Quinua de cien colores

En el corredor minero peruano
Por Raúl Zibechi
Desde Cusco y Apurímac.- La luminosidad del Cusco lacera la vista. Pero también retiene la atención, seduce la mirada que se va posando ingenua sobre las piedras incas, primero, y tuerce hacia las montañas mágicas, poco después. Los suaves valles cusqueños van dando paso, carretera arriba y abajo, a profundas gargantas tapizadas de los más variados cultivos según los diferentes pisos ecológicos que recorremos. Las tierras altas y frías, a más de 3.500 metros, pobladas por pastores de alpacas, llamas y ovejas, dialogan e intercambian con las tierras bajas y cálidas, productoras agropecuarias y de frutos tropicales.La despiadada geografía del Ande, en uno de sus nudos centrales, permite contemplar, en una sola mirada, desde la profundidad del valle hasta las cumbres nevadas. La región de Apurímac es crucial por lo abrupta y extrema. La llegada a Andahuaylas, la ciudad más poblada, con 100 mil habitantes, implica bajar casi dos mil metros en apenas diez kilómetros de carretera. Una caída vertical, con mil vericuetos, desde el páramo hasta un valle cálido y húmedo a poco más de dos mil metros sobre el nivel del mar. Por algo el geógrafo Antonio Raimondi comparó la región con un papel arrugado.

Recorriendo el cañón del río Apurímac, que nace a 5 mil metros y se vierte en el Amazonas, trepamos por laderas verticales pinceladas de parcelas verdes y amarillas, aferradas a las pendientes, donde las familias comuneras cultivan en condiciones sólo explicables por la obstinación que exige la sobrevivencia. Allá arriba sólo papas y habas desafían el frío y las ventiscas; en la zonas templadas intermedias, las espigas de trigo van mudando del verde al ocre, anunciando la inminente cosecha; más abajo, en la calidez de la hondonada, el maíz generoso y la infinita variedad de frutas, mangos, granadillas, aguacates y papayas.

En alguna vuelta del camino, en general cerca de las decenas de caseríos que bordeamos, los pisonays majestuosos se yerguen frondosos, ostentando un tapiz de flores coloradas. En pequeños grupos, emergiendo de improviso, con cierta timidez, islotes de quinuas destacan por la multiplicidad de colores, desde el verde marcial hasta un verdoso que chilla cuando lo ilumina el sol en las alturas, pasando por morados brillantes, rojos frenéticos y ocres amarillentos de múltiples variantes, tan bien retratados por el poeta nacido en Andahuaylas: “Las cien flores de la quinua que sembré en las cumbres hierven al sol en colores”.

Abuso minero

El llamado “corredor minero” atraviesa tres regiones: Cusco, Apurímac y Arequipa. Son 500 quilómetros desde la mina de cobre Las Bambas, a 4 mil metros de altura, hasta el puerto de Matarani en el Pacífico, por donde se exporta el mineral con destino al continente asiático. La carretera atraviesa 215 centros poblados en los que viven 50 mil personas; está militarizada porque cualquier alteración del transporte tiene costos millonarios para la empresa.

Apurímac es el corazón del corredor, la región más pobre del país y la que cuenta con el mayor porcentaje de quechuahablantes. Campesinos humildes de manos arrugadas y pies encallecidos, pero no tan pobres como sus elites, que recién se avinieron a crear universidades, en la capital Abancay y en Andahuaylas, hace poco más de una década para calmar a las mujeres del mercado que reventaron las calles para demandar educación terciaria para sus hijos.

Entre febrero y marzo de este año, la carretera estuvo cortada durante 68 días por los comuneros de Fuerabamba, la comunidad más cercana a una de las mayores minas del mundo, que produce 140 mil toneladas diarias de cobre. La mina está a 75 quilómetros al sur de Cusco y comenzó a operar en 2015, pero los primeros pasos para su instalación se dieron una década atrás de la mano de la minera suiza Xstrata Copper, que en 2014 la vendió a la estatal china Minerals and Metals Group (Mmg).

Cuando la minera china compró Las Bambas, decidió modificar el proyecto que ya contaba con el permiso ambiental. Lo más grave fue el abandono del mineroducto destinado a transportar el cobre hasta Espinar, Cusco, donde sería procesado por el traslado del mineral en camiones. Es el principal motivo de conflicto, ya que todos los días pasan por las comunidades y pueblos 600 camiones articulados que se desplazan en convoyes de 35 unidades, levantando impertinentes nubes de polvo.

Los campesinos se quejan de que las chacras fueron invadidas por el polvo, que ya no pueden sacar su ganado y que el ruido que hace “el gusano de tráilers” les impide conversar con los vecinos. Peor aun porque la carretera de la empresa atraviesa sus tierras, sin la autorización de los comuneros. Además, pasan decenas de cisternas con combustibles, por lo cual la carretera se convirtió en un verdadero peligro.

El anterior presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, actualmente en prisión preventiva por lavado de activos, ocupó la presidencia del directorio de Servosa, una empresa que en la actualidad cuenta con 400 camiones y tiene el monopolio del transporte del mineral de Las Bambas. El economista, empresario y banquero presidente jugó fuerte a favor del proyecto minero, escondiendo sus intereses en el transporte del mineral. En 2015, el congresista Justiniano Apaza denunció que Kuczynski recibía financiamiento de la minera y que su empresa obtuvo “sin licitación el cien por ciento del transporte del mineral en varias zonas del sur del país”. Al año siguiente, fue elegido presidente sin que nadie investigara las denuncias.

Comuneros sin comunidades

La lógica del modelo extractivo es implacable. Para hacer posible la explotación de Las Bambas, las 450 familias de la comunidad Fuerabamba debieron ser trasladadas, porque vivían justo encima de una fabulosa riqueza que supuso la mayor inversión minera del mundo, con 11 mil millones de dólares para poner en marcha la quinta mina del mundo. El nuevo asentamiento fue levantado con viviendas “estilo suizo” y se compensó a los comuneros con elevadas cifras, y en el nuevo asentamiento (a dos quilómetros del original, a 3.800 metros de altitud) se construyeron un centro de salud, instituciones educativas y hasta un cementerio, completamente trasladado del sitio original.

Pero ya no cultivan la tierra, se sienten “como palomas encerradas” en la nueva localización y los ancianos no saben qué hacer sin sus ovejas; deambulan sin norte entre las modernas viviendas en hileras que parecen prisiones. Sin embargo, sobrellevan el dolor y el abandono en silencio, porque en Perú uno de los epítetos más difíciles de aceptar es el de “antiminero”.

En la región minera, el 80 por ciento de la población es pobre y la mitad de los menores de 5 años padece desnutrición crónica. La capital del distrito donde se asienta Las Bambas, Challhuahuacho, a dos quilómetros de la mina, creció de dos a 16 mil habitantes en pocos años, un verdadero tsunami demográfico con hondas consecuencias sociales. Según Ruth Vera, de Derechos Humanos Sin Fronteras, ahora “abundan los problemas de violaciones, violencia doméstica y delincuencia que fueron desencadenados por la presencia minera”.

La mayoría de los varones prestan servicios a empresas que operan para la mina y acceden a cantinas y bares, lo que trastoca la vida familiar y comunitaria, en una sociedad profundamente patriarcal en la que la violencia cuenta con amplia legitimidad social.

El otro problema es la represión estatal. Según la Ong CooperAcción, las 50 mil personas que viven cerca de la carretera “tienen suspendidos sus derechos a la libertad y seguridad personales, la inviolabilidad de domicilio y la libertad de reunión y de tránsito en el territorio”, por la aplicación del estado de emergencia cada vez que se produce algún conflicto.

