Harvey : «El proyecto neoliberal ha perdido su legitimidad, pero no está muerto»

Entrevista con David Harvey : Pienso como Marx, el capitalismo no caerá por sí mismo. Tiene que ser derrocado, abolido

Entrevista con el prominente geógrafo marxista para la revista The Wire por Jipson John y Jitheesh PM.

¿Podrías rastrear el origen del neoliberalismo? ¿Cuáles fueron las razones estructurales de su aparición?

La interpretación idealista del liberalismo se basa en una visión utópica de un mundo en que la libertad individual, la propiedad privada, los mercados y el libre comercio, estimula el progreso tecnológico, aumenta la productividad laboral y satisfacen los deseos y necesidades de todos.

En la teoría liberal clásica , el papel del estado es mínimo (el estado debe ser un “vigilante retraído” que apoye el “laissez faire”). En cambio, el neoliberalismo considera que el Estado debe facilitar la acumulación de capital mediante la mercantilización y monetización de toda la sociedad, promover la tecnología, conformar instituciones supraestatales (Bancos Centrales o el Fondo Monetario Internacional) y reconstruir una concepción mental del mundo a favor de su visión del mundo.

Estas visiones utópicas – liberales y neoliberales – han sido criticadas porque, como lo demostró Marx , ambas políticas económicas hacen que los ricos se hagan más ricos a expensas del bienestar y del trabajo explotado de la mayoría de la población.

Las políticas keynesianas y el estado redistributivo después de 1945 propusieron una visión utópica alternativa que se apoyaba en el empoderamiento de las clases trabajadoras, pero que no combatían el poder de los capitalistas y de la propiedad privada.

En la década de 1970, surgió un movimiento contrarrevolucionario en Europa y América organizado por las grandes corporaciones y las clases capitalistas para derrocar al sistema keynesiano y reemplazarlo con un modelo neoliberal (junto con todo su bagaje ideológico) como medio para que la clase capitalista recuperará un poder económico menguante y un poder político decreciente.

Esto es lo que hicieron, a lo largo de los años ochenta, Margaret Thatcher, Ronald Reagan, Augusto Pinochet, los generales argentinos, etc. Este proceso a favor de las clases capitalistas continúa hasta hoy. El resultado ha sido el aumento de la desigualdad económica, una crisis de la política y una creciente degradación ambiental.

¿Es la acumulación por despojo una de las características más importantes del neoliberalismo? ¿Cómo funciona y cuáles son sus consecuencias estructurales?

El capital puede acumularse de dos maneras. El trabajo puede ser explotado en la producción para crear la plusvalía que es la base de las ganancias obtenidas por el capital. Pero, también el capital también puede acumularse por desposesión, despojo, robo, usura, fraudes comerciales y estafas de todo tipo.

En la teoría de la acumulación primitiva, Marx explica que parte de la acumulación originaria del capital se cimentó en el despojo y la usura. Estas prácticas continúan, pero ahora se han complementado con nuevas estrategias.

Del 2007 al 2008- durante la crisis hipotecaria en los EEUU- tal vez unos 6 a 7 millones de personas perdieron el valor de sus hogares mientras los bonos de Wall Street se dispararon. La especulación en valores de activos (tierra y propiedades) proporcionó una vía no productiva para la acumulación.

La quiebra de las grandes corporaciones privaron a los empleados de sus derechos de pensión y de salud. El monopolio en productos farmacéuticos, en telecomunicaciones, en seguros de salud son otras vías lucrativas para obtener ganancias.

El aumento de la extracción de riqueza a través del endeudamiento es evidente. El “rentismo” basado en la acumulación por despojo se ha vuelto común debido a que existe una creciente masa de capital que tiene dificultades para obtener beneficios con las actividades productivas.

Durante la época de Marx, muchos estudiosos criticaron al capitalismo. ¿Que diferencia a Marx de esos críticos no marxistas?

Muchas de las críticas al capitalismo se basaron en categorías morales (capitalistas malvados y codiciosos versus trabajadores empobrecidos y maltratados o, más recientemente, capitalistas insensibles contra los ecologistas).

La crítica de Marx es al sistema en su totalidad . Aunque Marx mantiene la impugnación moral y ética, él trabajó para explicar su funcionamiento y cómo reemplazar el modo de producción capitalista por otra forma de satisfacer los deseos y necesidades humanas.

¿Crees que el capitalismo ha llegado a un callejón sin salida, después de la crisis de 2008? ¿Se puede recuperar el capital?

El capital no está en un callejón sin salida. El proyecto neoliberal está vivo. Jair Bolsanaro, recientemente elegido en Brasil, se propone repetir lo que Pinochet hizo en Chile después de 1973.

Sin embargo el neoliberalismo ya no tiene el consentimiento de la mayoría de la población. Ha perdido legitimidad. Lo escribí en el libro “Breve historia del neoliberalismo “(2005). El neoliberalismo no podrá sobrevivir sin formar una alianza con alguna forma de autoritarismo estatal.

En este último tiempo el neoliberalismo se está dirigiendo hacia una alianza política con el neofascismo. Sus mentores y políticos observan con preocupación a los movimientos de protesta. Estos movimientos han entendido que el sistema neoliberal no es más que una manera de llenar los bolsillos de los ricos a expensas de la gente. Esto último no era evidente en los años 80 y principios de los 90.

¿Creía Marx que el capitalismo se destruiría debido a sus contradicciones internas?

Leyendo superficialmente a Marx – a veces – parece que pronostica que el capital está destinado a autodestruirse. Pero en realidad Marx consideraba las crisis como momentos de reconstrucción del capital. En el Volumen 3 de “El Capital” lo expresa de esta manera : “Las crisis son soluciones momentáneas para las contradicciones existentes, son estallidos violentos para restablecer un equilibrio que se ha alterado”

Marx concibe el fin del capitalismo como un resultado de la lucha de clases. Pienso lo mismo que Marx. El capitalismo no caerá por sí mismo. Tendrá que ser derrocado, abolido. No estoy de acuerdo con quienes piensan que todo lo que tenemos que hacer es esperar a que se autodestruya. Esa nunca fue la posición de Marx.

Afirmas que Marx no solo estudió la teoría del valor al nivel del proceso productivo, sino también en el campo de su realización. ¿ Como se entiende esta afirmación?

En el primer capítulo de “El Capital” , Marx explica que el valor se crea en la producción y se realiza en el mercado. Si no hay mercado, entonces no hay valor. Entonces, el valor depende de una unidad contradictoria entre la producción y su realización. La realización depende de los deseos y necesidades de una población con capacidad de pago.

En realidad, la historia del capitalismo es la producción constante de nuevos deseos y necesidades (el consumismo en vida cotidiana). Por ejemplo hoy todos tienen un teléfono celular (que no existía hace veinte años) o para vivir en la mayoría de las ciudades de los EEUU se necesita un automóvil, que contamine.

Los marxistas han prestado mucha atención al proceso productivo, pero han descuidado la cuestión de la realización. En mi opinión, la unidad contradictoria de ambos factores (lo que Marx mencionó como crucial aunque no estudió en detalle) debería ser el foco de nuestra atención en estos tiempos . La extracción y la apropiación de valor en el punto de realización del capital (a menudo a través de la desposesión) es un tema político y de lucha que tiene directa relación con la calidad de la vida diaria.

El sociólogo y economista alemán Wolfgang Streeck ha identificado cinco problemas del capitalismo en su libro “Cómo terminará el capitalismo”. En cambio, tú has descrito 17 contradicciones, y no problemas, del capitalismo contemporáneo. ¿Cuál es la diferencia entre problemas y contradicciones?

Los problemas tienen soluciones. Las contradicciones no: permanecen siempre latentes. Como señaló Marx, las crisis surgen cuando los antagonismos y las contradicciones se agudizan. La contradicción entre fuerzas productivas y relaciones sociales no puede resolverse. Siempre estará con nosotros en el capitalismo. La contradicción entre producción y realización siempre estará con nosotros, etc.

He enumerado diecisiete contradicciones para enfatizar que las crisis pueden surgir de muchas maneras diferentes y que necesitamos desarrollar una teoría de la crisis que comprenda sus múltiples formas para poder alejarnos de la teoría de la “bala única” que, con demasiada frecuencia acecha el pensamiento marxista.

Bajo el capitalismo, la automatización está causando una pérdida de empleos en todo el mundo. Incluso el Banco Mundial ha planteado su preocupación. ¿ Que pasara con la automatización? ¿Qué efecto tendrá en la clase trabajadora?

