Portugal: La crisis del régimen en un régimen de crisis

Por Francisco Louça

Que cada cual arrima el ascua a su sardina es una vieja ley de la humanidad y no hay excepciones (y mucho menos este cronista, por así decirlo). Sin embargo, saberlo no basta para interpretar la pequeña disputa provocada por las declaraciones del Presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa,  en una reunión en la Fundación Luso-Americana, en la que anticipó una larga crisis de las derechas. Se podría reducir todo a un presidente que teme desequilibrios en el sistema político y sabe que en este caso, la cooperación con el Gobierno del PS, lo que alguien ha llamado un «bloque central-institucional” sería devaluada por el predominio del Primer Ministro en caso de una victoria por un amplio margen, o de un líder del PSD que, en caso de emergencia, se refugiase en lugares comunes sobre la crisis universal de los regímenes políticos para evitar hacer comentarios sobre las perspectivas de su partido,

Podrían aumentar las críticas de algunas personalidades históricas sueltas del PSD contra Marcelo, pero ni son muchos ni sus críticas muy explícitas como para exigir pedir contención u otras rimas. Tenemos así una conversación en circuito cerrado, que se difuminará tan pronto como los resultados de las elecciones de octubre demuestren la incapacidad de las derechas de crear polarización política, de salir de su amargo pasado – todo gira alrededor del retorno anhelado de Passos Coelho, lo que lo dice todo sobre la novedad que la derecha supone para el país – y en disputar el centro donde el PS se ha instalado sólidamente.

Pero hay más fuego que humo. De hecho, hay una crisis de régimen y en varios países, crisis larvada en algunos casos, en otros explosiva. Por lo menos en la Unión Europea es así; sin embargo, vamos a ver a qué solución se llega para los cargos de la Comisión, el Consejo y el BCE. Y puesto que la UE es el alfa y omega de toda la ideología y la política de las derechas y el centro, lo que obliga a una convivencia comprometedora, esta inestabilidad descubre sus dificultades estructurales. En varios de los países más poderosos ya no saben qué es el  régimen, ni qué partidos lo componen, ni la hoja de ruta a seguir. Se apilan las fantasmagorías, los tratados son reemplazados por actos discrecionales, la gestión de la economía es incompetente, los acuerdos son minúsculos y las soluciones perversas, de la inmigración a la moneda, y los dirigentes dan miedo. Así las cosas, nuestra crisis nacional de régimen todavía tiene otros contornos, más allá de la contaminación europea. El modelo actual, aplazando la reestructuración de la deuda para hacer una gestión a corto plazo de las cuentas públicas, impone fuertes restricciones al desarrollo social y la reconversión energética, como se puede comprobar por el estertor de algunos servicios públicos y la falta de otras inversiones, a pesar del alivio en los bolsillos de los trabajadores. Diez años de recortes (o veinte años, en el caso de los ferrocarriles) suponen un alto precio en hospitales, escuelas y el transporte, que hacen estallar las costuras. No sé qué ventaja puede tener para las derechas sugerir que existe una crisis de régimen, pero implica que la cosa es más grave que su miseria actual: recuerda simplemente que ha estado haciendo de las suyas y que, a lo sumo, se limita a exhibir el argumento trivial de que todos son culpables.

Así que sí, hay una crisis de régimen, hay un régimen de crisis en esa crisis de régimen. Y eso es lo que preocupa a la derecha, el centro no puede obviar, y constituye un desafío para las izquierdas. Comencemos por la derecha: el régimen de crisis es esa forma de ser de las derechas cuando se limitan a ensayar trucos para evadirse. Las campañas de Nuno Melo y Paulo Rangel fueron ejemplares en este sentido. Hubo muchas fotos, casos, acusaciones, la política fue reemplazada por el frenesí. Continuará así. He escrito, y estoy cada vez más convencido de ello, que el efecto Trump o Steve Bannon será muy profunda en las derechas, que imitan las tecnologías tóxicas (¿quién lanzó el SMS que anunció la elección de Basta! y de la Alianza el domingo por la tarde de las elecciones?), radicalizan la política (la «ideología de género» es repetida por los más inesperados “mini-bolsonaristas”), tratan de crear una agenda de “corrupción», multiplican el odio, entran a tiros en los debates. Fue un fracaso en las elecciones europeas y, en lugar de aprender la lección, la apuesta se incrementará en las elecciones legislativas. La crisis de las derechas, como intuye el Presidente Rebelo de Sousa, está aquí para quedarse, reemplazará a los actuales líderes, volverá a orientar las políticas de estos partidos y será para peor. Este régimen de crisis es un camino sin vuelta atrás.

En el centro, la cuestión no está mejor. El régimen de la crisis es en este caso la sustitución de la política por el deseo de poder absoluto. ¡Mayoría absoluta o muerte! es un chantaje que ya fue ensayado en la crisis de la dimisión del gobierno a causa de la huelga de los maestros, grotesco episodio que muestra hasta qué punto se puede llegar en este desvarío. Ahora se acumulan los errores de presunción: la selección de la lista para las elecciones europeas tenía su precio, la eliminación forzada de Ferro Rodrigues puede ser aún más cara, y el deslumbramiento de algunos líderes socialistas y oponentes a los acuerdos con la izquierda, que ahora acarician la idea de una alianza PS-PAN, menospreciando al PAN como si fuera un nuevo Daniel Campelo, dice mucho de la forma descuidada y papanatas cómo se abordan las respuestas que un partido debe al país. Percibo la prisa, intuyo tiempos difíciles y el desgaste de la Unión, con tensiones económicas y costes adicionales para mantener el status quo de las políticas sociales: el gobierno quiere ganar margen de maniobra para evitar las presiones de la izquierda, que le permita una navegación de bajura que no pierda de vista la costa, volviendo a lo que siempre le ha gustado ser. Así, el PS, erigido en partido del régimen, quiere volver a ser el más sutil y peligroso de sus enemigos, él mismo.

Por último, la crisis del régimen no escatimará a las izquierdas. Les exige presentar propuestas coherentes y dirigentes capaces de responder a la crisis del régimen. El régimen de la crisis, en este caso, es el doble reto de mantener su representación social y ampliar su espacio de acción para llegar a ser el protagonista de las alternativas. Si la derecha vivirá sus años de crisis, la izquierda debe convertirse en quién condicione la política portuguesa. Veremos si es capaz.

catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, ex parlamentario y miembro del Bloco de Esquerda, actualmente es Consejero de Estado.

Traducción:G. Buster / sinpermiso.info

Gerald Hayo: “Las violaciones correctivas a mujeres LBQ son una práctica común en Kenia”

La activista keniata denuncia en el documental Nowyou are a woman cómo sobrevivió a una violación múltiple por ser lesbiana y cómo las mujeres no heterosexuales de su país son forzadas a tener hijos y a casarse para encontrar libertad.

Por Rubén Serrano

Kenia es uno de los 70 países del mundo que a fecha de marzo de 2019 criminaliza tener relaciones con alguien de tu mismo sexo. Actualmente, ser homosexual en Kenia se castiga con hasta 14 años de prisión. La situación se agrava si eres una mujer lesbiana, como es el caso de Gerald Hayo, que sobrevivió a una violación múltiple correctiva organizada por su propia familia. La activista dedica ahora su vida a luchar por los derechos de las mujeres lesbianas, bisexuales y queer (LBQ) del país africano. Fire!!, la Muestra Internacional de cine Gay y Lésbico de Barcelona, ha estrenado con el cartel de “entradas agotadas” el documental Nowyou are woman de la periodista Alba Muñoz, en el que Hayo relata su historia al mundo. En un momento en el que hablar supone exponerse, Hayo quiere romper con el silencio sistemático que invisibiliza las vulneraciones de derechos humanos y la desigualdad que sufren las mujeres keniatas que no siguen el mandato de la heterosexualidad.