El corredor vial se ha convertido en pieza estratégica en Perú, ya que incluye cinco grandes unidades mineras en explotación (entre ellas, Las Bambas) y conecta no menos de cuatro proyectos exploratorios importantes. En ese marco, la Policía Nacional firmó, en secreto, 31 convenios con empresas mineras para la protección de sus negocios. Los policías se trasladan en camionetas de las empresas y tienen bases en los campamentos de las mineras, lo que los convierte en una guardia privada empresarial. Estos mecanismos permiten hablar de un “gobierno minero” en la región, en el que participan el Estado y las empresas.

En el conflicto minero en torno a Las Bambas, sobresalen dos cuestiones. Por un lado, 500 comuneros tienen procesos abiertos por haber participado en protestas contra la empresa minera. Tres campesinos purgarán más tiempo de prisión por cortar la ruta que el ex presidente por robarse millones. El mes pasado, los abogados asesores de la comunidad fueron sentenciados a tres años de prisión preventiva tras ser acusados mediante la figura legal de “organización criminal” que “extorsionaba a la empresa minera”. Pero la represión es apenas una cara del conflicto. Las consecuencias más profundas de la presencia minera pueden resumirse en el desmembramiento de las comunidades por la desarticulación del tejido comunitario que provocan los emprendimientos.

La utopía de seguir siendo

Apurímac es la región donde nacieron Micaela Bastidas (esposa de Túpac Amaru) y José María Arguedas, dos grandes de la lucha social y de las letras de este continente. En casi todas las plazas de Abancay, la tierra natal de Micaela, hay alguna estatua blanca que la recuerda, con sus trenzas largas y una mano alzada al cielo. La tumba de Arguedas fue erigida en una plaza en la que se reúnen, desde tiempos remotos, los campesinos que llegan al mercado de Andahuaylas, donde nació un siglo atrás.

El martirio de Bastidas debería haber sido motivo de alguna compasión por los herederos de la conquista. Fue llevada junto con sus hijos, Hipólito, de 18 años, y Fernando, de 10, y su esposo, a la plaza de armas de Cusco, luego de ser torturados, para ejecutarlos de uno en uno. Micaela fue obligada a presenciar la muerte de su hijo mayor, al que primero le cortaron la lengua por hablar mal de los españoles. La estrangularon en público, le dieron garrote y la remataron a patadas.

Sería excesivo decir que el episodio es sólo historia, a la luz de los relatos de la antropóloga quechua Gavina Córdova, nacida en Ayacucho y residente en Andahuaylas. La minería a cielo abierto actualiza el hecho colonial o, por mentar al más importante sociólogo latinoamericano, Aníbal Quijano, refuerza la “colonialidad del poder”, que permaneció intacta pese a la desaparición de la colonia. El derecho de pernada sigue funcionando en la sierra, ya sea como abuso sexual, o bien adaptado a las nuevas relaciones laborales, que permiten, por ejemplo, que los patrones no paguen el salario durante los primeros meses de “prueba” de los nuevos trabajadores.

Pero el colonialismo tiene una cara más fétida aun: la que muestran las propias organizaciones sociales y políticas que resisten a la minería, pero también los partidos de izquierda. El periodista Jaime Borda, presidente de Derechos Humanos Sin Fronteras, asegura que “desde 2006 hasta 2014 la mayoría de los dirigentes comunales han terminado mal su mandato, con acusaciones de aprovechamiento del cargo, de malos manejos económicos y de negociar sólo a favor de sus familiares”. Las empresas mineras operan con cuantiosos recursos para que las comunidades elijan personas afines a sus intereses, lo que hace que los cargos de dirección sean ferozmente disputados.

En muchos casos, asegura el periodista, “la comunidad ya no reacciona como un grupo coherente, sino como una suma de individuos que velan cada uno por sus propios intereses”. Por su parte, Córdova destaca que los terrenos comunales se están parcelando y se titulan como propiedad privada, porque para la empresa minera es más fácil negociar con las familias que con la comunidad.

La simbiosis entre modernidad y minería, entre desarrollo y colonialidad del poder está provocando mayores daños que los ya cuantiosos enhebrados por la colonia y la república durante cinco siglos. Poco más de medio siglo después de haber escrito “Llamado a algunos doctores”, un desgarrador poema de Arguedas en el que denunciaba la discriminación de la cultura quechua, la “quinua de cien colores” que amaba y celebraba se ha convertido en mercancía altamente estimada en los restaurantes de los países centrales, pero se ha convertido en lujo inalcanzable para las familias comuneras.

“Siembro quinua de cien colores, de cien clases, de semilla poderosa. Los cien colores son también mi alma, mis infaltables ojos”, versea el poeta. Arguedas no vivió para ver la destrucción de sus sueños regeneradores, prefirió marcharse por propia voluntad, antes que contemplar impotente la destrucción del mundo que amaba.

Fuente: https://brecha.com.uy/

Federico Aguilera Klink: «El planteamiento humanista respeta al estudiante como persona y cuenta con él. No se puede enseñar con apuntes ni catecismos, eso es adoctrinar» (II)

Por Salvador López Arnal

Federico Aguilera Klink es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de La Laguna y Premio Nacional de Economía y Medio Ambiente Lucas Mallada, 2004. Esta conversación está relacionada con su artículo: «La universidad: entre la irrelevancia, la mediocridad y la cretinización de alto nivel», publicado en el portal digital Rebelión.  SLA: Nos habíamos quedado aquí. Habla también Ralston de acciones gubernamentales e industriales. ¿Nos das un ejemplo de las primeras? ¿Otro de las segundas?

FAK: La financiación pública recortada y condicionada, más la orientación, en el caso español de organismos gubernamentales como la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) que “evalúan” la actividad investigadora con patrones delirantes y obsoletos pero funcionales a una idea rancia de investigación (y a unos intereses muy claros como es el primar dónde se publica sin preocuparse del contenido) condiciona la acreditación y promoción del profesorado. Esto ha llevado a que investigadores estudien las revistas que considera relevantes la ANECA para ver qué artículos se publican y escribir artículos con contenidos y formatos similares simplemente porque «son las que cuentan». Recientemente el Tribunal Supremo acaba de dictar una sentencia obligando a considerar la calidad de los trabajos publicados y no solo la revista o editorial donde se publican [8]. Pero fíjate qué Ministerio de Educación tenemos que afirma que la sentencia anterior solo afecta a la persona que recurrió contra la denegación del sexenio, y no al resto del profesorado [9].

Las acciones industriales o empresariales están claras, son las cátedras empresariales y la financiación privada a líneas de investigación. Mi postura es clara en esta cuestión. Los bancos y grandes empresas tienen que pagar impuestos y dejar de hacer creer que apoyan a la universidad con cátedras que no son nada más que limosnas ridículas que solo les benefician a ellos, ya que ganan mucho dinero y «orientan y condicionan» las líneas de investigación a la vez que, me imagino, que obtiene más desgravaciones fiscales. Por cierto, una investigación reciente de Begoña P. Ramírez en Infolibre demuestra que los principales bancos y cajas llevan años sin pagar el Impuesto sobre Beneficio de Sociedades, porque, a pesar de los beneficios multimillonarios, la declaración les sale a devolver. En una nota [10] explico estas “hazañas bancarias”. 

