¿Está preparado el Ecuador para una fuga de datos masivos?

Por: Santiago Cadena.

La información es uno de los activos más importantes para los gobiernos tecnócratas  desde una perspectiva sociotécnica, caracterizada por el uso generalizado de las tecnologías de la información y el acceso a multitud de servicios, aplicaciones y plataformas de interacción virtual.

Las denuncias de cómo los Estados y sus funcionarios de diversos niveles técnico administrativos y utilizan, fugan, revenden, redistribuyen datos personales para fines muy diversos, comercializar productos, investigación de mercado, planificación, vigilancia, venta de seguros o simplemente para medir o direccionar decisiones políticas.

Hace poco la administración de Lenín Moreno ha tenido su propio Cambridge Analytica y no una vez, primero fueron los datos del Registro Civil, Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (BIESS) y del parque automotor, luego el historial laboral del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), seguro de vida y hasta se encontró 6,77 millones de datos de niños, niñas y adolescentes. Estas entradas contenían nombres, cédulas, lugares de nacimiento, domicilios y género (ver tabla de datos fugados). 20 millones de ecuatorianos han sido vulnerados de su derecho a la privacidad, aunque el país apenas tenga 17 millones de habitantes, La mayor fuga de datos en la historia del Ecuador, incuso en la región y sus secuelas las seguiremos viviendo en el futuro.

La reacción de las autoridades y de los medios de comunicación fue, que desde tiempo atrás nuestros datos ya estaban comercializándose en la red. Pero se debe marcar una diferencia, no es lo mismo una fuga de información, un hackeo, un robo de perfiles, que una entrega por parte del Estado de los datos de millones de usuarios ecuatorianos.
Sí, el Estado, de una manera “legal” entregó los datos a la compañía ecuatoriana Novaestrat* dedicada al marketing digital de datos y los poseía en un servidor en la ciudad de Miami.

Su servidor permitía hacer una recolección de información de ciudadanos ecuatorianos, hacer consultas a ficheros, extraer sus bases de datos, logs, y centralizar de esa manera información útil para lo que ellos denominaban en su slogan “toma las decisiones financieras con información actualizada de todo el Sistema Financiero Ecuatoriano”.

Novaestrat no era cualquier empresa, ellos constaban en el Registro Único de Proveedores del Estado ecuatoriano, entonces la deducción es simple, venían recopilando esa información privada, para mercantilizarla después sin ningún tipo de consentimiento de sus propietarios y sin ninguna capa de seguridad o protección al front-end.

El Ecuador posee un Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos, Creatividad e Innovación, el que con todas las deficiencias mantiene en su artículo 146, sobre la localización de datos y dice lo siguiente: “Cuando las entidades del sector público contraten servicios de software u otros que impliquen la localización de datos, deberán hacerlo con proveedores que garanticen que los datos se encuentren localizados en centros de cómputo que cumplan con los estándares internacionales en seguridad y protección…” Una empresa de marketing como Novaestrat mostró a todas luces que la política de proteger los datos no fue ni quiso ser una prioridad; las consultas a las bases de datos de millones de ecuatorianos se las podía realizar sin problemas y sin restricciones desde cualquier celular.

Entonces podemos deducir que si a través de una llamada telefónica te venden un producto o servicio no solicitado ya sabemos por que es; por ejemplo con esa información de ingresos, lugar de residencia y vehículo de su propiedad, se puede determinar su capacidad de compra, hacer un perfil para vender a una empresa de mercadeo en el mejor de los casos, para fines delincuenciales en el peor de los casos; ejemplo con una llamada amenazante pueden decirte que tienen secuestrado a tu hijo/a (información que se filtró, con edad, sexo año de nacimiento) o para hacer un seguimiento desde tu vivienda hacia tus rutinas.

La ciudadanía debería exigir sanciones drásticas para los responsables de esta filtración, que se cumpla el Código Orgánico que en su artículo 628 en el literal 27 dice…Sin perjuicio de las excepciones previstas en la ley, el tratamiento de datos personales que incluya acciones tales como la recopilación, sistematización y almacenamiento de datos personales, requerirá la autorización previa e informada del titular.

Los datos son el nuevo petróleo

Definitivamente esto debió ocurrir para entender la importancia de disponer de un protocolo de buenas prácticas, para la información clasificada, confidencial, pública y sensible. Del mismo modo generar una cultura informativa para que el usuario valore su privacidad digital.

