Vandalismo genómico

por Silvia Ribeiro

A contrapelo de la copiosa propaganda de empresas y científicos sobre los beneficios de las nuevas biotecnologías, particularmente Crispr-Cas9 y similares, se siguen publicando estudios sobre sus efectos secundarios imprevistos y nocivos. Al respecto, el investigador Georges Church, de la Universidad de Harvard, patriarca de la biotecnología, declaró en una conferencia en enero pasado que la tecnología Crispr es como un «hacha desafilada». Y por si a alguien le quedaban dudas, agregó: «Le llaman edición, pero en realidad es vandalismo genómico» (https://tinyurl.com/y5dypgsp).

La afirmación de Church fue motivada por varios estudios publicados recientemente, que muestran que Crispr, aunque promocionada como una tecnología «exacta, rápida y barata», no es tal. Al contrario, podría ser aún peor que los transgénicos anteriores por los desarreglos genómicos que provoca en plantas, animales y células humanas.

La industria biotecnológica, con Monsanto-Bayer, DuPont-Dow y otras, presiona para que los productos de este tipo de ingeniería genética no tengan que atenerse a las regulaciones de bioseguridad ni de etiquetado. Estados Unidos ya aprobó unos 20 cultivos manipulados genéticamente con esta tecnología (entre otros, papa, alfalfa, maíz, arroz, soya, tabaco, tomates, trigo y setas) que podrían ser procesados y vendidos sin que agricultores ni consumidores sepan que son productos de ingeniería genética. Argentina y Brasil cambiaron sus normativas de bioseguridad en el mismo sentido para permitir que las industrias puedan comercializar este tipo de nuevos transgénicos sin siquiera informar sobre ello.

Desde que se comenzó a experimentar, en 2012, se observó que Crispr (con alguno de sus sistemas asociados, como Cas9) actuaba no sólo sobre la parte del genoma que se quería modificar, sino también sobre otras secuencias, lo cual implicaba efectos imprevistos, por ejemplo, cortar genes que no eran el objetivo, silenciando o alterando funciones que pueden ser vitales en los organismos. En 2018, un estudio del Instituto Karolinska, de Suecia, mostró que el sistema Crispr seleccionaba células que no contienen ciertas defensas naturales contra el cáncer, porque ello impide su acción, por lo que su uso podría significar un aumento del riesgo de contraer cáncer. Investigadores del Wellcome Center, de Reino Unido, encontraron después que Crispr-Cas9 eliminaba largas secuencias en otras partes del genoma, lejos del sitio de corte intencional ( https://tinyurl.com/y5r5cza4).

Church sugirió por todo ello usar otras tecnologías de edición genómica, que según él serían (ahora sí) más exactas. Por ejemplo, no cortar las dos hebras de la doble hélice del ADN para insertar nuevo material genético (que es como actúa Crispr-Cas9,), sino cambiar solamente una de las bases de ADN por vez, o sea, una sola de las letras C, G,T, A.

Debido a las evidencias crecientes de los impactos nocivos de Crispr-Cas9, varios laboratorios están experimentando técnicas cuya meta es justamente cambiar una sola base. No obstante, la organización GM Watch reporta que dos nuevos estudios publicados en la revista Science, el 28 de febrero de 2019, muestran que también este tipo de modificación, que parece tan mínima, acarrea problemas imprevistos y dañinos (https://www.gmwatch.org/ en/news/latest-news/18811).

Esos estudios fueron hechos en colaboración entre diferentes universidades de China y Estados Unidos. Uno de ellos con células embrionarias de ratón, y otro con arroz. En ambos casos, al cambiar una sola base con un nuevo método asociado a Crispr, se comprobó un alto número de efectos secundarios graves. En el estudio con ratones, en las células a las que se le cambió la base A (adenina) por la T (timina) en un solo punto, no se detectaron otras alteraciones. Pero cuando se cambió la base C (citosina) por la G (guanina) se detectaron 20 veces más cambios que en las células de control, con un promedio de 283 alteraciones no deseadas por embrión. Son alteraciones inaceptables para cualquier uso de esta tecnología en la realidad.

También el experimento en arroz usando Crispr para alterar una sola base arrojó resultados similares. No detectaron alteraciones mayores al cambiar la base A, pero al cambiar la base C se produjeron numerosos cambios imprevistos.

David Liu, uno de los autores principales, dijo a la revista Science que alterar el genoma con este método «es como si un niño pequeño pone golosinas no permitidas en el carrito de compras de sus padres cuando no están mirando… es decir, (el constructo con Crispr) puede agarrar cualquier ADN de una sola hebra que esté a su alcance y hacer su propia edición» (https://tinyurl.com/yx9zjuw5)

Los estudios dejan claro que aun este tipo de ingeniería genética minimalista o edición genómica, incluso aunque no inserte nuevo material genético en los organismos, tiene efectos imprevistos, con consecuencias potencialmente muy graves. Por ejemplo, en el caso de alimentos o forrajes derivados de este tipo de ingeniería podrían causar alergias y otras formas de toxicidad.

En México, el secretario de Agricultura, Víctor Villalobos, ha declarado repetidamente que la edición genómica no son transgénicos, que «apenas se trata de cambiar una sola base» y que por ello podrán ser comercializados en México. Urge ajustar las leyes de bioseguridad para impedir que esto suceda.

Por, Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

 

Daniel Tanuro: «El capitalismo jamás será verde»

Grozeille

El movimiento contra el cambio climático que apareció de verdad en Francia después de la dimisión de Nicolas Hulot, comienza a recuperar fuerzas. Mientras que las primeras marchas por el clima a finales de 2018 se limitaron a mantener principios morales bastante vagos, los que acompañan hoy la huelga semanal de jóvenes que se autoproclaman oficialmente anticapitalistas se producen al mismo tiempo que acciones de desobediencia. Una sana radicalización está en marcha.

Sin embargo, reina una gran confusión. A menudo, no vemos la relación entre la lucha ecológica y la de los chalecos amarillosy, peor todavía, a veces se piensa que es contradictoria. No sabemos cómo orientarnos en el debate entre violencia y no violencia, entre una táctica de masificación y una táctica de eficacia. A veces, se ve mal qué significa el concepto de capitalismo y no se entiende la necesidad de utilizarlo para tematizar la destrucción ecológica.

Ya hemos escrito sobre todas las cuestiones: violencia, capitalismo y ecología, chalecos amarillos y ecología. Pero puesto que este debate es candente debido a la huelga mundial contra el cambio climático del 15 de marzo y de forma más general, para la continuidad del movimiento, teníamos ganas de discutir con Daniel Tanuro, ingeniero agrónomo y ambientalista, autor del “El imposible capitalismo verde”.

A menudo se oye decir que el capitalismo es la causa de los problemas ecológicos. Pero esta afirmación tropieza con la oscuridad del concepto de capitalismo frecuentemente asociado (es decir, confundido) con la sociedad mercantil, el consumismo, la economía liberal. ¿Cómo distingue el capitalismo de estos otros conceptos? ¿Por qué el concepto de capitalismo es esclarecedor para analizar la crisis ecológica?

Daniel Tanuro : Matizaría mis palabras precisando que el capitalismo es la causa principal de la destrucción ecológica. Por una parte, no hay que olvidar que las sociedades precapitalistas causaron serios problemas medioambientales, denunciados ya en la antigüedad por autores griegos y romanos. Por otra parte, la URSS, China, y otros países que han intentado una transición poscapitalista en el siglo XX, cometieron daños considerables. Están simbolizados, por ejemplo, por el desecación del Mar de Aral, la catástrofe de Chernobil, las emisiones récords de gas invernadero por habitante en Alemania del Este y en Checoslovaquia, sin olvidar la absurda campaña maoísta para el exterminio de los gorriones… La abolición del capitalismo es una condición necesaria, pero no suficiente, para el establecer una relación distinta al pillaje entre la humanidad y el resto de la naturaleza.

Dicho esto, ¿qué es el capitalismo? Una sociedad de producción generalizada de mercancías. Esta definición incluye al mismo tiempo el salario como forma especial de explotación laboral, la competencia para el beneficio entre propietarios privados de los medios de producción y la determinación a posteriori de las necesidades humanas mediante el criterio del mercado. El capitalismo es una sociedad mercantil; la sociedad mercantil por excelencia. Al aparecer en el escenario de la historia, encontró preparados una serie de mecanismos de dominación, especialmente el patriarcado ,que ha remodelado en función de sus objetivos. Por tanto, el capitalismo es un sistema mercantil patriarcal en el que la mujer por así decirlo, es la proletaria del hombre.

Por definición, en esta sociedad las personas asalariadas producen más allá de sus necesidades porque una parte de su tiempo de trabajo sirve para producir la plusvalía para el capitalista. Esta plusvalía no solo sirve para para satisfacer las necesidades del capitalista sino también y sobre todo, para engordar el capital. De hecho, la competencia obliga permanentemente a cada capitalista a bajar sus costes unitarios lo que le empuja a aumentar la productividad del trabajo reemplazando a trabajadoras y trabajadores por máquinas; por tanto a producir más. Así que el capitalismo es intrínsecamente, desarrollista. “Un capitalismo sin crecimiento es una contradicción en sus términos”, como decía Schumpeter 1/.