SLA: Poco y nada bueno. ¿Podrías poner algún ejemplo de eso que acabas de señalar, que bancos y corporaciones «orientan y condicionan» las líneas de investigación?

FAK: Te pongo dos ejemplos genéricos que ayudan a situarnos en el contexto en el que vivimos para no idealizar ni a la universidad ni a los bancos ni a los gobiernos. ¿Qué líneas van a priorizar en la Universidad los bancos que han perpetrado un atraco a nivel mundial y que han empobrecido a la mayoría de la población con el apoyo entusiasta de los gobiernos? Como señala Rafael Poch: «Es el atraco perfecto. Con alevosía y reiteración. Primero una quiebra del sistema financiero, víctima de su propio latrocinio, que se salva mediante un rescate astronómico a base de dinero público. La cifra del coste neto del rescate para el conjunto de los países del G-20 facilitada por el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, es 905.000 millones de dólares. Sumado al monto de los paquetes de estímulo de los respectivos estados nacionales, toda esa inyección aumentó en un año la deuda pública de la eurozona en casi diez puntos, desde el 69,3% en 2008, al 78,7% del PIB en 2009. Entonces se preparó el terreno para el segundo atraco. El truco ha sido olvidar el motivo y centrarse en la consecuencia. El problema es la deuda, se dice, no el orden atracador que la ocasionó. El casino ha desaparecido. Es la deuda. ¿La solución?: un segundo robo». El segundo atraco es el desmonte social. La deuda es resultado del excesivo gasto social, se dice. Así pues, menos seguro de paro, peor seguridad social, más privatización, más desmonte de lo público, retroceso de derechos laborales, más abuso y más desigualdad. Los ladrones del primer atraco regresan al escenario del crimen para robar más. [11]

O ¿para qué se acerca la banca a la universidad? Cuando Saviano afirma que « Las asociaciones que trabajan en la transparencia [12] han mostrado datos irrefutables. El Reino Unido es, sin duda, el país más corrupto del mundo, no en términos políticos o policiales, pero sí cuando hablamos de blanqueo de dinero (…). En el pasado, a los bancos les asustaba aceptar el dinero de la mafia, eso fue en los ochenta y los noventa. Hoy en día, son los bancos los que buscan el dinero de la mafia para subsanar la falta de liquidez (…). Los sistemas de control bancarios han sido rebajados a sus mínimos y han permitido que la mafia entre. Hablamos de un fenómeno relativamente reciente. La mafia se sirve de los bancos para lavar su dinero y los bancos de sus filiales off shore en América Latina y Asia, un dinero que, ahora, penetra en la economía legal». [13]

Incluyo dos enlaces para los lectores. Uno del Observatorio Europeo de las Corporaciones (CEO, por sus siglas en inglés) [14] sobre sus prácticas habituales en todo tipo de actividades empresariales y de lobby, sin excluir la compra de expertos. Y otro de la ONG Tax Justice Network (TJN) [15] que está llevando a cabo un trabajo espléndido. Si la banca y las corporaciones quieren apoyar líneas de investigación y desean una universidad que realmente lo sea, sería estupendo que apoyasen a CEO y a TJN o investigaciones similares en la universidad.

Finalmente, y en el campo de las farmacéuticas es necesario citar el trabajo del científico Peter Gotzsche (Medicamentos que matan y crimen organizado), que compara a estas empresas con el crimen organizado, afirma que han corrompido los sistemas de salud e insiste en que las industrias farmacéuticas están causando más muertes que los cárteles de la droga, así es que parece que nos movemos entre mafias. [16]

Reparemos en otra información [17] sobre la cesión a l Santander de la gestión de la app oficial de las universidades públicas. ¿Se puede decir todavía que en España existe la universidad pública? ¿No parece más adecuado señalar que la banca, y especialmente el Banco de Santander, controla a la universidad? A la vista de uno de los párrafos que se citan, sobre las condiciones que se “aceptan”, concretamente que « El Santander se reserva también el derecho de vender la app en el extranjero y prohíbe a las universidades incorporar a la app soluciones bancarias que sean competitivas con los productos y servicios del Santander», da la impresión de que la universidad “acepta” estar al servicio del Santander.  

SLA: Para aclarar posiciones, ¿toda acción gubernamental sobre la universidad, siempre y en toda circunstancia, es forzosamente negativa?

FAK: Claro que no, pero llevamos muchos años sin una acción gubernamental claramente positiva para la universidad. En realidad, los gobiernos que hemos tenido y los que presumiblemente tendremos no muestran una preocupación por hacer de la universidad un espacio de libertad y de construir personas que piensen por cuenta propia.  

SLA: Entre esos gobiernos, ¿incluyes también el Gobierno actual del presidente Sánchez?

FAK: Me remito a la decisión del Ministerio de Pedro Duque, imagino que apoyada por Pedro Sánchez, en contra de la sentencia del Supremo referida a evaluar la calidad de los contenidos de las publicaciones y no solo el “prestigio” de las editoriales y revistas donde se publica.  

SLA: ¿Qué compondría esa tradición humanista que debería enseñarse, no de manera marginal, en la universidad?

FAK: La tradición humanista tiene como objetivo construir o ayudar a formar personas que, además de su formación profesional, puedan atreverse a hacerse preguntas, como decía Machado, y pensar por cuenta propia en un contexto de respeto a la persona y de comprensión del contexto sociedad, naturaleza y economía. Respecto de lo que se enseña y en cómo se enseña pues no se puede proporcionar una formación humanista de manera autoritaria. Creo que lo mejor que puedo hacer es explicar lo que hacía yo en clase y que el lector juzgue. El primer día de clase les decía a mis estudiantes: «Ustedes tienen dos posibilidades, aprender a pensar o aprender a obedecer, pero conmigo solo vamos a trabajar la primera ya que la segunda no es para mí una opción. Además, vamos a trabajar leyendo y discutiendo textos originales, no con manuales ni apuntes, así verán por su propia cuenta la diferencia entre lo que les han dicho que dicen algunos autores y lo que ellos dicen. Por otro lado, esto les va a ayudar a ver que también algunos premios Nobel y economistas famosos escriben y argumentan con una confusión considerable e incluso dicen unas majaderías memorables. No pasa nada, se puede criticar a un Nobel, como a cualquier autor, con argumentos, pero solo mediante la lectura de textos originales pueden ustedes conocer de verdad lo que argumentan otros autores, así no dirán nunca “a mí me dijeron que fulanito decía…”. Ya les advertía que esto lleva su trabajo. Luego discutiremos en clase las ideas principales que hayan visto y las dudas que tengan de su lectura, me interesa mucho ver qué han entendido y qué les resulta difícil entender y por qué. Tienen mucho que decir y se aprende a organizar la mente y a ordenar los argumentos, es decir, a pensar con claridad. Aunque no se lo crean, todos podemos aprender mucho de los demás escuchando, preguntando y respetando las intervenciones. Yo también aprendo mucho de ustedes. Para mí las clases son espacios de respeto y de reflexión y se viene a ellas con un trabajo realizado que consiste en la lectura o lecturas de cada semana, no son clases para tomar apuntes y repetir lo que se dice, sino para reflexionar sobre lo trabajado y mejorar su comprensión. Finalmente, un aspecto clave para mí es el de conocerles, identificarles, llamarles por sus nombres y/o apellidos, lo que facilita el acercamiento y la confianza, no el “colegueo”, entre ustedes y yo. Conocerles es muy útil para recordar y anotar cómo trabaja cada uno, pero es algo más profundo, implica hacerles saber que existen para mí, que no son anónimos, y esto facilita la comunicación y motiva al estudiante. Esa es, al menos, mi experiencia. La participación en clase en un 80% de las lecturas permite aprobar la asignatura. Aprobar vía examen es más complicado pues les pido que reflexionen, con los autores que hayamos trabajado, en relación con noticias y problemas de actualidad para ver en qué medida les ayudan o no a comprender lo que ocurre».

