ELECCIONES O NO ELECCIONES EN VENEZUELA: CUENTOS DE LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA

por Jeudiel Martínez

I
Los antichavistas están ahora ante el dilema de participar o no en elecciones, parlamentarias en este caso. Lo más probable es que los hagan porque como hay unas encuestas por ahí que dicen que la gente está es dispuesta a votar pues están diciendo «!!! repampanos, es hora de ir a las urnas!!!», al menos eso dice la oposición de las buenas almas, que ve la política como un capítulo del manual de urbanidad de Carreño y que espera que el chavismo «entre en razón» o «acepte la realidad».

Por supuesto no hay ninguna reflexión sobre el problema de fondo de que, luego de 2017, su estrategia fue desmovilizante y enfocada en una diplomacia que no funcionó y que lo que ocurre hoy no solo es obra y resultado del chavismo sino de varios fracasos adicionales de la oposición…pero «el pasado es pasado» dirían ellos, y hay que enfrentar el presente. Ya tienen un precedente de haber dañado seriamente al país por abstenerse en 2005, en elecciones parlamentarias, un perjuicio tan grande al menos como el paro petrolero y el Golpe de Abril . Desde entonces en vez de considerar cada situación por separado, en general, lo que han hecho es aplicar un principio moral «siempre hay que participar en elecciones», o “no hay garantías con esta dictadura” ellos se sienten muy preclaros al decir esas cosas, se escandalizan de que alguien les diga lo contrario…

Pero cómo son estas elecciones a diferencia de las de 2005?. Hasta ese año, incluso hasta 2012 las elecciones eran transparentes PORQUE EL CHAVISMO NO ERA UNA DICTADURA solo un gobierno autoritario y ventajista, más monarquia que tirania, si nos ponemos clasicos…el acuerdo con Carter y la necesidad de regularizar las relaciones con EEUU les obligó a crear un sistema electoral que, aunque controlado por ellos, era auditable. Es que no podían eliminar las elecciones y, además, no querian hacerlo, tenian confianza en ganarlas gracias a Chávez porque ese era un régimen plebiscitario (de ahí la importancia capital del clientelismo y la corrupción masivas)…por eso es que luego de 2008, cuando ya sabían que no eran invulnerables electoralmente, modificaron la ley electoral iniciando una tendencia en que se trata no de eliminar la oposición sino de tenerla contenida, limitada.

Pero lo que pasó luego de 2015, sin Chávez y sin petrodólares, ya no es un simple fraude: es una FALSIFICACIÓN DE LA ELECCIÓN al estilo de la constituyente. Compiten los candidatos que el chavismo quiere, en las condiciones que quiere, aquellos que son adversos son descartados y los que concurren ya tienen, inevitablemente, un tinte y un discurso colaboracionista…peor aún: luego de lo que pasó en la Asamblea Nacional, donde empezaron a usar políticos sobornados como proxies, parece que la táctica ahora será usar partidos y candidatos falsos de oposición, esto incluye que el Tribunal Supremo le entregue el control de partidos de oposición como Primero Justicia a sectores de esos partidos que han hecho “acuerdos” con el chavismo…Esto no debería ser necesario explicarlo luego de la constituyente y la elección de Maduro: más que un fraude del resultado es falsificar la elección como se falsifica un billete, en una jugada digna de simulacro y simulación de Baudrillard.

Estas elecciones que son de verdad joyas de lo que los mismos chavistas llaman “guerra híbrida” son un juego, una burla, Maduro podría sonreír y guiñar el ojo a la gente como diciendo “claro que no son elecciones” porque si la gente NO CREE en las elecciones los únicos que van a votar son los chavistas del aparato, los fanáticos y los desesperados, y luego el gobierno y la izquierda global y Rusia, etc. podrán decir que el chavismo recuperó la mayoria con 50% de los votos así hayan votado 20 personas…Pero incluso si la gente va, y vota, además de que los candidatos están filtrados y no hay control del resultado, ahora está la posibilidad de que los supuestos candidatos y partidos de oposición sean comparsas al estilo de Luis Parra.

II
Semejante jugada que, aunque burda, es muy, muy astuta, y particularmente difícil de entender para estos liberales de corte normativo, moralista, que componen la oposición moderada que lo resuelven todo con normas de urbanidad “cómo no vamos a ir a elecciones si somos demócratas”. No olvidemos cómo el chavismo juega con esta gente tan excelente pero también tan leguleya de las ONG y los derechos humanos: esconden a Requesens y todos se vuelven locos hablando de desaparición forzada, cuando se les dice que simplemente está incomunicado invocan miles de definicos, acuerdos y reglamentos…y entonces los chavistas lo aparecen como burlándose de ellos de la misma manera en que los adultos juegan con los niños “robándole la nariz” o algo así…

Es cierto que hay una veta más “pragmática”, si eso es posible, de la oposición venezolana y pasa por la idea de que Maduro “tiene” que hacer elecciones. Estos “tiene” le dan una enorme seguridad a los antichavistas: Trump “tiene” que intervenir en Venezuela, decían hace un año, porque razones de prestigio y porque “no puede” dejar operar el terrorismo desde Venezuela…resulta que Trump es quien decide lo que Trump tiene que hacer y, cómo lo descubrieron en Kobane y en Corea del Norte, no es para satisfacer las expectativas (imaginarias) de otros.

