo, su mayor expresión en Europa. Porque en otros continentes, además de ladrillo, tenemos minería a cielo abierto, monocultivos y grandes obras de infraestructura. Aquí habéis tenido la especulación con la construcción de aeropuertos y autopistas innecesarias.

Entonces, en esta etapa tan especulativa, los seres humanos son objeto de esa especulación, ya no cuentan como ciudadanos ni como productores, como era en el período de la industria y el Estado del Bienestar. Ahora somos un estorbo, un obstáculo para la acumulación de capital. Fíjate qué cambio: antes el obrero era el insumo principal en la producción, miles de obreros concentrados en grandes fábricas y miles de consumidores. Los conflictos los resolvían negociando a tres bandas: Estado, patrones y sindicatos.

Creo que la des-democratizaciónes consecuencia del modelo de acumulación vigente, del despojo que sufrimos. Para despojarnos, la principal institución ya no es el trabajo, como lo era para la extracción de plusvalía, sino la policía y la justicia. Y ahí tienes cómo los conflictos se judicializan, se resuelven de la peor manera y, por si fuera poco, se niegan derechos, como la salud, la educación y la vivienda, que antes los garantizada el Bienestar. Me parece necesario comprender el retroceso en las libertades atado al modelo de acumulación, porque de lo contrario lo vamos a atribuir a tal o cual líder de la derecha y eso es parcial e insuficiente. Hay toda una generación de jóvenes que no tienen lugar en este sistema, en trabajos precarios y mal pagados, y para ellos no hay democracia. Por eso digo que vivimos bajo un sistema de elecciones sin democracia, no podemos elegir el modelo económico, por ejemplo, ni un sistema de salud con calidad.

– Boaventura de Sousa Santos sostiene que existen tres modos de producción de ignorancia: el primer modo reside en atribuir el conocimiento a un monopolio verdadero y riguroso, que desprecia todos los demás. El segundo, consiste en la producción colectiva de amnesia, de olvido y, el tercero, en la producción activa y consciente de ignorancia por vía de la producción masivade conocimientos de cuya falsedad los productores son plenamente conscientes. La pregunta (reflexión) que te hacemos, ¿cuánto de esos modos (sino una combinatoria de los mismos) tenemos en las sociedades actuales y en qué medida influyen en nuestras intervenciones sociales?

° Me parece que funcionan las tres combinadas. Pero esto también quiero vincularlo al tipo de sociedad que tenemos. Antes la trasmisión de saberes y de experiencias tenía dos locus: la comunidad o el territorio donde se vivía, el barrio o el pueblo, y el lugar de trabajo, donde se socializaban los más jóvenes aprendiendo el oficio que le transmitían los mayores. Había otras instancias, vinculadas a esas dos, como el espacio público, la plaza, el mercado, el campo de fútbol, y por otro lado el sindicato o el partido. O sea, la clase obrera tenía esos dos modos de construir, controlar y trasmitir saberes. Era un mundo muy patriarcal, ciertamente, pero esa trasmisión era muy potente porque funcionaba dentro del universo obrero. El que no conocía los modos y códigos quedaba por fuera, como colgado en un limbo.

Los medios de comunicación de masas y el consumismo han destruido esas formas de relación intergeneracionales e intra-clase. No fue una u otra sino las dos. Los medios han sustituido la taberna que tanta importancia le concedieron Hobsbawm o Thompson como espacios controlados por los obreros donde se socializaban, donde los jóvenes tenían su primera borrachera o se iniciaban en el sexo. Eran experiencias subjetivas fuertes en espacios comunitarios.

Lo que tenemos hoy es la individualización provocada por el consumo y la saturación de mensajes, con un volumen de información tan elevado que no es posible ni seguirlos ni abarcarlos ni comprenderlos. La información satura y la mente piensa con ideas, no con información, que sobra y no dice nada.

– ¿Qué tendríamos que hacer, o su contrario, qué no deberíamos hacer, para estimular en la sociedad, valores humanistas como compartir, solidaridad, apoyo mutuo, para que las personas desarrollemos una práctica social que aísle y repruebe comportamientos egoístas, extractivistas y depredadores?

° No tengo un programa ni una propuesta. Lo que creo necesario hacer es ser coherentes con lo que hacemos porque ese es el principal mensaje. La gente nos mira y nos valora, o no, por la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. En primer lugar, debemos ser profundamente antipatriarcales, lo que no es muy claro qué significa para los varones adultos como nosotros.

Debemos ser coherentes en no ser consumistas, en respetar el medio ambiente, en relacionarnos de modo no mercantil con la naturaleza y con los seres humanos. No estoy pensando en un discurso sino en modos de vida. Hoy todas las clases viven más omenos parecido, unos con más cosas y otras con menos, pero los sueños son similares. Lo que nos diferencia son las marcas y cuánto podemos gastar en tal o cual mercancía. Y lo que propongo es crear comunidades de vida austeras, de trabajo directo con la tierra y con otras personas, relaciones no mediadas por las tecnologías sino cara a cara. La sencillez es fundamental. El sistema trabaja con nuestros egos y ambiciones desmedidas. Por último hay que pensar en el largo plazo, en lo que heredamos a lasgeneraciones futuras, a nuestros hijos e hijas, a las hijas de amigos y amigas. El consumismo es lo contrario, es la inmediatez y la inmediatez es capitalismo.

