Bifo: “Nos volvemos brutales cuando no entendemos la relación entre la palabra y el cuerpo”

Conversamos con el filósofo Franco Berardi en el Bar de la Tribu. Las derechas actuales, un fascismo sin juventud y sin victoria, donde no hay nada que ganar. La sensibilidad como capacidad de entender la ambigüedad. El lenguaje sin afecto, causa de la precariedad. El general intellect encargado de desmantelar y repogramar la máquina global. El problema político de reactivar la conjunción erótica de cientos de millones de cuerpos cognitivos.
Fuente: http://lobosuelto.com/?p=22126

Richard Stallman: “Internet en China es una herramienta de vigilancia masiva al servicio de una tiranía total”

Entrevista a Richard Stallman

Por Rafael Sotelo

Líder del movimiento de software libre, Presidente de la Free Software Foundation, Creador del Proyecto GNU… Richard Stallman (Nueva York, 1953) es, sin duda, la referencia mundial en el ámbito del software libre.

Un experto con décadas de trabajo a sus espaldas que se ha convertido en la cabeza visible de un movimiento con millones de seguidores en todo el mundo, que parte de un cambio radical en la forma de entender  la creación y distribución de programas informáticos. Tal y como explican en la web de GNU: “los usuarios tienen la libertad de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, modificar y mejorar el software. Es decir, el software libre es una cuestión de libertad, no de precio”.

Richard Stallman será uno de los ponentes estrella del próximo Librecon 2018, que se celebrará el 21 y 22 de noviembre en el Palacio Euskalduna de Bilbao, donde hablará sobre las metas y la filosofía del movimiento del Software Libre. Aprovechando su presencia en Librecon, hemos hablado con él.

Entrevista a Richard Stallman

– ¿Por qué todavía hay tanta gente que desconoce qué puede ofrecerles el software libre?

Sólo puedo especular.

Especulo que esto se debe al poder financiero y publicitario de empresas como Apple, Microsoft, Google, Amazon y
otros. Ellos pagan para que los sistemas se configuren para presionar a las personas a abandonar su libertad y privacidad.

– ¿Se equilibrarán algún día las fuerzas entre el software libre y el propietario?

No quiero que se “equilibren”: quiero derrotar al software privativo y eliminarlo. El software privativo hace injusticia a sus usuarios, por lo tanto no debería existir.

– Hubo un momento en que las administraciones públicas de España pensaban que el software libre era una gran opción para ellos. Sin embargo, parece que esos días son historia ¿Qué papel deben asumir las instituciones públicas en el desarrollo del software libre?

Cada agencia pública existe para la gente y opera para la gente. En particular, hace su trabajo de computación para las personas. Por lo tanto tiene la responsabilidad, hacia la gente, de mantener el control total sobre ello. Eso implica usar solo software libre (de hecho, solo sus propias copias de software libre). Una agencia pública nunca debe dar el control a ningún tercero externo o privado sobre la computación que hace para la gente.

– IBM ha gastado 34.000 millones de dólares para comprar Red Hat. ¿Qué piensas sobre esta operación? ¿Qué impacto crees que puede tener para IBM y la industria en general?

No lo sé. IBM podría mejorar Red Hat o empeorar las cosas. A priori, espero que una gran empresa empeore las cosas en general, pero eso es sólo una conjetura.

– Eres un gran defensor de las libertades, y has hablado en más de una ocasión sobre la necesidad de defender la libertad de nuestra vida digital. ¿En qué punto estamos ahora? ¿Cuál es la mayor amenaza para esta libertad?

Creo que estamos al borde de la represión digital total. Viene principalmente de tres fuentes:

  • Software no libre, ya que pone al desarrollador en una posición de poder sobre los usuarios.
  • Vigilancia de conexiones y actividad en internet de personas.
  • Otros sistemas de vigilancia masiva, incluyendo cámaras en la calle que reconocen las placas de los coches y las caras de la gente ¿Pensabas que las leyes contra cubrirse la cara eran una amenaza a los derechos humanos solo para las mujeres musulmanas? Si es así, ¡piénsalo de nuevo!

¿Qué piensas de iniciativas como Sesame Credit en China? ¿Crees que podría extenderse a otras partes del mundo?

Es parte de la represión digital total que temo. Otros países están trabajando en el mismo sentido, aunque de una forma menos centralizada.

– Recientemente, el ex CEO de Google, Eric Schmidt, predijo que Internet se dividiría en dos grandes bloques, uno dominado por China y el otro por Estados Unidos. ¿Qué piensas acerca de esto?

Internet en China es una herramienta abierta de vigilancia masiva al servicio de una tiranía total. Internet en los Estados Unidos es también una herramienta de vigilancia masiva. Si queremos alguna diferencia significativa entre
Estados Unidos y China, debemos eliminar la vigilancia. No solo regularla, sino eliminarla.

– Imagina que pudiésemos viajar en el tiempo hasta 1985, el año del Manifiesto GNU. ¿Qué consejo le darías al Richard de esa época?

Crea un kernel monolítico.

– Hagamos un poco de futurología, ¿qué titular te gustaría leer dentro de un año en Marketing4eCommerce?

  • Las 10 webs más populares pueden ser utilizadas con Javascript deshabilitado, y soportan el pago anónimo vía GNU Taler 
  • Intel anuncia que los procesadores del futuro podrán funcionar sin activar la puerta trasera de su Management Engine.

Cuestionario rápido a Richard Stallman

– ¿Tienes cuenta en alguna red social?

Alguien configuró un bot que reenvía las publicaciones en stallman.org a Twitter.

– IOS, Android o …?

¡Absolutamente no! Esos son sistemas operativos no libres, así que no tendré ninguno en mi computadora. Tampoco tendré Windows, MacOS o ChromeOS. No ejecuto NINGÚN software no libre en mi computadora. Incluso el software de arranque es libre (uso LibreBoot). No cambiaré mi libertad y mi privacidad para tener una mayor comodidad.

– ¿Aplicación o web mobile? 

Ninguno. Básicamente, no puedo ejecutar ninguna aplicación, ya que requieren sistemas operativos no libres que me niego a utilizar. Y la mayoría de ellos no son libres.

Puedo mirar sitios web simples, pero los complejos envían software no libre al navegador del usuario de forma silenciosa. Este software está incluido en las propias páginas web. Ya que me niego a ejecutar software no libre, utilizo un navegador (IceCat) que incluye LibreJS. LibreJS detecta código JS no libre, y lo bloquea.

– ¿En qué comercio electrónico y cuánto tiempo hace de tu última compra online?¿Qué fue?

Hace unos 10 años, renovando el dominio stallman.org. Decidí que estaba bien usar una tarjeta de crédito para eso porque el dominio está a mi nombre. En ese momento, creo que no era necesario ejecutar ningún código JS no libre.

– ¿Último libro leído?

La onda cerebral, de Poul Anderson

– ¿Qué sitio web has encontrado últimamente que te ha sorprendido?

El ACM (Association for Computery Machinery) me envió una encuesta en su sitio web, y pude realmente responder a las preguntas. En el lado contrario, surveyMonkey requiere software no libre para algunos aspectos. Básicamente, siempre fallan.

– ¿Qué es lo que más te gusta hacer que no tiene nada que ver con lo digital?

Me encantaba hacer danza folclórica internacional hasta que una lesión me obligó a dejar de hacerlo.

– Construyamos una cadena mágica: ¿A quién crees que deberíamos entrevistar?

Sugiero entrevistar a Luís Falcón, desarrollador de GNU Health.

Fuente: https://marketing4ecommerce.net/richard-stallman-internet-en-china-es-una-herramienta-de-vigilancia-masiva-al-servicio-de-una-tirania-total/

Cathy O’Neil: «Los algoritmos nos juzgarán y evaluarán constantemente»

La autora de ‘Armas de destrucción matemática’ critica el poco rigor con el que se toman decisiones con la inteligencia artificial

Por Carmen Jané

Tu libro ‘Armas de destrucción matemática’ (Capitán Swing, 2017) dio la alerta global sobre el riesgo que suponían los sesgos en la inteligencia artificial y cómo podían generar resultados que fueran contra el interés general. Científica de datos por Harvard, con posgrado en el MIT, fue analista para empresas de finanzas y de compras antes de desencantarse e involucrarse con el movimiento Occupy Wall Street. Pasó por Barcelona para el festival Influencers 2018.

¿Pueden los algoritmos mejorar la vida de la gente?

Pueden ser escrutados y mejorados para ser mejores, en alguna definición de mejor. Pero ahora estamos en lo peor de ambos mundos: procesos que a la gente no le gusta con algoritmos en los que no se puede confiar. Creo que al menos podemos arreglar la segunda parte, ajustándolos a la ciencia.

¿Cómo hacemos que vuelvan a ser ciencia?

Tenemos que volver al método científico. Hacer pruebas y verificarlas. Estamos sustituyendo a gente por procesos que ni siquiera sabemos si son mejores porque hay muchos resultados inconsistentes. En selección de personal se aplican exámenes con preguntas ilegales sobre personalidad que dan muchos falsos positivos. Se está rechazando a gente que merece los empleos y se contrata a otra que no funciona. Para una compañía, eso es un problema. Amazon acaba de descubrir que tenía un algoritmo para contratar empleados que discriminaba a las mujeres porque había deducido que los programadores tenían que ser hombres. Poner a prueba los resultados es caro, y no se hace. Las empresas pretenden que hacen ciencia cuando lo que hacen es primar el dinero sobre la ciencia.