De los “tiene” de la oposición moderada, aquel de “estamos condenados a dialogar” es legendario, y prueba que en este sector hay un moralismo y un normativismo que, simplemente, no termina de dejarlos acceder a la realidad, es decir, a entender la naturaleza del chavismo. En esa veta entran las declaraciones recientes del politólogo John Magdaleno: “El oficialismo debe restituir las garantías si quiere sobrevivir a largo plazo” que son de lo más notables porque desconoce el hecho, evidente, de que el oficialismo ha sobrevivido hasta este punto suspendiendo y arrebatando todo tipo de garantías.

Es verdad que para una clase política, autoritaria o no, una negociación -como Nicaragua en el 89 la reforma neoliberal- puede ser el mejor camino para estabilizar un gobierno tiránico, yo mismo creí eso hasta 2018, cuando la REALIDAD me mostró claramente otra cosa. Pero gente como Magdaleno por un lado no entiende que el chavismo no está dispuesto a hacer eso, que no lo ha hecho, y por el otro, que eso ya deja ver una RACIONALIDAD en el chavismo que es distinta a la de los políticos tradicionales, incluso autoritarios, y que se ha demostrado efectiva para mantenerse en el poder: lo que distingue el periodo de Maduro del de Chávez es que Maduro se ha librado cada vez más de la razón burocrática y estatista, gubernamental, para concentrarse en una semejante a la del crimen organizado, de la guerra en red en la que, indudablemente, son eficientes.

La frase “en el largo plazo” por si sola lo dice todo sobre esa incapacidad de entender al adversario pues el chavismo, y esto se ha demostrado, una y otra y otra vez, no piensa en el largo plazo, siempre está improvisando, cree que cada dia, cada mes y cada año de sobrevivencia es una victoria y que largo plazo del chavismo se hace sumando cortos plazos. El chavismo es survivalista.

Habiendo tenido éxito hasta ahora en mantenerse en el poder, porque habrían de cambiar de estrategia?. El año pasado, con las sanciones a todo vapor, tras una conspiración en su contra desde lo más alto del comando militar, habiendo enfrentado revueltas populares los primeros meses del año no cedió en nada…porque habría de hacerlo ahora que está a la ofensiva?

Así que Maduro no “tiene” que hacer lo que la oposición piensa que tiene que hacer, ellos pasaron todo el año diciendo que “tenía” que dialogar o negociar y simplemente usó las charlas para ganar tiempo descartando las elecciones presidenciales. Ahora se dice que, para normalizar un poco la situación económica, “tiene” que tener un parlamento que apruebe endeudamientos, presupuestos, etc. y Maduro lo sabe: va a elegir un parlamento títere que haga eso mismo y, si no le resulta, si ese parlamento no va a ser reconocido internacionalmente, entonces seguirá esquivando las sanciones como lo ha hecho desde el año pasado, sanciones que, dicho sea de paso, están aflojando ahora que hay poderosas fuerzas haciendo lobby a favor del chavismo pues, una vez más, Trump no tiene que calcular cómo los venezolanos creen que debe sino como A ÉL LE CONVIENE y hay gente convenciendo de que le conviene mantener a las petroleras americanas en Venezuela Rudolph Giuliani y la Chevron están ya abogando por él. La red chavista abarca grandes empresas y gobiernos en europa mientras las buenas almas hablan de cómo “tiene” que hacer elecciones…

III

Según Magdaleno han estudiado centenares de casos de transición democrática. Uno solo puede preguntarse si en algunos de ellos quede registro de una oposición que descarta, por completo, la idea de que la población se movilice para tener algún control sobre su propio destino. Las luchas contra regímenes como chavista toman años, a veces décadas, y pasan por periodos de desmovilización y removilización, a veces arrancan desde cero. Poblaciones depauperadas como la de Rumania y Haití derrocaron a sus opresores y otras, como la palestina, aunque usualmente derrotadas nunca dejan de movilizarse en algún grado. Pero, como hemos dicho antes, todas las tendencias del antichavismo rechazaron la movilización como opción luego de 2017 sin entender qué pasó entonces y como, ellos mismos, jugaron un papel en el fracaso de una rebelión que enfrentaba condiciones muy adversas.

Movilizar a la gente es para los antichavistas tan imposible como tocar el sol con el dedo, la desmovilización se ha convertido casi en un axioma y se pueden contar con los dedos de las manos las personas que siquiera la mencionan.

En el caso de las elecciones parlamentarias esto es muy importante porque, sin movilización, no hay posibilidad alguna de que sean más que una falsificación. Sin embargo muchos las ven como una suerte de apertura aún cuando no lo sea: es cierto que, estando bajo presión, gobiernos autoritarios o totalitarios hacen elecciones sea porque han tenido que ceder sea como maniobra para manejar esas presiones. En ese caso se puede hablar, efectivamente, de una oportunidad para ocupar espacios. Pero este no es el caso: el chavismo está a la ofensiva y es quien quiere ocupar el espacio del poder legislativo para avanzar en su normalización (a su manera africana claro está) que, en este punto, ya es la tendencia.