La contradicción es que siendo el trabajo humano la única fuente de valor, esta carrera por sustituirlo por las máquinas provoca la caída de las tasas de beneficio medio. Esta caída de la tasa de beneficio está compensada por su volumen, puesto que la utilización de las máquinas aumenta la cantidad de mercancías producidas. En consecuencia, aumenta el impacto medioambiental. Claro que hay que tener en cuenta el hecho de que la constante tendencia a bajar los costes también se traduce en un aumento de la eficiencia de las máquinas de manera que la producción tiende a utilizar mejor los recursos. Pero el aumento de la eficiencia no es un función lineal del capital invertido sino una asíntota horizontal. Por tanto, el aumento de la cantidad de mercancías acarrea al final un aumento de la masa absoluta de materias primas y energía extraídas del medioambiente. Además, al aumentar la mecanización, el capital fijo (las máquinas) invertido se convierte en gigantesco, de forma que su rentabilidad se da a largo plazo. Según la concentración y la centralización del capital, el imperativo de esta rentabilidad prima cada vez más sobre las necesidades reales. Finalmente, la relación entre necesidades humanas y producción se invierte: la segunda crea las primeras. Marx había anticipado esta evolución, cuando dijo que el capitalismo acaba por “producir por producir, lo que implica también, consumir por consumir”.

En ese punto estamos hoy, de manera que el capitalismo contemporáneo necesita un régimen en el que el Estado se dedique constantemente a crearle nuevos mercados mediante privatizaciones o mediante la creación de nuevos ámbitos de valoración y de acumulación (el mercado del derecho a contaminar, por ejemplo). Es el régimen, adoptado a comienzos de los años 80, que se denomina neoliberalismo para distinguirlo de liberalismo clásico del laisser-faire.

En general, los ecosocialistas denominan toda esta dinámica por con el término productivismo. Este término incluye el consumismo (y los valores que lo acompañan) de forma que, efectivamente, podemos decir que el capitalismo es a la vez una sociedad de superproducción y una sociedad de hiperconsumismo. Pero inmediatamente hay que añadir dos observaciones.

La primera es que el hiperconsumismo, allí donde representa un fenómeno de masas, constituye cada vez más una compensación miserable para una existencia alienada. La segunda es que este consumismo exagerado cohabita con un bajo consumo; dicho con otras palabras, con una masa de necesidades reales insatisfechas. En realidad, la tendencia a la baja de la tasa de beneficios empuja a los capitalistas a inventar constantemente estrategias de compensación, como el desarrollo del trabajo precario (que afecta sobre todo a las mujeres), el recurso a mano de obra mal pagada, cadenas internacionales de aprovisionamiento basadas en la subcontratación y el pillaje de los recursos naturales (puesto que son gratuitos). Por esto, la tendencia al hiperconsumismo /sobreproducción va a la par con una creciente tendencia a la destrucción del medio ambiente, con una desigualdad social creciente y con un malestar general. El resultado de esta dinámica infernal es la catástrofe que amenaza en transformarse en cataclismo en caso de un cambio climático radical.

¿Se puede afirmar con certeza que el capitalismo nunca será verde como lo hacen los jóvenes huelguistas parisinos el manifiesto publicado en Reporterre?

DT: Sí, se puede ser completamente categórico a este respecto. Evidentemente, hay capitales verdes puesto que hay mercados verdes y posibilidades de revalorizar capital. Pero la cuestión no es esa. En realidad, si la expresión capitalismo verde tiene un sentido es el de suponer posible que el sistema rompa con el crecimiento para auto-limitar su desarrollo y utilizar los recursos naturales con prudencia. Esto no ocurrirá, porque el capitalismo funciona sobre la única base de la carrera hacia el beneficio, lo que se expresa en la elección del PIB como indicador. Sin embargo, este indicador es completamente inadecuado para anticipar los límites cuantitativos del desarrollo y más inadecuado aún para percibir las perturbaciones cualitativas inducidas por el funcionamiento de los ecosistemas.

Es decisivo comprender que el capital no es una cosa sino una relación social de explotación del trabajo que implica también la subordinación de las mujeres y la necesidad de explotación de otros recursos naturales. La lógica productivista del sistema conlleva a que tienda, como decía Marx, “a agotar las dos únicas fuerzas de cualquier riqueza -la Tierra y el trabajador” (teniendo en cuenta la denominación patriarcal, hay que añadir la “trabajadora” asalariada o no). Mientras haya recursos que robar y fuerza de trabajo para explotar, el capital, como un gigante autómata, seguirá con su actividad destructiva. Esta solo puede detenerse si la humanidad recupera el control de la producción de su existencia social. Para esto, el autómata debe ser desmantelado. Como ya he dicho, no es una condición suficiente, pero es una condición necesaria.

Puesto que, en su opinión, el capitalismo “no sabrá resolver nada”, ¿cómo se imagina que se pueda encontrar un margen de acción fuera del capitalismo? ¿Se puede esperar algo de los Estados, de los organismos internacionales?

DT: El capital implica una moneda y la moneda un Estado. El capital ha encontrado a la una y el otro como productos de desarrollo social anterior y ha invertido en ellos adaptándolos a su lógica de acumulación (lo mismo que ha invertido en el patriarcado). Así que no hay nada que esperar de los Estados, ni de los organismos internacionales que son emanaciones de esos Estados. El régimen neoliberal en el que el Estado crea constantemente las condiciones para una mercantilización creciente hace totalmente evidente esta cuestión. Por ejemplo, debería ser evidente que no hay nada que esperar de la Unión Europea, ni en el plano social ni en el plano medioambiental, porque ella misma se define como “una economía de mercado abierta en la que la competencia es libre”. Esto no significa que no haya nada que exigir a los Estados; esto significa que hay que construir relaciones de fuerza. Por ejemplo, una relación de fuerzas para el desarrollo del sector público, la socialización de la energía y la gratuidad de los servicios de base bajo control democrático.

Dicho esto, distinguiría, de entrada, la acción fuera del capitalismo de la acción de los márgenes, después de lo cual, abordaría la cuestión de la acción en el corazón del sistema; dicho de otra forma: la contestación de las trabajadoras y trabajadores que es la piedra angular.

El capitalismo contemporáneo ejerce una dominación casi completa sobre todo el planeta. Las posibilidades de llevar a cabo un acción directamente “fuera de este sistema” tentacular son extremadamente reducidas. Concretamente, esta posibilidad solo existe para los pueblos indígenas que han podido mantener un modo de producción no capitalista. Como lo muestra el ejemplo de Brasil, estos pueblos están sometidos a una agresión constante del capital que quiere apropiarse de sus territorios y de sus recursos y someterlos a su ley. Son poco numerosos, pero su resistencia es de un importancia estratégica fundamental para la humanidad en su conjunto. Esta importancia se debe especialmente al hecho de que estos pueblos tienen una visión de la relación entre la humanidad y el resto de la naturaleza que es antagónica a la visión capitalista de dominación e instrumentalización. Esta visión no es un producto de importación, no se puede copiar y pegar, sino que constituye una valiosa fuente de inspiración para la invención de una cultura de cuidados, que es una condición añadida a cumplir (además de la eliminación del capitalismo) para acabar con la destrucción.

Las posibilidades de acción en los márgenes del capitalismo suscitan otra cuestión. En realidad, es chocante que el estancamiento del sistema acarree por todas partes una exclusión social masiva. Vista la destrucción de los dispositivos de protección social, un número creciente de personas, especialmente entre la juventud, intentan escapar de la miseria creando actividades que están en parte fuera del mercado – escapan sobre todo a las empresas de los gigantes de la distribución– y que tienen sentido porque están basadas en valores no capitalistas de cooperación social y de gestión prudente del medioambiente. Creer que estas alternativas permitirán salir del capitalismo suavemente, por una suerte de contagio, es tan ilusorio hoy como ayer. Pero los protagonistas pueden establecer lazos con otros capas sociales en resistencia (por ejemplo, campesinos y campesinas o migrantes), lo que aumenta su capacidad de contribuir a dejar entrever otras relaciones sociales y otras formas de gestión de los territorios, por tanto, otro mundo es posible.

A fin de cuentas, la cuestión clave es hacer converger en un sentido anticapitalista, las luchas y las aspiraciones a una vida mejor y a una relación respetuosa con el resto de la naturaleza para desestabilizar el corazón del sistema. En otras palabras, se trata de articular lo social y lo medioambiental a través de la elaboración de un programa de transición bajo la presión ecológica. Hoy, los componentes más avanzados de esta estrategia de convergencia anticapitalista son las luchas de los pueblos indígenas, las del campesinado y los sin tierra, el movimiento de mujeres y las luchas de la juventud. Respetando su autonomía y su independencia, estos componentes pueden ser vistos como puntos de apoyo para arrastrar al movimiento obrero y llevarlo a romper con el productivismo capitalista desarrollando su propio programa para la transición. En particular, se trata de volver a poner en el orden del día la reducción radical del tiempo de trabajo (sin pérdida de salario) como reivindicación anti productivista y ecológica por excelencia.

En el marco de esta estrategia de convergencia, quisiera destacar brevemente la importancia del movimiento feminista. Es un dato: el papel de las mujeres es importante en todas las luchas medioambientales; hoy, por ejemplo, las jóvenes están en la primera fila de las manifestaciones de la juventud por el clima. No es por casualidad, no es tampoco porque las mujeres serían, por esencia, más respetuosas con la naturaleza que los hombres. Más bien, la razón es que el patriarcado asigna a las mujeres las tareas de cuidados de los cuerpos y los hogares. (oïkos, en griego), lo que las hace más sensibles a la necesidad de cuidar también los ecosistemas.

En consecuencia, desarrollar la lucha feminista es una palanca para difundir esta cultura del cuidado y generalizarla a las relaciones humanas y no humanas. Al subvertir la dominación masculina, tiene también el potencial de subvertir la relación social de explotación que está en las antípodas del cuidado. Además, la lucha para la emancipación de las mujeres es un elemento clave de la estrategia para arrancar a las personas asalariadas de la alineación capitalista.

Por ahora, el movimiento climático no ha logrado nada y los chalecos amarillos solo han obtenido algunas migajas después de haber colocado al país a sangre y fuego. ¿Qué medios de acción habría que emplear para volver la situación a nuestro favor?