«Ahora estamos en lo peor de ambos mundos: procesos que no gustan con algoritmos en los que no se puede confiar»

En su libro cuenta cómo los algoritmos de Starbucks han deducido que es más barato que un empleado abra y cierre un local (closeopenning), lo que afecta la vida personal del trabajador, a quien se le cambia el horario constantemente y además se le organiza la jornada para que nunca llegue al mínimo de horas para ser fijo.

En EEUU los algoritmos se están usando para saltarse las leyes laborales y aumentar los beneficios empresariales. Y les resulta muy fácil aplicarlo para reducir el número de empleados que necesitan. Prefieren unos pocos dólares más a la calidad de vida de sus trabajadores.

Da también ejemplos de su influencia en créditos, seguros, valoración personal… ¿Qué le quedó por añadir?

Habría hablado de algoritmos en microfinanzas y en política, pero sobre todo me interesa cómo se están usando en la educación de los niños en EEUU, cómo se les vigila y se les puntúa. Soy madre de tres hijos, que hablaron tarde aunque son chicos brillantes. ¿Les hubieran descartado por el algoritmo? ¿Tengo que estar midiendo a un niño de cinco años para ver si puede ir al colegio adecuado? Es bastante estúpido.

¿Qué hacen exactamente?

Todavía no lo sabemos pero los chicos de Silicon Valley están haciendo cosas que no aplican a sus propios hijos sino a niños pobres. Están intentando reemplazar a los profesores con ordenadores. Presuponen que las discapacidades se tratan todas igual o que un niño pequeño puede estar horas y horas ante la pantalla. Las escuelas estadounidenses tienen una larga historia de experimentos fallidos y creo que este es otro. Pero habrá una generación de niños que no van a aprender nada porque se supone que lo van a hacer con el ordenador.

Hoy todas las universidades tienen campus virtuales y saben qué hacen sus alumnos.

Muchos temas en educación no pueden ser abordados desde la tecnología. Pero en vez de admitirlo, nos empeñamos en aplicar soluciones tecnológicas porque creemos que van a ser mejores. No aprendemos. Decimos que es ciencia de los datos, pero no es ciencia en absoluto.

¿Qué le parece el Reglamento Europeo de Protección de Datos?

Tim Cook, el CEO de Apple, dijo en Bruselas que EEUU debería copiarlo. EEUU y Europa tenemos problemas diferentes y el reglamento está pensado para los problemas europeos. En EEUU no tendría sentido porque los americanos siempre hemos tenido nuestros datos expuestos, se han vendido durante décadas, todos tenemos un perfil completo que muchas empresas comercializan. No tendría sentido preocuparse de repente por cómo se recopilan los datos, sino por cómo se están usando, cómo se están volviendo a analizar para otros fines. Aunque quites cualquier identificación sobre el género, han descubierto cómo saber si eres un hombre o una mujer por cómo escribes. No sabemos lo que pueden saber de nosotros, así que es difícil saber qué tenemos que proteger. Además, no tenemos privacidad ante el gobierno o ante la policía, o si te presentas a un trabajo no puedes evitar contestar ciertas preguntas. No es un tema de privacidad, sino de poder. Y los europeos se tienen que preocupar también por eso.

«No tiene sentido preocuparse por cómo se recopilan los datos sino por cómo se están usando para otros fines»

¿Sabemos quiénes tienen nuestros datos? ¿Son solo Google y Facebook?

No. Cualquier proceso burocrático de los próximos 10 años va a ser automatizado, así que las burocracias van a decidir si nos merecemos algo o no. Los algoritmos nos va a juzgar y evaluar constantemente.

¿Podría un gobierno nacionalizar Facebook, como se ha propuesto a veces?

Tardará mucho. Yo no confío en mi Gobierno, pero ¿quién lo hace? Igual los suecos. Creo que el futuro de las redes sociales para por comunidades más pequeñas y mejor controladas.

¿Cree que se ha despertado una conciencia sobre los peligros de los datos o se han quedado solo con ‘hay que salir de Facebook’?

Facebook está cometiendo errores muy graves y se está convirtiendo en sospechosa de querer arruinar la democracia, y eso es un asunto grave. No tenemos motivos para confiar en ellos, ni en ningún algoritmo, y estamos acumulando evidencias. Pero yo no quiero perder la confianza, quiero hacer las cosas mejor. Los algoritmos han de poder rendir cuentas.

Fuente: https://amp-elperiodico-com.cdn.ampproject.org/c/s/amp.elperiodico.com/es/ciencia/20181104/cathy-oneil-no-podemos-confiar-en-los-algoritmos-7125603

El puño escondido: cambio climático, capitalismo y ejército

El modelo capitalista y el militarismo –en particular el imperialismo de Estados Unidos– no son fuerzas paralelas, sino que están inextricablemente entrelazadas

Por Nick Buxton

Atribuirle el cambio climático al capitalismo no es precisamente el pensamiento predominante, pero también ha dejado de ser un tabú. La escritora y activista canadiense Naomi Klein ha contribuido a popularizar las razones, pero ahora esta idea está teniendo eco en círculos menos habituales. En agosto de 2018, un grupo de científicos finlandeses contratados por el secretario general de Naciones Unidasadvirtió de que el actual sistema económico no puede afrontar las múltiples crisis sociales y ecológicas que se están desarrollando. A comienzos de este año, el vicepresidente de la mayor gestora de fondos del mundo, BlackRock, admitió que ante el cambio climático “tenemos que cambiar el capitalismo. Eso es lo que realmente está en juego”.Es, sin duda, un avance positivo que cada vez más personas relacionen nuestro sistema económico con la destrucción ecológica. Se presta mucha menos atención, sin embargo, a los vínculos entre los aspectos medioambientales y el militarismo y la seguridad. Es una omisión sorprendente dado el poder que detentan los militares y la forma espectacular en que dicho poder ha aumentado en las últimas décadas. Si tenemos en cuenta que el cambio climático va a aumentar de forma radical la inestabilidad y la inseguridad, analizar el papel de los militares en un mundo afectado por el cambio climático adquiere aún mayor relevancia.

Porque mientras los políticos han demostrado ser incapaces de tomar las decisiones necesarias para detener el agravamiento del cambio climático, no han tenido dificultades en encontrar financiación para exigencias de “seguridad”. El gasto militar mundial ascendió a 1,74 billones de dólares (1,53 billones de euros) en 2017,equivalente a 230 dólares por cada habitante de la Tierra –y casi el doble de lo que se ha invertido desde el final de la Guerra Fría–. Los sucesos del 11 de septiembre en particular alimentaron una guerra universal contra el “terror” y una oleada de gastos militares prácticamente ilimitada. Y a medida que los gobiernos gastaban más, a su vez reforzaban el poder e influencia de las corporaciones militares (como Lockheed Martin en EE. UU. e Indra en España) que ahora ayudan a proyectar y redactar políticas en materia de seguridad en todo el mundo, lo cual les reporta mayores beneficios.

Naomi Klein ha llamado la atención sobre el “caso épico del momento histórico inoportuno” de la revolución neoliberal mundial que ha alcanzado una lugar dominante justo cuando necesitábamos una regulación corporativa y una transición planificada hacia economías con bajas emisiones de carbono. Yo diría que un caso igualmente importante de momento inoportuno ha sido el descomunal crecimiento del complejo militar-defensivo-industrial justo cuando las repercusiones del cambio climático se han hecho cada vez más evidentes. Esto llevará con casi toda seguridad a que, en respuesta al cambio climático, los militares adquieran un papel aún más significativo –con consecuencias para todos nosotros–.

El puño escondido

Para comprender el poder de los militares hoy en día, es importante trascender los presupuestos en constante aumento y las guerras interminables (como la guerra en Afganistán, que lleva ya 17 años) para ver el consenso creado de que, para mantenernos a salvo, necesitamos cada vez más “seguridad” en todas partes. Hoy en día, las grandes empresas del sector armamentístico no solo venden armas, sino diversas soluciones en materia de “seguridad”, desde cámaras de videovigilancia en barrios urbanos a bases de datos biométricos para el almacenamiento de huellas dactilares y hasta sistemas de radares de alta tecnología en fronteras cada vez más militarizadas. Este mercado ha crecido de una forma desmesurada: un cálculo modesto sugiere que, en 2022, la industria de la seguridad nacional mundial valdrá 418.000 millones de dólares.

Algunos de los nuevos gigantes de la seguridad participan de forma perversa tanto en la creación de inseguridad como en la provisión de soluciones a la misma. Un informe elaborado por el Transnational Institute en 2016, mostraba que tres de los fabricantes de armas europeos más importantes que venden al norte de África y Oriente Medio –Finmecannica, Thales y Airbus– también son algunos de los principales adjudicatarios de los contratos para militarizar las fronteras de la UE. En otras palabras, se benefician por partida doble –primero de alimentar las guerras que generan refugiados y después de proporcionar la tecnología e infraestructuras que impiden a los refugiados encontrar un lugar seguro–.

