El abecedario de Frantz Fanon

El pensamiento y acción del escritor, pensador y activista Frantz Fanon es crucial para entender los movimientos emancipadores a partir de los años 60 y 70.

Por Revue Ballast

“Cada vez que la libertad y la dignidad humana se ponen en cuestión, nos concierne a todos, blancos, negros o amarillos (1)”, afirmaba este nativo de Fort-de-France (Martinica) para explicar su compromiso, en 1943, con el Ejército francés de liberación. Pero el joven soldado —herido de gravedad en el pecho por el estallido de un obús— no tardaría en confesar su desilusión: el racismo perduraba en las filas republicanas. Una década más tarde, siendo ya psiquiatra, se incorporó a la lucha por la independencia de Argelia, hasta el punto de presentarse como uno de sus conciudadanos y con el deseo de ser enterrado allí —como así se hizo a principios de los años 60, con tres de sus libros a su lado—. El autor de los ya clásicos Los condenados de la tierra y Piel negra, máscaras blancas consideraba que los análisis marxistas debían ser “ligeramente ajustados” cuando se trataba de pensar el colonialismo: un viaje, en 26 letras, sobre una de las grandes figuras revolucionarias del siglo XX.

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Antisemitismo: “El antisemitismo me toca de lleno, me conmueve, me provoca un increíble rechazo que me debilita, me niega la posibilidad de ser humano. No puedo desolidarizarme de la suerte reservada a mi hermano. Cada uno de mis actos compromete a la humanidad. Cada una de mis reticencias, de mis miedos, expresa humanidad”. (Piel negra, máscaras blancas)

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Burguesía nacional: “En el seno de esta burguesía nacional no se encuentran ni industriales ni inversores. La burguesía nacional de los países subdesarrollados no se orienta hacia la producción, la invención, la construcción o el trabajo. Se canaliza por completo hacia actividades de tipo intermedio. Estar en el circuito, en el entramado, tal parece ser su vocación profunda. La burguesía nacional tiene una psicología de hombre de negocios, no de patrón industrial”. (Los condenados de la tierra)

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Colonialismo: “Reiterémoslo, todo grupo colonialista es racista”. (“Racisme et Culture”, Présence Africaine, junio-noviembre 1956)

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Deshumanización: “Así pues, durante una primera fase, el invasor instala su dominación, afirma masivamente su superioridad. El grupo social subyugado militar y económicamente es deshumanizado según un método polidimensional”. (“Racisme et Culture”, Présence Africaine, junio-noviembre 1956)

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Europa: “Es preciso que el tercer mundo retome la historia de la humanidad teniendo en cuenta, al mismo tiempo, las tesis, en ocasiones prodigiosas, defendidas por Europa y, también, los crímenes de Europa, de los cuales los más abominables habrían sido: sobre la persona, la dislocación patológica de sus funciones y el despiece de su unidad. En el marco de una colectividad, la ruptura, la estratificación y las tensiones brutales alimentadas por las clases. Finalmente, en la escala más amplia de la humanidad, los odios raciales, la esclavitud, la explotación y, sobre todo, el genocidio exangüe que supone la marginalización de la mitad de la humanidad”. (Los condenados de la tierra)

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FLN: “El FLN interpela a la izquierda francesa y a los demócratas franceses pidiéndoles que apoyen toda huelga iniciada por el pueblo francés en contra del aumento del coste de la vida, contra los nuevos impuestos, las restricciones a las libertades democráticas en Francia, consecuencias directas de la Guerra de Argelia”. («Les Intellectuels et les démocrates français devant la révolution algérienne», El Moudjahid, diciembre 1957)

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Genio: “Los nuevos vínculos no deben pasar por la sustitución de una barbarie por otra, ni por una nueva aniquilación del hombre por el hombre. Lo que queremos nosotros, argelinos, es descubrir al hombre tras el colonizador; ese hombre que es, a la vez, agente y víctima de un sistema que le asfixiaba y le reducía al silencio. Por nuestra parte, desde hace varios meses hemos rehabilitado al colonizado argelino. Hemos arrancado al argelino de la opresión secular e implacable. Nos hemos puesto en pie y avanzamos. ¿Quién puede retrotraernos a la servidumbre? Queremos una Argelia abierta a todos, propicia al genio. Así lo deseamos y así lo haremos”. ( L’An V de la révolution algérienne , Maspero, 1959)

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Guardia: “El colonizado se mantiene siempre en guardia, descifrando con dificultad los múltiples códigos del mundo colonial. Ya que nunca sabe si ha traspasado o no el límite”. ( Los condenados de la tierra )

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Historia: “El colono hace la Historia y es consciente de que la está haciendo. Y como se refiere constantemente a la historia de su metrópolis, deja claro que él es la extensión de esta metrópolis. La historia que escribe no es, por lo tanto, la historia del país que él saquea, sino que es la historia de su nación devastando, violando y matando de hambre”. (Los condenados de la tierra).

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Invención: “Serán desalienados los negros y blancos que no se hayan dejado encerrar en la Torre sustancializada del Pasado. Yo soy un hombre, y tengo que llevar conmigo todo el pasado del mundo. De ninguna manera debo extraer del pasado de los pueblos de color mi vocación original. No es el mundo negro quien dicta mi conducta. […] En todas partes del mundo hay gente que se busca. Yo debo recordar en cada instante que el verdadero cambio consiste en introducir la invención en la existencia. Me creo interminablemente en este mundo hacia el que me encamino”. (Piel negra, máscaras blancas)

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Jornada: “Es suficiente, para entender esta sensibilidad, con estudiar, con calcular simplemente, la cantidad y la profundidad de las heridas sufridas por el colonizado durante una sola jornada bajo el régimen colonial. En todo caso, hay que recordar que un pueblo colonizado no es simplemente un pueblo dominado. Durante la ocupación alemana, los franceses siguieron siendo hombres”. (Los condenados de la tierra)

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Kenia: “En las colonias de poblamiento del tipo Kenia, Argelia o Sudáfrica se ha logrado la unanimidad: solamente la lucha armada provocará la derrota de la nación invasora”. (“Accra: l’Afrique affirme son unité et définit sa stratégie”, El Moudjahid, diciembre 1958)

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Liberación: “La verdadera liberación no es esta seudoindependencia en la cual los ministros con responsabilidad limitada compadrean con la economía dirigida por el pacto colonial. La liberación es el fin del sistema colonial, desde la prevalencia del lenguaje del opresor y la transformación en provincias, hasta la unión aduanera que conserva, en realidad, al antiguo colonizado entre las redes de la cultura, la moda y las imágenes del colonialista”. (“Décolonisation et indépendance”, El Moudjahid, abril 1958)

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Momificación: “La puesta en marcha del régimen colonial no conlleva de por sí la muerte de la cultura autóctona. Al contrario, a partir del análisis histórico se concluye que el objetivo pretendido es más una agonía continuada que la desaparición total de la cultura preexistente. Esa cultura, antaño viva y abierta hacia el futuro, se encierra, paralizada por el estatuto colonial, atrapada por el yugo de la opresión. A la vez presente y momificada, declara contra sus integrantes. Les define, de hecho, de manera irrevocable. La momificación cultural provoca una momificación del pensamiento individual. La apatía que se aprecia de forma global en los pueblos coloniales no es más que la consecuencia lógica de esta operación”. (“Racisme et Culture”, Présence Africaine, junio-noviembre 1956)

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Negociación: “Durante las negociaciones sobre la independencia, se trataron en primer lugar las cuestiones ligadas a los intereses económicos: bancos, zonas monetarias, permisos de exploración, concesiones de explotación, inviolabilidad de las propiedades robadas a los campesinos durante la conquista, etc. De la empresa civilizadora, evangélica o cultural no se dijo una palabra”. (“Vérités premières à propos du problème colonial”, El Moudjahid, julio 1958)

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Operación mágica: “Desde hace cuatro años no paramos de repetir a aquellos que ocupan el Parlamento francés que el colonialismo francés no será objeto de ninguna operación mágica y que, por lo tanto, resulta inútil esperar una desaparición progresiva”. (“Lettre à la jeunesse Africaine”, El Moudjahid, mayo 1958)

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Pueblo negro: “Existen las mismas diferencias entre un antillano y un dakariano que entre un brasileño y un madrileño. Lo que se busca al englobar a todos los negros bajo el término de ‘pueblo negro’ es arrebatarles cualquier posibilidad de una expresión individual. Para así obligarles a responder de la idea que nos hacemos de ellos”. (“Antillais et Africains”, Esprit, febrero 1955)

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Racismo: “El racismo vulgar, en su forma biológica, corresponde al periodo de la explotación brutal de los brazos y piernas del hombre. El perfeccionamiento de los medios de producción provoca el fatal camuflaje de las técnicas de explotación del hombre y, por lo tanto, de esas formas de racismo”. (“Racisme et Culture”, Présence Africaine, junio-noviembre 1958)

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Siglo XIX: “Asimismo, frente al extraordinario poder de los hacendados blancos, la abolición de la esclavitud en el siglo XIX se mostró ineficaz para crear una mejora real de la situación de los trabajadores negros. Estos tuvieron que seguir trabajando como jornaleros en las plantaciones y, todavía hoy en día, sus miserables cabañas se levantan junto a la lujosa casa del propietario”. (“Aux Antilles, naissance d’une nation?”, El Moudjahid 1958)

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Síndrome: “Síndrome norteafricano. Hoy en día, el norteafricano que se presenta a una consulta soporta el lastre de todos sus compatriotas. El de todos aquellos que no tenían más que síntomas, todos aquellos de los que decían: Nada a lo que agarrarse (entiéndase: sin lesión). Pero el enfermo que tengo aquí, frente a mí, cuyo cuerpo me obligo a suponer atravesado por una consciencia, un cuerpo que ya no es un cuerpo completo, o es al menos doblemente cuerpo por el desconcierto y el horror –este cuerpo me pide que le escuche sin demora– me provoca indignación”. (“Le syndrome nord africain”, Esprit, febrero 1952)

