La crisis de la política y las aperturas a otra política

Por Eduardo Gudynas *

Lo que tradicionalmente se califica como “la política” está inmersa en múltiples crisis. En sus dimensiones sociales, se puede recordar como ejemplo que América Latina sigue siendo la región más violenta del mundo tanto en el número total de homicidios como en su proporción respecto a la población. Brasil, Colombia, México y Jamaica están entre los países que más sufren esa situación. En el terreno ambiental, desde hace décadas se repiten las alertas sobre la deforestación, pérdida de biodiversidad y la contaminación.

La pandemia por coronavirus dejó más en claro las dramáticas circunstancias que se viven, ya que al menos 1,5 millones de personas murieron, mientras se aplicaban todo tipo de cuarentenas, controles y castigos. Por una razón o por otra, podría decirse que en muchos sitios, esos ejemplos de muerte o destrucción recuerdan a los de una guerra. Es una situación que particularmente golpea a las comunidades campesinas e indígenas, y que llega a extremos como la lenta pero persistente destrucción de los ambientes amazónicos y de los medios de vida que sostienen a los pueblos originarios.

Sin embargo, los sistemas políticos no logran resolver esas problemáticas. Se suman las denuncias sobre asesinatos o contaminaciones, pero raramente tienen consecuencias políticas en la renuncia de un ministro. El manejo de la pandemia fue terrible en casi todos los países, pero no se instaló un debate político que llevara a imponer una reforma del sector salud para que eso no se repitiera.

No puede olvidarse que en el pasado se vivieron en América Latina dramas como estos. Recordemos por un momento las dictaduras militares del siglo XX, y que en el caso de Argentina, finalmente desembocó en un rechazo e indignación que ganó las calles, desembocando en la caída de los generales. Le siguió el horror ante los crímenes, las tortugas y las desapariciones, y en ese contexto es que se publicó el reporte “Nunca más” (elaborado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas). En sus páginas se advierte que el país padeció de su “más grande tragedia” en la cual los principios de los derechos humanos fueron pisoteados y desconocidos.

Ese recordatorio sirve para plantear una inevitable cuestión: ¿por qué no ocurre algo similar en la actualidad? ¿Por qué no se suceden demandas por un “nunca más”, por ejemplo antes los asesinados, ante los que duermen en las calles o no consiguen alimentarse, o frente a la destrucción ambiental? ¿Por qué no hay una insurrección de las grandes masas urbanas reclamando salvaguardar la vida de los indígenas? Todos esos problemas son nuestras tragedias actuales y en todos ellos se pisotean derechos.

Ante esos cuestionamientos se responde con referencias a la ineficiencia en los gobiernos, su subordinación a intereses económicos o la corrupción. A la vez, se cuestiona a los líderes y partidos políticos porque si bien prometen cambios y soluciones, en los hechos los problemas se repiten, y poco a poco se agravan. Todo esto, a su vez, desemboca en lo que se describe como el desencanto con la política, y que no ha dejado de profundizarse. La mayor parte de los latinoamericanos confían mucho más en su iglesia, en los militares e incluso en empresas, antes que en los actores políticos. Solamente un 27% de los encuestados dicen confiar en el propio gobierno, y apenas 13 % en los partidos políticos (1).

Sabemos que la política contemporánea, heredera de tradiciones eurocéntricas, se construyó invocando la razón, la libertad, el bienestar y la paz. También es conocido que estuvo plagada de contradicciones, donde la política también creó mecanismos de control y disciplinamiento, amparó el colonialismo y el racismo, consolidó la desigualdad y la pobreza, legitimó la opresión y los totalitarismos.

Pero esas caídas desencadenaban reacciones tanto dentro de la política como en la ciudadanía. Se disparaban protestas contra las violaciones de los derechos, se enfrentaba el colonialismo y el racismo, ocurrían movilizaciones por la democracia o en defensa de los trabajadores, y así sucesivamente. Eran reacciones ante situaciones que se consideraban intolerables o indignantes, eran respuestas alimentadas por el horror, como las que explican aquellos “nunca más”.

Esa dinámica de avances y retrocesos, con todas sus contradicciones, se está alterando. Lo que algunos calificaban como correcciones propias de la biopolítica, citando a M. Foucault (2), ahora son más esporádicas y menos potentes, y prevalece la aceptación y la resignación. Son tantas las denuncias sobre incumplimientos de derechos, que dejan de llamar la atención; se convive con violencias tan agudas que muchos sectores ciudadanos las naturalizan. La pandemia acentuó esta situación al tolerar muertes y controles como nunca antes.

Se está cruzando un umbral que desemboca en la necropolítica. Este término, acuñado por el camerunés Achille Mbembe, puede ser ajustado y redefinido a la situación actual para describir una política que deja morir a las personas y a la Naturaleza aunque mantiene vivas a las economías. No es un sinónimo de acciones violentas específicas, pero si es funcional a ellas, y genera las condiciones para su aceptación y su reproducción (3).

El gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil fue un ejemplo de la deriva hacia la necropolítica, por sus posturas racistas, machistas y violentistas. Su gestión es responsable directa de la ola de muertes por Covid, de crímenes en ciudades, del genocidio de pueblos indígenas y de la depredación ecológica. Deisy Ventura, profesora en la Universidad de São Paulo, sostiene que las acciones del gobierno fueron actos intencionales deshumanizados, donde los intereses económicos justificaban la “muerte masiva de los más frágiles”.

Lo que es intolerable, como las muertes masivas, especialmente de pobres e indígenas, fue justificado y tolerado por amplios sectores ciudadanos. Los bolsonaristas no escondían sus extremismos, y allí donde había una legitimación, ésta no se basaba en la moral sino en la economía y el mercado. Ventura concluye con un lapidario juicio: Brasil es un “país humillado por haber tolerado lo intolerable” (4). Pero a pesar de todo eso, Bolsonaro mantuvo un enorme apoyo ciudadano (logró más de 58 millones de votos, frente a poco más de 60 millones para la coalición de Lula da Silva en 2022).

Actualmente en Perú ocurre algo similar, ya que permanece un gobierno a pesar de las decenas de muertos y más de mil heridos en las represiones, y repetidas movilizaciones de distintos sectores ciudadanos. Sea en este país como en otros, estamos ante situaciones en las que muchas personas dejan de ser ciudadanos, e incluso quedan despojadas de su humanidad, para ser inferiorizados, marginalizados o excluidos.

Bajo la necropolítica numerosos sectores ciudadanos quedan atrapados en entender que para ellos no hay alternativas mejores o más correctas, hundiéndose en la indiferencia o la omisión. No es que las mayorías repentinamente se volvieron insensibles, pongamos por caso, con el genocidio de los pueblos amazónicos o con las matanzas, sino que se les han arrebatado sus agencias morales. Las urgencias están en sobrevivir, no encuentran hacia donde escapar, no pueden sopesar las consecuencias de sus acciones y tampoco encuentran algo distinto para elegir. Lo que era inmoral, intolerable e incluso horrible, unas veces es aceptado, y otras tolerado, o ni siquiera pueden hacer una evaluación moral, porque se consumen en ese sobrevivir. Estas son las condiciones de la necropolítica.

La diseminación de la necropolítica en buena medida pasa desapercibida ya que se interpretan estas crisis como expresión de posiciones conservadoras, neoliberales o fascistas, o bien se entiende que problemas como la violencia, serían muy viejos y no habría nada esencialmente nuevo. Pero es imperioso reconocerla porque es sustancialmente diferente. Tampoco es un vacío político ni una anti-política, sino que activamente produce relatos que anulan los sentimientos de indignación, combate las resistencias ciudadanas focalizadas y legitima prioridades económicas. Continuamente se justifica la muerte de personas o la desaparición de ecosistemas.

La necropolítica resulta del agotamiento de los mecanismos que la política moderna tiene para operar contra la muerte, y a la vez, en una incapacidad para avergonzarse por ese fracaso. No sólo eso, sino que como esa misma modernidad contiene los factores que llevan a esta situación de destrucción y violencia, no brinda las opciones para una verdadera reversión. Como la modernidad asume el mundo, por ejemplo, en dualidades y jerarquías, más tarde o más temprano se desemboca en la explotación, exclusión y dominación, y la violencia se vuelve inevitable.

Al mismo tiempo, como también sostiene que no hay alternativas posibles a ella misma, las opciones de cambio que la trascienden no son imaginadas ni concebidas. Esto hace que las alternativas deben buscarse más allá de la modernidad o en sus márgenes. Es necesaria una política concebida, sentida y practicada en otros mundos. El primer paso en esta tarea consiste en aceptar esta posibilidad, lo que no es sencillo porque la modernidad lo bloquea continuamente. Ese cambio de postura corresponde a lo que ha sido denominado como aperturas a otras ontologías (5), y felizmente disponemos de varios ejemplos.

Algunos están en la academia del norte (como los aportes de Isabelle Stengers o Bruno Latour), otros se basan en experiencias latinoamericanas (como los del brasileño Eduardo Viveiros de Castro o de la peruana Marisol de la Cadena). Algunos son de hace décadas atrás, y no han recibido la atención que merecían (como el Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas –PRATEC en las sierras de Perú, o las exploraciones del argentino Rodolfo Kusch). Pero también están los que alcanzaron gran difusión y accionaron sobre los debates políticos, como sucedió con las primeras versiones del Buen Vivir en la región andina.

Esas aperturas son además urgentes, porque ya no hay tiempo para seguir intentando ajustes y rectificaciones dentro de la modernidad. El descalabro ecológico es de una escala e intensidad enorme, y cada año que se mantienen las conocidas crisis, se vuelve más difícil revertirlas y aumentan las restricciones que imponemos sobre las generaciones futuras. Si más nos demoramos, más se reducen nuestras posibilidades de revertir un colapso, y que en caso de ocurrir, entre los primeros afectados estarán, otra vez, las comunidades indígenas y campesinas.

Este breve recorrido permite fundamentar una invitación para sumarse a la tarea de poner en evidencia que la necropolítica está entre nosotros. No es una nueva crisis ni un mayor deterioro, sino que están cambiando los modos por los cuales se reproduce la política, sus bases de legitimación, y sus sustentos morales. Eso explica la resignación, la indiferencia y la aceptación ante la muerte se difunde más y más. Es indispensable dejar en evidencia estos cambios para comenzar a detenerlos. Es también una invitación para promover aperturas a otras ontologías desde un compromiso con asegurar la vida. Es abrirse a pensar, imaginar o ensayar una “otra política” encaminada hacia mundos políticos organizados de otros modos, con otros participantes y otros devenires. Son propósitos impulsados por un sentido de urgencia, ya que no hay mucho más tiempo disponible, porque hoy, ya estamos sumidos
en crisis que son muy distintas.

Notas:

(1) Informe 2021. Adiós a Macondo. Latinobarómetro, Santiago, 2021.

(2) Nacimiento de la biopolítica. Curso en el Collège de France (1978-1979), M. Foucault. Fondo Cultura Económica, Buenos Aires, 2021.

(3) Necropolítica: la política del dejar morir en tiempos de pandemia, E. Gudynas. Palabra Salvaje 2: 100-123, 2021.

(4) “O Brasil é hoje um país humilhado por ter tolerado o intolerável”. Entrevista a Deisy Ventura, J. V. Santos, Instituto Humanitas, Unisinos, 26 enero 2023.

(5) The politics of modern politics meets ethnograhies of excess through ontological openings, M. de la Cadena. Filedsights – Theorizing the contemporary, Cultural Anthropology Online, 13 enero 2014.


El presente artículo es una versión abreviada publicada inicialmente en servindi.org de un ensayo más largo que inaugura la serie Cuestiones y Disputas en Otra Política. Se puede acceder (y subscribirse) desde https://otrapolitica.substack.com 

Eduardo Gudynas es analista en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES). En redes sociales (twtitter, instagram & mastodon): @EGudynas.

Ucrania: Cómo aprovechar la guerra para imponer medidas antisindicales

Por Kateryna Semchuk y Thomas Rowley

La Unión Europea lleva expresando periódicamente su preocupación por las radicales reformas laborales que Ucrania intenta aplicar desde 2020, según ha revelado openDemocracy. Las controvertidas reformas pretenden desregular lo que el gobierno ucraniano considera un excesivo papel de los sindicatos en el lugar de trabajo y la excesiva burocracia en la contratación, el despido y la gestión. Pero informes anteriores y posteriores a la invasión rusa muestran que la UE ha instado al gobierno a llevar a cabo las reformas en consonancia con las normas laborales internacionales y consultando a los sindicatos.

Los documentos de la Comisión Europea obtenidos gracias a las disposiciones sobre libertad de información ponen de manifiesto una aparente divergencia entre las reformas ucranianas y la «economía social de mercado» de la UE. Las conclusiones se registran en un momento en el que Ucrania intenta adaptar su legislación a la normativa de la UE como parte de su candidatura y del acuerdo de asociación existente, un acuerdo de reforma política, comercial y económica diseñado para acercar al país a las normas de la UE.

Pero las reformas específicamente ucranianas, independientes del proceso de armonización con la UE, han sido objeto de crítica por parte de los sindicatos europeos y ucranianos por incumplir los convenios laborales de la Organización Internacional del Trabajo y la normativa laboral europea. «Las autoridades ucranianas han atacado constantemente los derechos sindicales y han intentado excluir a los sindicatos y a los trabajadores del proceso de reforma», según ha declarado Jan Willem Goudriaan, Secretario General de la Federación Sindical Europea de Servicios Públicos (FSESP) [EPSU -European Federation of Public Service Unions].

Aprovechar la guerra

Según un informe preparado para una cumbre clave entre la UE y Ucrania en Kiev el 3 de febrero, la legislación ucraniana relativa a la reforma socioeconómica se encuentra en una «fase inicial». Según los expertos, el gobierno está aprovechando la guerra para aprobar una legislación que, de otro modo, habría sido difícil de aprobar en 2020 y 2021.

El país se encuentra actualmente bajo la ley marcial, lo que significa que están prohibidas las protestas. Pero, entre bastidores, los funcionarios de la UE se han mostrado críticos con las propuestas ucranianas. En vísperas de una reunión de alto nivel para debatir el acuerdo de asociación UE-Ucrania en 2021, se pidió a los funcionarios que «instaran a Ucrania a garantizar» que las reformas de la legislación laboral del país «se llevaran a cabo respetando el diálogo social» y en consonancia con los convenios de la OIT.

Esta reunión se celebró tras meses de creciente tensión entre los sindicatos y el gobierno ucraniano en 2020 en torno a la propuesta de nueva «Ley del Trabajo» que rompía radicalmente con el diálogo social. Después de protestas sindicales a gran escala, se retiró el proyecto de ley. Pero se ha vuelto a poner sobre la mesa, ya que el gobierno de Kiev y el partido gobernante, Servidor del Pueblo, han seguido adelante con las reformas laborales en medio de la invasión de Rusia, circunstacia que ha supuesto una presión sin precedentes sobre la economía ucraniana y las finanzas del Estado.

Entre otras medidas aprobadas por el gobierno ucraniano en el último año se cuentan la introducción de contratos de cero horas y la suspensión en tiempo de guerra de los convenios colectivos entre empresarios y sindicatos. El Parlamento también ha aprobado poderes que permiten al Estado confiscar propiedades sindicales, a pesar de que la OIT está supervisando dos reclamaciones sobre propiedades sindicales en litigio.

Eliminación de protecciones

Una nueva ley laboral, planteada por primera vez en 2021, aprobada por el Parlamento en julio de 2022 y promulgada en los meses siguientes, ha sido objeto de especiales críticas. Establece un «régimen paralelo» al código laboral nacional para las pequeñas y medianas empresas (PYME) ucranianas -que emplean hasta el 70% de la mano de obra del país-, lo que les permite recurrir a contratos mínimos de empleo que tratan a empleados y empleadores como «partes iguales» durante las negociaciones.

Según un proyecto conjunto de la EU y la OIT, la ley también permite el despido «a voluntad» y el «cambio unilateral por parte del empleador de las condiciones esenciales», dos prácticas contrarias a los convenios de la OIT y las directivas de la UE. Un cambio de última hora, propiciado por la presión de los sindicatos nacionales e internacionales, entraña que la legislación, que se redactó sin aportaciones sindicales, sea aplicable únicamente en tiempos de guerra.

Lyubomyr Chorniy, consultor que contribuyó como experto a la elaboración de la ley, declaró que las extremas presiones provocadas por la invasión rusa sobre las empresas ucranianas habían hecho posible la aprobación de la ley: «Me parece que hay hoy una ventana de oportunidad. Es un momento muy difícil para las empresas». Para dar a las empresas «algún tipo de respiro, surgió la idea de aprobar este proyecto de ley». Chorniy argumentó que la ley daba a los trabajadores de las PYME ucranianas mayor protección -y no menos- sobre sus horas de trabajo, descansos, horas extraordinarias y pago puntual de salarios, al incorporar más personas al empleo público, y evitaba la burocracia «injustificada» para los empresarios.

Algunos políticos ucranianos han rechazado lo que consideran un exceso de regulación de los centros de trabajo del país, aunque la regulación forme parte de los compromisos internacionales del país, como los convenios de la OIT. Halyna Tretiakova, diputada de Servidor del Pueblo y jefa de la comisión parlamentaria de política social, ha criticado a la OIT, alegando que el énfasis de la misma en los derechos colectivos supone un obstáculo para que los ucranianos se declaren en huelga por acuerdos laborales individuales, impidiendo la protección de sus derechos laborales por medios más flexibles. El 15 de febrero, Tretiakova declaró que el organismo de las Naciones Unidas «impone a Ucrania las moribundas teorías de Marx y Lenin».

Normas internacionales

Según la «‘evaluación de necesidades» realizada en diciembre por el Consejo de Europa, hasta ahora las reformas «se han traducido sobre todo en el deterioro de las condiciones de empleo». Los líderes sindicales ucranianos han manifestado a la UE que comprenden la necesidad de limitar los derechos laborales en tiempos de guerra, pero que les preocupan las consecuencias a largo plazo de la desregulación.

El Servicio Europeo de Acción Exterior respondió el pasado mes de junio comunicando a la FSESP que «se mantendría firme en sus compromisos con las normas europeas y de la OIT» sobre las reformas de Ucrania. Actualmente, la UE financia un proyecto con la OIT sobre trabajo seguro y saludable en Ucrania.