Por lo tanto, es artificial definir el militarismo como algo relacionado únicamente con las guerras en el extranjero, pues también concierne a las respuestas cada vez más militarizadas en el ámbito nacional –aquellas en un principio dirigidas a las comunidades marginadas (musulmanes, inmigrantes), después a los activistas, después a los trabajadores que prestan asistencia humanitaria y, en última instancia, a todo el mundo–. Esta militarización (y la correspondiente criminalización) avanza cada día en todo el mundo. En el Reino Unido, por ejemplo, un programa de vigilancia a gran escala señaló, en 2015, a 4.000 personas como extremistas potenciales, de los cuales, más de una tercera parte eran niños. En EE.UU., los manifestantes tanto de Black Lives Matter como de Standing Rock se han tenido que enfrentar a vehículos blindados a prueba de minas, así como a drones. En Honduras, más de 120 personas fueron asesinadas, entre 2010 y 2016, a manos de grupos paramilitares por oponerse a la explotación maderera, la minería y las represas.

El influyente abogado neoliberal y comentarista estadounidense Thomas Friedman explicó las razones de esta respuesta militarizada–y de un modo bastante más honesto de lo que cabría esperar–: “La mano invisible del mercado no puede funcionar sin un puño escondido. McDonald’s no puede prosperar sin McDonnell Douglas, el diseñador del F-15. Y el puño escondido que mantiene el mundo a salvo para que las tecnologías de Silicon Valley prosperen se llama el Ejército, las Fuerzas Aéreas, la Armada y los Marines de EE.UU.”. Dicho de otro modo, el capitalismo y el militarismo (en particular el imperialismo de EE.UU.) no son dos fuerzas paralelas, sino que están inextricablemente entrelazadas.

Lo que Friedman no señala, sin embargo, es que el puño escondido no solo está ahí fuera, en el “mundo”, sino que también está en casa.

La conexión entre el ejército y el petróleo

Los estrechos vínculos entre el capitalismo y el militarismo se pueden observar en el propio funcionamiento del ejército de EE.UU.. Hoy en día, desplegar la mayoría de los efectivos militares exige ingentes emisiones de gases de efecto invernadero, lo que significa que el Pentágono es el principal organismo consumidor de petróleo. Tan solo uno de sus aviones, el B-52 Stratocruiser, consume aproximadamente 12.620 litros a la hora, más o menos la misma cantidad de combustible que usa el conductor de un coche medio en siete años. A pesar de la enorme “huella” de carbono que dejan, en los países industrializados la contribución del sector militar ni siquiera se evalúa adecuadamente y está exento del Acuerdo de París estipulado por Naciones Unidas. Por supuesto, si sus emisiones fueran debidamente contabilizadas, estaríamos aún más lejos de cumplir el objetivo de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de dos grados centígrados.

El papel que desempeñan las fuerzas armadas es aún más significativo si se tiene en cuenta para lo que son movilizadas –en particular la vasta infraestructura militar de EE.UU., formada por más de 800 bases con sus flotas navales y aéreas–. Está claro que se despliegan principalmente en regiones ricas en petróleo y recursos y cerca de rutas estratégicas de transporte marítimo que mantienen en funcionamiento nuestra economía globalizada. Y este enfoque no es un caso aislado de EE.UU.. El grupo de investigación Oil Change International calcula que hasta la mitad de todas guerras entre estados que ha habido desde 1973 han sido por el petróleo.

La violencia policial contra las poblaciones a menudo también está relacionada con la protección para hacer frente a la resistencia que se ofrece ante proyectos de combustibles fósiles, industrias e infraestructuras. Constatamos, una y otra vez, que los activistas medioambientalesse enfrentan a la violencia cuando desafían a las industrias extractivas. La organización de derechos humanos Global Witness observó en 2015 que cada semana son asesinadas tres personas por defender sus tierras, bosques y ríos en su lucha contra de las industrias extractivas.

Una confluencia catastrófica

El puño escondido del capitalismo no es un fenómeno nuevo –el poder económico siempre ha empleado la violencia para protegerse–, pero en las últimas décadas también se ha acelerado. Tras el 11 de septiembre, sin duda se produjo un impulso que legitimó un aumento descomunal del gasto militar y la violencia estatal. Sin embargo, también es probable que una crisis ecológica más generalizada haya avivado la respuesta militar.

El estudio del Centro de Resiliencia de Estocolmo muestra que existen nueve procesos ecológicos fundamentales que regulan la estabilidad y resiliencia de la tierra de la que dependemos. La humanidad ya ha traspasado los límites relativos a la pérdida de la diversidad biológica y a los cambios en los ciclos de los nutrientes (nitrógeno y fósforo), y está en una situación peligrosa en lo que respecta al cambio climático y al uso de la tierra.

Respaldado por una “carrera a la baja” corporativa -en la que las multinacionales buscan constantemente eliminar normas y costes que limiten los beneficios–, señala en particular a las industrias extractivas que chocan contra nuestros límites ecológicos y se establecen en los últimos territorios sin explotar. La gente se ve obligada a resistir, no solo para evitar la contaminación o la corrupción, sino para poder sobrevivir. Su firme resistencia se ha topado con una represión severa.

La “declaración de guerra” de Canadá contra sus naciones originarias

Hechos recientes ocurridos en Canadá nos muestran esta realidad de cerca. En 2013, la empresa energética Kinder Morgan anunció que construiría un oleoducto desde Alberta hasta la Columbia Británica directamente a través de una zona sensible desde el punto de vista medioambiental y a través de los territorios de más de 100 “Naciones Originarias”. El anuncio provocó una enorme oposición, hasta el punto de que la empresa finalmente anunció que abandonaba el proyecto debido a “riesgos legales”. Sin embargo, en lugar de retractarse de un proyecto petrolífero tóxico, el estado dobló su apuesta y en la práctica acabó nacionalizando el oleoducto.

Un caso judicial de agosto de 2018 declaró en favor de los manifestantes –donde se señalaba la falta de consultas constitucionales con la Naciones Originarias y la ausencia de un análisis medioambiental sobre el aumento del tráfico de petroleros en el mar de Salish. Es una demora importante, pero está claro que es poco probable que el estado canadiense, dominado por los intereses petroleros, se eche atrás –y, en última instancia, utilizará la fuerza para imponer el proyecto. Tal y como se ha hecho en innumerables proyectos de extracción de combustibles fósiles por todo el mundo.

Y los que se han enfrentado a la violencia creen que no les queda más remedio que resistir. Tal y como observó Kanahus Manuel, de Secwepemc Nation en Canadá: “Todo emana de la tierra. Si se destruye la tierra, nos destruimos a nosotros”. Es comprensible, por lo tanto, que ella, junto con una coalición de organizadores indígenas, calificara las acciones del gobierno canadiense de “declaración de guerra”. Kanahus prosigue: “Lo creemos literalmente. Llamarán a los militares. Es la pauta nacional emplear la criminalización, la acción civil y otras sanciones para reprimir la resistencia indígena a estas políticas mediante la aplicación del peso de la ley y el uso de las fuerzas policiales contra los individuos y comunidades indígenas”.

Una adaptación militarizada

A medida que los efectos del cambio climático se agravan cada vez más, es probable que aumente esta tendencia hacia una respuesta militarizada. Puede que Trump no crea en el cambio climático, pero su ejército sí, y ya está haciendo planes para abordar sus consecuencias. La velocidad del deshielo en el Ártico llevó este año a la Marina de EE.UU. a anunciar que está revisando su estrategia en la región con un probable aumento de buques armados y tropas. En mayo de 2018, Australia se sumó a la Unión Europea y EE.UU. para declarar el cambio climático una amenaza para la “seguridad” y advertir de los peligros de “la migración, la inestabilidad interna o los movimientos insurgentes dentro de los Estados… el terrorismo o los conflictos transfronterizos”, que necesitarían “gran variedad de respuestas en materia de Defensa”.

Cuando los ejércitos y las fuerzas de seguridad son las instituciones más fuertes y mejor financiadas de nuestra sociedad, no podemos sorprendernos de que se conviertan en las instituciones predeterminadas para afrontar los efectos del cambio climático.

Las respuestas mayoritarias de los Estados de EE.UU. y la UE a los refugiados es uno de los augurios más perturbadores de lo que podría parecerse a una adaptación climática militarizada. La respuesta predeterminada de las naciones ricas industrializadas a los refugiados no ha sido mostrar solidaridad o compasión, sino que, cada vez con más frecuencia, se hace todo lo posible por mantener a los refugiados fuera –ya sea militarizando las fronteras, apoyando a dictadores, manteniendo a los refugiados en campos de concentración o forzando a la gente a hacer viajes tan peligrosos que miles de personas mueren en el intento–. Es una abominable demostración de crueldad que, sin embargo, se está convirtiendo en la triste norma. Cuando sabemos que los efectos del cambio climático solo será un factor añadido a la presión para emigrar, el futuro se prevé funesto.

La verdad es que hemos normalizado la violencia por parte de los Estados. Ya no vemos las cámaras de videovigilancia en nuestras calles, las vallas de alambre de espino en nuestras fronteras, los blindajes de la policía, los refugiados en los campamentos porque ya no es algo inusual. Esta normalización significa que hay un creciente peligro de que las soluciones de defensa ante el cambio climático no sean solo esta respuesta predeterminada, sino que además sean prácticamente imperceptibles.

Romper con los parámetros de referencia

Deshacer este consenso en favor de la seguridad en vez de la solidaridad no será tarea fácil. Una herramienta que podría ayudar es el concepto de “cambiar los parámetros de referencia” puesto que puede ayudarnos a entender este proceso y puede darnos alguna pista de cómo deberíamos empezar a forjar otra vía. El ecologista Daniel Pauly se inventó este término para referirse a la forma en que los científicos especializados en pesca establecerían sus “normas” para mantener los caladeros en buen estado teniendo en cuenta el estado de agotamiento en que se los encontraron en lugar del estado intacto en que se hallaban originalmente. La mayoría de los científicos ya no recordaban los mares repletos de grandes peces porque habían aceptado el mar devastado como lo normal.