Tu hermano y tu madre organizaron una violación múltiple correctiva para “curar” tu homosexualidad y para convertirte en una “mujer de verdad”. ¿Cómo de comunes son estas violaciones en Kenia hacia las mujeres LBQ?

Las violaciones correctivas en Kenia son una práctica común debido a diversas razones. Entre ellas porque la familia junto con otras personas piensan que [ser LBQ] está mal y, por tanto, necesitan corregirte. Es algo con lo que las víctimas tienen que vivir, reduce tu autoestima y afecta a la forma con la que te relaciones con los demás. Puede llegar a hacerte sentir que no vales la pena y puede hacer que sientas hostilidad y falta de respeto hacia otros seres humanos.

Tu familia no acepta que seas homosexual. ¿Qué le sucede a una mujer LBQ en Kenia si su familia la rechaza?

En muchos casos cuando sales del armario en Kenia como mujer LBQ eres propensa a ser violada, a que te repudien y a matrimonios forzosos. Muchas veces la familia intenta encontrar formas de curarte, incluso usando la medicina tradicional o rezando. Se aseguran de encontrar la forma de curarte porque creen que la homosexualidad no es algo con lo que se nace, sino que es algo aprendido por presión social o por imitación.

No pudiste terminar tu educación debido a tu orientación sexual. ¿Es algo que también se repite en las vidas de otras mujeres LBQ?

Es algo muy usual entre nosotras. Muchas ocasiones te expulsan del colegio por ser homosexual y tus padres deciden no pagar tu educación hasta que demuestres que no lo eres. Pero, ¿cómo lo demuestras? Si no vas a la escuela, te fuerzan a casarte o simplemente te dicen que te vayas.

¿Cómo cambió la relación con tu familia después de la violación?

Me fui de casa y sigo sin vivir cerca de ellos. Creo más en lo que quiero que en lo que puedo dar y lo que quiero es conseguir paz con mi familia y conmigo misma. No me importa lo que ellos quieran, porque lo que ellos quieren no me está ayudando.

¿Qué supone ser una mujer LBQ para la sociedad keniata?

La sociedad keniata no reconoce a las mujeres LBQ. La gente cree que no existen, pero ya no solo las mujeres LBQ sino la propia homosexualidad. Si ven a alguien con tatuajes o piercings, piensan que pueden ser homosexuales. La idea general en Kenia es que la homosexualidad es una secta.

Entonces, ¿a qué peligros se puede enfrentar una mujer LBQ en Kenia por parte incluso de su propio entorno?

El caso más común es el abuso verbal. Puedes ir por la calle y de pronto alguien te puede llamar shoga [término suajili para referirse de forma despectiva a las personas homosexuales]. Es como si fueras el demonio. Puedes estar con tu moto y cruzarte con alguien que decide seguirte para quizá violarte o hacerte cualquier cosa que puede justificar. Simplemente dicen “esta es lesbiana” y no les sucede nada. La gente sabe y tiene la certeza de que si golpean o asesinan a una persona homosexual no les ocurrirá nada. Además, si te arrestan y tienes una imagen masculina, te envían a las celdas de los hombres donde ocurren muchas violaciones. Hay casos en los que te detienen, le suplicas a la policía que te deje salir porque te van a violar allí dentro y la propia policía se acuesta contigo a cambio de dejarte salir. Eso también esta sucediendo.

¿Esto solo ocurre si eres mujer LBQ?

No quiero concebirlo como que es una cosa que tan solo te pasa si eres homosexual, porque también he visto cómo han violado a mujeres heterosexuales.

Lo denuncias abiertamente en el documental: ¿Las mujeres LBQ de Kenia son forzadas a tener hijos, por ejemplo a través de la violación?

Sí. Ser madre en Kenia es muy importante porque, conforme mas creciendo, te das cuenta de que tu círculo cercano da por hecho que vas a casarte, asentarte en un sitio y tener una familia. Pero al mismo tiempo, si eres lesbiana, bisexual o queer, algunas mujeres LBQ piensan que no deberías ser madre. Hay estigma. No puedes ser madre y que el padre de tu hijo no esté contigo, porque eso significa que has tenido sexo con muchas personas diferentes y que quizá eres prostituta. Ser madre soltera y lesbiana es muy difícil.

En el documental también expones que cuando una mujer LBQ tiene hijos encuentra un poco de libertad y su familia empieza a aceptarla. ¿Que tengan hijos es una solución eficaz para lograr su integración social?

Es una buena escapatoria. Cuando tienes gente a tu alrededor que piensa que tienes 20 o 25 años y que ya deberías tener una familia, si tienes un hijo te puedes proteger a ti misma. Puedes argumentar que tu marido se ha muerto, ¿sabes? Si te atacan, tienes algo con lo que defenderte, ya que si eres homosexual entienden que no puedes tener niños debido al tipo de relación sexual que mantienes.

Tú eres creyente. ¿Qué papel desempeña la religión en la homofobia imperante de Kenia?

La influencia del discurso religioso en la homofobia es enorme. Los ciudadanos creen en los líderes religiosos porque como representan a Dios tenemos que confiar en todo lo que dicen. Si dicen que la homosexualidad es demoníaca y que está mal, todo el mundo lo verá de esa forma. Nadie te cree si dices que eres homosexual y que crees en Dios. Estas dos piezas no pueden ir juntas: si eres homosexual, no puedes creer en Dios y si dices que crees en Dios, no eres homosexual.

Gerald Hayo 1
Gerald Hayo.

Kenia se podría haber convertido en el primer país del África del Este en despenalizar la homosexualidad. Sin embargo, hace unas semanas el Tribunal Supremo decidió no hacerlo. ¿Qué supone esta decisión para el país y para las personas LGTBI+?

Es una decisión muy triste. Todo el proceso iba a tener un impacto tanto negativo como positivo porque las actitudes hacia las personas LGTBI+ todavía son muy diferentes. Por una parte, la resolución es negativa porque la gente ha recordado que la homosexualidad es ilegal. El veredicto ha vuelto a encerrar en el armario a muchas personas LGTBI+. Quizá, personas que iban a salir del armario ahora tienen miedo de hacerlo. Mis amigas llevaban esta pulsera [señala una banda con la bandera del arcoíris] y ahora se la han quitado. Incluso caminar por la calle no es fácil. Por otro lado, si ladecisión ha dejado algo positivo es el saber que se podría haber conseguido un cambio histórico. Este proceso también evidencia que la comunidad ha abierto los ojos de nuevo y que quiere tener esta conversación. Para nosotras y nosotros, significa volver a plantear esta conversación de un modo diferente.

¿Cómo os organizáis y cómo resistís contra la discriminación y la violencia las mujeres LBQ?