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Tortura: “La tortura en Argelia no es un accidente, un error o una falta. El colonialismo no se entiende sin la posibilidad de la tortura, la violación o la masacre. La tortura es una modalidad en las relaciones ocupante-ocupado”. (“L’Algérie face aux tortionnaires français”, El Moudjahid, septiembre 1957)

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Unidad: “La Unidad africana es una base a partir de la cual nos proponemos realizar los Estados Unidos de África sin pasar por la fase nacional chovinista burguesa con su comparsa de guerras y lutos”. (“Cette Afrique à venir”, Por la Revolución africana)

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Voz: “Quiero que mi voz sea brutal, no que sea agradable, no la quiero pura, no la quiero transcendente. La quiero rasgada por todas partes, no quiero que se distraiga porque, en resumen, hablo del hombre y de su negación, de la podredumbre cotidiana de la humanidad, de su espantosa renuncia”. (Lettre à un français”, Por la Revolución africana)

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Wright: “El hombre objeto, sin medios para existir, sin razón de ser, quebrado en lo más profundo de su esencia. Donde el deseo de vivir, de continuar, se hacen cada vez más borrosos, cada vez más fantasmagóricos. Es en ese momento en que aparece el famoso complejo de culpabilidad. Wright en sus primeras novelas da una descripción muy detallada”. (“Racisme et Culture”,Présence Africaine, junio-noviembre 1956)

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Youssef: “Con [el bombardeo de] Sakiet Sidi Youssef el pueblo tunecino se ha convencido de que no solamente los franceses pretenden castigarlos por su solidaridad hacia el pueblo argelino sino de que también piensan tomar como pretexto esta solidaridad para reconquistar Túnez, demostrando así, de una vez por todas, que el Magreb es uno y que debe ser dominado por el imperialismo francés”. (“Le sang maghrébin ne coulera pas en vain”, El Moudjahid, febrero 1958)

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Zona: “Una conferencia en Berlín pudo repartir el África desmembrada en tres o cuatro banderas. Actualmente, lo que importa no es que tal o tal región de África sea territorio de soberanía francesa o belga: lo que importa es que las zonas económicas estén protegidas”. (Los condenados de la tierra).

1. Citado por Alice Cherki en Frantz Fanon, portrait, Seuil, 2011.

ARTÍCULO ORIGINAL
Artículo originalmente publicado en Revue Ballast.

 

Toni Negri: “No hacen falta héroes, ni vanguardias, ni líderes. El liderazgo nace dentro del movimiento”

Filósofo, profesor, referencia del comunismo autónomo, Negri fue a Madrid a presentar una autobiografía, Historia de un comunista.

Por Pedro Castrillo y Pablo Elorduy

Escribe Toni Negri (Padua, 1933) que cada mañana programa, aún desde la cama, el resto de la jornada: “Cuando te preparas de esa manera, tampoco los acontecimientos inesperados consiguen hacerte daño”. Quizá por ese motivo, tal vez por malas experiencias en otras entrevistas, pide que le enviemos las preguntas antes de nuestra cita. Filósofo, profesor, referencia del comunismo autónomo, Negri vino a Madrid a presentar una autobiografía, Historia de un comunista (Traficantes de Sueños, 2019), recuerdo en tres movimientos de una vida consagrada a la acción política y a la investigación del marxismo y el comunismo en los márgenes del comunismo y el marxismo. Una vida marcada por la II Guerra Mundial, por la primavera autónoma italiana y el triunfo neoliberal en Europa a partir de los 70. Desde una perspectiva de radical antagonismo de clase, Negri ha vivido con hambre de verdad y con la esperanza de la felicidad en la tierra que define a un verdadero comunista.

¿Se reconoce en el niño que sufrió aquella guerra, aquella violencia, aquel dolor?

No lo sé, es mucha la distancia… La guerra es algo que no se olvida. Es la expresión del mal absoluto. Lo que me da miedo hoy día es oír gritos de guerra por parte de los gobernantes neoliberales que, cuando no consiguen llevar a cabo su programa, aseveran que el desastre está al llegar. Por desgracia, conocemos bien cómo han funcionado a lo largo de la historia esas dinámicas del desastre, del “tras de mí, el diluvio”, y cómo han acabado siempre con resultados desastrosos. Y, a pesar de todo, la situación actual es la siguiente: el neoliberalismo está fracasando. Y nosotros hemos de encontrar la fuerza para resistir a ese fracaso, para oponerle nuevas experiencias, nuevas capacidades de desarrollo, nuevas capacidades de movilización. La guerra no es un recuerdo, es una pesadilla, una pesadilla de la que hay que conseguir liberarse sabiendo que, para liberarse, resulta necesario construir algo nuevo.

¿De dónde surge la rebeldía capaz de defender la vida en común, en un momento en el que solo parecen importar determinadas vidas individuales?

Yo soy un hombre del siglo XX y nuestra experiencia ha sido construir, antes y después del 68, un proyecto de vida que fuese un proyecto de vida militante, es decir, un proyecto de vida común. Así, con muchos compañeros construimos el operaísmo, una teoría y una práctica que empezamos a desarrollar a finales de los años 50, dentro y fuera del movimiento obrero existente entonces en Italia, incluido el Partido Comunista. El Partido Comunista se había convertido para entonces en una máquina, una especie de Saturno que realmente se comía a sus propios hijos. Y, por tanto, se trataba de innovar. Sin actitudes jupiterianas, sin enfoques mitológicos. De manera muy pragmática, empezamos a hacer lo único que nos parecía honesto: reconstruir una relación de clase, constituir una nueva fuerza de clase. Esa fue la gran apuesta del operaísmo italiano, que duró prácticamente veinte años. Hasta que el movimiento creció tanto que los enfrentamientos eran ya con el poder. El enfrentamiento se desencadenó y el poder… El poder ganó. El operaísmo continuó tras aquella derrota, y esto es algo muy importante.

Pero, para responder a vuestra pregunta: ¿Por qué? Porque la lucha de clases es nuestra vida. La lucha de clases ha sido siempre nuestra vida. La descubrimos cuando éramos pequeños, a través de la guerra, durante la reconstrucción, a través de la Resistencia —una resistencia antifascista que fue masiva, amplia, en la zona del norte de Italia donde he vivido—. Y de esas cosas he aprendido, de esas realidades, a salir de la soledad, de aquella soledad a la que los lutos familiares de la guerra me forzaron.

El común se encuentra así, se encuentra en la reconstrucción, el común no es algo antiguo que haya que recuperar. El común es algo que se construye, es un conjunto de personas, de fuerzas que avanzan juntas, que construyen un colectivo. Y más aún hoy, cuando el trabajo se ha transformado, cuando el trabajo se ha vuelto cooperativo, más que de cadena de montaje: un conjunto de singularidades, un conjunto de lenguajes, de cosas comunes puestas juntas, de elementos cognitivos, intelectuales. Por todo esto, actualmente resulta fácil entender qué es el común.

Toni Negri entrevista
Toni Negri, en un momento de la entrevista ÁLVARO MINGUITO

Dices que “no hacen faltan héroes”. ¿Por qué resulta tan importante que la construcción de vidas en el común no parta del ascenso, de la búsqueda, de héroes, de redentores?

[Ríe] Se sufre ya bastante cuando el sueldo es bajo, bastante heroico es vivir una vida sencilla como para que haya que inventarse cosas más complejas. Además, ese discurso de que no tenemos absolutamente la necesidad de héroes, ni de vanguardias, ni de otras trascendencias… no es un discurso anarquista, sino un discurso positivo comunista. Tan solo en la necesidad se construye en común, nos descubrimos mutuamente, encontramos la posibilidad, la capacidad, de establecer direcciones. No hacen falta héroes, ni vanguardias, ni líderes. El liderazgo nace dentro del movimiento. Una tesis que sostengo —que sostenemos, Michael Hardt y yo— es que la estrategia nace siempre de los movimientos. Luego, si existen emergencias tácticas, se pueden delegar cosas en algunos compañeros, pero la estrategia la hacemos siempre en común, especialmente hoy día, porque el modo de producción se ha modificado.

En este nuevo contexto, solo a través del encuentro entre movimientos, de la intersección continua de las fuerzas en juego, podemos ser capaces de construir un terreno estratégico, una perspectiva de lucha duradera. Desde ese punto de vista, considero imprescindible no necesitar héroes, no necesitar nada que esté por encima de nosotros. Se trata de un acto de humanismo profundo. Desde ahí nace la dirección de la realidad.

Has hablado recientemente del problema de la reconstrucción de un nuevo internacionalismo, ¿pero sobre qué bases? Existe ya una dimensión internacional en el movimiento feminista, ¿pero cuál es el papel de las fuerzas del trabajo en ese nuevo internacionalismo?

Los internacionalismos han representado desde siempre uno de los puntos más altos del deseo comunista. Son algo fundamental. El movimiento comunista nace como movimiento internacionalista. “Proletarios de todo el mundo, ¡uníos!”. El internacionalismo a menudo ha sido traicionado por el nacionalismo, que nos ha llevado a las guerras más terribles del siglo XX. Por otra parte, el internacionalismo ha representado una fuerza enorme. Nadie olvida la fascinación por el internacionalismo proletario, tanto en su memoria como en su práctica: la Internacional, las Brigadas Internacionales en España…Para mí, estos han sido elementos centrales de mi formación.

Existió también un internacionalismo fundamental en el 68, que acompañó, a lo largo de la década de los 60, la liberación de lo que era ya una vieja ideología comunista que se desmoronaba frente a la burocracia, a la necesidad de la Razón de Estado y, en el fondo, ante la ausencia de una revolución que hubiese alterado, de manera efectiva, el modo de producción. Con todo esto no niego la importancia de la Unión Soviética. La Unión Soviética fue el elemento central del siglo XX, sin la Unión Soviética no habríamos tenido reformismo capitalista, sin la Unión Soviética no habría existido el New Deal, no habría existido nada de todo eso. La Unión Soviética fue un punto de referencia para todos nosotros, y lo es aún, es la posibilidad de una revolución anticapitalista. Y esa posibilidad está aún ahí, presente, y nadie podrá borrarla.