La información privada es cada vez más valiosa en los mercados, de ahí la importancia de protegerlos, anonimizar, usar firewalls, escanear con NMAP los puertos, hacer pruebas de penetración o solicitar que expertos lo hagan, tener un protocolo de SGSI (Sistema de Gestión de la Seguridad de la Información), curiosamente todo lo mencionado, son luchas que enarbolaba el sueco Ola Bini que fue detenido en Ecuador por un supuesto ataque a sistemas informáticos del gobierno. Ahora sabemos (como lo demostró Bini) que con unos simples clics, o con las palabras de búsqueda adecuadas en google se podía acceder a todos los datos expuestos sin seguridad (google hacking).

La solución no es acudir a las grandes corporaciones, los escándalos de abuso a la privacidad vienen de los gigantes como Facebook y Microsoft. Hoy Andrés Michelena ministro de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información ha entablado un acuerdo de “asesoría” en temas de conectividad, ciberseguridad y protección de datos personales con la multinacional Microsoft, gracias a Snowden sabemos que estas corporaciones filtran la información a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

Tampoco pasa por culpar al gobierno anterior como fue posicionada mediáticamente la respuesta. La empresa israelí vpnMentor manda un tweet que deja claro esto.

Resulta que la filtración de información que revelamos hace dos semanas es solo la punta del iceberg, y se descubre mucha más información, incluidos los salarios mensuales actualizados para agosto de 2019, el seguro de vida y una gran cantidad de datos superprivados por el gobierno que no deberían exponerse.

Informamos que la información probablemente fue pirateada a principios de 2019, y que el sistema en el que se encuentra está completamente abierto para cualquier persona con un navegador. Esta vez, no puedes culpar al gobierno anterior…

El régimen de Lenin Moreno, en su desesperación dejó claro que no se necesita un proyecto de Ley para lograr una política de uso de datos, esto lo demuestra el Acuerdo No. 012-2019, emitido por el Ministerio de Telecomunicaciones en el que emiten una normativa (luego de estros trágicos sucesos), para el tratamiento de datos personales y que la Agencia de Regulación y Control de Electricidad  (ARCONEL) y otras instituciones del Estado lo publican ya en sus portales web.


Algunas consideraciones finales

El Ecuador lo queramos o no,  ya es parte de los Estados que manejan nuestros datos privados. La pregunta que un usuario debe hacerse es como se los usa, o a manos de quien se delega estos datos, el Gobierno Nacional por ejemplo: para cualquier trámite hoy solicita una carta de servicio de luz, agua o teléfono, esto te lo piden para geolocalizar tu dirección, el Ministerio de Educación lo ha hecho ya para asignar cupos para acceder a la educación púbica. El Consejo Nacional Electoral cruza datos con el Registro Civil para tener el patrón de personas vivas y personas fallecidas, aunque sabemos que hay denuncias de que “los muertos votan”. El IESS y el Registro Civil para evitar contratación a menores de edad. Servicio de Rentas Internas (SRI) para evitar lavado de activos.

Cómo el Estado resguarda la información es la problemática, la ciudadanía debe saber por que motivos la empresa Novaestrat y otras más, tenían las bases de datos de todos los ecuatorianos y exigir que exista una política clara de protección de datos y anonimizar los mismos. La Superintendencia de Bancos exige normas de protección de datos, otra interrogante es si el BIESS cumplió esa normativa y de no ser así que sanciones habrá para los responsables.

Como usuarios debemos entender que cuidar la privacidad de nuestros datos es un derecho, ya que los puntos de información (ubicación geográfica, tendencia política, hábitos de consumo, dispositivo móvil…) pueden definir, incluso, una estrategia política para cambiar las reglas del juego y eso lo vimos ya con la elección de Trump. A esto se le denomina geomarketing o escucha social.

Es urgente generar nuevos mecanismos de control tanto ciudadanos como institucionales con la finalidad de monitorear y sancionar las malas prácticas de quienes controlan nuestra información, conocer los alcances de las tecnologías usadas en el nuevo espacio público virtual.

Notas:

*William Garcés Núñez de Novaestrat, fue gerente en la Secretaría Nacional de Comunicación entre 2012 y 2013 y gerente en el Banco Nacional de Fomento, entre 2014 y 2016.
Agustín Martínez Pástor de Novaestrat, fue programador y analista BanEcuador, Secretaría del Agua, hospital Carlos Andrade Marín, del IESS, Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades), en esta última participó en la construcción del Sistema Nacional de Información, una plataforma encargada de hacer accesibles bases de datos relacionadas con el desarrollo y las finanzas públicas.