Este planteamiento humanista respeta al estudiante como persona y cuenta con él, no es una pose; es que realmente no se puede enseñar con apuntes ni catecismos, eso es adoctrinar. A pesar de esto algún compañero me comentó que varios estudiantes le habían dicho que no elegían “mis” asignaturas porque Aguilera te obliga a pensar. Si a esto añades que mi campo de trabajo ha estado siempre vinculado a la economía institucional, economía ecológica, economía del agua, etc., que cuestiona los conceptos o etiquetas aprendidos en los primeros cursos, para muchos estudiantes “mis” asignaturas eran una especie de oasis personal e intelectual y también de cierto enfado pues me ‘increpaban’ ¿Y ahora tratamos estas cuestiones? A veces el enfado era grande, y lo entiendo pues lo que creían que habían aprendido se les caía por completo al pasar de un sistema de economía cerrada (en el que la biología y la termodinámica no existen) a un sistema de economía abierta, como señalaba mi admirado Kapp, en el que no hay economía sin biología ni termodinámica, y los conceptos que “funcionan” en un sistema cerrado no sirven en el nuevo sistema.

SLA: ¡Ojalá hubiera sido alumno tuyo! ¡Qué suerte que tienen algunos! Afirmas: «Dados los incentivos académicos para ser considerado merecedor de una plaza de profesor, cada vez es más necesario que el trabajo académico sea socialmente “irrelevante” y no cuestione apenas nada si quieres que te publiquen en alguna revista “académicamente relevante” en el sentido de que “cuente” como mérito académico». ¿Nos das algún ejemplo de esta irrelevancia social?

FAK: Muchas gracias, la verdad es que he disfrutado mucho. Quizás mi propio trabajo sirva de nuevo y represente a miles de docentes e investigadores. Oficialmente para la ANECA mi trabajo investigador es desde 2002 (hasta ese año obtuve tres sexenios de investigación) irrelevante académicamente, quizás por relacionar la existencia de problemas ambientales con la calidad de la democracia y la manera autoritaria y arbitraria que tienen los gobiernos de tomar decisiones y de plegarse a los intereses empresariales, algo expresado en libros y artículos en revistas científicas de manera argumentada y con datos. Pero en economía, hablar del poder (sin el cual no hay explicación científica de lo que pasa) está considerado «poco serio y de mal gusto».

A pesar de dirigir varios proyectos nacionales de investigación, de dirigir grupos de investigación españoles en proyectos europeos, de participar como profesor de cursos, conferencias y másteres en universidades españolas y extranjeras que precisamente valoran mi investigación, la ANECA rechazó mis peticiones de sexenios desde 2002. De hecho, el primer ranking de profesores de Economía Aplicada, realizado por un grupo de investigación en métrica de la Universidad de Granada me situaba entre los 10 primeros de toda España. (Sin que yo termine de creer en los rankings ni en su metodología, algo obsesivo hace ya unos años con Google Scholar y Researchgate).

En realidad, hay trabajos de investigación muy valiosos que tienen más difusión a través de revistas no consideradas de alto nivel por la ANECA, periódicos, digitales o no, y cuya relevancia al abordar temas de actualidad es total, pero que no son considerados valiosos académicamente. En ese sentido, la relevancia del trabajo de difusión que hace Rebelion.org es inmensa.  

SLA: Tomemos otro descanso si te parece.

FAK: De acuerdo.

Notas: 

(8) A. Munárriz, «El Supremo carga contra el sistema español de evaluación científica por ignorar el contenido de los artículos», Infolibre.es, 18 de septiembre de 2018, disponible en: https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/09/18/el_supremo_carga_contra_sistema_espanol_evaluacion_cientifica_por_ignorar_contenido_los_articulos_86817_1012.html

(9) A. Munárriz, «La «dictadura del impacto» se impone en la universidad pese al varapalo del Supremo», Infolibre.es, 30 de septiembre de 2018,disponible en: https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/09/25/la_dictadura_del_impacto_impone_universidad_pese_varapalo_del_supremo_87042_1012.html .

(10) F. Aguilera Klink, «La ULL el Banco de Santander y los Paraísos Fiscales», L acasademitia.es , 29 de mayo de 2016, disponible en: http://www.lacasademitia.es/articulo/economia/ull-banco-santander-y-paraisos-fiscales-federico-aguilera-klink/20160529080923054877.html .

(11) R. Poch de Feliu, «Atraco perfecto», 8 de febrero de 2011, disponible en: http://blogs.lavanguardia.com/berlin-poch/atraco-perfecto .

(12) Paradise Lost: Ending The Uk’s Role As A Safe Haven For Corrupt Individuals, Their Allies And Assets, Transparency International, abril de 2016, disponible en: https://www.transparency.org.uk/publications/paradise-lost/ .

(13) Roberto Saviano: “El Reino Unido es el país más corrupto del mundo, cuando hablamos de blanqueo de dinero”», Euronews, 4 de abril de 2017, disponible en: https://es.euronews.com/2017/04/04/roberto-saviano-el-reino-unido-es-el-pais-mas-corrupto-del-mundo-cuando

(14) https://corporateeurope.org/

(15) https://www.taxjustice.net/

(16) M. Ayuso, «La industria farmacéutica es muy rica y ha corrompido los sistemas de salud», El Confidencial, 3 de noviembre de 2014, disponible en: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-11-03/la-industria-farmaceutica-es-muy-rica-y-ha-corrompido-por-completo-los-sistemas-de-salud_408758/

(17) C. del Castillo y L. Galaup, «Los rectores ceden al Santander la gestión de la app oficial de las universidades públicas», Eldiario.es, 15 de octubre de 2018, disponible en: https://www.eldiario.es/tecnologia/universidades-Santander-personales-academicos-profesores_0_823817816.html

Primera parte de esta entrevista a Federico Aguilera Klink sobre la Universidad: «La universidad actual enseña a obedecer y elimina la curiosidad» http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255901 

Fuente: Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, n.º 144, invierno 2018/19, pp.- 123-147.

Los jueces son la Naturaleza y los pueblos

TIPNIS, ecos de una histórica sentencia

Alberto Acosta[1]

 

“Que este Tribunal prevenga el crimen del silencio”
Bertrand Russel

¿Para qué sirve un tribunal cuyas sentencias no son vinculantes? A raíz de la sentencia del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza condenando al Estado boliviano por la inocultable violación de los Derechos de la Madre Tierra y los derechos de los pueblos indígenas en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Secure (TIPNIS), este cuestionamiento se repite una y otra vez. Una aproximación superficial a este tema nos podría llevar a la conclusión de que este interrogante tiene algún asidero. Pero no, el asunto es más complejo y profundo.

Este Tribunal se estableció en 2014 para promover el respeto y la garantía de los derechos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra expedidos en abril de 2010, en Tiquipaya, Cochabamba buscando una coexistencia armónica entre los seres humanos y el resto de la Naturaleza; Declaración transformada en la ley 071 de Bolivia al finalizar dicho año.