Dicho esto, hoy día resulta necesario reconstruir el internacionalismo, y hay que reconstruirlo a partir de la derrota inmediata de los nacionalismos que se están reconstituyendo y que pretenden conformar una línea posible, realista. Y no es cierto. El nacionalismo no es realista porque el mundo, la globalización, son una realidad dentro de la cual hemos de situarnos. Si no nos concienciamos de que la globalización es el punto central, de que es más fuerte que todas las formas del Estado; si no nos damos cuenta de que la globalización es ya un dato físico… Si no nos damos cuenta de todo eso, estamos perdidos. Los nacionalismos son elementos totalmente provinciales respecto a la realidad actual de la lucha de clases.

Teniendo en cuenta los recuerdos que evocas de tu primer viaje a España en Historia de un comunista y toda tu experiencia, dinos ¿qué es el fascismo?
El fascismo es la cara feroz, la cara destructiva, en un cierto sentido, del dominio capitalista. Lo es en el plano netamente productivo, pero lo es también en todas las formas de la vida. Actualmente está naciendo un nuevo fascismo aquí y allá. Un fascismo que niega un nivel de civilización realmente elemental. Por tanto, el fascismo es algo que hay que combatir con todas las fuerzas. ¿Qué recuerdo hoy del fascismo? Yo era solo un niño bajo el fascismo. El fascismo me hace pensar en las bombas de los Aliados.

El fascismo en España me recuerda situaciones en las que se decía una frase en un bar, o en un lugar público, una frase un poco provocadora, recordando a las Brigadas Internacionales o a Lorca, también a Lorca, a “los grandes poetas”, como los llamábamos fuera de España… Cuando alguien decía una frase de ese tipo, todo se quedaba en silencio. Pero esos son episodios que recuerdas como niño. Lo que para mí son recuerdos del fascismo se encarna en otro tipo de manifestaciones. Hoy día ese fascismo es aún peor, quizás porque uno de sus aspectos más esenciales es la lucha contra las conquistas femeninas de libertad.

Antes decías que sin la Unión Soviética no habría existido el reformismo, el Estado del bienestar, ¿pero qué fue la URSS, es decir, el comunismo de partido? Y, respecto a esto, ¿qué otra cosa podría ser el comunismo, o como se ha intentado que fuera en el proyecto de la autonomía?

Estuve en la Unión Soviética en 1960, tenía 27 años y viajé allí en calidad de funcionario de un partido hermano. Mi experiencia fue desastrosa, porque el contacto con el mundo de los funcionarios, de los políticos soviéticos, me hizo descubrir la burocratización del sistema, la incapacidad para establecer relaciones reales, no solo en el contexto de la política interna sino también con los compañeros de la Internacional. En ese momento abandoné aquel mundo para sumergirme directamente en la lucha de la autonomía.

¿Qué puede ser hoy día el comunismo? No lo sé [risas]. Los proyectos nacen siempre de las luchas. Por ejemplo, los datos más evidentes que se extraen de las luchas actuales reflejan un aspecto anticapitalista. Hay que destruir los beneficios capitalistas, hay que destruir la propiedad. La lucha contra la propiedad se está convirtiendo de nuevo en uno de los principios fundamentales de las luchas que se llevan a cabo. La dimensión comunista se coloca, en primer lugar, a favor de la destrucción de la propiedad privada. Y la destrucción también de la propiedad pública cuando la propiedad pública no es sino una representación de la privada: una simple transformación teórica de sus finalidades, pero que mantiene, en realidad, como esencia, la búsqueda del beneficio [en su acepción marxista, N. del T.]. El segundo punto que está emergiendo de forma masiva, es la asunción de que el salario mínimo, la base sobre la que se vive, ha de ser igual para todos. Resulta realmente necesario disponer de una renta básica que represente, para todos, la oportunidad de vivir, de reproducirse, de crear. Hay que darle a todo el mundo, como punto de partida, la posibilidad de ser libres.

En este contexto, hay dos elementos fundamentales. Por un lado, la destrucción del mito según el cual el capitalismo propietario es capaz de construir algo bueno y, por otro lado, el convencimiento de que solo la productividad social es capaz de crear nuevo valor económico, además de valor civil. Únicamente sobre esta base podremos empezar a pensar en una organización comunista de la sociedad. Y tenemos que empezar a pensar del mismo modo también desde un punto de vista político, siendo perfectamente conscientes de que, a estas alturas, el sistema de representación está caduco, que ya no es aceptable, que traiciona los elementos fundamentales de nuestra acción política. Hoy día hemos de ser capaces de construir formas asamblearias que sepan tener formas de gobernarse, derivar en sistemas de gobierno. Necesitamos instituciones del común, para construir comunismo.

En los tiempos del big data, del control algorítmico, de las plataformas digitales, ¿cómo afrontar la dinámica explotación-liberación ?

Desde un punto de vista concreto, de pequeñas experiencias, de experiencias de base, está fuera de toda duda que es posible echar abajo cada uno de esos elementos. Las plataformas digitales, sin duda alguna, podrían construirse de forma cooperativa. ¿Qué es lo que se premia, desde el punto de vista capitalista, en esta historia? Se premia el respeto a la organización del trabajo. Pero destruirla, destruir el management, es algo que considero posible. Existen ya hipótesis que se desarrollan ampliamente en ese sentido. Creo que esa es la parte más sencilla.

El problema es que no basta con acabar con la explotación diciendo: “Ah, mira qué bien, ahora la explotación nos la imponemos nosotros mismos, y ganamos un poco más. Distribuyamos los beneficios del patrón, distribuyámoslos pero sigamos por la misma senda”, que es más o menos la forma en la que nació el socialismo soviético. Se distribuía la explotación. Evidentemente, nosotros creemos en algo distinto, creemos que la actual potencia tecnológica podría disminuir la carga de trabajo, transformarlo en algo diferente, eliminarlo incluso. De tal forma que se pueda cuidar, alargar la vida, hacerla más feliz. Nuestro problema es entender cómo la producción, y la circulación y la reproducción, pueden, no solo ser algo único, sino funcionar de forma coordinada para después someterlas, gradualmente, a un ideal, a una construcción de vida libre, de vida feliz.

Considero que actualmente resulta fundamental introducir un poco de esta utopía dentro de la crítica. Ya no podemos seguir moviéndonos sobre la base de una crítica que no sea colorida, que no esté cargada de los sabores de la vida. Hemos de reconstruir la utopía de una vida liberada, más allá de la crítica a los medios de producción.

Hoy día tenemos relaciones de participación que llegan a niveles increíbles. La construcción de algoritmos no es mecánica, nace de los cerebros, de las personas. La cooperación dentro de los sistemas actuales, de los más altos sistemas productivos actuales, es puramente intelectual, puramente cognitiva. A ese nivel se pueden hacer infinidad de cosas. El problema es otro. El problema es saber qué queremos hacer. No es fácil. Tenemos que apropiarnos de todo, sí, pero apropiarnos de todo significa también darle la vuelta al sentido de las cosas. Y esto significa, a su vez, buscar la libertad, buscar esa posibilidad de producción en la que las personas se hallen libres de la miseria del trabajo.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/entrevista-toni-negri-no-hacen-falta-heroes-ni-vanguardias

Cómo llevar a cabo una lucha de clases

Las luchas de clases son eternas, pero cómo se llevan a cabo depende del estado en curso del sistema-mundo en el que están localizadas.

Por Immanuel Wallerstein

Traducción: Eduardo Pérez

Los sistemas-mundo tienen tres temporalidades. Se constituyen y esto necesita explicarse. En segundo lugar, son estructuras estabilizadas y funcionan según las reglas sobre las que se fundan. Y en tercer lugar, las reglas por las que mantienen su relativa estabilidad dejan de funcionar eficazmente y entran en una crisis estructural.

Hemos estado viviendo en el sistema-mundo moderno, que es un sistema-mundo capitalista. Actualmente estamos en la tercera fase de su existencia, que es la de la crisis estructural.

Durante la fase previa, la de estructuras estabilizadas o normal, había un gran debate en la izquierda sobre cómo se podría conseguir el objetivo de destruir el capitalismo como sistema. Este debate se dio tanto dentro de movimientos creados por la clase trabajadora o proletariado —como sindicatos o partidos socialdemócratas— como dentro de partidos nacionalistas o movimientos de liberación nacional.

Cada bando en este gran debate creía que su estrategia y sólo la suya podía tener éxito. De hecho, aunque cada bando creó zonas en la que parecía tener éxito, ninguno lo tuvo. Los ejemplos más dramáticos de presuntas historias de éxito que resultaron ser incapaces de evitar el impulso hacia la vuelta a la normalidad fueron el hundimiento de la Unión Soviética por un lado y el hundimiento de la revolución cultural maoísta por otro.

El punto de inflexión fue la revolución mundial de 1968, que se caracterizaba por tres rasgos: fue una revolución mundial ya que acontecimientos análogos ocurrieron por todo el sistema-mundo. Todos rechazaban tanto la estrategia orientada al Estado como la estrategia cultural transformadora. Era un asunto que decían que no era ‘o uno o el otro’ sino más bien ‘tanto uno como el otro’.

Finalmente, la revolución mundial de 1968 también fracasó. Sin embargo llevó al fin de la hegemonía del liberalismo centrista y de su poder para domar tanto a la izquierda como a la derecha, que fueron liberadas para volver a la lucha como actores independientes.

Primero, la derecha resurrecta pareció prevalecer. Instituyó el Consenso de Washington y lanzó el eslogan de TINA (“no hay alternativa”, por sus siglas en inglés). Pero la desigualdad social y de renta se hizo tan extrema que la izquierda se reactivó y limitó la capacidad de Estados Unidos de mantener o restaurar su dominio.

El regreso de la izquierda a un papel principal también terminó velozmente. Y así empezó un proceso de oscilaciones salvajes, un rasgo definitorio de una crisis estructural. En una crisis estructural, la izquierda necesita seguir una política de buscar a muy corto plazo el poder estatal para minimizar el dolor del 99% de la población. Y a medio plazo buscar una transformación cultural de todo el mundo.