[Publicada originalmente en el periódico Rojo y Negro # 334, Madrid, mayo 2019. Número completo accesible enhttp://rojoynegro.info/sites/default/files/rojoynegro%20334%20mayo.pdf.]

Federico Aguilera Klink: «En oposición a la línea obediente hay pequeños núcleos de investigadores que cuestionan el pensamiento reduccionista» (III)

Por Salvador López Arnal

Federico Aguilera Klink es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de La Laguna y Premio Nacional de Economía y Medio Ambiente Lucas Mallada, 2004. Esta conversación está relacionada con su artículo: « La universidad: entre la irrelevancia, la mediocridad y la cretinización de alto nivel», publicado en el portal digital Rebelión.

*

SLA: Nos habíamos quedado en este punto. ¿Hay en las universidades, en las facultades españolas una apología consciente o inconsciente del capitalismo desregulado? ¿No hay corrientes críticas o muy críticas? Pienso, por ejemplo, en la oposición al Plan Bolonia .

FAK: Sí a las dos preguntas, aunque no se puede olvidar que el 90% del contenido es capitalismo, sin nombrarlo así, sino vendido como economía científica o académica a través de manuales aparentemente asépticos o científicos, pero siendo realmente puro adoctrinamiento ideológico que la mayoría de profesores considera que es lo que los estudiantes tienen que estudiar para ser considerado como un economista. En realidad, esto “enseña” un formalismo habitualmente descontextualizado y sin claridad conceptual que te permite aprobar exámenes sin entender casi nada de la economía real, como señalaba Leontief, que era matemático. Por su parte, Owen Jones en El Establishment, afirma (y lo comparto pues es una experiencia que he vivido en diferentes cuestiones) «toda la ideología de mercado libre se basa en una estafa: el capitalismo británico depende por completo del Estado. Es más, a menudo la ideología mercantilista del establishment es poco más que una simple fachada para colocar recursos públicos en manos privadas a expensas de la sociedad» (p. 253). De esto apenas se habla en las facultades de Economía cuando es la práctica habitual en todos los países y comunidades autónomas. Hasta el Financial Times lo tiene claro, pero la Universidad es un mundo ajeno a la realidad.

Luego hay un pequeño porcentaje de economistas críticos que se las ven y se las desean para poder continuar con su trabajo. Por ejemplo, el economista y profesor de la Universidad de Cambridge Ha-Joon Chang, se considera a sí mismo en la universidad como «parte de una minoría de aproximadamente el 5%» (citado por Owen Jones). Con respecto a la idea de capitalismo desregulado entiendo que el capitalismo siempre está regulado, lo relevante es preguntarse quién tiene capacidad para cambiar las reglas, con qué criterios y a quién beneficia (o perjudica) esa nueva regulación. Como indica Dean Baker de manera más concreta: « Durante el último cuarto de siglo, los progresistas no han dejado de lanzar diatribas contra el “fundamentalismo del mercado libre”. Su principal queja se refiere a que los conservadores quieren eliminar el sector público y dejarlo todos en manos del mercado. Pero este planteamiento es un completo disparate. La derecha tiene tanto interés como los progresistas en que el sector público se implique en la economía. La diferencia radica en que los conservadores quieren que el sector público intervenga de un modo que redistribuya el ingreso en provecho de los más pudientes. La otra diferencia está en que la derecha es lo suficientemente lista como para ocultar estas intervenciones, tratando de que parezca que las estructuras que redistribuyen el ingreso hacia los de arriba no son más que el resultado del funcionamiento natural del mercado. Los progresistas estamos favoreciendo la causa de los miembros de la derecha cuando les acusamos de ser unos “fundamentalistas del mercado”, dando por buena la idea de que los conservadores efectivamente desean una estructuración de la economía de acuerdo con su estado natural» [18]. Esto es una especie de ABC de primero de economía que se ignora sistemáticamente mientras se presta atención a los supuestos automatismos del supuesto mercado y se enseña a jugar a los estudiantes y a recitar conjuros, como afirmaba Joan Robinson.  

SLA: De acuerdo, de acuerdo con tu crítica. Gracias.

FAK: Finalmente, me gustaría señalar que aunque sea de manera inconsciente, la economía que enseñan los manuales, así como la “lógica” que se explicita en ellos como ejemplo de racionalidad económica supuestamente universal basada en el egoísmo y como supuesto reflejo de la naturaleza humana, no es nada más que ideología (que ya cuestionaba Adam Smith en su defensa de la compasión o empatía frente al supuesto egoísmo del ser humano) y que legitima un comportamiento criminal por parte de los economistas y empresarios en nombre de la obtención del máximo beneficio privado e ignorando en consecuencia los costes sociales y ambientales de esas decisiones económicas llamadas racionales, como expresa con toda claridad el excelente dibujo de Miguel Brieva [19].