Las mujeres LBQ en Kenia nos organizamos de forma diferente porque hay varias organizaciones en todas las regiones del país. Lo que tenemos en común es que luchamos por el empoderamiento económico, legal y sanitario. Los hombres homosexuales ya tienen espacios y el Gobierno los tiene en cuenta como una población clave. Es a través de la sanidad por donde las mujeres LBQ se pueden hacer visibles y por donde podemos empezar a hablar

¿Qué ha permitido que los hombres homosexuales tengan un espacio en Kenia que las mujeres LBQ aún no tienen?

Los hombres homosexuales pueden acceder al sistema sanitario y esto es un privilegio. Tienen lugares a los que acudir a hacerse las pruebas [de VIH] y organizaciones que luchan contra el VIH y el sida les ofrecen la medicación. El Gobierno es consciente del problema. Sin embargo, las mujeres LBQ no tienen espacios así. Incluso hay organizaciones en los que las mujeres LBQ no son fuertes debido a esa falta de visibilidad.

¿Temes por tu vida y por tu seguridad en Kenia?

Sé que no es seguro salir del armario en Kenia pero he estado muerta y ahora no lo estoy, así que puedes sobrevivir. He intentado averiguar qué es lo peor que me podía pasar cada vez que decía públicamente que soy lesbiana y la mayoría de las veces en las que lo contaba no pasaba nada. Si le explicas a alguien tu realidad, te entiende. Nunca he recibido una actitud negativa y eso me da más poder para creer que si encontramos otra forma de hablar este tema, las cosas irán mejor. Siempre hemos hablado a través de líderes religiosos, trabajadores sanitarios o la policía. Queremos nuestra voz. Tenemos que hablar por nosotras mismas.

En el documental explicas que te gustaría ser como una llave para abrir mentes y hacer que la gente tenga un mejor entendimiento sobre la homosexualidad. ¿Cómo se puede derrotar la homofobia?

El poder para conseguir ese cambio tiene que venir de una herramienta nueva en lugar de utilizar una que ya existe. Quiero que ese cambio no provenga de algo que ya esté escrito ni de algo que tengas que leer para poder entender. Mi arma es mi realidad. Creo que juntando y documentando nuestras vidas, la gente podrá saber que la mujeres LBQ existimos.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/kenia/gerald-hayo-las-violaciones-correctivas-a-mujeres-lbq-son-una-practica-comun-en-kenia-

Venezuela y la «geoecopolítica» del oro (I)

Por Emiliano Teran Mantovani

Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Aunque el oro es un commodity de muy alto valor en el sistema capitalista global, ha sido el petróleo el que ha marcado determinantemente la historia contemporánea de Venezuela. Pero como es sabido, esta nación construida en torno al crudo, se encuentra hoy en medio de la peor crisis de su historia, colapsada y haciendo aguas por todos lados. El derrumbe de la Venezuela petrolera está produciendo una revalorización de otros commodities distintos al crudo, y va generando la emergencia de nuevos escenarios y formas de disputa por los llamados “recursos naturales” en el país.

En este complejo contexto, el oro cobra una importancia crucial. Ya en la década de los años 90, cuando se sufrían los efectos de la debacle económica iniciada en los 80s, se consideraba a este metal como uno de los principales respaldos para enfrentar la crisis de la deuda externa y sustentar políticas de ajuste neoliberal. En aquellos años se sugería una política de pago de la deuda con oro. El para entonces Presidente Rafael Caldera abría el camino a la minería aurífera en la Reserva Forestal de Imataca, lo que no ocurrió sin resistencias por parte de organizaciones sociales y voceros sensibilizados por el ambiente, generando una de las movilizaciones más interesantes de la historia de los movimientos ecologistas venezolanos contemporáneos.

Hoy, el oro se está constituyendo como uno de los principales refugios económicos del Gobierno de Nicolás Maduro. Pero esto es necesario verlo más allá de las tendencias a la expansión de la mega-minería (con el Arco Minero del Orinoco como proyecto emblemático) y las pretensiones del Gobierno de captar la mayor cantidad posible de toneladas de este metal precioso. La devastadora crisis, el muy considerable retroceso de la circulación de la renta petrolera (y la gigantesca pérdida de valor del bolívar), el colapso del Petro-Estado y la generalización de la corrupción, han estimulado extraordinariamente la multiplicación de las economías informales de extracción y las disputas territoriales, en buena medida orientadas a la apropiación directa de recursos, siendo el oro el commodity más preciado y el que genera mayores rivalidades. Y estas disputas están siendo violentas, muy violentas, lo que incluye la participación de grupos armados organizados de diverso tipo.

Visto a escala geográfica, más que formas segmentadas, estos procesos de extracción aurífera se nos presentan como complejas y amplias ramificaciones territoriales que impactan determinantemente localidades específicas (como El Callao, Las Claritas, Tumeremo, Alto Paragua, Ikabarú, Yapacana, Tocuyito, por mencionar ejemplos), pero que se expanden hasta abarcar y transformar cuencas hidrográficas, biorregiones, zonas fronterizas (de Colombia, Guayana, Brasil), hasta, en última instancia, articularse con redes internacionales de commodities.

Así que Venezuela no está siendo sólo atravesada por las diversas dimensiones de los conflictos que giran en torno al petróleo, sino al mismo tiempo por un bullente entramado de conflictos multi-escalares que giran alrededor del oro. Esta trama puede ser entendida como la geo-ecopolítica del oro, en la medida en la que se cruzan simultáneamente intereses económicos transnacionales y disputas geopolíticas e intercapitalistas, formas de organizar y capitalizar la naturaleza desde la gestión nacional-estatal del extractivismo, grupos de poder territorial (que pueden ser ilegales, criminales y armados), economías locales de la extracción, grandes impactos ambientales y comunidades afectadas e involucradas en estos conflictos.

A diferencia del petróleo, que se caracteriza por una extracción realizada fundamentalmente a través de infraestructuras, tecnologías de punta y un negocio altamente monopolizado por transnacionales y estados nacionales, el oro puede ser arrancado de la tierra por numerosos actores, sin requerir necesariamente amplias maquinarias o procesos muy complejos para su extracción. En las fiebres del oro, todos son potenciales mineros. La crisis de la Venezuela petrolera y esta particular geo-ecopolítica del oro son una clara expresión de la forma actual del extractivismo en el país: rapiña, violencia, ilegalidad y, en buena medida, sobrevivencia.

 

Venezuela y las cadenas globales del oro: la articulación entre legalidad e ilegalidad

Fuente: Verité, «The Nexus of Illegal Gold Mining and Human Trafficking Report»

Muchos saben de dónde sale el oro, pero pocos, muy pocos, saben hacia dónde va. Son las cadenas globales de valor de este metal precioso, que operan entre la legalidad y la ilegalidad. En varios países de América Latina, del total del oro extraído, más del 75% proviene de la minería ilegal. En Venezuela, esta cifra supera el 90%. Así que no estamos ante un fenómeno marginal, sino constitutivo de la minería aurífera, lo cual se ha intensificado marcadamente con la globalización.

En estas cadenas globales del oro, las violentas minas de Venezuela se conectan también con redes y mercados muy oscuros de la ilegalidad y el crimen organizado, intermediarios internacionales y agentes de las corporaciones transnacionales (que operan en las sombras), grupos armados locales, actores del conflicto armado colombiano y/o funcionarios militares corruptos. Son estructuras de poder que se instalan, que se institucionalizan, que se vuelven dominantes, controlando al menos una parte del proceso de apropiación y distribución global de este commodity.