Estas actividades aparentemente contradictorias son muy desconcertantes. Son, sin embargo, la única manera de llevar a cabo la lucha de clases en los años que quedan de crisis estructural. Si lo hacemos, podemos ganar. Si no, perderemos.

ARTÍCULO ORIGINAL
«How to Fight a Class Struggle» fue publicado originalmente en la web de Inmanuel Wallersteiny replicado en ZNET.  

Domenico De Masi: «La izquierda es lenta, Salvini corre, Italia acabará como Brasil»

El sociólogo Domenico De Masi ha analizado el Movimiento 5 Estrellas, ha llevado a cabo estudios para el mismo, y ha elogiado su potencial. Posteriormente, fue el primero en avisarles de que, si entraban en el gobierno, se los comerían vivos. De Masi acaba de publicar Il mondo è ancora giovane (“The world is still young,” ed. Rizzoli), un libro que rebosa esperanza. Esa esperanza, no obstante, lleva una advertencia final, y es válida con una condición: “que no vayamos de cabeza al fascismo”. Le entrevista Daniela Preziosi para el diario italiano il manifesto.

Profesor, ¿se ha comido viva la Lega al 5 Estrellas, se han rendido a Salvini también en el asunto Diciotti?

Hay choques todos los días, pero por ahora no puede cuantificarse su resultado. En un principio, Salvini tenía un 17 % y Di Maio, un 33 %. Hoy las cifras se han invertido. Nunca en Italia —acaso nunca en todo el mundo — ha doblado un partido sus apoyos estando en el gobierno, y en sólo ocho meses. La tendencia continuará. Salvini es el león que ha atrapado a la gacela, la tiene presa y se la va comiendo a trocitos.

¿Y qué hará después de su “banquete”?

Salvini hace exhibición de sus planes. Anda por ahí con uniforme militar. Cita abiertamente el lenguaje fascista: “Muchos enemigos, mucho honor”. Umberto Eco elaboró una lista de 14 elementos gracias a los cuales podemos reconocer la propensión propia al autoritarismo, a lo que es el  “Ur-Fascismo”, el eterno fascismo. Salvini los tiene todos. Los elementos que Adorno identifica como parte de la personalidad autoritaria. Y los que Talcott Parsons delineó también. Por ahora, en dosis pediátricas. Pero el decreto de seguridad que prohíbe las reuniones  públicas y castiga a los mendigos…otros regímenes fascistas hicieron exactamente esto  después de tomar el poder. Aquí, antes. .

¿Estás más cerca Salvini de la toma del poder?

Si consigue un estupendo resultado en las elecciones europeas —como la victoria que se le subió a la cabeza a Renzi hace unos años — obligará al presidente a que escoja: o le nombra primer ministro o habrá elecciones anticipadas. No continuaría “simplemente” de viceprimer ministro. En ese punto, ya no haría el trabajo sucio él mismo. No es casualidad que corteje a grupos como CasaPound [centro social y cultural del neofascismo en Roma bautizado con el nombre del poeta norteamericano admirador de Mussolini].

Este “trabajo sucio” ¿significa construir el consenso sobre la piel de los migrantes, como está haciendo ahora?

Estos episodios son efecto de algo distinto. La causa está en el fenómeno de que, en Italia, el 35% de los votantes está de acuerdo con él. Salvini está recurriendo a métodos toscos para lograr este apoyo: mantiene a inmigrantes en un barco helado, se lleva a los niños de los colegios. Estas son cosas que no pueden dejar de recordarnos lo que los fascistas les hacían a los judíos. Lo que hace Salvini es hablar un lenguaje concreto. Lo mismo pasa con el lenguaje “vestimentario”, el uso de uniformes militares. Significa: si tuviera poder, lo utilizaría de forma militar. Pero esa “forma militar” es la “democracia” de los cuarteles: en la sociedad civil, eso quiere decir fascismo. También se propone comunicar a los que están en las fuerzas armadas: preparaos para apoyarme, soy la persona indicada.

Y el 65 % restante, ¿qué está haciendo?

Ese es el punto crucial. El fascismo es la mezcla que nos hace cómplices de aquellos que permiten la toma del poder. Lo he visto en Brasil, que frecuenta desde hace treinta años. Bolsonaro no lo escondió en absoluto: dijo en televisión que estaba en contra de la igualdad y a favor de la tortura, pidió a los estudiantes que grabaran a los profesores que hablaban de política e informaran de ello. La izquierda razonable y culta, por no votar al  PT, votó en blanco. Millones de votos perdidos. Hoy Brasil tiene siete ministros militares.

¿Existe riesgo de un escenario así en Italia?

¿De dónde sacamos la idea de que tenemos anticuerpos? Nos han acunado con la noción de que hay dos cosas que no podrían pasar nunca: el retorno del fascismo y el retorno de la guerra. Pero la historia muestra que se trata en ambos casos de fenómenos recurrentes. Camus escribió que los gérmenes de la peste no perecen…siguen escondidos en los ataúdes.

Muchos cuestionan, aquí y ahora, el uso de la palabra “fascismo”.

A diferencia de otros autoritarismos, el fascismo se ha convertido también en un adjetivo, y se ha utilizado para la España de Franco, para la dictadura de Argentina, o para la Grecia de los coroneles. Uso este término para dar nombre a un régimen en el que no se respeta la Constitución, en el que la voluntad del líder prevalece por encima de todo lo demás, en el que se castiga a los que disienten, donde hay un culto de la tradición y de la patria, hay un rechazo de la crítica, miedo a la diversidad, desprecio a las minorías y machismo. Cada día estamos más acostumbrados.

¿Y qué hay del 5 Estrellas?

Han sido un bastión.

El M5E…¿un bastión?

Tenue, pero, con todo, un bastión. Son los únicos  con los que Salvini tiene todavía que negociar. Hoy en día todos los que están a la derecha se van a pasar a Salvini, y los de la izquierda seguirán dispersos alejados de las urnas. El Partido Democrático es demasiado lento a la hora de cambiar, y quizás carezca de la substancia cultural para ser capaz de hacerlo. Es un partido que parece de izquierdas, pero que a todos los efectos prácticos es neoliberal, y no atrae a quienes están abandonando el 5 Estrellas.

¿Está diciendo que el Partido Demócrata no es en absoluto socialista, sino neoliberal?

Renzi marginó a los sindicatos, recortó los impuestos, mimó al capital extranjero, abolió el Artículo 18 [del Estatuto de los Trabajadores, facilitando el despido]. Un orden del día neoliberal.

¿De modo que existe una base social, un pueblo de izquierdas, pero no hay izquierda política, no hay partido, no hay punto de referencia?

En la calle, contra la alcaldesa Raggi en Roma, había gente para la que una manifestación política no es más que una agitación superficial, sin consciencia alguna del contexto. ¿No se da cuenta la gente de que, si cae Raggi, [Georgia] Meloni será su sucesora? ¿O la Lega? No hay alternativa en Italia. Renzi ha intentado un plan mortífero  para el Partido Democrático: alejar a la izquierda y atraerse a los berlusconianos. Ha tenido éxito sólo en lo primero. Hoy resulta difícil reunir a los progresistas de clase alta y de clase baja. Y decir que existe un enemigo común. Algo se mueve, pero demasiado lento comparado con la velocidad con la que va Salvini hacia el poder.

¿Prevé usted una derecha en el poder durante largo tiempo?

A la izquierda le hará falta mucho tiempo. Las esquirlas de la izquierda andan esparcidas por doquier, gente explotada con las que la izquierda no ha hecho pedagogía. Y así los explotados se alinean con los explotadores. Marx lo llama “alienación”. Hay una parte de la izquierda que es lo bastante intelectual como para ser escéptica, pero no lo bastante como para ser culta. Y será ella la que nos regalará el fascismo echando a perder su voto.

célebre sociólogo italiano creador del concepto de “ocio creativo”, fue profesor en la Universidad de Nápoles y luego, de Sociología del Trabajo, en la Sapienza de Roma. Entre 1978 y 2000 dirigió S3.Studium, escuela fundada por él para la especialización en ciencias de la organización. Ha mantenido una prolongada relación con Brasil, donde fue nombrado en 2010 ciudadano honorario de Rio de Janeiro.

Fuente:

il manifesto

Juan Branco: “La revolución de los chalecos amarillos es mucho más importante que Mayo del 68”

Por María Luisa Gaspar // periodista e historiadora del arte.

Jueves, 14 de febrero, siete de la tarde. Termina la entrevista con Juan Branco, rara avis intelectual de izquierdas entusiasmado con los chalecos amarillos, y hace frío en París. Han sido dos horas de charla con el autor de Contre Macron(2019), asesor jurídico de Assange y WikiLeaks, y abogado de uno de los más reputados chalecos amarillos del momento, Maxime Nicolle, alias Fly Rider. Pese a su juventud –nació en 1989, en Estepona (Málaga)– este activista independiente ha tenido tiempo de defender al líder insumiso, Jean Luc Mélenchon, y de radicalizar sus ideas trabajando, brevemente, en la Corte Penal Internacional, en un par de ministerios franceses y para la ONU en la Corte Penal Especial (CPS) centroafricana.

En el Café de Flore, el gueridón donde nos sentamos clava como nosotros los pies sobre la acera, en plena calle. No la del bulevar Saint Germain, sino la mucho más estrecha y austera calle adyacente. Todo en orden, pues, para un radical gilet jaune a dos días del “Acto XIV”. El lugar no es anodino –aunque el barrio latino perdió ya buena parte de su esencia en beneficio del turismo y la especulación–: la fidelidad de Branco a esta legendaria brasserie del barrio donde se crió ocupa un buen puesto en la lista de reproches vertidos en su contra.

Enemigos no le faltan al precoz y controvertido abogado de la Escuela Normal Superior (ENS), escritor, filósofo, profesor y periodista hispano-francés que parece decir y hacer lo que piensa con inusitada audacia, aunque el precio sea elevado. Tanto como para abandonar (o hacerse expulsar de) puestos prometedores, en busca de una coherencia sin la que a todas luces no puede vivir, y que en estos momentos le mantiene en una situación personal y financiera bastante incómoda.