Eduardo Galeano ya lo expresó con inmensa claridad:

La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas (…) Los militares, los mercaderes, los banqueros, y los fabricantes de opiniones y de emociones de los países dominantes tienen el derecho de imponer a los demás países dictaduras militares o gobiernos dóciles, pueden dictarles la política económica y todas las políticas, pueden darles la orden de aceptar intercambios ruinosos y empréstitos usureros, pueden exigir servidumbre a sus estilos de vida y pueden dictar sus tendencias de consumo. Es un derecho natural, consagrado por la impunidad con que se ejerce y la rapidez con que se olvida (…) La memoria del poder no recuerda: bendice. Ella justifica la perpetuación del privilegio por derecho de herencia, absuelve los crímenes de los que mandan y proporciona coartadas a su discurso. La memoria del poder, que los centros de educación y los medios de comunicación difunden como única memoria posible, sólo escucha las voces que repiten la aburrida letanía de su propia sacralización. La impunidad exige desmemoria.

En el mundo académico, una de las pocas personas que se ha atrevido a verlo así ha sido la ex-catedrática de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, Soshane Zuboff, escribiendo en 2009 un artículo sobre la racionalidad económica de Wall Street [20], qué se enseña y legitima en la universidad, y que ella califica como de «crímenes económicos contra la humanidad», tanto por el modelo de negocio que enseñan como por el tipo de persona o de personalidad criminal que «forman y configuran» para llevar a cabo ese negocio. Más concretamente, para Zuboff:

Los financieros actuales se centran en realizar “transacciones” sin preocuparse por las consecuencias de esas transacciones, tales como fracturar la economía mundial, generar pérdidas de trillones de dólares y hundir millones de vidas (…) rechazando su responsabilidad por ellas (…) la mayoría de los expertos culpan a la falta de regulación y de vigilancia de esta locura o bien a la existencia de los incentivos erróneos que la han empujado (pero) ignoran la terrible quiebra humana que se encuentra en el origen de esta crisis que deriva de un modelo de empresa que genera de manera rutinaria distanciamiento, irreflexión y la anulación del juicio moral individual (…). Banqueros, intermediarios y especialistas financieros han sido todos ellos participantes en un modelo de empresa centrado en sí mismo que celebra lo que es bueno para los miembros de la organización a la vez que deshumaniza y distancia a todos los demás miembros ajenos a ella (…) La crisis económica ha demostrado que la banalidad del mal disimulada bajo un modelo de empresa ampliamente aceptado puede poner al mundo entero en peligro (…). En la crisis de 2009, la creciente evidencia de fraude, conflictos de interés, indiferencia ante el sufrimiento, rechazo de la responsabilidad y la ausencia sistémica de un juicio moral individual, generó una masacre económica y administrativa de tal tamaño que constituye un crimen económico contra la humanidad. [21]

Y es que, aunque cueste creerlo, se sigue manteniendo, en esencia, el mismo núcleo teórico y la misma idea de racionalidad en la enseñanza de la economía desde hace décadas. De hecho, Adam Smith enseñaba una economía mucho más radical y lúcida que la que todavía se sigue enseñando basada en un comportamiento consistente en negar la evidencia empírica manteniendo sin cambiar la misma teoría, algo que es considerado como un comportamiento delirante por el psiquiatra y profesor de la Universidad de Alcalá Alberto Fernández Liria para quien «…los “economistas” han producido un discurso propio que “explica” lo que sucede en unos términos idiosincrásicos y tiene la característica peculiar de no modificarse aunque sus predicciones no se cumplan o los hechos parezcan desmentirlos. Los profesionales de la salud mental trabajamos con personas que mantienen discursos con características semejantes». [22]

El problema adicional es que ese comportamiento se divulga mediante la publicidad como un comportamiento deseable y se califica de racional, así “nos instalamos” como consumidores en un estado de enajenación cuidadosamente programada que apenas nos permite entender algo, mientras no nos afecte y nos haga sufrir de manera directa y dolorosa.

 

SLA: Gracias por la referencia a Alberto Fernández Liria y muchas gracias también por este regalo que nos haces de Miguel Brieva. En toda esta situación, ¿qué papel juega la generalizada precarización, la proletarización del profesorado universitario?

FAK: La precarización es fundamental para conseguir la sumisión, lo que añadido a la jerarquización y maltrato tan extendido en la universidad genera docentes proletarizados, asustados, mal pagados y peor formados. No tienen tiempo para reflexionar ni la jerarquía, ese establishment mandarinal universitario del que habla Morin, muestra interés por incentivar y/o acompañar en su reflexión a los nuevos investigadores, más bien se transmite obediencia en la línea de investigación, en dar(le) las clases al que manda y en esperar que en algún momento te saquen o salgan plazas y “te toque”.  