Sin embargo, en el mundo de la pesca, se ha dado respuesta a esto mediante el establecimiento de reservas marinas. Si se hace de la forma debida y se protege de las embarcaciones de arrastre (en lugar de los pescadores a pequeña escala), puede derivar en una recuperación espectacular de la fauna y hábitats marinos. Y lo que es más importante, sacan a la luz los peligros de la sobreexplotación de los mares y la posibilidad de adoptar un enfoque distinto.

Necesitamos un enfoque similar respecto a la seguridad –mediante la creación de ejemplos de enfoques alternativos a la militarización en el ámbito local y estatal–. Necesitamos demostrar que militarizando nuestra respuesta a los asuntos sociales y ecológicos, como el cambio climático, únicamente se agravará el impacto sobre los más vulnerables. Pero también necesitamos discutir y movilizarnos en contra de esta militarización de la sociedad en cualquiera de sus formas y demostrar la posibilidad de adoptar un enfoque distinto. Esto puede hacerse de muchas formas, desde sencillos planes de adaptación climática que prioricen la solidaridad en lugar de la seguridad –como los impulsados por el movimiento de las Comunidades en Transición– hasta la red de ciudades que ofrecen asilo a los refugiados –y hasta los manifestantes de Black Lives Matter que exigen que la policía rinda cuentas en EE.UU.–. Todos estos esfuerzos pueden empezar a ralentizar el imparable avance hacia la militarización de nuestro planeta. Los defensores del clima han empezado a frenar la maquinaria de los combustibles fósiles, y lo que necesitamos ahora es empezar a echar arenilla en los engranajes del complejo militar-industrial-defensivo.

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Nick Buxton es asesor de comunicaciones y colabora como redactor y coordinador de las comunidades de aprendizaje digital del TNI.

Traducción de Paloma Farré

Fuente: https://ctxt.es/es/20181024/Politica/22482/cambio-climatico-militarismo-imperialismo-naomi-klein-petroleo.htm

Carlos Taibo, ¿qué es ser anarquista y libertario hoy?

Por Rubén Caravaca Fernández

La editorial Catarata publicó hace unos meses ‘Los olvidados de los olvidados’, con textos de alguien con enorme prestigio en el análisis de ámbitos políticos en los márgenes, Carlos Taibo. Un recorrido muy pedagógico que permite plantear interesantes debates sobre el peso de siglo y medio de movimiento libertario y anarquista en España. Hemos hablado con el autor. “La Transición ha alimentado, en relación con ese mundo, tres discursos: el olvido, la demonización y el designio de subsumir a los anarquistas en el carro general de “los republicanos”. Creo que todo lo eso merecía una réplica”. De ahí este libro.

Con cierta asiduidad compartimos en estas páginas relatos y entrevistas relacionados con mundos, realidades e historias poco difundidas, no hay ningún motivo especial, exclusivamente romper con ciertos silencios que ignoran o manipulan la historia reciente. Necesidad, más que obligación, de visibilizar, divulgar parte de esas múltiples situaciones silenciadas y ocultas que han estado y están más presentes de lo que podamos pensar.

El mundo libertario sólo parece visibilizarse en páginas y medios vinculados al mismo, sin apenas percepciones fuera de él. Por ello, cuando conocemos textos y/o ediciones que pensamos son interesantes los relatamos contribuyendo a su difusión.

La editorial Catarata publicó antes del verano Los olvidados de los olvidados,con textos de Carlos Taibo e ilustraciones de Jacobo Pérez-Enciso. Un recorrido por siglo y medio de anarquismo en España. Un libro muy pedagógico que permite plantear debates muy interesantes sobre el peso del anarquismo español. Pérez-Enciso ha dibujado asiduamente en El País, El País Semanal o Vogue. Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, ha publicado una treintena de libros y sus textos son muy difundidos por la Red.

En vez de hacer una crítica de la publicación hemos preferido que Carlos nos cuente los pormenores de la misma, que repasa junto a temas desconocidos, otros controvertidos, tanto históricos como actuales.

¿Qué te movió a publicar ‘Los olvidados de los olvidados’?

La lectura de dos libros que pretendían explicar la guerra civil a los jóvenes me produjo cierto malestar. En esos textos, y como es de costumbre, el mundo anarquista era ninguneado. La Transición ha alimentado, en relación con ese mundo, tres discursos: el olvido, la demonización y el designio de subsumir a los anarquistas en el carro general de “los republicanos”. Creo que todo lo anterior merecía una réplica.

A estas alturas, el movimiento libertario ibérico todavía es desconocido, ignorado, silenciado y siempre manipulado. Comportamiento compartido por socialdemócratas, leninistas…, no solo por la derecha política. ¿Cuáles son los motivos principales?

El mundo libertario ha sido siempre incómodo, empeñado como está en cantar las verdades del barquero en lo que hace a la miseria de nuestra realidad política y económica. No hay, por lo demás, ninguna manera sensata de encajarlo dentro de la política al uso. Por eso las más de las veces no ha quedado más remedio que distorsionar su condición o, mejor aún, olvidar que existía.

Siglo y medio de anarquismo patrio que ha tenido mucha más relevancia de la reconocida. ¿Cuáles serían para ti los hitos más relevantes?

Acaso son la fundación de la CNT en 1910 y la revolución social desplegada durante los primeros meses de la guerra civil. Por detrás de esos hitos, y de otros muchos, hubo un movimiento que configuró lo que Chris Ealham describe como la cultura obrera y campesina más viva de la Europa anterior a la segunda guerra mundial.

¿Acontecimientos como los de Mayo del 37 en Barcelona marcaron un antes y un después en la historia del movimiento obrero nacional?

Permitieron, ciertamente, el definitivo arrinconamiento de todo lo que oliese a revolución social y abrieron el camino a lo que varias décadas después fue el sindicalismo de pacto que hoy padecemos. De por medio, hicieron evidente el fracaso general de la estrategia de colaboración con las instituciones republicanas postulada en los meses anteriores por la CNT-FAI.

¿Qué te viene a la cabeza cuando algunos todavía mantienen que el anarquismo, y los ‘poumitas’, eran aliados de Franco?

La afirmación retrata la indigencia mental de quien la formula. Pero creo que apenas hay nadie que se sirva decir hoy tonterías de ese calibre. Con la excepción, acaso, de un connotado dirigente de la socialdemocracia española.

Una historia también con contradicciones que, de alguna manera, también ha marcado, como por ejemplo ministros y alto cargos institucionales anarquistas, creación de partidos libertarios…

La contradicción mayor se hizo valer en julio de 1936, cuando anarquistas formados y con experiencia decidieron darle una oportunidad a los restos de una República que en modo alguno lo era de trabajadores. Entre tanto, y no sin paradoja, muchos de los militantes de base de la CNT, y en su caso de la UGT, se entregaron al desarrollo de una revolución social que demostró que para nada precisaban de empresarios, capataces y burócratas.

La CNT surge con mucha fuerza después de la muerte del general Franco. ¿Podemos afirmar que el Caso Scala (incendio provocado de la discoteca Scala de Barcelona en enero de 1978, en el que murieron cuatro trabajadores) fue una operación de Estado contra la CNT?

No cabe duda. Había que cortar de tajo el crecimiento de la CNT, y en general el del mundo libertario. Cierto es que las divisiones internas, y en muchos casos la incapacidad para adaptarse a un escenario cambiante, tampoco fueron precisamente de ayuda.

¿Por qué se asimila anarquismo con violencia?

Forma parte de la estrategia general de demonización y de la necesidad paralela de buscar enemigos que justifiquen el mantenimiento de un formidable aparato represivo. La tarea creadora del anarquismo entre nosotros –y también hablo del presente– apenas suscita, en cambio, atención.

Algunos mantenemos que buena parte de lo surgido en el 15M estuvo marcado por nuestro pasado libertario, que está más presente de lo que se cree. ¿Qué opinas?

Creo que es cierto en relación con determinadas manifestaciones del 15M, que en efecto buscaron el camino de la asamblea, de la autogestión y del rechazo orgulloso de los liderazgos. Por lo demás, el carácter hiperdescentralizado del movimiento engarza con una cultura política que, en este terreno y entre nosotros, bebe claramente de códigos libertarios.

Cuando el ‘común’ se transforma en poder, juego institucional…, ¿qué queda?

Queda la absorción, a menudo vergonzante, por el poder y sus reglas. No conozco ningún ejemplo que ilustre cómo desde las instituciones se ha respaldado de manera consistente y prolongada a espacios autónomos autogestionados y desmercantilizados. Cualquier espacio ganado por la autogestión es, por definición, un espacio perdido por las instituciones.

Como conversamos en la última Universidad de Verano del Campo de Cebada, ¿qué es ser libertario en el siglo XXI?

A mi entender, significa defender la autogestión, la desmercantilización, la despatriarcalización y la definitiva descolonización de nuestras sociedades, desde la conciencia de los retos que se derivan de un colapso que bien puede ser inminente.

¿Qué diferencias pueden existir entre libertarios, anarquistas, consejistas, autónomos, situacionistas…?