DT: No comparto tu opinión. No creo que el acuerdo de París habría recogido como objetivo mantener el calentamiento por debajo del 1,5°C en relación al periodo pre-industrial si no hubiera existidon el movimiento por el clima (tomado en su sentido más amplio, incluyendo la difusa presión de las opiniones públicas sobre algunos gobiernos, como los de los pequeños Estados insulares). Cierto, el Acuerdo de París solo es una declaración de intenciones, no se traduce en ningún plan de acción y la responsabilidad del uso de los combustibles fósiles ni siquiera se menciona en el texto… Pero esta declaración de intenciones en sí misma representa un paso adelante. Además los climato-negacionistas no se han confundido [en criticarlo, como Trump].

Ahora se trata de exigir que este paso adelante vaya acompañado de medidas concretas y hacer que estas medidas concretas estén a la altura del desafío climático por una parte y, por otra, que sean socialmente justas (incluyendo la justicia climática Norte-Sur que es una apuesta decisiva). Sin embargo, es en el sentido de esta doble exigencia en el que el movimiento por el clima tiende a desarrollarse delante de nuestro ojos. Es un proceso lleno de confusiones, de tanteos y ambigüedades. Vista la urgencia, se puede deplorar su lentitud, pero las líneas están moviéndose porque la catástrofe climática agrava vertiginosamente la crisis de legitimidad del capital y de sus representantes políticos.

De un lado, está Trump, Bolsonaro y quienes sueñan con reunirse con ellos sin atreverse a decirlo en voz alta. Veremos si consiguen hacer frente a la movilización que no puede sino ir en aumento. De otro, hay adeptos al capitalismo verde que solo reaccionan con medidas insuficientes… Pero estas medidas no engañan a nadie y más bien, animan a seguir adelante, tanto en el plano de las movilizaciones como en el plano de las reivindicaciones.

Creo que esta situación se va a mantener y a desarrollarse; y que desarrollándose, puede favorecer la evolución de políticas sorprendentes. Le Green New Deal propuesto a Estados Unidos por Alexandria Ocasio-Cortez 2/ para resolver la crisis social abandonando los combustibles fósiles en diez años es un ejemplo de esas posibles evoluciones. Este Green New Deal no es anticapitalista: esquiva la necesidad de disminuir la producción material, no dando ninguna garantía respecto a la disminución de las emisiones de gas de efecto invernadero necesarias para mantenerse debajo del 1,5°C; deja de lado la apuesta clave de justicia climática Norte-Sur y no excluye la vuelta a las tecnologías llamadas de emisiones negativas (como la Bio Energía con captura de carbono -BECCS)… Sin embargo, la GND podría marcar una inflexión, en particular, porque invita al movimiento sindical a pensar en una vasta reconversión industrial garantizando las conquistas obreras, lo que podría favorecer una dinámica social interesante.

Hay otros indicadores que semejante evolución es posible. Citaré tres. La condena judicial del gobierno holandés por una política climática insuficiente 3/, la proposición de ley del clima redactada por universitarios 4/ y depositada en el parlamento belga por una unión sagrada de los partidos (fracófonos) y el “pacto finanzas-clima” de Larrouturou-Jouze 5/. Tampoco este plan tiene nada estrictamente anticapitalista, pero su realización marcaría un giro y es significativo que sus autores lo justifiquen diciendo que permitiría evitar no solo el caos climático sino también el caos financiero y … la desintegración de la Unión Europea. Volvemos a encontrar aquí la cuestión de la legitimidad.

El balance del movimiento de los chalecos amarillos es otro asunto, pero el punto común es justamente, me parece, la pérdida de legitimidad del poder y del sistema. No entraré en la discusión sobre las contradicciones y las ambigüedades de los chalecos amarillos. Me parece que lo esencial es destacar que este movimiento dura desde hace tres meses y que cuenta desde hace mucho tiempo con un apoyo muy amplio de la mayoría de la opinión pública…. A pesar de la estigmatización mediática, de una represión feroz, de las migajas dadas por Macron y de la puesta en escena del gran debate nacional, incluso hoy, el apoyo sigue siendo muy amplio. Es el síntoma de un descontento profundo y potencialmente explosivo.

¿A qué conclusión podemos llegar? Que antes que nada hay que reforzar, hacer converger y proteger de la represión las movilizaciones de masas cuyo potencial transformador reaparece. Hay que hacerlo con firmeza, sin dudar ante de las acciones de desobediencia civil, pero sin caer en la trampa de la violencia minoritaria; manteniendo siempre la preocupación de unir la mayoría social. El combate que tenemos delante es un combate de largo aliento. El objetivo debe ser crear una situación tal que la actitud actual de los gobiernos se convierta en insostenible. Por su naturaleza, como amenaza global y terrorífica, la apuesta climática se presta a este enfoque. Hay que tomar ejemplo de la lucha antinuclear en Alemania: se ganó por la construcción a largo plazo de un movimiento de masas decidido que, sin interrupción, durante años, hizo salir la calle a millones de personas.

Ya sé que la comparación tiene sus límites: salir de los combustibles fósiles en menos de treinta años es más complicado que salir de la energía nuclear (sobre todo, que, especialmente en Francia, hace falta, ¡salir al mismo tiempo de la nuclear!) Esto significa que el camino será más difícil. Y estará jalonado de falsas soluciones que propondrá el capitalismo verde en búsqueda de legitimidad y que habrá que desenmascararlas para empezar de nuevo e ir más lejos. Esto significa competir a una velocidad aterradora con la destrucción actual, apoyándonos en cada avance de esta destrucción para reforzar la lucha. No hay otro camino posible y no hay atajos.

¿Cómo ve los recientes movimientos de las marchas a favor del clima y las huelgas estudiantiles? ¿Qué siente por los chalecos amarillos? ¿Cree que la conexión de estos dos movimientos por ahora separados es crucial?

DT: Estos movimientos expresan bien la angustia frente a la aceleración del cambio climático. Esta angustia está más que justificada cuando sabemos que los planes de los gobiernos se plantear ir más allá del 1,5°C con la esperanza puesta en un enfriamiento posterior gracias a la tecnología…, y que durante esa superación temporal, existe el riesgo de que ocurra una catástrofe irreversible. Por ejemplo, en la Antártida, que podría hacer subir el nivel de los océanos de tres a seis metros. De forma especial, la juventud muestra que es mucho más consciente y está más preocupada de lo que parece. Hay que rendir homenaje a Greta Thumberg que encarna esta conciencia en su máximo grado.

Así pues, sí, la conexión del movimiento del clima y el de los chalecos amarillos es crucial. Además, es posible porque los adversarios de una alternativa a la destrucción medioambiental no son los chalecos amarillos. Los adversarios son quienes, como Macron, hacen regalos fiscales a los ricos en nombre de la competitividad y ponen impuestos a los pobres en nombre de la ecología. Esta política hipócrita es el mejor medio de echar a una parte de la población en brazos de los climato-negacionistas y de la extrema derecha anti-impuestos.

Estoy muy de acuerdo con los comentaristas que han escrito que, en realidad, los chalecos amarillos ponen el foco en la necesidad y la posibilidad de otra ecología, a la vez social y medioambiental. Además, el desarrollo concretos del movimiento han mostrado que los chalecos amarillos no son patanes pro-coche como algunos les gusta describirlos. Añadiría que el desarrollo de la lucha por el clima de la juventud en Francia y la conexión entre este movimiento y el de los chalecos amarillos ayudaría mucho a clarificar las apuestas de uno y otro. De hecho, hay que prestar mucha atención a esto: la discordancia de las movilizaciones sociales hace el juego a quienes quieren poner en marcha soluciones autoritarias sean nacional-populistas (el RN) o liberal-bonapartistas (Macron).

Usted defiende un proyecto socialista. El término no es muy popular hoy. ¿Cómo se coloca entre la ecología de la ZAD [Zonas a defender] y la ecología del colibrí? 6/

DT: Me posiciono claramente del lado de la ecología del ZAD y en ese marco, llevo debates estratégicos e ideológicos. De entrada, debates estratégicos, pues hay que destacar que la victoria contra el proyecto del aeropuerto en Notre Dame des Landes (NDL) no se hubiera producido sin la creación de un amplio movimiento de solidaridad alrededor de los zadistas, del vecindario y de los agricultores locales. La combinación de los dos elementos es la que hace del NDL una cuestión política central, una cuestión de gobierno. Tenemos ahí, en mi opinión, un claro ejemplo de la forma en que una acción de desobediencia civil muy radical y minoritaria puede y se debe articular con una movilización amplia y atraer no solo colibríessino también a partes del movimiento obrero. Especialmente, el hecho poco conocido de que la CGT de Vinci [empresa que iba a realizar los trabajos para la construcción del aeropuerto] giró a favor de la lucha contra el aeropuerto, constituyó una enorme victoria de la que hay que aprender la lección en Francia y a nivel internacional.

También debates ideológicos pues la radicalidad combina necesariamente el contenido y las formas de acción. Sin acción, el contenido resulta abstracto y las declaraciones deprimen. Sin contenido, la acción se queda vacía. Radicalidad no significa violencia ni agitación vana sino rigurosa capacidad de poner las causas al descubierto para atacar mejor la cima. No se trata ni de profetizar el derrocamiento inevitable ni de predecir el fin de la civilización. Entre otros problemas, estas seudo-soluciones incluyen un supuesto: la destrucción inevitable de la mayor parte de la humanidad que no es responsable del cambio climático. La resignación oculta ante esta perspectiva es categóricamente inaceptable a nivel ético. Hay que dar la espalda a estos discursos apocalípticos o escatológicos y trazar, aunque solo sea con alfileres, un camino concreto que permita parar la catástrofe con 8.00 millones de humanos en la Tierra. Non un@ di meno!