Hijo de una pionera psicoanalista malagueña, Dolores López, y del productor de cine portugués Paulo Branco, con quien comparte pasión por el cine y los caballos, el jurista tiene un envidiable CV que incluye masters e investigaciones en SciencesPo, Yale, la Sorbona, la Sapienza y la Sociedad Max Planck. Resplandor que le ha ocasionado más de un disgusto, como alguno de sus múltiples viajes, escritos y dichos, abruptos a voluntad. El arte oratorio tampoco le es ajeno a este autor de innumerables artículos, por supuesto muy activo en las redes sociales, acostumbrado a moverse entre celebridades y que publicará en marzo su quinto libro y el sexto en septiembre.

En 2018, la misión de seguridad de la ONU le despidió del CPS por denunciar las masacres de los Cascos Azules ruandeses en Bangui; en 2013, dejó el Quai d’Orsay del socialista Laurent Fabius por estar en desacuerdo con la política de François Hollande en Siria, y antes se fue del ministerio de Cultura de Aurélie Filippetti, cuando esta traicionó su promesa electoral de retirar la ley Hadopi contra la piratería en internet. ¿Por qué, cuando podía haber disfrutado de tan cómodos puestos y ascensores sociales?

No sé, por integridad, creo. Porque la integridad me impide conformarme con un sistema injusto del tipo que sea. Hubiera podido dejarme integrar en mil aparatos de poder desde hace diez años, y quizá en cierta manera lo he intentado, pero no lo soporto, llega un momento en el que no puedo.

¿O el sistema le expulsa, como apuntan algunos detractores?

Las dos cosas, pero me expulsa porque no lo soporto, funciona en ambos sentidos, no somos compatibles.

En libros como Contra Macron y Crépuscule, en entrevistas e intervenciones públicas, denuncia los mecanismos ocultos del poder y molesta a gente muy poderosa. ¿Por qué arriesga tanto? 

Por sinceridad, porque son gente privilegiada. No pienso en mi posición social en ese juego, pienso en lo que está bien y en lo que no, no en el efecto que va a tener sobre mí lo que digo. Dependo de la sociedad para sobrevivir, de una sociedad que funcione bien. En el momento en que no funciona estoy jodido. Mi relación personal con la política viene de ahí. Y siendo un privilegiado, no es cuestión de decir que soy un proletario, pero sí de supervivencia personal. El no poder entrar sin comprometerte en periodismo, en ciertos sectores, me afecta directamente, porque son espacios sociales que se me cierran para vivir, para tener un salario. Cuando no puedes hacer política sin contribuir a algo negativo, te encuentras en tensión…

¿De ahí su empatía con los chalecos amarillos?

El saber siempre es importante, pero la intuición política del pueblo no necesita historia. Yo con mis armas he conseguido, creo, anticipar lo que está pasando, la deriva autoritaria en curso, y que Macron se iba a confrontar a una ausencia de interlocutores que provocaría esta violencia represiva. Y eso me ha servido para estar completamente aislado, para darme cuenta de que mis conocimientos no me aportaban nada. Hasta que llegaron los gilets jaunes iba gritando como un pollo sin cabeza, dando vueltas sin ir a ningún lado. Quiero decir que tenía menos rumbo que ellos, que intuitivamente han sabido dárselo. ¿En qué país del mundo los proletarios, la gente más desfavorecida de la sociedad, deciden que es legítimo movilizase y expresarse políticamente? Es magnífico. Los chalecos amarillosreivindican los fundamentos del sistema: Liberté, Égalité, Fraternité. Son los más republicanos. Y la fuerza del movimiento son los elementos más marginales, ellos son el zócalo que permite al movimiento mantenerse cuando la gente un poco más favorecida, precaria pero con empleo, se cansa porque no puede trabajar toda la semana y además movilizarse todos los sábados.

Hay quienes hablan de agresiones antisemitas y tachan a los chalecos amarillos de xenófobos, ultraderechistas, ultraizquierdistas…

Intentan hacerlo creer, pero no ha habido ninguna agresión grave de ese tipo. Hay tentativas de grupúsculos de utilizar el movimiento para intervenir en el espacio público, pero están en los márgenes. El núcleo duro de los gilets jaunes lucha contra ello sin ambigüedad y con vehemencia. Sigue habiendo conflicto en su seno con el tema del antisemitismo, pero han hecho una completa purga de los discursos islamófobos y contra los migrantes. Si miras objetivamente a los gilets jaunes, estas son cuestiones casi inexistentes, mucho menos presentes que en el espacio mediático y político tradicional.

[Branco confirmará más tarde, por teléfono, que su pensamiento no ha cambiado tras las violentas injurias antisemitas proferidas por un pequeño grupo portador de chalecos amarillos contra el filósofo de origen judío Alain Finkielkraut, quien desde el 16 de febrero vuelve a acaparar la atención mediática y política. El ensayista conservador –que en 2016 protagonizó un incidente similar al presentarse en la Nuit Debout– fue maltratado verbalmente durante el Acto XV. Este ataque, explica Branco, revela las violencias identitarias que existen en el país].

¿Con manifestaciones pacíficas, los chalecos amarillos habrían logrado la pronta anulación de la tasa del carburante que lanzó el movimiento?

La violencia ha sido muy útil, muy inteligente políticamente, porque nunca se ha aplicado sobre un individuo, siempre han atacado símbolos, lugares, o fuerzas policiales que impedían manifestarse. No ha habido linchamientos, ataques gratuitos, ni voluntad de herir.

¿Por decir algo así es por lo que la diputada de La República en Marcha (LREM) Aurore Bergé le ha acusado de “armar los espíritus”?

Sí, y por decir que es bueno asustar a los políticos para que dejen de considerar la política como una carrera profesional, para que se den cuenta de que sus actos tienen consecuencias sobre millones de personas y sientan ese temblor cada vez que toman una decisión.

Hice mi doctorado sobre la violencia de masas con una obsesión, comprender por qué se llega a la violencia política y cómo evitarla. Por eso estoy tan sereno en mi discurso sobre el tema, porque sé bien lo que está pasando. La violencia es omnipresente en la sociedad, hasta una palabra puede ser violenta. Con los chalecos amarillos no hay una violencia desmedida. Que haya habido algunos desbordamientos, tal vez, pero que sean tan ínfimos, en comparación con lo que, normalmente, hubiera debido pasar con masas tan importantes movilizadas, es la prueba, justamente, de que es una forma de expresión política superinteligente y supercontrolada.

Pocos artistas, periodistas e intelectuales han tomado partido por los chalecos amarillos desde que el pasado 17 de noviembre salieron por primera vez a la calle. Bueno, la actriz Juliette Binoche dice comprender su protesta. 

¡Eso ha dicho! ¿Pero movilizarse, ir ahí? ¿Correr el riesgo de ir a manifestarse? Uma Thurman se ha sacado una foto con ellos ¿Qué actor francés ha hecho eso? ¿Y los sindicatos, dónde estaban? ¿Los artistas, dónde estaban? ¿Esa gente pseudo de izquierdas dónde estaba? Se nota mucho la ausencia del espacio intelectual.

Hay también miedo a resultar herido o detenido sin más, víctima de una represión que hasta la ONU y el Parlamento Europeo han condenado…

La política es gestión de la conflictividad, gestión de la violencia y tentativa de evitar que la haya. Si hay violencia es que hay una deficiencia del aparato político. La violencia policial es fruto de una crisis política, simplemente de una crisis de legitimidad. Cuando estás frente a un movimiento social y no quieres asumir sus demandas, envías a la policía para no ceder. Y esta mantiene el orden cueste lo que cueste.

¿Funciona la estrategia de concesiones relativas, represión y “gran debate” que aplica el presidente Macron para afrontar la crisis? 

Cuando una máquina de propaganda se pone en marcha claro que produce efecto. La popularidad de Macron estaba entre el 20% y el 30% y ahora está entre el 25% y el 35%. El “gran debate”, que supuestamente es un avance democrático, es en realidad una campaña electoral, un mitin cotidiano costeado por el Estado, lo que crea problemas muy importantes hasta en términos de financiación.

¿Alguien lo ha denunciado?

Sí, pero volvamos al origen de los chalecos amarillos: sucede que la sociedad francesa, y en particular los instrumentos de mediación que teóricamente deben hacer presión sobre el poder y evitar que derive ya no son funcionales, porque hemos entrado en un sistema oligárquico, en el que el 90% de la prensa está en manos de diez multimillonarios, que viven en París, se conocen, cenan juntos, comen juntos: Xavier Niel, Bernard Arnault, Arnaud Lagardère, Patrick Drahi…  Sus fortunas dependen del Estado, y en 20 años se han hecho poco a poco con el control de la mayoría de los medios del país, del 90% en la prensa escrita y algo equivalente en radio y televisión.

Es una situación delirante, en la que su poder no es solamente directo y de censura –que utilizan todos menos Niel, aparentemente–, sino indirecto también, para controlar promociones, nombramientos, despidos y puestos de decisión en las redacciones, donde incluyen a directores generales a los que permiten intervenir en la fabricación de la información. Sin que necesariamente los periodistas se den cuenta de que son sus instrumentos. Son mecanismos muy sutiles.

A este espacio muy restringido se añade algo todavía más perverso, que es la precarización. Esa gente tiene cientos de millones de euros en sus cuentas bancarias, no pierden dinero, aparte de Bernard Arnault que pierde mucho con Le Parisien; pero, por ejemplo, Niel presiona en Le Monde, Télérama o Nouvel Observateur para ganar más dinero con menos periodistas, lo que degrada la calidad informativa, y además termina con unos cuantos periodistas en la calle, lo que constituye una señal para sus colegas, que piensan que les puede pasar lo mismo en cualquier momento, y para los de afuera, que temen no entrar nunca en esas redacciones si investigan sus abusos. Así, te aseguras un control social muy fuerte sobre la manera en la que se produce la información.