Ese mismo mes, el Comisario europeo de Empleo y Derechos Sociales, Nicolas Schmit, se reunió en Bruselas con dirigentes sindicales ucranianos. Schmit «subrayó la importancia de la protección social, el diálogo y los derechos de los trabajadores como piedra angular de la economía social de mercado europea», según las actas a las que tuvo acceso openDemocracy.

Schmit dijo que plantearía a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, las inquietudes de los líderes sindicales sobre las reformas de la guerra y la ausencia de un papel asignado a los sindicatos en los esfuerzos de reconstrucción de Ucrania. También animó a los sindicatos ucranianos a dirigirse directamente por escrito a von der Leyen.

Diálogo social

El mes pasado, un informe de la Comisión sobre la armonización entre la legislación ucraniana y la de la UE señalaba que debía prestarse «atención» a las «repercusiones de la introducción de la nueva legislación laboral en el diálogo social», la cual, según el informe, debía reforzarse. La portavoz de la Comisión para Asuntos Económicos y Financieros, Empleo y Derechos Sociales, Veerle Nuyts, declaró que la UE «presta gran atención a las reformas laborales en Ucrania» y «aprovecha cualquier oportunidad disponible para debatir estas importantes cuestiones». La Comisión «subrayó» la necesidad de cumplir las normas de la UE y la OIT en el marco del Acuerdo de Asociación y la candidatura de Ucrania a la UE.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano se mostró de acuerdo. Un portavoz declaró que «la armonización y el cumplimiento de las normas laborales reconocidas internacionalmente […] es una de las principales tareas» del acuerdo de asociación entre la UE y Ucrania. Según Nuyts, «en los últimos meses Ucrania ha colaborado constructivamente con la UE en su adaptación a las directivas europeas aplicables como parte de una reforma laboral más amplia».

Sin embargo, un diplomático europeo que ha trabajado en Ucrania declaró a condición de permanecer en anonimato que, aunque no creían que fuera «intención de la Comisión dar luz verde a los reformistas ucranianos» en materia de reformas laborales, tampoco tenía previsto frenarlas. Nadie está presionando a la Comisión Europea en lo que respecta a las reformas laborales de Ucrania. Sencillamente, no es un problema», comentó el funcionario, señalando que la UE «nunca» había emitido una declaración pública sobre los cambios en la legislación laboral ucraniana. Goudriaan, de la FSESP, declaró que las actas de la Comisión y las notas informativas «sugieren que la atención es superficial en el mejor de los casos… y esto facilita que Ucrania desestime sus obligaciones internacionales en materia de derechos laborales».

No injerencia del Estado

Los planes mismos de Ucrania para la reconstrucción de posguerra han reflejado hasta ahora la intención de abandonar los principios del diálogo social. Las líneas generales publicadas el pasado mes de agosto indican claramente que el país planea pasar a un modelo de «no injerencia del Estado en el diálogo entre sindicatos y empresarios».

Chorniy cree que el diálogo social es «sin duda un mecanismo importante», con antecedentes en los Estados miembros de la UE, y que «algún día debería empezar a funcionar en Ucrania». Pero para ello sería necesario que la economía ucraniana experimentase una transformación estructural, incluyendo el desarrollo de sindicatos más activos.

El resumen del anónimo diplomático europeo era contundente: «Estamos asistiendo al desmoronamiento del Estado social en Ucrania. Todo, salvo el ejército, se subcontrata a escala internacional. Los asuntos sociales se externalizan cada vez más a los donantes internacionales, por lo que éstos deberían prestarles más atención».

El Consenso de Washington [desregulador] nunca ha estado tan vivo como en Ucrania. Es de iniciativa ucraniana, pero en Occidente lo hemos aceptado. Y para Ucrania, es una forma de acercarse a Occidente y de luchar contra los oligarcas locales».

La Comisión declaró a openDemocracy que «lldvará cabo el seguimiento oportuno para garantizar que los compromisos contraídos en el acuerdo de asociación [con Ucrania] se cumplan debidamente».

 

Sobre Ucrania, la guerra y la izquierda

Entrevista a Slavoj Žižek

El filósofo esloveno reflexiona sobre la invasión a Ucrania y sobre la Rusia de Putin. En esta entrevista, resalta la importancia de la ideología y hace una aguda crítica de algunas posiciones de la izquierda occidental.

Por Meduza

El esloveno Slavoj Žižek es uno de los filósofos contemporáneos de izquierda más famosos. Es un crítico consecuente y apasionado del capitalismo moderno y del neoliberalismo. Tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania, Žižek argumentó que era incorrecto enfocar la guerra desde una posición exclusivamente pacifista, y pidió a los países occidentales que aumentaran el suministro de armas a Kiev y reforzaran la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esta no es una postura popular entre los intelectuales occidentales de izquierdas, muchos de los cuales simpatizan con Putin o expresan la opinión de que «Occidente tiene la culpa» del conflicto. Meduza habló con Žižek sobre cuál cree que debería ser la ideología de Rusia, si este país podría calificarse de Estado fascista y por qué el movimiento de izquierdas debería reconsiderar sus puntos de vista sobre la política europea y estadounidense.

¿Qué es lo que más le alarma de la Rusia moderna?

Una redistribución incontrolada de la influencia. Algunos miran esto con esperanza: supuestamente los oligarcas abandonan a Putin; los aliados cercanos lo abandonan. Mi réplica es que eso solo multiplica el peligro.

Esta lucha por el poder en Rusia ni siquiera tiene las características de un conflicto institucionalizado, en el que hay, por ejemplo, un partido de derecha con ideas más nacionalistas, otro liberal, otro de izquierda, etcétera. En su lugar, hay enfrentamientos entre oligarcas y grupos de poder que se manifiestan abiertamente en sus medios de comunicación. Un ejemplo perfecto es (el propietario de la compañía militar privada Wagner) Yevgeny Prigozhin, que ataca a (el ministro de Defensa ruso) Serguéi Shoigu y a su ministerio. Esto no puede ocurrir en un Estado serio.

Prigozhin también promueve la idea de que Wagner es la agrupación más eficaz del frente de batalla. Es una paradoja: ¡los mercenarios progubernamentales afirman ser mejores que el ejército regular! ¿Cómo un Estado que funciona normalmente puede permitirse algo así? Los conflictos políticos en sí no pueden calificarse de inútiles (en el sentido político). Pero es importante llevarlos a cabo en el marco de normas específicas y claras.

Lo segundo que me preocupa es el trasfondo ideológico. Algunos de mis amigos eruditos me dicen (en conversaciones privadas): «No prestes atención a todas esas tonterías (del régimen ruso) sobre la ‘desatanización’ (de Estados Unidos y Europa), el ‘Occidente corrupto’, la ‘sodomía’ (gay) y la ‘guerra santa’ (declarada por la iglesia ortodoxa rusa contra Ucrania). Es solo ideología, no tiene nada debajo. En realidad, Rusia simplemente quiere anexionarse parte del territorio de Ucrania». No estoy del todo de acuerdo. No hay que subestimar el poder material de la ideología.

Veamos el nazismo: el antisemitismo fue una ideología que tuvo consecuencias repugnantes, prácticas y concretas: millones de muertos, familias destruidas y traumas de por vida. Es algo que me sorprende: prácticamente hasta los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, cuando Alemania ya estaba perdiendo de forma evidente, el Holocausto seguía adelante. Algunos de los políticos nazis más racionales (pero no por ello menos terribles) intentaron esgrimir argumentos «lógicos» (contra el asesinato masivo de judíos): ¿por qué destruir a millones de personas sanas cuando todos los hombres aptos pueden ser enviados al frente o a las fábricas de guerra? Pero prevaleció el punto de vista radical.

He leído historias disparatadas de lo que sucedió en Grecia, por ejemplo. Los alemanes se retiraron de allí en 1944, pero aun así enviaron un barco especial para reunir a los judíos de varias islas, llevarlos a Alemania y exterminarlos.

Temo que se repita… No hay que caer en argumentos pragmáticos sobre la falta de poder de la ideología. La mayoría son cínicos que no se lo toman en serio. Pero sigue funcionando. Aunque lo ignores, aunque te rías de ello.

Desde los primeros años de su historia moderna, Rusia ha intentado formular una ideología nacional, pero, según algunos analistas políticos, no lo ha conseguido. ¿Por qué? ¿Lograrlo hubiera evitado una guerra?

Una versión negativa de la ideología rusa son los pensamientos de (el filósofo conservador ruso Aleksandr) Duguin y sus colegas. Podríamos llamarlos «misticismo euroasiático». Es el neofascismo, que, como su precursor, se promociona a sí mismo como una «tercera vía».

Para simplificar, puede caracterizarse así: «Hay demasiado individualismo en el liberalismo, demasiado colectivismo en el comunismo. El fascismo es una vía intermedia, que incorpora lo mejor de ambos sistemas». Aún más absurda es la óptica según la cual Rusia es la «auténtica versión de Occidente», «sin personas LGBTI+ ni satanismo». Oye, ¡un «Occidente tan auténtico» produjo a Hitler!

Diré algo horrible. Sabes que estoy en contra de Putin. Pero cuando hace unos diez años dijo que Rusia intentaba construir una sociedad multicultural, hasta sentí simpatía por él. La ideología de Rusia podría construirse en torno a esta imagen: «aquí hay un hogar para judíos, musulmanes y budistas».

Lo que se necesita, por supuesto, es federalismo. La Rusia ideal, tal como yo la veo, es la versión oriental de la Unión Europea. Creo que la Unión Europea (UE) es un sistema de instituciones bastante eficaz. Rusia necesita una cooperación similar, basada en la apertura única de las culturas. Este pluralismo sería ideal tanto para Rusia como para los rusos. Al permitir que otras naciones florezcan, la mayoría rusa no será percibida como opresora, sino como garante de un espacio seguro para los demás.

Por cierto, sobre esto escribió Lenin. Vale la pena un descargo de responsabilidad: ya no soy el ingenuo leninista que solía ser. Pero sí, él quería convertir la URSS en una sociedad sana, abierta y tolerante. En este sentido, incluso creo que el colapso de la URSS fue realmente un error. Sí, (entre sus repúblicas) había muchas diferencias culturales, como con los países bálticos (Estonia, Letonia, Lituania); habría tenido que dejarlos marchar. Pero el vínculo con otros países podría haberse mantenido en un modelo pluralista según el modelo de la UE. Ahora funcionaría bien. Y tal vez incluso todo ello habría evitado una guerra.

Ucrania, por cierto, se unió como nación por la guerra. Muchos amigos ucranianos me lo han contado: antes del 24 de febrero (de 2022, fecha de la invasión), las cosas (hacia Rusia y los rusos) eran mucho más tranquilas, aún se hablaba ruso. Yo diría que la aparición de (el presidente ucraniano) Vladímir Zelensky en el programa Blue Fire de (la cadena) Russia 1 en la noche de año nuevo de 2013 es un símbolo de ello. Ahora todos esos lazos están totalmente rotos. La invasión ha distanciado definitivamente a Ucrania de Rusia.

¿Sigue dispuesto a revisar su opinión sobre Lenin a causa de la guerra? Al fin y al cabo. en Ucrania se le considera uno de los símbolos de la agresión soviética y rusa.

Nunca he considerado a Lenin un gobernante ideal y un ejemplo de cómo debe dirigirse un país. Obviamente, él abrió la puerta a Stalin y al estalinismo. Pero Lenin estaba en contra del chovinismo ruso y abogaba por una mayor autonomía de las repúblicas nacionales. Muchos izquierdistas occidentales lo ignoran. Además, tanto Lenin como Trotsky estaban radicalmente en contra del dominio ruso en Ucrania. Putin lo sabe, por eso culpa constantemente a Lenin de la creación de este país.

¿Por qué cree entonces que uno de los símbolos de la resistencia y la liberación de Rusia en Ucrania es el derribamiento de monumentos a Lenin?

Es crucial separar a Lenin del leninismo. Este último es un invento de Stalin. Utilizó el concepto para dar legitimidad a su poder totalitario. Putin hace cosas parecidas: hace referencias directas al Imperio ruso (por ejemplo, refiriéndose a Pedro el Grande) y habla de «desnazificación», inventándose que Ucrania es un Estado fascista. Por consiguiente, en Ucrania los monumentos a Lenin no simbolizan al propio Lenin, sino al régimen soviético en su conjunto.

Además, me parece extraño que Ucrania no haya movilizado el pensamiento de izquierdas dentro del país. Sus autoridades siguen apoyándose (afuera) en liberales y conservadores de derechas que cada vez les traicionan más; por ejemplo, los republicanos (en Estados Unidos) llevan tiempo planeando recortar la ayuda militar a Ucrania.

Ante el estallido de una guerra a gran escala, usted ha adoptado una postura firme: Occidente debe seguir suministrando armas a Ucrania. Sin embargo, muchos izquierdistas occidentales, como el filósofo Noam Chomsky, opinan que Ucrania debería sentarse a la mesa de negociaciones o rendirse del todo ¿Por qué ? ¿Cómo valora estas ideas?

Por supuesto, esa postura es errónea. Y no estoy hablando desde un nivel moral superior. Es sencillamente ilógico. Cuando empezó la guerra, muchos de mis amigos progresistas esperaban secretamente una rápida victoria rusa. Dijeron: «Sí, será terrible, protestaremos durante un tiempo, pero se acabará rápido». La resistencia ucraniana sorprendió a mucha gente en Occidente.

Me ha sorprendido la cantidad de izquierdistas, especialmente en Alemania, en el partido Die Linke [La Izquierda], que se basan en un pragmatismo burdo e ignorante. Este puede formularse del siguiente modo: «Nuestros trabajadores perderán parte de sus salarios debido al aumento de los precios (por el conflicto). ¿Por qué deberíamos involucrarnos en una guerra que está teniendo lugar en algún lugar de Oriente?». Pero si hay margen para la negociación en algún lugar del horizonte, este ha sido creado (precisamente) por el apoyo occidental a Ucrania: sin él, las Fuerzas Armadas ucranianas ya habrían perdido y solo les quedaría (obedecer) las condiciones rusas. La resistencia ucraniana y el apoyo occidental crearon las condiciones para una paz justa (en el futuro).

Y estos «izquierdistas» que siguen llamándome «lobo vestido de payaso» o «bufón de la corte del capitalismo» son increíblemente estúpidos. Sí, las autoridades ucranianas han cometido errores. Pero los ucranianos han sido atacados, están defendiendo su país. Es un verdadero milagro: creen en su libertad y luchan por ella. Caray, si te consideras a ti mismo de izquierdas, tienes que simpatizar con ellos. Es más, hay que dar un paso al frente y decir que los ucranianos, al resistirse a Putin, están ayudando a Rusia a democratizarse a largo plazo. ¡Es obvio!

Otra cuestión es que la gente como Chomsky tiene el viejo prejuicio izquierdista: si la UE, Estados Unidos y la OTAN están implicados en algo, automáticamente hay que estar en contra. Desgraciadamente, esto no es cierto.

La ideología de Putin y de la gente que le rodea es bastante fácil de leer: es neofascismo. Esto incluye reivindicaciones imperiales sobre la devolución de territorios, una política exterior agresiva y una dependencia de los oligarcas. A pesar de ello, la vieja izquierda sigue pensando que los principales imperialistas son Estados Unidos y Europa Occidental. En consecuencia, «su enemigo es mi amigo». Siguen aferrándose a la creencia de que Rusia lucha contra el imperialismo mundial.

¿Podemos decir que les están siguiendo el juego las autoridades rusas al calificar esta guerra de lucha contra el imperialismo occidental?

En primer lugar, es importante señalar que el propio término «antiimperialismo» tiene un vínculo bastante claro con el fascismo: la propaganda alemana durante la Segunda Guerra Mundial nos decía que era el imperialismo británico y francés contra el que luchaban las tropas del Tercer Reich cuando ocupaban Europa. Japón también se guió por esta noción.

Sí, me temo que Putin y sus compinches no solo recurren a (el filósofo Ivan) Ilyín y a Dugin, sino que también consultan a un grupo de pensadores de izquierdas que se ocupan del «aspecto anticolonial» para justificar la guerra. Esto, por desgracia, resuena en algunos países del Tercer Mundo, y entonces, por ejemplo, Rusia, China y Sudáfrica realizan maniobras navales conjuntas.

Esto es muy peligroso porque forma un nuevo sistema de relaciones internacionales. Yo lo llamo «pluralismo autoritario»: me refiero a la tolerancia de los países autoritarios entre sí. El ejemplo perfecto es el acuerdo de China con los talibanes. El peligro es que de ahí surja un nuevo «Eje» neofascista. Mi mayor pesadilla es que esta idea sea apoyada por la nueva derecha europea y estadounidense y se forme una alianza antiliberal en el mundo. Esto podría conducir al desastre, no necesariamente en un sentido militar, pero ciertamente en uno ideológico.

El BRICS (Brasil, India, China y Sudáfrica, además de Rusia) también está jugando un doble juego. Se trata de una deducción bastante importante, incluso en términos filosóficos: la neutralidad no puede ser completamente neutral. Si adoptas una «posición neutral» en un conflicto, automáticamente estás siguiendo el juego de una de las partes. Lo mismo ocurre con la guerra en Ucrania: al decir que uno es «neutral», más bien le hace el juego a Putin y a las autoridades rusas. Actuemos al menos como Stalin (en ese punto), que decía luchar contra el capitalismo y el imperialismo, pero para derrotar a Hitler se alió con Estados Unidos.

Y a largo plazo, ¿Cómo podría afectar una guerra a los países de Europa Occidental y Norteamérica (Estados Unidos y Canadá)?

Mira a los Verdes en Alemania. Le han dado la vuelta al pragmatismo y al pacifismo artificial con una buena solución: ¿por qué no aprovechar las amenazas de Rusia para cortar por completo el suministro de petróleo y gas y cambiar por fin la economía hacia la energía verde? Me parece un pensamiento creativo perfecto. Así razonan los verdaderos y buenos izquierdistas.

Incluso sugeriría una opción aún más radical. Atención: lo digo deliberadamente para enfadar y provocar a la gente: abogo por la introducción de elementos del comunismo militar. Por supuesto, Occidente no necesita una dictadura comunista. Pero es importante reforzar el papel del Estado en sectores vitales, como la sanidad y la ecología.

También llamo a esto «militarización democrática». Por supuesto, no me refiero a entregar el poder al ejército. Simplemente quiero decir que en tiempos de guerra no se pueden dejar las cosas en manos del mercado y es necesaria la intervención del Estado. Curiosamente, el periodista liberal británico Simon Jenkins escribió recientemente algo parecido sobre la sanidad británica.

