El chavismo y la izquierda monárquica

Por Jeudiel Martínez

…resulta difícil creer que haya algo público en un gobierno en el que todo es de uno.

La Boetie

 

EL SECRETO DEL RÉGIMEN MONÁRQUICO

El chavismo comenzó en 1998 como una coalición cívico militar que aprovechó la crisis política para tomar el poder por la vía electoral: giraba en torno a una facción de militares retirados liderados de forma caudillista por Hugo Chávez líder del golpe del año 2002 contra el corrupto gobierno de Carlos Andrés Perez.

Desde 2005 se convirtió –con la pequeña gran ayuda de la “oposición”[1]– en un proyecto totalitario, de partido único, parecido al peronismo o los gobiernos cívico-militares del norte de África (Egipto, Argelia, Libia) y se emprendió un proceso continuo de des democratización  y Desrepublicanización que, en la práctica, convirtió al estado venezolano en un monopolio de la parcialidad chavista. A diferencia del crudo y anacrónico golpe de la oposición en 2002 el del chavismo fue una ocupación sistemática del estado: las elecciones se degradaron en plebiscitos, la constitución en un repertorio de consignas vacías,  la poca división de poderes desapareció y toda organización popular o ciudadana fue desmovilizada o cooptada ya por el chavismo ya por la oposición antichavista: las consignas y derechos eran decididas y programadas desde el palacio de gobierno.

El signo mayor de esa captura del estado por el chavismo fue la transformación de las fuerzas armadas venezolanas en “Chavistas y socialistas” es decir, que perdieran su carácter de servicio público y se convirtieran en extensiones de la personalidad del jefe de estado, leales a su persona y no a la república. Esto se expresó en una suerte de culto supersticioso a la personalidad de  Hugo Chávez, en una suerte de religiosidad cívico-militar que daba risa a los ajenos pero fascinaba a los propios.

Sin límites externos o internos las facciones que componen al chavismo y este en su conjunto  iniciaron un proceso de apropiación de riqueza pública y privada mediante políticas de nacionalizaciones y controles: nacionalizada o tomada una institución, la facción al mando procedía a controlarla, a extraer sus recursos sistemáticamente y solo respondía, por subordinación, al gobierno central y al caudillo. Divisiones de poderes, controles democráticos todos habían cesado.

En su forma paradigmática esto ocurrió en el sector eléctrico, las cárceles  (privatizadas al crimen organizado), la industria petrolera,  las empresas nacionalizadas, Cadivi, el órgano que gestionaba el monopolio estatal del dólar,  y la misma Tesorería Nacional que fue entregada a los guardaespaldas y enfermeras de Hugo Chávez. Estas  instituciones se convirtieron en medios para esquemas de extracción de recursos del estado y de la sociedad y, de facto, privatizadas.

Desde 2013, fallado ese proyecto, el chavismo se convirtió en una gestión de ese mismo fracaso aunque la coalición se convirtió en una red de intereses mucho más fragmentaria. En estas tres fases, pero sobre todo en las dos últimas, el discurso y las prácticas de izquierda han sido esenciales.

En el primer periodo se habló de «democracia participativa» porque, al ser una facción militar que venía de dar un golpe de estado, tenía que ofrecer de sobra lo que se temía que nos iba a quitar y que de hecho nos quitó. Pero luego, desde 2002 pero especialmente desde 2005, la conexión con el estado cubano y todo el discurso izquierdista se hizo esencial: sólo el discurso y las prácticas organizativas de la izquierda ofrecían, a principios de este siglo, el marco en que podía ser expresado y legitimado una toma totalitaria del poder en América Latina: para el chavismo la izquierda fue un silabario y una enorme caja de herramientas.

Entonces el problema de si el chavismo es izquierda verdadera o falsa es completamente secundario: solo la izquierda le daba los medios para organizarse y expresarse tal como solo el wahabismo se los dio al estado islámico y el aislacionismo o el nativismo americanos a Trump: si Chávez se hizo de izquierda es porque nada le convenía y nada le expresaba tanto y tan bien como las ideas del partido único y toda una larga tradición de militarismo “comandantista” centrada en el culto y la obediencia a los jefes militares.

En efecto, la ideas de  que existe gente con consciencia y gente inconsciente, masas que obedecen  y vanguardias que mandan, la obsesión con la centralización y las jerarquías eran ya propicias para un proyecto autoritario sin contar todas las décadas en que, en el seno del castrismo y el peronismo, el militarismo y el caudillismo tradicionales de américa latina entraron en aleaciones de distinto tipo con el leninismo y el estalinismo un proyecto practica y conceptualmente monárquico cuyo principio era la unidad de los poderes y el poder de uno solo.

¿PARTICIPATIVO, NO-OFICIAL, POPULAR, COMUNAL, BRAVÍO, CRITICO?… ¿O SOLO CLASE-MEDIA?

De todas estas influencias y en las condiciones venezolanas, donde el estado monopoliza la renta petrolera que es casi la única fuente de riqueza, se dio la tormenta perfecta para que surgiera un proyecto prácticamente metafísico de búsqueda de la “Unidad, Unidad, Unidad” que obsesionaba a Hugo Chávez quien exportó el esquema militar de la subordinación y la lealtad a toda la esfera pública: atravesando lo público y lo privado, el barrio pobre y la ciudad el chavismo no solo se hizo un enorme mecanismo de control sino que empezó a ser materializado en un enorme monolito que no era otra cosa sino la extensión del cuerpo y la personalidad de Hugo Chávez. Un poco como esos robots gigantes o naves espaciales que obsesionan la cultura popular japonesa el chavismo se convirtió en un enorme aparato pilotado por el caudillo, una extensión de su personalidad.  Y la materia prima para fabricar ese monolito viviente era no solo el estado sino todo el país que fue descompuesto para componerlo.

El proyecto fracasó, ya en vida del caudillo, y por eso, al contrario de lo que creen los liberales y la Alt Right venezolana el chavismo  no “planificó” esta crisis sino que la causó al descomponer el país y, desde 2013 se ha dedicado a administrarla sin intención alguna de superarla.

Sin embargo hay un chavismo que se considera representante o heredero de las expresiones menos autoritarias o más contraculturales y “criticas” de la izquierda. Estos sectores han tratado de legitimar una distinción binaria dentro del chavismo: lo habría oficialista y no oficial, burocrático y popular, conformista y crítico, habría una conexión del chavismo con las gestas nacional populares y las corrientes heterodoxas de la izquierda…

Por eso, desde  hace muchos años los elementos del chavismo que se consideran “críticos” rechazan la caracterización del chavismo como un proyecto totalitario y monárquico   señalando que “subestima al pueblo chavista” y su capacidad de actuar. En realidad este argumento, que viene los funcionarios, contratistas y rentistas profesionales del estado que constituyen la clase media del chavismo, es extremadamente cínico pues, justamente, lo que le quita a ese pueblo la capacidad de actuar es la misma identidad chavista, un medio de control, que impone un conjunto de deudas, lealtades, subordinaciones y obligaciones incompatibles con una vida democrática.

Y los chavistas críticos, bravíos y “no oficiales” lo demuestran al evitar oponerse al gobierno.

Pero lo que tenemos que preguntarnos es cuales eran los temas de discusión del chavismo “critico” entre 2007 y 2012 ¿hablaban de las cárceles privatizadas a mafias, de la corrupción masiva, los apagones, la caída de la producción industrial, la violencia, el tráfico de oro en el sur del país,  la burocracia y el autoritarismo?. Hay una sola línea de verdadera “critica” de los críticos al culto a la personalidad y el caudillismo a consignas reaccionarias y grotescas como “Chávez somos todos” o “Chávez es el pueblo”?.¿O más bien estaban pendientes de que decían los políticos de oposición, de hacer imágenes pintorescas de las “comunas”, de que tarea había puesto Chávez o de si alguien lo quería matar?

Tenemos que preguntarnos como puede haber un chavismo no oficial en estructuras como el PSUV y los Consejos Comunales que son organizadas desde arriba, que solo sirven para cumplir órdenes, que no tienen espacios de deliberación o disenso y que no tienen poder o autoridad alguna. O si es relevante si el chavismo es “popular” o no cuando es parte de los grupos parapoliciales o las estructuras clientelares.

En realidad la imagen costumbrista de las viejitas cultivando yucas o criando gallinas (porque los de clase media creen que todos los pobres son un poco campesinos) fue siempre tan funcional al régimen monárquico como lo fue la idea de que existía un “chavismo crítico”: la comuna y lo popular se convirtieron en la distracción y la excusa para el hecho de que los militares se hubieran hecho chavistas, miles de millones de dólares se fugaran, los datos más simples de la administración pública se volvieran secreto de estado y el gobierno se convirtiera en una instancia suprema e inapelable tal como los temibles “pranes” los señores de la vida y la muerte en las cárceles y las minas venezolanas.

INCAPACES DE LUCHAR

Así,  la invocación del pueblo emplazado en la comuna ha servido desde hace años para trampear distrayendo de los graves problemas de Venezuela: hablar de las “comunas” pero no del crecimiento de un crimen organizado con poderes feudales en varias partes del país,  sobre la comuna pero no sobre el saqueo de la riqueza pública y privada, el culto a la personalidad y el autoritarismo.

Pero en la práctica los consejos comunales no son más que asambleas vecinales sin poder o autoridad alguna. Diseñados desde el palacio de gobierno, organizados por el estado y subordinados a él no pueden más que recibir órdenes y a cambio de hacer  solicitudes de recursos  sin tener poder alguno sobre las alcaldías, los ministerios o las gobernaciones. La poca autonomía que tenían en el periodo de Chávez la perdieron en el de Maduro

Pero lo que hace casi criminal la mentira mil veces repetida de la existencia de unas “comunas” que construyen un mundo nuevo o de un chavismo no oficial o popular es que los miembros de los consejos comunales, especialmente mujeres,  regalan miles de horas de trabajo gratuito: sea resolviendo cuestiones administrativas, asistiendo a movilizaciones políticas, haciendo trabajo similar al que hacen trabajadores sociales en otros países y en los últimos años como trabajadores  impagos del sistema Clap, la red estatal para repartir alimentos.

Y no hay ni un solo reclamo contra eso ni el toda la literatura del chavismo critico ni de las feministas chavistas, únicas del mundo que le deben todo a un hombre.