En la manufactura, la mano de obra fue desempoderada por las deslocalizaciones. Ahora con los cambios tecnológicos el impacto en la sociedad será mayor que con los procesos de deslocalización. Pero la manufactura no va a desaparecer. Seguirá expandiéndose de diferentes maneras (por ejemplo con restaurantes de comida rápida que producen hamburguesas en lugar de fábricas que producen automóviles).Veremos mucho de lo mismo en los servicios.

La izquierda perdió la batalla contra la automatización en la manufactura y está en peligro de repetir su triste registro en los servicios. Sin embargo para construir una alternativa socialista deberíamos ponernos al día con la Inteligencia Artificial en los servicios. La IA debería crear nuevos trabajos aunque desplace algunos. Necesitamos adaptar nuestra visión de una nueva sociedad incorporando los cambios tecnológicos positivos.

¿Qué has querido decir con “nuevo imperialismo”? ¿En qué se diferencia del imperialismo clásico?

Lo llamé “nuevo imperialismo”, para describir una teoría específica que elaboraron los neoconservadores en los EEUU en el período previo a la guerra de Irak. Quería criticar esa deriva, no para cuestionar a Lenin, sino para mostrar cómo el orden global neoliberal está absorbiendo valor en todo el mundo (a través de cadenas de valor de productos básicos). Este fue el tema del libro “Breve historia del neoliberalismo”

Existe una creencia entre los intelectuales de izquierda en Occidente, que la desvinculación global del sur de la globalización dará lugar a un retorno a la pre-modernidad. ¿Cuál es su opinión sobre esto?

Creo que la idea de un desvinculación total sería desastrosa. Pero creo que una desconexión selectiva para construir políticas alternativas con interrelaciones regionales es una buena idea. Sin embargo hay temas que necesitan un tratamiento global, pero ejemplo, el calentamiento de la tierra.

En tus estudios analizas las ciudades como espacios de apropiación de excedente. ¿Cómo funciona esto en las ciudades neoliberales? ¿Cuál es la importancia del derecho a la ciudad?

La urbanización y la acumulación de capital van de la mano y este es uno de los aspectos del pensamiento marxista que ha sido históricamente subdesarrollado.

Ahora la mitad de la población mundial vive en ciudades. Por tanto, las cuestiones de la vida cotidiana, en entornos construidos con fines de acumulación, son un gran problema y una fuente de contradicción y conflicto.

Esto se expresa políticamente por la búsqueda del derecho a la ciudad: por ejemplo, la lucha de clases por la calidad de la vida urbana para los sectores sociales marginados y segregados. Muchos de los principales movimientos sociales en las últimas décadas se han construidos sobre estas cuestiones.

A nivel filosófico, ¿cuál es la influencia del posmodernismo en la vida social? ¿Qué pasa con la idea de la post-verdad?

Como muchos otros movimientos culturales amplios y, hasta cierto punto incoherentes, el giro posmoderno creó aperturas positivas junto con absurdos e impactos regresivos.

Un aspecto positivo es que estudió el espacio social. No hay ninguna razón por la cual este aspecto sería antagónico con el marxismo. En mis trabajos pondero cómo integrar el espacio desde la perspectiva del marxismo.

Sin embargo , como ha dicho Eagleton , el posmodernismo fue demasiado lejos. Es un pensamiento absurdo cuando sostiene que: “no hay diferencia entre la verdad y la seducción retórica” porque “ el que tiene la lengua más convincente tiene el poder”.

El post-modernismo olvidó los procesos históricos, rechazó las explicaciones, estetizó la política y apostó por el carisma de aquellos que cuentan historias . Donald Trump es un producto de este exceso posmoderno.

En la etapa inicial, pensamos que internet era una fuerza liberadora. Pero a lo largo del tiempo, surgieron grandes monopolios que se beneficiaron del espacio digital. Casos como Cambridge Analytica revelan cómo estos monopolios manipulan los datos personales. ¿Cuál son los peligros que plantean el capitalismo digital ?

No existe una tecnología buena y emancipadora que NO pueda ser cooptada y pervertida por el poder del capital. Y las tecnologías de la comunicación confirman esta regla.

¿ Porqué aparecen personajes como Donald Trump?

Donald Trump es un presidente posmoderno, es la expresión de una alienación universal.

¿La popularidad de Bernie Sanders y Jeremy Corbyn (en EEUU y el Reino Unido, respectivamente) te hacen tener alguna esperanza? ¿ Son sólo movilizaciones electorales? ¿Cuál debería ser la forma y el contenido de una política socialista actual?

Hay una gran diferencia entre movilización electoral y organización. Recién ahora, hay gente en la izquierda que se ha dado cuenta que construir una organización es crucial para obtener y mantener el poder político.

En el caso británico, el movimiento que impulsó la candidatura de Jeremy Corbyn proporciona señales esperanzadoras. Creo que su programa económico que plantea recuperar para el dominio público las empresas que fueron privatizadas es un avance importante(algo un tanto diferente a la nacionalización). El problema en Gran Bretaña es que muchos parlamentarios del Partido Laborista no apoyan este programa. En los EEUU hay una situación diferente porque todavía no se articula un proyecto de cambio verdadero.

Hay una oleada de extrema derecha en el mundo. El último ejemplo es Jair Bolsonaro en Brasil ¿Cómo explicas este repentino éxito de la extrema derecha en un país que se hizo famoso por sus políticas de izquierda?

La alienación producida por el neoliberalismo fue gestionada equivocadamente por el Partido de los Trabajadores. Esto, con una corrupción generalizada, produjo una base de masas expuesta a ser utilizada por los delirios neofascistas. Como la izquierda no reaccionó ni se organizó en su momento, ahora está obligada a hacerlo frente a la represión.

Tu curso sobre Marx y el marxismo es popular en todo el mundo. ¿Porqué es tan relevante el marxismo hoy?

Aunque en el siglo XIX había capitalismo en sólo una pequeña parte del planeta Karl Marx hizo un asombroso análisis perceptivo del funcionamiento del capital como modo de producción.

En la actualidad el capitalismo está en todas partes, por tanto los análisis de Marx son mucho más relevantes que en su época. Todos los que estudian a Marx reconocen lo acertado de sus investigaciones . Esto explica porqué el poder político está tan desesperado por reprimir su pensamiento.

Entre la gente común existe una manifiesta insatisfacción con el capitalismo neoliberal . ¿Hay esperanzas de un cambio?

A pesar de las tentativas de represión, cada vez más gente entiende que no sólo es el neoliberalismo es nefasto sino también el capitalismo es la fuente de todas las injusticias . Es evidente que el sistema no cumple y no puede cumplir sus promesas . También es cada vez más evidente que necesitamos otra forma de organización político y económica.

kritica.info

Texto completo en: https://www.lahaine.org/bU8s

 

La guerra política que viene

Por Roland Denis

Estamos bajo una crisis de crisis. El sistema corporativo burocrático que nace a mediados de la década pasada con Chávez y su conversión a un socialismo discursivamente autogobernante pero cada vez más corporativo y absorbido por las cúpulas privilegiadas de la fuerza armada ratificó un modelo de Estado y una vieja política ligada al progresismo que se convirtió en una vieja y desgastada tesis transformadora. Con Nicolás estas premisas se profundizan hasta convertirse en un Estado mafioso e institucional y economicamente colapsado . La crisis sobre esa crisis es precisamente lo que ya comenzó a vivirse estos dias sostenida en una estrategia global dirigida por EEUU y que a la final es ayudada por el colapso interno que se juega en estos días sus horas más horrorosas , todo a las puertas de una hambruna generalizada. Llamar criminal a este gobierno más que por la represión que se profundiza todos los días, sino por la mortandad que esta creando entre el hambre y la enfermedad y la misma corrupción no es para nada en ese sentido una exageración.
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Naturalmente que esto va a terminar estallando para pasar a niveles de división y caos que el propio devenir de los hechos nos .mostraran. Quede o no Nicolás Maduro en la presidencia, cosa que dudo mucho, la venta de nuestros recursos y empresas viene envueltos del globalismo nacionalista que las derechas más autoritarias antiyankys auspician en el mundo. El caso Turquía es paradigmático en ese sentido aunque Erdogan siga siendo un perrito mimado por la OTAN que oculta todas sus barbaries, así como el apoyo de la extrema derecha Europea al gobierno de Nicolás.

Nada esta seguro salvo una evidente ascendencia de la derecha proyanky que ya hasta las clases populares aplaude desesperadas, resquebrajando las unidades internas dentro del aparato de Estado y dejando en vilo este modelo autoritario de derecha nacionalista que reproduce con mayor énfasis todos los días, para regresar al salsero del democratismo liberal de las nostalgias cuartorepublicanas que igualmente -y ya lo esta haciendo introduciendo células sionistas dentro del territorio- sacara con furia el inconsciente fascista que se une a la sociedad .mas conservadora, reservorio de un odio «anticomunista» que las mismas líneas mediáticas reproducen.