Este camino solo se puede marcar reemplazando la absurda producción de mercancías para obtenner beneficio por una producción que responda a las necesidades reales, determinadas en el respeto a los límites terrestres y de forma democrática, lo que implica tanto una descentralización máxima como una planificación internacional. Ahora bien, una sociedad que produce para las necesidades reales, se llama socialismo. El hecho de que este proyecto haya sido desacreditado por las desastrosas experiencias del estalinismo y la socialdemocracia no justifica que se le designe con un vocablo nuevo. Al contrario, el tener en cuenta la destrucción ecológica justifica que se le añada el prefijo eco. Yo soy un ecosocialistainternacionalista y autogestionario, solidario de todas las luchas de las personas oprimidas por su liberación.

4/03/2019

https://grozeille.co/le-capitalisme-ne-sera-jamais-vert/

Traducción viento sur

Notas:

1/ Joseph Schumpeter es un economista y profesor de ciencias políticas austriaco naturalizado estadounidense conocido por sus teorías sobre las fluctuaciones económicas., la destrucción creadora y la innovación.

2/ Electa demócrata al Congreso, Ocasio-Cortez se declara anti-lobby y socialista. A los 29 años, incarna la izquierda de la izquierda en el juego político estadounidense con un cierto éxito.

3/ /http://www.journaldelenvironnement.net/article/les-pays-bas-condamnes-en-appel-a-rehausser-leur-ambition-climatique,94090

4/ https://www.rtbf.be/info/belgique/detail_des-universitaires-proposent-une-loi-climat-cle-sur-porte?id=10134699

5/ https://www.20minutes.fr/planete/2423183-20190116-pierre-larrouturou-faut-creer-banque-europeenne-climat

6/ https://lundi.am/La-ZAD-et-le-Colibri-deux-ecologies-irreconciliables

Harvey : «El proyecto neoliberal ha perdido su legitimidad, pero no está muerto»

Entrevista con David Harvey : Pienso como Marx, el capitalismo no caerá por sí mismo. Tiene que ser derrocado, abolido

Entrevista con el prominente geógrafo marxista para la revista The Wire por Jipson John y Jitheesh PM.

¿Podrías rastrear el origen del neoliberalismo? ¿Cuáles fueron las razones estructurales de su aparición?

La interpretación idealista del liberalismo se basa en una visión utópica de un mundo en que la libertad individual, la propiedad privada, los mercados y el libre comercio, estimula el progreso tecnológico, aumenta la productividad laboral y satisfacen los deseos y necesidades de todos.

En la teoría liberal clásica , el papel del estado es mínimo (el estado debe ser un “vigilante retraído” que apoye el “laissez faire”). En cambio, el neoliberalismo considera que el Estado debe facilitar la acumulación de capital mediante la mercantilización y monetización de toda la sociedad, promover la tecnología, conformar instituciones supraestatales (Bancos Centrales o el Fondo Monetario Internacional) y reconstruir una concepción mental del mundo a favor de su visión del mundo.

Estas visiones utópicas – liberales y neoliberales – han sido criticadas porque, como lo demostró Marx , ambas políticas económicas hacen que los ricos se hagan más ricos a expensas del bienestar y del trabajo explotado de la mayoría de la población.

Las políticas keynesianas y el estado redistributivo después de 1945 propusieron una visión utópica alternativa que se apoyaba en el empoderamiento de las clases trabajadoras, pero que no combatían el poder de los capitalistas y de la propiedad privada.

En la década de 1970, surgió un movimiento contrarrevolucionario en Europa y América organizado por las grandes corporaciones y las clases capitalistas para derrocar al sistema keynesiano y reemplazarlo con un modelo neoliberal (junto con todo su bagaje ideológico) como medio para que la clase capitalista recuperará un poder económico menguante y un poder político decreciente.

Esto es lo que hicieron, a lo largo de los años ochenta, Margaret Thatcher, Ronald Reagan, Augusto Pinochet, los generales argentinos, etc. Este proceso a favor de las clases capitalistas continúa hasta hoy. El resultado ha sido el aumento de la desigualdad económica, una crisis de la política y una creciente degradación ambiental.

¿Es la acumulación por despojo una de las características más importantes del neoliberalismo? ¿Cómo funciona y cuáles son sus consecuencias estructurales?

El capital puede acumularse de dos maneras. El trabajo puede ser explotado en la producción para crear la plusvalía que es la base de las ganancias obtenidas por el capital. Pero, también el capital también puede acumularse por desposesión, despojo, robo, usura, fraudes comerciales y estafas de todo tipo.

En la teoría de la acumulación primitiva, Marx explica que parte de la acumulación originaria del capital se cimentó en el despojo y la usura. Estas prácticas continúan, pero ahora se han complementado con nuevas estrategias.

Del 2007 al 2008- durante la crisis hipotecaria en los EEUU- tal vez unos 6 a 7 millones de personas perdieron el valor de sus hogares mientras los bonos de Wall Street se dispararon. La especulación en valores de activos (tierra y propiedades) proporcionó una vía no productiva para la acumulación.

La quiebra de las grandes corporaciones privaron a los empleados de sus derechos de pensión y de salud. El monopolio en productos farmacéuticos, en telecomunicaciones, en seguros de salud son otras vías lucrativas para obtener ganancias.

El aumento de la extracción de riqueza a través del endeudamiento es evidente. El “rentismo” basado en la acumulación por despojo se ha vuelto común debido a que existe una creciente masa de capital que tiene dificultades para obtener beneficios con las actividades productivas.

Durante la época de Marx, muchos estudiosos criticaron al capitalismo. ¿Que diferencia a Marx de esos críticos no marxistas?

Muchas de las críticas al capitalismo se basaron en categorías morales (capitalistas malvados y codiciosos versus trabajadores empobrecidos y maltratados o, más recientemente, capitalistas insensibles contra los ecologistas).

La crítica de Marx es al sistema en su totalidad . Aunque Marx mantiene la impugnación moral y ética, él trabajó para explicar su funcionamiento y cómo reemplazar el modo de producción capitalista por otra forma de satisfacer los deseos y necesidades humanas.

¿Crees que el capitalismo ha llegado a un callejón sin salida, después de la crisis de 2008? ¿Se puede recuperar el capital?

El capital no está en un callejón sin salida. El proyecto neoliberal está vivo. Jair Bolsanaro, recientemente elegido en Brasil, se propone repetir lo que Pinochet hizo en Chile después de 1973.

Sin embargo el neoliberalismo ya no tiene el consentimiento de la mayoría de la población. Ha perdido legitimidad. Lo escribí en el libro “Breve historia del neoliberalismo “(2005). El neoliberalismo no podrá sobrevivir sin formar una alianza con alguna forma de autoritarismo estatal.

En este último tiempo el neoliberalismo se está dirigiendo hacia una alianza política con el neofascismo. Sus mentores y políticos observan con preocupación a los movimientos de protesta. Estos movimientos han entendido que el sistema neoliberal no es más que una manera de llenar los bolsillos de los ricos a expensas de la gente. Esto último no era evidente en los años 80 y principios de los 90.

¿Creía Marx que el capitalismo se destruiría debido a sus contradicciones internas?

Leyendo superficialmente a Marx – a veces – parece que pronostica que el capital está destinado a autodestruirse. Pero en realidad Marx consideraba las crisis como momentos de reconstrucción del capital. En el Volumen 3 de “El Capital” lo expresa de esta manera : “Las crisis son soluciones momentáneas para las contradicciones existentes, son estallidos violentos para restablecer un equilibrio que se ha alterado”

Marx concibe el fin del capitalismo como un resultado de la lucha de clases. Pienso lo mismo que Marx. El capitalismo no caerá por sí mismo. Tendrá que ser derrocado, abolido. No estoy de acuerdo con quienes piensan que todo lo que tenemos que hacer es esperar a que se autodestruya. Esa nunca fue la posición de Marx.

Afirmas que Marx no solo estudió la teoría del valor al nivel del proceso productivo, sino también en el campo de su realización. ¿ Como se entiende esta afirmación?

En el primer capítulo de “El Capital” , Marx explica que el valor se crea en la producción y se realiza en el mercado. Si no hay mercado, entonces no hay valor. Entonces, el valor depende de una unidad contradictoria entre la producción y su realización. La realización depende de los deseos y necesidades de una población con capacidad de pago.

En realidad, la historia del capitalismo es la producción constante de nuevos deseos y necesidades (el consumismo en vida cotidiana). Por ejemplo hoy todos tienen un teléfono celular (que no existía hace veinte años) o para vivir en la mayoría de las ciudades de los EEUU se necesita un automóvil, que contamine.

Los marxistas han prestado mucha atención al proceso productivo, pero han descuidado la cuestión de la realización. En mi opinión, la unidad contradictoria de ambos factores (lo que Marx mencionó como crucial aunque no estudió en detalle) debería ser el foco de nuestra atención en estos tiempos . La extracción y la apropiación de valor en el punto de realización del capital (a menudo a través de la desposesión) es un tema político y de lucha que tiene directa relación con la calidad de la vida diaria.

El sociólogo y economista alemán Wolfgang Streeck ha identificado cinco problemas del capitalismo en su libro “Cómo terminará el capitalismo”. En cambio, tú has descrito 17 contradicciones, y no problemas, del capitalismo contemporáneo. ¿Cuál es la diferencia entre problemas y contradicciones?

Los problemas tienen soluciones. Las contradicciones no: permanecen siempre latentes. Como señaló Marx, las crisis surgen cuando los antagonismos y las contradicciones se agudizan. La contradicción entre fuerzas productivas y relaciones sociales no puede resolverse. Siempre estará con nosotros en el capitalismo. La contradicción entre producción y realización siempre estará con nosotros, etc.

He enumerado diecisiete contradicciones para enfatizar que las crisis pueden surgir de muchas maneras diferentes y que necesitamos desarrollar una teoría de la crisis que comprenda sus múltiples formas para poder alejarnos de la teoría de la “bala única” que, con demasiada frecuencia acecha el pensamiento marxista.