Tal Declaración fue aprobada por la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, reunida en Cochabamba del 19 al 22 de abril de 2010. En esa conferencia, 142 países fueron representados por diversas delegaciones, grupos y movimientos sociales. Esta declaración es el primer instrumento internacional que considera a la Naturaleza como sujeto de derechos, superando el paradigma antropocéntrico de “protección” a la Naturaleza. En esa ocasión, el propio presidente Morales planteó también la necesidad de establecer un tribunal internacional que sancione los delitos y crímenes en contra de la Madre Tierra, sintonizándose con la necesidad de demandar Justicia Climática e incluso con el reconocimiento de la Deuda Ecológica a nivel mundial, planteada años antes desde diversos ámbitos internacionales por movimientos sociales, indígenas, ecologistas y de mujeres.

Como las violaciones a los Derechos de la Naturaleza asociadas al TIPNIS ocurrieron en territorio del Estado Plurinacional de Bolivia, la competencia material del Tribunal incluye las normativas legales internas y también los tratados internacionales ratificados por ese Estado. Así, el tribunal tiene jurisdicción para investigar y dictaminar cualquier violación de derechos, o infracción de responsabilidades establecidas en la Declaración, sean infracciones de organizaciones internacionales, estados, personas jurídicas privadas o públicas o individuos. Además, puede tomar como referencia los derechos de la Naturaleza reconocidos en otros instrumentos legales, como por ejemplo la Constitución de la República del Ecuador aprobada en el 2008.

Con estos antecedentes, cabe reconocer que el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza -que ha sesionado en Quito, Lima, Paris y Bonn, ciudad esta última en donde recibió la denuncia sobre las violaciones en el TIPNIS- tiene un carácter ético. Este Tribunal no parte de ninguna instancia internacional (como Naciones Unidas), ni es un componente de algún acuerdo entre varios Estados. Esto, que parece una grave limitación, es su mayor fortaleza. Como anotó Bertrand Russell en Londres, el domingo 13 de noviembre de 1966, en la primera reunión preparatoria para establecer un tribunal internacional que sancione los crímenes de guerra (que luego llevaría su nombre), al no tener dependencia alguna, las decisiones de estos tribunales éticos y hasta sus miembros son libres pues no están atados a compromisos con poder alguno, ni político, ni económico. Tal como sucede con el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza.

En igual dirección se pronunció Jean-Paul Sartre, en Estocolmo, también un domingo 7 de mayo de 1967, al inaugurar como presidente el primer tribunal Russell, conocido también como Tribunal Internacional sobre Crímenes de Guerra. Allí el renombrado filósofo y escritor francés recordó al Tribunal Internacional de Nüremberg para juzgar los crímenes en contra de la Humanidad durante el régimen nazi. Sartre, reconociendo su importancia, anotó también las limitaciones de ese tribunal que actuaba en función de las potencias triunfadoras en la II Guerra Mundial y no fue un espacio internacional independiente; es más Sartre, con sobrada razón, reclamaba que no se haya institucionalizado este tribunal para perseguir los crímenes de guerra o las violaciones de lesa Humanidad perpetrados en otras latitudes, sobre todo en el mundo subdesarrollado, como era, entonces, la agresión imperialista norteamericana en Vietnam o luego los crímenes de las dictaduras en Chile y Brasil, temas que abordó en su tiempo el Tribunal Russell; que inspiró posteriormente la creación del Tribunal Permanente de los Pueblos.

Por tanto, el poder de este tipo de tribunales está, por un lado, en su independencia, pero por otro, en la calidad de sus jueces y juezas. En el caso del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza fueron 26 personas, de todos los continentes, quienes emitieron el 15 de mayo pasado una sentencia sólidamente fundamentada. Se trata, empleando palabras de Russel, de personas “eminentes, no por su poder, sino en virtud de su contribución intelectual y moral a lo que se ha convenido en llamar, de un modo optimista, civilización humana”. Actualizando las últimas líneas del discurso inaugural de Sartre en 1967, concluyamos que en realidad los jueces en el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza están en todas partes: son los pueblos y la misma Naturaleza.

Así esta sentencia, más allá de la respuesta que le dé el gobierno de Evo Morales, no es solo una sanción al Estado boliviano y su gobierno, sino también un llamado a la sociedad civil de ese país y del mundo entero para construir democráticamente sociedades biocéntricas, equitativas en términos socioeconómicos. Y desde esa perspectiva este Tribunal demanda la creación de instrumentos vinculantes para castigar dichas violaciones, lo que requiere la construcción de una

declaración de Derechos Universales que incluya a los Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza; objetivo que se logrará con un proceso desde abajo, sumando alianzas entre países que vayan incorprando los derechos de la Madre Tierra en sus legislaciones.

Por último, como señalara el gran filósofo inglés Bertrand Russell, este tipo de tribunales tienen como tarea máxima el “prevenir el crimen del silencio” ante las graves afrentas a la Humanidad y a la Naturaleza, que provoca la voracidad indetenible del capital y del poder.-

Nota: 1 Economista ecuatoriano. Profesor universitario. Ex-ministro de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente. Ex-candidato a la Presidencia de la República.

Buscaba un mar en calma pero te encontré

Anticipamos un extracto de las “Nueve buenas razones para empezar de cero” publicadas en Kritik. Manual de supervivencia a la agonía del capital (DeriveApprodi 2019)

 

1. El Movimiento ya no existe. Tranquilos, no se preocupen: no nos referimos a movimientos sociales, que incluso en los últimos años han surgido a veces de manera fragmentaria y esporádica, sin constituir un ciclo, con lenguajes, prácticas y afirmaciones ambiguas y contradictorias. Pero lo es, y quizás lo sea más y más, los movimientos dentro de la crisis permanente son criaturas monstruosas y bastardas. Nosotros, si este pronombre aún tiene sentido, donde el Movimiento ya no existe, entendemos muy poco a estas criaturas, porque no responden a nuestros deseos, nuestros códigos, nuestra retórica. De hecho, a menudo los rechazamos, los calificamos de reaccionarios, felicitándonos cuando la profecía se cumple. Raras veces, en cambio, tratemos de hacernos aturdidos productivamente: sin duda es más fácil denunciar la fealdad del monstruo para absolvernos de nuestra insuficiencia, en lugar de preguntarnos concretamente sobre nuestras insuficiencias para ubicarnos proyectualmente en las entrañas de la criatura inquietante.

Entonces, el Movimiento del que hablamos y que ya no existe es el de la anomalía italiana de los años ‘60 y ‘70, del entrelazamiento de la organización autónoma y la autonomía de clase, entre proyecto y lucha, entre grupos y procesos de conflicto. Fue realmente, en esa coyuntura específica, el movimiento que suprime el estado actual de las cosas. Es esa anomalía, en un sentido fuerte, lo que nos permitió llamarnos “militantes del movimiento” en los años ‘80 y ‘90 sin tener que dar más explicaciones. Esto no sucedió en otras partes del mundo, donde el movimiento es simplemente una movilización que comienza y termina, alrededor de un reclamo limitado, y donde el término militante duro es reemplazado por la figura líquida del activista. Ahora, y no solo a partir de hoy, está claro para todos que esta anomalía sobrevive solo como una identidad ideológica, o si queremos como una genealogía gloriosa. Sin embargo, dado que las revoluciones no se hacen con identidad, ideología o mera genealogía, es necesario avanzar. No por el bien de lo nuevo, una palabra en sí misma vacía y sin sentido; pero por la inutilidad de la nostalgia, es decir, llevar la ropa de los muertos para evitar el luto.