SLA: Te manifiestas muy crítico en tu artículo con los que llamas expertos en “ciencias de la educación”. ¿En quiénes estás pensando ¿Por qué eres tan crítico?

FAK: No pienso en nadie en concreto, cuando critico la pedagogía estoy criticando unas decisiones que prestan más atención a las formas que al contenido, es decir, el envoltorio cuenta más que el contenido. En este sentido, las reflexiones de Michéa y de Debord me ayudaron a comprender mejor el objetivo deliberado de conseguir un alto nivel de estupidez ordenado por el Ministerio de Educación, vía ANECA y los equipos rectorales obedientes, de investigar de una manera determinada y de trabajar con guías docentes que nadie entiende, llenas de “competencias” que hay que “encajar” y darles “peso”, pero todo ello en un contexto en el que casi nadie se pregunta con claridad por los contenidos relevantes que necesitan aprender los estudiantes ni cómo se enseñan esos contenidos. El resultado, como me comentan algunos sorprendidos profesores de distintas facultades y universidades cada vez que sale el tema, es la sorpresa por el elevado nivel de estupidez que muestra desde hace años la universidad. Todos están sorprendidos al observar el bajo nivel de inteligencia y el elevado nivel de sumisión que les rodea, por eso la cita tan lúcida de Orejudo al principio de mi artículo y, al mismo tiempo, tan obvia para cualquiera que tenga una mínima capacidad de observación. Desde mi punto de vista, el espacio universitario se caracteriza por un bajísimo nivel de inteligencia y por un elevado nivel de deterioro mental y/o de maldad. A veces bromeaba con una compañera de psicología sobre la necesidad de realizar un proyecto de investigación sobre la calidad de la salud mental del profesorado universitario.

Yo estoy convencido de que si los estudiantes pudieran expresar con libertad lo que les llega a ellos en las aulas nos quedaríamos horrorizados. Solo hay que hablar con ellos sin chantajes ni intimidaciones. Lo que ocurre es que también los estudiantes están “aprendiendo” a moverse en este contexto y “juegan” a aparentar que estudian, como muchos profesores ‘juegan’ a aparentar que enseñan, “exigiendo” una bajada en los requerimientos para aprobar y mostrando un nivel de confrontación del tipo «no me vengan ahora a decirme que trabaje» (es mi caso con asignaturas en los últimos cursos) que hace muy difícil las clases.

SLA: En cuanto a la investigación, afirmas, el problema es que «lo importante no es qué se investiga sino dónde se publica». ¿No hay entonces investigaciones de interés en las universidades públicas? ¿Extiendes las críticas al CSIC?

FAK: Cada vez es mayor el movimiento de rechazo por toda Europa, y me imagino que también fuera de ella, (pero compatible con la mayor obediencia a la vez) a la sumisión a la política de las revistas “científicas” que se apropian de los resultados de la investigación financiada (de manera insuficiente) con fondos públicos, pero a las que gobiernos como el español pagan cantidades muy elevadas (25 millones de euros al año) para poder usarlas como fuentes de referencia científica en las evaluaciones de los docentes (y unos 213 millones de euros desde 2012) [22]. Precisamente hace unos días, George Monbiot ha publicado un claro artículo titulado de manera contundente «La estafa de las revistas científicas llega a su fin».[23]  

SLA: Sí, sí, lo hemos publicado también en Rebelión.

FAK: No conozco la situación del CSIC, pero no veo que haya razones para que sea diferente de la situación que se vive en las universidades si los criterios que fija la ANECA son los mismos.  

SLA: Citando a Morin, has hablado de él varias veces, hablas de la «falsa racionalidad» con «la que nos educan en la universidad y que impide realmente pensar con claridad, comprender y reflexionar». ¿Qué tipo de racionalidad irracional es esa que estás denunciando? ¿Dónde ves más su hegemonía? La Universidad, señalas, sigue instalada en un enfoque reduccionista y lo enseña e impone como si fuera científico. ¿Qué es un enfoque reduccionista? ¿Cómo logra imponerlo sin disenso? Sé que son varias preguntas en una.

FAK: Te uno las dos preguntas anteriores y te contesto con uno párrafos de Morin que expresan perfectamente esa cuestión, aunque recomiendo la lectura completa de su excelente artículo «El desafío de la globalidad», publicado en Archipiélago en 1993.

El pensamiento que compartimenta, recorta, aísla, permite a los especialistas y expertos ser eficaces en sus compartimentos y cooperar eficazmente en sectores de conocimiento no complejos, sobre todo en los que afectan al funcionamiento de máquinas artificiales, pero la lógica a la que obedecen extiende sobre la sociedad y sobre las relaciones humanas las coerciones y los mecanismos inhumanos de la máquina artificial; y su visión determinista, mecanicista, cuantitativa y formalista ignora, oculta o disuelve todo lo que es subjetivo, afectivo, libre y creador.

