Por Leonardo Fabián Sai
El capital cibernético es una forma específica de capital de alta tecnología capaz de subsumir el lazo social. Al apropiarse de las relaciones sociales mediante dispositivos tecnológicos, el capital cibernético trastoca el conjunto de las relaciones humanas en una acumulación de datos que posibilita tanto la predicción de la conducta humana como la planificación jerárquica del capital. El resultado es una nueva relación con el cuerpo y el lenguaje.

- 1.Un obrero de los siglos XIX o XX era explotado en su cuerpo, en sus fuerzas de trabajo, pero regiones completas de su actividad –como la conversación, la medición de los latidos del corazón o el sexo– quedaban por fuera de la explotación del capital. El fundamento de las ganancias del capital cibernético ya no es un plusvalor extraído del contexto industrial, sino uno extraído directamente de la explotación de la experiencia humana en general mediante productos intelectuales del trabajo humano: algoritmos. Junto con Sofía Scasserra, hemos denominado este plusvalor plusvalor de vida. Este plusvalor de vida implica, ni más ni menos, que una extensión ontológica del locus de la constitución del plusvalor, que ahora abarca toda la trama de la vida biológica, psíquica y social. S. Scasserra y L.F. Sai: «La cuestión de los datos: plusvalía de vida, bienes comunes y Estados inteligentes», análisis, Fundación Friedrich Ebert, 6/2020, disponible en library.fes.de.
- 2.Esta automatización del lazo social lo robustece a niveles insospechados, impidiendo la anomia, relanzando el lazo social de forma ampliada y generando hechos sociales propios de la sociedad de control: «polarización social», «burbujas informativas» o «universos simbólicos paralelos» son todos fenómenos de (auto)control sistémicos, tecnológicamente inducidos.
- 3.¿A qué llamamos «laboratorios sin paredes»? A la investigación transnacional, comunitaria, experimental, análoga y en red; a la instalación, la plataforma, el proyecto realizado por los científicos como gestación de una idea que se disuelve en el mismo momento en que se realiza: queda la fórmula, aumenta el conocimiento universal, pero ya no pueden reproducirse, en idénticas condiciones, sus condiciones reales de experimentación.
- 4.En la bioeconomía del capital cibernético, el trabajo vivo potencia el trabajo vivo. Un ejemplo es la biotecnología industrial: la biotecnología se define como el uso de organismos vivos o partes de ellos (estructuras subcelulares, moléculas) para la producción de bienes y servicios. En términos generales, los seres humanos han venido desarrollando esto hace miles de años, en actividades como la producción de alimentos fermentados (pan, yogur, vinos, cerveza, etc.), pero es la biotecnología moderna la que, específicamente, hace uso y dominio de la información genética. Es vida que potencia vida.
- 5.¿A qué llamamos cuerpo-cyborg? Al pasaje hacia un modo de conservación de la cultura fundado ya no en una tradición oral, ni en una escritura, sino en la pura tecnología. A la acumulación de tecnología objetivada en el cuerpo como invasión, reconstrucción y potenciación de nuestra biología por medios cibernéticos.
- 6.La exposición de este proceso de captura se encuentra desarrollada en L.F. Sai: «Fragmentos de fragmentos: vida psíquica, forma estética y potencia histórica» en Espectros No 6, 2020.
- 7.El liberalismo encarna la voluntad de producir el mundo exterior como el interior absoluto del individuo, confortable, decorado, suficientemente grande para disfrazar la prisión, diría Walter Benjamin: aspira a disfrutar de la totalidad del mundo sin tener que salir de casa.
- 8.El ser cotidiano de la cibernética puede ser interpretado como la compulsión a permanecer «conectado», «ver qué pasa en las redes». El asunto, por estos días, es resistir la anulación del deseo por el goce infinito del ojo y del oído.
- 9.Una nueva disciplina, llamada «agnotología», se encarga de estudiar esta cuestión de la ignorancia socialmente inducida. El canal de noticias público alemán Deutsche Welle (DW Documental) ha realizado un documental de investigación al respecto, Manipuladores de opinión (2021).
- 10.En estos años, el hecho histórico ocurrido fue la expropiación originaria de datos. De ahora en más asistiremos a la regulación y legalidad del flujo de datos; al surgimiento de nuevos derechos (derecho al anonimato, por ejemplo) y «buenas prácticas de privacidad» que organicen la legitimidad, a largo plazo, del capitalismo cibernético. Es un paso necesario e indispensable para que este despliegue los nuevos diseños para el medio ambiente humano: las ciudades inteligentes.
- 11.¿Quiénes utilizan esas materias primas? Toda la fuerza de trabajo científica tecnológica (programadores, analistas de sistemas, informáticos, sociólogos, psicólogos, etc.) que, ya sea dentro de un laboratorio de Google o como emprendimiento tecnológico tipo PYME, manipula esas masas de datos para inventar, escribir, fórmulas, algoritmos, con los cuales ofrecerán mercancías inmateriales (productos y servicios). Allí está el verdadero plusvalor productivo: el plusvalor algorítmico.
- 12.Tiziana Terranova comete un serio error, en nuestra opinión, al considerar los algoritmos como parte del «capital fijo» («Marx en tiempo de algoritmos» en Nueva Sociedad No 277, 9-10/2018, disponible en www.nuso.org). Los algoritmos, bajo el comando del capital, son propiedades intelectuales: verdaderos arcanos de su poder tecnológico, secretos de Estado del capital. Los algoritmos del capital son fórmulas secretas, bienes irreproducibles, súper productivos, de inmenso valor.
- 13.Para la sociología, «esencia humana» significa, en términos del Marx de la tesis 6 sobre Feuerbach, el «conjunto de relaciones sociales».
- 14.Sobre este asunto, resulta indispensable la lectura de Gabriel Muro: «Los algoritmos vivientes» en Espectros No 7, 2021.
- 15.Los ordenadores clásicos convierten la información en unos y ceros. En computación cuántica, los sistemas pueden ser uno y cero a la vez.
- 16.El enemigo principal del capital cibernético, desde luego, no son los sindicatos sino la «civilización del petróleo». Esta le impone límites energéticos, límites que lo provocan y desafían su superación. Veremos desarrollarse esta cuestión a lo largo de todo el presente siglo.
Este artículo es copia fiel del publicado en la revista Nueva Sociedad 294, Julio – Agosto 2021, ISSN: 0251-3552