Esta forma de la actividad minera vincula mercurio y sangre, altos niveles de deforestación con trata de personas, devastación de cuencas hidrográficas con trabajo forzado. Su rentabilidad puede ser superior a otros sectores de las economías ilícitas como el tráfico de drogas (por eso parte de estos segmentos han migrado al negocio de la minería ilegal).

Con la crisis venezolana, el Gobierno nacional ha intensificado su participación en los procesos de extracción de oro, pero hasta la fecha no ha reactivado sus enclaves minero-industriales formales, ni mucho menos ha podido instalar y operativizar otros nuevos. Esto implica que para la captación de las nuevas toneladas de oro que han sido presentadas en medios televisivos y prensa escrita y digital –recuérdese las imágenes del Presidente Maduro con varios lingotes de oro en el Palacio de Miraflores–, el Gobierno termina haciendo parte y metiéndose de lleno en estas complejas redes globales del oro, a pesar de que anuncie que todo ello se realiza sólo con pequeños mineros organizados por el Estado, que no usan mercurio y que practican una minería amigable con el ambiente.

En estas cadenas globales, el oro puede recorrer varios países, antes de llegar a refinerías que se encuentran en diversas partes del mundo. Entre los grandes refinadores se encuentran Estados Unidos, Canadá, Suiza, Italia, Emiratos Árabes Unidos, entre otros. Las ventas de oro por parte del Gobierno de Venezuela, que hoy están formalmente afectadas por las sanciones impuestas por los Estados Unidos, fluyen por canales alternativos como Turquía o Uganda, aunque previo a las sanciones volaban hacia varios de los canales hegemónicos mencionados, en operaciones subterráneas y quasi clandestinas vinculadas principalmente al pago de la deuda externa y sus servicios.

Diversos informes han mostrado cómo la gran mayoría de las grandes refinadoras reciben en diferentes proporciones oro proveniente de la minería ilegal. Así que ese oro, que proviene de entornos tan violentos, de alta degradación ambiental y despojo social, se “lava” y se funde con oro legal, para luego pasar ‘blanqueados’ a las bóvedas de los bancos (centrales o privados) de los países más ricos del planeta, a las grandes empresas joyeras y a productores diferentes aparatos eléctricos que usan este material, mientras sigue marcando el ritmo de los mercados bursátiles de commodities.

El significado del oro en el contexto de la crisis económica mundial es tremendo, y más si se resalta la crisis del (patrón) dólar, la guerra comercial y los progresivos pasos de varios países y mercados para ir desacoplándose de este patrón y diversificar los respaldos y valores de cambio mundiales. Es en este contexto que, por ejemplo, deben interpretarse las sostenidas y aceleradas compras de oro por parte de potencias como Rusia y China, las cuales al mismo tiempo se han posicionado de diversas maneras en el proyecto del Arco Minero del Orinoco; o las disputas por el control del oro venezolano, evidentes en medidas neocoloniales como la confiscación de reservas auríferas venezolanas almacenadas en bancos internacionales (como el caso del Bank of England).

De esta forma, se alimenta globalmente el extractivismo aurífero en Venezuela. El actual Gobierno venezolano está engranado con el brutal proceso neocolonial global de despojo que conlleva esta actividad para el país y los territorios directamente impactados, al proponer un esquema de expansión de la minería sin precedentes, con una vertiginosa lógica de flexibilización y favorecimiento al capital transnacional. El proyecto del Arco Minero del Orinoco refleja esta forma de extractivismo salvaje que se trata de imponer en el país, que combina modalidades informales/ilegales con los modos de los proyectos formales de mega-minería industrial. Este extractivismo de ajuste representa una nueva fase del saqueo, conformado básicamente para sostener grupos de poder locales, nacionales y extranjeros. Nada de interés para el pueblo, aunque la neolengua gubernamental así lo insista.

 

Resistencias y derecho a la vida

La geo-ecopolítica del oro nos revela que, bajo esta lucha de intereses corporativos, de redes criminales internacionales, de una razón de Estado que operacionaliza el despojo y la devastación en nombre del pueblo, se encuentran numerosas comunidades, pueblos y ecosistemas severamente impactados. En toda América Latina se producen resistencias ante esta actividad extractiva, como la defensa del Páramo de Santurbán y las luchas contra el proyecto de La Colosa en el Tolima (Colombia); las constantes movilizaciones en Cajamarca contra el proyecto Conga (Perú); o las luchas de los indígenas shuar, junto a otras organizaciones sociales, contra el proyecto Mirador en la cordillera del Condor (Ecuador).

En Venezuela, plagada de conflictos por el oro, también se han producido resistencias (principalmente de pueblos y comunidades indígenas), las cuáles han estado muy marcadas por la crisis actual. La descomposición del estado de derecho, el fortalecimiento de grupos armados en los territorios, así como la precarización de la vida, han fortalecido formas de lucha por la sobrevivencia, arrinconando las aspiraciones de defensa de la naturaleza.

Los indígenas pemón, al sur del estado Bolívar, han defendido primordialmente su autodeterminación territorial como pueblo y su derecho a vivir, planteando una dura resistencia, que ha sido combatida por el Estado a través de la violencia y la fuerza de las armas. Los pemón se han convertido en uno de los símbolos de las resistencias de los pueblos indígenas del país y han logrado hacer converger una serie de solidaridades en varias partes del país. Estas convergencias representan la juntura de voluntades, descontentos y anhelos de cambio, que aunque provengan de ámbitos y gremios muy diferentes, revelan las potencialidades de reencuentro del campo popular en torno a agendas de lucha que surgen desde abajo (algo que se va replicando, como en el caso de las movilizaciones en defensa del Cerro La Vieja). Abren posibilidades embrionarias de articulación hacia plataformas o movimientos amplios. Y sobre todo, contribuye a crear condiciones para la emergencia de nuevas subjetividades políticas, nuevas cosmovisiones y formas de lucha en las que las luchas por el territorio, por la naturaleza y contra el extractivismo sean también parte de la agenda esencial de los movimientos populares.

El escenario es muy complejo y adverso, pero también muy contradictorio, inestable, y en realidad, lleno de oportunidades.

 

Emiliano Teran Mantovani es miembro del Observatorio de Ecología Política de Venezuela

Cordones sanitarios y democracia

La aplicación en Francia y Alemania de medidas profilácticas contra el nacionalpopulismo se inspira en aquella tradición de la democracia que aboga por la defensa proactiva de sus valores constitutivos
Por JESÚS CASQUETE
Las elecciones autonómicas andaluzas del pasado 2 de diciembre inauguraron un escenario político novedoso en España. El ensanchamiento del panorama de partidos relevantes a nivel estatal hasta abarcar cinco fuerzas políticas, dos a la izquierda y tres a la derecha, abrió una nueva era de fragmentación que, sujeta a los vaivenes lógicos de los ciclos electorales, ha venido seguramente para quedarse. La novedad en Andalucía no fue el adiós al bipartidismo, a esas alturas ya periclitado en el conjunto del país, sino la irrupción de un nuevo actor político, la extrema derecha representada por Vox, que saltó desde su intrascendencia anterior a condicionar el gobierno de la comunidad autónoma más poblada del país. Las elecciones generales del 28 de abril consolidaron ese espacio político, acto seguido ratificado (aunque con una apreciable pérdida de votos) con su secuela de los comicios locales y autonómicos del pasado 26 de mayo. Porque afectan a los fundamentos del orden democrático, las preguntas son de calado: ¿cómo reaccionar desde el sistema político a la presencia de la ultraderecha en las instituciones representativas? La implementación de medidas profilácticas en forma de cordón sanitario, de aislamiento ¿es una exquisitez buenista preñada de moralina, o un imperativo moral y político del que pende la salud democrática de un país?