Siguiendo los argumentos de mi amigo Parra entre el fascismo rojo cada vez más intenso girando alrededor de FAES junto a colectivos sátrapas que nada tienen de colectivos de trabajo revolucionario y el fascismo de ropajes azules conservadores y sus cruces de Cristo y David no vemos diferencias sustanciales salvo los enemigos declarados de cada uno en estos momentos. Aunque paradójicamente ambos se van acercando y convirtiéndose en una misma basura represiva en la medida en que renacen cuerpos colectivos de resistencia emancipatoria que son el terror de cualquier fascismo tenga el ropaje que tenga.

La guerra política que viene en términos de confrontación y modelo universal nació con el final de la guerra fría, la partición de Yugoeslavia y sobretodo en las guerras civiles del Oriente medio hace mas de diez años (con su peor expresión en Siria) y la evidentisima injerencia imperialista para profundizar su carácter destructivo en la medida que juega a su favor. Es la misma crisis sistémica de un capitalismo que va pérdiendo toda productividad y se hizo acumulación virtual, pura, policeentrica e hiperconcentrada. Esto tenders a ser asi hasta los finales del modelo de poder capitalista, es su alma mortoria.

Venezuela en la medida hique van pasando los meses de unos pavorosa crisis interna creada por el Estado Mafioso todos; ciclo tras ciclo de la produndizacion de esta crisis de crisis pareciera ser el patio elegido para la irrupcion de estas guerras mercenarias en nuestramerica donde solo las potencias imperiales sacan provecho, cualquier que sea el color de mando sobre el gobierno. Nuestra unica victoria como pueblos estara fuera y a distancia absolutamente clara del Estado con fuerza y pensamiento propio. Esta si sera una legitima polarizacion pero no entre bandas politicas como lo es actualmente sino entre el fin de una era criminal personalizada en sus agentes mercenarios y la sintesis de un espiritu humano libertario que se niega a morir.

Poe supuesto que si hablamos de la introduccion de una confrontacion mercenaria en terminos territoriales tambien sumamos de industrias, campo, petroleo, arco minero, y todo lo que es la red de bienes publicos, esta guerra tendra su apuesta. En definitiva de que se trata? De una verdadera lucha por los medios de produccion (incluyamos al agua y el sistema electrico) que a diferencia de lo que ha pasado en el medio oriente, en este caso la sangre corre por dentro. Todas estas formulas fascistas buscaran el control y el beneficio bajo esquemas distintos unos privatizadores los otros mas estatistas pero igualmente dispuestos a entregas a intereses corporativos transnacionales que ya se discuten en la llamada asamblea constituyente. Mientras las fuezas de resistencia y libertarias se sabran reconocer como hecho politico propios de la subjetividad colectiva y la accion real completamente fuera de este contexto bandalico. Por supuesto estoy apostando por ello, es un supuesto querido despues de mas de mas de tres decadas de lucha. Nada mas valido que la lucha por los medios de produccion y la democracia directa que Venezuela. No hay pueblo vencido…
Fuente: https://www.aporrea.org/actualidad/a277022.html

 

Pensar el terrorismo de Estado

Por Julio Lisandro Cañón Voirin (Universidade de Santiago de Compostela) y César Manuel Román (Universidad Nacional de Mar del Plata)

Trabajar sobre los supuestos del terrorismo de Estado requiere, en el ámbito académico, de un examen previo de las líneas que guían a la intelectualidad. La intervención de Zola en el affaire Dreyfus contribuyó a modificar la concepción del mundo, es decir, a suscitar nuevos modos de pensar. Cuando publica Yo acuso (1898) está diciendo: no. Ese gesto lo asemeja a Descartes. Decide no creer en lo que se manda creer, no piensa lo que se quiere que sea pensado. En ese sentido, Zola rompe con la reproducción de la forma de vida oficial. Se distancia, de este modo, del sacerdocio secular (Berlin, 2009), ya no habla positivamente de los intereses y los objetivos del Estado. Los que sí lo hacían, y lo continuaron haciendo, descubrieron en Zola y en todos los que le acompañaban, una nueva categoría: los intelectuales. Una referencia despectiva y cargada de connotaciones negativas para con aquellos que rompían con los intereses del poder de las sociedades modernas industriales.

Conocer el pensamiento académico, tiene la ventaja, por así decirlo, de conocer cómo se piensan los problemas, cuáles son los problemas que se piensan. En ese sentido, desempeña el papel del entendimiento hegeliano; analiza, precisa, aclara, pero también determina y limita. Los ejemplos de lo anterior se suceden en los pensamientos globalizadores, que fundamenta la política imperial capitalista de la globalización. Lo mismose puede afirmar para el imperialismo del siglo diecinueve, que identificó su expansión con la expansión del progreso y de la civilización. Adorno y Horkheimer(2003) apuntan claramente a esa relación cuando señalan los múltiples problemas que el capitalismo y la instrumentalización de la razón plantean: “por qué la humanidad, en lugar de entrar en un estado verdaderamente humano, desembocó en un nuevo género de barbarie” (p. 7).

Tras la revolución francesa, la razón iluminista fue divinizada. De la diosa Razón se esperaba la racionalidad en la historia, pero es la razón de la burguesía capitalista, es la racionalidad capitalista la que se erige como divinidad. El régimen nazi fue un producto de la razón humana, la aplicación de lo que Adorno y Horkheimer identifican con la razón instrumental. Esto es, una razón instrumento, un instrumento de dominio. La razón es utilizada para someter a los hombres y a la naturaleza. Esta dominación que, no sólo hace que la razón pierda su potencial emancipador, se ejerce sofocando las pulsiones, los deseos, los instintos más genuinos del hombre, conforman una sociedad que, para Adorno y Horkhaimer, es la sociedad capitalista.

Adorno y Horkheimer, partiendo de un trabajo temprano del segundo, mantuvieron la afirmación de que “quien no quiera hablar de capitalismo debería callar también sobre el fascismo” (Horkheimer, 1939). Nicos Poulantzas (1976), quien a diferencia de Adorno y Horkheimer era un teórico del Estado, señala que “es el que no quiere hablar de imperialismo quien debería también callarse en lo que al fascismo se refiere” (p. 7). Ello no quiere decir que Poulantzas desconozca que las preocupaciones articuladoras de la teoría crítica de Frankfurt, al menos hasta la segunda generación, estén vinculadas a explorar el consenso que el capitalismo consigue. Lo que apunta Poulantzas es que los protoecologistas, al centrarse en el dominio del hombre sobre la naturaleza, han desatendido la necesidad de tomar en cuenta la continuidad de la forma de reproducción capitalista y de las instituciones de la sociedad civil y política de una formación social burguesa. Es decir, las formas que puede adquirir el Estado capitalista, tanto en lo que hace a la actividad científica para el análisis crítico de los problemas socialescomo a la vida material condicionada por el proceso global de producción capitalista.

Por otra parte, cuando Adorno y Horkheimer escriben su libro, ya conocen un gran texto de Walter Benjamin: Tesis de filosofía de la historia (1940). Entre otras cosas, Benjamin, en sus tesis, pone en cuestión las formas hegemónicas en las que se impuso el discurso histórico. Los interrogantes que guían ese cuestionamiento son: ¿hay una sola forma de hacer historia? Y  ¿esa forma es siempre la forma de los vencedores? Pero ¿si la historia la escriben los que ganan, qué pasa con las historias derrotadas?, ¿logran o no logran redimirse? Así, en una de sus tesis, Benjamin (2008), dice: “El don de avivar en lo pasado la chispa de la esperanza reside sólo en aquel historiador que está penetrado de lo siguiente: ni siquiera los muertos estarán seguros si el enemigo vence” (p. 21). Porque si el enemigo vence, para Benjamin no ha dejado de vencer, hará que los testimonios de los vencidos también desaparezcan. Por eso, la lucha por quién escribe la historia no es un dato menor. No es un simple juego de historiadores. De lo que estamos hablando, es de la posibilidad de una justicia real.

Benjamin, para mirar el mundo por venir, mira hacia atrás. Porque lo que hay que hacer en el futuro, si estamos peleando por un mundo más justo, es redimir a todos los muertos de la historia, que fueron doblemente asesinados. Por una parte, fueron derrotados, y por otra, sus testimonios fueron disueltos. En ese sentido, el giro nostálgico y sentimental hacia un pasado ficcionalizado, conteniendo un relato convenientemente conciliador y lleno de convenciones tranquilizadoras, es un fenómeno particularmente sospechoso (La Capra, 2008). Mas, el giro a la memoria puede significar más que un síntoma, al menos cuando la preocupación incluye el deseo de ocuparse del problema de la historia en la medida en que pesa sobre el presente y el futuro. Si nos centramos en el terrorismo de Estado, como un fenómeno que se sitúa en el punto de intersección entre historia y memoria, podemos preguntarnos en cómo pensarlo. La propia pregunta indica las dificultades que trae aparejado pensarlo. Pero, es necesario pensarlo, acorralarse, entrar en el abismo del horror.