Después del final del Movimiento, ¿solo hay diluvio, soledad y desesperación? No, en absoluto. Hay una necesidad de empezar de nuevo. Porque básicamente los militantes revolucionarios siempre comienzan de nuevo. Y cuando dejan de empezar de nuevo, dejan de ser militantes revolucionarios.

[…]

4. El futuro está muerto. Ya escuchamos el zumbido del ruido de fondo: aquí están, los que halagan el extremismo nihilista. Relajaos y tratéis de razonar, si sois capaces. El nihilismo, especialmente en la composición juvenil, es un hecho. ¿Es un problema? Por supuesto, es un problema. Pero este problema está en las cosas, no en las palabras que describen las cosas. Es el nihilismo producido por el capital y la crisis. Es el nihilismo de las finanzas de Wall Street y sus lobos como modelo de vida. Es el nihilismo de expectativas que ya no están disminuyendo sino que ahora han disminuido. Compañeras y compañeros, si realmente les cuesta mucho hacer una investigación y no una ideología, al menos mientras vais hacia al centro social o la universidad, sintonicen la radio del coche para los éxitos de verano. “Solo por esta noche, amor y capoeira”, “mañana no habrá, un poco como las historias en instagram”, “esta noche no te diré que no”, y así sucesivamente. Atención, no es la alegre conquista del presente del joven proletariado, detrás de la cual se estableció la ética sacrificial del partido comunista. Y ni siquiera es el no futuro de los punks, en una mezcla de ira y rechazo, de desesperación y autoexclusión de una sociedad que fue en la dirección opuesta. Este presentismo es totalmente interno de la crisis permanente y de la asimetría radical de sus relaciones de poder, es la conciencia resignada de que no hay expectativas y es simplemente una cuestión de disfrutar de lo pequeño que uno tiene. Es un nihilismo pasivo, no activo.

El problema no es condenar a quienes queman todo. La izquierda hace esto, porque temen que tarde o temprano alguien también les prenda fuego. El problema es cómo organizamos la perspectiva desde las cenizas, que es completamente diferente del futuro, porque tiene sus raíces en la materialidad del presente, de lo que somos y en contra lo que intentamos ser. Cómo asumimos el fracaso de las perspectivas ofrecidas por el capital de manera activa y no pasiva, es como una oportunidad para construir expectativas totalmente autónomas. Cómo asumimos que la ruptura es un proceso y no un evento, un deseo de todo y no estar satisfechos con los márgenes, la autonomía colectiva y no las comunidades intersticiales.

[…]

6. No somos extremistas, es la realidad la que es extrema. La idea típicamente democrática e izquierdista de que la moderación del tono corresponde a una ampliación del consenso siempre ha sido políticamente perjudicial. De hecho, se basa en una concepción cuantitativa de la política, por lo que uno mira los números y no el potencial subjetivo. Esta concepción puede ser útil para aquellos que deben tomar votos, es catastrófica para aquellas que las instituciones representativas quieren destruirlas. O es útil para aquellos que quieren reproducir su propia institución, por desafortunada y marginal que sea, y volvemos a la satisfacción de los dos compañeros agregados. Conflicto y consenso, dijeron hace veinte años a aquellos que estaban cortejando a la sociedad civil (¡brrrr!), lo que significaba: simular de hacer el conflicto para obtener el consenso por ellos mismos.

Sin embargo, hoy esa idea también es falsa, porque la crisis produce una polarización social a la que corresponde una polarización de comportamientos, pasiones, posibilidades. Siempre ha sucedido de esta manera, hay fases en las que el espacio de contención entre la revolución y la reacción se agota; y entre las posibilidades de movilización en un sentido o en el sentido opuesto, el límite es débil y reversible. Esta reversibilidad no dura para siempre: cuando se estabiliza, el borde deja de ser lábil. Hasta entonces, lo que dice el poeta es válido: donde el peligro es máximo, también crece lo que salva. Hoy es el conflicto que contiene el consenso en sí mismo. Los reaccionarios han entendido esto, “nosotros” no.

Cuando escuchen a alguien invocar el frentismo democrático hoy, sepais que él es un enemigo. Porque el frentismo es nuestro enemigo, lo que significa traer agua al molino de aquellos que quieren preservar el status quo. Y, sobre todo, la democracia es el enemigo, un dispositivo extraordinario para la despolitización y el agotamiento de la subjetividad. La democracia no niega la posibilidad de conflicto, sino que la anestesia y resuelve dentro de los límites del consenso, es decir, de las propias formas de autorreproducción. El poeta de hoy diría: donde se cuestiona la democracia, también crece lo que salva. Añadimos: donde hay izquierda y democracia, disparamos sin piedad. Sin lágrimas por las rosas.

[…]

8. Entonces, queridos y queridas camaradas, aferrados a las grotescas certezas de vuestra identidad vacía, nuestros caminos están inexorablemente separados. Sin polémica, sin odio, sin resentimiento. Ustedes no son nuestros enemigos o nuestros adversarios. Simplemente, sois inútiles. No sentimos enojo hacia vosotros. Probemos algo que quizás sea mucho peor: tristeza y dolor. Si tenemos tiempo nos despediremos rápidamente. Si decidís sobrevivir, reproduciendo lo que sois, nunca nos volveremos a encontrar. Si decidís morir para renacer, sabéis dónde encontrarnos: dentro y en contra de una realidad que solo necesitáis mirarla para sentir odio y querer destruirla.

9. No somos eternos: debemos morir para alcanzar la inmortalidad. Debemos ponernos continuamente en crisis para convertirnos en lo que siempre hemos sido. Se sabe que una de las definiciones más hermosas, aunque desconocidas, del militante revolucionario la dio San Pablo: somos hombres y mujeres en este mundo, no de este mundo. Hoy, muchos de los que nos rodean y a quienes hemos dicho adiós han optado por ser lo opuesto: hombres y mujeres de este mundo, no en este mundo, y por lo tanto en contra. El individuo está solo, decíamos; y añadimos que sola está también la organización entregada a la administración de su existente. La conciencia de nuestras derrotas es lo que nos permite dar, de nuevo y siempre, el asalto al cielo. Detrás de su retórica triunfalista y satisfecha, vemos la aceptación de la peor derrota: la soledad de quienes finalmente han renunciado a ese asalto. Lo ponéis en vuestras páginas web y imprimís en vuestras sudaderas porque ya no está en vuestra cabeza ni en vuestras acciones.

Entonces, la soledad puede ser derrotada solo en la investigación militante dentro de la composición de clase, es decir, dentro del caos, las contradicciones y las ambigüedades que la animan y fragmentan. Dentro y en contra. Alimentar a la organización de forma espontánea y llevar a la organización a la espontaneidad. La autonomía siempre ha sido esto: es la organización que refleja la espontaneidad de uno, es la espontaneidad que refleja la propia organización. Es una apuesta que va a la raíz, poniendo en juego lo (pequeño) que tenemos, para poder conquistar (mucho) lo que deseamos.

Si estáis buscando un mar en calma para disfrutar de una identidad ideológica, manténgase alejados de estas olas. Estamos buscando la tormenta. Es inútil descargar nuestras insuficiencias hacia la subjetividad existente. Usted que ve la oscuridad en todas partes, pregúntese si sus lentes están oscurecidas o si miran en la dirección equivocada. Entonces, ¿no lo has descubierto todavía? Nadie duerme, hay sol incluso por la noche, lo he dicho mil veces, para que cualquier cosa pueda pasar. ¿Estamos listos para algo más que una noche especial?