Los chavistas de clase media, cobran por respirar, por ser amigos de un directivo y en general, solo por ser chavistas tienen sus razones para guardar silencio.

En realidad la población que no es chavista ni es parte de las estructuras y organizaciones chavistas puede protestar, cerrar calles, presionar, reclamar y en general, luchar aún en las terribles condiciones de la Venezuela actual con todos los riesgos que eso conlleva. Es libre de mandar al gobierno al carajo cuando le exige jurar lealtad a cambio de una caja con comida.

Más para los chavistas esto es imposible pues, en una larga tradición de pensamiento autoritario, no concibe la política más que identidad entre el gobernante y el gobernado, es decir, como poner a uno de los nuestros en el poder para que haga lo que nosotros haríamos si pudiéramos hacer algo o nos deje “participar” en el gobierno en la misma manera en que el público participa en los talk shows.

Los chavistas no protestan, no cierran calles, no hacen marchas, no hacen huelgas, no presionan, no denuncian, no boicotean, y en general, no tienen autonomía alguna para hacer nada pues todo el repertorio de formas de lucha democrática les está vedado pues, por supuesto, tienen que ser leales al estado y no les queda otra más que “interpelarlo”. Los que lo han tratado han terminado, sin excepciones, como disidentes o en la oposición. A veces en la cárcel.

Por eso el cierre anticlimático, trágicamente cómico de la “marcha campesina” Chavista del año pasado fue que los manifestantes gritaran, patéticamente: “Maduro, escucha, esta es también tu lucha” ejerciendo en la práctica esa “interpelación” de la que habla la burocracia chavista y no es más que ruego, petición y  búsqueda sumisa de identidad entre los que siempre están mandando y los que no les queda otra que obedecer,  no porque sea su destino sino porque han escogido ser chavistas y no pueden dejar de serlo.

En la práctica el chavismo nunca ha dejado de cerrar el camino al modo democrático que no es ni identidad, representación o participación sino aquel en que todos ejercen poder sobre todos  y el todo no está más allá de las partes que la constituyen,  personificado en un hombre o  u oficina que le asigna a cada cual la parte que le corresponde.

Tal modo, que está más allá de la paz y la guerra,  se basa en la desunión y la división de elementos que, en medio de lucha y tensión continuas, encuentran la manera de coordinarse sin unificarse y de enfrentarse sin aniquilarse. Se basa no en la unidad, sino en la división y no en la lealtad –o la enemistad- sino en la rivalidad y la amistad y con ellas, en la  libertad de buscar la alianza y la coalición más conveniente en el seno de una cosa pública que nunca está cerrada sobre sí misma y no tiene fines propios.

Imperfecta, tendencial, siempre oscilando entre la chusma y los tiranos, no es un ideal o una ilusión sino un problema no una forma sino un contenido cuya expresión es la republica, es decir, un comunidad política cuyo principio ordenador es la división y la cooperación.

El chavismo, por el contrario, supone una Unidad que no puede ser rota, personificada en un ser que decide sobre el todo, al que todos se subordinan y quien asigna las partes. Al que se le debe lealtad aun cuando no nos sea conveniente en el seno de un estado que ya no tiene nada de público porque “todo es de uno” o de unos pocos incluidas las comunas, los “batallones” y todas las organizaciones de la base chavista  que no saben lo que es elegir la directivas de su partido o sus candidatos presidenciales: en tanto que chavistas todo es decidido por ellos y se habla en nombre de ellos.

Mal podrían, desde allí, ejercer poder alguno sobre los alcaldes, gobernadores, ministros o militares. Como las niñas de antes la “comuna” es más bonita cuando está calladita o cuando hace los mandados.

Pero así como la contrapartida de la obediencia de las comunidades populares al estado eran los consejos comunales y comunas, esa parcelita del mundo donde se podía jugar a la autodeterminación cuando no se estaba cumpliendo órdenes, más arriba en la cadena alimentaria  la contrapartida de la unidad metafísica, monolítica, monárquica que se quiso imponer al país durante Hugo Chávez fuese la corrupción y en particular la fragmentación de la república  en feudos y dominios donde los esquemas de negocios de las facciones convertían la cosa pública en cosa privada y luego en capital circulante depositado en cuentas de Andorra y  Suiza o transmutado  en haciendas en  España.

Fue ese comercio entre venalidad y sumisión y esa indiferencia a todo lo que no fuera confeccionar el monolito lo que permitió que se hiciera tal saqueo de la riqueza pública y que se asistiera con tal indiferencia a la degradación de la vida común.

Y así como estos chavismos “críticos”, “bravíos”, “no oficiales” y “populares” ignoraron u ocultaron la apropiación y el saqueo e hicieron interminables excusas y legitimaciones para la degradación queda claro para el que quiera verlo que están más allá de toda redención, privados de toda virtud y, como todas las otras expresiones del chavismo –y de la corrupta oposición antichavista- funcionales a la necrocracia y ocupadas en su propia preservación.

Monárquica casi siempre y autoritaria en la mayoría de los casos a la izquierda latinoamericana, envilecida hace mucho por el culto abyecto a comandantes, presidentes, secretarios generales y otros monarcas, mal le sale cuestionar al chavismo pues  termina o solicitando su reforma o maldiciendo los malos usos para bendecir las funciones.

No extrañe Arantxa, Teruggi y todos sus embajadores vengan de cuando en cuando a Venezuela para poder asegurar que acá no pasa nada y todos viven felices, tanto como los chavistas profesionales  que comen y beben con ellos dentro de una burbuja donde no llega el colapso y la crisis.

Desechar a esa izquierda, junto al chavismo incluido el “critico”, no es hacerle el juego a la derecha, ni botar al niño y al agua a la vez,  es sacar ese niño de los miasmas que, desde hace décadas, le están ahogando. Es darles la espalda a los cómplices de uno de los más grandes crímenes de la historia de este continente y a los abogados de rebeliones que se hacen no para ser libres más sino para mejor obedecer.

 

[1] Del golpe de Abril a la abstención en las elecciones parlamentarias de 2005 pasando por el paro petrolero el antichavismo no hizo nada más que destruir todo aquello que podía oponerse al poder total del chavismo.

Ajedrez vs Go en el tablero de la Geopolítica Mundial

Por Decio Machado / Universidad Nómada Sur

El ajedrez, tal y como lo conocemos, surgió en Europa durante el siglo XV, como evolución de un juego persa llamado shatranj traído por los árabes al viejo continente, el cual, a su vez, se deriva del juego indú chaturanga, cuya primera referencia literaria está en el texto épico-religioso del siglo III antes de la era cristiana conocido como el Majábharata (200.000 versos en idioma sánscrito que narra hechos posiblemente sucedidos en la India durante aquella época).

Resumir el ajedrez en pocas líneas implicar indicar que 16 piezas de distinto poder estratégico se enfrentan a otras 16 de igual orden -divididas por el color blanco y negro- en un tablero cuadriculado de 8×8 que constituye las 64 posibles posiciones que pueden ir siendo adquiridas por dichas piezas en el transcurso del juego. El objetivo es derrocar al rey del oponente, el equivalente a hacer caer el gobierno o régimen político del adversario, mediante una combinación de dominio del centro del tablero -que es donde en un primer momento se centra el combate-, protección del rey, la estructura de peones o el dominio de columnas y diagonales, intentado con todo ello debilitar el campo del contrario y proceder con posibles ataques por ambos flancos al rival. Como diría Jorge Luís Borges: “Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada. No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor diamantino sujeta su albedrío y su jornada…”

Sin embargo, los chinos juegan desde hace unos 2.500 años al juego del go, el cual ya aparecía en textos antiquísimos como el Lún Yǔ -conocido en Occidente como las Analectas– y que son la versión escrita de una serie de charlas que Confucio impartió a sus discípulos con sus correspondientes discusiones. Algunas leyendas sitúan el origen del go en el Emperador Yao (2337-2258 a.C.), quien solicitó a su consejero Shun que diseñase un juego que enseñara disciplina, concentración y equilibrio a su hijo Dazhu, que se supone era desjuiciado. Otras teorías sugieren que el juego fue inventado por generales y mandos del ejército chino, quienes usaban piedras para señalar posiciones de ataque en mapas rústicamente diseñados.

El objetivo del juego, cuya traducción aproximada es juego de rodear, consiste en controlar una cantidad de territorio mayor a la del oponente rodeándolo con piedras (fichas todas de igual valor en su peso estratégico). Divididas también entre colores blanco y negro para dos jugadores, donde los tableros llegan a ser de 19×19, situándose las piedras (181 negras y 180 blancas) en las intersecciones entre líneas del tablero de juego. La estrategia general del go es expandir el territorio controlado por cada jugador cada vez que sea posible, atacando así los puntos débiles del oponente y capturando sus piezas mediante el cerco o la emboscada. 

Entender las lógicas de conflicto entre Estados Unidos y China en la geopolítica actual implica entender las diferencias filosóficas de los dos juegos de estrategia afianzados culturalmente en el Occidente y Oriente del planeta.

Mientras que el ajedrez es fundamentalmente un juego de guerra, en el cual se comanda un ejército contra el del oponente, el go es un juego de control territorial. En el ajedrez es el jugador de piezas blancas quien mueve primero, considerándose esta posición como una ventaja pequeña pero significativa. En el go son las negras quien hace el primer movimiento, manifestándose de manera bastante elocuente dicha ventaja, pues al jugador blanco se le compensa con una cierta cantidad de puntos -habitualmente 6,5 puntos- por el hecho de ser el segundo en jugar. 

De igual manera, en el ajedrez los jugadores principiantes deben aplicarse en el estudio de la táctica, ya que un gran porcentaje de las partidas son decididas con base en errores de carácter táctico. En el go, pese a que los jugadores principiantes también deben estudiar problemas tácticos, el equilibrio está sesgado notablemente a favor de temas estratégicos. Es decir, los jugadores deben sopesar constantemente los asuntos tácticos de área contra los asuntos estratégicos más amplios que afectan la totalidad del tablero.

Pues bien, explicadas las diferencias entre un juego y otro, cabe indicar que las sanciones  aplicables al gigante tecnológico chino Huawei a partir del próximo mes de agosto, anunciadas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, las cuales implicarían que Google restrinja el acceso de esta compañía a su software -Android- equivalen a un movimiento de torre en ajedrez que con ayuda de su rey busca dar jaque mate al rey enemigo en un tablero vacío. 