España es un recién llegado a esta tesitura y, a juzgar por la indefinición y la rapidez con que se ha solventado, también al debate de si el nacionalpopulismo es un interlocutor político válido y susceptible de entrar en los juegos de negociación para formar gobiernos a nivel local, regional y nacional. La falta de discusión acompañó a las negociaciones del gobierno en Andalucía, y parece que la misma tónica despunta en la conformación de alcaldías y los gobiernos regionales. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid son los casos más emblemáticos, pero no únicos. Comoquiera que sea, se da por supuesto, sin mayores disquisiciones, que Partido Popular, Ciudadanos y Vox llegarán en la mayor parte de las instancias a algún tipo de entendimiento entre sí, como si la democracia se dirimiese solo como una mera suma de escaños y concejales.

La experiencia de algunas democracias consolidadas de nuestro entorno, en algunos casos dilatada, en lidiar con expresiones de nacionalismo desatado y excluyente ofrece unas pautas para orientarnos en el dilema de si resulta moralmente permisible, y saludable en términos democráticos, entablar negociaciones con la extrema derecha. No será ocioso reparar en los ejemplos más relevantes. En Francia cada vez que la extrema derecha ha pasado a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales se ha activado un “frente republicano” para concentrar el voto en los candidatos alternativos a Jean-Marie Le Pen, en 2002, y a su hija Marine, en 2017. Elocuente es asimismo el caso de Alemania. Allí la experiencia del acceso al poder en enero de 1933 del nacionalsocialismo, tras el colapso de su primera experiencia de democracia durante la República de Weimar, posibilitó tras la guerra el diseño y puesta en práctica de una “democracia militante”. Esta concepción de la democracia se ha plasmado en la erección de diques para impedir que la pesadilla del desaforo nacionalista vuelva a dejar ningún resquicio abierto a la extrema derecha. Todo el abanico parlamentario sin fisuras, desde la derecha a la izquierda, desde liberales a verdes, se ha conjurado para aplicar una profilaxis implacable frente a cualquier brote de extrema derecha, del que el partido Alternativa por Alemania no es sino su última expresión, como antes lo fueron los Republikaner o el Partido Nacional Democrático (NPD), de orientación neonazi. El recordatorio reciente de Annegret Kramp-Karrenbauer, la sucesora de Angela Merkel al frente del partido demócrata-cristiano, según el cual “no puede haber cooperación con los populistas de derecha” (El País, 17-V-2019), es un toque de atención en toda regla a sus socios españoles del Partido Popular. Por las mismas fechas, Ska Keller, cabeza de lista de los verdes alemanes en las elecciones europeas, se mostraba “muy, muy impactada” (El País, 21-V-2019) porque las negociaciones de gobierno en Andalucía incorporasen a Vox.

La filosofía subyacente en Francia y Alemania a la aplicación de medidas profilácticas en forma de cordón sanitario encuentra su fuente de inspiración en aquella tradición de la democracia que aboga por la defensa proactiva de sus valores constitutivos, aquellos que le otorgan su fundamento y finalidad. Un orden liberal y democrático, y en particular los actores políticos encargados de vehicular la voluntad popular y de velar por el interés común que son los partidos, no puede permanecer indiferente ante el cuestionamiento de principios fundamentales como son la igual dignidad humana, los derechos iguales de las personas o la soberanía popular. Cuando un partido como Vox estigmatiza como “yihadismo de género” al feminismo que vindica la igualdad real, está socavando la dignidad de ese amplio sector de la ciudadanía que puja por reducir la desigualdad que padecen las mujeres en virtud de la lotería natural del nacimiento. Cuando ese mismo partido anuncia que viene a poner remedio a la “partitocracia inútil” que ha regido en España desde la Transición, no hace sino denostar la legitimidad de los partidos políticos, con todas sus imperfecciones, para forjar y canalizar la voluntad popular, por no mencionar que lo hace recurriendo a una categoría de resabio fascista popularizada entre nosotros por el exministro franquista Gonzalo Fernández de la Mora.

El ataque nacionalpopulista a la línea de flotación del orden democrático es una razón necesaria y suficiente para tomar en serio la recomendación formulada hace medio siglo por Dolf Sternberger, el politólogo alemán: “¡Ninguna libertad para los enemigos de la libertad! ¡Ningún compromiso con los enemigos de los compromisos! ¡Ningún derecho igual para los enemigos de los derechos iguales!”. La democracia es cuestión de aritmética, de forja de mayorías, pero también de contextos morales compartidos. Cuando una fuerza política socava los valores constitutivos del orden democrático, no solo es lícito sino también necesario establecer cordones sanitarios o, si se prefiere, resulta imperativo adoptar medidas de afirmación democrática.

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Jesús Casquete es profesor de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea y Fellowen el Zentrum für Antisemitismusforschung (ZfA) de Berlín.

Fuente: https://ctxt.es/es/20190612/Firmas/26681/Jesus-Casquete-tribuna-extrema-derecha-democracia-politica-democracia-cordon-sanitario.htm

Emiliano Terán Mantovani: «El área de bosques deforestados en el Arco Minero del Orinoco equivale a 141 mil canchas de fútbol»

Por Oswin J. Barrios
141 mil canchas de fútbol es el equivalente a los bosques deforestados en los municipios mineros del estado Bolívar entre 2001 y 2014, por la actividad extractiva.

En el Día Mundial del Medio Ambiente, Emiliano Terán, representante del Observatorio de Ecología Política de Venezuela (OEPV), informó a Radio Fe y Alegría Noticias que la actividad extractiva que hace el Arco Minero del Orinoco (AMO) la realizan con mercurio, sustancia prohibida por el presidente de la República, Nicolás Maduro, en 2016.

“Los lingotes de oro que muestra Maduro por televisión viene de la minería ilegal; aunque hayan prohibido el mercurio, lo utilizan. No es un secreto para nadie”, expresó Terán.

Igualmente, señaló que dicha actividad “involucra grupos armados, criminales”, también proyectos cooperativos donde no se tiene ningún tipo de registro. “El proyecto del Arco Minero se ejecuta de una forma bastante turbia y sospechosa”, refirió.

Calificó la labor que hace el Ministerio de Ecosocialismo como una contradicción, pues, según él, lo que intentan es “enverdecer un proyecto que tiene una dimensión brutal de devastación para los pueblos indígenas. Lo muestran como minería ecológica, un proyecto para cuidar el ambiente”, criticó.

En febrero de 2016, el presidente Nicolás Maduro decretó una superficie ubicada al sur del río Orinoco, con una extensión de 111 mil 843 kilómetros cuadrados (mayor que el territorio de Bulgaria, Liberia o Cuba) como Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco, una idea que Hugo Chávez, su predecesor en el cargo, había anunciado al país en 2011.

En ese lugar se encuentran las riquezas minerales más grandes de Venezuela: oro, diamante y coltán, las cuales reposan en las entrañas del Macizo Guayanés desde hace millones de años.

En un intento por remontar la caída de los precios del petróleo y tratar de paliar la profunda crisis económica que sufre Venezuela, el mandatario nacional ensaya sustituir la renta petrolera por la renta minera.