Bajo el capitalismo, la automatización está causando una pérdida de empleos en todo el mundo. Incluso el Banco Mundial ha planteado su preocupación. ¿ Que pasara con la automatización? ¿Qué efecto tendrá en la clase trabajadora?

En la manufactura, la mano de obra fue desempoderada por las deslocalizaciones. Ahora con los cambios tecnológicos el impacto en la sociedad será mayor que con los procesos de deslocalización. Pero la manufactura no va a desaparecer. Seguirá expandiéndose de diferentes maneras (por ejemplo con restaurantes de comida rápida que producen hamburguesas en lugar de fábricas que producen automóviles).Veremos mucho de lo mismo en los servicios.

La izquierda perdió la batalla contra la automatización en la manufactura y está en peligro de repetir su triste registro en los servicios. Sin embargo para construir una alternativa socialista deberíamos ponernos al día con la Inteligencia Artificial en los servicios. La IA debería crear nuevos trabajos aunque desplace algunos. Necesitamos adaptar nuestra visión de una nueva sociedad incorporando los cambios tecnológicos positivos.

¿Qué has querido decir con “nuevo imperialismo”? ¿En qué se diferencia del imperialismo clásico?

Lo llamé “nuevo imperialismo”, para describir una teoría específica que elaboraron los neoconservadores en los EEUU en el período previo a la guerra de Irak. Quería criticar esa deriva, no para cuestionar a Lenin, sino para mostrar cómo el orden global neoliberal está absorbiendo valor en todo el mundo (a través de cadenas de valor de productos básicos). Este fue el tema del libro “Breve historia del neoliberalismo”

Existe una creencia entre los intelectuales de izquierda en Occidente, que la desvinculación global del sur de la globalización dará lugar a un retorno a la pre-modernidad. ¿Cuál es su opinión sobre esto?

Creo que la idea de un desvinculación total sería desastrosa. Pero creo que una desconexión selectiva para construir políticas alternativas con interrelaciones regionales es una buena idea. Sin embargo hay temas que necesitan un tratamiento global, pero ejemplo, el calentamiento de la tierra.

En tus estudios analizas las ciudades como espacios de apropiación de excedente. ¿Cómo funciona esto en las ciudades neoliberales? ¿Cuál es la importancia del derecho a la ciudad?

La urbanización y la acumulación de capital van de la mano y este es uno de los aspectos del pensamiento marxista que ha sido históricamente subdesarrollado.

Ahora la mitad de la población mundial vive en ciudades. Por tanto, las cuestiones de la vida cotidiana, en entornos construidos con fines de acumulación, son un gran problema y una fuente de contradicción y conflicto.

Esto se expresa políticamente por la búsqueda del derecho a la ciudad: por ejemplo, la lucha de clases por la calidad de la vida urbana para los sectores sociales marginados y segregados. Muchos de los principales movimientos sociales en las últimas décadas se han construidos sobre estas cuestiones.

A nivel filosófico, ¿cuál es la influencia del posmodernismo en la vida social? ¿Qué pasa con la idea de la post-verdad?

Como muchos otros movimientos culturales amplios y, hasta cierto punto incoherentes, el giro posmoderno creó aperturas positivas junto con absurdos e impactos regresivos.

Un aspecto positivo es que estudió el espacio social. No hay ninguna razón por la cual este aspecto sería antagónico con el marxismo. En mis trabajos pondero cómo integrar el espacio desde la perspectiva del marxismo.

Sin embargo , como ha dicho Eagleton , el posmodernismo fue demasiado lejos. Es un pensamiento absurdo cuando sostiene que: “no hay diferencia entre la verdad y la seducción retórica” porque “ el que tiene la lengua más convincente tiene el poder”.

El post-modernismo olvidó los procesos históricos, rechazó las explicaciones, estetizó la política y apostó por el carisma de aquellos que cuentan historias . Donald Trump es un producto de este exceso posmoderno.

En la etapa inicial, pensamos que internet era una fuerza liberadora. Pero a lo largo del tiempo, surgieron grandes monopolios que se beneficiaron del espacio digital. Casos como Cambridge Analytica revelan cómo estos monopolios manipulan los datos personales. ¿Cuál son los peligros que plantean el capitalismo digital ?

No existe una tecnología buena y emancipadora que NO pueda ser cooptada y pervertida por el poder del capital. Y las tecnologías de la comunicación confirman esta regla.

¿ Porqué aparecen personajes como Donald Trump?

Donald Trump es un presidente posmoderno, es la expresión de una alienación universal.

¿La popularidad de Bernie Sanders y Jeremy Corbyn (en EEUU y el Reino Unido, respectivamente) te hacen tener alguna esperanza? ¿ Son sólo movilizaciones electorales? ¿Cuál debería ser la forma y el contenido de una política socialista actual?

Hay una gran diferencia entre movilización electoral y organización. Recién ahora, hay gente en la izquierda que se ha dado cuenta que construir una organización es crucial para obtener y mantener el poder político.

En el caso británico, el movimiento que impulsó la candidatura de Jeremy Corbyn proporciona señales esperanzadoras. Creo que su programa económico que plantea recuperar para el dominio público las empresas que fueron privatizadas es un avance importante(algo un tanto diferente a la nacionalización). El problema en Gran Bretaña es que muchos parlamentarios del Partido Laborista no apoyan este programa. En los EEUU hay una situación diferente porque todavía no se articula un proyecto de cambio verdadero.

Hay una oleada de extrema derecha en el mundo. El último ejemplo es Jair Bolsonaro en Brasil ¿Cómo explicas este repentino éxito de la extrema derecha en un país que se hizo famoso por sus políticas de izquierda?

La alienación producida por el neoliberalismo fue gestionada equivocadamente por el Partido de los Trabajadores. Esto, con una corrupción generalizada, produjo una base de masas expuesta a ser utilizada por los delirios neofascistas. Como la izquierda no reaccionó ni se organizó en su momento, ahora está obligada a hacerlo frente a la represión.

Tu curso sobre Marx y el marxismo es popular en todo el mundo. ¿Porqué es tan relevante el marxismo hoy?

Aunque en el siglo XIX había capitalismo en sólo una pequeña parte del planeta Karl Marx hizo un asombroso análisis perceptivo del funcionamiento del capital como modo de producción.

En la actualidad el capitalismo está en todas partes, por tanto los análisis de Marx son mucho más relevantes que en su época. Todos los que estudian a Marx reconocen lo acertado de sus investigaciones . Esto explica porqué el poder político está tan desesperado por reprimir su pensamiento.

Entre la gente común existe una manifiesta insatisfacción con el capitalismo neoliberal . ¿Hay esperanzas de un cambio?

A pesar de las tentativas de represión, cada vez más gente entiende que no sólo es el neoliberalismo es nefasto sino también el capitalismo es la fuente de todas las injusticias . Es evidente que el sistema no cumple y no puede cumplir sus promesas . También es cada vez más evidente que necesitamos otra forma de organización político y económica.

kritica.info

Texto completo en: https://www.lahaine.org/bU8s

 

La guerra política que viene

Por Roland Denis

Estamos bajo una crisis de crisis. El sistema corporativo burocrático que nace a mediados de la década pasada con Chávez y su conversión a un socialismo discursivamente autogobernante pero cada vez más corporativo y absorbido por las cúpulas privilegiadas de la fuerza armada ratificó un modelo de Estado y una vieja política ligada al progresismo que se convirtió en una vieja y desgastada tesis transformadora. Con Nicolás estas premisas se profundizan hasta convertirse en un Estado mafioso e institucional y economicamente colapsado . La crisis sobre esa crisis es precisamente lo que ya comenzó a vivirse estos dias sostenida en una estrategia global dirigida por EEUU y que a la final es ayudada por el colapso interno que se juega en estos días sus horas más horrorosas , todo a las puertas de una hambruna generalizada. Llamar criminal a este gobierno más que por la represión que se profundiza todos los días, sino por la mortandad que esta creando entre el hambre y la enfermedad y la misma corrupción no es para nada en ese sentido una exageración.
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Naturalmente que esto va a terminar estallando para pasar a niveles de división y caos que el propio devenir de los hechos nos .mostraran. Quede o no Nicolás Maduro en la presidencia, cosa que dudo mucho, la venta de nuestros recursos y empresas viene envueltos del globalismo nacionalista que las derechas más autoritarias antiyankys auspician en el mundo. El caso Turquía es paradigmático en ese sentido aunque Erdogan siga siendo un perrito mimado por la OTAN que oculta todas sus barbaries, así como el apoyo de la extrema derecha Europea al gobierno de Nicolás.

Nada esta seguro salvo una evidente ascendencia de la derecha proyanky que ya hasta las clases populares aplaude desesperadas, resquebrajando las unidades internas dentro del aparato de Estado y dejando en vilo este modelo autoritario de derecha nacionalista que reproduce con mayor énfasis todos los días, para regresar al salsero del democratismo liberal de las nostalgias cuartorepublicanas que igualmente -y ya lo esta haciendo introduciendo células sionistas dentro del territorio- sacara con furia el inconsciente fascista que se une a la sociedad .mas conservadora, reservorio de un odio «anticomunista» que las mismas líneas mediáticas reproducen.

Siguiendo los argumentos de mi amigo Parra entre el fascismo rojo cada vez más intenso girando alrededor de FAES junto a colectivos sátrapas que nada tienen de colectivos de trabajo revolucionario y el fascismo de ropajes azules conservadores y sus cruces de Cristo y David no vemos diferencias sustanciales salvo los enemigos declarados de cada uno en estos momentos. Aunque paradójicamente ambos se van acercando y convirtiéndose en una misma basura represiva en la medida en que renacen cuerpos colectivos de resistencia emancipatoria que son el terror de cualquier fascismo tenga el ropaje que tenga.

