Giorgio Agamben: El discurso histórico al Senado

por Giorgio Agamben

Publicamos la transcripción completa del discurso pronunciado el 7 de octubre por Giorgio Agamben sobre el pase verde frente a la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado.

 

Me centraré únicamente en dos puntos que me gustaría señalar a la atención de los parlamentarios que deberán votar sobre la conversión del Decreto en ley. La primera es la obvia, subrayo la palabra obvia, contradicción del Decreto en cuestión. Sabéis que el Gobierno con un Decreto-ley especial, el número 44 de 2021, llamado escudo penal ahora convertido en ley, se ha eximido de cualquier responsabilidad por los daños ocasionados por la vacuna. Y la gravedad de estos daños resulta del hecho de que el artículo 3 del Decreto en cuestión menciona explícitamente los artículos 589 y 590 del Código Penal que se refieren al homicidio y lesión por negligencia.

Como han señalado juristas autorizados, esto significa que el Estado no se siente con ganas de responsabilizarse por una vacuna que no ha terminado su fase experimental y, sin embargo, al mismo tiempo, intenta obligar a los ciudadanos a vacunarse por cualquier medio, excluyéndoles de la vida social y ahora, con el nuevo Decreto que están llamados a votar, privándolos incluso de la oportunidad de trabajar.

¿Es posible, pregunto, imaginar una situación que sea legal y moralmente más anormal? ¿Cómo puede el Estado acusar de irresponsabilidad a quienes optan por no vacunarse, cuando es el mismo Estado el que declina formalmente toda responsabilidad por las posibles graves consecuencias, recordar los artículos 589 590 muertos y heridos de la vacuna?

Aquí me gustaría que los parlamentarios reflexionaran sobre esta contradicción que en mi opinión constituye una auténtica monstruosidad jurídica.

El segundo punto al que me gustaría llamar su atención no se refiere al problema médico de la vacuna sino al político del pase verde, que no hay que confundir con el primero, hemos sido  vacunados muchas veces, sin que esto nos obligue a mostrar un certificado.

Científicos y médicos han dicho que el pase verde no tiene importancia médica en sí mismo, pero sirve para obligar a las personas a vacunarse. En cambio, creo que se puede y se debe decir lo contrario, es decir, que la vacuna es un medio para obligar a las personas a tener un pase verde, es decir, un dispositivo que les permite controlar y rastrear sus movimientos, una medida sin precedentes.

Los politólogos saben desde hace mucho tiempo que nuestras sociedades han pasado desde hace mucho tiempo del modelo que una vez se llamó sociedad disciplinaria al modelo de la sociedad de control, una sociedad fundada en un control digital virtualmente ilimitado de los comportamientos individuales que, por lo tanto, se vuelven cuantificables en un algoritmo. Ahora nos estamos acostumbrando a estos dispositivos de control, pero me pregunto hasta dónde estamos dispuestos a aceptar que llegue este control. ¿Es posible que los ciudadanos y una sociedad que dice ser democrática se encuentren en una situación peor que los ciudadanos de la Unión Soviética bajo Stalin?

Es que los ciudadanos soviéticos estaban obligados a mostrar un pase por cada movimiento de una region a otra, pero nosotros somos obligados a mostrar un pase verde también para ir a un restaurante, también para ir a un museo, también para ir al cine, y ahora lo que es aún más grave con el Decreto que se trata de convertir en ley, incluso cada vez que vas a trabajar.

Además, cómo es posible aceptar que por primera vez en la historia de Italia después de las leyes fascistas de 1938 sobre los no arios, se creen ciudadanos de segunda clase que están sujetos a restricciones que desde un punto de vista estrictamente legal, obviamente, los dos fenómenos no tienen ninguna relación y hablo solo de analogía jurídica, sufren restricciones idénticas a las que padecían los no arios.

Todo apunta a que los decretos-leyes deben enmarcarse en un proceso de transformación de las instituciones y paradigmas de gobernanza de la sociedad en la que nos encontramos. Una transformación que es tanto más insidiosa porque, como había sucedido con el fascismo, se produce sin modificación del texto de la Constitución, pero se produce de forma subrepticia.

El modelo así erosionado y anulado es el de las democracias parlamentarias con sus derechos, sus garantías constitucionales, y en su lugar se instala un paradigma de gobierno en el que, en nombre de la bioseguridad y el control, las libertades individuales están destinadas a sufrir limitaciones crecientes. La concentración exclusiva de atención en los contagios, en la salud, me parece que nos impide percibir cuál es el significado de esta gran transformación y darnos cuenta de cómo los propios gobiernos no se cansan de recordarnos que la seguridad y las emergencias no son fenómenos transitorios, sino que constituyen la nueva forma de gobernabilidad.

Creo que en esta perspectiva es urgente que los parlamentarios consideren con mucho cuidado la transformación política en curso, que no se enfoquen solo en la salud. Lo que a la larga está destinado a vaciar el Parlamento de sus competencias al reducirlo, como está sucediendo ahora, a simplemente aprobar en nombre de bioseguridad, decretos que emanan de organizaciones y personas que tienen muy poco que ver con el Parlamento.

Gracias.

Traducción del italiano: Santiago de Arcos-Halyburton

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