En muchos casos, las diferencias son anecdóticas. Prefiero prestar atención a la distinción que vinculo con los adjetivos “anarquista” y “libertario”. Si el primero remite, mal que bien, a una adhesión a determinados principios y conductas, el segundo bien puede dar cuenta de la condición de muchas personas que, espontáneamente, practican esos principios y desarrollan esas conductas sin necesidad de autoatribuirse la condición de anarquistas. Creo que en los países del Sur hay interesantísimos ejemplos de experiencias vinculadas con prácticas libertarias como las que se revelan, y son dos ejemplos entre muchos, en Chiapas y en Rojava.

La fuga hacia adentro del capitalismo y la aceleración de la democracia

ENTREVISTA ESPECIAL A BRUNO CAVA

Por: Ricardo Machado/ IHU ON-LINE

Bruno Cava es un investigador asociado a la red Universidad Nómada. Profesor de Filosofía, ofrece cursos libres en instituciones culturales en Rio de Janeiro (Cinemateca de MAM, Casa de Rui Barbosa, Museo de la República). Es graduado en Ingeniería por el Instituto Tecnológico de Aeronáutica -ITA y en Derecho por la Universidad del Estado de Rio de Janeiro (UERJ), por la cual también es magister en Filosofía del Derecho. Autor de varios libros, en 2018 publicó New Neoliberalism and the Other – Biopower, antropophagy and living money (Labham: Lexington Books, 2018) con Giuseppe Cocco.

¿En qué medida la democracia, en su sentido moderno, esa que modeló las formas de la representación politica, viene mostrando señales de agotamiento?

La génesis de la democracia moderna esta entrelazada con la del capitalismo. Diferente de otros modos de control social, como la esclavitud o la servidumbre, el capitalismo implica una mediación, un momento articulador haciendo que la dominación se desarrolle de forma indirecta. En el capitalismo el trabajo debe ser libre, hay que reconocerles un margen de libertad a los productores. Se gobierna su ejercicio. El capitalismo es un régimen de subjetivacion que propicia la libertad en la misma medida en que la vigila y busca conducirla. El Estado democrático de derecho nace como articulación de esa libertad, al mismo tiempo necesaria y peligrosa. El proceso del capital precisa de un umbral democrático, necesita el fuego del trabajo vivo que, fuera de control, puede terminar consumiéndolo. Este es el problema de la democracia moderna.

En la primera mitad del siglo XX, la mediación asumió la forma de lo social. La democracia social implica regular el proceso del capital mediante el reconocimiento de una subjetivacion autónoma dada por la cooperación de los productores. El capital se organiza como colmena: ordenando espacios de cooperación donde el trabajo es explotado. Hago referencia a la sociedad-fábrica. Después del ciclo de luchas de 1968, la mediación fue reestructurada en la forma de la crisis. En lugar de una crisis estacional de descompensación de la economía pasamos a una economia de la crisis, una crisis permanente e interiorizada: el gobierno de los endeudados (Maurizio Lazzarato (1)). Es el viraje -abordado por Toni Negri (2), Yann Moulier-Boutang (3) y por otros- donde pasamos de una sociedad fabril a la fabrica social, de la colmena a las grandes aperturas de la polinización y del rizoma, una economía como ecología. Ahora estamos en un nueva nueva transformación, pasando de la economía de crisis a la crisis de la economía de crisis, es decir, la crisis del neoliberalismo y de la globalización neoliberal.

Existen filósofos como Slavoj Zizek (4) que entienden que se dio un divorcio entre capitalismo y democracia liberal, lo que abriría el camino para salidas trascendentes a la izquierda, como en los casos de la China de Xi Jinping (5), de la Rusia de Putin (6) o de la Venezuela de Maduro (7). Otros filósofos, como Éric Alliez (8) y Lazzarato, ven la crisis terminal del capitalismo como la regresión a su condición estructural, entonces su norte serían cosas como la guerra civil de Siria,  es decir, la tendencia a un mundo en conflagración. Una tercera tesis o visión -con la que me identifico- llevaría ver que lejos de existir un divorcio entre capitalismo y democracia, como si las clases dominantes estuvieran dispensando la democracia, lo que se da es una aceleración democrática. La democracia interna en la economia de crisis se tornó ingobernable, lo que las primaveras árabes expresaron bajo la demanda de “democracia real ya”.

Hay, por lo tanto, una aceleración de la democracia que se manifiesta en la fuga de los migrantes, en la fuga de los precarios, en la fuga de las ocupaciones y acampadas por distintas partes del mundo, en una fuga de los pobres ante el empeoramiento de las condiciones de vida. No es exactamente una huida hacia fuera del capitalismo, sino una huida del «fuera» del capitalismo, de lo ingobernable que es una democracia que ya no se puede contener. La respuesta a esto en los últimos años ha sido brutal: modulación violenta del éxodo poblacional (en el Mediterráneo, en los Balcanes, en Turquía), la guerra civil (Siria, Ucrania / Rusia, Venezuela), hacer que la aceleración se vuelva contra sí misma, en una línea de abolición suicida (Trump (9), Bolsonaro (10), Duterte (11)). A finales de la década de 2010, estamos en una «situación Anti-Edipo», haciendo referencia al libro de Deleuze (12) y Guattari (13), aunque aquel hubiese sido escrito en otras condiciones.

¿Ante el actual escenario político del Brasil, cual es la importancia de no transformar la derrota político-electoral en derrota subjetiva?

En la Critica de la Filosofía del Derecho de Hegel (14), Marx (15) denomina como critica vulgar aquella que asume ante la realidad empírica una actitud arrogante, altiva, pretenciosa, que expone las contradicciones de lo existente apenas para despreciarlas como pertenecientes a la masa. Es una crítica dogmática que lucha contra su objeto. La izquierda brasileña, desde 2013, se ha auto-segregado de las luchas en nombre de la defensa abstracta del ideal de la Izquierda, lo que en la práctica no es más que un atrincheramiento del PT y Lula. Esto se realizó en contra del movimiento de Junio 2013 (movilizaciones organizadas principalmente contra el aumento de los precios del transporte público y después por el gasto de la realización de la Copa FIFA de Confederaciones), la indignación popular frente a la corrupción y el desbordamiento social provocado por la huelga de los camioneros sobre todo por medio de WhatsApp.

La derecha al contrario, fue al encuentro del movimiento nuevo y se reorganizó dentro de este.

Para la Izquierda, peor que la derrota de hecho, me refiero a haber perdido la elección del pasado mes de octubre, es el hecho de que esta derrota se haya convertido en una derrota por derecho: no había como vencer, la derrota estaba dada irremediablemente. De no ser así, estaríamos ante algún Mefisto maligno de la ascensión global trumpista idealizada por Steve Bannon (16); de una nueva Guerra Fría (17) perversa; o ante la ascensión de un metafísico conservadurismo de fondo, fruto de las profundidades racistas y homofóbicas del pueblo brasileño que estarían emergiendo en la forma de una violencia fascista contra las minorías. Todo ello, bajo una mezcla en variadas proporciones de esos estilos propiciados por la crítica vulgar.

Sin embargo, el diagnóstico del fracaso se convierte en el fracaso del diagnóstico y las izquierdas continúan girando en falso en torno a una movilización de cuño moral y autorreferente que en la práctica significa seguir bajo la órbita del PT y de Lula durante los próximos años, aunque ahora bajo la consigna del antifascismo. Es ahí donde el diagnóstico del fracaso se convierte en el fracaso de los diagnósticos. Es preciso comprender esas condiciones de derecho a las que anteriormente hacía referencia. Esas con que la derrota ocurrió, lo que está relacionado directamente con el largo Junio de 2013, el ciclo de luchas anticorrupción y el movimiento de camioneros. De igual manera también, en términos globales, con la ascensión de la nueva derecha, lo cual está relacionado a su vez con la restauración del ciclo post primaveras árabes. Sin una nueva teoría, la práctica continuara centrípeta y autorreferente.

¿En qué medida la politización en Brasil se transformó en una especie de “moralización”?

La politica comienza cuando el orden de las representaciones no da cuenta de lo que se está realmente expresando. Su portador es la parte de los sin parte, los que tienen que abrir un disenso en la vigencia (Jacques Rancière (18)). Por ejemplo, en el movimiento del 15 de mayo -en el verano español de 2011- había un suplemento ingobernable que no cabía en la polarización política del país  instaurada por el régimen post-dictadura de 1978. En Brasil, las jornadas de junio de 2013 no colocaron sólo en cuestión ciertas pautas de la política convencionalmente establecida, sino a todo el pacto de la redemocratización nacional, motivo por el cual en el calor del momento Marcos Nobre (19) acertó en definir esta coyuntura como «shock de democracia». En algunos países como el nuestro, esa movilización de nuevo tipo se enredó con campañas electorales.

Difícil es, por ejemplo, separar de manera estanca el movimiento Occupy (20) y la campaña positiva «Yes We Can» que lo precedió y llevó a Obama (21) al poder. O bien las acampadas del 15-M y la propuesta originaria de Podemos de organizarse por medio de círculos autónomos. De igual manera las protestas de Gezi Park en Turquía, y la emergencia del Partido Democrático de los Pueblos (HDP, por sus siglas en turco) como una fuerza política significativa en el parlamento. En Brasil, sin embargo, los más politizados, aquellos que se autodefinen como militantes de izquierda se movieron en la dirección contraria al movimiento.