La guerra política que viene en términos de confrontación y modelo universal nació con el final de la guerra fría, la partición de Yugoeslavia y sobretodo en las guerras civiles del Oriente medio hace mas de diez años (con su peor expresión en Siria) y la evidentisima injerencia imperialista para profundizar su carácter destructivo en la medida que juega a su favor. Es la misma crisis sistémica de un capitalismo que va pérdiendo toda productividad y se hizo acumulación virtual, pura, policeentrica e hiperconcentrada. Esto tenders a ser asi hasta los finales del modelo de poder capitalista, es su alma mortoria.

Venezuela en la medida hique van pasando los meses de unos pavorosa crisis interna creada por el Estado Mafioso todos; ciclo tras ciclo de la produndizacion de esta crisis de crisis pareciera ser el patio elegido para la irrupcion de estas guerras mercenarias en nuestramerica donde solo las potencias imperiales sacan provecho, cualquier que sea el color de mando sobre el gobierno. Nuestra unica victoria como pueblos estara fuera y a distancia absolutamente clara del Estado con fuerza y pensamiento propio. Esta si sera una legitima polarizacion pero no entre bandas politicas como lo es actualmente sino entre el fin de una era criminal personalizada en sus agentes mercenarios y la sintesis de un espiritu humano libertario que se niega a morir.

Poe supuesto que si hablamos de la introduccion de una confrontacion mercenaria en terminos territoriales tambien sumamos de industrias, campo, petroleo, arco minero, y todo lo que es la red de bienes publicos, esta guerra tendra su apuesta. En definitiva de que se trata? De una verdadera lucha por los medios de produccion (incluyamos al agua y el sistema electrico) que a diferencia de lo que ha pasado en el medio oriente, en este caso la sangre corre por dentro. Todas estas formulas fascistas buscaran el control y el beneficio bajo esquemas distintos unos privatizadores los otros mas estatistas pero igualmente dispuestos a entregas a intereses corporativos transnacionales que ya se discuten en la llamada asamblea constituyente. Mientras las fuezas de resistencia y libertarias se sabran reconocer como hecho politico propios de la subjetividad colectiva y la accion real completamente fuera de este contexto bandalico. Por supuesto estoy apostando por ello, es un supuesto querido despues de mas de mas de tres decadas de lucha. Nada mas valido que la lucha por los medios de produccion y la democracia directa que Venezuela. No hay pueblo vencido…
Fuente: https://www.aporrea.org/actualidad/a277022.html

 

Pensar el terrorismo de Estado

Por Julio Lisandro Cañón Voirin (Universidade de Santiago de Compostela) y César Manuel Román (Universidad Nacional de Mar del Plata)

Trabajar sobre los supuestos del terrorismo de Estado requiere, en el ámbito académico, de un examen previo de las líneas que guían a la intelectualidad. La intervención de Zola en el affaire Dreyfus contribuyó a modificar la concepción del mundo, es decir, a suscitar nuevos modos de pensar. Cuando publica Yo acuso (1898) está diciendo: no. Ese gesto lo asemeja a Descartes. Decide no creer en lo que se manda creer, no piensa lo que se quiere que sea pensado. En ese sentido, Zola rompe con la reproducción de la forma de vida oficial. Se distancia, de este modo, del sacerdocio secular (Berlin, 2009), ya no habla positivamente de los intereses y los objetivos del Estado. Los que sí lo hacían, y lo continuaron haciendo, descubrieron en Zola y en todos los que le acompañaban, una nueva categoría: los intelectuales. Una referencia despectiva y cargada de connotaciones negativas para con aquellos que rompían con los intereses del poder de las sociedades modernas industriales.

Conocer el pensamiento académico, tiene la ventaja, por así decirlo, de conocer cómo se piensan los problemas, cuáles son los problemas que se piensan. En ese sentido, desempeña el papel del entendimiento hegeliano; analiza, precisa, aclara, pero también determina y limita. Los ejemplos de lo anterior se suceden en los pensamientos globalizadores, que fundamenta la política imperial capitalista de la globalización. Lo mismose puede afirmar para el imperialismo del siglo diecinueve, que identificó su expansión con la expansión del progreso y de la civilización. Adorno y Horkheimer(2003) apuntan claramente a esa relación cuando señalan los múltiples problemas que el capitalismo y la instrumentalización de la razón plantean: “por qué la humanidad, en lugar de entrar en un estado verdaderamente humano, desembocó en un nuevo género de barbarie” (p. 7).

Tras la revolución francesa, la razón iluminista fue divinizada. De la diosa Razón se esperaba la racionalidad en la historia, pero es la razón de la burguesía capitalista, es la racionalidad capitalista la que se erige como divinidad. El régimen nazi fue un producto de la razón humana, la aplicación de lo que Adorno y Horkheimer identifican con la razón instrumental. Esto es, una razón instrumento, un instrumento de dominio. La razón es utilizada para someter a los hombres y a la naturaleza. Esta dominación que, no sólo hace que la razón pierda su potencial emancipador, se ejerce sofocando las pulsiones, los deseos, los instintos más genuinos del hombre, conforman una sociedad que, para Adorno y Horkhaimer, es la sociedad capitalista.

Adorno y Horkheimer, partiendo de un trabajo temprano del segundo, mantuvieron la afirmación de que “quien no quiera hablar de capitalismo debería callar también sobre el fascismo” (Horkheimer, 1939). Nicos Poulantzas (1976), quien a diferencia de Adorno y Horkheimer era un teórico del Estado, señala que “es el que no quiere hablar de imperialismo quien debería también callarse en lo que al fascismo se refiere” (p. 7). Ello no quiere decir que Poulantzas desconozca que las preocupaciones articuladoras de la teoría crítica de Frankfurt, al menos hasta la segunda generación, estén vinculadas a explorar el consenso que el capitalismo consigue. Lo que apunta Poulantzas es que los protoecologistas, al centrarse en el dominio del hombre sobre la naturaleza, han desatendido la necesidad de tomar en cuenta la continuidad de la forma de reproducción capitalista y de las instituciones de la sociedad civil y política de una formación social burguesa. Es decir, las formas que puede adquirir el Estado capitalista, tanto en lo que hace a la actividad científica para el análisis crítico de los problemas socialescomo a la vida material condicionada por el proceso global de producción capitalista.

Por otra parte, cuando Adorno y Horkheimer escriben su libro, ya conocen un gran texto de Walter Benjamin: Tesis de filosofía de la historia (1940). Entre otras cosas, Benjamin, en sus tesis, pone en cuestión las formas hegemónicas en las que se impuso el discurso histórico. Los interrogantes que guían ese cuestionamiento son: ¿hay una sola forma de hacer historia? Y  ¿esa forma es siempre la forma de los vencedores? Pero ¿si la historia la escriben los que ganan, qué pasa con las historias derrotadas?, ¿logran o no logran redimirse? Así, en una de sus tesis, Benjamin (2008), dice: “El don de avivar en lo pasado la chispa de la esperanza reside sólo en aquel historiador que está penetrado de lo siguiente: ni siquiera los muertos estarán seguros si el enemigo vence” (p. 21). Porque si el enemigo vence, para Benjamin no ha dejado de vencer, hará que los testimonios de los vencidos también desaparezcan. Por eso, la lucha por quién escribe la historia no es un dato menor. No es un simple juego de historiadores. De lo que estamos hablando, es de la posibilidad de una justicia real.

Benjamin, para mirar el mundo por venir, mira hacia atrás. Porque lo que hay que hacer en el futuro, si estamos peleando por un mundo más justo, es redimir a todos los muertos de la historia, que fueron doblemente asesinados. Por una parte, fueron derrotados, y por otra, sus testimonios fueron disueltos. En ese sentido, el giro nostálgico y sentimental hacia un pasado ficcionalizado, conteniendo un relato convenientemente conciliador y lleno de convenciones tranquilizadoras, es un fenómeno particularmente sospechoso (La Capra, 2008). Mas, el giro a la memoria puede significar más que un síntoma, al menos cuando la preocupación incluye el deseo de ocuparse del problema de la historia en la medida en que pesa sobre el presente y el futuro. Si nos centramos en el terrorismo de Estado, como un fenómeno que se sitúa en el punto de intersección entre historia y memoria, podemos preguntarnos en cómo pensarlo. La propia pregunta indica las dificultades que trae aparejado pensarlo. Pero, es necesario pensarlo, acorralarse, entrar en el abismo del horror.

En el continente americano, a partir del golpe de Estado contra Jacobo Arbenz (1954), las torturas, las desapariciones, los exilios, los genocidios (donde los hubo), tienen un responsable claro: los Estados. Éstos perpetraron la más grave, sistemática y masiva violación de los Derechos Humanos, en la historia reciente de la región. Fundamentalmente las violaciones, se llevaron a cabo de dos maneras: o bien, de forma directa, a través de personal estatal; o bien, de forma indirecta, por intermedio de agentes ajenos al cuerpo estatal. No obstante, en ambos casos, el accionar respondió siempre a dictámenes del Estado. Es decir, el Estado se convirtió en el ejecutor de una violencia racionalmente dirigida a la aniquilación de determinados grupos humanos.

La opresión radical, que simbolizan y representan los regímenes de terrorismo de Estado, supone enfrentar una insoslayable realidad: un quiebre, una ruptura. Tras el terrorismo de Estado, la historia es otra historia. Es la historia que le sigue al descabezamiento de las clases subalternas. También implica un quiebre en otro sentido: los verdugos que llegan con él. Quizá uno más profundo. No porque antes no existiera el crimen, sino porque nunca existieron con tal nivel de planificación, de frialdad metódica. Los verdugos imponen la fría racionalidad de la muerte.