 

Fuente: https://comitedisperso.wordpress.com/2019/05/17/buscaba-un-mar-en-calma-pero-te-encontre/

Entrevista a Raúl Zibechi y las políticas neoliberales en torno a la vivienda

Desde Radio Malva entrevistamos al politólogo uruguayo Raúl Zibechi acerca de las políticas neoliberales en torno a la vivienda. Aprovechando su paso por València el pasado mes de marzo para asistir a una charla-coloquio en el CSOA L’Horta, planteamos cuestiones sobre el urbanismo, el turismo y la gentrificación que afectan a nuestros barrios a día de hoy.

En tu charla hablaste de las políticas neoliberales que se están produciendo en torno a la vivienda tanto en Latinoamérica como en Europa, ¿cómo funcionan estas políticas?

Las políticas neoliberales quieren mercantilizarlo todo, incluso la vida. Hablamos de un modelo especulativo que no tolera la diversidad, que trata de homogeneizarlo todo para poder mercantilizar mejor, convertir todo en productos similares para poder venderlos más fácilmente. En el caso concreto de la vivienda, se especula con el suelo urbano. Tratan de rediseñar zonas centrales que hace 30 o 40 años eran periferias y que ahora se han revalorizado, por ello se quiere expulsar a la gente para hacer negocio y construir grandes edificios. Se expulsa a familias con el aumento de los alquileres o como me han contado que hacían en el Cabanyal, directamente con excavadoras.

Gentrificación y turistificación son las palabras que aparecen continuamente cuando hablamos de estos procesos. En nuestro país el desarrollismo enfocado al turismo es una política que viene de décadas atrás y que convierte a barrios y ciudades en escaparates para el visitante.

Estos procesos provocan la sobreutilización de las zonas más céntricas, las zonas monumentales o de playa y las convierte efectivamente, en grandes escaparates. Aumenta el número de apartamentos turísticos, se encarecen los servicios, las viviendas, los precios de los alquileres, se promocionan zonas bien conservadas, con buenos trasportes y grandes restaurantes y el resto de la ciudad se queda en una situación mucho más vulnerable. Finalmente quienes se benefician del turismo son las aerolíneas, los grandes hosteleros, es el mismo capital financiero que está implicado en los procesos de gentrificación.

Sin embargo, el turismo siempre se nos vende como una fuente irrenunciable de riqueza.

Todo el sistema neoliberal se basa en una publicidad falsa, ya sea para construir una represa en una comunidad indígena o un hotel en la playa, siempre se promete que generará empleo. El turismo genera empleo temporal, precario, salarios bajos y malas condiciones laborales. Es muy difícil encontrar en la hostelería un empleo fijo, bien remunerado y con buenas condiciones. En general, el modelo actual provoca una enorme precariedad de vida a todos los niveles, no sólo a nivel laboral. Este mismo modelo tiene también su impacto ambiental negativo, ya que con el turismo se sobreutilizan los recursos hídricos, como por ejemplo está ocurriendo en Mallorca donde la calidad del agua es muy mala. Es la lógica del extractivismo de recursos en favor del gran capital, ya se habla de extractivismo urbano, si no logramos frenar este modelo nos arrinconarán en las periferias de las ciudades en condiciones muy malas.

Los movimientos sociales que luchan contra estos fenómenos de gentrificación y turistificación en sus barrios, reivindican el derecho a una vivienda digna, algo que consideramos de justicia. Sin embargo, en este mismo sentido desde Latinoamérica nos llegan las luchas por el derecho al territorio, una filosofía con una lógica más comunitaria que en cierta medida se contrapone al sentido individualista que conlleva el derecho a la vivienda.

En mi opinión el concepto de territorio es clave. Toda vivienda se construye sobre un terreno, una tierra, no podemos legislar sobre el derecho a la vivienda sin tratar sobre el terreno urbano que es el principio para acceder a una vivienda. En muchos lugares de Latinoamérica se entiende que las viviendas están afincadas en territorios, vivimos en comunidades y el territorio nos debe permitir seguir siendo comunidad. La relación de los seres humanos con el territorio es importante para garantizar la vida. Quien vive y forma parte de un territorio lo cuidará. Nosotros decimos que el territorio no nos pertenece sino que nosotros pertenecemos al territorio. El territorio no es para usufructuarlo es para sostenerlo. El territorio es agua, alimento, tierra, vida, comunidad, es todo lo que gira en torno a esa convivencia. Ninguna familia puede enfrentar el modelo de forma individual, tenemos que hacerlo en comunidad.

La vida en comunidad y el arraigo a un territorio es lo que nos permite hablar de la identidad de un barrio. Sucede que cuando hablamos de preservar esa identidad se nos acusa rápidamente de oponernos al progreso.

En el debate sobre el desarrollo que defienden los grandes empresarios nos encontramos como muchos sectores populares y de trabajadores que piensan que el consumismo, lo moderno y el progreso son lo bueno. En la última crisis mucha gente ha llegado a replantearse las cosas pero falta mucho trabajo por hacer en este sentido. El sistema tiene mucha fuerza y la cultura del consumo y la idea de modernidad tienen mucho peso. Van a faltar todavía muchas crisis y fallos del sistema para que aspiremos a una vida sencilla, un buen vivir, una buena calidad de vida sin mucho consumo, sin coches. Anoche en Benimaclet estuvimos veinte minutos para aparcar y otros diez para llegar desde donde encontramos sitio hasta el CSB Terra, ¿qué ventaja fue ir en coche si finalmente tardamos más en llegar a los sitios?

Has explicado como en Latinoamérica muchos gobiernos progresistas promovieron políticas desarrollistas en la últimas décadas que han resultado muy perjudiciales. Nosotros tenemos el caso del PEC en el barrio del Cabanyal o del PAI de Benimaclet con un gobierno progresista además de varios proyectos similares en el resto de la ciudad.

La cuestión común entre la izquierda y la derecha es que ninguno de los dos cuestiona el modelo de desarrollo. La izquierda sigue el modelo neoliberal. Se plantean pautas para paliarlo pero no para cuestionar el modelo. Si esto no se cuestiona vamos a ver una creciente polarización social como ya está ocurriendo en varias partes del mundo. El 1% es cada vez más rico y mientras que la desigualdad sigue creciendo. Sobre esta polarización social va a ver una polarización política. Ahí vemos como aparece la ultraderecha. Además el modelo neoliberal genera una sociedad cada vez más militarizada donde la protesta se criminaliza, la policía tiene un gran poder y en un juicio su palabra vale siempre más que la de un ciudadano.

Si las instituciones juegan a nuestro favor mejor pero el jugador no es el partido ni el político, ni el diputado, ellos pueden favorecernos o perjudicarnos pero el actor principal es la gente. Lo que nosotros hagamos es lo decisivo, si tenemos apoyo de arriba pues mejor. Los políticos son como el viento que puede soplar o no a nuestro favor pero quien debe pilotar la nave es la gente.

Sucede en ocasiones que se tiende a la desmovilización cuando los gobiernos de izquierda están en el poder

Debemos hacer más cosas además de movilizarnos, no sólo hay que manifestarse sino ser capaces de crear espacios nuevos, propios. No alcanza con reclamar el derecho a la vivienda sino que hay que comenzar a crear las soluciones por nosotros mismos, esto es lo decisivo, no podemos depender de la clase política.