Además, los espíritus parcelados y tecno-burocratizados son ciegos a las inter-retro-acciones y a la causalidad en bucle, y a menudo consideran todavía los fenómenos a la luz de la causalidad lineal; perciben las realidades vivas y sociales según la concepción mecanicista/determinista, tan solo válida para las máquinas artificiales. Más amplia y profunda es la incapacidad del espíritu tecno-burocr áti co para percibir ‒ y concebir lo global y lo fundamental ‒ , la complejidad de los problemas humanos.

Los problemas son interdependientes en el tiempo y en espacio, mientras que las investigaciones disciplinarias aíslan los problemas entre sí. Hay ciertamente, sobre todo en lo que se refiere al entorno y al desarrollo, una primera toma de conciencia que lleva a promover investigaciones inter-disciplinarias, pero, pese a una importante asignación de fondos a estos efectos, los resultados son escasos porque los diplomas, carreras y sistemas de evaluación tienen lugar en el marco de disciplinas. Hay, sobre todo, una resistencia del stablishment mandarinal/universitario al pensamiento trans-disciplinario tan formidable como lo fue la de la Sorbona de siglo XII al desarrollo de las ciencias. La posibilidad de pensar y el derecho a pensar son rechazados por el principio mismo de organización disciplinaria de los conocimientos científicos y por el confinamiento de la filosofía sobre sí misma. La mayor parte de los filósofos desdeñan consagrar su re-flexión a los conocimientos nuevos que modifican las concepciones del mundo, de lo real o del hombre. Por vez primera en la tradición que naciera en los griegos, se vuelven de espaldas al cosmos, al destino del hombre en el mundo, a las aporías de lo real. El mundo agoniza, y ellos discuten sobre el sexo de Edipo, debaten sobre un Lebenswelt sin Leben ni Welt.

En cuanto a evitar el disenso o imponer el “consenso”, es una cuestión de poder disfrazado de «esto es ciencia» y lo demás no cuenta. Me remito a las reflexiones de Joan Robinson y de Leontief citadas más arriba que son aplicables a otros campos y universidades. En oposición a esa línea obediente, insisto, hay pequeños núcleos de investigadores en universidades y fuera de ellas que cuestionan ese pensamiento reduccionista.

SLA. Otro descanso, el último.

FAK: Perfecto.

Notas:

18) http://www.sinpermiso.info/textos/el-mito-del-fundamentalismo-del-mercado-libre

19) Véase al final de esta entrevista.

20) S. Zuboff, «Wall Street’s Economic Crimes Against Humanity», Bloomberg, 20 de marzo de 2009, disponible en: https://www.bloomberg.com/news/articles/2009-03-20/wall-streets-economic-crimes-against-humanity

21) Ibidem.

22) A. Villareal, «Esto es lo que cuestan las revistas científicas: España se ha pulido 213 millones desde 2012», El Confidencial, 16 de febrero de 2018, disponible en: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2018-02-16/revistas-cientificas-suscripciones-millonada_1522586/

23) G. Monbiot, «La estafa de las revistas científicas se acerca a su fin», Eldiario.es, 16 de septiembre de 2018, disponible en: https://www.eldiario.es/theguardian/estafa-revistas-cientificas-acerca-fin_0_814368712.html

 

Primera parte de esta entrevista: Primera parte de esta entrevista a Federico Aguilera Klink sobre la Universidad: «La universidad actual enseña a obedecer y elimina la curiosidad»http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255901.

Segunda parte: Entrevista a Federico Aguilera Klink sobre la Universidad (II). «El planteamiento humanista respeta al estudiante como persona y cuenta con él. No se puede enseñar con apuntes ni catecismos, eso es adoctrinar» http://www.rebelion.org/noticia.php?id=256189

Fuente: Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, n.º 144, invierno 2018/19, pp.- 123-147.

El deseo, el sujeto y la ley. Alain Badiou y su conjuración de los iguales

Por Jun FujitaHirose

Tinta Limón acaba de editar un libro de conversaciones entre entre Alain Badiou y Giovanbattista Tusa. La charla aborda temas sobre la finitud, la militancia y la obstinación, entre muchos otros ejes. En un mundo tomado por diversas formas del nihilismo, el filósofo francés busca otra figura: la que se opone a la pretensión del capitalismo globalizado de ser la ley del mundo hoy en día. “Es una subjetividad que debe arraigarse en la posibilidad de que existe otra cosa aparte de eso –dice-. Una figura que contiene la resurrección del marxismo, programa fundamental dirigido contra la propiedad privada, reinstalación de la hipótesis comunista, militancia de nuevo tipo. Es decir, la proposición de una Idea.”

Compartimos el posfacio del libro, escrito por el filósofo japonés Jun Fujita Hirose.

 

Es preciso confrontar las ideas vagas con las ideas claras.