¿Cómo condujo la política macroniana al estallido de los chalecos amarillos?

Las mediaciones democráticas no funcionaron, el Gobierno recurría a los decretos y el Parlamento votaba sin discusión las leyes. Cuando se instauró la tasa a los carburantes, en medio de una atonía mediática completa, la sociedad civil no tenía capacidad de acción frente a ese escándalo: era una transferencia de recursos de la población entera hacia unos pocos. Los MacronLeaksconfirmaban que ese impuesto no iba a financiar transición ecológica alguna, a diferencia de lo que decía el Gobierno, sino medidas como el CICE, un dispositivo que reduce las cotizaciones principalmente a los grandes grupos y que se calcula que desde 2013 ha hecho perder unos 80.000 millones de euros a la sociedad.

Si añades a eso la retirada del impuesto de la fortuna (ISF), la “flat tax”, la “exit tax”, estaba claro que había una evidente voluntad de sacar dinero de la mayoría de la población, en particular de los más frágiles, para dárselo a los más favorecidos. Algo posible porque ya no había prensa que denunciara, ni partidos políticos suficientemente estructurados para decir no…

La gente se dijo entonces que iban a movilizarse y a tomar la palabra directamente y sus primeras reivindicaciones se trasladaron pronto a cuestiones de representatividad y democracia, porque justamente se habían dado cuenta de que la causa de esa tasa a los carburantes y de esa injusticia fiscal venía de la ausencia de representatividad.

Obtuvieron casi de inmediato grandes cosas, como la anulación de la tasa, más de 10.000 millones en ayudas y una revalorización de las prestaciones sociales mínimas. Aunque fue poca cosa en relación con lo que Macron había ofrecido a las grandes empresas y a la gente más privilegiada; por ejemplo, solo la anulación del ISF cuesta, como mínimo, 8.000 millones de euros al año.

¿Existe alguna relación entre los chalecos amarillos, Mayo del 68 y la Revolución Francesa?  

Esta revolución es mucho más digna y mucho más importante que la de mayo del 68, cuyo valor principal fue la movilización obrera, la huelga general, que fue algo increíble. Pero esta vez los sindicatos han cometido traición. No han querido participar y la gente se ha encontrado sola para defender sus derechos. Cuando entraron con la elevadora en el Ministerio del Portavoz (el de Relaciones con el Parlamento, donde tiene su despacho Benjamin Grivaux) no tuvo el mismo impacto, desde luego, pero fue una mini Bastilla. Entraron en un lugar de poder, un poco sin saber por qué, ni cómo, y luego se fueron tranquilamente. Su objetivo no era dar un golpe ni ocupar el lugar. Su gesto recordaba que Grivaux era ahí un inquilino y que esos palacios de la República se habían construido con el dinero del pueblo para ser defendido, no denigrado.

¿Habría habido chalecos amarillos sin Benalla –supuesto guardaespaldas de Macron que fue filmado disfrazado de policía mientras golpeaba a manifestantes el 1 de mayo– y sin que el presidente se declarase en julio “único responsable” e invitase a los descontentos a ir a buscarle?  

El caso Benalla tiene simbólicamente una fuerza inmensa. Son cuestiones muy evidentes de desequilibrios de poder y de injusticia que crean un resentimiento muy fuerte, pero habría habido algo. Ese mismo Primero de mayo hubo 15.000 personas movilizadas fuera de los sindicatos y, entre ellas, 4.000 vestidas de negro para desafiar a la autoridad del Estado. Entonces ya existía esa fuerza social enfrentada con el aparato de poder.

¿Ha podido sorprender el estallido de la crisis a Macron? Pese ser considerado como “el presidente de los ricos” y haber tachado a una parte de la población de “zánganos y cínicos, esos que no son nada, pobres que cuestan un dineral en ayudas sociales para nada, galos refractarios al cambio, que no tienen más que cruzar la calle para encontrar trabajo de camarero sea cual sea su oficio…”.

Él está convencido de tener razón y cree que lo que hace beneficia a todos. Cuando dice que los pobres merecen serlo porque no han hecho esfuerzos, lo cree sinceramente. Es alguien que funciona con la seducción individual, que se adapta al registro de su interlocutor para absorberlo. Tiene esa finura en el trabajo retórico y esa intelectualidad muy de la ENA (Escuela Nacional de Administración), del que lo sabe todo, pero eso no crea un discurso político…

¿Antes de hacer campaña con la promesa de gobernar por decreto y ganar las elecciones con un mínimo apoyo, gracias al miedo que inspira Le Pen, cómo entró en política este banquero de negocios de Rothschild, millonario desde 2012 gracias a la venta de una filial de la primera farmacéutica estadounidense, Pfizer, a la multinacional europea Nestlé?

Él era ya un privilegiado desde la cuna, hijo de un gran profesor de medicina y jefe del servicio de un hospital que ganaba un sueldo que le situaba entre el 0,5 % que más ganaba en Francia. Pero se integró en la élite nacional por concurso, esa ideología de la meritocracia que te hace creer que llegaste a la cima por tu valor, y no por mecanismos de reproducción social, cuando, en realidad, en la ENA y la ENS hay solo un 1% de hijos de obreros y empleados. Es decir que son escuelas de reproducción de la élite y sus privilegios. Su proceso fue muy laborioso, pues tuvo que dedicar cinco años para lograr entrar en la ENA, al segundo intento, tras tres tentativas fallidas en la ENS. Ha gastado tanta energía para ser adoptado por ese régimen que ha terminado por creerse un genio.

Superada esta primera fase de cooptación, fue propulsado al espacio político y nombrado ministro sin haber tenido un recorrido consistente. Los oligarcas le ayudaron con el apoyo de la prensa y la financiación de su campaña presidencial, que ganó a contracorriente, como no habría podido hacer si estuviéramos en un Estado realmente democrático.

Que fuese elegido por una minoría de la población es una “violación democrática”, pero lo interesante es comprender por qué ha pasado. Él dice “yo no soy legitimo pero Le Pen, que ha perdido, lo es menos”, y entonces la única alternativa surge naturalmente fuera del sistema: los chalecos amarillos nacen ahí, en la ausencia de representatividad de este sistema y de una fuerza política capaz de ser alternativa a Macron. De milagro son ellos, una estructura popular, muy fuerte, y no la extrema derecha.

¿Macron es también Macron porque ha sabido rodearse de esa especie de clones que pueblan su partido, La República en Marcha, y sus escaños parlamentarios?

En cierto sentido, la macronía es la prueba de la inexistencia de Macron. Se considera a los chalecos amarillos como ‘gente oscura’, porque se han confundido los conceptos ‘oscuridad’ y ‘profundidad’. Eso ha provocado miedo: donde creían que había algo oscuro, había, al contrario, algo profundo. Macron es lo contrario, es el luminoso, en el sentido de que sólo hay reflejo, sólo hay superficie. Es una persona carente de fundamento, que evidentemente, puede reproducir clones sin ninguna particularidad, porque son gente sin ideología, que solo están ahí para defender sus intereses personales y los intereses de su clase, que es lo que da una posición en el sistema.

La lista de reivindicaciones es larga y va de la dimisión de Macron al restablecimiento del ISF y el ‘cero sin techo’, pero la participación ha pasado de casi 290.000 chalecos amarillos el 17N, a cerca de 50.000 en febrero, según el Ministerio del Interior. Más de 100.000, según los organizadores ¿Qué futuro tienen?

Por el momento no se conoce un movimiento social que haya durado a escala nacional tanto tiempo, y su popularidad, que empezó en el 85%, ha bajado, evidentemente, porque siempre hay un cansancio de la sociedad, pero ronda ahora el 50%.

La crisis del sistema es tal que el poder actual no podrá sobrevivir sin cambios institucionales mayúsculos. Da igual que sean los chalecos amarillos quienes lo obtengan u otro movimiento social que aparezca en un futuro. Pase lo que pase, va a haber rupturas fuertes en Francia, porque el nivel de ausencia de democracia ha llegado a niveles exagerados.

Fuente: https://ctxt.es/es/20190220/Politica/24551/chalecos-amarillos-macron-francia-juan-branco-gaspar.htm

#VZLA Tropikal Borderscape

Alejandro Donaire Palma 

 

El sueño bolivariano se ha convertido en una pesadilla logística. El desabastecimiento no era un factor considerado por el proyecto socialista encabezado por Hugo Chávez. Tampoco la fragmentación de las plataformas de integración económica y territorial latinoamericana, ni el cierre de fronteras, ni la crisis migratoria.  La idea de un país ‘encerrado’, construida mediáticamente durante las últimas semanas a partir del bloqueo a la ‘ayuda humanitaria’, no parece corresponder al discurso de la Patria Grande. O quizás si.

 

En el paisaje histórico neo-milenarista en torno a la composición del mercado global –el distópico New World Order–, el latinoamericanismo bolivariano puede entenderse como un proceso de modernización logística acelerada. Durante los años en que Chávez parecía ser un referente en la política mundial enfrentándose al suit and tie guy George Bush Jr., en la región sudamericana se desplegó un modelo de acondicionamiento del territorio capaz de aunar los sueños de desarrollo y justicia económica de los ‘movimientos sociales’, con el establecimiento de una nueva geografía productivo-extractiva abierta y adaptada a los delirantes ciclos de demanda/consumo establecidos en este, nuestro futuro sin presente al que algunxs pachecxs paranoides gustan llamar Espectáculo Mundialmente Integrado. Es que locx, esos yuppies-junkies neoliberales lo quieren solucionar todo con conciertos y güiardeworlz.

 

En-cadena

 

Desde 1999, el ascenso de Chávez a la cabeza del gobierno venezolano se había convertido en el horizonte de acción para diversos movimientos sociales latinoamericanos, configurándose una suerte de programa común parido a la luz del Foro Social Mundial de Porto Alegre en 2001 y alimentado por el Argentinazo que estalló en diciembre de dicho año y por la Guerra del Gas de 2003 en Bolivia. El denominado ‘ciclo de gobiernos progresistas en América Latina’ que resultó de esto se caracterizó por el giro de las economías de la región hacia un modelo de desarrollo neo-extractivista.