Fuente: https://radiomalva.org/2019/03/26/raul-zibechi-y-las-politicas-neoliberales-en-torno-a-la-vivienda/

Henry Giroux: “La crisis de la escuela es la crisis de la democracia”

El pedagogo estadounidense Henry Giroux reclama una reforma del sistema educativo para que el pensamiento crítico impregne todas las asignaturas

Por Ana Torres Menárguez

Henry Giroux (Providence, 1943), uno de los académicos más reconocidos en Canadá y uno de los impulsores de la llamada pedagogía crítica, tiene un discurso radical sobre los fallos del sistema educativo. Él no habla de los resultados de las pruebas PISA —que miden el conocimiento en ciencias, matemáticas y comprensión lectora de los alumnos de 15 años en los países de la OCDE—. De hecho, cree que las pruebas estandarizadas son una estrategia de la derecha para desviar la atención del «verdadero» problema de la educación: no fomentar el pensamiento crítico para crear ciudadanos «conformistas» que no reclamen nada a las administraciones.

Afincado en Toronto, Giroux es conocido por sus publicaciones conjuntas con Paulo Freire, uno de los pedagogos de referencia del siglo XX por su teoría de la pedagogía del oprimido, donde propone la rebelión de los más desfavorecidos a través del acceso a la educación. Giroux, investigador en la McMaster University de Ontario, fue incluido en la obra Fifty Modern Thinkers on Education: From Piaget to the Present (Routledge, 2002), que nombra a los 50 pensadores que más han contribuido al debate educativo en el siglo XX.

Giroux, que acaba de publicar el libro La guerra del neoliberalismo contra la educación superior (Herder), critica que las universidades están siendo atacadas con recortes continuos en su financiación, especialmente los departamentos de humanidades, para que dejen de ser centros de pensamiento. La semana pasada, tras dar una conferencia en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, atendió a este diario.

Pregunta. ¿Qué es la pedagogía crítica?

Respuesta. No es un método que se pueda aplicar en los colegios. Es una revisión del tipo de escuela que queremos. Es un intento por reconocer que la educación es siempre política y el tipo de pedagogía que se usa tiene mucho que ver con la cultura, la autoridad y el poder. La historia que contamos o el futuro que imaginamos se refleja en los contenidos que enseñamos. La pedagogía tal y como está planteada ataca en lugar de educar. Es un sistema opresivo basado en el castigo y en la memorización, que persigue el conformismo. Hay que desarrollar otros métodos que formen alumnos capaces de desafiar las prácticas antidemocráticas en el futuro.

P. Desde hace unos años, ha habido una ola de innovación educativa que ha transformado muchos colegios. ¿No cree que estén cumpliendo esa función?

R. Las escuelas están siendo atacadas, especialmente desde Gobiernos fascistas y de derechas. En Brasil, Bolsonaro ha animado a los estudiantes a denunciar a los profesores de izquierdas de un supuesto adoctrinamiento y quiere eliminar todas las referencias a Paulo Freire de los temarios. Acaba de anunciar un recorte en las carreras de humanidades como filosofía y sociología para priorizar profesiones que «generen un retorno al contribuyente». La crisis de la escuela es la crisis de la democracia. Los gobiernos de derechas no quieren que la gente piense y la educación tiene un papel central en la lucha contra las narrativas tóxicas y el surgimiento de ideologías ligadas a la supremacía blanca.

Los exámenes forman parte de un discurso de opresión, son una forma de disciplinar a los alumnos

P. ¿Cómo se puede aterrizar el cambio que propone? ¿Cree que los partidos de izquierda sí están a la altura?

R. Primero el interés tiene que venir de la calle, de la comunidad de vecinos y de los propios profesores. El poder se tiene que tomar la educación en serio. La izquierda es muy estúpida en lo que se refiere a la educación. No se dan cuenta de la importancia que tiene. En Estados Unidos, Obama replicó el programa de los republicanos, el teaching for the test (focalizar la enseñanza en la superación de exámenes estandarizados). Los exámenes forman parte de un discurso de opresión, son una forma de disciplinar a estudiantes y a profesores y restan imaginación a los alumnos. Se tiene que potenciar el diálogo, la construcción de identidades y cómo encajar a los otros, por ejemplo, a la minorías.

P. ¿Cuál es el peligro de los exámenes?

R. Son una estrategia para hacer ciudadanos menos críticos. A los profesores se les ha dicho que no son intelectuales, que son tecnócratas y que están ahí para medir el conocimiento de los alumnos, que lo que importa son los exámenes. Parece que la evaluación es el centro del sistema educativo. Pero la función de la escuela debería ser conseguir crear ciudadanos tolerantes, con capacidad de diálogo. El colegio es el lugar donde se crean las identidades. ¿Quién quieres ser? Cuando el profesor y los contenidos son incuestionables, están inculcando una forma autoritaria de entender la sociedad. Silenciar las dudas sobre lo que viene dado desde arriba. La derecha sabe tomar ventaja de eso.

P. Canadá es un ejemplo de inclusión en las aulas. ¿Cree que es un referente?

R. Canadá tiene un sistema muy progresista, pero tampoco se salva. En Ontario el nuevo primer ministro, Doug Ford, del partido conservador, ha suprimido las clases de educación sexual y ha obligado a volver al plan de 1990. Quiere centrar el sistema en educar para el trabajo. Los gobiernos transforman la educación en algo que no debería ser.

Las universidades cada vez funcionan más como empresas. Los estudiantes se han convertido en clientes

P. ¿No cree que las escuelas deben preparar a los alumnos para las habilidades que pide el mercado de trabajo? Van a encontrar un terreno muy competitivo.

R. No les tienen que preparar para el trabajo que tendrán en el futuro, sino para el tipo de sociedad en la que quieren vivir. Te ofrezco las habilidades digitales para que trabajes en Google o en Facebook, pero vivirás en una sociedad fascista e intolerante. Eso no vale. Hay que priorizar que aprendan a ser ciudadanos informados cuando hay partidos de extrema derecha que están ascendiendo al poder.

P. Le podrían acusar de tener una visión demasiado utópica.

R. Sobrevivir no es solo encontrar el trabajo adecuado, es reclamar un buen sistema público de salud o el derecho a una vivienda digna. El sistema escolar, basado en la competitividad entre iguales y en la idea de ganadores y perdedores, enseña a creer que cuando tienes un problema la culpa es tuya. Que los problemas son individuales. Las personas no pueden trasladar los problemas personales a carencias del sistema. Así surgen individuos alienados que se culpan a sí mismos de su situación desgraciada. «No hice lo suficiente en el colegio, por eso me va mal», piensan, en lugar de mirar al estado del bienestar, ver si se está desmantelando. Hay que enseñar a luchar y a exigir a la administración que cumpla sus obligaciones.

P. En su último libro hace una crítica muy dura al trato que dan los Gobiernos a las universidades.

R. Trump ha amenazado con retirar fondos federales de universidades que cree que están copadas por liberales e izquierdistas y ha propuesto reducir el presupuesto educativo en 7.000 millones en 2020. El 70% de los profesores de educación superior en Estados Unidos tienen contratos a media jornada.Eso afecta a su libertad de expresión, piensan que si hablan pueden ser despedidos. Tienen miedo de movilizarse contra la administración. La universidad debería ser un espacio para el diálogo. Las universidades cada vez funcionan más como empresas, no contratan intelectuales para liderarlas, sino CEOs. Los estudiantes se han convertido en clientes. La gente joven es un valor en el que merece la pena invertir, una inversión a largo plazo. Pero los políticos, tanto de izquierdas como de derechas, solo buscan resultados a corto plazo.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/05/09/actualidad/1557407024_184967.html