Jean-LucGodard, La chinoise

 

Repartir panfletos en un mercado es también subir
al escenario de la Historia.

Alain Badiou, La hipótesis comunista

 

El deseo

 

Según Badiou, nosotros, los contemporáneos, incluso los modernos, somos “animales humanos”. El animal humano no es un animal entre otros. Es humano y animal a la vez: humano, en tanto desea y su vida no está gobernada por el instinto, como sí lo está la de un simple animal; y animal, en tanto su deseo es canalizado por una institución animalizadora que funciona haciéndose pasar por una ley, incluso por la única ley del deseo. En pocas palabras, Badiou entiende por “animal humano” al hombre animalizado, al hombre sometido a la animalización institucional.

Por “animal” Badiou entiende al inexistente. El animal humano es hombre inexistente. Estamos en el mundo, pero no existimos en él. El mundo contemporáneo es uno en el que nuestro ser no se cuenta en términos de existencia. Por el contrario, lo que se presenta como una plenitud existencial es el Hombre. ¿Puede una declaración universal de los derechos del hombre salvarnos de esta inexistencia actual? Absolutamente no, dirá Badiou, pues los derechos del hombre forman parte integral de la institución animalizadora. En su orientación universal, los derechos del hombre no dejan de querer asimilarnos cada vez más a este objeto identitario llamado Hombre. Lo que se crea a través de tal investidura libidinal paranoica no es nuestra existencia en su distribución igualitaria, sino la existencia del Hombre en una distribución desigual, jerarquizada, de sus grados de intensidad múltiples. En un discurso de los derechos del hombre se declara siempre un derecho universal al Hombre como el único que existe con sus derechos.

En el sistema distributivo de los grados de intensidad existenciales del Hombre es este en persona el que se expresa haciéndonos formular una multiplicidad de opiniones, que son todas suyas y de las cuales la más existente se juzga, por eso mismo, constituyendo el consenso universal. El ser genérico del inexistente hace su aparición en el mundo cuando se opone a esta bella democracia autárquica del Hombre. La oposición se puede producir, según Badiou, en tres diferentes formas de contrainvestidura libidinal: reactiva, accidental o acontecimiental.

Badiou llama “Estado” a la institución animalizadora y da el nombre de “deseo de Occidente” al deseo canalizado por el Estado según el procedimiento de asimilación sin fin al Hombre, en cuanto son los europeos –se encuentra de éstos una definición adecuada en Husserl– los que crean este patrón de existencia universal a su imagen, demócrata y capitalista. El Estado produce y reproduce sin pausa el deseo de Occidente en el seno de la humanidad entera. La contrainvestidura libidinal con respecto a la canalización estatal del deseo toma la forma de una reacción o de una revancha, mientras que se realiza resucitando objetos identitarios particulares, así como los comunitaristas o religiosos, para oponerlos al universal o universalizado. Pero, según el filósofo, tal investidura reactiva o revanchista sigue siendo totalmente interna al deseo de Occidente y no se hace más que en una oposición relativa. Tanto en el contra-deseo reactivo como en el deseo que pretende contrariar, se trata de la pulsión (auto)competitiva, paranoica, edípica, según la cual uno se mide sin cesar a sí mismo conforme a un patrón de existencia abstracto, trascendente. El Estado reabsorbe así, en su mecánica de gestión del deseo, todos los objetos identitarios posibles solo como subcategorías del Hombre, de modo que la contrainvestidura reactiva nos lleva, en el mejor de los casos, a provocar una guerra civil al interior de la organización actual del mundo.

Dicho esto, la contrainvestidura libidinal puede producirse en una oposición externa y absoluta al deseo de Occidente, y esto, según Badiou, de dos maneras distintas: accidental o acontecimiental. En efecto, hay siempre y en todas partes contrainvestiduras accidentales en forma de microfugas, de salidas fulgurantes o de excesos inmediatos. La canalización estatal del deseo no es nunca, en verdad, perfecta, nunca perfectamente llena, en tanto se produce por el ejercicio de un poder puramente incitativo y no coercitivo: una institución nunca conoce su eficacia, tan asegurada como la de un instinto, ni siquiera cuando se hace pasar por una ley. Refiriéndose a Platón, Badiou va a decir incluso que “el que sale de la caverna es forzado a salir”. ¿Forzado por quién? Forzado por el deseo que lo atraviesa y sobre el cual la caverna no sabe ejercer más que incitaciones para retenerlo en su seno. He aquí el porqué nuestro filósofo habla de la salida de la caverna en términos de “excepción inmanente”: la fuga es una excepción en relación a la canalización estatal del deseo, al que su posibilidad es absolutamente inmanente (en cuanto a Badiou mismo, él preferiría decir, más bien, que el contra-deseo absoluto es, al mismo tiempo, inmanente al deseo de Occidente y desligado de esta inmanencia). Y esto quiere decir que la posibilidad de excepción, o bien la de la fuga, es universal, en tanto el deseo, al que ella es inmanente y que, a su vez, solo es inmanente a sí mismo, es universal. A las micro-fugas libidinales se las llama inmediatas, accidentales o episódicas, en cuanto que en ellas falta una doble universalidad heterogénea: no se hacen en una orientación universal y ellas mismas ignoran el valor universal que llevan dentro de sí. Cada vez que una fuga aparece cae de inmediato y simplemente en una indiferencia existencial, incluso en la inexistencia a secas, en tanto no está en condiciones de presentarse expresando una universalidad y señalar, de este modo, la posibilidad de un (re)comienzo de la puesta en ficción de la dominante, a saber, la universalidad estatal, que hace pasar lo que está siempre ahí (la excepción inmanente) por lo que no existe, imponiendo, por el contrario, lo que no está nunca ahí (la entidad identitaria trascendente) como si fuera lo único que existe.