En el continente americano, a partir del golpe de Estado contra Jacobo Arbenz (1954), las torturas, las desapariciones, los exilios, los genocidios (donde los hubo), tienen un responsable claro: los Estados. Éstos perpetraron la más grave, sistemática y masiva violación de los Derechos Humanos, en la historia reciente de la región. Fundamentalmente las violaciones, se llevaron a cabo de dos maneras: o bien, de forma directa, a través de personal estatal; o bien, de forma indirecta, por intermedio de agentes ajenos al cuerpo estatal. No obstante, en ambos casos, el accionar respondió siempre a dictámenes del Estado. Es decir, el Estado se convirtió en el ejecutor de una violencia racionalmente dirigida a la aniquilación de determinados grupos humanos.

La opresión radical, que simbolizan y representan los regímenes de terrorismo de Estado, supone enfrentar una insoslayable realidad: un quiebre, una ruptura. Tras el terrorismo de Estado, la historia es otra historia. Es la historia que le sigue al descabezamiento de las clases subalternas. También implica un quiebre en otro sentido: los verdugos que llegan con él. Quizá uno más profundo. No porque antes no existiera el crimen, sino porque nunca existieron con tal nivel de planificación, de frialdad metódica. Los verdugos imponen la fría racionalidad de la muerte.

Por otra parte, también supone una alteración fundamental en los principios básicos que organizan el Estado moderno hegemónico. Pues, una de las condiciones de posibilidad para que aquel exista es que se presente y sea percibido como la encarnación del interés general de toda la sociedad. Sin embargo, los regímenes de terrorismo de Estado configuraron un contexto social de angustiosa incertidumbre, donde el peligro de muerte se instaló en las relaciones cotidianas de importantes sectores de la población. El Estado se desentendió del respeto al derecho inalienable a la vida y del deber de velar por la integridad de todas las personas.Es más, los Estados modificaron su propia estructura para poder llevar adelante los planes de exterminio y aniquilación.

Tras el fin de los regímenes de terrorismo de Estado, los procesos de demanda social por Memoria, Verdad, Justicia, ganaron en visibilidad. Las complejas relaciones entre sociedad civil, sociedad política y el propio Estado, hicieron evidentes, por un lado, los distintos discursos sociales en pugna. Por otro, las divergencias entre el ordenamiento jurídico y el accionar judicial. De la misma manera que cada proceso de violencia estatal antidemocrática y violación de los Derechos Humanos protegidos responde a una especificidad que nace de circunstancias propias de cada realidad nacional, los procesos de Memoria, Verdad, Justicia, también difieren de un país a otro. Con todo, estos movimientos, a pesar de su diversidad, se sustentaron en las premisas de que el ejercicio del derecho a la verdad y sancionar a los responsables de las violaciones de los Derechos Humanos, significaba erradicar los efectos perversos de la impunidad.

Generalmente, fueron los propios responsables del terrorismo de Estado, quienes trataron de administrar la memoria de lo ocurrido, con la intención de cimentar el olvido y la impunidad. En este sentido, el trabajo de Matías Grinchpun nos conduce a entender una de las dimensiones de esa acción. Se introduce con gran claridad en la relación establecida entre negacionismo y administración de la memoria. El artículo de Moreno y Figueroa, sobre neogolpismo, es por demás actual y vigente. Incluso, podríamos decir que apunta a una pregunta clave: ¿por qué, en este momento, reunir trabajos sobre el terrorismo de Estado? Porque los gobiernos subordinados a los países imperialistas, reunidos en el Grupo de Lima, clamaban por un golpe de Estado en Venezuela (declaración del 4 de enero de 2019), y ahora el golpe ha sido dado. Mientras, Chélest aborda, con un rico material documental, distintas dimensiones de la opresión dictatorial chilena, y cómo la acción decidida de quiénes denunciaban la situación, hoy permite reconstruir aquel pasado que se resiste a pasar. Asimismo, el trabajo de Ferreira indaga a los servicios de inteligencia de Brasil que pusieran sus ojos en Chile y continuaran vigilando y deteniendo a los brasileños, ampliando así, las múltiples formas que adquieren las políticas de penetración imperialista en la región. Entretanto, Álvarez analiza la violencia sexual y de género a que fueron sometidas las mujeres en los Centros Clandestinos de Detención, en Argentina entre 1976 a 1983, apoyándose en un conjunto relevante entrevistas a las propias víctimas.  Así, desde una perspectiva de género, puede reflexionar sobre las características de la apropiación bélica del cuerpo de la mujer.

Referencias

Benjamin, W. (2008). Tesis sobre la historia y otros fragmentos. México: UA.

Berlin, I. (2009). El estudio adecuado de la humanidad: Antología de ensayos. México: FCE.

La Capra, D. (2008). Historia y Memoria después de Auschwitz. Buenos Aires:  Prometeo.

Horkheimer, M. & Adorno, T. (2003).Dialéctica de la ilustración. Madrid: Trotta.

Horkheimer, M. (1988). Die Juden und Europa.GesammelteSchriften, (4), Frankfurt, pp. 308-331. Publicación original en ZeitschriftfürSozialforschung, vol. VIII, 1939 [reimpreso enMunich, DTV, 1980, pp. 115-137].

Poulantzas, N. (1976). Fascismo y dictadura. La III Internacional frente al fascismo. Madrid: Siglo XXI.

Zola, E. (1998). Yo acuso: La verdad en marcha. Barcelona: Prensa Ibérica. [1898]

 

El modelo macro de la Teoría Monetaria Moderna

Por Michael Roberts

“Las identidades contables que equiparan el gasto agregado a la producción y ambos a los ingresos a precios de mercado son ineludibles, independientemente de la versión de la teoría economica keynesiana o clásicos que se defienda. Les digo a los estudiantes que el respeto a las identidades es el primer grano de sabiduría que distingue a los economistas de quienes se limitan a expiar la economía. ¿Lo segundo? … Las identidades no dicen nada sobre la causalidad.” James Tobin (keynesiano de izquierda), 1997

“El dinero es, en última instancia, una creación del gobierno, pero eso no significa que sólo los déficits públicos determinen el nivel de la demanda en un momento dado. Las acciones y las creencias del sector privado también importan. Y eso a su vez significa que puede haber excedentes presupuestarios y exceso de demanda, al mismo tiempo, de la misma manera que puede haber déficit presupuestario y una demanda insuficiente”.   Jonathan Portes (keynesiano ortodoxo).

Los economistas (de la corriente “ortodoxa”, heterodoxa y de izquierda) siguen debatiendo, de manera cada vez más abstrusa, sobre la validez de la Teoría Monetaria Moderna (MMT) y su relevancia para la política económica. El debate entre izquierdistas subió otro peldaño con la publicación de la feroz crítica de Doug Henwood a la MMT en Jacobin (aquí). Randall Wray, uno de los  portavoces de la MMT respondió indignado al intento de demolición de Henwood (aquí). Y más tarde, desde el corazón de la MMT, Pavlina Tcherneva, directora del programa y profesora asociada de economía en el Bard College e investigadora asociada en el Instituto de Economía Levy respondió a Henwood en Jacobin.

Desde la ortodoxia keynesiana, Paul Krugman también participó en el debate, y le respondió Stephanie Kelton. Kelton es profesora de políticas públicas y economía en la Universidad de Stony Brook, Long Island, Nueva York. Fue la economista jefe de los Demócratas en el equipo técnico de la Comisión de Presupuesto del Senado de Estados Unidos y asesora económica de la campaña presidencial del senador Bernie Sanders en 2016.

A pesar de que el debate se está volviendo muy arcano e incluso desagradable, no es irrelevante, ya que muchos izquierdistas en el movimiento obrero han sido atraídos por la MMT como soporte teórico para oponerse a la ‘austeridad’ y para justificar un aumento importante del gasto público para conseguir el pleno empleo y más ingresos. En particular, el ala radical del Partido Demócrata en los EE.UU. ha echado mano de la MMT para apoyar su petición de un Nuevo Acuerdo Verde -con el argumento de que un mayor gasto gubernamental en medio ambiente, cambio climático y salud puede financiarse fácilmente con la emisión de dólares, en lugar de con más impuestos o más bonos del gobierno, lo que aumentaría la deuda pública.