La política se reanuda  en el punto en que los valores existentes no dan cuenta de las expresiones sociales, es el momento en que es preciso crear. Para hacer politica es preciso tener una idea. Sin política se trata sólo de policía, lo que implica una actitud de llegar al problema con todas las ideas justas y correctas de antemano, con las que se pretende juzgar la realidad. Lo que se entiende por politización integral de la vida en Brasil, con la frase «lo personal es político», no fue política sino policía, una moralización integral de los comportamientos y actitudes, las cuáles se planteaban desde la perspectiva de que estas deben seguir un patrón. De manera diferente y a veces con una extraña resonancia, la ola conservadora en Brasil se rompió de los dos lados, sea como moralización izquierdista de lo políticamente correcto o ya sea como la moralización derechista de los ciudadanos de bien y mujeres honestas. Tanto de un lado como de otro con sus respectivos sacerdotes y policías cargados de ideas «correctas».

¿Cuál es la relación de ese proceso [de la moralización] con la emergencia, por ejemplo, de figuras como Bolsonaro?

En cierta medida, Bolsonaro es un soldado de las guerras culturales, como ya afirmó Pablo Ortellado (22). El antagonismo real de Junio fue desplazado, con la restauración del levantamiento, a una disputa de narrativas. Pero el trabajo del antagonismo continuó en los subterráneos de la política, tal y como si fuera un topo sonriente. El conflicto social creció a la misma velocidad que el aumento de la crisis, y las indignaciones siguieron creciendo en cámara lenta pero cada vez con mayor pujanza ante el colapso de la metrópoli, estrangulada por la sensación de inseguridad, el cuello de botella del transporte y la decadencia en la que está inmerso nuestro sistema de salud. Mientras la izquierda retrocedió y se atrincheró en sus espacios de seguridad (universidades, Facebook y circuito cultural establecido) multiplicando banderas, narrativas y simbologías; la derecha se ramificó por dentro y a través de los antagonismos reales, especialmente mediante el discurso anticorrupción de la ‘alt right‘ y las redes de solidaridad con el aliento de las iglesias protestantes de base.

Bolsonaro logró capitalizar electoralmente sobre dos procesos políticos: por un lado, la victoria en las guerras culturales sobre la izquierda; por otro, mediante la victoria en representar la indignación anti-sistémica de los más pobres (con excepción de la fortaleza lulista en el Nordeste, donde Lula sigue siendo el referente anti-sistema). Los dos procesos -cultural y socioeconómico- se complementan, sin primacía de uno sobre el otro. Bolsonaro fue visto como una respuesta política a una situación aparentemente sin salida, ya que el PT llegó a 2018 bastante desgastado como opción política. Buena parte de los electores brasileños tolera en estos momentos lo que entiende como excesos y arrebatos de Bolsonaro, todo ello en nombre de una lucha más grande por escapar de la crisis y revitalizar la democracia. En ese sentido, si la moralización implica siempre un miedo, miedo a un mal que todo puede contaminar, la candidatura de Bolsonaro logró consolidarse como la esperanza por días mejores y más protección a los pobres, aunque esta se de por la vía militar y represiva.

¿Cuál es la importancia de pensar los desafíos políticos más allá de una moralidad prêt-à-porter?

El principal desafío es reconectarse con las luchas. La izquierda cree que las luchas van a nacer de ella misma. Muchos artistas y productores culturales también piensan que la cultura de lucha es una tarea de ellos. Los análisis disponibles en el mercado académico son muy prescriptivos: debemos hacer esto, debemos hacer aquello. El «nosotros» implicado es más bien testimonial, en el sentido de un grupo que comparte valores -más que propiamente lo político- capaz de avanzar sobre nuevos terrenos de movilización. El gran desafío involucra un ajuste de la percepción, una evidencia que movimientos como Junio o la huelga de los camioneros sitúan encima de la mesa. Parar de mirarse a sí mismo como eje del mundo y desmontar el tribunal izquierdista, siempre dispuesto a condenar las luchas mediante pruebas de tornasol de las banderas e izquierdómetros discursivos.

Pero la respuesta no puede ser un genérico «trabajo de base», incluso porque la sociedad del siglo XXI no se organiza ya verticalmente, sino en un ecosistema más complejo, en red y con múltiples niveles de articulación. ¿Cuál es la reingeniería de redes, la lógica algorítmica de nube, los nuevos agenciamientos socio-técnicos que necesitaríamos? Estos ya están siendo creados en las franjas de la cooperación social, en el común productivo que mueve el capitalismo hoy. Estas son las nuevas tendencias que necesitamos.

Nada más lejos de esa actitud que moralizar, por ejemplo, el uso del Whatsapp mediante un discurso que se está convirtiendo en el más nuevo pánico moral: las fake news. Construir la democracia por venir exige, antes que nada, una actitud prospectiva con la propia democracia: ¿cómo ejercer un principio selectivo en el interior del grito de los indignados, cómo organizar los ritmos y tonos en un canto? Aquí llega la pregunta leninista por excelencia: ¿cómo organizar desde dentro del movimiento, de la potencia social, en la tendencia de las luchas, los desvíos clinámicos que pueden llevarnos a una realidad mejor?

¿Cual es el impacto de la polarización política en la democracia representativa?

Cuanto la democracia es más invocada como defensa de lo indefendible, la democracia más se vacía y se convierte en una palabra hueca. Si una candidatura que representa el pacto de inmunización o impunidad de la casta politica es exitosa en promoverse como expresión de la candidatura de la democracia, la mayoría puede comenzar a cuestionarse si queremos vivir en ese modelo de democracia. Si alguien que vive en condiciones de fascismo social, bajo la inseguridad, la vergüenza de la deuda, el chantaje permanente de grupos armados, el miedo a la miseria y entiende que eso es la democracia, puede ser que esa persona se cuestione también los fundamentos que hacen referencia a todo lo que la democracia pueda tener de malo. Pero a pesar de eso, la encuesta del Datafolha muestra que la democracia es defendida como valor por la gran mayoría brasileña y además en una tendencia de forma ascendente.

Dos tercios de los votantes de Bolsonaro, según la estadística, también sostienen la relevancia de la democracia. Tal vez esa sea la gran paradoja, ¿cómo un candidato que elogió toda su vida a la dictadura, incluso sus peores prácticas de tortura, censura y eliminación de la oposición, puede ser elegido como representante de un movimiento que se ve como el despertar democrático? Esta paradoja no tiene cabida racional si no ponemos en el análisis factores como Lula y el PT, pues sólo en la polarización con ellos se entiende como la campaña de Bolsonaro acumuló al punto de conquistar la mayoría social brasileña. Pero hay una enorme contradicción en todo esto y eso abre, nuevamente, el terreno para la política por encima de la vehemencia moral de las condenas.

¿Es posible pensar una democracia post-representativa?

En realidad esta ya está siendo pensada desde hace tiempo, desde el giro del fordismo al post-fordismo, momento que esquematicé con anterioridad. La propia democracia representativa ya fue arrastrada por la post-representación, refuncionalizándose. En el texto «Post-scriptum sobre las sociedades de control» (1991), Deleuze plantea cómo las sociedades contemporáneas se organizan de una manera micropolítica. Ya no somos integrados en el mercado como individuos, sino como índices flotantes, tendencias y multiplicidad de elementos diferenciales. La macroeconomía de Keynes (23) se desarrolló en una psicología de las masas basada en propensiones, euforias y espirales depresivas conforme a las matemáticas de los grandes números. Hoy esa lógica se generalizó para la microeconomía.

Somos bitificados por los algoritmos, gamificados en diferentes nubes simultaneas de “grupos de control”, constantemente mapeados y remapeados por trackings en econometría del Big Data. Así funciona el mercado, como también el mercado político, el consumo de los productos electorales de la representación. João Santana (24) tal vez haya sido el último zar de una publicidad que se volvió tan multitudinaria como un bunker de propaganda que ya no da más de sí. La campaña de Bolsonaro ya rizomatizó de otra forma y, si toda espontaneidad es organizada, también hay mucha espontaneidad en lo que parece de antemano organizado que no lo es, pues la organización es un problema que también sufre mutaciones en sus términos. Ver, sobre eso, «The organisation of the organisationless» de Rodrigo Nunes.

No basta con decir que la victoria de Bolsonaro es la organización social que no queremos. Porque tiene puntos de contacto y de diferenciación en relación a la huelga de los camioneros y, un poco más lejos, también con Junio de 2013 y las Primaveras Árabes. En «Estado y revolución» y «Qué hacer«, textos pre-revolucionarios, Lenin dice que no cabe a las vanguardias inventar formas nuevas, que la materia política no carece de algo que venga de afuera para moldearlas. Las tendencias ya existen, como nuevos mundos en génesis real y estas deben ser escrutadas como multiplicidad intensiva. ¿De qué manera la ascensión de las nuevas derechas y el terreno de la restauración reabren a OrganisasionsFrage (pero también una nueva Organisation der Frage!)?, ¿Cómo funcionan y de qué manera obtienen eficacia más allá de las viejas estructuras?, ¿qué nos pueden enseñar? Sin retroceder a la formulación populista (sólo que de izquierda) muchas veces se trata de tan solo otro nombre para la confusión de nuestros esfuerzos por en la lucha por el concepto.

¿Qué significa que 42 millones de electores decidieran la elección del presidente en la segunda vuelta, ya sea como abstención, nulo o blanco?