En este caso, sin ser binario, se plantean dos opciones claras: si las elecciones son tan adulteradas como las otras dos anteriores la gente se abstendrá masivamente y no querrá nada tener que ver con ellas. Si no lo son, si inspiran alguna confianza e incluso, si alguna oposición real participa (eso en este punto lo decide el chavismo) es bastante difícil creer que el chavismo va a permitir un resultado como el de 2015. Diputados reales de oposición pueden quedar allí, en minoría, sólo para que el gobierno pueda decir que las elecciones fueron libres. Pero, en este punto, lo que ocurra depende por completo de cómo el gobierno las quiera diseñar y el chavismo, repitamos, no está en un periodo de repliegue, de concesiones, ni nada de eso.

Es difícil ver una razón para que no actúen con la misma determinación y saña ante esas elecciones como lo hicieron para tomar control de la vieja Asamblea Nacional…que se los impide? Las sanciones a las que han sobrevivido y que hasta han logrado aflojar un poco?, no vino un patrullero americano a traer la noticia de que habían sido levantadas sanciones contra el Banco Central?

Henrique Capriles ha hecho una aproximación un poco más pragmática y un poco menos sumisa al asunto hablando de las elecciones en relación a la movilización política planteando combinar las dos vías. Eso, en general, es posible pero habría que ver las circunstancias en que se den las elecciones: movilizar la gente por esa vía implica que habrá candidatos en los que la gente podrá verter su descontento, como hizo en 2015, seguir el proceso y si cree que hay fraude salir a las calles…pero puede ser que esta sea una versión parlamentaria de la elección presidencial de 2018 (y los últimos acontecimientos indican que puede ser así) o el número de candidatos de oposición reales sea demasiado pequeño para cambiar nada y queden allí, solo para que la gente se ilusione con que hizo algo.

En ese contexto hay quien habla de presionar o negociar con el gobierno sobre el proceso electoral, sobre el CNE nuevo, etc. pero como si, dicen los mismos antichavistas, el país está desmovilizado?. Las esperanzas se basan, por completo, en presiones externas que no se sabe si ocurrirán o si serán efectivas. Por demás, incluso si el chavismo renueva el CNE y mete otras figuras que no estén en su nómina, todavía queda el Tribunal Supremo de Justicia y la constituyente disponibles para vetar partidos y candidatos o entregar los partidos de oposición a quien les convenga, para aprobar leyes o reglamentos a conveniencia, etc.

Entonces qué es lo que hace la diferencia, pragmáticamente hablando? No las elecciones en sí sino las presiones y fuerzas que actúan contra y sobre el chavismo antes, durante y después de ellas. Para los que todavía tienen el fetichismo por Trump o la llamada “comunidad internacional” eso puede tener sentido pero hasta ahora ninguna presión externa ha sido eficaz para hacer que el chavismo cambie o negocie su monopolio del poder político: lo más probable es que haga su simulacro electoral y, si no le resulta, seguirá improvisando. El rango de lo que los chavistas consideran que es conveniente o útil es muy limitado: la constituyente sirvió para iniciar una estabilización política y terminar el ciclo de rebelión, las presidenciales para mantener a Maduro en el poder, en ambos casos, había mejores alternativas que desecharon y muchos efectos adversos con los que lidiaron en su momento, porque el objetivo era siempre muy específico y enfocado en el corto plazo.

Pero incluso si se hicieran elecciones transparentes donde la oposición tiene mayoría: no volveríamos al mismo punto de 2019? Que un poder legislativo haga leyes y pueda limitar el poder del ejecutivo requiere una institucionalidad que Venezuela no tiene, que pueda oponerse de otras maneras implica que pueda invocar fuerzas que le apoyen…

Así, el asunto siempre vuelve al de las fuerzas. Lo único que justifica estas elecciones, luego de todas las obscenidades que han ocurrido, es la vaga expectativa que la coyuntura sirva para movilizar a la gente…pues el problema es aquel que los antichavistas sean moderados (colaboracionistas?) o radicales (radicales en que o de que?) no quieren pensar: a la vez las fracturas en la red del poder chavista y la movilización de fuerzas sin las cuales no ocurre transición política alguna excepto que, como en argentina, el régimen se desmorone.

Si se descartan esas dos hipótesis solo quedan opciones como el Éxodo, la lucha por la sobrevivencia, y la resistencia cotidiana que, de ser cierto que Venezuela es el único país de la tierra donde la gente es completamente incapaz de luchar por su libertad (ahora o en el futuro) son las únicas que quedan….

Porque este ciclo de ya veinte años de ilusiones y desilusiones antichavistas, de depresiones desmovilizantes seguidas de expectativas ilusorias, me parece, nos lo podemos ahorrar…

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