No voy a intervenir en este debate sobre la MMT, entre otras cosas porque ya le he dedicado tres artículos antes, criticar la teoría y las políticas de la MMT desde un punto de vista marxista, con la finalidad de analizar si la MMT ofrece una vía para defender “las necesidades de la mayoría” (los trabajadores) frente a la minoría (los capitalistas). Y ese es para mí el objetivo último de este debate.

Todo lo que añadiría al actual debate entre keynesianos, post-keynesianos y partidarios de la MMT es que los defensores de la MMT discuten con los keynesianos ortodoxos sobre si el gasto público puede crear el dinero para financiarlo; o si son necesarios impuestos y endeudamiento para crear el dinero que financie el gasto público. Pero como lo resume la poskeynesiana Thomas Palley: “el gasto público y los impuestos se producen simultáneamente, así que la creación de dinero a través de déficits financiados monetariamente y la destrucción de dinero a través de impuestos también se producen simultáneamente. Tratar de determinar qué ocurre antes es un ejercicio inútil”.   El análisis marxista estaría de acuerdo.

En cambio, en esta nota quiero analizar el modelo macro de la MMT. En el debate en twitter que es viral (¡al menos entre economistas y activistas!), los críticos de la MMT han argumentado a veces que la MMT es sólo una serie de afirmaciones vagas, sin ningún modelo riguroso. Esto irritó a Kelton. Inmediatamente publicó un artículo escrito en 2011 por Scott Fullwiler, del Warburg College, otro portavoz de la MMT (quien también comentó recientemente una de mis entradas de mi blog). En este trabajo, Scott describe el modelo macro de la MMT con cierto detalle.

Básicamente, comienza con un modelo macro poskeynesiano Keynes / Kalecki de demanda agregada. Este modelo es simplemente una identidad. Hay dos formas de ver la economía, a través de los ingresos totales o mediante el gasto total y deben ser iguales uno y otro.

Por lo tanto, el Ingreso Nacional (IN) = Gasto Nacional (GN).

Siguiendo al ‘keynesiano marxista’ Michal Kalecki, podemos descomponerlo en:

(IN) beneficios + salarios = (GN) inversión + consumo. Ahora bien, hay dos clases de ingresos y dos tipos de gastos.

Si asumimos que todos los salarios se gastan, y todos los beneficios se ahorran, podemos eliminar salarios y consumo de la ecuación. Así que,

ganancias = inversión

En la versión de Scott de la MMT, escribe la misma identidad macro de manera diferente, con la inversión a la izquierda de la igualdad. Así.

inversión = ganancias

¿Por qué? Porque como veremos más adelante, toda la teoría poskeynesiana sostiene que es la inversión la que lleva a los beneficios, no al revés.

Pero Scott amplia las partes en el lado derecho para mirar a los flujos, de manera que los salarios que se ahorran se agregan a los beneficios para obtener ‘ahorro privado’ (suponiendo cierto ahorro de los hogares); y también añade el ahorro público (impuestos menos gastos) y el ahorro externo (importaciones netas o déficit en cuenta corriente).

Por lo tanto, los beneficios como una categoría separada desaparecen en el ahorro privado y obtenemos:

inversión = ahorro privado + (impuestos – gasto público) + (importaciones – exportaciones)

Scott también prescinde de la categoría independiente de ‘inversión’ y la convierte en ‘ahorro privado’ menos ‘inversión’ o el superávit del sector privado. Así que ahora tenemos los ahorros del sector privado (salarios ahorrados más ganancias menos inversión). Por lo tanto, continúa Scott:

superávit del sector privado = déficit público + saldo en cuenta corriente

O

excedente del sector privado – cuenta corriente = déficit público

Esta es la ecuación fundamental de la MMT. Argumenta que si el déficit público crece, suponiendo que el saldo de la cuenta corriente no cambia, el superávit del sector privado (salarios ahorrados + beneficios menos inversión) crece. La conclusión de la MMT (afirmación) es que el aumento del déficit público aumentará el superávit del sector privado. Y si excluimos los salarios ahorrados (la ecuación de la MMT no lo hace) y el saldo en cuenta corriente, entonces tenemos:

Ganancias netas (es decir, los beneficios después de la inversión) = déficit público

Y podemos concluir que los déficits públicos determinan las ganancias netas es decir, los beneficios menos la inversión.

En su papel, Scott presenta un gráfico de series temporales comparando los ahorros netos privados en EEUU (recuerde que esto incluye los ahorros netos de los hogares) con los déficits públicos y concluye que “se demuestra cómo se han acercado el superávit del sector privado y el déficit del sector público históricamente, lo que no es sorprendente, teniendo en cuenta que son casi los lados opuestos de una identidad contable”.

Pero entonces Scott dice: “Lo que observamos (en estos gráficos) es que el actual aumento de los déficit públicos son la creación del ahorro neto del sector privado”.  Pero ¿es esta la forma de interpretar la dirección causal de estas identidades macro? Los post-keynesianos estiman que la conexión causal es que la inversión genera beneficios o en la versión de la MMT que el déficit público crea beneficios netos (ahorro privado). Pero en mi opinión, la dirección causal de esta identidad es, en realidad, todo lo contrario, a saber, como en la teoría de Marx, que las ganancias crean inversión, porque los beneficios provienen de la explotación de la fuerza de trabajo.

Volvamos a la identidad básica de Kalecki, beneficios = inversión, con la inversión de nuevo en el lado derecho. La inversión (que desapareció en el modelo de Scott Fulwiller) se puede descomponer en inversión capitalista e inversión pública.

Ganancias = inversión capitalista + inversión pública

En la causalidad de Kalecki, el aumento de la inversión pública (mediante déficit, si se quiere) aumentará los beneficios (y para el caso, los salarios también a través de más empleo y mayores tasas de salarios – las identidades post-keynesianas solo se refieren al ahorro privado y (importante) no lo descomponen en salarios ahorrados y ganancias).

Por lo tanto, beneficios + salarios ahorrados = inversión privada + inversión pública

Pero ¿y si la causalidad de Kalecki es al revés?  ¿Qué pasa si los beneficios conducen a la inversión, no al revés. A continuación, la identidad sería:

Ganancias (porque los salarios se gastan) = inversión (que comprende la inversión capitalista y la inversión pública). Podemos ampliarlo para cubrir los flujos externos de forma que:

Beneficios domésticos + beneficios en el extranjero = inversión capitalista + inversión pública + inversión extranjera en el interior

Supongamos ahora que los beneficios, tanto nacionales como beneficios en el extranjero son fijos. ¿Qué sucederá si aumenta la inversión pública? La inversión privada caerá a menos que se dispare la inversión extranjera en el interior.

¿Cómo puede la inversión pública / gasto público aumentar sin que caiga la inversión privada (¿capitalista?) (¿siendo desplazada?) Mediante la ejecución de los déficits públicos, dicen los post-keynesianos (y la MMT). El endeudamiento podría hacerse mediante la emisión de bonos del gobierno (ortodoxia keynesiana) o mediante la ‘impresión de dinero’, es decir con el aumento de las reservas de efectivo en los bancos (MMT). La emisión de bonos pueden reducir la inversión privada para impulsar la inversión del Gobierno, pero el crédito creado estimularía la inversión total. La impresión del dinero (MMT) elevaría la inversión sin reducir la inversión privada (¡magia!). MMT/ keynesianos dirán que si inversión pública no es financiada mediante impuestos sobre los beneficios nacionales, sino mediante préstamos con bonos o la impresión de dinero, entonces no afectará a los beneficios.  Para los marxistas se trata de  inversión ‘ficticia’ que debe ofrecer una mayor rentabilidad en algún momento. 

Todo esto se debe a que las identidades no revelan la causalidad y la causalidad es lo que importa. Para los keynesianos, es el lado derecho de la ecuación (la inversión) lo que causa el lado izquierdo (los beneficios); es decir, que son la inversión capitalista y el consumo los que generan ganancias. Para los partidarios de la MMT, es una variante de lo mismo, pero neta: la inversión neta pública / gasto (déficit después de impuestos) causa el ahorro privado neto (beneficios y salarios ahorrados después de la inversión).

Pero en el mundo real de la producción capitalista, esto sucede al revés. Los beneficios conducen a la inversión y no al revés; y el ahorro privado neto permite déficits públicos y no viceversa. Los gráficos ofrecidos por Scott en su papel sobre las series temporales de los déficits y excedentes netos privados pueden ser interpretados sólo con esa causalidad. Lo que me dice el primer gráfico no es “que el actual aumento de los déficit públicos crea ahorro neto para el sector privado” (Fullwiler), sino todo lo contrario: los ahorros netos más altos (ganancias tras inversión) producirán un déficit público superior o menor superávit. En otras palabras, cuando los capitalistas acumulan / ahorran y no invierten, particularmente en las recesiones, los déficits públicos aumentan (a través de menores ingresos fiscales y mayores beneficios de desempleo). Y los gráficos de Scott muestran que los déficits públicos de Estados Unidos alcanzan picos en todas las recesiones posteriores de pos guerra en Estados Unidos y están en su punto más bajo en tiempos de bonanza.