En el trasfondo de esa cuestión está el liderazgo de la tecnología 5G, quinta generación de tecnologías de telefonía móvil, que es la sucesora de la tecnología 4G que en la actualidad aun andamos todos utilizando. La velocidad a la que permite navegar el 5G en dispositivos móviles es de 400 megabytes por segundo, lo cual permitirá que en 2020 unos 20.000 millones de objetos/máquinas estén conectados entre sí. Viviendas 100% conectadas, un mayor uso de dispositivos como wearables y tabletas, así como autos conectados, son tan solo algunos objetos que podremos ver de forma cotidiana en muy breve espacio de tiempo. Lo anterior implicará un alto desarrollo de la tecnología del Internet de las Cosas, lo que beneficiará ampliamente al sector empresarial productivo a través del uso de aplicaciones desde donde se podrá automatizar, controlar y conectar máquinas, dispositivos e interruptores por medio de internet (sensores de movimiento, de PH, de temperatura, presión y humedad para la agroindustria; detectores de humo, GPS, conteo de personas y tráfico para el sector de infraestructura; telemedicina, monitoreo de la calidad de agua, aire, tráfico y edificios y ciudades inteligentes en el sector gubernamental). También el sector financiero se verá notablemente beneficiado mediante nuevas técnicas para el monitoreo y control de cajeros automáticos, detáfonos, sistemas de alarma y apertura automática de puertas y bóvedas. De igual manera, en el sector marítimo mediante el Internet Satelital se avanzará en tecnología de rastreo, estado de carga y de productos de alto valor. 

Alegóricamente, este movimiento de torre más rey de la Administración Trump contra Huawei y posiblemente en breve también contra la compañía china Hikvision, mayor proveedor mundial de soluciones de seguridad y productos de videovigilancia -cuya capitalización bursátil ronda los 35.000 millones de dólares ahora con caídas en Bolsa- supondrá un impacto táctico sobre el objetivo de Beijing de lograr en 2025 los avances claves que le permitan en 2030 dominar el mercado tecnológico mundial, pero difícilmente operaciones proteccionistas de estas características le permitirá a Estados Unidos ganar su guerra por mantener la hegemonía global.

La mayoría de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses hoy tienen ya en frente a su correspondiente rival chino. En e-comerce Amazon tiene su réplica en Alibaba; en smartphone Apple se las ve con Huawei; en motores de búsqueda por Internet Google tiene su espejo en Baidu, y así podríamos seguir… Las sanciones que puedan derivar de la táctica estadounidense para golpear a las nuevas tecnológicas orientales no va a hacer retroceder a Beijing de su programa “Made in China 2025”, planificado plan maestro chino con altos montos de inversión que tiene como objetivo que el gigante asiático sea el líder mundial de las nuevas tecnologías en la próxima década. Si nos remontamos al reciente origen de todo esto habría que retrotraerse al año 2005, cuando Lenovo adquirió los computadores IBM posicionándose como el referente oriental en el campo del hardware y dejando atrás a HP, Dell e incluso Apple. Sin duda, y a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, la fusión de planificados intereses entre Estado y empresas de perfil global en China hace que la potencia emergente disfrute de ventajas estratégicas frente a los movimientos tácticos estadounidenses. Todo parecería indicar que más allá de la independencia tecnológica china, estas empresa terminarán vendiendo masivamente su tecnología al resto del mundo en detrimento de quienes todavía hoy lideran este mercado.

Al igual que las empresas tecnológicas de Estados Unidos han creado puertas traseras en sus smartphone para el espionaje de cualquier tipo, la extensión de la venta de celulares -Huawei o Xiomi entre otros- le permitirán a Beijing hacer a la larga lo mismo.

Ahora bien, más allá de la competencia estrictamente en el ámbito del liderazgo tecnológico en la cual Beijing le lleva dos años de adelanto -lo cual no es poco- a Washington respecto a la tecnología 5G, la República Popular China es ya un fuerte comprador de activos en territorios -mediante sus enormes reservas fruto de su excedente económico- que para Estados Unidos son fundamentales por ser fuentes de recursos estratégicos.

En este sentido, cabe reseñar que China no tiene la capacidad de convertirse en una potencia  energética dado que no cubre sus necesidades de demanda interna, mientras que mediante la producción de hidrocarburos no convencionales -fracturación hidráulica o fracking- Estados Unidos se ha convertido en un exportador tanto de petróleo como de gas natural. La falta de capacidad petrolera interna llevó a China a consumir cada vez más carbón de producción nacional e internacional, lo que ha implicado fuertes problemas ambientales al interior del país y pone en riesgo las metas fijadas en el Acuerdo de París dado que actualmente es el mayor emisor de gases de efecto invernadero a nivel planetario (entre 1990 y 2015, China pasó de 1,05 billones de toneladas de consuno anual de carbono a 3,97 billones y sus empresas están implicas en la construcción, financiamiento o son propietarias de aproximadamente el 16% de todas las plantas de carbón del planeta destinadas a generar energía). Conscientes, más por motivos económicos que por sensibilidad ambiental, de que están obligados a evolucionar hacia las energías renovables, los asiáticos se han convertido en un referente mundial del desarrollo de la industria de vehículos eléctricos. Se estima que este año China tendrá una cuota de entre el 4% y el 5% de parking automovilístico en formato eléctrico, lo que sin duda afectará al mercado global.

De igual manera, desde el nacimiento del patrón dólar -el cual se inicia con los acuerdos de Bretton Woods a partir de 1944- Estados Unidos goza de una ventaja exclusiva sobre el resto de las economías del mundo que le hace ser el proveedor mundial de liquidez a base de la demanda de su divisa. Esto ha permitido que los déficits por cuenta corriente no le hayan supuesto ningún problema a Washington para su estabilidad económica y que sus emisiones de deuda sean comparativamente a un menor interés, es decir, tiene acceso a una financiación más barata en referencia a aquello que el entonces ministro de finanzas francés, Valéry Giscard D´Estaing, definiera como “privilegio exorbitante”. Para que nos entendamos, en la práctica Estados Unidos hoy puede emitir billetes dólar para adquirir bienes valorados por cualquier determinado importe a otro país -87% de todas las transacciones de divisas se hacen en esa moneda-, mientras el resto del mundo tiene que producir bienes por ese mismo valor.

Esto facilita la capacidad del Departamento del Tesoro estadounidense para refinanciar los vencimientos de deuda sin mayor problema, ya que los inversores acuden sistemáticamente a este activo seguro. Es así que Washington puede refinanciar su deuda de manera sistemática sin riesgo alguno y adquirir deuda perpetua -dilema de Triffin- y con títulos que gozan de una amplia liquidez. Sin ir más lejos, según el FMI la composición monetaria de las reservas internacionales está dominada en un 62,70% del total por dicha moneda. Esto le ha permitido a los estadounidenses tener un nivel de vida estimativamente 20% superior a lo que tendrían de no darse estas condiciones. Sin embargo, actualmente Alemania, Francia, China y Rusia promueven activamente la sustitución del dólar por una canasta de monedas del FMI -los llamados Derechos Especiales de Giro- como moneda de reserva mundial. De igual manera, algunos bancos centrales de América Latina y principalmente Asia han optado por diversificarse fuera del dólar y aumentar sus compras en otros activos como, por ejemplo, bonos del gobierno del Japón.

Pero abarcando la lógica de conflicto entre estas dos grandes potencias desde otra perspectiva, cabe indicar que existen diversas formas metodológicas de medir el PIB de un país. Si utilizamos la metodología y los datos del FMI, veremos que Estados Unidos tiene 20 billones de dólares de PIB mientras China tiene 13 billones. Pese a que la diferencia entre ambos países aún es importante, Estados Unidos crece a tasas del 2% al 3% mientras que China crece a más del doble de este indicador. De seguir así, en la próxima década Estados Unidos perdería su hegemonía desde el punto de vista del PIB nominal. Pero si utilizamos la metodología del PIB (PPA) -valores de paridad de poder adquisitivo- China hoy ya es la primera potencia mundial con 25 billones de dólares sobre los 20,5 billones de los Estados Unidos.

El objetivo de la guerra comercial lanzada por Donald Trump contra China no es otro que intentar evitar que el país asiático siga avanzando al ritmo al que va en el marco de la hegemonía mundial frente un Estados Unidos en franco deterioro. Esta lógica se mueve bajo la siguiente estrategia: ralentizar la expansión comercial china esperando que su pirámide poblacional -los chinos envejecen más rápidamente de lo que se enriquecen- termine generando un enorme desequilibrio que explote en forma crisis económica y estabilidad social en territorio asiático. De hecho, la misma Academia de Ciencias Sociales de China alertó a principios de este año que si no se toman medidas urgentes en elevar la tasa media de fertilidad de 1,6 hijos por mujer, la disminución poblacional será imparable desde el 2027. El brusco descenso de la natalidad -la población china comenzó a reducirse en el 2015- lleva aparejado el rápido envejecimiento de la sociedad, lo que tendrá un fuerte impacto sobre un sistema de Seguridad Social que de momento amortigua la presión por la reducción de la población activa y el enorme gasto que esto supone para las arcas estatales en materia de salud y cuidados a largo plazo de los mayores.

Por último, el mega proyecto intercontinental denominado The Belt and Road Initiative (BRI) o Nueva Ruta de la Seda, un plan de transporte e infraestructura auxiliar titánico que pretende transformar la economía mundial tanto por tierra como por mar y que comunicará Asia con Europa, África y América Latina, involucrará a 65 países y el 70% de la población mundial. 

Desde el punto de vista económico, para China los beneficios son evidentes: ampliar vías hacia el oeste, desarrollar nuevos mercados para sus productos en áreas hoy empobrecidas, estimular sus sectores industriales en momentos en que su economía está en una etapa de ralentización y facilitar que otros países adopten sus estándares tecnológicos (entre ellos su tecnología 5G). 