La crisis inducida por la guerra debe abordarse con medidas militares. Mi sueño ingenuo es que una guerra entre Ucrania y Rusia incentive a los países occidentales a avanzar en esa dirección. Para mantener las libertades liberales básicas, debemos aumentar la participación del Estado en la economía e incrementar la cooperación mundial.

¿Qué impide esta mayor cooperación de los países occidentales?

Occidente está inmerso en multitud de pseudoconflictos. Es fácil unir a los pueblos de Europa Occidental y Norteamérica bajo los lemas de una mejor asistencia sanitaria, educación y un mejor medio ambiente. Pero muchos izquierdistas están obsesionados con los aspectos culturales. Por supuesto que también son importantes, pero igualmente pueden dividir mucho a la gente.

La mayoría de la gente corriente no odia realmente a las personas LGBTI+. Puede que simplemente se sientan incómodos (con el concepto), pero no se le puede llamar intolerancia. En lugar de tachar a estas personas de fascistas, ¿por qué no prestar atención a los temas en los que es más fácil encontrar su apoyo? Así que tengo mis dudas sobre la corrección política y la llamada «cultura de la cancelación»: son factores de división. Son dos personas sentadas una al lado de la otra que no piensan en la unidad, sino que sospechan la una de la otra de antifeminismo y anti-LGBT+. Esto solo añade capital político a los populistas de derechas. Trump fue elegido así. En un sentido pseudopsicoanalítico, simboliza la naturaleza problemática del modelo neoliberal.

¿Comparte la idea de que los rusos son colectivamente responsables de la guerra?

No estoy en contra de Rusia ni de los rusos, hay mucha buena gente entre ellos, a la que no culpo de nada. Estoy dispuesto a protestar si alguien empieza a afirmar que los ucranianos defienden la civilización europea de las hordas del Este: lo siento, se estaría utilizando el mismo tipo de terminología que Alekandr Duguin, que habla de «la verdad rusa contra las mentiras europeas».

Los rusos no son el enemigo. Rusia es ahora un país muy traumatizado y dividido. El discurso oficial es cada vez más radical; tal vez recuerden el discurso del propagandista de Putin, Vladimir Solovyov, de que la vida está sobrevalorada. La mayoría de la gente simplemente está asustada. No se puede descartar a Rusia como país. Los pro-Putin ni siquiera aplauden por ellos mismos: les están diciendo lo que tienen que hacer.

Muchos analistas políticos califican ahora a Rusia de Estado fascista. Desde su punto de vista, ¿Lo es? 

A menudo me pregunto si la palabra puede utilizarse en relación con la Rusia contemporánea. El término se ha desvanecido por la pereza de la izquierda: en cuanto algo no les gusta, inmediatamente lo llaman «fascista».

Para mí, el fascismo es una forma de evitar las contradicciones internas proclamando un falso sentido de la solidaridad. Rusia es una sociedad dividida al máximo, y si se juega bien la carta de la unidad nacional, esto puede disimularse parcialmente. Así que el término puede aplicarse a Rusia, pero es muy limitado en el tiempo.

Dicho esto, no estoy defendiendo el neoliberalismo occidental: en cierto sentido es la razón por la que han resurgido regímenes neofascistas. Esto va a sonar un poco estalinista, pero toda crítica tiene que empezar por la autocrítica. La tragedia de Rusia es que en los años 90 Occidente intentó imponerle un modelo neoliberal. El resultado directo fue Putin y la guerra.

¿Cómo cree que la comunidad internacional, así como Rusia y Ucrania, pueden utilizar la experiencia de la investigación de crímenes de guerra en Yugoslavia cuando la guerra haya terminado?

Rusia es un Estado mucho más grande que Yugoslavia. Sin un cambio total en el mundo, no veo la posibilidad de que un avión especial lleve a Putin, (el primer ministro ruso Dmitri) Medvédev y a otros a La Haya (para ser enjuiciados por un tribunal internacional).

A finales de la década de 1980, cuando Yugoslavia empezó a desmoronarse, hubo presiones occidentales para que el Estado permaneciera unido. Los políticos europeos y estadounidenses temían, y con razón, que se produjera una guerra a causa de la ruptura. Lo mismo le ha ocurrido a la antigua Unión Soviética, solo que con 30 años de retraso. Sí, los cimientos de la catástrofe se encuentran en la era (del presidente Boris) Yeltsin. Digo esto con toda simpatía por Yeltsin. Casi hizo un milagro al evitar una guerra civil. Pero en 1993 los tiroteos en la Casa Blanca de Moscú (el Parlamento) dieron origen a las semillas del autoritarismo ruso actual (porque contribuyeron a dar poderes excesivos al presidente).

¿Qué cree que pasará cuando acabe la guerra? ¿Está Rusia realmente condenada a la derrota y a la caída del régimen de Putin?

No necesariamente. Siempre soy un poco pesimista. ¿Y si Rusia sigue manteniendo los territorios capturados de Ucrania, paralelamente los republicanos ganan las elecciones en Estados Unidos y aumenta el descontento social en Europa Occidental? La gente se cansará. Para mí, el hecho de que después de casi un año la resistencia ucraniana siga en pie es un auténtico milagro. Sí, en el propio Occidente todos están ya agotados, aunque no participen directamente en la guerra.

Además, Putin es muy pragmático. Creo que aprovechará la oportunidad para conservar el poder hasta el final. Es triste, pero la única salida es mantener la paciencia y no utilizar el «lenguaje de la victoria»: «derrotar a Rusia, destruir a Putin». Lo más importante es que Ucrania debe sobrevivir necesariamente como Estado independiente. Esto también será bueno para Rusia a largo plazo.

Occidente no debe caer en la superioridad moral respecto de Rusia, es más importante prestar atención a sus propios errores. La ideología occidental funciona de tal manera que el sistema se critica constantemente, pero nada cambia. Si no se acaba con esto, Occidente perderá. 

Nota: La versión original de esta entrevista fue publicada en la revista Meduza. El título original del texto es: «Los rusos no son el enemigo. Rusia es un país muy traumatizado y dividido». Fue publicado bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. La traducción al español, publicada originalmente en Underground Periodismo Intenacional.

 

Evergrande y las contradicciones de la economía china

Por Mercedes Giannoni Succar 1

Observatorio de la Política China / https://politica-china.org


Mercedes Giannoni Succar, Licenciada en Economía por la Pontificia Universidad
Católica del Perú (PUCP), y Master en Desarrollo Económico y Social por la
Universidad de Paris I (La Sorbona, Francia). Analista Financiero en el
Departamento de Análisis Operativo de la Unidad de Inteligencia Financiera del
Perú, de la SBS2, y en la empresa Telefónica del Perú. Actualmente es integrante
del Grupo de Estudios sobre Política China.


RESUMEN

El presente trabajo analiza las causas que originaron la crisis inmobiliaria y financiera de Evergrande (1996), la más importante desarrolladora china y también la más endeudada del mundo. El sector inmobiliario representa más de un cuarto del PBI chino. La crisis ocurre en un contexto de cambios para implementar el nuevo modelo de desarrollo económico chino (20212025), impulsado por las estrategias de “doble circulación” y de “bienestar común”.
Entre las causas del histórico default de Evergrande están la diversificación ciega, el alto apalancamiento y la iliquidez; y la fundamental, es la repentina puesta en marcha, por el Banco Popular Chino, de la política de las “tres líneas rojas”, que restringe el crédito a promotoras con elevado endeudamiento.


El análisis presta particular énfasis a las implicancias sociopolíticas de la crisis de Evergrande, sosteniéndose que la crisis financiera de la empresa, por el peso que significa en la economía china, agrega una amenaza al mercado interno, adicional a las preexistentes, como son la desigualdad y la pobreza. China está muy lejos de alcanzar la clase media adinerada, necesaria para activar el consumo interno que permita llevar adelante la estrategia de “doble circulación”
.

Evergrande y las contradicciones de la economía china

I. Introducción:

Es una verdad de Perogrullo que la presencia de China en el ámbito de la economía mundial no deja de incrementarse a pesar de factores adversos como los que se desprenden de la pandemia Covid19. Paradójicamente, la economía china enfrenta grandes contradicciones provocadas por la parálisis de la demanda efectiva mundial y por el excesivo crecimiento de su sector inmobiliario, situación agravada por las medidas antiCovid19. La respuesta del gobierno de Xi Jinping a estos retos ha sido ampliar su mercado interno por medio de políticas de combate a la pobreza y una estricta regulación del sector de la construcción.

El sector inmobiliario chino es el responsable de la mitad de la deuda generada en dicho país. Los préstamos inmobiliarios crecieron un 20 % anual durante los años 20142018 y representaron el 40 % de los nuevos préstamos en instituciones financieras. Cualquier crisis sostenida en los mercados inmobiliarios podría extenderse, potencialmente, a otras áreas de la economía china, ya que los bienes raíces constituyen alrededor del 40 % de las garantías para todas las transacciones de préstamos. 1

A fines de la década de 1990, se estaba incrementando, en un grado cada vez mayor, el rol del sector inmobiliario, como motor del crecimiento económico y social nacional, en respuesta a la necesidad apremiante de viviendas. China se encontraba en pleno proceso de urbanización y con el costo de vida en aumento. El sector representa actualmente alrededor del 30 % del PBI chino y al rededor del 18 % del empleo urbano 2. Se estima que un tercio de la inversión nacional se ha realizado en bienes raíces en los últimos años 3.

A pesar de que la política monetaria expansiva impulsó el PIB de China tras la recesión de 2008, esta expansión apenas se ve en la producción de bienes de consumo básicos. La respuesta en el desarrollo del sector inmobiliario no es tal, porque, aparentemente, estaría causada por una burbuja especulativa en inversiones en activos fijos (FAI, por sus siglas en inglés), especialmente en bienes raíces 4. Se presenta, pues, para el gigante asiático, el dilema de cómo priorizar el creciente consumo de una clase media, sin afectar su compromiso de proveer al mundo de las manufacturas que requiere. Cada día es más evidente que la forma en que China enfrente éstas y otras contradicciones y dilemas contemporáneos marcará el futuro del planeta en el siglo XXI.

II.- Evergrande Real Estate Group: Su creación y auge:

2.1.- Creación:

Evergrande Real Estate Group, en adelante Evergrande, la promotora inmobiliaria más grande de China, fue constituida en 1996 por Xu Jiayin, un ex empleado de la industria siderúrgica estatal, en la ciudad de Guangzhou, en el sur de China. En 2009, Evergrande se hizo pública en la Bolsa de Valores de Hong Kong como uno de los mayores promotores inmobiliarios de China. En 2016 Evergrande se convirtió en una empresa de Global Fortune 500, con ventas contratadas cercanas a los USD 54,400 millones, convirtiéndose Xu en el hombre más rico de China en 2017, con una fortuna de más de USD 42,200 millones.

El Grupo Evergrande registró un proceso de diversificación sumamente acelerado, posee ocho industrias vinculadas con los rubros de vestimenta, alimentación, vivienda, transporte, recreación, turismo y entretenimiento. Esta estrategia de diversificación demasiado rápida fue, probablemente, una de las causas de la crisis de Evergrande 5.

Evergrande también destaca por ser la promotora inmobiliaria más endeudada del mundo, con un pasivo de USD 300,000 millones a principios de 2021, que representa un 2% del PIB chino. Tiene 200.000 empleados y genera 3,8 millones de empleos indirectos. Posee casi 1.300 proyectos en 280 ciudades y ha vendido casas a 12 millones de propietarios 6.

2.1.1.- Contexto:

Evergrande se constituyó en la época en que el gobierno chino comenzó a abolir el sistema nacional de vivienda social a favor de un sistema de propiedad de vivienda privada. En aquel entonces, el incipiente mercado de bienes raíces residenciales de Guangzhou estaba dominado por condominios grandes y costosos en el centro urbano, al igual que en otras ciudades importantes de China. Con recursos financieros limitados, Xu decidió centrarse en el mercado masivo. Comenzó a ofrecer condominios más pequeños en los suburbios, que tenían la ventaja de costos de desarrollo y terrenos más bajos, así como una rotación potencialmente más rápida, en respuesta a la fuerte demanda del mercado, impulsada por el
acelerado proceso de urbanización. Los residentes de ciudades pasaron de representar el 29% de la población total en 1996 (cuando se fundó Evergrande) al 60% en el 2018 y 61% en la actualidad, según datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas de vivienda de China 7.

2.2- Auge:

El enfoque de Evergrande en el mercado masivo allanó el camino para su éxito incluso en tiempos difíciles. El éxito inicial de su creador, Xu Jiayin, fue aprovechado para obtener préstamos de los bancos, que financiaron la agresiva expansión de la empresa en la ciudad de Guangzhou. En corto tiempo, su modelo de “tres altos y uno bajo”: alta deuda, alto apalancamiento, alta rotación y bajo costo, demostró ser una estrategia exitosa. A principios de la década de 2000, Evergrande estaba desarrollando 13 proyectos en Guangzhou, lo que lo convertía en uno de los mayores desarrolladores de la ciudad. Mientras tanto, China había liberalizado completamente el sector inmobiliario, que se ha vuelto también ferozmente
competitivo y muy fragmentado. Para 2004, Evergrande se había expandido a nivel nacional y se clasificó entre los 10 principales desarrolladores en China por ventas 8.

En breve, el crecimiento de Evergrande fue un reflejo de la urbanización más amplia y el auge inmobiliario de China. El fuerte crecimiento económico, el aumento de los ingresos, la liberalización de las políticas sobre la tierra, la vivienda y el sistema “hukou” (registro de hogares), junto con las reformas fiscales y monetarias, se han combinado para dar paso a la mayor migración desde el campo a la ciudad en la historia de la humanidad. El sector inmobiliario, a su vez, ha sido un motor clave del crecimiento económico de China, responsable del casi 30 % del PIB, el 15 % de la inversión en activos fijos y el, el 15% del empleo urbano y el 20 % de todos los préstamos bancarios en 20169.

2.2.1.- Banco de tierras:

Otro pilar clave de la de rápida expansión de Evergrande fue su vasto banco de tierras. Desde 2004, la empresa ha estado enviando cientos de empleados cada año a recorrer ciudades de todo el país en busca de terrenos adecuados para el desarrollo. Como resultado, Evergrande acumuló las mayores reservas de tierra de todos los desarrolladores chinos. Para 2018, Evergrande poseía 822 terrenos sin desarrollar en 228 ciudades10. Las compras de tierras de Evergrande fueron posibles, en parte, gracias a los fuertes préstamos.

Es importante aclarar que el Estado tiene el control del mercado del uso del suelo y aplica una estricta regionalización y zonificación en la conversión de tierras agrícolas o forestales a suelos urbanizados o habitacionales tanto en áreas rurales como urbanas. La propiedad privada sobre el suelo no existe en China; en su lugar opera un dinámico mercado sobre el uso de la tierra, el cual se compra y se vende, se hereda y es susceptible de hipotecarse. A pesar de las limitaciones se ha desarrollado un pujante mercado de bienes raíces 11.


El auge de la vivienda en China está estrechamente ligado a las políticas gubernamentales de apoyo. Debido a que los gobiernos locales dependen de los ingresos de las concesiones de tierras como fuente principal de ingresos y tanto los gobiernos locales como los centrales dependen de las inversiones inmobiliarias para impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo, ambos tienen importantes incentivos para hacer crecer el sector12. En 2016, el valor de mercado total de los bienes inmuebles de China representó el 411 % del PIB, casi el doble que el promedio mundial del 260 %13. Si bien el gobierno ha intentado en repetidas ocasiones frenar las compras especulativas desenfrenadas con medidas administrativas como controles de precios y prohibiciones de venta, no ha tenido éxito en contener estas prácticas.

2.2.2.- Banca en la sombra:

Un problema recurrente en el sistema financiero de China es la proliferación de los llamados “bancos sombra”, que son entidades establecidas por los bancos para hacer operaciones de crédito fuera de sus libros contables. Este sector surgió a fines de la década de 1990, pero su crecimiento vertiginoso ocurrió en los años posteriores a la crisis financiera global de 2008.

Algunas de las razones por las que muchas empresas utilizan los servicios bancarios de sombra son: la oferta insuficiente de crédito por parte de los principales bancos comerciales y estatales, los reglamentos que restringen las operaciones de riesgo, la poca capacidad de los organismos reguladores oficiales en operaciones de arbitraje, la supresión de la administración de crédito en las operaciones interbancarias y el control del Estado que busca mantener muy bajas las tasas de interés en depósitos bancarios y en operaciones de rendimiento financiero. Por todo ello, la colocación de fondos financieros de estos bancos sigue siendo muy alta, porque, cobran tasas de interés más bajas que las oficiales, y pagan tasas mayores a los ahorradores cuando captan recursos 14. “Son las tasas de interés negativas en China las que han causado un rápido crecimiento de la bancarización en la sombra, operada por más de 6,000 empresas de microcrédito” 15.


Por otro lado, la banca en la sombra ha sido un recurso utilizado por los bancos para evadir los controles estrictos sobre las tasas de interés que se pagan a los depositantes; para apoyar a las empresas privadas que reciben un trato discriminatorio por parte de la banca comercial, en relación con el que dan a las empresas estatales, y para que las empresas medianas y pequeñas accedan a formas de financiamiento de instituciones no bancarias. La bancarización de sombra entraña innovación y creatividad, pero también la posibilidad de especulación excesiva y de una crisis de hipotecas de alto riesgo 16.

Los planificadores chinos facilitaron el crecimiento del sector inmobiliario, como motor de crecimiento económico, vendiendo tierras, lo que forzó el desplazamiento de casi 70 millones de agricultores, de las tierras que antes ocupaban, acelerando el crédito a través de corporaciones no financieras, también conocidas como «banca en la sombra» y bonos del gobierno local, que no estaban ampliamente permitidos antes de la década de 1990 17.

Desde 2016, el gobierno chino ha hecho del desapalancamiento una de las principales prioridades económicas dirigidas tanto a las empresas financieras como a las no financieras.

Para junio de 2016, los 196 desarrolladores cotizados de China habían acumulado una deuda de 3 billones de yuanes, principalmente del sistema bancario en la sombra, no regulado, del país, frente a los 1,3 billones de yuanes en 2013. Durante años la banca en la sombre ha financiado operaciones inmobiliarias que son complejas de detectar. Evergrande Group fue uno de los más afectados, debido a que esta empresa también aprovechó la banca en la sombra como fuente de financiación, teniendo gran parte de su deuda oculta, fuera de sus estados financieros.