De hecho, si hago las correlaciones entre el balance público y el ahorro privado neto, en efecto, hay una muy pequeña relación inversa de 0,07; en otras palabras, se correlacionan (debilmente) un mayor déficit público con un excedente neto de ahorro privado. Pero si hago la correlación entre el saldo público y el crecimiento del PIB, existe una correlación positiva pequeña. En otras palabras, más superávit público / menos déficit se alinea con un crecimiento mayor del PIB, lo contrario de la causalidad de Keynes / Kalecki, lo que sugiere que se trata de crecimiento que conduce a equilibrios fiscales del gobierno, y no viceversa (véase la cita Portes al comienzo).

Toda causalidad también se modifica por la cuenta externa. El segundo gráfico de Scott que incluye la cuenta corriente muestra que un persistente déficit en cuenta corriente (flujos externos netos) a partir de la década de 1980 ayudó a financiar los déficit públicos, a pesar de que el superávit del sector privado desapareció en la década del 2000. Así que el argumento principal de la causalidad de la MMT se complica aún más con los ingresos del extranjero.

Sólo podemos realmente entender mejor las conexiones causales si aislamos la inversión y también la rentabilidad. Así, contrariamente a la visión keynesiana / poskeynesiana / MMT, la visión marxista es que la “demanda efectiva” (incluyendo los déficits públicos) no puede preceder a la producción. Siempre hay demanda en la sociedad para las necesidades humanas. Pero sólo puede ser satisfecha cuando los seres humanos trabajan para producir cosas y servicios a partir de la naturaleza. La producción precede a la demanda en ese sentido y el tiempo trabajado determina el valor de esa producción. Los beneficios son el resultado de la explotación del trabajo y esos beneficios son invertidos o consumidos por los capitalistas. Por lo tanto, la demanda sólo es ‘efectiva’ gracias a los ingresos que se han creado, y no viceversa.

Debido a que los keynesianos / post-keynesianos no tienen una teoría del valor, que reconocen esto y leen su propia identidad al revés. Desde un punto de vista marxista, las ganancias son la variable causal. Así que si las ganancias caen, o bien de inversión, o la acumulación capitalista o el déficit público deben caer, o los tres.

¿Cuál es la prueba de que los beneficios determinan la inversión y los déficits públicos y no al revés, como los keynesianos argumentan? He proporcionado abrumador apoyo empírico a la dirección causal marxista. Ver mi artículo aquíque recopila toda la investigación empírica convincente (incluyendo la mía) en apoyo de la visión marxista de que, en una economía capitalista, los beneficios determinan la inversión, que a su vez impulsa el crecimiento del PIB y el empleo, mientras que el déficit público tiene poca influencia.

Si la dirección de la causalidad de Keynes / Kalecki es correcta, entonces todo lo que tendríamos que hacer para mantener una economía capitalista creciendo sería aumentar el déficit presupuestario del gobierno. Si los partidarios de la MMT tienen razón, todo lo que se necesita para lograr el pleno empleo permanente serían déficits públicos permanentes (sujetos a una posible restricción inflacionista). En lo que los keynesianos ortodoxos y los partidarios de la MMT están en desacuerdo es si estos déficits (del gasto público superior a la recaudación fiscal) pueden y deben ser financiados mediante la emisión de bonos del gobierno que los bancos compren o a través de la impresión de dinero por el Banco Central.

La pregunta más importante, sin embargo, es ¿qué impulsa una economía capitalista?. Es la rentabilidad de la inversión capitalista lo que impulsa el crecimiento y el empleo, no el tamaño del déficit público. Los modelos macro Keynes / Kalecki / MMT se esconden detrás de identidades y las convierten en causas. Pero las identidades “no dicen nada acerca de la causalidad” (Tobin). Son los beneficios, no el gasto público, lo esencial.

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Fuente:

https://thenextrecession.wordpress.com/2019/03/03/macro-modelling-mmt/

Traducción:G. Buster / sinpermiso.info

Rita Segato: «Estamos por dar vuelta la página de la prehistoria patriarcal»

¿Qué es el pensamiento incómodo? Rita Segato, de vestido morado y con los rulos al viento, se sentó frente a un millar y medio de estudiantes, docentes, periodistas y militantes de distintas agrupaciones que llegaron de todas partes del conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires.

A Segato le gusta pensar al margen de los lugares comunes. “Me asustan las repeticiones y los clichés. Las consignas fuertes que empiezan a repetirse frenan la historia”, dijo. “Hay que salir de los círculos viciosos, de la repetición de consignas. Por ejemplo, yo no hablo de crímenes de odio, que es una idea que sentimentaliza los crímenes políticos. Empoderamiento es otra palabra que no uso, porque habla del poder, y a mí me interesa la horizontalidad. Hablar con las palabras que no representan las formas que yo pienso tiene que ver con esta idea del pensamiento incómodo”.

Dos días antes de la tercera movilización global del 8M, una multitud se reunió en el Campus Miguelete de la UNSAM para recibirla. Sus clases en la Cátedra Abierta de Pensamiento Incómodo, de la Escuela de Humanidades (EH) y Lectura Mundi, comenzarán en abril.

Desde un estand improvisado con una mesa y dos caballetes, las chicas de un colectivo barrial ofrecían banderas con las consignas “Vivan las cuerpas” y “Feminismo y revolución”. A su lado, las estudiantes de la Escuela Secundaria Técnica de la UNSAM estampaban remeras con las frases “Fuego a todos los que no nos dejan ser”, “Basta de violencia machista” y “Furia trava”.

“Somos de Florencio Varela y militamos en una colectiva que se llama La 30”, contó Natu, de 13 años. “Nos parece buenísimo que se haga en este espacio abierto, en esta universidad pública”, dijo. Micaela llegó con sus compañeras: “Vine desde Tigre para escuchar a Rita”, dice. “Dentro del feminismo enfrentamos discusiones que parecían saldadas. Tenemos que formarnos, seguir discutiendo para que no se pierdan algunas cuestiones que ya se habían convertido en derechos”.

Segato llegó acompañada por el rector Carlos Greco y por la decana de la Escuela de Humanidades, Silvia Bernatené. “Una de las principales dificultades”, dijo el rector, “es poder convocar a los mejores para que vengan a participar de una gesta universitaria en el conurbano profundo. Que hoy Rita Segato esté acá nos llena de orgullo y nos hace pensar que seguimos el camino correcto. Compartir su experiencia, su saber, su forma de decir y de actuar nos estimula a seguir actuando en pos del bien común”.

El biologicismo

En el escenario la esperaba la periodista y escritora Mariana Carbajal. “Muchas gracias a la UNSAM por darme este pequeño gran lujo. A Rita la amamos. Es un pensamiento que nos provoca, nos incomoda y nos hace pensar”, dijo. Y enseguida pasó a la primera pregunta: ¿Cuáles son los debates que hoy son incómodos dentro del feminismo actual?

“Un movimiento sin errores es imposible”, respondió Segato. “Toda normativa tiene sus fisuras, pero me sorprendió esto: un momento claro de la teoría feminista, que es un pensamiento sumamente sofisticado, es el de la desbiologización. El desacoplamiento de lo femenino de los cuerpos. La noción de género retira de los cuerpos lo femenino y lo masculino y los transforma en una estructura, una matriz que trasciende el que cuerpo que llevamos. Los fundamentalistas están queriendo borrar la palabra género. Prohibirla por amenazadora”.

“Margaret Thatcher”, siguió, “llevaba un cuerpo de mujer y, sin embargo no existió mayor enemiga de las mujeres que ella. No basta con tener un cuerpo. Hay mujeres patriarcales y hombres que pueden ser maternales, por ejemplo. Eso existe también. Y mujeres que son pésimas cuidadoras. No se puede biologizar la tarea. Debemos superar la amenaza del biologicismo. ¿Hombres débiles? ¿Femeninos? El patriarcado los castiga por desobedientes. Un problema falso que no me representa”.

“La misoginia es hegemónica, se mete en todas partes. El ojo patriarcal y misógino es hegemónico, pero eso no nos debe llevar a un fanatismo de los cuerpos. Las traiciones son constantes dentro de los movimientos políticos. Hay problemas difíciles que surgen con la profundidad histórica del movimiento. Esas dificultades son proporcionales a todo lo que hemos caminado”, dijo.