¿Pero alguien piensa que esto es solo una iniciativa económica? Con esta dimensionalmente hablando brutal iniciativa, China termina de cerrar su estrategia de juego go mediante lo que técnicamente se denomina “carrera de captura” –semeai en japones-, mediante la cual terminará de convertir a Estados Unidos en “piedras muertas” -aquellas que quedan rodeadas por el adversario en el tablero go– desarrollando un cambio de visión respecto a China en todos los países en los que se hagan mega inversiones, dominando también así la nueva diplomacia internacional.

Resumidas así las cosas y aunque la partida aún esta en juego, todo parece indicar que la próxima década apunta a un claro ganador en la lucha por la dominación mundial. Uno por cierto, culturalmente muy lejano a las lógicas del sistema semi-democrático liberal hegemónico en Occidente y con poca sensibilidad hacia los derechos humanos y el medio ambiente.

Entrevista a Michael Löwy sobre Gilets Jaunes

Por Néstor López

Néstor: ¿Se podría comparar el fenómeno de los Gilets Jaunes con lo que paso en Argentina en inicios de los 2001?

Michael Löwy: Mira, es difícil comparar con Argentina, porque son realidades muy distintas. Pero me parece que en la Argentina la experiencia en algunos puntos era más avanzada, porque había tentativas de un poder local, a través de las asambleas de barrio. Había también una relación con el movimiento obrero más orgánica, con ocupaciones de fábricas; en fin, es distinto. Aquí hay otros avances,  Son experiencias muy distintas.

En relación a los Gilets Jaunes(chalecos amarillos), es una experiencia inédita en Francia, porque aquí las luchas que hubo fueron clásicas, lucha de clases clásicas, como la del año 95, que fue una lucha muy importante, que ganamos; y la lucha contra la ley del trabajo de hace unos tres o cuatro años, en la cual fuimos derrotados. Pero son luchas clásicas, de la clase trabajador en sentido amplio, de los estudiantes, de los sindicatos, de la izquierda, en fin, luchas clásicas. Ésta de los Gilets Jaunes es muy distinta, está fuera de lo institucional, de los sindicatos, tampoco se dirigen directamente en contra de los patrones, sino contra el Estado, es decir tienen un carácter nuevo.

Al principio, hay que decirlo, el movimiento empezó con una agenda muy limitada, era la cuestión del precio de la gasolina, y parecía que tenía un carácter muy de propietarios de coches, de quejas sin que les importase la ecología… y demás. Pero muy rápidamente, el gobierno reculó, sacó la tasa ecológica del precio de la gasolina, pensado que con eso se iba a terminar. Sin embargo, a partir de ahí, el movimiento se profundizó, se extendió y se radicalizó. Fue curioso, lo que había sido el pretexto fue dejado de lado y el movimiento pasó a tener agendas cada vez más radicales, con un punto común que es siempre la referencia contra el gobierno, siempre la referencia es contra Macron, “Fuera Macron”. Es decir, contra ese gobierno de los ricos, esa es la idea, de los banqueros, con su política fiscal que favorece exclusivamente a los millonarios, con su obstinación en suprimir el impuesto sobre las grandes fortunas; así en todo parece representar al gran capital. Entonces, es un rebelión de clase, popular, plebeya, en contra de un gobierno del capital, de los ricos, de los bancos. Y también contras las políticas neoliberales, primero hacia sus medidas fiscales, pero poco a poco extendiéndose a otros campos.

Entonces el movimiento enfrentó al gobierno, y hubo una represión violentísima, sin precedentes en la historia moderna en Francia. Desde la Segunda Guerra Mundial nunca hubo una represión tan brutal, con centenares de heridos, con mutilados, veinte personas que perdieron un ojo… en fin, cosas terribles. Algo no visto. En mayo del 68 no se vio eso. Una represión sin precedentes, contra un movimiento que tenía y tiene aún amplio apoyo popular, alrededor de un 60%, un poco más o menos, simpatiza con él, cree que es legítimo, que tienen razón, etc.. Entonces, es una lucha del gobierno, con su aparato represivo y judicial, en contra del pueblo y, directamente, en contra de los Gilets Jaunes.

Ellos tienen sus formas de autorganización local, a través de las reuniones en las circunvalaciones del cruce de rutas, y luego con las asambleas, han dado un paso más con esas asambleas locales y, finalmente con las asambleas nacionales, se reunieron ya dos veces, y han sacado documentos muy interesante, muy radicales, documentos que tienen un programa antineoliberal y, en cierta medida, anticapitalista. Al respecto de esto, es necesario señalar que la extrema derecha en un principio trató de infiltrar en el movimiento, intentando así capturarlo e introducir sus demandas contra la inmigración, etc. Y en un primer momento hubo una cierta influencia, hubo gente influenciada por eso, y hubo incluso en un momento una agresión contra la izquierda: un grupo de fascistas con chalecos amarillos atacó a militantes de la izquierda radical. Pero esos elementos de extrema derecha fueron siendo poco a poco alejados por el movimiento, marginados; y sus propuestas, sus demandas fueron también marginadas.

Ahora, eso no quiere decir que todos compartan una conciencia política radical, socialista, internacionalista: no, no es eso; pero hay acuerdo, por ejemplo, en no plantear la cuestión en contra de los inmigrantes, es decir que aun quienes sí estan influenciados por la xenofobia, se dan cuenta que no es algo consensual y por lo tanto, dicen, vamos a plantear cuestiones que estén consensuadas. Eso es muy importante. Entonces, si vemos los documentos que salen, son muy coherentes, muy radicales y con una tonalidad más anticapitalista. Ahora, claro, las asambleas representan un poco las vanguardias del movimiento, es decir la gente más politizada, la gente que habla en las asambleas, que se hace elegir; e incluso en esas vanguardias no todos consiguen entender lo que se está discutiendo en la asamblea. Hay un informe interesante, entrevistaron a varios delegados, y algunos menos politizado decían “yo no entiendo de qué se está hablando, tienen una terminología que nosotros los del pueblo no entendemos”. Entonces, hay niveles desiguales de politización de conciencia, lo que es normal, pero en definitiva se llega a un cierto consenso que es radical, que es antigobierno, antineoliberal, incluso anticapitalista; pero eso no quiere decir que todo el movimiento comparta eso; son las resoluciones de la Asamblea, que son una referencia, obviamente, del movimiento, pero si vamos a la base algunos van a decir “no sé qué es eso”… No hay que ilusionarse con que esas resoluciones representen el nivel común, ni mucho menos del conjunto de la población que simpatiza con el movimiento.

Bien, entonces creo que se ha producido un gran avance y que ha obligado a los sindicatos a buscar una convergencia. La actitud de los sindicatos al principio era muy despectiva pero se dieron cuenta de la dinámica y están buscando converger y eso es muy positivo; lo mismo con los ecologistas, quedó claro que Macron intentó utilizar el discurso ecológico contra los Gilets Jaunes, pero hace dos meses o un poco más, hubo un encuentro común de los Gilets Jaunes y los ecologistas en la lucha contra el cambio climático, de modo tal que se ve en las asambleas cada vez más la cuestión ecológica. Eso también es un avance importante del movimiento, porque al inicio parecía que la ecología no les interesaba.

Ahora bien, el gobierno no logra destruir al movimiento, a pesar de la represión sigue, con altos y bajos, cada semana. Atendiendo a esa tendencia y si observamos la convergencia con los demás movimientos sociales, esto representa una amenaza para Macron. Sin duda, él sale de este enfrentamiento muy debilitado, lo cual no quiere decir que esté derrotado. A partir de aquí vemos una nueva situación, de la cual es difícil prever el futuro. Por ahora, el movimiento no tiene una traducción política institucional, ya sea por su propia dinámica y su desconfianza de la política institucional y también por cierta despolitización de algunos sectores. Entonces el resultado es que a nivel político, electoral, institucional… no tendrá expresión, realmente. La prueba la encontramos en que ahora habrá elecciones a nivel europeo de la que generalmente la mitad de la población francesa no participa, por buenas y por malas razones, pero no participan; los Gilets Jaunes son también parte de eso. Y los que sí participen, se van a dividir fundamentalmente entre los que siguen apoyando a Macron (probablemente, no los GJ), los que van a votar por Marine Le Pen (que incluye una parte de los GJ, hay que decirlo) y los que votan por la izquierda, pero una izquierda que está muy mal de piernas, muy dividida: hay cinco listas de izquierda separadas, sin hablar del Partido Socialista, que no puede decirse que sea de izquierda. El mejor resultado lo van a sacar los de Melenchon, Francia Insumisa y los Verdes que están entre 8 y 9%. El total de la izquierda, incluso con los socialdemócratas,  no pasan del 30%, lo cual es muy bajo históricamente, muy bajo. Entonces no hay una traducción política directa del movimiento, lo que es comprensible pero al mismo tiempo es una dificultad.

Néstor López: Tampoco lo hubo en el 2001 argentino…

Michael Löwy: Tampoco, tampoco lo hubo en el 2001. Y mucho más tarde, estuvo el kirchnerismo, que tampoco fue una traducción política muy satisfactoria, pero eso es otro asunto. En Francia, curiosamente, antes del movimiento GJ, Francia Insumisa había logrado captar la rebelión de la gente en las elecciones presidenciales,  cuando lograron casi el 20% del voto. Sin embargo, ahora, en parte por errores de Melenchon, no están logrando captarla y transformarse en su expresión política, a pesar de que apoyaron al movimiento casi desde el principio. Entonces, aquí estamos frente a un proceso un poco imprevisible. Pasadas las elecciones europeas veremos cómo se van barajar nuevamente las cartas. Y cómo sigue el movimiento

N L: ¿En la izquierda (Partido Comunista, trotskistas, etc, etc) hay debate sobre qué tipo de relaciones establecer con este movimiento?

ML: En el inicio sí hubo, porque el PC, por lo menos, y la CGT, no tenían mucha afinidad, estaban más bien replegados. Los “troskos” digamos, el Nuevo Partido Anticapitalista, etc, se metieron bastante rápidamente, sobre todo Olivier Besancenot, que representa una corriente del NPA más metida en los movimientos sociales (hay otras corrientes más ortodoxas que, quedaron un poco más atrás). Pero él sí fue inmediatamente, de hecho me acuerdo que tuvimos una discusión donde yo le decía “¿vos estas seguro que este movimiento tiene importancia)?” y él me contestó “Sí, estoy seguro”. Tenía razón. Se metió, y se transformó rápidamente en una figura importante.