Por otra parte, también supone una alteración fundamental en los principios básicos que organizan el Estado moderno hegemónico. Pues, una de las condiciones de posibilidad para que aquel exista es que se presente y sea percibido como la encarnación del interés general de toda la sociedad. Sin embargo, los regímenes de terrorismo de Estado configuraron un contexto social de angustiosa incertidumbre, donde el peligro de muerte se instaló en las relaciones cotidianas de importantes sectores de la población. El Estado se desentendió del respeto al derecho inalienable a la vida y del deber de velar por la integridad de todas las personas.Es más, los Estados modificaron su propia estructura para poder llevar adelante los planes de exterminio y aniquilación.

Tras el fin de los regímenes de terrorismo de Estado, los procesos de demanda social por Memoria, Verdad, Justicia, ganaron en visibilidad. Las complejas relaciones entre sociedad civil, sociedad política y el propio Estado, hicieron evidentes, por un lado, los distintos discursos sociales en pugna. Por otro, las divergencias entre el ordenamiento jurídico y el accionar judicial. De la misma manera que cada proceso de violencia estatal antidemocrática y violación de los Derechos Humanos protegidos responde a una especificidad que nace de circunstancias propias de cada realidad nacional, los procesos de Memoria, Verdad, Justicia, también difieren de un país a otro. Con todo, estos movimientos, a pesar de su diversidad, se sustentaron en las premisas de que el ejercicio del derecho a la verdad y sancionar a los responsables de las violaciones de los Derechos Humanos, significaba erradicar los efectos perversos de la impunidad.

Generalmente, fueron los propios responsables del terrorismo de Estado, quienes trataron de administrar la memoria de lo ocurrido, con la intención de cimentar el olvido y la impunidad. En este sentido, el trabajo de Matías Grinchpun nos conduce a entender una de las dimensiones de esa acción. Se introduce con gran claridad en la relación establecida entre negacionismo y administración de la memoria. El artículo de Moreno y Figueroa, sobre neogolpismo, es por demás actual y vigente. Incluso, podríamos decir que apunta a una pregunta clave: ¿por qué, en este momento, reunir trabajos sobre el terrorismo de Estado? Porque los gobiernos subordinados a los países imperialistas, reunidos en el Grupo de Lima, clamaban por un golpe de Estado en Venezuela (declaración del 4 de enero de 2019), y ahora el golpe ha sido dado. Mientras, Chélest aborda, con un rico material documental, distintas dimensiones de la opresión dictatorial chilena, y cómo la acción decidida de quiénes denunciaban la situación, hoy permite reconstruir aquel pasado que se resiste a pasar. Asimismo, el trabajo de Ferreira indaga a los servicios de inteligencia de Brasil que pusieran sus ojos en Chile y continuaran vigilando y deteniendo a los brasileños, ampliando así, las múltiples formas que adquieren las políticas de penetración imperialista en la región. Entretanto, Álvarez analiza la violencia sexual y de género a que fueron sometidas las mujeres en los Centros Clandestinos de Detención, en Argentina entre 1976 a 1983, apoyándose en un conjunto relevante entrevistas a las propias víctimas.  Así, desde una perspectiva de género, puede reflexionar sobre las características de la apropiación bélica del cuerpo de la mujer.

Referencias

Benjamin, W. (2008). Tesis sobre la historia y otros fragmentos. México: UA.

Berlin, I. (2009). El estudio adecuado de la humanidad: Antología de ensayos. México: FCE.

La Capra, D. (2008). Historia y Memoria después de Auschwitz. Buenos Aires:  Prometeo.

Horkheimer, M. & Adorno, T. (2003).Dialéctica de la ilustración. Madrid: Trotta.

Horkheimer, M. (1988). Die Juden und Europa.GesammelteSchriften, (4), Frankfurt, pp. 308-331. Publicación original en ZeitschriftfürSozialforschung, vol. VIII, 1939 [reimpreso enMunich, DTV, 1980, pp. 115-137].

Poulantzas, N. (1976). Fascismo y dictadura. La III Internacional frente al fascismo. Madrid: Siglo XXI.

Zola, E. (1998). Yo acuso: La verdad en marcha. Barcelona: Prensa Ibérica. [1898]

 

El modelo macro de la Teoría Monetaria Moderna

Por Michael Roberts

“Las identidades contables que equiparan el gasto agregado a la producción y ambos a los ingresos a precios de mercado son ineludibles, independientemente de la versión de la teoría economica keynesiana o clásicos que se defienda. Les digo a los estudiantes que el respeto a las identidades es el primer grano de sabiduría que distingue a los economistas de quienes se limitan a expiar la economía. ¿Lo segundo? … Las identidades no dicen nada sobre la causalidad.” James Tobin (keynesiano de izquierda), 1997

“El dinero es, en última instancia, una creación del gobierno, pero eso no significa que sólo los déficits públicos determinen el nivel de la demanda en un momento dado. Las acciones y las creencias del sector privado también importan. Y eso a su vez significa que puede haber excedentes presupuestarios y exceso de demanda, al mismo tiempo, de la misma manera que puede haber déficit presupuestario y una demanda insuficiente”.   Jonathan Portes (keynesiano ortodoxo).

Los economistas (de la corriente “ortodoxa”, heterodoxa y de izquierda) siguen debatiendo, de manera cada vez más abstrusa, sobre la validez de la Teoría Monetaria Moderna (MMT) y su relevancia para la política económica. El debate entre izquierdistas subió otro peldaño con la publicación de la feroz crítica de Doug Henwood a la MMT en Jacobin (aquí). Randall Wray, uno de los  portavoces de la MMT respondió indignado al intento de demolición de Henwood (aquí). Y más tarde, desde el corazón de la MMT, Pavlina Tcherneva, directora del programa y profesora asociada de economía en el Bard College e investigadora asociada en el Instituto de Economía Levy respondió a Henwood en Jacobin.

Desde la ortodoxia keynesiana, Paul Krugman también participó en el debate, y le respondió Stephanie Kelton. Kelton es profesora de políticas públicas y economía en la Universidad de Stony Brook, Long Island, Nueva York. Fue la economista jefe de los Demócratas en el equipo técnico de la Comisión de Presupuesto del Senado de Estados Unidos y asesora económica de la campaña presidencial del senador Bernie Sanders en 2016.

A pesar de que el debate se está volviendo muy arcano e incluso desagradable, no es irrelevante, ya que muchos izquierdistas en el movimiento obrero han sido atraídos por la MMT como soporte teórico para oponerse a la ‘austeridad’ y para justificar un aumento importante del gasto público para conseguir el pleno empleo y más ingresos. En particular, el ala radical del Partido Demócrata en los EE.UU. ha echado mano de la MMT para apoyar su petición de un Nuevo Acuerdo Verde -con el argumento de que un mayor gasto gubernamental en medio ambiente, cambio climático y salud puede financiarse fácilmente con la emisión de dólares, en lugar de con más impuestos o más bonos del gobierno, lo que aumentaría la deuda pública.

No voy a intervenir en este debate sobre la MMT, entre otras cosas porque ya le he dedicado tres artículos antes, criticar la teoría y las políticas de la MMT desde un punto de vista marxista, con la finalidad de analizar si la MMT ofrece una vía para defender “las necesidades de la mayoría” (los trabajadores) frente a la minoría (los capitalistas). Y ese es para mí el objetivo último de este debate.

Todo lo que añadiría al actual debate entre keynesianos, post-keynesianos y partidarios de la MMT es que los defensores de la MMT discuten con los keynesianos ortodoxos sobre si el gasto público puede crear el dinero para financiarlo; o si son necesarios impuestos y endeudamiento para crear el dinero que financie el gasto público. Pero como lo resume la poskeynesiana Thomas Palley: “el gasto público y los impuestos se producen simultáneamente, así que la creación de dinero a través de déficits financiados monetariamente y la destrucción de dinero a través de impuestos también se producen simultáneamente. Tratar de determinar qué ocurre antes es un ejercicio inútil”.   El análisis marxista estaría de acuerdo.

En cambio, en esta nota quiero analizar el modelo macro de la MMT. En el debate en twitter que es viral (¡al menos entre economistas y activistas!), los críticos de la MMT han argumentado a veces que la MMT es sólo una serie de afirmaciones vagas, sin ningún modelo riguroso. Esto irritó a Kelton. Inmediatamente publicó un artículo escrito en 2011 por Scott Fullwiler, del Warburg College, otro portavoz de la MMT (quien también comentó recientemente una de mis entradas de mi blog). En este trabajo, Scott describe el modelo macro de la MMT con cierto detalle.

Básicamente, comienza con un modelo macro poskeynesiano Keynes / Kalecki de demanda agregada. Este modelo es simplemente una identidad. Hay dos formas de ver la economía, a través de los ingresos totales o mediante el gasto total y deben ser iguales uno y otro.

Por lo tanto, el Ingreso Nacional (IN) = Gasto Nacional (GN).

Siguiendo al ‘keynesiano marxista’ Michal Kalecki, podemos descomponerlo en:

(IN) beneficios + salarios = (GN) inversión + consumo. Ahora bien, hay dos clases de ingresos y dos tipos de gastos.

Si asumimos que todos los salarios se gastan, y todos los beneficios se ahorran, podemos eliminar salarios y consumo de la ecuación. Así que,

ganancias = inversión

En la versión de Scott de la MMT, escribe la misma identidad macro de manera diferente, con la inversión a la izquierda de la igualdad. Así.

inversión = ganancias

¿Por qué? Porque como veremos más adelante, toda la teoría poskeynesiana sostiene que es la inversión la que lleva a los beneficios, no al revés.

Pero Scott amplia las partes en el lado derecho para mirar a los flujos, de manera que los salarios que se ahorran se agregan a los beneficios para obtener ‘ahorro privado’ (suponiendo cierto ahorro de los hogares); y también añade el ahorro público (impuestos menos gastos) y el ahorro externo (importaciones netas o déficit en cuenta corriente).