Antes de la represión del gobierno contra el apalancamiento excesivo en la sombra,
Evergrande era el desarrollador de bienes raíces más apalancado en China, con una relación de apalancamiento de más del doble que los siguientes desarrolladores apalancados 18, con casi USD 43.700 millones de pagos de deuda que vencían en 2019, y con un tercio de la deuda con proveedores, 128 bancos, y 121 instituciones no bancarias implicadas 19.

El problema con el manejo de estos recursos es que no están garantizados, ni la devolución del dinero recaudado o de sus réditos, porque su principal canalización es a inversiones de riesgo no reguladas 20.

Este fenómeno bancario-financiero chino es único en el mundo de las grandes economías y de los mercados emergentes. La utilidad de esos productos de administración de fondos es que permiten aprovechar el ahorro interno en inversiones domésticas que, a pesar de ser inseguras, son las que en conjunto han movido a la economía real a tasas de crecimiento del PBI que siguen siendo envidiables 21.

III.- Causas de la crisis de Evergrande:

Las causas de la crisis de deuda de Evergrande se dividen en dos grupos:

– Internas y Externas:

3.1.- Internas:

3.1.1.- Plan de Diversificación ciega.-

Cuando en 2017 la industria inmobiliaria china entra en una fase de profundo ajuste y transformación, la estrategia que lanza Xu Jiayin es la de diversificación. Ya en la presentación del informe provisional de Evergrande de 2014, Xu Jiayin declaró públicamente que Evergrande optaría por diversificarse después de alcanzar cierta escala 22.

A principios de 2017, Evergrande anunció un cambio estratégico en su modelo de negocio, pasando de un modelo de «alta deuda, alto apalancamiento, alta rotación y bajo costo» a un modelo de «baja deuda, bajo apalancamiento, bajo costo, alta rotación». Así, la compañía empezó a ramificarse en nuevos sectores comerciales como un medio para cubrir el riesgo continuo en el desarrollo inmobiliario. Pero todas las empresas en que invertía, Evergrande Spring, Evergrande Auto, etc., sufrían pérdidas cada año 23.

La diversificación conlleva riesgos importantes, dado que las empresas, como Evergrande, se están alejando de las áreas de competencia central, lo que significa una mayor dependencia y necesidad de nuevos talentos. Las adquisiciones fuera de un sector conocido también significan exposición a nuevos desafíos 24.
La diversificación ciega de Evergrande se hizo muy rápido, gastando mucho dinero y, además, sin prever los riesgos asociados a la diversificación, lo cual ha mermado significativamente sus beneficios.
3.1.2. Alto índice de apalancamiento.
El motivo por el que las empresas se permiten estar muy apalancadas se apoya en el supuesto de que su financiación es largamente estable y que luego de devolver los intereses con sus ingresos por ventas, la deuda del principal puede ser devuelta a través de una nueva solicitud de financiación.
En el caso de Evergrande, esta empresa en tan solo 6 años (20152020) generó utilidades netas que llegaron a más de 2 billones y medio de dólares, (pero su velocidad de inversión superó largamente a la velocidad de recuperación del capital invertido). No obstante, dicho crecimiento de sus utilidades se ha visto respaldado por un asombroso grado de apalancamiento. Siendo así que, en junio de 2018, la carga de la deuda de Evergrande había llegado a casi USD 100,089 millones25, y a inicios de 2021 esa cifra ascendió a casi USD 300,000 millones, convirtiéndose en la desarrolladora inmobiliaria más endeudada del mundo 26.
3.1.3. Gestión insuficiente del flujo de efectivo.
La liquidez insuficiente agudiza los riesgos del reembolso de la deuda, es decir exacerba el riesgo de impago. Muestra de ello es que en agosto de 2020 Evergrande Group envió al Gobierno una carta anunciando problemas de liquidez y que esto podría ocasionar el impago de sus préstamos 27. Esto es debido, en parte, al modelo de negocio de la mayoría de empresas inmobiliarias como Evergrande, de alto apalancamiento, y si a esta situación se agrega una política de gobierno repentina, que quiebre la estabilidad de las empresas, como las tres líneas rojas”, que no da tiempo a las empresas para acomodarse y hacer los ajustes requeridos de cara a la nueva situación, como la venta de activos por ejemplo, podría provocar una crisis de deuda o de liquidez. Esto es, al parecer, lo que ocurrió con Evergrande.
3.2.- Externas:
3.2.1.- Cambios en la Política:
Ante la necesidad de enfriar el sector inmobiliario y con la finalidad de proteger el sistema financiero de riesgos sistémicos, el gobierno chino adoptó, en agosto de 2020, la política de las “tres líneas rojas”, dirigida directamente a la financiación de las empresas inmobiliarias 28. Esta política se basa en un conjunto de umbrales de deuda que limitan severamente la capacidad de ciertos promotores inmobiliarios para obtener préstamos. Las tres líneas rojas son:
1.- La relación entre los ingresos previos y el apalancamiento no debe ser superior
al 70%.

2. La ratio de endeudamiento neto no debe ser superior al 100%.

3. La relación entre el efectivo y la deuda a corto plazo no debe ser inferior a uno.

Esta medida de las 3 líneas rojas, apunta a mejorar la salud financiera de las empresas del sector, reduciendo el apalancamiento de los promotores, mejorando la cobertura de la deuda y aumentando la liquidez. Mientras más líneas rojas no se cumplan, menor será el porcentaje de la empresa que se pueda financiar. En el caso de Evergrande, no cumple con las tres líneas rojas, lo que significa que no puede seguirse endeudando para mantener sus operaciones comerciales normales.
El elevado apalancamiento es una característica de las empresas inmobiliarias y viene dictado por el modelo de negocio del sector. Este consiste en endeudarse para pujar por terrenos, luego vender las propiedades a plazo y utilizar este nuevo flujo de caja recaudado con el fin de pedir más dinero prestado para construir y comprar más terrenos. La razón por la que las empresas se atreven a estar muy apalancadas se basa en la suposición de que la escala de su financiación es ampliamente estable y que la deuda del principal que vence, después de que los intereses se devuelvan a través de los beneficios de la empresa, puede ser devuelto a través de una nueva ronda de financiación. Si la medida de política estatal, en este caso las “tres líneas rojas”, rompe repentinamente esta estabilidad, puede llevar a las empresas a no tener suficiente tiempo para asimilar el cambio. Después de todo, el dinero prestado para invertir en el desarrollo y la construcción de un proyecto inmobiliario, requiere de un ciclo completo para recuperarse gradualmente, y siendo además rígidos los plazos para pagar los préstamos a las instituciones financieras, se desencadenará por tanto un problema de liquidez en las empresas inmobiliarias.
Pero ¿se podría decir, objetivamente, que una empresa con riesgo de liquidez pudiera significar un peligro con efecto dominó, para el resto del sector o de la economía en general?
No, porque mientras los fundamentos del negocio sigan siendo positivos, sólo se necesitará tiempo para absorber el apalancamiento. El problema aquí es la «brusquedad» de la política, que ha dado a las empresas muy poco tiempo para procesarla y ajustarla en consecuencia, lo cual ha provocado una crisis.

IV.- Evergrande vs Lehman Brothers: “Rinoceronte Gris” o “Cisne Negro”:

Desde finales del 2021, los precios de los inmuebles en China han estado creciendo, a pesar de que casi la mitad de las casas no han sido ocupadas (ciudades fantasma con edificios vacíos), además hay una desaceleración de la actividad económica real, y aumentos sostenidos de deuda pública y privada; situación que viene afectando al gigante inmobiliario Evergrande. Todo ello hace presagiar que estaría gestándose una crisis financiera inmobiliaria, tipo burbuja especulativa, amenaza que se hace cada vez más evidente 29.
Si bien es cierto que hay ciertas similitudes entre la actual crisis de Evergrande y la de Lehman Brothers del 2008, hay también muchas diferencias:
1.- En primer lugar, la respuesta de política ha sido muy diferente entre Estados Unidos y China. Mientras que el mercado inmobiliario chino está bajo el control del estado, a través de los distintos bancos estatales, pudiendo así conocerse de manera anticipada cuáles serían las empresas inmobiliarias con problemas potenciales; para que el gobierno de Estados Unidos conozca este tipo de riesgos, tuvo que realizar distintos cambios regulatorios, que fueron implementados después de la quiebra de Lehman Brothers 30.

2.- En segundo lugar, Lehman Brothers era una institución financiera, un banco de inversión, mientras que Evergrande Real Estate Group, es un promotor inmobiliario y no un banco. Además, los vínculos del sector inmobiliario, al que pertenece Evergrande, con el sistema financiero, no son de la misma escala que un gran banco de inversión como Lehman Brothers.

3.- Cuando Evergrande anuncia los impagos de su deuda, las autoridades chinas los invitan a entrar en un proceso de reestructuración financiera, que incluye la venta de algunos de los activos personales de su fundador que, a pesar de realizarse, no alcanzó para cubrir con sus obligaciones de largo plazo. De esta manera, China pretende demostrar algún tipo de respaldo a la institución, sin llegar a rescatarla, muy diferente a la opción implementada por Estados Unidos, en la que se llevó a cabo el rescate de algunos bancos 31.
4.- Finalmente, la principal diferencia es que la crisis de Evergrande fue un evento que todos vieron venir. En efecto, cuando se anunció la política de las “tres líneas rojas”, estaba claro que Evergrande era uno de los mayores infractores. La crisis de Evergrande es considerada un evento de “rinoceronte gris”, un término que se utiliza para describir una amenaza obvia de movimiento lento, en lugar de un evento sorpresa, denominado “cisne negro”32. Muestra de la difícil situación financiera en la que se encontraba Evergrande es que en agosto de 2020 la empresa envió al Gobierno chino una carta anunciando problemas de liquidez y que esto podría ocasionar el impago de sus préstamos33. Esto generó una caída en las acciones del grupo, que eventualmente terminó de cotizar en la bolsa de Hong Kong 34.
A pesar de que el impago de Evergrande de los intereses de los bonos en el extranjero no ha desencadenado un colapso financiero, ya que en su mayoría están en manos de poderosos inversores del mundo, algunos analistas están preocupados por el impacto en la reputación del sector inmobiliario chino 35.
La dinámica de pagos se ha caracterizado por el incumplimiento de las fechas pactadas, pero pagando posteriormente los saldos durante los periodos de gracia, de tal manera que evitaban una declaración de default, situación que fue sostenible hasta diciembre de 2021.
En este mes incumplió un pago fundamental de la deuda, de US$82,5 millones, que trajo como consecuencia que la calificadora Fitch rebajara su calificación a «default restringido» 36.
V.- Implicancias socio-políticas de la crisis inmobiliaria de Evergrande.
Luego de declarar en 202 que ha logrado establecer una “sociedad moderadamente próspera”, el PCCh se enfrenta a una serie de nuevos desafíos para mantener su legitimidad y seguir en el poder37. Para hacer frente a esos desafíos, como la desigualdad y la rivalidad entre potencias, el PCCh ha desplegado toda una serie de reformas legislativas y regulatorias a lo largo del 2022.
La visión de Xi Jinping para los próximos cinco años, de cara al 2035, se ha plasmado en el XIV Plan Quinquenal 2021-2025, aprobado en el Congreso del PCCh en abril de 2021, el que se sustenta, principalmente, en los siguientes ejes:
1) Fomentar el desarrollo a través de la “circulación dual”, sobre el comercio doméstico e internacional; y
2) Conseguir una “prosperidad común”, reduciendo la desigualdad a través de la revitalización del medio rural y nuevas estrategias de urbanización inteligente.
3) Priorizar el crecimiento cualitativo sobre el cuantitativo, es decir, por primera vez se eliminan los objetivos numéricos de crecimiento;

He aquí algunos posibles problemas a los que se enfrentaría el gobierno de Beijing para llevar a buen término sus pretensiones:
5.1.- El problema de la desigualdad sistémica en China:
En términos generales, la desigualdad es la manifestación de los desbalances de poder dentro de una sociedad. El 1% más rico de China poseía en 2021 cerca del 30% de la riqueza del país, según elInstituto de Investigación de Credit Suisse, en comparación con el 21 % en 2000. Además, según un artículo publicado en enero de 2021 por Albert Sanchis, “el 1% de los que más ganan en China tienen una mayor participación en la riqueza que el 50%” 38.

Según el PCCh, repartir la riqueza de un modo más uniforme hará que más ciudadanos chinos tengan el poder adquisitivo necesario para impulsar la economía, con lo que se crearán las bases de una nueva etapa de crecimiento, en concordancia con la estrategia de “circulación dual”. En ese sentido, la tendencia de la distribución de rentas es hacia un reparto más equitativo, no obstante, aún está muy lejos de llegar a un nivel que le posibilite contar con una clase media adinerada que gatille el consumo interno 39.
Si bien es cierto, que China ha mejorado significativamente su renta per cápita en los últimos años, también lo es que la distribución de su riqueza ha sido muy desigual. La transición hacia una economía de mercado ha hecho que se concentre gran parte de la riqueza en un porcentaje bajo de la población 40.
Deng Xiaoping condujo reformas económicas desde fines de la década de 1970, hasta la primera década de 2000, que tuvieron como resultado, entre otros, el aumento del ingreso real y de la desigualdad, al mismo tiempo. El nivel de desigualdad de ingresos en China en la actualidad es muy alto. Según datos del Banco Mundial, el coeficiente de Gini (una medida de desigualdad que fluctúa entre 0 y 1, siendo cero la igualdad perfecta y uno la desigualdad absoluta) para China en el año 2019 fue de 0.38. Para poner en contexto, pese a venir de coeficientes cercanos al 0.45 en el año 2010, en comparativa por ejemplo con España (0.34),
sigue siendo un 0.04 más alto41. Los líderes chinos han insistido varias veces en que la desigualdad por encima de 0,40 es potencialmente desestabilizadora.

La desigualdad se ha convertido en el punto débil del sistema chino, renegando de los principios socialistas del gobierno y destruyendo el contrato social implícito entre el estado y el pueblo chino. La desigualdad deteriora la confianza, que es esencial para el buen gobierno 42. Siendo consciente de ello, el gobierno chino intentó redistribuir de manera más equitativa la riqueza vía el sistema impositivo, y así paliar la desigualdad, no sin debilitar el ascenso de la clase media, lo cual redundaría en una caída del consumo interno. Al mismo tiempo, el gobierno chino promueve el incremento de los ingresos medios y bajos de los trabajadores. Sin embargo, estas medidas aún no se han implementado, debido, justamente, a los temores del estado de dañar a la clase media emergente de China”43. Frente a esa situación, el gobierno se encuentra en un dilema complicado, dado que por un lado, tiene que tomar medidas que corrijan la desigualdad para evitar una posible protesta de la clase obrera, cansada de la cultura de trabajo y de unos sueldos bajos; y por el otro, el estado
teme que las medidas impositivas, ralenticen el crecimiento de la clase media, algo que sería perjudicial para el crecimiento del consumo interno 44.

En este punto cabe preguntarse ¿Cómo puede afectar a la estrategia de la “doble circulación”, el actual reparto de la riqueza entre la población china?

En un intento por dar respuesta a esta interrogante se podría decir que dado el alto nivel de desigualdad en China, repartir la riqueza de manera más uniforme hará que más ciudadanos chinos tengan el poder adquisitivo necesario para impulsar la economía, en concordancia con la estrategia de “circulación dual”. Sin embargo, el estado teme que las medidas correctivas debiliten el ascenso de una clase media adinerada, la cual aún está muy lejos de llegar a un nivel capaz de gatillar el consumo interno, principal pilar de la estrategia de la “doble circulación”. He ahí el dilema.
5.2.- El problema de la Pobreza subyacente:
La pobreza es otro de los problemas que puede poner en riesgo la paz social del país y, por ende, la legitimidad del partido-estado chino.
En 1981, según el Banco Mundial, aproximadamente el 90% de la población china se encontraba por debajo del umbral de la pobreza. En 2019, más de 55 millones de personas superaron la pobreza, descendiendo ese porcentaje al 1%. Luego, a fines de 2020, China anunció que había acabado con la pobreza extrema, fundamentalmente en las zonas rurales, consiguiendo que todas las rentas superasen los 1.52 euros/ día.
Sin embargo, la realidad podría ser otra:
– Por un lado, llama la atención que el indicador de los 1.52 euros/día que usa el régimen chino, es mucho menor que el de 1.90 euros/día usado por el Banco Mundial para determinar la pobreza extrema, lo cual supone un 20% menos de ingresos y que, y de usar este último indicador, el objetivo de la erradicación de la pobreza estaría muy lejano 45.
– Los “nuevos pobres”.- Por otro lado, el desarrollo de la economía China generó un importante desplazamiento de la población, desde las zonas rurales, más empobrecidas y sin mayores oportunidades, hacia las grandes ciudades, donde el nivel de vida se ha incrementado en los últimos años. Esta nueva población llega, en la mayoría de los casos, en situación irregular y sin recursos para poder vivir con dignidad, provocando grandes núcleos de pobreza, que podríamos llamar los “nuevos pobres” 46.
Toda esta incitación al consumo no puede llevarse a cabo sin una mejora de la renta per cápita de la población. Aunque el gobierno chino se esfuerza en convencer a la opinión pública internacional del logro de una sociedad acomodada, lo cierto es que las políticas económicas desarrolladas hasta la fecha por el gobierno no han hecho más que distanciar los estratos sociales entre una exclusiva clase alta muy rica y una población muy numerosa con pocos recursos.
Para concluir sobre esta parte, se podría decir que, aunque China ha avanzado en los últimos años en la lucha contra la pobreza extrema, el nivel de ingresos con el que cuenta gran parte de la población, está muy lejos de alcanzar la clase media adinerada que persigue el gobierno, para activar el consumo interno que permita llevar adelante la estrategia reciente del gobierno de la “doble circulación” 47.

5.3.- El problema de la burbuja inmobiliaria china:

El acceso a la vivienda propia es limitado para un determinado sector de la población de menores recursos, debido a los altos precios, provocados por la aparición de una burbuja inmobiliaria especulativa.
A partir de 2014, se empieza a vislumbrar de manera más clara, la posible aparición de una burbuja inmobiliaria, debido al espíritu especulativo chino y al aumento de los precios de las viviendas. A continuación, se indagará acerca de los orígenes de este fenómeno económico.
El crecimiento desenfrenado de China en los últimos 40 años aproximadamente, creó las condiciones para estimular un acelerado proceso de urbanización, que corrió en paralelo, en busca de mejores condiciones de vida, pasando de tener una población urbana del 19% en 1978 al 61% en la actualidad, según datos del Banco Mundial 48. Siendo así, que a partir del año 2000, el sector inmobiliario pasó a ser una de las principales fuerzas de crecimiento en China. Adicionalmente, representó el casi 30% del PBI en el 2016, casi el 20% de la mano de obra urbana china y por lo menos el 60% de los préstamos bancarios están respaldados por propiedades como garantía.