Y puso ejemplos: “¿Con el castigo voy a modificar la sociedad? Eso es falso. La ley no causa comportamientos. Si los causara no habría abortos. La ley no es determinante de las prácticas de las personas. Lo más importante es la eficacia discursiva, simbólica, performativa, que es la capacidad de persuadir, de convencer. El teatro legislativo no tiene eficacia material”.

Linchamiento o justicia

“Hablé con los rectores de dos colegios secundarios de la Ciudad de Buenos Aires”, contó cuando la charla llegó al tema de los escraches. “En los dos relatos está la idea de que entender la cuestión de género es entender la educación secundaria. Allí vemos la catástrofe del género. El feminismo pilgrim (peregrinos puritanos) de Estados Unidos vs. el feminismo de las mal fundadas repúblicas criollas”, dijo.

“Con algunas excepciones como la de Judith Butler, el feminismo pilgrim acata la idea de que durmiendo con un abogado en la almohada voy a resolver los problemas entre los chicos y las chicas. Nosotros no podemos entrar por ese camino porque nuestra sociedad, nuestra historia, nuestra fundación colonial son diferentes. Lo central es dar herramientas a las chicas y los chicos, a los hombres y las mujeres, para que puedan negociar su relación. Y eso el feminismo lo está descuidando. Las personas tienen que poder negociar sin la mediación de los Estados, que siempre nos van a traicionar. Si no aprendemos de la historia, demos clases de relojería”.

¿Le vamos a dar al Estado la negociación de cómo va a ser la sexualidad de nuestros hijos? se preguntó. “Tenemos que dar a la juventud herramientas para que puedan negociar, decir qué quieren, qué no quieren y hasta dónde. Nuestro mundo es un mundo de conversación, la Argentina todavía es un país donde las personas conversan. Pero está sucediendo que los chicos y las chicas no están pudiendo conversar más sobre sus expectativas relativas a su sexualidad, a su deseos. Hay una desconfianza extrema entre muchachos y muchachas”.

“Eso lo veo como algo negativo y tiene que ver con el punitivismo, con el castigo —que no es lo mismo que el escrache, que es una justicia noble y debatida a lo largo de muchos meses cuando no había justicia ni Estado—. En ese período, e inclusive hoy, el escrache es la forma de hacer justicia por la propia gente, pero no es espontaneísmo. No es un linchamiento. Los escraches a los genocidas en la Argentina siempre supusieron largos períodos de preparación. Ahí hay un justo proceso,  con un patrón, un protocolo y una forma de juzgar, de decidir y de punir. En el linchamiento no lo hay”.

El riesgo mayor para el feminismo, dijo, “es caer en el linchamiento moral sin parámetros claros del justo proceso. Esos errores podrían poner en jaque muchas conquistas y escraches que fueron bien procesados. La punición no lleva a una disminución de los problemas que tenemos. Los femicidios no disminuyen”.

Cambiar la base

“Los femicidios y las violaciones existen porque hay un caldo de cultivo gigantesco, diseminado en toda la esfera social, en el día a día, en las agresiones diarias que sufrimos todas las mujeres. Modificando ese caldo de cultivo, esa base del iceberg, solo así vamos a poder incidir en lo que puede ser tipificado como crimen”, dijo Segato. “De todas esas agresiones, un número muy pequeño es tipificado como crimen o delito. Desmontando el mandato de masculinidad desarticulamos ese gran caldo. Ese chiste, la mirada ultrajante y rapiñadora sobre el cuerpo de la mujer, un cuerpo que se usa para construir un vínculo entre hombres. La modificación de todo eso, que es capilar en el tejido social, será capaz de tocar allá arriba”.

Sobre el caso de Lucía, la niña de once años con discapacidad mental violada en Tucumán y a la que se le negó un aborto no punible, Segato opinó: “Es un espectáculo de crueldad. En Tucumán, en Jujuy, en el Chaco aún se practica el “chineo”, una abominación muy común en esas provincias del norte, en donde las elites se pronuncian en contra del aborto. Allí llevan a sus hijos a tener su iniciación sexual con las niñas wichis, iniciaciones en las que hay violaciones de jóvenes pobres indígenas. Prácticas asquerosas de las elites criollas del norte que todavía hoy están vigentes. Cuando hay casos de violación entre indígenas, ahí el Estado actúa, pero cuando el blanco va al chineo, la indígena es una “prostituta”.

Un discurso nauseabundo que convive con el rechazo del aborto. Cuanto más débil es el Estado, más se ensaña con la panza de la mujer. La panza es la medida de la debilidad de un Estado. No hay una cuestión moral por detrás. Las clínicas de fertilización asistida, ¿no están llenas de óvulos fecundados? ¿No son personitas por estar en una probeta? En esas clínicas se manejan grandes capitales, al igual que en los laboratorios. Allí no hay abortos, hay hipocresía pura”.

 

Si el patriarcado cae, toda la sociedad se transforma. El patriarcado es la base de la pirámide social y de todas las formas de opresión pensadas por los medios masivos de comunicación, que hoy se están rearmando para enfrentar nuestra amenaza. Una reacción virulenta que es la medida de lo que hemos alcanzado. Vamos para adelante que estamos llegando a destino. Nuestro esfuerzo tiene que retirarnos de la posición de las minorías, de las columnas marginales. Debemos ir del borde al centro de las cuestiones. Eso es lo que está pasando en el presente.

¿Qué vamos a encontrar en tu cátedra?, preguntó Carbajal casi al final de la conversación.

“Hice una lista”, dijo Segato, y leyó: “Mirar el mundo desde nuestro margen y a contrapelo del sentido común de la academia, marcada por el eurocentrismo de su fundación y el patriarcalismo de sus prácticas; permanecer en el arraigo de un paisaje nuestroamericano; saber dónde tenemos los pies plantados; cultivar el arte de pensar en conversación”.

La lista es larga. Habló de interseccionalidad, de raza,de sexo, de género. Dijo que hay que desarmar el nudo de la prehistoria patriarcal. Que estamos por dar vuelta la página de esa prehistoria. Algunos tramos despertaron una ovación. “El pañuelo azul es monopólico: nadie puede practicar abortos. El pañuelo verde es pluralista: quien quiere puede, quien no quiere no”, concluyó.

Fuente: http://lobosuelto.com/?p=22812

Tomar en serio a Haití

Entrevista a la socióloga Sabine Manigat
Por Pablo Stefanoni
Otra vez, la imagen de Haití es la de protestas, vandalismo y barricadas en las calles. Haití es retratada a menudo desde enfoques que resaltan su «singularidad», su «mala suerte», sus catástrofes naturales y sociales, y terminan por folklorizar al país que hoy vive una nueva crisis asociada en gran medida al rechazo a la corrupción. La socióloga y politóloga Sabine Manigat, de la Universidad Quisqueya, repasa la coyuntura de la nación caribeña.
 
-¿Qué fue lo que desencadenó la actual rebelión social en Haití?

Podemos hablar de una coincidencia en el tiempo entre el empeoramiento acelerado de la situación socioeconómica de las mayorías –incluido un sector importante de clases medias empobrecidas– y el evidente fracaso de la fórmula de gobierno que resultó de los comicios de 2016 que llevaron al poder a Jovenel Moïse, un súbdito de Michel Martelly.

Un indicio premonitorio de lo primero fueron los disturbios de principios de julio de 2018 en contra del alza del precio de los hidrocarburos pero también del alto costo de la vida. Mientras la inflación registraba nuevos récords entre abril y junio, la moneda nacional se devaluaba aceleradamente. Una pista de lo segundo la dio la política cada vez más cerrada del gobierno dirigido por Moïse, incapaz tras dos años en el poder de viabilizar siquiera algunas de sus promesas electorales, en particular las referidas a servicios básicos (electricidad) y nivel de vida (aumento del empleo y de la producción agrícola).

Todo esto ocurre dentro de un ambiente de corrupción cada vez más descarado que involucra además al Parlamento. Jean Henri Ceant, el primer ministro nombrado después de los disturbios de julio, salido de la tendencia Lavalas (del ex presidente Jean Bertrand Aristide) no pudo operar el necesario acercamiento entre la oposición (a la que pertenece) y el partido gobernante (el Partido Haitiano Tèt Kale). El empecinamiento de la presidencia, que se niega a una real apertura, combinado con la impotencia de un primer ministro, que no ha podido abordar ninguno de los problemas más candentes, provocaron la ampliación del descontento con la histórica manifestación del 17 de octubre y la también masiva del 18 de noviembre, ambas seguidas de días de incertidumbre y, sobre todo, del ensordecedor silencio de las autoridades.