Melenchon y Francia Insumisa también, después de una breve discusión, se metieron. Lutte Ouvriere  creo que no, no tengo mayor información, pero por sus características dudo que se hayan metido mucho. No sé.

N L: Yo veo que el movimiento es más del interior de Francia que de París, o que por lo menos tienen más fuerza en el interior. No sé si Ud. vio la película  Je veux le soleil (Quiero el sol.). No solo me hace acordar a las luchas zapatistas, por la dignidad, por la digna rabia, y también a Marx, cuando plantea que para él nuestra lucha es “lograr la dignidad y la autodeterminación para el trabajo y para el trabajador”; y también dijo “ellos lo hacen (cuando luchan) pero no lo saben”. Es decir, me parece que, como dijo usted, el movimiento avanza como un glaciar, de manera lenta, pero avanza. Por ejemplo, he visto en la última marcha un cartel con la leyenda “Comuna de París 1871, Comuna de París 2019”.

ML: Al principio la referencia era la Revolucin Francesa, 1789: “Somos los Sans-Cullottes”. Pero ahora miran hacia la Comuna. Es un cambio interesante. Y tienes razón en que la reivindicación de la dignidad es central en el movimiento. La gente, en la película, ve pisoteada su dignidad humana. Y la pelea contra Macron, es por su desprecio, es la actitud de la dignidad del pueblo, de los pobres, de los trabajadores, oprimidos y explotados. Pero no es un movimiento de trabajadores en el sentido clásico, del trabajador de fábrica; sino de precarios, desempleados, pensionados, etc. Por supuesto hay también trabajadores, pero no es el movimiento clásico…

NL: Es la gente común…

ML: La gente común, sí. Es lo que en América Latina llamamos el pobretariado.

NL: No la había escuchado, pero me gusta la expresión. No sé si usted conoce a Jerôme Baschet… ¿sí? ¡Qué bueno! Resulta que Jerôme estuvo por acá (en Francia) durante un intervalo a su trabajo en Chiapas y, asistió a la última asamblea de asambleas (hubo cerca de 700 delegados, un hombre y una mujer por cada asamblea local) de los Gilets Jaunes, en Saint Nazaire y me comentó que en un intervalo le preguntaron de su labor en Chiapas. En la reanudación del plenario, le pidieron que comente el funcionamiento de las comunas zapatistas. Lo escucharon con atención y se plantearon cómo saber más sobre lo qué pasa en Chiapas, y pensaron en cómo mandar delegados para saber cómo es una comunidad en funcionamiento horizontal.

Entonces cuando veo Chiapas, Argentina, Oaxaca, Francia, la guerra del agua en Bolivia… aunque como dice usted no son todas iguales, ni siquiera como modelo, pero podemos ver un común denominador de comunalidad. Esa diversidad esa horizontalidad es interesante y alienta la esperanza de un cambio estructural. En cambio nosotros tomábamos el modelo de la Revolución Rusa, no veíamos otra cosa y así nos fue. De allí que sea muy bueno ver las diferencias y las particulares de cada lugar. Pero en grandes líneas, veo una corriente subterránea, en todo el mundo, de flujo comunal, que cuando estalla, emerge con las características de comunalidad, como la horizontalidad, por ejemplo, que es un factor común a estos movimientos. Creo observar un espíritu de época distinto al de la Revolución Rusa. En fin, estos elementos en común auguran un poco de esperanza

ML: Estoy de acuerdo. Yo a esto lo llamaría un espíritu libertario: hay una voluntad de autorganización desde abajo y una desconfianza al Estado, a las instituciones; y un deseo de rechazar los tipos de organización vertical, autoritaria, ya sean las reaccionarias o también de la izquierda, lo cual me parece muy positivo. Walter Benjamin tiene un artículo muy interesante sobre el surrealismo del año 29, que plantea la necesidad de buscar la articulación entre el espíritu espontáneo, libertario del anarquismo, con la disciplina y la organización revolucionaria. Algo complicado, que no es muy sencillo.

NL: En relación a esto, es interesante ver la Comuna de París de 1871, porque Marx con los anarquistas trabajó codo a codo, no era la pelea que tenían con Proudhon. En esa coyuntura Marx dice que lo más importante de la Comuna es su existencia fáctica y pensar partiendo desde los hechos de lucha y no de las prefiguraciones metafísicas. En este sentido, podemos retomar al joven Marx en sus tesis sobre Feuerbach, una dice que es “la existencia la que determina la conciencia”, es decir que uno puede pensar a partir de los hechos y no de pensamientos ideales y abstractos.

ML: A partir de la praxis.

NL: Efectivamente. Creo que eso nos faltó en el 2001 argentino. Esto lo sintetizan perfectamente los zapatistas cuando dicen “caminando preguntando”. Podemos hablar del libro de Kristin Ross sobre la Comuna de París, donde plantea y destaca la unidad del trabajo manual y del trabajo intelectual; y la existencia del trabajo no-alienado y cómo eso le permitió avanzar muchísimo, sobre todo en la educación. Sobre esto, también podemos citar el caso cubano, en los inicios de la revolución ellos solucionaron el analfabetismo enviando a los jóvenes de entre dieciséis y veintitantos para que vayan a enseñar al campo, y no esperando formar primero tecnócratas especialistas en enseñar a escribir y leer, que al fin y al cabo, no sirven para nada y no resuelven el problema.

ML: Volviendo a la cuestión de la Comuna, es muy importante señalar que los partidarios de Marx y los anarquistas trabajaron juntos. Lograron juntarse y así aprender unos de los otros. Algo que pudimos ver en los primeros años de la Revolución Rusa y en la revolución en España. Y ahora, en los zapatistas. Entonces hay un hilo ahí, al contrario de los manuales de historia obrera, donde lo que hay es una pelea encarnizada entre marxistas y libertarios. Hay otra historia,  que es la historia de la convergencia de las dos corrientes. Y esto me parece muy importante.

NL: Hace unos momentos usted nombró a Walter Benjamín. Él hablaba de la historia a contrapelo. En este sentido, creo que la historia de la Comuna de París está tapada, no la aprendemos. No la discutimos. Yo sé que aquí todos los años se hace un acto recordatorio. Sin embargo, el muro donde fusilaron a los comuneros en el cementerio Père-Lachaise se llama “El muro de los federados”. Le han tapado el nombre de “los comuneros”. No pretendo que digan “donde asesinamos a los comuneros”, pero por lo menos “El muro de los comuneros” y sobre todo de las mujeres, porque fueron la gran mayoría masacradas sin piedad. Entonces hay un esfuerzo por tapar, para que no se pase la mano a contrapelo, para no descubrir que somos todos todavía parte de esa tradición. Yo estoy entusiasmado por ver qué hacemos el año que viene y el otro recordando y conmemorando los 150 años de la Comuna. Creo que no deberíamos hacer un acto, un congreso donde se presenten los papers, que te aportan al curriculum, sino comenzar a plantear el problema y a estudiar la realidad actual con la lupa de aquello que está oculto por los pelos del capitalismo y del stalinismo.

ML: Para la burguesía la Comuna no existe, sí la Revolución Francesa, y punto. Para buena parte de la izquierda, la Comuna fue una tentativa fracasada, y que después, la Revolución Rusa enseñó cual es el camino. Y no es así. Hay que volver a la Comuna, porque fue un ejemplo de democracia popular proletaria mucho más que la Revolución Rusa que muy rápidamente se convirtió en el poder de un solo partido; en tanto que en la Comuna toda la gente estaba ahí participando horizontalmente de modo tal que tenía un carácter mucho más democrático. Esto no significa que la Comuna sea el único modelo, pero hay que volverse a inspirarse en el ejemplo de la Comuna.

NL: Muchas gracias.

Fuente: https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=3023

La Historia según E. H. Carr

Por Helen Carr

El historiador se mostraba clarividente al advertir que el valor de los hechos depende de quién los maneja.

Entre enero y marzo de 1961, el historiador y diplomático Edward Hallett Carr dio una serie de conferencias, que luego se publicaron como una de las teorías históricas más famosas de nuestro tiempo: ¿Qué es la Historia? En sus conferencias, aconseja al lector que «estudie al historiador antes de empezar a estudiar los hechos», argumentando que cualquier relato del pasado está en gran parte escrito en la agenda y el contexto social de quien lo escribe. “Los hechos… son como el pescado en la losa de la pescadería. El historiador los recoge, los lleva a casa, los cocina y los sirve”.

Los recuerdos de mi infancia de la historia y del aprendizaje de la historia estuvieron marcados por el legado familiar omnipresente de mi bisabuelo E. H. Carr, apodado «el Profe». Era el tipo de hombre que siempre tenía agujeros en las mangas, comía pudin de leche todas las noches y odiaba el alboroto. A pesar de esto, era muy venerado, tanto que mi abuela quitaba el polvo a las plantas de la casa antes de su llegada. Murió seis años antes de que yo naciera, pero su energía perduró dentro de nuestra familia y alentó mi insaciable interés por la historia. Al extender mi árbol genealógico en el suelo de la sala de mis abuelos y acercarme al nombre de Edward Hallett Carr, nació un interés que duró toda mi vida y un diálogo imaginario con mi bisabuelo.

El año pasado, ¿Qué es la Historia? fue publicado como Penguin Classic y desde su publicación original se han vendido más de un cuarto de millón de copias. Sigue siendo un texto clave en el estudio de la historia y sus preguntas provocativas perduran e influyen todavía en algunas de las principales cuestiones a las que se enfrenta nuestra sociedad cuando se trata del problema de los «hechos».

E. H. Carr, conocido por su familia y amigos como «Ted», llevó su vida diaria con una rutina estricta. Todos los días se levantaba temprano y después del té y las tostadas se encerraba durante todo el día en su estudio. Escribía siempre a mano con lápiz; solo su secretaria era capaz de transcribir sus garabatos. Sus interminables páginas manuscritas finalmente tuvieron como resultado una articulación torcida en su mano derecha, una marca física de su lápiz. Su trabajo tuvo mucho éxito, pero no así su vida personal. Tuvo dos matrimonios infructuosos, el segundo con la apreciada historiadora Betty Behrens y mi abuelo recordaba que hacia el final “el Profe» se encontraba a menudo en desacuerdo con su esposa. En definitiva, su obra fue su primer amor.