La contrainvestidura libidinal absoluta puede producirse, del mismo modo, en la forma de un “acontecimiento” que se distingue de una simple fuga accidental en varios aspectos. Badiou señala tres en particular: localización, contracción e intensificación. La fuga libidinal deviene un acontecimiento cuando crea lugares centrales, simbólicamente significativos y universalmente visibles, en los que se reúnen y se instalan personas que vienen de todas partes; cuando ella moviliza a una minoría multiforme, irreductible a la uniformidad de una clase determinada, y que contrae en su composición masiva el ser genérico de la humanidad entera para constituir de esta una muestra metonímica; y cuando ella se acompaña de un “entusiasmo” (en el sentido kantiano del término) en el que se afirma y se intensifica la aspiración universal del inexistente por su propia existencia. En resumen, la manifestación del contra-deseo absoluto deviene acontecimiental “cuando una sobreexistencia intensiva, articulada con una contracción extensiva, define un lugar en el que se refracta la situación en su totalidad en una visibilidad universalmente dirigida”.

Es en una fuga libidinal devenida, así, acontecimiental que la posibilidad de excepción aparece como una potencia universal. Pero el acontecimiento, por su naturaleza, es decir, en tanto no es más una encarnación expresiva localizada, contraída e intensificada de tal universalidad alternativa, está lejos de reorganizar por sí mismo el mundo a la luz de este. Por fuera del sitio acontecimiental, y después de su desaparición, es el Estado el que continúa organizando la situación mundana a fin de que sigamos siendo siempre animales, inexistentes, incluso alienados, en la plenitud existencial del Hombre. He aquí porqué Badiou nos advierte para que nos cuidemos de no confundir el acontecimiento con la política, calificando al primero de “pre-político”. Dice: “Lo que nos enseña la doctrina del acontecimiento es […] que todo el esfuerzo consiste en seguir las consecuencias, no en exaltar la ocurrencia”. Del acontecimiento a la política se pasará de la expresión universalmente dirigida de la posibilidad de excepción al procedimiento de institucionalización universal de esta.

 

El sujeto

 

Hemos visto que el Estado no nos fuerza a nada, sino que nos incita a identificarnos cada vez más con el Hombre: no nos conduce a hacerlo, pero nos conduce a conducirnos a hacerlo. Si el poder estatal se hace pasar por una ley, esta depende de su táctica ideológica: tiene que esconder en una apariencia de ley su ejercicio efectivo para llevarlo del modo más eficaz posible. El poder que un acontecimiento ejerce sobre nosotros no es tampoco coercitivo, sino puramente incitativo. Una fuga libidinal deviene un acontecimiento cuando se equipa con un poder incitativo, proposicional o provocante como este. Digamos que no hay nada que nos fuerce, salvo el deseo, y que todo poder es un poder a distancia, una conducción de conducta. La fuga libidinal acontecimiental, en su orientación universal, nos incita a todos y cada uno a decidir ser fieles a la posibilidad de excepción de la que ella expresa la universalidad. Y es esta fidelidad la que constituye el sujeto de la política bajo la forma de una organización partidaria, que nos escinde a cada uno en dos, ya sea en ser-animal o devenir-militante. A propósito de la decisión postacontecimiental, Badiou escribió: “Es el momento en que un individuo pronuncia que puede franquear los límites (de egoísmo, de rivalidad, de finitud…) impuestos por la individualidad (o la animalidad, es la misma cosa). Lo puede en la medida en que, sin dejar de ser el individuo que es, deviene también, por incorporación, una parte activa de un nuevo Sujeto”.