 

La lucha de los pueblos por la soberanía de sus recursos naturales estaba en la base del justicialismo-neo-peronista de los Kirchner en Argentina y del principio de Sumak Kawsay (‘buen vivir’) incorporado en las constitución de Ecuador. Inspirada en la política chavista de redistribución de la riqueza obtenida a través del petróleo, parte de la izquierda latinoamericana veía la posibilidad de generar un piso mínimo de bienestar social a través de la re-primarización de la producción nacional impulsada desde el aparato estatal, ya sea directamente o bien como agente dinamizador y regulador.

 

¿No significa esto un ‘retroceso’ respecto al pensamiento desarrollista-industrial que primaba en la izquierda latinoamericana? La clave es entender el problema de las ‘ventajas comparativas’. Como plantea Maristella Svampa, el neo-extractivismo fue adoptado como reacción al fracaso de las políticas neoliberales implementadas bajo la lógica del Consenso de Washington durante la década de 1990 en gran parte del continente. Esto dió paso a lo que la autora denomina Consenso de los Commodities[i], la entrada a un nuevo orden, a la vez económico e ideológico-político, sostenido por el boom de los precios internacionales de materias primas durante el auge de su demanda por los países del Norte-Global y las ‘potencias emergentes’ en el decenio 2003-2013, con China tomando un rol protagónico como socio comercial[ii].

 

La piedra angular del giro neo-extractivista es la Primera Reunión de Presidentes Sudamericanos en Brasilia, realizada los días 31 de Agosto y 1 de Septiembre del 2000. En este encuentro, los mandatarios acordaron acciones conjuntas para impulsar la integración económica, política y cultural entre los países, creándose la iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), con el financiamiento y ‘orientación técnica’ del BID, el CAF y FONPLATA. La ideología tras esta plataforma es simple: “las fronteras suramericanas deben dejar de constituir un elemento de aislamiento y separación para tornarse un eslabón de unión para la circulación de bienes y personas, conformándose así un espacio privilegiado de cooperación”[iii]. Para esto era necesario avanzar en la modernización de los sistemas carreteros, las redes de transmisión energética y las telecomunicaciones.

 

Durante la primera década del siglo se conformó la topología operativa mínima del nuevo régimen de gestión territorial continental, permitiendo la optimización del movimiento de mercancías entre nodos extractivo-productivos, ecosistemas urbanos transmetropolitanos y terminales logístico-portuarios aeréos y transoceánicos. Es interesante ver como muchos de lxs chairxs que actualmente se oponen a la Devastación producida por los mega-proyectos extractivos a lo ancho de Abya Yala, hace poco más de una década veían en esto una epifanía de la ‘Unión entre los Pueblos de América Latina’, y se hacían parte de aquello tocando tambores y pintándose el cuerpo en actos multiculturales de apoyo a Evo Morales.

 

Aunque la hinchada de Evo tenía algo de razón. La reunión de 2000 sería el antecedente directo de la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), cuyo Tratado constitutivo fue firmado el 23 de mayo de 2008[iv].Su bautismo de fuego fue la crisis interna desatada en Bolivia aquel año, que enfrentó al gobierno del MAS y su base social de apoyo de mayoría indígena en el centro-oeste del país, contra la oligarquía terrateniente blanca que gobernaba en los departamentos de la ‘media luna’ ubicada en las tierras bajas orientales. El amague de guerra civil entre La Paz y Santa Cruz afectaba la integración territorial de la región. El movimiento indigenista debía ser capaz de sobreponerse a la reacción que estaba deteniendo el desarrollo de Los Pueblos de Latinoamérica.

 

El 15 de septiembre de 2008 se llevó a cabo la Primera Cumbre de UNASUR en Santiago de Chile, convocada con carácter de emergencia. Fue la oportunidad clave para enviar una señal desde ‘el progresismo’, que esos momentos parecía consolidado a escala continental, mostrándose como un bloque fuerte capaz de imponer su plan de desarrollo estratégico sobre los intereses particulares, representados como reaccionarios, convirtiéndose en un antecedente para posibles resistencias futuras. La gilada pachamámica tenía un punto a su favor. Incluso antes de que UNASUR entrara en pleno funcionamiento el 2011, el gobierno de Evo -y por tanto, el proyecto latinoamericanista bolivariano– contaba con una infraestructura firme.

 

Border-scape

 

No obviar lo siguiente. IIRSA reorganiza Suramérica en 10 Ejes de Integración y Desarrollo (EID). Estas son franjas multinacionales conformadas en torno a corredores logísticos que conectan diversos nodos operativos territoriales a partir de criterios técnicos como: cobertura geográfica de países y regiones; flujos existentes; flujos potenciales; y sostenibilidad ambiental y social[v]. He aquí el gran paso dado hacia la modernización logística. Los criterios que conforman estas nuevas redes territoriales exceden las filaciones estratégicas tradicionales establecidas en el marco de los régimenes soberanos nacionales conformados entre los siglos XIX y XX. Debemos recordar que la identidad nacional de la mayoría de los países de la región se ha construido a partir de la exaltación de la defensa militar de los intereses patrios ante conflictos fronterizos. Bajo la nueva lógica territorial, estos conflictos ‘entre-países’ se convierten en problemas de gestión interna del sistema logístico continental en el marco de la economía-mundo. Y en eso pasa lo de Táchira.

 

El 19 de agosto de 2015 son emboscados con armas largas tres miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y un civil que participaban de un operativo anti-contrabando en San Antonio de Táchira, en el límite norte con Colombia. Ese mismo día, en un contacto telefónico con la estación estatal Venezolana de Televisión, el presidente Nicolás Maduro anunció el cierre de las frontera durante 72 horas, aduciendo la participación de grupos paramilitares colombianos que se encontrarían operando en la zona[vi].Esto resultaba un arma de doble filo. Un mes antes Maduro había comenzado la Operación de Liberación del Pueblo (OPL), una medida de militarización del control social que apuntaba a frenar la ola de violencia que por esos días convertía a Caracas en la ciudad con más homicidios en el mundo[vii]. El sueño bolivariano mostraba su lado splatter.

 

Desde una mirada estratégica algo corta, la presencia de un enemigo ‘externo’ podía significar un elemento cohesionador ‘interno’ que legitimase la política represiva del gobierno: después de todo, era necesario defender la Patria. El 21 de agosto se declaró el estado de excepción en algunos municipios del estado de Táchira, medida que se amplió más tarde de manera parcial al estado de Zulia. La represión hacia la comunidad colombiana que habitaba en la zona de la frontera norte fue brutal, seguida por masivas deportaciones, lo que generó tensiones entre Colombia y Venezuela.

 

Estas tensiones se agudizaron el 8 de septiembre tras el cierre del paso de Paraguachón, entre Zulia (VZLA) y La Guajira (COL), debido a la dependencia económica entre ambas regiones, que integran un corredor biocultural de carácter tradicional cimentado en torno a la comunidad indígena wayuu[viii]. Además de cortar cadenas de suministros, el cierre de esta frontera separó familias que habían construido sus formas de vida por sobre –y a través de– los límites imaginarios de las soberanías nacionales, produciéndose una crisis que obligó a establecer un corredor ‘humanitario’ que permitiese –al menos– el tránsito de niños a sus escuelas. Los organismos internacionales tenían que intervenir.

 

En el marco de IIRSA, el paso transfronterizo de Paraguachón es uno de los ‘proyectos ancla’ del EID Andino, que involucra las economías de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. La infraestructura se inscribe en el G1: Conexión Venezuela (Eje Norte Llanero) – Colombia (Zona Norte), como parte de la arteria que organiza el tránsito terrestre en el borde norte de Suramérica a través del Troncal del Caribe[ix]. Cerrarlo es afectar el flujo terrestre entre el Caribe y la columna económica formada a lo largo de Los Andes. Pero su efecto no solo era económico. La decisión de Maduro de cerrar la frontera lo convertía en un agente reaccionario para la modernización y el desarrollo de Los Pueblos de Latinoamérica promovida desde la propia UNASUR. El corto-circuito logístico fue a la vez un corto-circuito ideológico.

 

De todas maneras, el 2015 fue un mal año para el sueño bolivariano. A escala de política interna, el chavismo perdió el control sobre el poder legislativo venezolano por primera vez desde 1998, ante la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Además, a escala regional, el Banco Mundial proyectaba estancamiento económico para América Latina, en parte empujada por la recesión que se vivía en Brasil desde el año anterior, pero principalmente debido al descenso de los precios internacionales de materias primas. Con un el barril de crudo venezolano a US$72 y los futuros de la soja desplomándose en la bolsa de Chicago, ‘la era dorada de los commodities’ se daba oficialmente por cerrada[x].

 

Pero quizás la principal derrota se da en el campo político. En noviembre de 2015 la señora K perdió  las elecciones presidenciales argentinas en segunda vuelta ante el empresario del fútbol Mauricio Macri. Unos meses más tarde, un impeachment del Senado de Brasil saca a Dilma Rousseff de la cabeza del gobierno. Para 2016, las señales de recesión y los casos de corrupción develados en todos los países del continente estaban poniendo contra las cuerdas a proyectos políticos que parecían consolidados. El discurso populista que sostenía a los ‘gobiernos progresistas’ comenzó a dar un giro hacia la derecha. ‘Ke se vayan todxs’ 2.0.

 

Al caer el PT y el kirchnerismo, se debilitaban los pilares de la composición estratégica de UNASUR como plataforma de defensa y desarrollo del proyecto bolivariano. Sin este apoyo, la movida del cierre fronterizo llevada a cabo por Maduro dejaba expuesta la legitimidad de su régimen, en un nuevo escenario político continental donde prima el signo político contrario.

