De votos, paz, welfare y democracia

por Santiago de Arcos-Halyburton 

“Cuál es su evaluación del resultado de las elecciones del domingo? 

Existen dos tipos de evaluación: intentar escuchar el rugido de la plebe o taparse los oídos con narrativas pre-fabricadas. Explicar a Bolsonaro es fácil, difícil es explicar las condiciones que nos trajeron aquí y la inmensa franja de electores que voto por él.” 1

 

Hablamos de elecciones, de un escenario que se ha repetido una y otra vez, donde la progresía nos chantajea con el “fascismo” y una nueva Guerra Fría, en un esquema de polarización marcada por el reflujo de la movilización social, que la misma “izquierda” produce al encerrar la potencia destituyente de Octubre 2019 en una Convención Constitucional impotente, marcada por el ascenso del Leviatán administrativo que crean las cuarentenas, los encierros, el acto de estructuración de una subjetividad de la servidumbre voluntaria que se construye a través de vacunaciones y pases de movilidad, un modelo de control social donde la vida pasa a ser la moneda de cambio que el capitalismo nos regala si aceptamos la miseria social, cultural, la no vida como forma de existencia cattiva y sumisa. Por otra parte Octubre, Junho, Gezi, Tahrir, Maidan, Occupy, Acampadas, son enseñanzas de un modo otro en que la multitud de las luchas realiza su nuevo aprendizaje, donde lo central es que solo las luchas cambiaran la vida, y que la vida privada es una vida privada de vida sin luchar, que luchando construimos democracia, que solo de ese modo sostenemos el momento constituyente, donde la multitud, reconociéndose, se impone la destrucción del estado actual de las cosas.

La “izquierda”, se apropio de Octubre, y lo negocio en ese Acuerdo por la Paz, que obvió la demanda central: llegar a fin de mes, vivir mejor, dignidad, escamoteándola y mistificándola en una nueva constitución que venga a aggiornar el régimen, incorporando las nuevas figuras, que surgen de la relación trabajo-capital, del smartwork y el trabajo a destajo, ofreciendo un ilusorio welfare. 

La “izquierda” binaria, polar, no sabe leer el momento que atraviesan las luchas, a pesar, de que es ella, mas el estado de excepción, quien las ha empujado al estado de postración en que se encuentran, no entiende que la gente no aguanta más, que esos muertos que Kast menciona en las poblaciones marginales, son reales, que el narcotráfico y la delincuencia son una preocupación real de la gente común y corriente, lejos de constituciones y luchas intestinas entre segmentos de clase política, que representa, aun, a pipiolos y pelucones, pero nunca más a la plebe proletaria.

Pero que es una lucha, como se define, a partir de que trazamos sus líneas y puntos de fuga? Desde ella van a surgir las circunstancias que en las correlaciones de fuerzas, se impongan como fruto de la potencia derramada, las brechas que las luchas abren establecen, finalmente, la salida constitucional, como cierre a esas mismas luchas, como momento de trueque y salvamento del régimen. Pero lo que la “izquierda” hace, es hablar a sus correligionarios, definiendo las condiciones de las luchas, que condicionan el momento electoral, desde su propio deseo burocrático, disociado de lo social en el real, en una especie de prejuicio a priori constituyendo un momento burocrático y por ende incapaz de generar nada, excepto la mediación o la derrota, sí o sí, un acto autoritario per se, definiendo desde los propios intereses de la burocracia partidaria, un destino para esas luchas, incluso a contramano de la multitud que las levanta.

No podemos asumir el voto crítico reciclado en el Frente Amplio y las comparsas que traiga al baile, negociadas en torno a la baraja sobrante de la potencia de Octubre, que aun reverbera débilmente en la orfandad, transformándose en los 900 mil votos de Parisi, o la anti política que solo desea acabar con todo el sistema del Estado de los partidos, de las instituciones como botín de guerra, el canto del cisne que el populismo levanta desde la decepción con el Octubre derrotado, mistificado en la Convención Constitucionalista y la moneda falsa que los convencionales venden. Parisi y Kast son fruto de esas maniobras, nacen del desencanto, de la rabia, del odio al establishment y se transforma en populismo impúdico en un uno y odio a las minorías, xenofobia, autoritarismo y un nacionalismo exacerbado, en el otro. Bolsonaro, Putin, Trump son el botón de muestra en el que nos miramos: una izquierda inexistente, donde su relación con los más pobres es asistencialista, patriarcal, cínica, totalmente desconectada de las luchas de esos pobres, y por el otro un sentimiento, encarnado en Kast y Parisi, de desencanto y de voto protesta, porque la “izquierda” no puede y no tiene nada que ofrecer, cuando lo que se demanda es un nuevo welfare que nos proteja de la barbarie estatal y sus cuarentenas del desempleo, del trabajo a destajo para pocos, del encierro y el hambre para muchos dentro del capitalismo de plataformas e Inteligencia Artificial, un welfare donde las diferencias puedan desarrollarse en un terreno democrático, donde la Paz no depende del orden de las armas, sino que de una revitalización social y económica de la democracia. Esta es la única forma de luchar contra el fascismo, y la nueva Guerra Fría que intentan imponernos como escenario.

Notas

 1 Entrevista a Bruno Cava de la Universidad Nômade, Brasil, en IHU-Unisinos, 2018, traducción del autor.

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