La ley

 

Los militantes políticos, incorporados a este sujeto de excepción, se comprometen en el procedimiento de realización de la posibilidad de excepción, a saber, de una doble abolición universal recíproca, de la canalización estatal del deseo y de la dominación existencial del Hombre. Para hacerlo, estos individuos de excepción tienen que deshacer la apariencia de ley en la cual el Estado representa su poder como una coerción. En este sentido, se puede decir que con la constitución postacontecimiental del sujeto de excepción se pasa del contra-deseo absoluto a la contra-ley absoluta, del deseo de excepción a la ley de excepción. Badiou escribe a propósito de esto: “Lacan dice que el deseo es lo mismo que la ley. Yo sostengo lo mismo, y aclaro que, cuando transcribo el axioma de Lacan con la forma siguiente: ‘La organización es el mismo proceso que el acontecimiento’, me baso en la mediación de una formalización. Pero también en Lacan, y de él conservo esta visión profunda, la formalización designa una mediación entre deseo y ley cuyo nombre es el Sujeto”. El deseo es lo mismo que la ley, en cuanto solo el deseo tiene fuerza del ley. Y esto, dirá Badiou, es una verdad eterna. Pero esta verdad, diacrónicamente invariante y sincrónicamente universal, no está dada sino por crear a partir de su forma genérica prescrita por una fuga libidinal acontecimiental. Lo que está dado en el mundo, por el contrario, es la canalización estatal del deseo en su apariencia de ley. Para volver inoperante esta falsa puesta en ecuación deseo-ley, para romper este disfraz de ley del deseo de Occidente, el sujeto de excepción tiene que presentar el deseo de excepción en su naturaleza de ley y hacer, por lo tanto, una contra-ley absoluta, siendo esta ley de excepción la única verdadera ley digna de su nombre

En su lectura de la obra de San Pablo, si Badiou llama “amor” al deseo tal como es aprehendido en su verdadera ecuación con la ley, (re)toma –toma, según su argumento, pero retoma según el nuestro– el nombre de “fidelidad” para dárselo a la nueva ley por establecer en la misma ecuación a través del procedimiento político: “El trayecto de una verdad, que induce a su sujeto a separarse de las leyes estatales de la situación, no es menos consistente, según otra ley que, destinando la verdad a todos, universaliza al sujeto. […] La nueva ley es así el despliegue de la fuerza del amor de sí en dirección de los otros y con destinación a todos, tal y como la subjetivación (la convicción) la hace posible. […] A esta potencia universal de la subjetivación la llamo fidelidad acontecimiental, y es verdad que la fidelidad es la ley de una verdad. En el pensamiento de Pablo, el amor es precisamente fidelidad al acontecimiento-Cristo, según una potencia que destina universalmente el amor de sí”. Los militantes políticos llaman o incitan a la humanidad entera a ser fiel a la resurrección acontecimiental de la posibilidad de excepción dejándose incitar por ella, así como a incorporarse, de este modo, al sujeto de excepción, tal como lo hacen los militantes mismos. En este sentido, la realización de la posibilidad de excepción en forma de una instauración de la ley de excepción o, lo que es lo mismo, en forma de un establecimiento de la verdadera ecuación deseo-ley, no es en el fondo otra cosa que un reparto universal de la fidelidad a la potencia de excepción resucitada por el acontecimiento, una incorporación de todos los individuos al sujeto de excepción, en pocas palabras, una subjetivación universal.

La verdadera puesta en ecuación deseo-ley va a la par con otra verdadera puesta en ecuación, a saber, la “onto-lógica”, que se produce entre el ser y la existencia. Si el deseo fuerza al ser a crear una existencia, es la ley la que lo formaliza con esta existencia. Badiou resume todo su trabajo en estos términos: “busco simplemente dar cuenta de la posibilidad de cambio, de la posibilidad de pasar de un cierto régimen de las leyes de lo que es, a otro, a través de la mediación del protocolo de una verdad y de su sujeto”. En el pasaje del régimen estatal al de excepción, al mismo tiempo que el Estado se debilitaría y el deseo de Occidente expiraría, el Hombre se aboliría como objeto identitario lo mismo que como patrón de existencia. Al filósofo le gusta citar La Internacional: “Los nada de hoy, todo han de ser”. Nuestra existencia no es nunca una cuestión de más o menos sino de todo o nada. La cuestión existencial se plantea en términos de grados de intensidad solo en la democracia autárquica o recursiva del Hombre, en la cual somos justamente sin existir. No somos nada más que agentes inexistentes de la existencia del Hombre. No somos nada (y no somos ni más ni menos) en un régimen del más o menos: no seremos siempre nada y el Hombre será siempre todo, en tanto permanecerá en vigor la lógica estatal que representa la existencia en términos de más o menos y que dice ser una representación “menos mala” de esta. De ahí la necesidad absoluta de (re)plantear la existencia en un plano del todo o nada y de inventar un plan como ese, a través del cual únicamente (re)emprender la Historia, o sea, la lucha de los animales humanos por la verdadera puesta en ecuación onto-lógica, según la cual “lo que es, existe”, o, más precisamente, “lo que es, es lo único que existe”. La política no consiste en hacernos existir cada vez más, en darnos cada vez más existencia, sino en subvertir en existencia nuestra inexistencia actual, puesto que es solo en una dictadura del todo que seríamos iguales.

Fuente: http://lobosuelto.com/?p=23295