Ahora bien, todo este proceso de crecimiento y de urbanización acelerado, propició la expansión de la deuda hipotecaria de los hogares chinos en los últimos años, lo cual, a su vez, llevó al incremento desmesurado de precios de las viviendas, a tal punto que cuatro de las diez ciudades más caras del mundo están en China 49. Estos precios distorsionados, producto de la especulación, y que además no guardan relación con el valor intrínseco de los bienes, explicarían lo siguiente:

Primero, el hecho que existan las “ciudades fantasma”, es decir, tantas casas vacías en China, ya que los ciudadanos no se pueden permitir comprar una vivienda 50.
Segundo, que los precios de las viviendas son muy altos en comparación con lo que se puede permitir la gente, lo que indica que nos encontramos ante precios inflados, típico de una burbuja inmobiliaria51, debido a una especulación desenfrenada. Efectivamente, más del 90% de las personas es dueña de una vivienda, en comparación con el 65% existente en Estados Unidos. En 2008 aproximadamente un 70% de las personas compraban su primera casa, sin embargo, ese número se ha reducido a un 10% aproximadamente en 2018. Esto significa que casi un 90% de las personas compraron su segunda vivienda, tercera, cuarta etc. en 2018, con fines especulativos. Esto se debe, principalmente, a dos razones: A la cultura china, según la cual la riqueza de los hogares se basa en “el ladrillo y el cemento” (Sam Lecornu 2021); y al espíritu especulativo, pues queda claro que los chinos deben tener al menos una casa, pero resulta que en 2018 casi el 90% de los compradores compró una
nueva vivienda, aparte de la que ya tuvieran52. Se estima que entre el 20 y el 25% del stock total de viviendas es propiedad de «compradores especulativos» 53. Además, la población china está envejeciendo y el 60% de ella ya está urbanizada. Todo ello indica que el boom inmobiliario debe terminar 54.
Cabe destacar un dato relevante y es el de las ciudades fantasma. Las casas vacías sumaban un valor de 52 billones de dólares en 2019 (el doble que el tamaño del mercado inmobiliario en Estados Unidos). Por otro lado, en 2017 el 21% de las casas estaban vacías, cerca de 65 millones. China es el país con una mayor proporción, 22.4%, de viviendas vacías del mundo 55.

5.4.- El problema de la crisis financiera de Evergrande:

Ahora bien, la crisis de Evergrande agrega nuevos desafíos a los ya mencionados.
Cabe recordar que Evergrande Group es la promotora inmobiliaria más grande de China, y la segunda más grande por ventas. Sus pasivos representan un 2% del PIB chino. Tiene 200.000 empleados y genera 3,8 millones de empleos indirectos.
Posee casi 1.300 proyectos en 280 ciudades y ha vendido casas a 12 millones de propietarios 56. Además, el sector inmobiliario y la construcción emplean a casi el 20% de la mano de obra urbana de China57. Por último, el sector inmobiliario contribuyó con un 24% a los ingresos fiscales totales en 2020 y, en términos más generales, contribuyó con un 44,0% a los ingresos totales del gobierno 58.
La gigantesca crisis de deuda que enfrenta el Grupo Evergrande, le impidió cumplir, entre otras obligaciones, con la entrega de nuevas viviendas prepagadas por sus clientes, lo cual le acarreó innumerables protestas de éstos, preocupados de que sus nuevos hogares no se terminen de construir y de los inversores minoristas. La empresa tiene cerca de 800 proyectos inconclusos en toda China, y hasta 1,6 millones de personas que aún esperan mudarse a sus nuevos hogares 59.
El Grupo Evergrande depende, en gran medida, de que sus clientes paguen los apartamentos por adelantado, pues, de acuerdo a su modelo de negocio, dicho flujo de fondos le permite generar efectivo y evitar el riesgo de impago.
Lo que pase con el gigante inmobiliario, podría afectar no sólo a los más de 3,8 millones de empleos indirectos que genera la empresa, y a los 200,000 empleados que trabajan en ella. Asimismo, podría repercutir en la riqueza de los hogares, dado que más de tres cuartas partes (78%) de dicha riqueza se encuentra vinculada a la vivienda. La política del Banco Popular de China de mantener, artificialmente, la tasa de inflación al mismo nivel o por debajo del interés pagado por los depósitos, sería una de las razones que explicaría la alta inversión de los hogares en vivienda.
Ello es así, ya que cuando el tipo de interés real no es positivo (es cero o negativo), los inversionistas cambiarán sus ahorros a otro tipo de inversión más rentable. Dos de los mercados que suelen ser atractivos para el dinero en efectivo inactivo son el mercado de valores y el de bienes raíces. Sin embargo, producto de la crisis financiera de 2008 el mercado de valores de China sufrió una gran depresión. Ante esa situación, los bienes raíces se convirtieron en el único mercado atractivo para las inversiones.
El caso de la crisis del gigante inmobiliario Evergrande, una mega empresa privada con empresarios ricos a la cabeza, llega en mal momento, precisamente cuando el presidente Xi Jinping impulsaba su estrategia denominada “bienestar común”, cuyo fin era, justamente, reducir la brecha entre ricos y pobres y consolidar la autoridad del PCCh.
El gobierno chino ha comprendido bien que tiene que ofrecer soluciones para reducir la brecha de ingresos entre ricos y pobres, porque las nuevas generaciones ya no quieren sacrificarse por el bien común de la nación, viendo cómo la riqueza se acumula en una restringida clase de élite. Medidas como aumentar los impuestos a las rentas más altas, crear impuestos sobre la propiedad, así como cobrar tasas por ganancias de capital en las transacciones financieras pueden ser las empleadas para intentar nivelar la distribución de la riqueza y disipar una posible reacción de la clase trabajadora. Sin embargo, tal y como indica Albert Sanchis, estas medidas aún no se han implementado en parte debido a los temores de dañar a la clase media emergente de China.
En resumen, la desigualdad, la pobreza y la crisis financiera, constituyen amenazas al mercado interno, que es uno de los pilares, el más importante, de la estrategia de “circulación dual” que persigue el gobierno chino, en el marco del nuevo modelo de desarrollo económico” 60.
VI. Crisis de Evergrande: ¿El gobierno chino acudirá al rescate?
Como uno de los más grandes conglomerados inmobiliarios privados de China, Evergrande se encuentra en la encrucijada de las principales preocupaciones para dicho país: la especulación, los altos niveles de deuda y la sostenibilidad de una industria que alimenta más de un cuarto del PBI chino.
El primer intento de Evergrande, ante la inminencia de la crisis, fue de auto rescatarse, intentando vender activos y poner en marcha otras estrategias, con el fin de cumplir con sus obligaciones financieras, pero finalmente no obtuvo el éxito esperado y no logró su cometido. Por otro lado, al PCCh no le conviene la quiebra del gigante inmobiliario, dada la envergadura de la empresa y el peso que tiene en la economía china, pudiendo generarse una inestabilidad económica y social, muy perjudicial para sus intereses políticos. Evitar la quiebra sería el punto de partida, luego podría adoptar una estrategia para la lenta deflación de la burbuja inmobiliaria.
Surge la pregunta: ¿Y no podría esperarse que el mercado se autorregule, reasignando eficientemente los recursos y corrigiendo las malas inversiones? No en un país como China, con un sistema político autoritario, donde el poder real lo ostenta un partido único; siendo una suerte de Capitalismo de Estado en el que coexisten una economía liberal con intervencionismo del PCCh. Definitivamente, esta opción no resulta atractiva para el gobierno chino, por dos razones principales:
El periodo de recesión que le sigue a la crisis, implicaría un recorte de la popularidad del PCCh, por haber contribuido a la reducción de la actividad económica, lo cual redunda en desmedro del bienestar popular, empeorando su nivel de vida.
Esta solución le quita protagonismo a los políticos chinos y reduce sus cuotas de poder, al limitar su interferencia en la cuestión. Por ello, los políticos chinos intentarán salvar de la bancarrota a Evergrande y luego hallar una estrategia intervencionista óptima para controlar la amenazante burbuja inmobiliaria. De esta manera, al paliar la potencial crisis maximizarían su popularidad y sus cuotas de poder, es decir, harían más fuertes su posición como dirigentes económicos del país 61.
Por otro lado, las autoridades chinas pretenden demostrar algún tipo de respaldo a Evergrande, invitándola a entrar en un proceso de reestructuración financiera, sin llegar a rescatarla. Dicho proceso incluye la venta de algunos de los activos personales de su fundador que, a pesar de realizarse, no alcanzó para cubrir con sus obligaciones de largo plazo.
El Banco Central Chino ha indicado que no es probable que Evergrande reciba un rescate, pues resultaría contradictorio que el Gobierno apoye a una enorme empresa privada con propietarios muy adinerados, pertenecientes a una clase social privilegiada. Dicha estrategia no sería popular entre los altos mandos del PCCh.
Los políticos chinos pretenden hacer creer a los ciudadanos de su país que no rescatarán a Evergrande, una mega empresa privada de propiedad de magnates sumamente acaudalados, pertenecientes a una élite social, para no mellar su imagen como benefactores del pueblo. Sin embargo, al estado chino no le conviene que la empresa entre en bancarrota, dada su envergadura y el peso que tiene en la economía china, lo que podría generar una inestabilidad política. Precisamente, cuando el presidente Xi Jinping lanzaba su campaña para impulsar la estrategia de “bienestar compartido”, la cual promueve paliar las desigualdades sociales y acortar la brecha entre ricos y pobres, aparecen los problemas del gigante inmobiliario. Esta crisis inmobiliaria de Evergrande llega en un muy mal momento.
6.1. Control del gobierno sobre las empresas privadas.
Desde que Xi Jinping llegó al poder en 2013, ha favorecido sistemáticamente a las empresas estatales a través de la regulación y la dirección del financiamiento de éstas y de los gobiernos locales, a expensas de las empresas del sector privado, entre ellas China Evergrande Group.
La Comisión de Revisión Económica y de Seguridad de EE. UU. y China señaló en su informe de 2020 al Congreso que, según la política de Xi de apoyar a las empresas estatales, las tasas de interés cobradas a las empresas privadas parecen ser aproximadamente 300 puntos básicos más altas que las cobradas a las empresas estatales 62.

Como parte de esta estrategia para restaurar el dominio del PCCh, el régimen de Xi también se ha centrado en muchos empresarios chinos exitosos y ricos.
El PCCh ha logrado convertirse en la mayor organización estatal del mundo y eso se debe a que nunca ha dejado que los empresarios chinos, por muy exitosos que sean, se organicen lo suficientemente para desarrollar una conciencia de clase y amenacen su liderazgo 63.
En las grandes empresas del país el 51% de las acciones pertenecen al Estado, no solo como vía de supervisión económica, sino también como posición de poder.
Esta posición dentro de las empresas permite controlar las nuevas élites económicas y evitar un posible contrapoder al gobierno, anulando si es preciso a los miembros de esa élite que pudieran ser críticos con las posturas gubernamentales 64.
VII. Reflexiones finales.
Las tres décadas de rápido y sostenido crecimiento le han dado al Partido Comunista una sólida legitimidad interna y le han hecho olvidar las flagrantes contradicciones que han marcado este proceso. El pragmatismo se refleja en el hecho que un partido comunista, de tipo leninista que implica una férrea disciplina de orden piramidal jerárquico, haya ha permitido, e incluso estimulado, la formación de capitales privados y de una burguesía local pujante e innovadora en el marco del “capitalismo con características chinas,” o “socialismo de mercado,” a decir de líderes chinos, un capitalismo claramente plagado de violaciones a leyes establecidas. Minxin Pei, califica al régimen económico chino como un capitalismo de amigos o de “compinches” 65.
En el caso de bienes raíces la contradicción entre un capitalismo rampante y la autodefinición de que en China prevalece un “socialismo de mercado” resulta escandalosa. Como lo resalta Eugenio Anguiano Roch 66:

“- En 2018 los coeficientes de precios de vivienda a ingreso en ciudades como Beijing, Shanghai y Shenzhen excedían un múltiplo de 40, mientras que en Londres era 22 y en Nueva York de 12.

– En 2017 la vivienda representó en promedio el 78% del patrimonio personal de los chinos y en Estados Unidos fue el 35%.
– En 2017 el espacio residencial fue en promedio de 41 metros cuadrados por persona, casi a la par que en países como Alemania, Francia y el Reino Unido.

– … en 2017…en muchas partes de Estados Unidos…el costo promedio de casas/departamentos era de solo 2 a 4 veces el ingreso familiar disponible; en China
era de 24.

– … desde el punto de vista de la demanda quedan muchas viviendas vacías, verdaderas “ciudades fantasmas”.

– Por último, la urbanización ha alcanzado en China un punto tal que la propiedad de la vivienda es en más del 90% propiedad de los 276 millones de familias urbanas que pueden considerarse en su mayoría como clase media 67.”
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2 ROGOFF Kenneth y YANG Yuanchen, “Peak China Housing”, NBER Working Paper 27697, Oficina Nacional de Investigación Económica, Cambridge, MA, agosto de 2020, https:// www.nber.org/ system/files/working_papers/w27697/w27697. pdf.
3 LEE John: “El gran dilema de Xi Jinping”, Memorando de política del Instituto Hudson, Septiembre de 2021, 2, https://www.hudson.org/ research/17308xi
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4 NGUYEN Trieu : “La creciente burbuja inmobiliaria de China”, Mises Wire Institute, 16 Noviembre 2019.
5 BAHOUI Ye: “El desarrollo y el impacto de la crisis del Grupo Evergrande”, Facultad de comercioUniversidad de Valladolid, España, Mayo 2022, 13.
6 PERALTA Luis Alberto: Evergrande, la inmobiliaria más endeudada del mundo pone nerviosos a los inversores”, Cinco DíasEl País, Madrid, 2021
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10 JIA Yizhen: “Evergrande: el desarrollador inmobiliario más grande de China se enfrenta a la crisis de la deuda”, Tiempos financieros, 29 de noviembre de 2018, consultado el 22 de abril de 2019.
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16 ZHANG, Joe: “Inside China’s shadow banking: The next subprime crisis?, Enrich Professional Publishing, 2014, Hong Kong.
17 DUESTERBERG Thomas: “Grietas económicas en la Gran Muralla China: ¿Es sostenible el modelo económico actual de China?”, Instituto Hudson, Diciembre 2021, 26.
18 SUN Nikki, “Chinese Developer Evergrande Tightens Belt after a Decade of Audacity”, Nikkei Asian Review, 21 de diciembre de 2018. 2019,
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20 ANGUIANO ROCH Eugenio: “China: Política financiera, crecimiento interno e impacto internacional”, Centro de Estudios China México de la Universidad Nacional Autónoma de México, México, Setiembre 2022, 65.
21 ANGUIANO ROCH Eugenio: “China: Política financiera, crecimiento interno e impacto internacional”, Centro de Estudios China México de la Universidad Nacional Autónoma de México, México, Setiembre 2022, 66.
22 BAHOUI Ye: “El desarrollo y el impacto de la crisis del Grupo Evergrande”, Facultad de comercioUniversidad de Valladolid, España, Mayo 2022, 1213.
23 BAHOUI Ye: “El desarrollo y el impacto de la crisis del Grupo Evergrande”, Facultad de comercioUniversidad de Valladolid, España, Mayo 2022, 4.
24 CHINA EVERGRANDE GROUP, “Annual Report 2017”, Evergrande, consultado el 22 de abril de 2019.
25 KOT Jan: “China Evergrande Issues $3B in Bonds as Debt Pile Grows”, Mingtiandi, 24 de enero de 2019, consultado el 22 de abril de 2019,
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26 ANGUIANO ROCH Eugenio: “China: Política financiera, crecimiento interno e impacto internacional”, Centro de Estudios China México de la Universidad Nacional Autónoma de México, México, Setiembre 2022, 80.
27 ARIÑO DE MEER, Ignacio: “La burbuja inmobiliaria y la deuda china, ¿El fin del milagro chino?”, Facultad de Ciencias Económicas de Comillas Universidad Pontificia, Madrid, Junio 2022, 41.
28 BAHOUI Ye: “El desarrollo y el impacto de la crisis del Grupo Evergrande”, Facultad de comercioUniversidad de Valladolid, España, Mayo 2022, 30.
29 HERNÁNDEZ Gustavo, BARBOSA NARANJO Santiago, ROBAYO VARGAS Juan David y BAENA HERNÁNDEZ Sara Alejandra: “Too big to Fail?: Caso Evergrande”, Departamento Nacional de Planeación, Research Gate, 543, Colombia, 4.
30 ARIÑO DE MEER, Ignacio: “La burbuja inmobiliaria y la deuda china, ¿El fin del milagro chino?”, Facultad de Ciencias Económicas de Comillas Universidad Pontificia, Madrid, Junio 2022, 4344.
31 HERNÁNDEZ Gustavo, BARBOSA NARANJO Santiago, ROBAYO VARGAS Juan David y BAENA HERNÁNDEZ Sara Alejandra: “Too big to Fail?: Caso Evergrande”, Departamento Nacional de Planeación, Research Gate, 543, Colombia, 9.
32 HERNÁNDEZ Gustavo, BARBOSA NARANJO Santiago, ROBAYO VARGAS Juan David y BAENA HERNÁNDEZ Sara Alejandra: “Too big to Fail?: Caso Evergrande”, Departamento Nacional de Planeación, Research Gate, 543, Colombia, 4.
33 ARIÑO DE MEER, Ignacio: “La burbuja inmobiliaria y la deuda china, ¿El fin del milagro chino?”, Facultad de Ciencias Económicas de Comillas Universidad Pontificia, Madrid, Junio 2022, 41.
34 HERNÁNDEZ Gustavo, BARBOSA NARANJO Santiago, ROBAYO VARGAS Juan David y BAENA HERNÁNDEZ Sara Alejandra: “Too big to Fail?: Caso Evergrande”, Departamento Nacional de Planeación, Research Gate, 543, Colombia, 5.
35 HERNÁNDEZ Gustavo, BARBOSA NARANJO Santiago, ROBAYO VARGAS Juan David y BAENA HERNÁNDEZ Sara Alejandra: “Too big to Fail?: Caso Evergrande”, Departamento Nacional de Planeación, Research Gate, 543, Colombia, 9.
36 HERNÁNDEZ Gustavo, BARBOSA NARANJO Santiago, ROBAYO VARGAS Juan David y BAENA HERNÁNDEZ Sara Alejandra: “Too big to Fail?: Caso Evergrande”, Departamento Nacional de Planeación, Research Gate, 543, Colombia, 5.
37 OTERO IGLESIAS Miguel: “La prosperidad común y la circulación dual: El nuevo modelo de desarrollo de China”, Real Instituto Elcano, 1 de febrero de 2022, 1.
38 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 28.
39 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 29.
40 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 28.
41 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 29.
42 MILANOVIC Branko: La desigualdad de China la llevará a una dura elección”, Foreign Affairs, 11 de febrero de 2021, 1.
43 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 29.
44 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 30.
45 https://datos.bancomundial.org/tema/pobreza
46 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 30.
47 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 31.
48 Ibidem.
49 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 34.
50 Ibidem.
51 Ibidem.