Carr no era un historiador según los estándares tradicionales. No estudió historia en la universidad, ni se doctoró, ni siguió una carrera académica convencional. Después de graduarse en Cambridge en 1916 con un título de lenguas clásicas, ingresó en el Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que resultó ser sumamente influyente en la forma en que más tarde abordó el estudio de la historia. Durante su carrera política, solo en 1919 estuvo presente en la Conferencia de Paz de París, involucrado en la redacción del Tratado de Versalles y en la determinación de la nueva frontera entre Alemania y Polonia. Más tarde ocupó un puesto en la División de Relaciones Exteriores del Ministerio de Información, donde trabajó con el famoso espía ruso Guy Burgess. El recuerdo de este período de su vida perdura en las estanterías del estudio de mi padre. Una copia encuadernada en cuero de Don Quijote «a Ted», un regalo de despedida de sus colegas del Ministerio de Información; Guy Burgess fue uno de los firmantes.

En 1936, asumió un puesto en la Universidad de Aberystwyth como profesor de política internacional. Aquí comenzó sus escritos sobre política exterior, entre ellos The Twenty Years Crisis (1939), publicado justo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, en el que se interrogaba sobre los problemas estructurales político-económicos que darían lugar al conflicto.

En 1941 se convirtió en editor asistente del Times, antes de entrar en el mundo académico, primero en el Balliol College de Oxford, en 1953, y dos años más tarde en el Trinity College de Cambridge. Continuó escribiendo hasta el día de su muerte, en 1982, a los 90 años, con su cuerpo muy cansado, pero una mente que seguía corriendo a un ritmo implacable.

Carr fue uno de nuestros pensadores más grandes e influyentes. Sin embargo, fue su interés en la Revolución rusa, que presenció a distancia como funcionario de Relaciones Exteriores, lo que inspiró su fascinación por la historia. La semilla del pensamiento que creció en ¿Qué es la historia? pudo haber sido plantada incluso antes, cuando todavía era estudiante en Cambridge. Recordaba a un influyente profesor que argumentaba que el relato de Herodoto sobre las Guerras Persas en el siglo V a. C. estaba determinado por su actitud hacia la Guerra del Peloponeso. Carr lo calificó de una «revelación fascinante», y «me proporcionó mi primera comprensión de lo que era la historia». Para Carr, Herodoto demostró que el historiador con frecuencia no se basa en hechos objetivos, sino en sus experiencias de los mismos. «Nuestra imagen de Grecia en el siglo V a. C. es defectuosa, no tanto porque muchos fragmentos se han perdido accidentalmente, sino porque es, en general, la imagen conformada por un pequeño grupo de personas en la ciudad de Atenas”.

Originalmente liberal, Carr comenzó a mirar el mundo con «ojos diferentes» y desde 1931, después de la Gran Depresión, comenzó a perder la fe en el concepto de capitalismo y en la estructura política en la que se forjó su carácter primitivo. En su creciente interés por la historia rusa y en la lectura de la literatura rusa que tenía a su disposición, encontró la inspiración para escribir los 14 volúmenes de la Historia de la Rusia soviética, cuya primera parte se publicó en 1950. Durante su elaboración se iba convenciendo cada vez por la ideología soviética y antes de su muerte en 1982, se le instó a formalizar sus creencias políticas, lo que hizo en una carta personal de tres páginas a mi abuelo, que sobrevive escondida en lo profundo de los archivos familiares; estipula que era un marxista.

Historia de la Rusia soviética fue un audaz intento de recopilar cuidadosa y meticulosamente todos los datos disponibles y al hacerlo articuló un enfoque impresionantemente objetivo de la historia rusa. Sin embargo, fue en esta búsqueda de objetividad que Carr se topó con el mismo problema que surgió muchos años antes en Cambridge con Herodoto. Encontró el enfoque objetivo de la teoría histórica difícil de lograr. En el largo proceso de escribir Historia de la Rusia soviética, parece haberse desgarrado en su enfoque. Al principio fue optimista; «es posible mantener que la verdad objetiva existe», pero para 1950 concluyó: «la objetividad no existe».

Los historiadores del siglo XIX creían en la historia objetiva. Adoptaron una cronología de eventos y evidencias, un método hecho famoso por el erudito Leopold von Ranke en la década de 1830, que quería «simplemente mostrar cómo era realmente». Carr rechazó este enfoque obsoleto describiéndolo como una «falacia absurda».

T. S. Eliot dijo una vez: «Si uno puede realmente penetrar en la vida de otra época, está penetrando en la propia vida». Eliot también reconoció que el estudio de la historia es clave para entender el mundo contemporáneo. Sin embargo, mientras compilaba Historia de la Rusia soviética, Carr descubrió que lograr esa penetración en la época era una tarea imposible: si bien podemos formular una comprensión subjetiva del pasado, no podemos saber exactamente como era.

Los hechos se pueden cambiar o manipular para beneficiar a quienes los transmiten, algo de lo que actualmente somos muy conscientes. Durante la vida de Carr, el régimen de Stalin destruyó documentos, alteró pruebas y distorsionó la historia. Con esto en mente, lo que Carr cuestiona en ¿Qué es la Historia?  es la continua tergiversación y mal uso de los hechos, deliberada o accidentalmente.  Alienta a cualquier estudiante de historia a discernir: “¿Qué es un hecho histórico? Es una pregunta crucial que debemos considerar con mayor atención”.

Carr comienza su interrogatorio analizando cómo el «hecho» es preparado y presentado por el historiador que lo estudia. Lo hace dividiendo los hechos en dos categorías: hechos del pasado y hechos del presente. Un hecho del pasado -por ejemplo, «la batalla de Hastings se libró en 1066”- es indiscutible pero básico. Un hecho del presente es algo que un historiador ha elegido como un hecho: “En general, el historiador tendrá el tipo de hechos que desea. La historia significa interpretación”

Carr no fue el pionero de la teoría histórica subjetiva. R. G. Collingwood pensó que el pasado objetivo y la opinión del historiador sobre él se mantenían en una relación mutua; sugería que ninguna visión del pasado detentada por un historiador era incorrecta y también que la historia solo se manifiesta con la interpretación del historiador. Carr refutó este enfoque, argumentando que el trabajo del historiador es comprometerse con el hecho como un diálogo; «Es un proceso continuo de interacción entre el historiador y sus hechos, un diálogo interminable entre el presente y el pasado”.

¿Qué es la Historia? no solo aborda el tema de la interpretación de los hechos, sino también la forma en que el historiador está influenciado por ellos. Afirma que la historia es un «proceso social» y que ningún individuo está libre de restricciones sociales, por lo que no podemos imponer nuestra comprensión moderna del mundo a nuestros antepasados. «El progreso en los asuntos humanos», escribió, «ya sea en la ciencia o en la historia o en la sociedad, se debe principalmente a la audaz disposición de los seres humanos a no a limitarse a buscar mejoras parciales en la forma en que se hacen las cosas, sino a presentar desafíos fundamentales, en nombre de la razón, a la forma actual de hacer las cosas y a las suposiciones declaradas u ocultas sobre las que se apoya”.

En 1962, Isaiah Berlin, contemporáneo y opositor de Carr, revisó ¿Qué es la Historia? en el New Statesman y criticó las cuestiones centrales planteadas. Berlin no estaba en absoluto de acuerdo con la teoría de que la motivación personal no contaba para la acción y no estaba de acuerdo con Carr en el tema clave de la objetividad, que según Berlín puede obtenerse a través de los métodos utilizados por el historiador.

A pesar de las críticas, ¿Qué es la Historia? preconiza la necesidad de la subjetividad en el estudio de la historia, argumentando que todos somos moldeados por la sociedad y la época en que vivimos. En última instancia, comprender esto nos permite pensar críticamente sobre la evidencia presentada ante nosotros, antes de comenzar a montar el rompecabezas del pasado.

Poco antes de su muerte Carr había preparado material para una segunda edición de ¿Qué es la Historia? Solo llegó a escribir el prefacio, pero en él se muestra partidario de “una visión optimista, o por lo menos más sana y equilibrada del futuro”.

Mi abuelo, John Carr, describe cómo su padre «solía sentarse en el salón principal, con nosotros alrededor entretenidos con nuestras propias ocupaciones, mientras él escribía sus profundos pensamientos en papeles que se acumulaban alrededor de su silla». Este recuerdo del caos del pensamiento profundo, los trozos de papel revoloteando a sus pies, es el que me gustaría mantener, y mentalmente, tal vez sentarme y mirar mientras imagina su próximo libro. En realidad, tengo la suerte de observar que el trabajo que creó ocupa su lugar en la gran escena de la historia, y comparto con mi abuelo la esperanza de que “estimulará un mayor estudio y comprensión del futuro camino hacia adelante del mundo”.

es escritora, historiadora medieval y bisnieta de E. H. Carr.

Fuente:

https://www.newstatesman.com/culture/books/2019/05/eh-carr-what-is-history-truth-subjectivity-facts

Traducción:Anna Maria Garriga Tarré / sinpermiso.info

Crecen la desigualdad y el riesgo sistémico

Por Michael Roberts

La gobernadora de la Reserva Federal de Estados Unidos, Lael Brainard, en un discurso en Washington, ha revelado hasta que punto ha aumentado la desigualdad en los EE.UU.. Utilizando los últimos datos sobre ingresos y riqueza, señaló que los ingresos y la riqueza de los hogares de la clase obrera (al ‘establishment’ le gusta hablar de ‘clase media’) en los EE.UU. han sido exprimidos en los últimos 50 años y particularmente en los últimos 20 años.

Los hogares medios estadounidenses todavía no han recuperado plenamente la riqueza que perdieron en la Gran Recesión. A finales de 2018, el promedio de los hogares de ingresos medios tenia un patrimonio de $ 340.000 (principalmente una casa), mientras que el 10% superior tenía $ 4,5 millones, un 19% más que antes de la recesión. El aumento de estos últimos se debió principalmente a la subida del mercado de valores.

Según la encuesta de consumo de la Fed, un tercio de los adultos con ingresos medios dicen que pedirán dinero prestado, venderán algo o no son capaces de pagar $ 400 en facturas inesperadas. Una cuarta parte señalaron que obviaron algún tipo de atención médica en 2018 debido a su coste. Casi tres de cada 10 adultos de ingresos medios mantienen un saldo negativo en su tarjeta de crédito la mayoría del tiempo. Mientras tanto, la proporción del ingreso gastado en alquiler por los inquilinos de clase media se elevó a un 25% en 2018 desde el 18% en 2007, un aumento del 40%.