Por lo tanto, los beneficios como una categoría separada desaparecen en el ahorro privado y obtenemos:

inversión = ahorro privado + (impuestos – gasto público) + (importaciones – exportaciones)

Scott también prescinde de la categoría independiente de ‘inversión’ y la convierte en ‘ahorro privado’ menos ‘inversión’ o el superávit del sector privado. Así que ahora tenemos los ahorros del sector privado (salarios ahorrados más ganancias menos inversión). Por lo tanto, continúa Scott:

superávit del sector privado = déficit público + saldo en cuenta corriente

O

excedente del sector privado – cuenta corriente = déficit público

Esta es la ecuación fundamental de la MMT. Argumenta que si el déficit público crece, suponiendo que el saldo de la cuenta corriente no cambia, el superávit del sector privado (salarios ahorrados + beneficios menos inversión) crece. La conclusión de la MMT (afirmación) es que el aumento del déficit público aumentará el superávit del sector privado. Y si excluimos los salarios ahorrados (la ecuación de la MMT no lo hace) y el saldo en cuenta corriente, entonces tenemos:

Ganancias netas (es decir, los beneficios después de la inversión) = déficit público

Y podemos concluir que los déficits públicos determinan las ganancias netas es decir, los beneficios menos la inversión.

En su papel, Scott presenta un gráfico de series temporales comparando los ahorros netos privados en EEUU (recuerde que esto incluye los ahorros netos de los hogares) con los déficits públicos y concluye que “se demuestra cómo se han acercado el superávit del sector privado y el déficit del sector público históricamente, lo que no es sorprendente, teniendo en cuenta que son casi los lados opuestos de una identidad contable”.

Pero entonces Scott dice: “Lo que observamos (en estos gráficos) es que el actual aumento de los déficit públicos son la creación del ahorro neto del sector privado”.  Pero ¿es esta la forma de interpretar la dirección causal de estas identidades macro? Los post-keynesianos estiman que la conexión causal es que la inversión genera beneficios o en la versión de la MMT que el déficit público crea beneficios netos (ahorro privado). Pero en mi opinión, la dirección causal de esta identidad es, en realidad, todo lo contrario, a saber, como en la teoría de Marx, que las ganancias crean inversión, porque los beneficios provienen de la explotación de la fuerza de trabajo.

Volvamos a la identidad básica de Kalecki, beneficios = inversión, con la inversión de nuevo en el lado derecho. La inversión (que desapareció en el modelo de Scott Fulwiller) se puede descomponer en inversión capitalista e inversión pública.

Ganancias = inversión capitalista + inversión pública

En la causalidad de Kalecki, el aumento de la inversión pública (mediante déficit, si se quiere) aumentará los beneficios (y para el caso, los salarios también a través de más empleo y mayores tasas de salarios – las identidades post-keynesianas solo se refieren al ahorro privado y (importante) no lo descomponen en salarios ahorrados y ganancias).

Por lo tanto, beneficios + salarios ahorrados = inversión privada + inversión pública

Pero ¿y si la causalidad de Kalecki es al revés?  ¿Qué pasa si los beneficios conducen a la inversión, no al revés. A continuación, la identidad sería:

Ganancias (porque los salarios se gastan) = inversión (que comprende la inversión capitalista y la inversión pública). Podemos ampliarlo para cubrir los flujos externos de forma que:

Beneficios domésticos + beneficios en el extranjero = inversión capitalista + inversión pública + inversión extranjera en el interior

Supongamos ahora que los beneficios, tanto nacionales como beneficios en el extranjero son fijos. ¿Qué sucederá si aumenta la inversión pública? La inversión privada caerá a menos que se dispare la inversión extranjera en el interior.

¿Cómo puede la inversión pública / gasto público aumentar sin que caiga la inversión privada (¿capitalista?) (¿siendo desplazada?) Mediante la ejecución de los déficits públicos, dicen los post-keynesianos (y la MMT). El endeudamiento podría hacerse mediante la emisión de bonos del gobierno (ortodoxia keynesiana) o mediante la ‘impresión de dinero’, es decir con el aumento de las reservas de efectivo en los bancos (MMT). La emisión de bonos pueden reducir la inversión privada para impulsar la inversión del Gobierno, pero el crédito creado estimularía la inversión total. La impresión del dinero (MMT) elevaría la inversión sin reducir la inversión privada (¡magia!). MMT/ keynesianos dirán que si inversión pública no es financiada mediante impuestos sobre los beneficios nacionales, sino mediante préstamos con bonos o la impresión de dinero, entonces no afectará a los beneficios.  Para los marxistas se trata de  inversión ‘ficticia’ que debe ofrecer una mayor rentabilidad en algún momento. 

Todo esto se debe a que las identidades no revelan la causalidad y la causalidad es lo que importa. Para los keynesianos, es el lado derecho de la ecuación (la inversión) lo que causa el lado izquierdo (los beneficios); es decir, que son la inversión capitalista y el consumo los que generan ganancias. Para los partidarios de la MMT, es una variante de lo mismo, pero neta: la inversión neta pública / gasto (déficit después de impuestos) causa el ahorro privado neto (beneficios y salarios ahorrados después de la inversión).

Pero en el mundo real de la producción capitalista, esto sucede al revés. Los beneficios conducen a la inversión y no al revés; y el ahorro privado neto permite déficits públicos y no viceversa. Los gráficos ofrecidos por Scott en su papel sobre las series temporales de los déficits y excedentes netos privados pueden ser interpretados sólo con esa causalidad. Lo que me dice el primer gráfico no es “que el actual aumento de los déficit públicos crea ahorro neto para el sector privado” (Fullwiler), sino todo lo contrario: los ahorros netos más altos (ganancias tras inversión) producirán un déficit público superior o menor superávit. En otras palabras, cuando los capitalistas acumulan / ahorran y no invierten, particularmente en las recesiones, los déficits públicos aumentan (a través de menores ingresos fiscales y mayores beneficios de desempleo). Y los gráficos de Scott muestran que los déficits públicos de Estados Unidos alcanzan picos en todas las recesiones posteriores de pos guerra en Estados Unidos y están en su punto más bajo en tiempos de bonanza.

De hecho, si hago las correlaciones entre el balance público y el ahorro privado neto, en efecto, hay una muy pequeña relación inversa de 0,07; en otras palabras, se correlacionan (debilmente) un mayor déficit público con un excedente neto de ahorro privado. Pero si hago la correlación entre el saldo público y el crecimiento del PIB, existe una correlación positiva pequeña. En otras palabras, más superávit público / menos déficit se alinea con un crecimiento mayor del PIB, lo contrario de la causalidad de Keynes / Kalecki, lo que sugiere que se trata de crecimiento que conduce a equilibrios fiscales del gobierno, y no viceversa (véase la cita Portes al comienzo).

Toda causalidad también se modifica por la cuenta externa. El segundo gráfico de Scott que incluye la cuenta corriente muestra que un persistente déficit en cuenta corriente (flujos externos netos) a partir de la década de 1980 ayudó a financiar los déficit públicos, a pesar de que el superávit del sector privado desapareció en la década del 2000. Así que el argumento principal de la causalidad de la MMT se complica aún más con los ingresos del extranjero.

Sólo podemos realmente entender mejor las conexiones causales si aislamos la inversión y también la rentabilidad. Así, contrariamente a la visión keynesiana / poskeynesiana / MMT, la visión marxista es que la “demanda efectiva” (incluyendo los déficits públicos) no puede preceder a la producción. Siempre hay demanda en la sociedad para las necesidades humanas. Pero sólo puede ser satisfecha cuando los seres humanos trabajan para producir cosas y servicios a partir de la naturaleza. La producción precede a la demanda en ese sentido y el tiempo trabajado determina el valor de esa producción. Los beneficios son el resultado de la explotación del trabajo y esos beneficios son invertidos o consumidos por los capitalistas. Por lo tanto, la demanda sólo es ‘efectiva’ gracias a los ingresos que se han creado, y no viceversa.

Debido a que los keynesianos / post-keynesianos no tienen una teoría del valor, que reconocen esto y leen su propia identidad al revés. Desde un punto de vista marxista, las ganancias son la variable causal. Así que si las ganancias caen, o bien de inversión, o la acumulación capitalista o el déficit público deben caer, o los tres.

¿Cuál es la prueba de que los beneficios determinan la inversión y los déficits públicos y no al revés, como los keynesianos argumentan? He proporcionado abrumador apoyo empírico a la dirección causal marxista. Ver mi artículo aquíque recopila toda la investigación empírica convincente (incluyendo la mía) en apoyo de la visión marxista de que, en una economía capitalista, los beneficios determinan la inversión, que a su vez impulsa el crecimiento del PIB y el empleo, mientras que el déficit público tiene poca influencia.

Si la dirección de la causalidad de Keynes / Kalecki es correcta, entonces todo lo que tendríamos que hacer para mantener una economía capitalista creciendo sería aumentar el déficit presupuestario del gobierno. Si los partidarios de la MMT tienen razón, todo lo que se necesita para lograr el pleno empleo permanente serían déficits públicos permanentes (sujetos a una posible restricción inflacionista). En lo que los keynesianos ortodoxos y los partidarios de la MMT están en desacuerdo es si estos déficits (del gasto público superior a la recaudación fiscal) pueden y deben ser financiados mediante la emisión de bonos del gobierno que los bancos compren o a través de la impresión de dinero por el Banco Central.

La pregunta más importante, sin embargo, es ¿qué impulsa una economía capitalista?. Es la rentabilidad de la inversión capitalista lo que impulsa el crecimiento y el empleo, no el tamaño del déficit público. Los modelos macro Keynes / Kalecki / MMT se esconden detrás de identidades y las convierten en causas. Pero las identidades “no dicen nada acerca de la causalidad” (Tobin). Son los beneficios, no el gasto público, lo esencial.

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Fuente:

https://thenextrecession.wordpress.com/2019/03/03/macro-modelling-mmt/

Traducción:G. Buster / sinpermiso.info