¿Colapso o actualidad del emprendimiento colonial?

por Ludmila Costhek Abílio

La uberización del trabajo consolida la transformación del trabajador en un autogestor subordinado. Nada está garantizado, ni siquiera la paga por día laboral. Un trabajador que está disponible para trabajar, pero que solo es usado y pagado en la medida en que produce, y ni siquiera su carga de trabajo está garantizada.

Bernice es una motogirl, que constituye la minoría de mujeres en una ocupación típicamente masculina. Ella era empleada doméstica y trabajaba en una clínica de tratamiento de drogadicción. Tiene 47 años y ha trabajado en el negocio de entregas durante veinte años. Para ella, la primera década de 2000 fue un tiempo de trabajo extendido, trabajo intensificado y mayores ingresos. En 2015, remodeló su casa y la de su madre, pagó la bicicleta y compró otra, que solo usó para los paseos de fin de semana. Ese año, ella evidenciaba la realidad del mundo laboral brasileño que los datos no muestran. Durante el día trabajaba para un contratista de reparto de motocicletas,, con cartera de entregas garantizada. Por la noche, era empleada informal en una pizzería de su vecindario. Su jornada iniciaba a las 7 de la mañana y terminaba después de la medianoche.

Mauricio hoy no puede pagar sus facturas ni la pensión de alimentos de su hija. A los 46 años, fue metalúrgico, reponedor de supermercado, asistente de Claro, electricista y muchas otras ocupaciones; es motoboy hace dieciocho años. Hace diez años se estableció como motoboy autónomo, es decir, logró eliminar la mediación de las empresas tercerizadas, teniendo su propia lista de clientes. Estos vienen decayendo en los últimos años y la posible alternativa es convertirse en lo que hace cinco años los motoboys consideraban una chapuza en su profesión de entrega: el delivery de comida, ahora por aplicación. Además de motoboy, Mauricio también es mensajero; durante varios años combinó entregas con la compra y venta de productos: zapatillas, bolsos, relojes de marca falsificados. En la actualidad, la retroalimentación entre una actividad y otra ya no es sostenible; la clientela de ambas actividades está disminuyendo, ya sea por la competencia establecida por las empresas de aplicaciones (1),  o por la quiebra de las empresas que son sus clientes o por la disminución del poder adquisitivo de los usuarios de relojes chinos, entre otros.

«El mismo tipo que me maldice en el tráfico es el que se queja cuando la pizza se enfría», resume un microempresario de entregas motorizadas que se declaró en quiebra. Arlindo, de 55 años, ha sido motoboy durante 35 años. El trabajo de entrega se materializa en el caos organizado del espacio urbano; el motoboy se convierte en el vehículo para la circulación de información, documentos y ahorro de tiempo de otros trabajadores. La batalla tiempo-espacio reificada en las bocinas, golpes de retrovisor, 500 caballos de fuerza contra 125 desplazamientos, y los insultos recuperan su banal forma humana en una fractura abierta o en la muerte diaria que interrumpe el tráfico.

Sin embargo, aunque la locura del tráfico es también la locura de su trabajo, los motociclistas no son la mayoría de las víctimas fatales de accidentes de motocicleta en la ciudad de São Paulo. En 2009, el informe de la Traffic Engineering Company (CET) describió el perfil socioeconómico de las víctimas. La muerte por accidente de motocicleta tiene una clase, sexo y color bien definidos: «Trabajadores frontales, camareros, valet, conductores, porteros, guardias de seguridad, ayudantes generales, mecánicos, electricistas y albañiles». (2) Está formado por trabajadores que no son profesionales de las motocicletas, pero que decidieron usar un medio de transporte arriesgado como un medio para ahorrar tiempo de viaje. Trabajadores que cambian la violencia de las horas inmovilizados, en el autobús,  por los riesgos de desplazamiento en motocicleta.