Con una elección de voto obligatorio ante las dos candidaturas que pasaron a la segunda vuelta con un alto índice de rechazo, era previsible un aumento de los votos nulos, blancos y abstenciones. Cuando diferenciamos los índices de los tres grupos, se constata que las tasas de abstención y en blanco se mantuvieron en las medias históricas para segunda vuelta, mientras que los votos nulos crecieron un 60% con respecto a 2014, llegando al 7,4% del total. Un valor significativo si pensamos que las dos campañas defendieron el voto en los respectivos candidatos con una vehemencia inédita.

De un lado, la inducción a un pánico rojo, juntando argumentalmente PT, Venezuela, URSS y nazismo en la misma bolsa narrativa de rechazo al totalitarismo y la amoralidad. En el otro lado el pánico al fascismo, juntando a Bolsonaro, la dictadura de 1964, Mussolini y, de nuevo, el nazismo, como señal del peligro respecto a un totalitarismo de derecha. El problema de la inducción argumentativa al pánico es que se esfuman los matices y se fabrica una gran indiferencia, una especie de sombra oscura que funciona como la suma confusa de todos los miedos, una amenaza generalizada e intangible a su vez intratable desde el plano del análisis y de las estrategias. Que tantos electores hayan evitado esa presión de compresión de las subjetividades no deja de ser un dato interesante de los resultados de la segunda vuelta.

Notas:

(1) Maurizio Lazzarato: sociólogo y filósofo italiano que vive y trabaja en París, donde realiza investigaciones sobre la temática del trabajo inmaterial, la ontología del trabajo, el capitalismo cognitivo y los movimientos pos-socialistas. También escribe sobre el cine, el vídeo y las nuevas tecnologías de producción de imágenes. Es uno de los fundadores de la revista Multitudes. 

(2) Antonio Negri (1933): filósofo político y moral italiano. Durante la adolescencia, fue militante de la Juventud Italiana de Acción Católica, como Umberto Eco y otros intelectuales italianos. En 2000, publicó el libro-manifesto Imperio (Río de Janeiro: Record), con Michael Hardt. A continuación, publicó Multitud. La guerra y la democracia en la era del imperio (Río de Janeiro / São Paulo: Record), también con Michael Hardt.

(3) Yann Moulier-Boutang: economista, filósofo y escritor. Es profesor de economía en la Universidad de Bretagne du Sud, en Vannes. También es profesor de gestión y administración en el Institute of Political Science, en París y de análisis económico en la Universidad de Caen, en Normandía. Participa de investigaciones sobre las transformaciones en el sistema capitalista en el Laboratorio Matisse.

(4) Slavoj Zizek (Slavoj Žižek, 1949): filósofo y teórico crítico esloveno. Es profesor de la European Graduate School e investigador senior en el Instituto de Sociología de la Universidad de Liubliana. Es también profesor visitante en varias universidades estadounidenses, entre las que están la Universidad de Columbia, Princeton, la New School for Social Research, de Nueva York, y la Universidad de Michigan. Publicó recientemente Menos que nada. Hegel y la sombra del materialismo dialéctico (San Pablo: Boitempo, 2013). 

(5) Xi Jinping (1953): nacido en Pekín, presidente de la República Popular de China y secretario general del Partido Comunista de China. Tienen doctorado en Ingeniería Química y Ciencia Política. Es actualmente el principal miembro del Secretario del PCCh, el presidente de China, el director de la Escuela Central del Partido y el más importante miembro del Comité Permanente del Politburó, que es el órgano que controla el país. Hijo del político comunista Xi Zhongxun, Xi Jinping comenzó su carrera política en la provincia vecina de Zhejiang, luego promovido a la jefatura del partido de Sanghái tras la dimisión de Chen Liangyu. Conocido por sus posturas liberales, duro combate a la corrupción y una franqueza y apertura en cuanto a reformas políticas y económicas, es el destacado líder emergente de la quinta generación de líderes de la República Popular China. Asumió el cargo de presidente de China el 15 de marzo de 2013, sucediendo a Hu Jintao. Fue nombrado como una de las personas más influyentes del mundo en 2009, 2011 y 2012 por la revista Time. En 2017 fue elegido por The Economista el hombre más poderosos del mundo. En 2018 el parlamente chino aprobó el mandato vitalicio a Xi Jinping.

(6) Vladimir Putin (1952): presidente de Rusia. También es ex agente del KGB en el departamento exterior y jefe de los servicios secretos soviético y ruso, KGB y FSB, respectivamente. Putin ejerció la presidencia entre 2000 y 2008, además de haber sido primer ministro en dos oportunidades, la primera entre 1999 y 2000, y la segunda entre 2008 y 2012.

(7) Nicolás Maduro Moros (1962): es un político venezolano, actual presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Después de, como vicepresidente constitucional, asumir el cargo con la muerte del presidente Hugo Chávez, fue elegido el 14 de abril de 2013 para mandato como 57º presidente de Venezuela.

(8) Éric Alliez (1957): es un filósofo francés que se dirigió de Gilles Deleuze y actualmente es un destacado profesor en la Universidad de París 8. Además es investigador del Centro de Investigaciones en Filosofía de la Kingston University.

(9) Donald Trump (1946): es un empresario, ex presentador de reality show y actual presidente de Estados Unidos.  En la elección de 2016, Trump fue elegido el 45º presidente norteamericano por el Partido Republicano, al derrotar a la candidata demócrata Hillary Clinton en el número de delegados del colegio electoral; sin embargo, perdió en el voto popular. Entre sus banderas están el proteccionismo norteamericano, por donde pasan cuestiones económicas y sociales, como la relación con inmigrantes en Estados Unidos. Trump es presidente del conglomerado The Trump Organization y fundador de Trump Entertainment Resorts. Su carrera, exposición de marcas, vida personal, riqueza y modo de pronunciarse contribuyeron a hacerle famoso.

(10) Jair Bolsonaro (1955): militar de la reserva y diputado federal nacido en Campinas (SP). De orientación política de extrema derecha, conservadora y nacionalista, cumple su séptima legislatura en la Cámara Federal. En enero de 2018, anunció su afiliación al Partido Social Liberal – PSL, el noveno partido político de su carrera. Fue el diputado más votado del estado de Río de Janeiro en las elecciones generales de 2014. Fue conocido por la lucha contra los derechos LGBT, por la defensa de la dictadura y la tortura. Sus embates contra los derechos humanos son constantes. Sus declaraciones controvertidas ya le rindieron cerca de 30 solicitudes de casación y tres condenas judiciales, desde que fue elegido diputado en 1989. Los documentos producidos por el Ejército Brasileño en la década de 1980 muestran que los superiores de Bolsonaro lo evaluaron como dueño de una «excesiva ambición en se realizará financieramente y económicamente «. Según el superior de Bolsonaro en la época, el coronel Carlos Alfredo Pellegrino, «[Bolsonaro] tenía permanentemente la intención de liderar a los oficiales subalternos, en lo que fue siempre repelido, tanto en razón del trato agresivo dispensado a sus camaradas, como por la falta de lógica , racionalidad y equilibrio en la presentación de sus argumentos. Es notorio su machismo, como evidencian las agresiones y ofensas dirigidas a sus colegas parlamentarios. Su falta de respeto a la condición femenina no ahorró ni la hija. En abril de 2017, en un discurso en el Club Hebraica, en Río de Janeiro, Bolsonaro hizo una mención a la menor, entonces con seis seis años: «Tengo cinco hijos. En una entrevista a la revista Playboy, en junio de 2011, su agresividad se dirigió a los gays: «Sería incapaz de amar a un hijo homosexual». en abril de 2017, durante un discurso en el Club Hebraica, en Río de Janeiro, afirmó que acabará con todas las tierras indígenas y comunidades quilombolas de Brasil, si es que se trata de un «accidente que aparezca con un bigodudo por ahí. electo presidente en 2018. También dijo que terminará con la financiación pública para ONGs: «Puede estar seguro de que si llego allí no va a tener dinero para las ONG. Si depender de mí, todo ciudadano va a tener un arma de fuego dentro de casa. «No va a tener un centímetro demarcado para reserva indígena o para quilombola.» Elegido el 28 de octubre de 2018, será el 38º Presidente de Brasil.

(11) Rodrigo «Digong» Roa Duterte (1945): es un político y abogado filipino, actual presidente de su país desde el 2016.El 30 de junio de 2016, fue elegido como el 16º presidente de Filipinas con el 39% de los votos válidos por el partido PDP, -Laban.

(12) Gilles Deleuze (1925-1995): filósofo francés. Así como Foucault, fue uno de los estudiosos de Kant, pero tiene en Bergson, Nietzsche y Espinosa, poderosas intersecciones. Profesor de la Universidad de París VIII, Vincennes, Deleuze actualizó ideas como las de devenir, acontecimientos y singularidades.

(13) Pierre-Félix Guattari (1930-1992): filósofo e militante revolucionário francês. Colaborou durante muitos anos com Gilles Deleuze, escrevendo com este, entre outros, os livros Anti-Édipo, Capitalismo e Esquizofrenia e O que é Filosofia?. Félix Guattari, dotado de um estilo literário incomparável, é, de longe, um dos maiores inventores conceituais do final do século XX. Esquizoanálise, transversalidade, ecosofia, caosmose, entre outros, são alguns dos conceitos criados e desenvolvidos pelo autor.

(14)  Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831): filósofo alemán idealista. Como Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, desarrolló un sistema filosófico en el que estuvieran integradas todas las contribuciones de sus principales predecesores. En Hegel, comprendo la edición 217 de la IHU On-Line, de 30-4-2007, titulada Fenomenología del espíritu, de (1807-2007), en conmemoración a los 200 años de lanzamiento de esta obra. Y en el caso de las mujeres, Un nuevo modo de leer Hegel; Hegel. La traducción de la historia por la razón, edición 430, y Hegel. Lógica y Metafísica, edición 482.