 

Fiesta-grande-tropikal

 

Durante febrero de 2019 toda América Latina vibra al ritmo de la miseria tropikal. El viernes 15 Richard Branson –fundador del conglomerado multinacional Virgin Group– da a conocer la iniciativa Venezuela Aid Live[xi], a realizarse en la ciudad fronteriza de Cúcuta (COL) una semana después, el viernes 22. Al estilo de las grandes convocatorias televisuales globales de las décadas 1980-1990, están confirmadas estrellas de la música latina como Maluma, Juan Luis Guerra y Carlos Vives. En el humor, Sebastián Piñera. El objetivo es hacer un evento caritativo multimedia que permita apoyar al pueblo venezolano desde todo el planeta a través de transferencias bancarias. Y ‘de paso’, claro, posicionar a Juan Guaidó, presidente designado por la Asamblea Nacional de Venezuela, como gobernante legítimo del país ante los ciudadanos-espectadores del planeta. Mmm, no sé. Chasquilla con laca. Hasta para ser bananero me parece pasado de moda.

 

La participación de Piñera en Cúcuta no es algo menor. El mandatario chileno, junto a su homólogo colombiano Iván Duque, han sido los principales impulsores de una nueva institucionalidad regional que sustituya a UNASUR, cuya primera reunión se proyecta para marzo del año en ciernes en Santiago de Chile. El pasado 18 de febrero Piñera ha señalado a través de su cuenta de Twitter que PROSUR –nombre dado al nuevo referente–  se creará “para una mejor coordinación, cooperación e integración regional, libre de ideologías, abierto a todos y 100% comprometido con democracia y DDHH”[xii]. Sic erat scriptum.

 

Esta nueva entidad tiene su antecedente en el Grupo de Lima, instancia multilateral formada el 8 de agosto de 2017 en una cumbre realizada en la capital peruana con la presencia de representantes de 14 países del norte, centro y sur del macro-continente americano, con el propósito de dar seguimiento y lograr una salida pacífica a la ‘crisis venezolana’. Su principal hito estratégico geopolítico ha sido desconocer la legitimidad del nuevo periodo presidencial de Nicolás Maduro[xiii].

 

En su tweet Piñera acusa a UNASUR de ‘exceso de ideología’, pero lo que dice entre-líneas es ‘obsolecencia ideológica’. Durante agosto de 2018, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú deciden suspender de forma indefinida su participación en la entidad aduciendo la situación de acefalia que ésta atraviesa desde inicios de 2017, al terminar el periódo del ex-presidente Colombiano Ernesto Samper como secretario general. Una de las principales críticas apuntan al bloqueo que mantuvieron Bolivia y Venezuela ante la propuesta de Argentina de poner a José Octavio Bordón –actual embajador en Chile– en el cargo.

 

La situación más crítica, sin embargo, la protagoniza Colombia, quien a través de su canciller Carlos Holmes Trujillo declara el 10 de agosto de 2018 su salida total de UNASUR al considerarla como una “caja de resonancia de Venezuela” y “cómplice de la dictadura”[xiv]. Debemos recordar que el presidente Duque, quien había asumido tres días antes de los dichos del canciller, tomó como uno de sus puntos fuertes de campaña el desarrollo de una política anti-chavista (o bien, anti-Maduro) sostenida precisamente en la crisis que ambos países vivieron en 2015, y que cuyos efectos eran evidentes en las zona fronteriza debido al éxodo masivo de venezolanos.

 

Venezuela Aid Live es una demostración de fuerzas de los países e intereses representados en el Grupo de Lima, quienes buscan legitimarse como un bloque capaz de gestionar soluciones concretas –‘no ideológicas’– frente a la ‘crisis humanitaria’ en Venezuela. La premura con que se lleva a cabo la organización del evento buscar presentar de las redes de apoyo internacional con que cuenta la nueva institucionalidad continental. Sin embargo, ni Brason ni Duque ni Piñera contaban con que el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro, a través de su ministro de Comunicación e Información Jorge Rodríguez, anunciaría la realización de otro concierto masivo en la frontera. El evento, enmarcado en la campaña internacional Hands off Venezuela / Manos fuera de Venezuela, se llevará a cabo en el Puente Internacional Simón Bolivar –estado de Táchira– durante los días 22 y 22 febrero. En la cobertura realizada por TeleSur, el periodista Luis Taveras da en el clavo: lo relevante es ‘la logística’[xv].

 

Como señalaba Susan Leigh Star, las infraestructuras solo son visibles cuando fallan[xvi]. En este caso no se trata de un puente o una carretera, sino de un régimen ideológico-político que durante 15 años sirvió como horizonte de integración identitaria y territorial para la región suramericana. UNASUR había sido parte de este sistema gestión trans-nacional, al servir como plataforma donde los gobiernos  democráticamente elegidos podían plantear y desarrollar estrategias conjuntas, defendiendo los procesos de modernización que los mantenían encadenados a un mismo fin. ¿Significa esto que dicho fin común ya no existe? Al contrario, el que nadie se cuestione la integración económica de Suramérica  dice mucho al respecto. Venezuela Aid Live versus Hands Off Venezuela, PROSUR versus UNASUR. El problema no es la integración, porque ella ya se ha realizado de facto. Sobre esto hay que recordar que, si bien la iniciativa IIRSA fue incorporada por UNASUR como parte del Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN) durante 2009, los líneamientos son trazados desde el Comité de Coordinación Técnica (CCT), donde BID, CAF y FONPLATA siguen siendo quienes proponen/imponen las dinámicas a seguir[xvii]. Después de todo, tanto Maduro y Evo, como Duque y Piñera, aceptan sin mayor cuestionamiento el marco de acción que les imponen los EID sobre sus soberanías nacionales. ‘Ventajas comparativas’.

Con una lucidez un tanto asfixiante, Keller Easterling nos advierte que las transformaciones territoriales ya no están siendo escritas -o al menos, no solamente– en el lenguaje soberano de la ley y la diplomacia política tradicional, si no que se encuentran codificadas en la configuración espacial que producen las infraestructuras[xviii]. En ese sentido, este viernes 22 de febrero de 2019, sea Maluma o Roger Waters, en los escenarios a ambos lados de la frontera venezolano-colombiana todes unirán sus voces para cantarle a las cadenas de suministro global. Los tele-espectadores del mundo decidirán quién lo hace mejor.

 

NOTAS

[i]  Para más detalles, Svampa, M.N. Consenso de los commodities y lenguajes de valoración en América Latina. Nueva Sociedad 244(4), 2013, 30-46. Disponible en http://hdl.handle.net/11336/6451

[ii]    Para revisar datos sobre el ‘decenio del auge exportador’ en América Latina, y la nueva posición de China como socio comercial para la región, revisar el documento firmado conjuntamente por OCDE, CAF y CEPAL, Perspectivas para América Latina 2016: Hacia una nueva asociación con China. Disponible en https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/39535/S1501061_es.pdf

[iii]  Una copia del Comunicado de Brasilia. Reunión de Presidentes de América del Sur, Septiembre del 2000, fue publicado en la Revista del Centro Andino de Estudios Internacional 1, 2001, 177-193. Disponible en repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/2063/6/RCI-01-AR1.pdf

[iv]    El Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas está disponible en http://www.unasur.int/images/descargas/DOCUMENTOS%20CONSTITUTIVOS%20DE%20UNASUR/Tratado-UNASUR-solo.pdf

[v]   Sobre la Metodología de la Evaluación de Grupos de proyectos se puede revisar http://www.iirsa.org/admin_iirsa_web/Uploads/Documents/acp_presentacion_%20metodologia_evaluacion_grupos_%20proyectos.pdf. La primera materialización de esto puede leerse en la Cartera de Proyectos de los Ejes de Integración y Desarrollo de 2003, disponible en http://www.iirsa.org/admin_iirsa_web/Uploads/Documents/lb03_completo.pdf

[vi]  Una cobertura ‘oficialista’ del anuncio de Maduro de cierre de fronteras y declaración de estado de excepción, puede revisarse en https://www.telesurtv.net/news/Maduro-anuncia-cierre-de-frontera-con-Colombia-tras-ataque-paramilitar-20150819-0085.html

[vii]  Para más detalles, puede revisar https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/01/160125_venezuela_caracas_ciudad_violenta_dp

[viii]  Sobre el devenir transfronterizo de los Wayuu, http://base.d-p-h.info/es/fiches/dph/fiche-dph-7124.html

[ix]  Para un mapa del proyecto ‘Corredor Santa Marta-Paraguachón’, revise https://www.geosur.info/geosur/iirsa/pdf/es/g1_and.jpg

[x] Una revisión general al respecto puede leerse en https://aldhea.org/america-latina-los-commodities-y-el-final-de-la-epoca-dorada/

[xi]  La declaración Brason puede leerse en el sitio web del grupo Virgin, https://www.virgin.com/richard-branson/join-venezuela-aid-live-support-cause. El sitio oficial del evento, donde además se pueden realizar las donaciones de ‘ayuda humanitaria’ a Venezuela, es https://venezuelaaidlive.com/

[xii] El tweet original puede leerse en https://twitter.com/sebastianpinera/status/1097508516569509888

[xiii]  Sobre esto, se puede leer una copia de la declaración del Grupo de Lima sobre la ilegimidad del gobierno de Maduro en https://minrel.gob.cl/comunicado-del-grupo-de-lima/minrel/2019-01-04/171540.html

[xiv]  Más información en https://www.jornada.com.mx/ultimas/2018/08/28/colombia-abandonara-unasur-anuncia-duque-2867.html

[xv]   https://www.youtube.com/watch?v=jv0I0MJ-ldQ

[xvi]  Star, S.L. The etnography of infrastructure. American Behavioral Scientist 43, 1999, 377-391. Disponible en https://www.imtfi.uci.edu/files/articles/Star.pdf

[xvii] Pesara ver un organigrama de COSIPLAN, revisar http://www.iirsa.org/Page/Detail?menuItemId=123. Sobre las funciones y atribuciones de IIRSA en este marco, revisar el Artículo 2, Capítulo 5, punto B del reglamento de COSIPLAN, disponible en http://www.iirsa.org/admin_iirsa_web/Uploads/Documents/cosiplan_reglamento.pdf

[xviii] Easterling, K. Extrastatecraft: the power of infraestructure space. London: Verso. 2014.