En la década de 1970, el ahora perdido maestro Francisco de Oliveira se enfrentó a los mitos de la marginalidad, de la «expansión» del sector terciario urbano y el «atraso», destacando la especificidad del desarrollo capitalista periférico, que en su aparente caos y precariedad, en realidad es extremadamente exitoso en lograr medios para reducir el valor de la fuerza de trabajo.(3) La formación de centros urbanos e industriales no traerá consigo el desarrollo de los medios que garanticen la reproducción social de la clase obrera en formación. Los costos de la reproducción de la fuerza laboral se transfieren al trabajador mismo. El transporte, la vivienda, la distribución de bienes de consumo dependen de la gestión no remunerada de los trabajadores para garantizar su propia reproducción como trabajadores. (4) La precariedad, desde la perspectiva del autor, se politiza y se revela el espacio urbano colapsado desde el nacimiento. como un espacio para la materialización de los intereses de clase. La informalidad, el trabajo por cuenta propia poco calificado y de bajos ingresos, el giro (5) no se entiende como una excepción o margen, sino que se integra completamente en un modelo específico de desarrollo, en el que la industrialización se entrelaza con servicios que crecen horizontalmente, «la base competitiva casi única de la fuerza laboral y el talento organizacional de miles de pseudo-pequeños propietarios, quienes de hecho están vendiendo su fuerza laboral a las unidades principales del sistema, mediada por una propiedad falsa que consiste en una operación para aplazar costos internos de producción manufacturera, la porción correspondiente a los servicios.”(6)

De esta manera, la periferia se presenta y se perpetúa en los medios exitosos e invisibles de transferir costos y riesgos a los trabajadores y reducir el valor de su fuerza laboral mientras se mantienen altas tasas de explotación. Cuarenta años después, podemos ver el mundo riesgoso en el veloz crecimiento de las motocicletas de la clase trabajadora como expresión de esa autogestión.

Hoy, la autogestión está incrustada en una autogestión subordinada (7) que se extiende a través de relaciones laborales de arriba hacia abajo. El término perverso «emprendimiento» hoy expresa la transferencia efectiva de riesgos y costos laborales y la eliminación de protecciones, garantías y derechos, combinados con la autogestión permanente, sin la ausencia de subordinación o control sobre el trabajo. El emprendimiento pasa a componer el léxico de la gestión del desempleo, de las políticas públicas, de los discurso del mercado, de las reformas y de la celebración en torno a la eliminación de los derechos laborales.

Si seguimos la tesis de la crítica a la razón dualista, así como si observamos las trayectorias de los trabajadores en plena década de la gestión del Partido de los Trabajadores -que redujo el desempleo, aumentó el trabajo formal y logró el aumento real del salario mínimo – veremos que términos como «precariedad» tienen una dificultad explicativa, que, sin embargo, no los invalida, en vista de la realidad del mercado laboral, siempre costureada por la informalidad, la concentración de ingresos, una especie de acumulación primitiva permanente en el cuerpo de los trabajadores. Al igual que el término «flexibilización», en un mundo de trabajo tejido por lo que Francisco de Oliveira define como el «talento organizacional» de la clase trabajadora, que se traduce en un tránsito permanente entre diferentes ocupaciones, la participación en medios de generación de renta que mal pueden ser reconocidos como trabajo, una combinación de trabajo formal e informal con empresas familiares. A pesar de los importantes logros de la última década, estos elementos se han mantenido estructuralmente, pero esto no nos impide reconocer que desde el impeachment de Dilma Rousseff, una transformación profunda, aún difícil de definir pero al mismo tiempo evidente, está en marcha.

Implementada en noviembre de 2017, la Ley no. 13.467, más conocida como Reforma Laboral, realizó un cambio brutal en la legislación laboral. Hay un cambio en la forma en que el estado se presenta en la relación entre capital y trabajo: ahora se asume legalmente como un promotor de la informalización del trabajo formal, como un tractor en la demolición de garantías a los trabajadores, con sus armas directamente dirigidas a las fuerzas laborales, socavando el poder de la negociación colectiva, presentando la relación laboral contractual como una negociación libre entre las partes que se supone que están en igualdad de condiciones. La reforma es refinada y brutal a la vez; su rango de cambios es tan amplio y profundo que es difícil resumirlo o reducirlo a algunos objetivos. Es la instalación legal de mecanismos que rompen cualquier obstáculo para la explotación laboral. También es difícil explicar cómo se aprobó este proyecto sin más resistencias. Los refinamientos de crueldad impregnan lo que se ha convertido en esta gran ola de reformas y MP’s, que propagan la modernización, haciendo invisible la brutal realidad de la mayoría de la población brasileña.