La actual rebelión social abarca amplias capas del cuerpo social y concierne a diversos actores, incluido el sector privado. Por ello se puede calificar de cuestionamiento de todo un sistema, la resultante del agotamiento del mismo y de la sordera de sus dirigentes.

-Haití pasó por la decepción con el gobierno de Jean Bertrand Aristide, un terremoto que destruyó gran parte de la capital, la llegada al poder de un músico extravagante (Michel Martelly), una misión militar multinacional (la Minustah), ¿Por dónde podría pensarse una recomposición estatal?

Indudablemente, estos eventos han impactado y construido cierta imagen de Haití, su «singularidad”, su «mala suerte», un «caso desesperado». Pero más allá de esas etiquetas –que dicen algo pero distorsionan y «folklorizan» la historia y los problemas de Haití– habría que retener, y enfocar la reflexión alrededor de la débil gobernabilidad del país, particularmente tras la descomposición del orden dictatorial duvalierista.

La desaparición en 1986 del control político y social de la dictadura dejó al desnudo la amplitud de la exclusión que constituye la base de un sistema injusto, patrimonial y clientelista. Este sistema está agotado, y las experiencias de Aristide o de Martelly han sido expresiones de los fallidas intentos de cambio y de la resistencia que oponen las clases dominantes. Las sublevaciones actuales han sido precedidas de otros signos premonitorios, como la difícil transición del 2015-2016.

Si queremos «tomar este país en serio» –como gustaba decir el político y académico Leslie Manigat– y analizar Haití con las herramientas y los conceptos científicos y políticos de uso corriente, habrá que considerar el histórico fracaso de las oligarquías sucesivas en implementar un proyecto capaz de incorporar el interés general a sus intereses de grupo. La irrupción de los excluidos, es decir, de la inmensa mayoría de los 11 millones de haitianos, sobre el escenario político y sus exigencias de ser tomados en cuenta, han sido ignorados durante más de treinta años. Hoy, el lema ya no es «changer l’Etat» [cambiar el Estado], sino radicalmente «changer le systeme» [cambiar el sistema].

La analista no tiene motivos para ser optimista ya que lo que se rastrea son siglos de total ignorancia y de sistemático desprecio del interés general más básico por parte de las elites del país, y la falta de preparación para encarar un cambio, ahora que se ha tornado una apremiante necesidad . Empero, la creciente madurez demostrada por una opinión pública hoy más educada e informada, más consciente de sus derechos y más madura en sus demandas, nos da una mayor esperanza.

-¿Qué papel tuvo la corrupción en el uso de los recursos de Petrocaribe en el desencadenamiento de la crisis? ¿Cuáles fueron los beneficios de la asociación con Venezuela?

El tema de la corrupción desempeñó sin duda un papel de detonador en el estallido de la crisis. Al respecto, se soslaya a menudo un precedente importante. El sector «democrático radical», referenciado en la voz del abogado y militante André Michel, ya había iniciado hace más de un año una demanda pública contra el Estado acerca del uso de los fondos Petrocaribe.

La iniciativa, de índole legal, tenía un alcance más bien simbólico pero atestigua las preocupaciones por la amplitud que ha cobrado el fenómeno de la corrupción. De hecho, a partir de los años 2010, entre despilfarro de los fondos recibidos por Haití tras el terremoto y del maná del programa Petrocaribe, transitaron por el país centenas de millones de dólares. Se han evaluado en alrededor de 3.000 millones los fondos procedentes del programa Petrocaribe. Pero es sin duda la movilización de jóvenes a partir de las redes sociales lo que condensó las frustraciones y las demandas de diferentes sectores, algunos hasta entonces pasivos o expectantes. La manifestación del 17 de octubre pasado fue convocada para pedir rendición de cuentas sobre los fondos Petrocaribe y reunió cientos de miles de personas de diferentes grupos sociales. Fue una demostración ciudadana esencialmente pacífica, como lo fue la del 18 de noviembre. La absoluta ausencia de respuesta del gobierno contribuyó por mucho en la ampliación de las demandas y la radicalización de sus expresiones.

Sobre la relación con Venezuela, ha sido una de ayuda fraterna por parte de un país que por razones históricas ha manifestado una solidaridad especial con Haití. El régimen chavista no solo se negó a participar militarmente en la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah) sino que contribuyó en varios proyectos de desarrollo social y propuso el programa Petrocaribe. Acerca del uso de esos fondos falta información. El informe de la Corte Superior de Cuentas lista obras nunca realizadas o incompletas, como los diez complejos deportivos no funcionales, el mercado de pescados en la capital cuya construcción se interrumpió, un viaducto apenas esbozado… Esas estafas y malas prácticas involucran a personalidades e instituciones pertenecientes al más alto nivel del aparato estatal, incluido el Presidente.

-¿Qué tipo de organizaciones pusieron en marcha las protestas?

Se debe considerar una constelación de organizaciones y de sectores. El elemento desencadenante, el alza de los precios de los hidrocarburos, trajo naturalmente a colación el tema de los fondos Petrocaribe. De allí la formación en las redes sociales del movimiento «petrochallengers» (una red de jóvenes internautas) que convocó a la marcha de octubre pasado. La oposición radical, acusada de aprovecharse del movimiento para obtener réditos políticos política, tiene sin embargo cierta capacidad propia de convocatoria. Las organizaciones de derechos humanos y cívicas desempeñaron igualmente un papel. Se trata realmente de un movimiento policlasista poco organizado, enraizado esencialmente en el descontento popular. La débil tradición organizativa en Haití aunada a la falta de credibilidad de los partidos políticos confiere a esas protestas una (falsa) imagen de «espontaneidad de las bases». En realidad hay actores detrás de la cortina, lo que no se sabe es el peso de cada uno.

Por su carácter espectacular y el uso que de sus imágenes en la prensa, hay que mencionar las barricadas y los bloqueos de calles y carreteras asociadas. Son por cierto una expresión popular, barrial, de las protestas. Pero suelen ser también organizados por una fuerza disponible de desempleados, pagada muchas veces por políticos o empresarios. Cumplen una función de desacreditación de las manifestaciones, las cuales son anunciadas y luego relatadas bajo el sólo ángulo de la violencia. Pero no son ni las expresiones más importantes ni las más numerosas.

-¿Cómo es la situación actual?

Se avecina una nueva ola de protestas para este mes de marzo –cuyas formas exactas no se pueden anticipar– debido a la falta de una respuesta mínima de parte del gobierno. Hay una multitud de consultas, reagrupamientos y propuestas, formuladas tanto desde la ciudadanía como de las organizaciones políticas. Y esos grupos han empezado a dialogar. Sin embargo aún predominan las divisiones, en todos los niveles:

-Divisiones dentro del sistema político: en el seno del Poder Ejecutivo (los desacuerdos entre el presidente y el primer ministro son públicos) y dentro del aparato estatal (el Ejecutivo ignora al Parlamento que, a su vez amonesta el Ejecutivo y amenaza el Presidente con un juicio por alta traición); el aparato de justicia está dividido entre un sector politizado (allegados del gobierno) y otro impotente. La policía a su vez recibe órdenes de proteger los bienes y reprimir a los revoltosos que no siempre acata (ahí está la sospechosa pasividad de la policía durante los disturbios de julio de 2018).

-Divisiones entre las oposiciones y entre los grupos sociales (incluida la oligarquía dominante). La llamada «oposición radical» ya no tiene el monopolio de las convocatorias, pero los llamados a manifestar, tanto en noviembre como en febrero, fueron paralelos más que concertados. Hoy se suman las voces que reclaman la salida de Moïse: la oposición «moderada» socialdemócrata y de centro derecha, elementos del sector privado se están expresando en este sentido mientras que las alternativas a esa opción (diálogo, con o sin condiciones) están lejos de producir consenso.

El propio empresariado, a través del Foro del sector privado, habla de cómo una sola voz para pedir la preservación de sus intereses de «proveedores de empleos» pero está dividido sobre la mejor fórmula para salvar el sistema: ¿Conceder medidas de alivio socioeconómico para mantener el equipo gobernante?, ¿sacrificar a Moïse para salvaguardar el sistema? ¿Proponer un nuevo modelo modernizador sacrificando la economía patrimonialista? Ahora bien, lo nuevo es el carácter público de esos posicionamientos políticos de la burguesía. Uno de sus representantes, Reginald Boulos, incluso anunció la formación de una organización acorde con su visión.

De todo ello resulta la ausencia de una fórmula de salida de la crisis. Más aún, las negociaciones y consultas que día a día se desarrollan en los círculos de poder ocurren en un contexto de total opacidad. Esta incapacidad de las fuerzas nacionales para elaborar una solución endógena pone a Haití ante el riesgo de tener que aceptar (una vez más) un parcheo impuesto por sus «amigos» de la «comunidad internacional».