Un análisis de imágenes satelitales (Landsat), realizado por la NASA, precisa la extensión de bosques deforestados en los municipios mineros del estado Bolívar entre 2001 y 2014 el equivalente a 141 mil canchas de fútbol.

Escuche la entrevista aquí:

De nuevo sobre el impasse económico histórico del capitalismo mundial

El desorden global
Este artículo sitúa la crisis política y social francesa en el contexto del momento histórico del capitalismo mundial, una dimensión casi totalmente olvidada en la gran mayoría de análisis realizados sobre Macron y el movimiento de los chalecos amarillos, a pesar de que ayuda a explicar la gravedad de la crisis en curso. La incapacidad de la economía mundial para reemprender la senda del crecimiento más de diez años después del estallido de la crisis económica y financiera de 2007-2008 refleja una avería del motor de acumulación de capital a largo plazo. Esto se produce en el marco de la financiarización y la globalización, es decir, la realización plena del mercado mundial 1/ , y la globalización del capital en sus tres formas: capital productivo, capital de mercado y capital monetario, que abrieron a partir de la década de 1990 una fase específica de la historia del capitalismo como una prolongación de la etapa imperialista 2/ .

Una de las características de la financiarización es la enorme brecha existente entre la tasa de crecimiento de los derechos de giro sobre el valor añadido producido y la de este último, medida por el producto interior bruto (PIB) mundial. Para apreciar su magnitud disponemos de algunos indicadores generales. En un artículo 3/ de diciembre de 2017 utilicé los del McKinsey Global Institute y del Banco de Pagos Internacionales (BPI) y en otro artículo 4/ , de noviembre de 2018, el de los bonos mundiales. Para situar mi exposición, recuerdo aquí el indicador de McKinsey, que se refiere al crecimiento en billones de dólares y en porcentaje del PIB mundial de los derechos de giro sobre la plusvalía de quienes los poseen; a saber, cuatro categorías principales de activos financieros: acciones, bonos privados, títulos de deuda pública y líneas de crédito bancarias remuneradas con intereses, estimadas a su valor de mercado (en el caso de las acciones, la capitalización bursátil en las grandes plazas financieras).

Desde el comienzo de la financiarización, los derechos de giro sobre la plusvalía han crecido a un ritmo impresionante: una tasa media compuesta del 9% entre 1990 y 2007 con una fuerte aceleración en 2006 y 2007 (+18%). En 2007, la ratio de activos financieros respecto al PIB mundial alcanzó el 376%. Los veinte años de crecimiento exponencial se detuvieron con la crisis financiera de septiembre de 2008. Luego, gracias en primer lugar a las inversiones en los países emergentes, y después al nuevo e intenso recurso al endeudamiento, retoma su curso ascendente, aunque solo sea con lo que McKinsey llama “tasa anémica del 1,9%”.

Como muestra el gráfico 2, la tasa de crecimiento del PIB mundial es anémica. Este artículo trata principalmente de ello.

Capital monetario portador de intereses y capital productivo, dos procesos de acumulación distintos

Mi punto de partida es una observación realizada por Marx en el largo pasaje del Libro III de El Capital, editado por Engels, sobre “la división del beneficio entre interés y ganancia empresarial”. Dicho pasaje incluye tres capítulos titulados “Capital monetario y capital real”. El segundo comienza con una observación casi anodina, según la cual “la transformación del dinero en capital monetario crediticio es mucho más sencilla que la metamorfosis del dinero en capital productivo” 5/ . Hoy podemos prolongarla diciendo que es fácil identificar los mecanismos que están en el origen del aumento de la masa de derechos de giro sobre la plusvalía y su elevada tasa de crecimiento, pero más difícil de explicar la lentitud del aumento de la propia plusvalía mundial.

En lo tocante a los primeros, el proceso de acumulación de capital monetario que busca revalorizarse en forma de intereses, dividendos y ganancias especulativas ha incluido, sucesiva y acumulativamente: 1) el mecanismo de reproducción continua de las deudas públicas una vez contratadas (tanto las de los países semicoloniales del Tercer Mundo como más tarde la de los países capitalistas industrializados); 2) la centralización del ahorro salarial obtenido por los sistemas de jubilación por capitalización (los fondos de pensiones); 3) la colocación financiera, por parte de los ricos y los muy ricos, de las rentas de la propiedad y del capital no consumidas y, finalmente, 4) a partir de 1985, una afluencia cada vez más masiva de los beneficios no reinvertidos de los grupos financieros de predominio industrial (producción manufacturera y servicios), lo que los economistas marxistas y los heterodoxos anglófonos denominan el atesoramiento forzado (corporate forced hoarding). La diferencia entre las dos curvas del gráfico 3 ilustra su amplitud. Más abajo se explica más extensamente su significado.

El proceso de acumulación de capital no es incorpóreo. Se materializa en diferentes formas organizativas de gestión de fondos y fortunas privadas y de administración de grupos financieros con predominio industrial en sentido amplio (grupos financieros no financieros). Su propósito es asegurar los créditos y la regularidad del pago de intereses y la distribución de tantos dividendos como sea posible a los accionistas.

El movimiento del capital generador de plusvalía en periodo prolongado

En este artículo, el movimiento del capital generador de plusvalía nos remite a un proceso más amplio que la evolución de la tasa de ganancia, en la que algunos marxistas muy productivos, en particular Michael Roberts, ponen el acento casi exclusivamente.

El concepto de movimiento de capital productivo se refiere a las oportunidades de inversión rentables que ocurren de manera concomitante en una variedad de industrias y sectores de infraestructuras, con inversiones que tienen fuertes efectos retroactivos y acumulativos entre ellos. En la historia del capitalismo, estos momentos se sitúan en el comienzo de lo que los marxistas llaman las ondas largas de acumulación6/ . Han sido el resultado de importantes cambios tecnológicos (la primera y la segunda revolución industrial), acompañados de fases de expansión masiva del mercado a partir de las economías crisoles de cambio. Los impulsos externos del siglo XIX fueron tanto transoceánicos (India, Argentina, etc.) como continentales (la frontera de EE UU). En el siglo XX, las fases de expansión del mercado, que abarcaron una amplia gama de industrias y sectores, se produjeron después de las guerras mundiales (el caso de 1939-1945).

Hoy la situación es muy distinta. Desde que China se incorporó al mercado mundial, ya no queda más frontera que la suya propia hacia el interior, cuyos efectos son cada vez menos operativos, mientras que actualmente no se dan las condiciones políticas para una guerra mundial (una preparación ideológica del tipo que llevó a cabo el nazismo a partir de 1933). Hoy por hoy, el único punto de partida de una nueva onda larga pasaría por la existencia de nuevas tecnologías que por sus características exigieran inversiones elevadas, creadoras de empleo a una escala muy importante, pero también capaces de contribuir al aumento de la productividad y que permitieran el uso de equipos que incorporen esas tecnologías. Utilizando el indicador de productividad total de los factores, que se considera que incorpora en parte los efectos del progreso tecnológico (véase el recuadro), uno de los cronistas más escuchados de Bloomberg ha publicado un gráfico que plantea la cuestión de qué parte corresponde a la tecnología y cuál es el resultado del crecimiento económico. Recordando que la tasa de crecimiento de la productividad depende, por un lado, de la tasa de crecimiento económico a través de las inversiones, el autor se pregunta: ¿cuál prevalece sobre la otra?