Uno de los elementos centrales de la reforma laboral, también de la recientemente aprobada MP de libertad económica y futuros intentos de ataques que ya se dibujan en la insaciable fiesta -es la transformación del trabajador formalizado en trabajadores jus-in-time. Esta podría ser otra definición para la uberización del trabajo. Estamos presenciando una tendencia hacia la informalización de las relaciones laborales a nivel mundial, como la punta del iceberg de décadas de consolidación de la integración global de las cadenas de suministro, atacando los derechos laborales y las nuevas formas de organización y control laboral. La capacidad de dispersar la mano de obra sin perder el control sobre ella se ha vuelto reconocible en los innumerables nudos de las cadenas de suministro corporativas que externalizan su producción, distribución y comercialización, manteniendo el control sobre la mano de obra y la centralización de las ganancias. La dispersión controlada también se expresa en la figura de los trabajadores de oficina en el hogar, la eliminación del reloj de tiempo, las mesas de billar y los sofás coloridos de las empresas «cool». Trabajadores con objetivos, impulsados por bonos y participación en las ganancias, gerentes de su propio tiempo. Es una transferencia muy exitosa de la gestión del trabajo al propio trabajador subordinado, que también suele ser una transferencia de costos y riesgos. Es la eliminación cada vez mayor de las determinaciones de la jornada laboral, qué es y qué no es el tiempo de trabajo, qué es el pago por trabajo.

La uberización del trabajo consolida la transformación del trabajador en un autogestor subordinado. Nada está garantizado, ni siquiera la paga por día laboral. Un trabajador que está disponible para trabajar, pero que solo se utiliza y se le paga en la medida exacta de lo que produce, y ni siquiera se garantiza su carga de trabajo. Los conductores de Uber, los motociclistas de Loggi, los ciclistas de Ifood pasan largas horas disponibles para trabajar. Estar logueado todo el día -como se dice para los trabajadores conectados a plataformas digitales – todos los días de la semana no significa una garantía de compensación. La multitud de controladores, manicuristas, maestros en línea y ejecutantes de tareas de Amazon Mechanical Turk es controlada mediante la administración algorítmica, lo que significa que existe una gran posibilidad de extraer, procesar y administrar datos que se utilizarán para distribuir el trabajo, los modos de remuneración, los mecanismos informales para promover el compromiso y la productividad de los trabajadores.

La reforma laboral promovió la uberización dentro del trabajo formal. El trabajo intermitente reduce al trabajador a la condición de just-in-time: disponible para trabajar, es reclutado y utilizado en la medida exacta de la demanda del empleador. La autogestión se juega para el trabajador como una estrategia de supervivencia. La reforma consolida la igualación del tiempo de trabajo al tiempo de producción: caminar desde la puerta de la fábrica al lugar de trabajo y usar el uniforme ya no se considera parte del tiempo de trabajo. El refinamiento de los detalles muestra una victoria más amplia, que es el uso puro del trabajador como factor de producción.

La figura de los ciclistas jóvenes, negros y periféricos pareció romper momentáneamente la anestesia social ante la banalidad de la explotación laboral. Con una jornada laboral promedio de 12 horas por día, recibiendo alrededor de R $ 900 por mes, estos trabajadores recorren más de 50 km por día en medio del tráfico de São Paulo.(8) Reducidos a la fuerza física barata, deambulan por las calles y plazas de la ciudad a la espera de la próxima llamada. Trabajan con los poros del trabajo, se les paga estrictamente por lo que producen, aunque en promedio  están disponibles 12 horas para trabajar, siete días a la semana. La gran novedad de la uberización radica en la consolidación de esta reducción del trabajador a un trabajador just-in-time, pero también en este cierre productivo sobre una forma de vida típicamente periférica. La autogestión y la autogestión ahora se transforman en datos y se apropian de forma privada en el control y la subordinación del trabajo por parte de las empresas de aplicaciones.

Poco después de ser elegido, el actual presidente de la República declaró que el modelo para el mercado laboral es el de la informalidad. La declaración no es banal, expresa claramente el futuro inmediato que  se ha diseñado para el mundo laboral brasileño. Una población invisible y tomada como rehén de los supuestos imperativos de la crisis económica, y un estado que legalmente asume el papel de eliminar las barreras a la explotación. Quizás podamos recordar con el Maestro Chico la atención a los proyectos e intereses de la clase donde aparecen el caos y el colapso.