El coeficiente de Gini (la medida básica de la desigualdad) de los ingresos se encuentra en su nivel más alto en los EE.UU., un pico de 0,48 que contrasta con el 0,38 de finales de 1960 – un aumento del 30% (véase el gráfico).

Brainard sugirió que esta evolución es tan negativa que la mayoría de los estadounidenses nunca recuperarán un nivel de vida razonable. “En los últimos años, los hogares con ingresos medios se han enfrentado a una serie de retos», dijo Brainard. “Esto plantea la cuestión de si los estándares de vida de clase media están al alcance de los estadounidenses de ingresos medios en la economía actual’.

Tal situación también amenaza con debilitar la economía al disminuir el consumo per capita. “Las investigaciones demuestran que los hogares con menores niveles de riqueza gastan una mayor fracción de sus ingresos que sus contrapartes más ricas. Eso tiene implicaciones a largo plazo para el consumo, el mayor motor del crecimiento de la economía”, dijo. E incluso corre riesgo la ‘propia democracia’.  “Una clase media fuerte es a menudo considerada la piedra angular de una economía vibrante y, más allá de eso, de una democracia resiliente» añadió. Tales son los temores de los miembros de uno de los pilares del capital estadounidense, la Reserva Federal.

Mientras se exprime a la ‘clase media’ en los EE.UU. y en otros muchos países capitalistas avanzados, el 1% superior e incluso más allá, la parte superior del 0,1%, nunca han estado mejor. Es como si la Gran Recesión nunca hubiera tenido lugar.

La riqueza de las personas más ricas del mundo se redujo en un 7% a los $ 8,56 billones de dólares en 2018, según Wealth-X, citando las tensiones comerciales globales, la volatilidad del mercado de valores y una desaceleración del crecimiento económico. Y el número de multimillonarios cayó un 5,4% hasta 2.604 personas, la segunda caída anual desde la crisis financiera de hace una década. Pero los más ricos de EE.UU. fueron los que salieron mejor parados de las tres regiones principales, registrando un ligero aumento del número de multimillonarios de 0,9% hasta los 892, incluso si su riqueza se redujo en un 5,8% hasta los $ 3,54 billones.

San Francisco es la ciudad que tiene más multimillonarios por habitantes en el mundo – con un multimillonario por aproximadamente cada 11.600 habitantes – seguida por Nueva York, Dubai y Hong Kong.

No ha habido, sin embargo, una caída en el número de multimillonarios en la Gran Bretaña del Brexit.  De acuerdo con la lista de ricos del Sunday Timesque se acaba de publicar, hay 151 multimillonarios registrados en el Reino Unido. Y ser un multimillonario es ser como dios en comparación con la riqueza media de los hogares. Si medimos la diferencia de tiempo, digamos que en días, es asombrosa. El salario anual de una enfermera del NHS (Sistema de Salud Público) es como la mitad de un día, mientras que el de un multimillonario es como 11.500 días. Los ingresos del multimillonario suponen una brecha de !32 años!

Como el cambio climático y el calentamiento global, la desigualdad en todo el mundo ha llegado a un punto de inflexión irreversible. La Biblioteca de la Cámara de los Comunes del Reino Unido estima que, si las tendencias actuales continúan, el 1% más rico controlará casi el 66% del dinero del mundo para el año 2030. Sobre la base de un crecimiento del 6% anual de la riqueza, tendrán activos por valor de aproximadamente $ 305 billones de dólares, desde los $ 140 billones actuales. Esto sigue a un informe publicado a principios de este año por Oxfam, que afirma que sólo ocho multimillonarios poseen tanta riqueza como 3,6 mil millones de personas – la mitad más pobre del planeta.

El economista jefe del Banco de Inglaterra, Andy Haldane, también ha publicado un estudio profundo sobre la distribución en Gran Bretaña de ricos y pobres. Desde su ciudad natal, Sheffield, en el norte de Inglaterra, Haldane muestra como la riqueza y los ingresos se concentran en el sudeste de Inglaterra. De hecho, el Reino Unido tiene la peor dispersión regional del ingreso y la riqueza en Europa – incluso peor que Italia.

En Gran Bretaña, el ingreso y la riqueza se concentran en Londres y el sur-este, a pesar de que las largas horas de trabajo y el tiempo de transporte parecen hacer a los londinenses más miserables que sus conciudadanos más pobres en el norte, según las encuestas.

La desigualdad creciente está creando las condiciones para el aumento de los riesgo e incertidumbre en las economías capitalistas. Porque la principal forma en que la desigualdad de la riqueza ha aumentado es mediante el aumento de los precios de los activos financieros. Marx llamó a estos activos ‘capital ficticio’, ya que representan una reclamación sobre el valor de las empresas y el gobierno que no puede ser reflejada en el valor realizado en las ganancias y activos de las empresas o los ingresos del gobierno. Las crisis financieras tienen lugar de manera recurrente, cada vez más graves, y pueden acabar con el ‘valor’ de estos activos de golpe. Tales crisis pueden ser desencadenantes de un colapso en cualquier punto débil subyacente en los sectores productivos de la economía capitalista.

El último informe de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre la estabilidad financiera en los EE.UU. es una lectura que llama al realismo.

Según el informe, “El endeudamiento de las empresas es históricamente alto en relación con el producto interno bruto (PIB), con aumentos más rápidos de la deuda concentrada en las empresas de mayor riesgo, en medio de señales de deterioro de las condiciones de crédito.” Las tasas de interés de los créditos están cerca de sus mínimos históricos, por lo que la orgía de endeudamiento de las empresas continúa. Según la Fed, “La deuda contraída por el sector empresarial, sin embargo, se ha expandido más rápidamente que la producción en los últimos años, empujando la relación del crédito del sector empresarial con el PIB a niveles históricamente altos .”

Por otra parte, “El crecimiento considerable de la deuda empresarial durante los últimos siete años se ha caracterizado por un gran aumento de las formas de riesgo de la deuda concedida a empresas con perfiles de crédito más pobres que las de aquellas que han aumentado los niveles ya elevados de deuda”.

Y este dinero prestado no se utiliza para invertir en activos productivos, sino para especular en el mercado de valores. De hecho, los principales compradores de acciones de Estados Unidos son las propias empresas, lo que aumenta el precio de sus propias acciones (recompras).

Mientras las tasas de interés se mantengan bajas y no haya una gran caída de los beneficios empresariales, este escenario de endeudamiento de las empresas y las recompras de acciones en el mercado de valores pueden continuar. Pero si las tasas de interés comienzan a subir y / o los beneficios caen, el castillo de naipes empresarial podría desmoronarse. Como resume la Fed: “Incluso sin una fuerte disminución en la disponibilidad de crédito, cualquier debilitamiento de la actividad económica podría aumentar las tasas de morosidad y dar lugar a contracciones relacionadas con el crédito en el empleo y la inversión de estas empresas. Por otra parte, la investigación existente sugiere que las elevadas vulnerabilidades, tales como un excesivo endeudamiento en el sector empresarial, aumentan el riesgo de decrecimiento de la actividad económica en general”.

Naturalmente, el informe de la Fed llega a la conclusión de que las cosas irán bien y que los bancos y las corporaciones son fuertes y sanos. Pero la incertidumbre general sobre el futuro de las economías capitalistas va en aumento, de acuerdo con la lectura más reciente del Índice Mundial de Incertidumbre (IMI), que supuestamente mide la confianza de los inversores capitalistas a nivel mundial.

La última entrega publicada del IMI ha aumentado el nivel de incertidumbre considerablemente, más allá que antes de la crisis financiera global. Y la reciente caída de los precios de las acciones arrastradas por la guerra comercial en curso entre los EE.UU. y China es una señal de lo que podría suceder el próximo año.

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Fuente:

https://thenextrecession.wordpress.com/2019/05/14/inequality-and-risk-both-rising/

Traducción:G. Buster / sinpermiso.info

Quinua de cien colores

En el corredor minero peruano
Por Raúl Zibechi
Desde Cusco y Apurímac.- La luminosidad del Cusco lacera la vista. Pero también retiene la atención, seduce la mirada que se va posando ingenua sobre las piedras incas, primero, y tuerce hacia las montañas mágicas, poco después. Los suaves valles cusqueños van dando paso, carretera arriba y abajo, a profundas gargantas tapizadas de los más variados cultivos según los diferentes pisos ecológicos que recorremos. Las tierras altas y frías, a más de 3.500 metros, pobladas por pastores de alpacas, llamas y ovejas, dialogan e intercambian con las tierras bajas y cálidas, productoras agropecuarias y de frutos tropicales.La despiadada geografía del Ande, en uno de sus nudos centrales, permite contemplar, en una sola mirada, desde la profundidad del valle hasta las cumbres nevadas. La región de Apurímac es crucial por lo abrupta y extrema. La llegada a Andahuaylas, la ciudad más poblada, con 100 mil habitantes, implica bajar casi dos mil metros en apenas diez kilómetros de carretera. Una caída vertical, con mil vericuetos, desde el páramo hasta un valle cálido y húmedo a poco más de dos mil metros sobre el nivel del mar. Por algo el geógrafo Antonio Raimondi comparó la región con un papel arrugado.

Recorriendo el cañón del río Apurímac, que nace a 5 mil metros y se vierte en el Amazonas, trepamos por laderas verticales pinceladas de parcelas verdes y amarillas, aferradas a las pendientes, donde las familias comuneras cultivan en condiciones sólo explicables por la obstinación que exige la sobrevivencia. Allá arriba sólo papas y habas desafían el frío y las ventiscas; en la zonas templadas intermedias, las espigas de trigo van mudando del verde al ocre, anunciando la inminente cosecha; más abajo, en la calidez de la hondonada, el maíz generoso y la infinita variedad de frutas, mangos, granadillas, aguacates y papayas.