52 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 37.
53 DUESTERBERG Thomas: “Grietas económicas en la Gran Muralla China: ¿Es sostenible el modelo económico actual de China?”, Instituto Hudson, Diciembre 2021, 27.
54 ARIÑO DE MEER, Ignacio: “La burbuja inmobiliaria y la deuda china, ¿El fin del milagro chino?”, Facultad de Ciencias Económicas de Comillas Universidad Pontificia, Madrid, Junio 2022, 35.
55 ARIÑO DE MEER, Ignacio: “La burbuja inmobiliaria y la deuda china, ¿El fin del milagro chino?”, Facultad de Ciencias Económicas de Comillas Universidad Pontificia, Madrid, Junio 2022, 30.
56 ARIÑO DE MEER, Ignacio: “La burbuja inmobiliaria y la deuda china, ¿El fin del milagro chino?”, Facultad de Ciencias Económicas de Comillas Universidad Pontificia, Madrid, Junio 2022, 40.
57 ARIÑO DE MEER, Ignacio: “La burbuja inmobiliaria y la deuda china, ¿El fin del milagro chino?”, Facultad de Ciencias Económicas de Comillas Universidad Pontificia, Madrid, Junio 2022, 32.
58 ARIÑO DE MEER, Ignacio: “La burbuja inmobiliaria y la deuda china, ¿El fin del milagro chino?”, Facultad de Ciencias Económicas de Comillas Universidad Pontificia, Madrid, Junio 2022, 53.
59 YU Sol, MITCHELL Tom, MC MORROW Ryan: “Evergrande de China enfrenta protestas a medida que empeora la crisis de liquidez”, The Irish Times, 14 Septiembre 2021.
60 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 29.
61 BRICHAUX Louis: “Crisis de Evergrande: El dragón Rojo”, Centro de análisis para las Decisiones Públicas de la Universidad Francisco Marroquín, Guatemala, Setiembre 2021.
62 DUESTERBERG Thomas: “Grietas económicas en la Gran Muralla China: ¿Es sostenible el modelo económico actual de China?”, Instituto Hudson, Diciembre 2021, 19.
63 OTERO IGLESIAS Miguel: “La prosperidad común y la circulación dual: El nuevo modelo de desarrollo de China”, Real Instituto Elcano, 1 de febrero de 2022, 5.

64 BARBERO BENITO María: “Objetivo “Sueño Chino”: Análisis del XIV Plan Quinquenal y sus amenazas”, Universidad Europea de Madrid, España, 2022, 33.
65 PEI Mixin : « China’s crony capitalism : The dynamics of regime decay », Harvard University Press, Londres, 2016.
66 ANGUIANO ROCH Eugenio: “China: Política financiera, crecimiento interno e impacto internacional”, Centro de Estudios China México de la Universidad Nacional Autónoma de México, México, Setiembre 2022, 92.
67 Ibidem

El marxismo de Isaac Deutscher

Por Ariel Petruccelli

Nota.— El presente texto de nuestro compañero Ariel Petruccelli sobre el gran historiador de izquierda polaco, que viene a enriquecer nuestra sección Kraken de semblanzas y obituarios, es una versión ligeramente modificada de un viejo artículo suyo publicado allá por 2008 en el número 5 de la revista Nuevo Topo, bajo el título “Isaac Deutscher (1907-1967)”. Como el escrito no estaba disponible en internet (Nuevo Topo era en papel y dejó de salir en 2009), y como ya han pasado 15 años desde su impresión, nos pareció conveniente digitalizarlo y socializarlo a través de nuestra página web, conforme a nuestra política de copyleft.

El nombre de Isaac Deutscher puede significar poco y nada para las jóvenes generaciones, sean militantes o académicas. Y sin embargo, es con toda seguridad uno de los pensadores marxistas más lúcidos del siglo XX y uno de los mejores historiadores de cualquier tradición. Conviene, pues, evitar que habite el olvido. Aquí ofreceré una breve semblanza de Deutscher, como modesta invitación a leer sus libros. Quienes lo hagan, no dudo de ello, no se arrepentirán.

Isaac Deutscher falleció en el exilio londinense en agosto de 1967. Al momento de morir era, como lo fuera a lo largo de toda su vida, un pensador a contracorriente. Ajeno por igual a la fobia anticomunista –que por entonces dominaba Occidente– y a los mitos del comunismo «oficial» –emanados desde Moscú o Pekín–, Deutscher ni siquiera podía ser considerado «uno de los suyos» por los pequeños grupos trotskistas, sus antiguos camaradas: había considerado inoportuna la creación de la IV Internacional y disentido con Trotsky respecto a las posibilidades de una revolución política en la URSS. Pese a todo, no era un escritor marginal. Sus ideas y análisis eran demasiado penetrantes y sus narraciones exquisitamente bellas como para que sus escritos pasaran desapercibidos. Aunque sus libros estaban rigurosamente prohibidos en la Unión Soviética y en su Polonia natal, y aunque sobre sus obras caía el oprobio de los cruzados de la guerra fría de uno y otro bando, los lectores de la New Left Review y Les Temps Modernes pudieron disfrutar con cierta regularidad de sus análisis sobre política internacional. Su influencia sobre algunos intelectuales marxistas ha sido considerable. Como reconociera Perry Anderson “para nosotros tuvo una importancia primordial la influencia en nuestra formación de Isaac Deutscher”1.

Los años de formación

Deutscher nació en 1907, en Cracovia, en el seno de una familia judía de clase media. A los 17 era ya un poeta local bastante conocido. Pero dos años después –contrariando las esperanzas de su padre, que anhelaba la carrera de rabino– el joven Isaac ingresa al clandestino Partido Comunista Polaco (PCP). Desde ese momento, y por el resto de sus días, sería un marxista convencido.

Su formación inicial en el contexto de la Polonia de fines de años 20 ha dejado una huella perdurable y nítida. El imperturbable internacionalismo de Deutscher y su vasto cosmopolitismo tienen su origen en esta primigenia experiencia local.2

La producción intelectual durante este período constituye el segmento menos conocido de su labor: se trata de textos divulgados por organizaciones clandestinas o semiclandestinas. Al momento de su ingreso al PCP, el partido se hallaba dividido desde hacía años entre una tendencia mayoritaria y otra minoritaria. Pero Deutscher no se alinearía con ninguna de ellas, una actitud que ya prefiguraba la independencia intelectual y política que caracterizarían al escritor maduro: “[Yo] no pertenecía a ninguna de las dos [tendencias], quizás porque cuando entré en el partido (…) la línea divisoria había sido ya marcada y yo no entendía realmente de qué se trataba. Pero sí recuerdo con claridad que en 1926-27 tenía una sensación muy aguda de cuán fútil era la disputa. Me parecía que la mayoría tenía el defecto de cierto oportunismo y que la minoría se distinguía por una dinámica más revolucionaria. Lo que me molestaba en ésta era su tosquedad intelectual y su inclinación al sectarismo”3.

A comienzos de los 30 formula a la Internacional Comunista una serie de críticas semejantes a las de Trotsky. Cuestionaba la línea ultraizquierdista que concentraba los ataques en los «socialfascistas», al tiempo que hacía un llamado en favor de la acción conjunta socialista-comunista para enfrentar al nazismo. Esto le acarrearía la expulsión del PCP: “Me expulsaron del Partido Comunista Polaco (…) por haber publicado un ensayo […en el que] decía que el nazismo, si llegaba a vencer, aplastaría a los dos partidos (…) y agitaría el espectro de una segunda guerra mundial (…). La razón oficial para mi expulsión (…) fue que yo había exagerado el peligro del nazismo y creado pánico en el movimiento obrero. En cierto modo, era verdad: en los años 1931-32, el nazismo me había puesto en un estado tal de agitación y angustia febril. Naturalmente, los que en aquel tiempo no sintieron ese ‘pánico’ estaban ciegos”4.

Tras su expulsión, Deutscher animó un grupo de oposición que mantenía contacto con Trotsky, y que gozaba de cierto crecimiento cuantitativo y de buena inserción en la clase trabajadora. Pero en 1938, año en que se lleva a cabo el congreso constituyente de la IV Internacional, los polacos son el único grupo participante que recusa esta decisión. En el documento presentado por sus delegados –redactado por Deutscher– se argumentaba que: “…no tenía sentido tratar de crear una nueva Internacional cuando el movimiento obrero, en general, iba en descenso, durante un período ‘de intensa reacción y depresión política’, y que todas las Internacionales anteriores habían debido su éxito, en cierta medida, al hecho de que se habían formado en momentos de auge revolucionario. La creación de cada una de las Internacionales anteriores constituyó una amenaza definida al régimen burgués (…) Tal cosa no sucederá con la Cuarta Internacional. Ningún sector significativo de la clase obrera responderá a nuestro manifiesto. Es necesario esperar”5.

Tras la ocupación de Polonia por las tropas de Hitler y Stalin (1939), Deutscher se marcha al exilio londinense. Y sería en Inglaterra, ya alejado de la militancia política directa y en una lengua –el inglés– que no era la suya, donde habría de abocarse al estudio histórico-biográfico, el género en el que descollaría como un maestro inigualado.

El historiador

Su primera obra, Stalin, una biografía política, fue publicada en 1949, cuando el biografiado aún vivía y se hallaba en la cúspide del poder de una URSS envuelta en los fragores de la guerra fría. El Stalin fue, en su tiempo, objeto de una sonora polémica. Si para el Daily Worker –órgano del Partido Comunista de los EE.UU.– el libro era obra de un portavoz del gran capital y de la City de Londres; autores como B. Wolfe, D. Shub y F. Borkeneau sostenían que Deutscher ocultaba la verdad sobre Stalin, produciendo la más habilidosa apología de la política exterior soviética.6

La antipatía que siente Deutscher por Stalin es evidente en el conjunto de la obra. El «hombre de acero» era demasiado tosco intelectualmente, moralmente inescrupuloso y curiosamente provinciano (pese a ser el dirigente de un movimiento mundial) como para despertar la simpatía de un intelecto tan sofisticado y una personalidad tan cosmopolita y éticamente íntegra como la de Deutscher. Pero esta antipatía subjetiva interfiere muy poco dentro de la estructura más propiamente explicativa y analítica del texto. Aunque los rasgos distintivos de Stalin como personalidad adquieren contornos nítidos a lo largo de la narración –e incidentalmente desempeñan un importante papel explicativo–, el enfoque de Deutscher es contrario a considerar las acciones de las personalidades como la causa fundamental del desarrollo histórico. La constitución de una burocracia dictatorial con pretensiones totalitarias en la Unión Soviética no es, desde su óptica, reductible a –ni explicable por– la figura de Stalin.

A pesar de sus no pocos méritos intrínsecos, esta biografía inicial parece más bien un «ensayo general» de la obra maestra de Deutscher: los tres volúmenes dedicados a la vida de Trotsky. No obstante, comparado con los kilómetros de mediocre material biográfico anti y pro-estalinista, el Stalin de Deutscher sobresale como una obra erudita, equilibrada en sus juicios y aguda en sus interpretaciones. Así y todo, si se la parangona con su trilogía sobre Trotsky, nos resulta extrañamente una obra menor.

En los tres volúmenes dedicados a Trotsky, Deutscher alcanza las más altas cumbres de la producción biográfica. Este logro, sin embargo, no es el fruto de un proceso de maduración intelectual. El Deutscher que escribió el Stalin era ya un escritor maduro y un investigador ampliamente familiarizado con sus fuentes. Lo que marca la diferencia es el propio objeto de estudio. Como alguna vez lo hiciera notar Edward Carr, “Trotsky es el personaje ideal para una biografía”7. Pero esto no es solo, como sugiere Carr, porque Trotsky tuviera “una personalidad más acusada, más contradictoria, más compleja (…) que las de sus camaradas rivales, en la gran empresa de la Revolución Rusa”8. Esto es cierto, pero lo que concede un plus a la vida de Trotsky es el carácter trágico de su desarrollo, y su trágico final.

La singular vida de Trotsky da a esta trilogía todas las características de una tragedia clásica. Deutscher era consciente de esto: “La pregunta que tiene un interés subyugante para el biógrafo es: ¿en qué medida contribuyó el propio Trotsky a su propia bancarrota? ¿En qué medida se vio él mismo obligado, por circunstancias críticas y por su propio carácter, a abrirle el camino a Stalin? La respuesta a estas preguntas revela la tragedia verdaderamente clásica de la vida de Trotsky, o más bien una reproducción de la tragedia clásica en los términos seculares de la política moderna…”9.

A diferencia del grueso de los biógrafos –que cuando brillan literariamente fracasan como historiadores, y cuando se adentran en la vida individual del biografiado culminan olvidando las determinaciones sociales– Deutscher posee, junto al genio literario, rigor erudito para analizar documentos, perspectiva histórica para valorar los hechos, y penetración psicológica para comprender a las personas.

La simpatía que Deutscher siente por Trotsky es tan evidente como la antipatía que le provoca Stalin. Pero esta carga subjetiva se ve largamente compensada por el rigor documental y la implacable búsqueda de objetividad en la presentación de los hechos. En sus páginas, tanto los críticos como los apologistas de Trotsky podrán hallar todo el material que deseen. La simpatía subjetiva realza la carga dramática y la belleza literaria del texto, sin menoscabar el rigor histórico de la reconstrucción. En un párrafo revelador, Deutscher sintetiza así su abordaje de Trotsky: “Yo considero a Trotsky, ciertamente, como uno de los jefes revolucionarios más notables de todos los tiempos (…). Pero no me propongo presentar aquí la imagen glorificada de un hombre sin mácula y sin tacha. Me he esforzado por mostrarlo tal cual fue, en su estatura y su fuerza verdaderas, pero con todas sus debilidades; he tratado de mostrar la potencia, la fecundidad y la originalidad extraordinarias de su mente, pero también su falibilidad (…). Me he esforzado en todo lo posible por hacerle justicia al carácter heroico de Trotsky (…). Pero también lo he mostrado en sus muchos momentos de irresolución e indecisión: describo al Titán batallador cuando vacila y titubea; y, ello no obstante, continúa avanzando al encuentro de su destino”10.

La vida y la muerte de Trotsky poseen un innegable tinte trágico. Pero es a Deutscher a quien corresponde el mérito de haber revelado los delgados hilos que unen el trágico final con las etapas más tempranas de su carrera. Las palabras con las que finaliza El profeta desarmado son una muestra elocuente de esto: “Cuando Trotsky instó ahora al partido bolchevique a ‘sustituir’ a las clases trabajadoras, no pensó, en medio de la precipitación del trabajo y las controversias, en las siguientes fases del proceso, aún cuando él mismo las había pronosticado hacía mucho tiempo (en 1903) con extraña clarividencia. ‘La organización partidaria sustituiría entonces al partido en su conjunto; entonces el Comité Central sustituiría a la organización; y finalmente un solo dictador sustituiría al Comité Central’. El dictador aguardaba ya tras bastidores”11.

Pero la tragedia de Trotsky no es sólo personal: es una tragedia social. Y se comienza a vislumbrar poco después de la insurrección de octubre: “Los bolcheviques hicieron su Revolución de Octubre de 1917 con la convicción de que lo que ellos habían iniciado era ‘el salto de la humanidad del reino de la necesidad al reino de la libertad’. Vieron al orden burgués disolviéndose y a la sociedad clasista derrumbándose en todo el mundo, no sólo en Rusia. Creyeron que en todas partes los pueblos se rebelaban por fin contra su condición de juguetes de fuerzas productivas socialmente desorganizadas y contra la anarquía de su propia existencia (…) Cuando por fin alcanzaron la victoria, descubrieron que la Rusia revolucionaria se había excedido y se hallaba en el fondo de un pozo horrible. Ninguna otra nación había seguido su ejemplo revolucionario. Rodeada por un mundo hostil, o en el mejor de los casos indiferente, Rusia se hallaba sola, desangrada, hambrienta, aterida, consumida por las enfermedades y abrumada por el abatimiento”12.

Pese a ello, hacia 1921 los bolcheviques consiguen afianzarse en el poder. Pero es en ese preciso momento cuando se hace patente que no podrán cumplir las promesas revolucionarias. Cuatro años de guerra internacional y dos años de guerra civil habían desmantelado la débil estructura industrial rusa. La clase obrera, base natural de la democracia proletaria y del poder bolchevique, prácticamente había desaparecido. El reparto de las tierras entre el campesinado había dado a los soviets el apoyo de los pobres del campo, pero ahora redundaba en un descenso de la producción agrícola, mientras que los campesinos –una vez pasado el peligro del regreso de los terratenientes– comenzaron a mirar con indiferencia u hostilidad al poder urbano soviético. Es en esta terrible encrucijada histórica cuando se comienza a perfilar la tragedia del hombre: “En la cumbre misma del poder, Trotsky, al igual que el protagonista de una tragedia clásica, dio un traspié. Obró contra sus propios principios y pasando por alto un solemnísimo compromiso moral. Las circunstancias, las exigencias de la revolución y su propio orgullo lo colocaron en este trance. En la situación en que se hallaba, difícilmente podía evitarlo. Sus pasos fueron el resultado casi inevitable de todo lo que había hecho antes, y sólo un paso separaba ahora lo sublime de lo siniestro: aun su negación de los principios era dictada por los principios. Y, sin embargo, al obrar como lo hizo, destruyó el terreno que pisaba”13.