En su comentario, el autor pasa de la palabra parece que emplea en el subtítulo a una posición afirmativa, cuyo fundamento teórico se halla en la economía heterodoxa de Nicholas Kaldor (1908-1986), uno de los principales sucesores de Keynes en Cambridge y gran defensor de la teoría del crecimiento neoclásica. En este punto nos topamos con el gráfico 3: un nivel de inversión inferior al de los beneficios en términos del porcentaje del PIB es la causa tanto de un aumento relativo de la masa de capital monetario que busca valorizarse en los mercados financieros como de una pérdida de mejoras de la productividad, pues estas solo pueden materializarse mediante nuevas inversiones.

La productividad

La productividad es la relación entre las cantidades producidas (o su valor añadido, VA) y los medios utilizados para obtenerlas. La productividad del trabajo puede calcularse per cápita (VA/número de trabajadores) o por hora de trabajo realizada (VA/número de horas trabajadas). Depende del aumento de la cualificación de los trabajadores y trabajadoras o de su formación (lo que les permite adaptarse más rápidamente a los cambios tecnológicos), o bien de la organización del trabajo o incluso de una mayor motivación de la mano de obra. Del mismo modo, la productividad aparente del capital mide la relación entre el VA y el capital fijo utilizado. Este indicador mide por tanto la eficacia del capital que se obtiene en un periodo de utilización más prolongado o mediante la incorporación de bienes de equipo más eficientes, a los que se pueden añadir los efectos del aprendizaje (la mano de obra mejora su eficiencia mediante el desempeño cotidiano de su actividad).

La productividad total de los factores mide la relación entre la producción expresada por el crecimiento del producto interior bruto (PIB) y el conjunto de los factores utilizados para obtenerla. Así, si durante un período dado el crecimiento medio anual del PIB es del 1,8% y el aumento del factor trabajo (número total de horas trabajadas) explica 0,2 puntos de este 1,8%, mientras que el aumento del volumen de capital explica 0,7 puntos, luego la productividad total de los factores explica el resto del crecimiento, o sea, 1,8 – 0,2 – 0,7 = 0,9 puntos, alrededor de 1 punto. La productividad total de los factores es el resto no explicado del crecimiento: la convención es que el progreso técnico lo explica en gran parte.

En un artículo 7/ de marzo de 2018, Husson escribe que “hay que volver por tanto a la definición de la productividad del trabajo: pretende medir el volumen de bienes y servicios producidos en una hora de trabajo. ¿Cómo se calcula este volumen en las contabilidades nacionales? Se suma la facturación de todas las empresas y se deducen después los consumos intermedios (los intercambios entre empresas) y así se obtiene el PIB expresado en euros, a precios corrientes o en valor. Para obtener un volumen se necesita un índice de precios.

Entonces aparecen los temibles problemas metodológicos porque la naturaleza misma de los productos cambia en el tiempo. ¿Cómo comparar, por ejemplo, un smartphone de hoy y un teléfono de cable de hace treinta años? Los precios deben ser ajustados para tener en cuenta los efectos de calidad que corresponden a estos cambios de naturaleza.”

El cronista de Bloomberg, utilizando también el indicador de la productividad global de los factores que se considera que incorpora en parte los efectos del progreso tecnológico, publica el siguiente gráfico. Su título, “A SputteringEngine of Growth” (Un renqueante motor de crecimiento), es elocuente.

El cronista de Bloomberg indica que el gráfico abarca el periodo de introducción de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), confirmando la llamada paradoja de Solow. En efecto, desde finales de la década de 1980, el renombrado economista estadounidense Robert Solow 8/ había constatado que “vemos ordenadores en todas partes, salvo en los indicadores de productividad”. Patrick Artus ha abundado en la cuestión recientemente: “No se entiende bien por qué, pese al desarrollo de la tecnología digital, al esfuerzo de investigación e innovación, las mejoras de la productividad disminuyen y el crecimiento a largo plazo, por tanto, se debilita; en suma, ya no sabemos analizar la situación a largo plazo de las economías” 9/ .

Las TIC han comportado una reconfiguración radical de la organización del trabajo y de segmentos enteros de la vida cotidiana. Han invadido todas las actividades y se han perfeccionado constantemente. En este sentido, al permitir captar y analizar los datos masivos, las TIC proporcionan al capital y al Estado una capacidad sin precedentes de control político y social y, por tanto, nos hallamos ante una tercera revolución industrial, tal como la llaman los teóricos neoschumpeterianos. Sin embargo, por sus características desde el punto de vista de la inversión, no puede ser portadora de una nueva onda larga en la medida en que ahorra trabajo. Las TIC son labour-saving, a menudo muy intensamente. Hoy nos hallamos de lleno en la situación pronosticada hace treinta años por Ernest Mandel en su análisis de las consecuencias de lo que en aquel entonces llamaba el robotismo, que apenas estaba en sus comienzos. La perplejidad de Artus tiene su respuesta en el hecho de que “la extensión de la automatización más allá de cierto límite conduce, inevitablemente, primero a una reducción del volumen total del valor producido, y después a una reducción del volumen de la plusvalía realizada” 10/ .

La apreciación de la situación de EE UU en los trabajos estadounidenses

En un nivel analítico muy distinto, unos trabajos sobre EE UU realizados por economistas y sociólogos estadounidenses heterodoxos, muy poco conocidos en Francia, vienen a explicar que los factores que impulsaron el crecimiento económico durante la mayor parte de la historia del país se han agotado en gran parte. El sociólogo Tyler Cowen (2011) habla de una “planicie tecnológica” y del fin de una época en que “los frutos del crecimiento eran fáciles de recolectar” y que por tanto este era rápido. En un libro que ha estado más en el centro de los debates en virtud de su importante aparato estadístico, Robert Gordon (2016) sostiene que el fuerte crecimiento de la economía estadounidense entre 1870 y 1970, interrumpido temporalmente por la Gran Depresión, pero pronto relanzado mediante la producción de armamento a partir de 1942, fue una larga fase que no puede repetirse.

Gordon recuerda que “se combinaron grandes invenciones para ofrecer a la población acceso a agua corriente, a la electricidad, al teléfono. El automóvil revolucionó el transporte. Los fulgurantes avances de la medicina alargaron la esperanza de vida. Estos cambios vinieron acompañados de un fuerte incremento de la productividad per cápita y de una tasa de crecimiento que ha durado un siglo”. Continúa diciendo que “desde la década de 1970 sigue habiendo innovaciones, pero la productividad total de los factores, que mide la parte del crecimiento asociada al progreso técnico, se debilita. La tercera revolución industrial abarca una esfera reducida –principalmente los sectores del entretenimiento y de la información-comunicación–, que no aporta más que el 7% del PIB estadounidense. No altera la vida cotidiana de las personas en la misma proporción que las innovaciones del pasado. En la oficina, el salto de la revolución digital se produjo a finales de la década de 1990, con la combinación de los ordenadores e Internet. Desde entonces, las condiciones de trabajo no han cambiado tanto: un PC, un teléfono, una conexión. Las grandes rupturas ya se han dado. De ahí que la productividad total de los factores progrese menos rápidamente”.