En alguna vuelta del camino, en general cerca de las decenas de caseríos que bordeamos, los pisonays majestuosos se yerguen frondosos, ostentando un tapiz de flores coloradas. En pequeños grupos, emergiendo de improviso, con cierta timidez, islotes de quinuas destacan por la multiplicidad de colores, desde el verde marcial hasta un verdoso que chilla cuando lo ilumina el sol en las alturas, pasando por morados brillantes, rojos frenéticos y ocres amarillentos de múltiples variantes, tan bien retratados por el poeta nacido en Andahuaylas: “Las cien flores de la quinua que sembré en las cumbres hierven al sol en colores”.

Abuso minero

El llamado “corredor minero” atraviesa tres regiones: Cusco, Apurímac y Arequipa. Son 500 quilómetros desde la mina de cobre Las Bambas, a 4 mil metros de altura, hasta el puerto de Matarani en el Pacífico, por donde se exporta el mineral con destino al continente asiático. La carretera atraviesa 215 centros poblados en los que viven 50 mil personas; está militarizada porque cualquier alteración del transporte tiene costos millonarios para la empresa.

Apurímac es el corazón del corredor, la región más pobre del país y la que cuenta con el mayor porcentaje de quechuahablantes. Campesinos humildes de manos arrugadas y pies encallecidos, pero no tan pobres como sus elites, que recién se avinieron a crear universidades, en la capital Abancay y en Andahuaylas, hace poco más de una década para calmar a las mujeres del mercado que reventaron las calles para demandar educación terciaria para sus hijos.

Entre febrero y marzo de este año, la carretera estuvo cortada durante 68 días por los comuneros de Fuerabamba, la comunidad más cercana a una de las mayores minas del mundo, que produce 140 mil toneladas diarias de cobre. La mina está a 75 quilómetros al sur de Cusco y comenzó a operar en 2015, pero los primeros pasos para su instalación se dieron una década atrás de la mano de la minera suiza Xstrata Copper, que en 2014 la vendió a la estatal china Minerals and Metals Group (Mmg).

Cuando la minera china compró Las Bambas, decidió modificar el proyecto que ya contaba con el permiso ambiental. Lo más grave fue el abandono del mineroducto destinado a transportar el cobre hasta Espinar, Cusco, donde sería procesado por el traslado del mineral en camiones. Es el principal motivo de conflicto, ya que todos los días pasan por las comunidades y pueblos 600 camiones articulados que se desplazan en convoyes de 35 unidades, levantando impertinentes nubes de polvo.

Los campesinos se quejan de que las chacras fueron invadidas por el polvo, que ya no pueden sacar su ganado y que el ruido que hace “el gusano de tráilers” les impide conversar con los vecinos. Peor aun porque la carretera de la empresa atraviesa sus tierras, sin la autorización de los comuneros. Además, pasan decenas de cisternas con combustibles, por lo cual la carretera se convirtió en un verdadero peligro.

El anterior presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, actualmente en prisión preventiva por lavado de activos, ocupó la presidencia del directorio de Servosa, una empresa que en la actualidad cuenta con 400 camiones y tiene el monopolio del transporte del mineral de Las Bambas. El economista, empresario y banquero presidente jugó fuerte a favor del proyecto minero, escondiendo sus intereses en el transporte del mineral. En 2015, el congresista Justiniano Apaza denunció que Kuczynski recibía financiamiento de la minera y que su empresa obtuvo “sin licitación el cien por ciento del transporte del mineral en varias zonas del sur del país”. Al año siguiente, fue elegido presidente sin que nadie investigara las denuncias.

Comuneros sin comunidades

La lógica del modelo extractivo es implacable. Para hacer posible la explotación de Las Bambas, las 450 familias de la comunidad Fuerabamba debieron ser trasladadas, porque vivían justo encima de una fabulosa riqueza que supuso la mayor inversión minera del mundo, con 11 mil millones de dólares para poner en marcha la quinta mina del mundo. El nuevo asentamiento fue levantado con viviendas “estilo suizo” y se compensó a los comuneros con elevadas cifras, y en el nuevo asentamiento (a dos quilómetros del original, a 3.800 metros de altitud) se construyeron un centro de salud, instituciones educativas y hasta un cementerio, completamente trasladado del sitio original.

Pero ya no cultivan la tierra, se sienten “como palomas encerradas” en la nueva localización y los ancianos no saben qué hacer sin sus ovejas; deambulan sin norte entre las modernas viviendas en hileras que parecen prisiones. Sin embargo, sobrellevan el dolor y el abandono en silencio, porque en Perú uno de los epítetos más difíciles de aceptar es el de “antiminero”.

En la región minera, el 80 por ciento de la población es pobre y la mitad de los menores de 5 años padece desnutrición crónica. La capital del distrito donde se asienta Las Bambas, Challhuahuacho, a dos quilómetros de la mina, creció de dos a 16 mil habitantes en pocos años, un verdadero tsunami demográfico con hondas consecuencias sociales. Según Ruth Vera, de Derechos Humanos Sin Fronteras, ahora “abundan los problemas de violaciones, violencia doméstica y delincuencia que fueron desencadenados por la presencia minera”.

La mayoría de los varones prestan servicios a empresas que operan para la mina y acceden a cantinas y bares, lo que trastoca la vida familiar y comunitaria, en una sociedad profundamente patriarcal en la que la violencia cuenta con amplia legitimidad social.

El otro problema es la represión estatal. Según la Ong CooperAcción, las 50 mil personas que viven cerca de la carretera “tienen suspendidos sus derechos a la libertad y seguridad personales, la inviolabilidad de domicilio y la libertad de reunión y de tránsito en el territorio”, por la aplicación del estado de emergencia cada vez que se produce algún conflicto.

El corredor vial se ha convertido en pieza estratégica en Perú, ya que incluye cinco grandes unidades mineras en explotación (entre ellas, Las Bambas) y conecta no menos de cuatro proyectos exploratorios importantes. En ese marco, la Policía Nacional firmó, en secreto, 31 convenios con empresas mineras para la protección de sus negocios. Los policías se trasladan en camionetas de las empresas y tienen bases en los campamentos de las mineras, lo que los convierte en una guardia privada empresarial. Estos mecanismos permiten hablar de un “gobierno minero” en la región, en el que participan el Estado y las empresas.

En el conflicto minero en torno a Las Bambas, sobresalen dos cuestiones. Por un lado, 500 comuneros tienen procesos abiertos por haber participado en protestas contra la empresa minera. Tres campesinos purgarán más tiempo de prisión por cortar la ruta que el ex presidente por robarse millones. El mes pasado, los abogados asesores de la comunidad fueron sentenciados a tres años de prisión preventiva tras ser acusados mediante la figura legal de “organización criminal” que “extorsionaba a la empresa minera”. Pero la represión es apenas una cara del conflicto. Las consecuencias más profundas de la presencia minera pueden resumirse en el desmembramiento de las comunidades por la desarticulación del tejido comunitario que provocan los emprendimientos.

La utopía de seguir siendo

Apurímac es la región donde nacieron Micaela Bastidas (esposa de Túpac Amaru) y José María Arguedas, dos grandes de la lucha social y de las letras de este continente. En casi todas las plazas de Abancay, la tierra natal de Micaela, hay alguna estatua blanca que la recuerda, con sus trenzas largas y una mano alzada al cielo. La tumba de Arguedas fue erigida en una plaza en la que se reúnen, desde tiempos remotos, los campesinos que llegan al mercado de Andahuaylas, donde nació un siglo atrás.

El martirio de Bastidas debería haber sido motivo de alguna compasión por los herederos de la conquista. Fue llevada junto con sus hijos, Hipólito, de 18 años, y Fernando, de 10, y su esposo, a la plaza de armas de Cusco, luego de ser torturados, para ejecutarlos de uno en uno. Micaela fue obligada a presenciar la muerte de su hijo mayor, al que primero le cortaron la lengua por hablar mal de los españoles. La estrangularon en público, le dieron garrote y la remataron a patadas.

Sería excesivo decir que el episodio es sólo historia, a la luz de los relatos de la antropóloga quechua Gavina Córdova, nacida en Ayacucho y residente en Andahuaylas. La minería a cielo abierto actualiza el hecho colonial o, por mentar al más importante sociólogo latinoamericano, Aníbal Quijano, refuerza la “colonialidad del poder”, que permaneció intacta pese a la desaparición de la colonia. El derecho de pernada sigue funcionando en la sierra, ya sea como abuso sexual, o bien adaptado a las nuevas relaciones laborales, que permiten, por ejemplo, que los patrones no paguen el salario durante los primeros meses de “prueba” de los nuevos trabajadores.

Pero el colonialismo tiene una cara más fétida aun: la que muestran las propias organizaciones sociales y políticas que resisten a la minería, pero también los partidos de izquierda. El periodista Jaime Borda, presidente de Derechos Humanos Sin Fronteras, asegura que “desde 2006 hasta 2014 la mayoría de los dirigentes comunales han terminado mal su mandato, con acusaciones de aprovechamiento del cargo, de malos manejos económicos y de negociar sólo a favor de sus familiares”. Las empresas mineras operan con cuantiosos recursos para que las comunidades elijan personas afines a sus intereses, lo que hace que los cargos de dirección sean ferozmente disputados.

En muchos casos, asegura el periodista, “la comunidad ya no reacciona como un grupo coherente, sino como una suma de individuos que velan cada uno por sus propios intereses”. Por su parte, Córdova destaca que los terrenos comunales se están parcelando y se titulan como propiedad privada, porque para la empresa minera es más fácil negociar con las familias que con la comunidad.

La simbiosis entre modernidad y minería, entre desarrollo y colonialidad del poder está provocando mayores daños que los ya cuantiosos enhebrados por la colonia y la república durante cinco siglos. Poco más de medio siglo después de haber escrito “Llamado a algunos doctores”, un desgarrador poema de Arguedas en el que denunciaba la discriminación de la cultura quechua, la “quinua de cien colores” que amaba y celebraba se ha convertido en mercancía altamente estimada en los restaurantes de los países centrales, pero se ha convertido en lujo inalcanzable para las familias comuneras.

“Siembro quinua de cien colores, de cien clases, de semilla poderosa. Los cien colores son también mi alma, mis infaltables ojos”, versea el poeta. Arguedas no vivió para ver la destrucción de sus sueños regeneradores, prefirió marcharse por propia voluntad, antes que contemplar impotente la destrucción del mundo que amaba.

Fuente: https://brecha.com.uy/