(15)  Karl Marx (1818-1883): filósofo, científico social, economista, historiador y revolucionario alemán, uno de los pensadores que ejercieron mayor influencia sobre el pensamiento social y sobre los destinos de la humanidad en el siglo XX. La edición 41 de los Cuadernos IHU ideas, la autoría de Leda Maria Paulani, tiene como título A (anti) filosofía de Karl Marx. También sobre el autor, la edición número 278 de la revista IHU On-Line, del 20-10-2008, se titula La financierización del mundo y su crisis. Una lectura a partir de Marx. La entrevista Marx: los hombres no son lo que piensan y desean, pero lo que hacen, concedida por Pedro de Alcântara Figueira, fue publicada en la edición 327 de la IHU On-Line, de 3-5-2010. La IHU On-Line preparó una edición especial sobre desigualdad inspirada en el libro de Thomas Piketty El Capital en el Siglo XXI, que retoma el argumento central de El Capital, obra de Marx. La revista IHU On-Line, edición 525, titulada Karl Marx, 200 años – Entre el ambiente fabril y el mundo neural de redes y conexiones, en celebración a los 200 años del nacimiento del pensador.

(16) Steve Bannon (1953): es un asesor político estadounidense que sirvió como asistente del presidente y estratega jefe de la Casa Blanca en el gobierno Trump. Como tal, participó regularmente del Comité de Directores del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, entre el 28 de enero y el 5 de abril de 2017, cuando fue despedido. Antes de asumir tal posición de la Casa Blanca, Bannon fue director ejecutivo de la campaña presidencial de Donald Trump, en 2016

(17) Guerra Fría: nombre dado a un período histórico de disputas estratégicas y conflictos entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que generó un clima de tensión que involucró a países de todo el mundo. Se extendió entre el final de la Segunda Guerra Mundial (1945) y la caída de la Unión Soviética (1991).

(18) Jacques Rancière (1940): filósofo argelino, profesor de la European Graduate School de Saas-Fee y profesor emérito de la Universidad Paris VIII (Vincennes-Saint-Denis). Su trabajo se concentra sobre todo en las áreas de estética y política. Piensa la historia, la sociedad, los movimientos políticos y el cine. En el caso de la legendaria revista Cahiers du Cinéma. Fue uno de los colaboradores del pensador Louis Althusser en el volumen Lire le Capital, de 1965, antes de romper con su antiguo profesor en la École normale supérieure. A finales de los años 1970, Rancière organiza, con otros jóvenes intelectuales, como Arlette Farge y Geneviève Fraisse, el colectivo Révoltes Logiques que, bajo la inspiración del poeta Rimbaud, cuestiona las representaciones tradicionales de lo social y publica la revista Les Révoltes logiques. Paralelamente, volvió su atención hacia la emancipación obrera y los utopistas del siglo XIX (especialmente Étienne Cabet), con una reflexión filosófica sobre educación y política. De ese trabajo nació su tesis de doctorado, publicada en 1981, bajo el título La Nuit des prolétaires. Archives du rêve ovrier, sobre los obreros santos-simonianos. Algunos de sus libros lanzados en Brasil son Nombres de la Historia. (San Pablo: Ed. 34, 2009), La noche de los proletarios: archivos del sueño obrero (São Paulo: Boitempo, 2014), El Inconsciente Estético (São Paulo: Ed. 34, 2009), La noche de los proletarios: archivos del sueño obrero (São Paulo: Boitempo, 2014) Y en el caso de las mujeres, en el caso de las mujeres, en el caso de las mujeres. En el 2005, cuando participó en el Congreso Internacional del Miedo, que tuvo lugar en São Paulo y en Río de Janeiro.

(19) Marcos Nobre (1965): graduado en Ciencias Sociales, maestro y doctor en Filosofía por la Universidad de São Paulo – USP. Es profesor de la Universidad de Campinas – Unicamp. En 1999 fundó, junto con Ricardo Terra, el Núcleo Derecho y Democracia, colectivo de investigación interdisciplinaria, en el Centro Brasileño de Análisis y Planificación – Cebrap desde 1990, como integrante del área de Filosofía y Política, habiéndose convertido en investigador de la casa en 1997. En 1999 fundó, junto a Ricardo Terra, orientado por la perspectiva de la Teoría Crítica, del cual fue el coordinador hasta 2012. De 2006 a 2011, fue profesor visitante de la Université d’Auvergne, Clermont-Ferrand, Francia. Fue investigador visitante en las universidades: de California (Berkeley), Johann Wolfgang Goethe (Frankfurt / Main), Chicago, París I (Sorbona), Leipzig, Humboldt (Berlín). Es autor de la tesis del «peemedebismo», como él bautizó la idea de la existencia de un bloque de fuerzas políticas que, al asociarse al gobierno, le da estabilidad y el blinda contra amenazas como el impeachment que el ex presidente Fernando Collor sufrió en 1992.

(20) Occupy: La serie de protestas mundiales iniciadas el 15 de octubre de 2011, a partir de la ocupación de Wall Street, en Estados Unidos, dio origen al movimiento Ocupado. El movimiento se extendió por varias ciudades del mundo, organizado por colectivos locales, organizaciones de barrio o movimientos sociales, los cuales proponían alternativas de desarrollo dirigidas a la preservación del planeta y al consumo consciente de productos, oponiéndose a la especulación financiera ya la ganancia económica .

(21) Barack Obama [Barack Hussein Obama II] (1961): abogado y político estadounidense. Fue el 44º presidente de Estados Unidos, habiendo gobernado el país entre 2009 y 2017. (22) Pablo Ortellado: filósofo, con doctorado en Filosofía por la Universidad de São Paulo – USP. Es profesor del curso Gestión de Políticas Públicas y orientador en el programa de postgrado en Estudios Culturales de la misma universidad. Es coordinador del Grupo de Investigación en Políticas Públicas para el Acceso a la Información – Gpopai.

(23) John Maynard Keynes (1883-1946): economista e financista britânico. Su Teoría general del Empleo (1936) es una de las obras más importantes de la economía.

(24) Juan Santana (1953): músico, periodista, escritor y publicitario brasileño, con actuación en el campo de campañas políticas. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció hoy que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, Hugo Chávez / Nicolás Maduro (Venezuela, 2012).

(25) Lenin [Vladimir Ilyich Ulyanov] (1870-1924): revolucionario ruso, responsable en gran parte por la ejecución de la Revolución Rusa de 1917, líder del Partido Comunista y primer presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de la Unión Soviética. Influenció teóricamente los partidos comunistas de todo el mundo. Sus contribuciones resultaron en la creación de una corriente teórica denominada leninismo.

(26) Benito Mussolini (1883-1945): periodista y político italiano, gobernó Italia con poderes dictatoriales entre 1922 y 1943. Lideró el Partido Nacional Fascista y es considerado como una de las figuras clave en la creación del fascismo. Se convirtió en el primer ministro de Italia en 1922 y en 1925 comenzó a usar el título Il Duce, que significa «el conductor», en italiano. Después de 1936, su título oficial era Su Excelencia Benito Mussolini, Jefe de Gobierno, Duce del Fascismo y Fundador del Imperio. También creó y sostenía la patente militar suprema de Primer Mariscal del Imperio, junto con el rey Víctor Emanuel III de Italia, quien le dio el título, teniendo control supremo sobre las fuerzas armadas del país. Mussolini permaneció en el poder hasta ser sustituido en 1943. Fue uno de los fundadores del fascismo, que incluía elementos de nacionalismo, corporativismo, sindicalismo nacional, expansionismo, progreso social y anticomunismo, combinado con la censura de subversivos y propaganda del Estado. En los años siguientes a la creación de la ideología fascista, Mussolini conquistó la admiración de una gran variedad de figuras políticas. Entre sus realizaciones de 1924 a 1939, destacan sus programas de obras públicas como el drenaje de las áreas pantanosas de la región del Agro Pontino y el mejoramiento de las oportunidades de trabajo y transporte público. Mussolini también resolvió la cuestión romana al concluir el Tratado de Letrán entre el Reino de Italia y la Santa Sede. A él también se le acredita el éxito económico en las colonias italianas y dependencias comerciales. Aunque inicialmente favoreció el lado de Francia contra Alemania a principios de la década de 1930, Mussolini se convirtió en una de las figuras principales de las potencias del Eje y, el 10 de junio de 1940, introdujo Italia en la Segunda Guerra Mundial junto a los alemanes . Tres años después, fue depuesto por el Gran Consejo del Fascismo, motivado por la invasión aliada. Después de preso, Mussolini fue rescatado de la prisión en el Gran Sasso por fuerzas especiales alemanas. Después de su rescate, Mussolini encabezó la República Social Italiana en las partes de Italia que no habían sido ocupadas por fuerzas aliadas. A finales de abril de 1945, con la derrota total aparente, intentó huir a Suiza, pero fue rápidamente capturado y sumariamente ejecutado cerca del lago de Como por guerrilleros italianos. Su cuerpo fue entonces traído a Milán, donde fue colgado de cabeza abajo en una estación petrolera para exhibición pública y la confirmación de sumuerte.

Traducción del portugués: Santiago de Arcos-Halyburton