La carga trágica se ve realzada en el último tomo, dedicado a los últimos años de Trotsky. Y no solo por la sucesión de tragedias familiares y personales que culminan en el cobarde asesinato, sino fundamentalmente por la situación política verdaderamente trágica en la que se encuentra durante todos los años de su último exilio. Esa tragedia consiste en el conflicto entre la necesidad y la imposibilidad de la acción. Necesidad, porque ni su carácter ni las circunstancias le permitían a Trotsky abstenerse de la lucha política. Imposibilidad, porque su aislamiento físico y el contexto internacional hacían infructuosos sus intentos por intervenir en la política mundial o local. Ese mismo contexto –el de los años 30– es el que llevó a Deutscher a abandonar el combate político directo, y a concentrar sus esfuerzos en la investigación histórica. Es por eso que resulta especialmente reveladora la simpatía y la comprensión que muestra Deutscher ante la decisión de Trotsky de construir la Cuarta Internacional.

Si el último capítulo del primer volumen lleva por título “Derrota en la victoria” y reseña el drama de los revolucionarios victoriosos que descubren amargamente que no pueden cumplir sus promesas y sus sueños, el último capítulo del último volumen se titula “Victoria en la derrota” y nos muestra los importantes elementos de victoria que se encuentran en el Trotsky aislado y derrotado. Allí Deutscher expone sus ideas sobre los legados de Trotsky y Stalin: “[a Trotsky] lo veo como la figura representativa del comunismo pre-estalinista y como el precursor del comunista post-estalinista. Empero, no me imagino que el futuro del comunismo reside en el trotskismo. Me inclino a pensar que el desarrollo histórico está rebasando tanto al estalinismo como al trotskismo y tiende a algo más amplio que cualquiera de los dos. Pero cada uno será ‘rebasado’ probablemente de diferente manera. Lo que la Unión Soviética y el comunismo toman de Stalin es, principalmente, sus logros prácticos (…). En lo que toca a los métodos de gobierno (…) ideas y ‘clima moral’, el legado de la era de Stalin es peor que vacío; mientras más pronto se lo deseche, mejor. Pero precisamente en estos aspectos Trotsky tiene todavía mucho que ofrecer…”14.

Marxismo y literatura

Las preocupaciones literarias son una constante en la obra de Deutscher. Esto se refleja en la manera exquisita que adopta su narración, pero también en el abundante uso de obras y recursos literarios. La estancia de Trotsky en Noruega es comparada con la novela El enemigo del pueblo, de Ibsen; Sal, un cuento de Isaac Babel, es utilizado para ilustrar la compleja situación de los judíos en la Rusia revolucionaria; la conflictiva relación entre Oriente y Occidente es ilustrada con el poema Los escitas, de Blok. Estos ejemplos se podrían multiplicar fácilmente. En la arquitectura de la obra de Deutscher, los aspectos literarios ocupan un importante papel. No son un mero complemento o adorno de la «narración verídica». Él habría mirado con una mueca irónica a quienes ven en el «giro lingüístico» y en el «resurgir» de la «historia narrativa» una amenaza para el marxismo. Sus libros realizan una asombrosa síntesis de narrativa histórica, compromiso político y rigor explicativo. Esta síntesis es, por sus alcances, una verdadera rareza. Una somera comparación con dos historiadores de primera fila –E. P. Thompson y E. Carr– resulta especialmente pertinente.

La formación de la clase obrera en Inglaterra, de Thompson, ha sido elogiada por sus vívidas recreaciones de la vida, las luchas, los pensamientos y los sentimientos de la clase obrera inglesa inicial. La fuerza literaria de ese texto difícilmente sea superada. Pero el precio que Thompson paga por este logro es elevado. La contracara de la elocuencia con que son descritas las experiencias de los trabajadores es la ausencia de coordenadas objetivas con las que contrastar esas experiencias subjetivas. Al cabo de novecientas páginas, el lector no puede enterarse de datos tan elementales como la envergadura aproximada de la clase obrera o su proporción con respecto al resto de la población. Este es un costo que no paga Deutscher. Sin aburrir con un exceso de cifras y estadísticas, oportunamente proporciona esclarecedores datos sobre la cantidad de miembros del partido bolchevique, el descenso de la producción rusa durante la guerra, los alcances de la colectivización, etc. La comparación con Carr es igualmente ilustrativa. La lectura de los catorce tomos de la Historia de la Rusia soviética es una tarea fatigosa. El lector se sentirá subyugado por la monumentalidad del conocimiento erudito de Carr; pero difícilmente se sienta atraído por una narrativa densa, incapaz de recrear las vivencias subjetivas de los sucesos que narra… algo que Deutscher consigue con maestría.

La sensación de vejación y de escándalo que desató la perspectiva narrativista de Hayden White en muchos historiadores marxistas y annalistas, con toda seguridad que no hubiera sido compartida por Deutscher, quien siempre fue más

 que consciente de la dimensión escritural y literaria de la historiografía, y quien mucho antes de que se hablara de algún giro lingüístico, podía emplear recursos tan «vanguardistas» como imaginar un diálogo entre el fantasma del zar Nicolás y Stalin, o relatar la vida imaginaria de Vicente Adriano, un “ministro polrúgaro”15. Y a favor de Deutscher: las oscilaciones, ambigüedades e incluso contradicciones de White en torno al estatuto científico –o no– de la historiografía es dudoso que las hubiera reproducido: Deutscher siempre tuvo claro que la historiografía tenía varias almas, y que el buen historiador debía cultivarlas a todas.

El legado de Isaac Deutscher

Hasta el día de su muerte, permaneció leal al socialismo, aunque intransigentemente crítico con las dictaduras que hablaban en su nombre. En sus últimos años, se mostró escéptico respecto a las posibilidades de una revolución política desde abajo en la URSS, aunque creía que la lógica del desarrollo obligaría tarde o temprano a que la élite dirigente iniciara una reforma por arriba. En esto disentía con Trotsky y sus seguidores, quienes esperaban alzamientos de los trabajadores. No dispongo aquí de espacio para evaluar la perspectiva deutscheriana de la revolución y el socialismo. Baste con decir que combinó optimismo histórico a largo plazo con una gran serenidad para afrontar los descalabros inmediatos. En uno de sus últimos escritos exploró sin hesitación, incluso, la posibilidad de una restauración capitalista.

Transcurrido ya más de medio siglo desde su muerte, en un contexto internacional de desconcierto generalizado en las izquierdas, la lectura de Deutscher parece, más que recomendable, sencillamente imperiosa. Como dijera Anderson, en él había algo de olímpica serenidad, algo de iconoclasta visionario, algo de astuto político… La cultura de izquierdas necesita de todos y cada uno de estos rasgos.

Ariel Petruccelli

NOTAS

1 P. Anderson, Teoría, política e historia, México, Siglo XXI, 1985, p. 171.
2 P. Anderson, “El legado de Isaac Deutscher”, en Campos de batalla, Barcelona, Anagrama, 1998.
3 I. Deutscher, El marxismo de nuestro tiempo, México, Era, 1975, p. 168.
4 Ibid., pp. 185-186.
5 I. Deutscher, Trotsky, el profeta desterrado, México, Era, 1988 (1963), p. 380. Los pasajes entrecomillados son citas del documento polaco.
6 I. Deutscher, Stalin, México, Era, 1988 (1949), p. 11.
7 E. Carr, “La tragedia de Trotsky”, 1917: Antes y después, Barcelona, Anagrama, 1969, p. 160.
8 Ibid., p. 159.
9 I. Deutscher, Trotsky, el profeta armado, México, Era, 1987 (1953), p. 11.
10 I. Deutscher, Trotsky, el profeta desarmado, México, Era, 1989 (1955), p. 12.
11 I. Deutscher, Trotsky, el profeta armado, ob. cit., p. 477.
12 I. Deutscher, Trotsky, el profeta desarmado, ob. cit., p. 16.
13 I. Deutscher, Trotsky, el profeta desarmado, ob. cit., p. 445.
14 I. Deutscher, Trotsky, el profeta desterrado, ob. cit., pp. 11-12.
15 Ver, Stalin, ob. cit., pp. 347-48, y también “La trágica muerte de un ministro polrúgaro”, en I. Deutscher, Ironías de la historia, Madrid, Península, 1969. “Polrugaria” (contracción entre los topónimos «Polonia», «Rumania» y «Bulgaria») es el nombre que Deutscher le pone a un país satélite de la URSS que él imagina en clave ficcional.

El marxismo cultural de Raymond Williams

Por Michael Löwy

Fundador de los Estudios Culturales y de la New Left Review, Raymond Williams (1921-1988) es una de las figuras más influyentes e innovadoras de la cultura crítica inglesa. Poco conocido en Francia -aparte de algunos raros artículos publicados en pequeñas revistas-, hubo que esperar medio siglo después de la publicación de sus primeros libros importantes para que fuera finalmente traducido al francés: Culture et Matérialisme (París, Les Prairies Ordinaires, 2009, 246 páginas).

En este artículo publicado en 2012, Michael Löwy repasa la trayectoria política de Raymond Williams para detallar sus aportaciones, la relación que mantuvo con el marxismo y la forma en que combatió su desviación hacia el dogmatismo. La contribución de Williams es esencial para los enfoques críticos de la cultura, pero su obra no puede desligarse de un compromiso intelectual nacido en el corazón de Inglaterra a mediados del siglo XX y de los debates de la nueva izquierda surgida en aquella época.

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¿Cómo explicar el retraso en la traducción de la obra de Raymond Williams al francés? ¿Es el Canal de la Mancha un abismo infranqueable? ¿O es el Hexágono el que tiende a encerrarse en un espléndido aislamiento? Este retraso -y otros similares, relativos a importantes autores ingleses- merecería una investigación con los mejores métodos analítico-críticos de los «estudios culturales»1/.

En cualquier caso, sólo cabe estar agradecidos a Les Prairies Ordinaires, y a los dos directores de la colección «Penser/Croiser«, François Cusset y Rémy Toulouse, por haber tomado la iniciativa de publicar esta primera colección de ensayos, permitiendo así al público francófono descubrir a uno de los intelectuales de izquierda más importantes de Inglaterra, cuyas obras son conocidas y discutidas desde hace tiempo en Estados Unidos, América Latina y otros lugares.

Hijo de un obrero ferroviario galés, Williams siempre ha sido -al igual que su homólogo francés Pierre Bourdieu- un outsider en la élite académica inglesa. Su doble lealtad de clase -como hijo de una familia obrera- y de comunidad -a la cultura galesa- iba a ser un hilo conductor a lo largo de su vida. Estudió literatura en Cambridge pero, al afiliarse al Partido Comunista Inglés a finales de los años treinta, se situó necesariamente al margen del establishment académico; sus estudios se vieron interrumpidos por la Segunda Guerra Mundial, en la que luchó como tanquista.  En la posguerra optó por abandonar Cambridge -pero también el Partido Comunista- para enseñar, junto con su amigo E.P. Thompson, en la Workers’ Educational Association, una red de extensión universitaria vinculada al movimiento obrero inglés.  No volvió a Cambridge como profesor hasta 1961.

Junto con Stuart Hall y sus amigos del Center for Contemporary Cultural Studies de Birmingham, Raymond Williams puede considerarse el iniciador -gracias a su libro de 1958 Culture and Society- de los Cultural Studies, que estaban destinados a convertirse en uno de los campos más importantes de la investigación académica anglosajona, pero que son, en su origen, un método, inspirado en el marxismo, para el análisis sociohistórico de los hechos culturales (en el sentido más amplio del término). Fue también, con E.P. Thompson, John Saville, Stuart Hall, Raphael Samuel – y otros intelectuales marxistas que habían roto con el PC británico en 1956 – el fundador (1960) de la New Left Review, en cuyo director se convertiría, poco después, el joven Perry Anderson.

Durante los años 60 descubrió el marxismo occidental, de tendencia historicista: Gramsci, Lukacs, Lucien Goldmann (¡no Althusser!) – con los que sintió evidentes afinidades.  A partir de entonces, su obra se convirtió en un vínculo entre la tradición inglesa de crítica cultural (romántica) y el marxismo continental. Intelectual comprometido, no ocultó sus convicciones socialistas y publicó, con E.P. Thompson, un rotundo documento anticapitalista, el May Day Manifesto (1968), en el que denunciaba categóricamente los mitos de la modernización:

Como modelo de cambio social, la modernización acorta bruscamente el desarrollo histórico de la sociedad. Se supone que todo el pasado pertenece a la Sociedad ‘tradicional’ y la modernización es un medio técnico para romper con el pasado sin crear un futuro. […] Es un modelo tecnocrático de sociedad, no conflictivo y políticamente neutro, que disuelve los auténticos problemas y conflictos sociales en las abstracciones de la ‘revolución científica’, el ‘consenso’ y la ‘productividad’2/.

Es autor de novelas, trabajos sociológicos, estudios marxistas sobre literatura, análisis de medios de comunicación y ensayos políticos -publicados tanto por Oxford University Press como por New Left Books(más tarde Verso)- y fue uno de los líderes de la Campaña para el Desarme Nuclear (CND). Algunos de sus libros, como Keywords. A Vocabulary of Culture and Society (1976), o Marxism and Literature (1977), han alimentado el pensamiento de varias generaciones de intelectuales críticos a ambos lados del Atlántico. Su influencia fue considerable: ¡baste recordar que a finales de los años setenta se habían vendido unos 750.000 ejemplares de sus obras!

Por último, como bien señala Jean-Jacques Lecercle en su excelente introducción a la colección francesa, Williams, a diferencia de tantos otros, nunca dio la espalda a su compromiso socialista en defensa de los oprimidos. Esta dimensión se perderá de vista en algunos estudios culturales anglosajones, que interpretarán a Raymond Williams en los términos del «giro lingüístico» posmoderno, o «posmarxista», evacuando el punto crítico y anticapitalista de sus escritos.

La sensibilidad sociocultural de Williams también se refleja en sus novelas, la mayoría de las cuales están ambientadas en el Gales obrero. Es el caso de los tres libros conocidos como la «trilogía galesa»: Border Country (1960), Second Generation (1964), The Fight for Manod (1974). La dimensión romántica está especialmente presente en la novela histórica inacabada, publicada en dos volúmenes poco después de su muerte, People of the Black Mountains (1989-90), que narra episodios de la vida de los galeses de su región natal, «las Montañas Negras», desde el Neolítico hasta la Baja Edad Media.

El gran libro «inaugural» de Raymond Williams, Culture and Society 1780-1950 (Londres: The Hoggarth Press, 1958), es un ambicioso intento de rescatar, desde una perspectiva progresista, la gran tradición inglesa de crítica cultural romántica de la civilización capitalista/industrial, que se extiende desde Coleridge y Wordsworth, pasando por William Cobbett, Thomas Carlyle, Matthew Arnold y William Morris, hasta T.S. Eliot y F.R. Leavis.

Estos autores son muy diversos, pero comparten una especie de nostalgia por un pasado sociocultural perdido -la «Vieja Inglaterra»- y una crítica feroz de la modernidad industrial burguesa y sus valores comerciales y mecánicos. Algunos eran profundamente conservadores -Edmund Burke-, otros lucharon por los intereses de los trabajadores -William Cobbett- y unos pocos fueron auténticos revolucionarios socialistas (W. Morris). Sin ignorar esas diferencias, el autor de Cultura y sociedad se interesa por lo que tenían en común, esa radical oposición cultural a la nueva sociedad surgida de la Revolución Industrial.

Como observa acertadamente J.J. Lecercle, Williams nunca abandonó sus posiciones, aunque a veces matizara o suavizara sus observaciones. Un ejemplo de esta continuidad es la monografía que dedicó en 1983 al publicista romántico y democrático William Cobbett:

Si es la voz de algo que puede llamarse […] la vieja Inglaterra, es también, en el mismo movimiento, la voz de protesta contra el capital financiero, el imperialismo y el Estado aristocrático, y la voz de aliento para la organización de la clase obrera…4/.

En Culture and Society, Williams realiza una crítica exhaustiva del marxismo inglés bastante reduccionista de los años treinta (Christopher Caudwell).  Pero no por ello aspira menos a

una interacción entre el Romanticismo y Marx, entre la idea de cultura que constituye la principal tradición inglesa y la brillante revalorización que Marx hace de esa idea, objetivo que considera una tarea para el futuro: «nos vemos obligados a concluir que la interacción dista aún mucho de haberse completado» 5/.

En los años treinta, esta tradición inglesa de crítica de la civilización mecánica y de su mezquino mercantilismo -en nombre de la comunidad orgánica del pasado y de la tradición cultural- estaba representada en particular por F.R. Leavis, autor de Mass Civilisation and Minority Culture (1930), y por su influyente revista de crítica literaria Scrutiny. Aunque rechaza el conservadurismo y el elitismo cultural de este movimiento, Williams se interesa por su dimensión crítica y su oposición a la degradación mercantil de la cultura.  ¿Podemos, sin embargo, definir su posición político-cultural como un «leavisismo de izquierdas», como propone J.J. Lecercle? 6/

No está mal, pero la referencia parece demasiado limitada: ¿por qué no definirlo como un discípulo de William Morris o un «cobbettista» moderno? La fórmula propuesta por Lecercle es tanto más problemática cuanto que Williams se distancia explícitamente de las posturas elitistas de Leavis y Scrutiny. Lecercle utiliza otra expresión discutible para dar cuenta de la singularidad de la obra de Williams: se trataría de «un término medio» entre el Cambridge English de Leavis y el marxismo ortodoxo (p. 17).  Me parece que el materialismo cultural de Raymond Williams no es un «término medio», sino más bien una superación dialéctica de esta contradicción, en el sentido de la Aufhebung marxo-hegeliana. De hecho, Williams no puede vincularse exclusivamente a Leavis ni a ningún otro autor de esta corriente, sino que pertenece -al igual que E.P. Thompson- a lo que podría denominarse «marxismo romántico»; es cierto que esta terminología nunca aparece de esta forma en sus escritos, pero ya en 1958, como hemos visto, se plantea el proyecto de una interacción entre ambos 7/.

Tanto Thompson como Williams se alejaron de la New Left Review durante la década de 1960, al no compartir las opciones intelectuales y políticas de sus nuevos editores (Perry Anderson y sus amigos). Uno de los nuevos editores, Terry Eagleton, publicó en 1976 un artículo en el que cuestionaba el marxismo de Williams, cuyo método consideraba «idealista». Sin embargo, unos años más tarde se produjo un acercamiento, que quedó reflejado en Politics and Letters (New Left Books, 1979), un libro de entrevistas con Williams, realizadas por Perry Anderson y otros dos editores de la revista, Anthony Barnett y Francis Mulhern. A partir de ese momento, puede decirse que Williams se convirtió en un puente intelectual y político entre la «Vieja Nueva Izquierda» y la «Nueva Nueva Izquierda».