Para concluir, algunas palabras sobre el medio ambiente y las relaciones políticas internacionales y nacionales

El FMI anunció a finales de enero una rebaja de sus previsiones de crecimiento, que de por sí ya eran bajas. Esta revisión se debe a la situación económica en Europa y en América Latina, aunque también, en parte, a la de China. Las cifras oficiales del crecimiento chino, que apenas llegan a la mitad de las de hace diez años, han sido examinadas con lupa y de hecho parece que son inferiores al 5% anunciado. Procesos acumulativos que comportan un crecimiento muy lento marcan el movimiento de la economía mundial.

Se trata en primer lugar de las políticas de austeridad que se imponen por doquier, así como de una configuración en la que las empresas y la gran distribución han de persuadir a los hogares –cuyo poder adquisitivo está estancado– a comprar, más allá de lo indispensable para el día a día, cosas que ya poseen. Paralelamente, en las cadenas de valor mundiales 11/ , los ordenantes presionan cada vez más a los subcontratistas y a los transportistas marítimos y viarios a lo largo de toda la cadena. La curva de la acumulación de capital monetario generador de intereses (gráfico 3) refuerza el peso económico y político en todos los países de los gestores de fondos y de fortunas y de los administradores de los grupos financieros industriales y comerciales, interesados exclusivamente en la seguridad de los flujos de intereses y el reparto máximo de dividendos. Así, los procesos con efecto de contracción que dominan la economía mundial vienen acompañados de una aceleración de la dilapidación de los recursos mineros, de la deforestación y del agotamiento de los suelos. Paralelamente, el importe de las inversiones públicas que requiere toda transición ecológica es imposible de alcanzar sin que se anulen las deudas públicas, que es más que nunca una reivindicación democrática absolutamente central.

Una última palabra, para ir rápido, sobre el contenido de la vida política. Su indiferencia tanto con respecto al pasado y al legado de la civilización capitalista como a su futuro, asociada a su extrema vulgaridad, convierte a Donald Trump en el político más representativo de las clases poseedoras y dirigentes del momento histórico actual. En Davos, donde no estuvo Trump, el FMI hizo sonar la alarma sobre los riesgos políticos que amenazan al capitalismo mundial. En el plano internacional hemos entrado en una situación en la que los países y los grandes grupos se hallan enfrentados en una competencia directa, uno de cuyos instrumentos, para el reducido número de países que tienen la capacidad política para recurrir a él, es la guerra comercial, que Trump ha comenzado a utilizar.

En el plano interior de cada país, la situación mundial de juego de suma cero impide el goteo prometido por determinados gobiernos, entre ellos el de Macron, mientras que en ninguna parte los plutócratas están dispuestos a que se recorte su riqueza. Los gobiernos no cambiarán de política económica, no abandonarán las recetas neoliberales –cuyo fracaso, sin embargo, es patente, como es el caso de Francia– ni pondrán en tela de juicio los privilegios de los muy ricos. Frente al desmantelamiento de los servicios públicos (hospitales, escuelas), del sistema de pensiones de jubilación por reparto y de los seguros de enfermedad y desempleo, la precarización creciente del empleo y la dispersión y marginación geográfica de un amplio sector de la población, las personas explotadas y dominadas no pueden hacer otra cosa que rebelarse. Una larguísima fase de integración de los sindicatos en el Estado y/o en la burguesía (en los países con cogestión) les obliga a hacerlo a su manera con formas originales. Estas se verán influidas por la experiencia pasada de lucha de clases y las tradiciones políticas de cada país.

A este respecto, el movimiento de los chalecos amarillos –movimiento autónomo que, si nos atrevemos a decirlo, se ha autoorganizado espontáneamente– es profundamente francés, pero anuncia otros en otras partes, de naturaleza similar aunque diferentes en la forma. Es cierto, por otro lado, que en Europa Occidental, el Estado francés y la burguesía francesa se han adelantado, bajo el gobierno de Macron, a los de otros países en el establecimiento de un modelo de Estado neoliberal-autoritario –por utilizar el término de Ugo Palheta– que dispone de medios represivos policiales y judiciales muy desarrollados y que no hace más que reforzar. Están destinados a ser empleados contra la clase trabajadora y la juventud en sus luchas por sus derechos elementales que no tendrán más remedio que librar. La loi anti-casseur 12/ anuncia enfrentamientos muy duros.

Referencias:

Cowen, Tyler (2011) The Great Stagnation: How America Ate All the Low-Hanging Fruit of Modern History, Got Sick and Will (Eventually) Feel Better. Londres: Penguin Group.

Gordon, Robert J. (2016) The Rise and Fall of American Growth: The US Standard of Living Sincethe Civil War. Princeton: Princeton University Press.

Notas:

1/ “El mercado mundial está contenido en el concepto mismo de capital”, Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse), de 1857-1858.

2/ A condición de que este no se defina como la antesala del socialismo, como pretende la vulgata leninista.

3/ “Las dimensiones financieras del impasse del capitalismo”, François Chesnais. Disponible en https://vientosur.info/spip.php?article13306 .

4/ “Etats-Unis. Les vantardises de Trump. Or, une nouvellecrise financière guette”, François Chesnais. Disponible en: https://alencontre.org/ameriques/americnord/usa/etats-unis-les-vantardises-de-trump-or-une-nouvelle-crise-financiere-guette.html#more-53291

5/ Primer párrafo del capítulo XXXI.

6/ Por oposición a los ciclos largos, que suponen cierta regularidad y sobre todo la presencia de un mecanismo endógeno de recuperación del tipo que Marx atribuyó en el volumen II de El Capital a los ciclos decenales que se repiten de manera bastante regular mediante la sustitución de la maquinaria. El Capital se escribió en plena revolución industrial. Los cambios tecnológicos son un motor de la acumulación. La teoría correspondiente se desarrolla en particular en los capítulos sobre la plusvalía relativa, cuyo hilo conductor es el aumento de la productividad del trabajo. La noción de ciclos largos la forjó Trotsky en la década de 1920, tanto con motivo de los debates sobre el periodo en la III Internacional como en un marco académico ruso con Kondratieff. La teoría de los ciclos largos la defendieron posteriormente Schumpeter y su escuela. Ernest Mandel acusó su influencia durante un tiempo. En el capítulo IV de su libro El capitalismo tardío exhibe una definición cíclica de las ondas largas e introduce una disimetría pluricausal entre la fase depresiva y la fase expansiva.

7/ “Pensar y medir el estancamiento secular”, Michel Husson. Disponible en https://vientosur.info/spip.php?article13626 .

8/ https://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_de_la_productividad .

9/ Citado por Michel Husson en su artículo de marzo de 2018, “Pensar y medir el estancamiento secular”, https://vientosur.info/spip.php?article13626 .

10/ Ernest Mandel, Introducción al Libro III en la edición en inglés de El Capital: Karl Marx, Capital, Libro III (Penguin, 1981), p. 78. He llamado la atención sobre la importancia de este texto en el artículo “¿Ha topado el capitalismo con límites infranqueables?”, disponible en https://www.vientosur.info/spip.php?article12231 .

11/ Hice una presentación de las mismas en el artículo de febrero de 2018: “Las dimensiones financieras del impasse del capitalismo”, https://vientosur.info/spip.php?article13306 .

12/ Equivalente en Francia de la ley mordaza española (ndt).

 François Chesnais es economista y autor de una larga relación de obras y artículos sobre el capitalismo financiarizado,

Artículo original en francés:  http://alencontre.org/economie/de-nouveau-sur-limpasse-economique-historique-du-capitalisme-mondial.html

Traducción: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14913