Un ejemplo llamativo de su convicción de que el marxismo debe ser capaz de integrar la aportación de la crítica romántica es un breve texto de 1980: la reseña de la traducción inglesa de mi libro sobre Lukacs. Aunque su juicio es bastante favorable -especialmente en lo que respecta a la primera sección del libro, que intenta analizar las fuentes románticas del joven Lukacs-, no oculta su irritación con el título del libro: Georg Lukacs – from Romanticism do Bolchevism (New Left Books, Londres 1979).  De hecho, el título no es el de la edición original francesa del libro, sino que fue elegido por mis amigos de New Left Books – hay que reconocer que con mi consentimiento … Este título parece desestimar el difuso romanticismo anticapitalista del joven Lukacs como una mera etapa preparatoria, que necesariamente hay que superar en el camino hacia el marxismo y el comunismo. Sin embargo, señala Williams, si los románticos denunciaban la burocracia estatal, el vínculo entre el industrialismo y la «cuantificación del pensamiento», y la falta de comunidad en la sociedad moderna, es difícil, «a finales de los años 70, concluir que estaban perdiendo el tiempo o que no veían ninguna verdad simple y fundamental».

El socialismo moderno no puede ignorar las críticas «contra el Estado centralizado, el industrialismo y el orden social que informalmente pueden calificarse de ‘románticas'»; el rechazo de éstas -y de cuestiones similares sobre la economía del ‘crecimiento’, sobre las libertades individuales, sobre la democracia como proceso social- como ‘románticas’ en un sentido depreciatorio, es decir, ‘irrealistas’, ‘vagas’, ‘poco prácticas’, es una de las causas de la degradación de la teoría y la práctica socialistas en el siglo XX. Esta es una de las causas de la degradación de la teoría y la práctica socialistas en el siglo XX. ¿No es la principal obra de Lukacs, Historia y conciencia de clase (1923), y en particular su concepto de cosificación, el resultado de una recuperación, para el marxismo, de la llamada crítica «romántica» de la conciencia cuantitativa e instrumental? Esta es una cuestión central para la » batalla de los marxismos » actualmente en curso, cuando algunos, frente a la crisis de la era post-Stalin, intentan rechazar esta problemática como idealismo romántico o, según una nueva retórica peyorativa, como humanista y moralista 8/.

La colección Culture & Materialism, recientemente publicada, no es una traducción completa de Culture and Materialism (1980): varios de los ensayos de ese volumen -incluido un fascinante estudio sobre Lucien Goldmann- no se incluyen aquí.  Se trata más bien de una recopilación de ensayos de diversas fuentes que aparecieron en esa colección de 1980, así como en la de 1989 Politics of Modernism: Against the New Conformists, ambas publicadas por Verso en Londres.  Se puede criticar una u otra elección, pero en su conjunto da una idea -aunque parcial- de la riqueza de la obra de Raymond Williams.

Los temas analizados van desde la teoría marxista de la superestructura hasta el papel nefasto de la publicidad, pasando por las vanguardias artísticas, el darwinismo social y los medios de comunicación. Como señala Lecercle en su interesante prefacio, estos ensayos, manifestaciones de un marxismo vivo, no han envejecido un ápice y nos hablan hoy.  El concepto más innovador de Williams, la estructura del sentimiento, trasciende dialécticamente la oposición entre experiencia personal y cosmovisión colectiva, y es un brillante ejemplo del método del autor: un «espléndido híbrido de crítica literaria elitista y análisis cultural marxista» (p. 24).

Algunos de los textos de la colección muestran la persistencia, de forma modificada, de la simpatía del autor por la crítica romántica, especialmente en sus manifestaciones modernas. El problema se aborda en un artículo de 1985 sobre los orígenes del modernismo, en el que se compara la protesta romántica contra la soledad de la multitud en las grandes ciudades modernas -desde Wordsworth hasta Elisabeth Gaskell y Charles Dickens- con la feroz crítica de Engels, en La condición de la clase obrera en Inglaterra (1844), contra la indiferencia brutal, el egoísmo estrecho de miras y, sobre todo, la desintegración de la humanidad en mónadas aisladas, que parece ser el principio fundamental de la sociedad burguesa, y con las preocupaciones de los escritores y poetas modernistas. Estos últimos, observa Williams, citando a uno de sus autores favoritos, T.S. Eliot, se referirán a culturas pasadas o exóticas frente al mundo moderno, es decir, burgués.

Esta problemática será abordada, de forma mucho más precisa, en un brillante ensayo de 1988 -uno de sus últimos escritos, redactado poco antes de su muerte- sobre «La política de la vanguardia». Williams distingue en la corriente modernista en general y en las vanguardias político-artísticas dos tendencias opuestas -más allá de su común denuncia de la burguesía, el academicismo y la religión: los que, como los futuristas, celebran la velocidad, la máquina, la gran ciudad, la guerra, y los que, como los simbolistas, los expresionistas o los surrealistas, son herederos del medievalismo romántico y se interesan por las artes primitivas y exóticas, operando una especie de retorno a un más allá del orden social existente.

Mientras que los primeros -excepto en Rusia (Maiakovsky)- se adhirieron al fascismo, los segundos tomaron opciones políticas muy diferentes. Mezcla de crítica aristocrática -el culto al genio artístico como verdadera nobleza- y de crítica socialista a la burguesía -oposición a la reducción del arte al comercio y al dinero-, la variante «neorromántica» de la vanguardia valoraba el reino indómito de lo prerracional y lo inconsciente. Los resultados políticos de esta postura son múltiples, pero a menudo acaban del lado del anarquismo, el socialismo revolucionario o el comunismo; es el caso, en particular, de los simbolistas, los dadaístas, los surrealistas y algunos expresionistas, aunque algunos, como Gottfried Benn, acabarán en las filas del nazismo. De hecho, el Tercer Reich condenó en bloque a las diversas corrientes modernistas, acusándolas de Kulturbolchevismus, mientras que los herederos del bolchevismo en la URSS las repudiaron a su vez…

Williams también se interesa, por supuesto, por las manifestaciones de la vanguardia literaria en Gran Bretaña: mientras que una especie de expresionismo de izquierdas se manifestará en los escritos de Auden e Isherwood, un modernismo de derechas, a veces incluso fascista, está representado por Yeats, Wyndham Levis y Ezra Pound. El caso de T.S. Eliot, el principal y más influyente de estos poetas modernistas, es más complejo: por un lado, elitista y tradicionalista, por otro, «efectivamente subversivo de un orden cultural y social intolerable (y en ese sentido todavía burgués)» (p. 157).

Este fascinante ensayo, aunque incompleto y falto de detalles -por ejemplo, Williams no parece tener un conocimiento preciso del compromiso político radical de los surrealistas, cuya «resistencia activa y disruptiva contra el fascismo» sólo menciona-, puede considerarse como una prolongación, en el ámbito de la vanguardia, del análisis, iniciado con Society and Culture, de la riqueza y las ambigüedades de la crítica cultural antiburguesa, que se inspiraba en el romanticismo. Algunas de sus formulaciones, como la que describe, en el seno de esta corriente cultural, un movimiento de «retorno hacia un más allá del orden social existente», captan, con una intuición extraordinaria, la dinámica singular de este fenómeno.

Entre las manifestaciones más inquietantes de la sociedad burguesa moderna, dos son objeto de análisis concretos en esta colección: la publicidad y el darwinismo social. Citando con aprobación una obra colectiva contra la publicidad -y en particular su cínica manipulación de la mente de los niños- de Huxley, Russel, Leavis y Thompson -una curiosa mezcla de críticos culturales del capitalismo de distintas tendencias-, Raymond insiste en la necesidad de ir más allá de las críticas superficiales del fenómeno -su carácter vulgar, engañoso e invasivo- para llegar a la raíz del problema: la publicidad como «arte oficial de la sociedad capitalista», y como sistema altamente organizado de gratificación «mágica», que utiliza los avances de las ciencias humanas para librar una guerra psicológica contra los individuos, con efectos destructivos para los objetivos generales de la sociedad.

En cuanto al darwinismo social, esa defensa e ilustración del implacable individualismo competitivo de la civilización industrial/capitalista en nombre de la doctrina de la «supervivencia del más fuerte», no sólo es un fenómeno de finales del siglo XIX -de Herbert Spencer a Theodore Roosevelt, por no mencionar a J.D. Rockefeller-, sino que todavía sirve hoy como legitimación de las versiones más brutales de la economía de mercado y del orden jerárquico burgués. Estos dos estudios ilustran un aspecto esencial del materialismo cultural de Raymond Williams: el análisis sociopolítico no debe centrarse únicamente en la literatura, la poesía y la «alta cultura», sino en todas las producciones culturales de una sociedad determinada, especialmente las que sirven para garantizar la hegemonía de las clases dominantes.

Para comprender el planteamiento de Raymond Williams -su materialismo cultural- el ensayo metodológicamente más importante de esta colección -y también el más leído y discutido- es el titulado «Base y superestructura en la teoría marxista», de 1973.  Como veremos, tampoco aquí faltan ecos de Cultura y Sociedad, aunque no sea ésta la idea central de la argumentación. Rechazando las lecturas economicistas, reduccionistas y deterministas del marxismo, que conciben las llamadas «superestructuras» como un mero «reflejo» de la base económica, Williams propone abordar la relación entre las producciones culturales y los procesos socioeconómicos a través de la categoría lukacsiana de totalidad, o del concepto -tomado prestado de Lucien Goldmann- de homología estructural, sin olvidar, no obstante, el papel de las ideologías en la hegemonía -en el sentido gramsciano- de las clases dominantes.

Sin embargo, más allá de esta importante revisión crítica del materialismo histórico «ortodoxo», con la ayuda del marxismo historicista europeo, la aportación más innovadora de Williams en este ensayo es la distinción entre tres tipos de sistemas culturales: 1) Las culturas residuales, constituidas por valores de una formación social anterior, que resisten a la cultura dominante. 2) La cultura dominante, que impone a la sociedad un sistema hegemónico de valores y significados. 3) Las culturas emergentes, que remiten a nuevos valores para oponerse a los significados establecidos.

Contrariamente a lo que su nombre parece sugerir, los valores residuales pueden tener un importante papel crítico y de oposición, en la medida en que representan ámbitos de la experiencia, la aspiración y el logro humanos que la cultura dominante descuida. Gran parte de la literatura inglesa del último medio siglo, observa Raymond Williams, hace referencia a estos valores residuales. Ciertamente, a través de procesos de incorporación, la cultura dominante consigue a menudo integrar y absorber valores residuales o emergentes; pero no es menos en estos dos sistemas de valores donde surgen formas verdaderamente opuestas al orden social establecido.

Hasta ahora hemos destacado las afinidades de Raymond Williams con la crítica cultural romántica de la civilización capitalista. Sin embargo, también es necesario considerar los argumentos por los que su materialismo cultural difiere, de forma bastante marcada, de esta tradición.  Esto es especialmente cierto en sus trabajos sobre «cultura y tecnología» y sobre los medios de comunicación, representados por dos ensayos de la colección. Criticando lo que llama «la alianza impía entre el determinismo tecnológico y el pesimismo cultural» (p. 184), se desmarca de las siniestras predicciones que denuncian, en nombre de la cultura de élite, las formas de comunicación de masas: la radio, el cine, los discos grabados y, por último, la verdadera hidra, la televisión.

Ciertamente, observa, el cambio tecnológico en la esfera cultural tiene lugar dentro de las relaciones sociales y económicas existentes; de ahí que las innovaciones técnicas estén esencialmente impulsadas por intenciones industriales y comerciales, más que por fines culturales. El inmenso poder del dinero, vinculado a la industria publicitaria, utiliza los nuevos medios de comunicación para homogeneizar y estandarizar las producciones culturales al servicio del comercio transnacional.

Sin embargo, los partidarios del pesimismo cultural se equivocan al culpar a las tecnologías de los contenidos despreciables que transmiten. Son concebibles otros usos de las nuevas tecnologías: ¿por qué no podrían la televisión por cable y por satélite, de titularidad pública, estar a disposición de una vasta red de productores autogestionados? ¿No podrían los movimientos sociales revolucionarios apropiarse colectivamente de medios de producción relacionados con la comunicación – por ejemplo, emisoras de radio locales?

En otro sistema económico y social, las nuevas tecnologías podrían fomentar formas nuevas e interactivas de relaciones sociales y culturales, permitiendo el florecimiento de formas de democracia directa. Williams puede ser considerado demasiado optimista, pero sus escritos sobre la televisión y los medios de comunicación de masas constituyen sin duda una aportación original y poco convencional al pensamiento crítico sobre los medios de comunicación.

En conclusión: esperemos que la publicación de Culture & Materialism sea sólo un primer paso, un peldaño hacia la publicación de otras obras de un pensador que ha renovado profundamente el pensamiento marxista sobre la cultura, y cuya «espléndida hibridación» (Lecercle dixit) entre un sutil materialismo cultural y la crítica romántica de la civilización burguesa no ha perdido nada de su agudeza y poder.

Notas

1/ He aquí un ejemplo sorprendente que contrasta con el retraso en Francia: Raymond Williams fue traducido en Brasil… ¡cuarenta años antes que en Francia!  Cultura e Sociedade se publicó en Sao Paulo en 1969 y El campo y la ciudad en 1989 (Cultura e Sociedade 1780-1950, Sao Paulo, Companhia Editora Nacional, 969 y O campo e acidade, Sao Paulo, Companhia das Lêtras, 1989). Es cierto que los brasileños no han continuado en esta dirección y que los últimos escritos de Williams aún no han sido traducidos. Esta laguna fue compensada, al menos parcialmente, por la publicación, en 2003, del libro Dez Lições sobre Estudos Culturais (Sao Paulo, Editora Boitempo) de Maria Elisa Cevasco , profesora de la Universidad de Sao Paulo.  Se trata de una notable presentación de la obra de Raymond Williams, en el contexto socio-histórico inglés, y en relación directa con la creación de los Estudios Culturales y la fundación de la New Left Review. Analizando el materialismo cultural de Raymond Williams, Cevasco muestra que se basa en una percepción mucho más rica de la cultura, que incluye no sólo las «grandes obras», sino una forma de vida común a toda la sociedad; para Williams, la cultura deja de ser una instancia separada, una esfera autónoma -según la tradición idealista- y se concibe como una fuerza productiva, una fuerza activa en la vida social.  Si la dimensión romántica queda un tanto marginada en este libro brasileño, tiene el gran mérito de no separar nunca la obra teórica de Raymond Williams de su compromiso social y político y de sus convicciones anticapitalistas. La otra aportación interesante de Cevasco es la comparación que hace entre los estudios culturales ingleses y la escuela brasileña de crítica cultural.  No se trata de una cuestión de influencia, sino más bien de un paralelismo y de una cierta afinidad. En torno a la revista política y cultural Clima (1941-1944), de sensibilidad anticapitalista y marxista (antiestalinista), se formó un núcleo de pensamiento crítico cuyos dos representantes más importantes fueron el crítico de cine Paulo Emilio Salles Gomes y el sociólogo e historiador de la literatura brasileña Antônio Cândido (tuve la suerte de ser su alumno en la Universidad de São Paulo). Sus trabajos se convertirían, a partir de los años cincuenta, en la principal referencia para la reflexión crítica sobre la cultura en Brasil. Lo que compartían con Williams y los Estudios Culturales era un enfoque marxista abierto, y la interpretación de los procesos culturales desde una perspectiva de realidad social.

La siguiente generación de «estudios culturales» brasileños se formó a principios de los años sesenta, en un seminario informal sobre la lectura de El Capital de Marx, organizado, al margen de los planes de estudio, por jóvenes profesores y estudiantes de la Universidad de São Paulo (entre paréntesis: yo estaba allí…). La figura más importante de esta segunda generación es un discípulo de Antonio Cândido, el crítico literario y sociólogo cultural -se interesa también por el cine y la música popular- Roberto Schwarz, cuyos trabajos sobre el gran novelista Machado de Assis y su análisis crítico del «liberalismo» esclavista brasileño -lo que él llama «ideas fuera de lugar»- son ya conocidos internacionalmente (Un artículo sobre R. Schwarz fue publicado por M.E. Cevasco en un número de la International Review of Books and Ideas). Más allá de las diferencias obvias entre los contextos inglés y brasileño, Maria Elisa Cevasco no se equivoca al destacar las analogías entre estas dos escuelas de estudios culturales.

2/ May Day Manifesto, ed. R. Williams, Penguin, 1968, p. 45

3/ Véase a este respecto el interesante artículo de Thierry Labica, «Por qué necesitamos a Raymond Williams», Contretemps, Ed. Syllepse, n° 5, marzo de 2010.

4/ Raymond Williams, Cobbett, Oxford Univ. Press, «Past Masters», 1983, p. 56. William Cobbett (1763-1835), periodista, ensayista y polemista, famoso en su época. Originalmente conservador, se convirtió hacia 1804 -y siguió siéndolo hasta el final de su vida- en un demócrata radical y defensor de la causa obrera.

5/ Raymond Williams, Culture and Society 1780-1950, Londres, Penguin, 1971, p. 280.

6/ Jean-Jacques Lecercle, «Lire Raymond Williams aujourd’hui«, introducción a R. Williams, Culture et Matérialisme, Les Prairies Ordinaires, 2009, p. 12.

7/ Para un análisis más detallado de la dimensión «romántica» de Raymond Williams, remito al ensayo «The Romantic Current in the Social Sciences in England: Edward P. Thompson and Raymond Williams«, de Robert Sayre y mío, en nuestro libro conjunto Spirits of Fire. Figures du romantisme anticapitaliste, París, Editions du Sandre, 2010.

8/ Raymond Williams, » What is anticapitalism? «, New Society, 24 de enero de 1980, pp. 189-190.  La conclusión de la reseña, en lo que se refiere a mi libro, es que tiene muchas cualidades, la principal de las cuales es «que puede leerse en contra de algunas de estas formulaciones inmediatas»… (Por cierto, la crítica de Williams me obligó a pensar, en nuevos términos, sobre la relación entre marxismo y romanticismo).

Publicado en contretemps 17/02/2023