 

Ludmila Costhek Abílio es investigadora del Centro de Estudios Sindicales y Economía Laboral (Cesit / Unicamp) y miembro del grupo de estudio «Impactos de las nuevas morfologías del trabajo en la vida de los trabajadores», coordinado por el Prof. Dr. Rene Mendes, Instituto de Estudios Avanzados de la USP.

 

Traducción del portugués: Santiago de Arcos-Halyburton

 

NOTAS

1 Término acuñado en Ludmila C. Abílio, “Uberização: subsunção real da viração”, Passa Palavra, fev. 2017. También publicado en el Blog da Boitempo.

2 Heloísa Martins y Eduardo Biavati, Mortos e feridos sobre duas rodas: Estudo sobre a acidentalidade e o motociclista em São Paulo, CET, São Paulo, 2009.

3 Francisco de Oliveira, Crítica à razão dualista/O ornitorrinco, Boitempo, São Paulo, 2003.

4 Para una perspectiva de esta discusión a partir de los transportes, ver Leonardo Cordeiro, Em trânsito, Texto de calificación de maestria, FFLCH-USP, 2019, mimeo. Para una perspectiva de esta discusión a partir de la habitación y de los movimientos por la vivienda, ver Isadora Guerreiro, Habitação a contrapelo, Tesis de doctorado, FAU-USP, 2018.

5 Vera Telles, Mutações do trabalho e experiência urbana, Tempo social, 18(1), p.173-195, 2006.

6 Francisco de Oliveira, op. cit., p.68

7 Ludmila C. Abílio, “Uberização: do empreendedorismo para o autogerenciamento subordinado”, Revista Psicoperspectivas, v.18, n.3, 2019.

8 Aliança Bike, “Pesquisa de perfil de entregadores ciclistas de aplicativo”, São Paulo, 2019.

 

 

La teoría de las ondas largas y la tecnología contemporánea

En julio-agosto de 2007, con el cierre de filiales de fondos de alto riesgo de grandes bancos, comenzaba la crisis económica y financiera mundial de 2007-2009

Por François Chesnais

En julio-agosto de 2007, con el cierre, que pasó casi desapercibido, de filiales de fondos de alto riesgo de grandes bancos, comenzaba la crisis económica y financiera mundial de 2007-2009, llamada en EE UU y países anglófonos la Great Recession. Más de doce años después, la economía capitalista mundial no conoce todavía una recuperación de la acumulación, medida en líneas generales por el nivel del Producto Interior Bruto (PIB) mundial. A diferencia de la gran mayoría de las economías europeas y de Japón, EE UU ha conocido una breve alza cíclica que ha creado ilusión pero ya ha terminado. A este lado del Atlántico, la contracción del PIB alemán durante dos trimestres se considera como el signo anunciador de una recesión en la principal economía de la zona euro 1/. La proyección más reciente del FMI confirma un movimiento de descenso de la tasa de crecimiento del PIB para las economías del G7 que ya no es compensado por los países emergentes (China incluida). Los años 2012-2016, cuando estos últimos tiraban bien que mal del crecimiento mundial, ya no son más que un recuerdo.

Este artículo deja de lado las finanzas y la financiarización y trata de la teoría de las ondas largas, que se abordaron brevemente en un artículo anterior en A l’Encontre 2/, centrándose en el lugar que ocupa la tecnología. El objetivo es ver en qué sentido las características de las dominantes tecnologías contemporáneas de la informatización y la automatización (TIC) pueden ayudar a comprender el momento actual del sistema capitalista mundial. El artículo procede a una relectura de los dos principales autores que se han ocupado de la teoría de las ondas largas, Joseph Schumpeter y, en el marco marxista, Ernest Mandel. En su libro de 1980 Long Waves of Capitalist Development. A Marxist Interpretation Mandel se preguntaba por qué los marxistas, que habían estado en el origen de la teoría, se habían desinteresado después dejando el campo libre a los neo-schumpeterianos 3/. El escaso eco de la muy tardía publicación de este libro en francés, con el título Les ondes longues du capitalisme 4/, acompañado de un largo postfacio de Michel Husson 5/, no dio respuesta a su pregunta. Tal vez tenga relación con el desinterés de los economistas marxistas por la tecnología, expresada hoy en la casi ausencia de trabajos económicos sobre la informatización y la automatización. He encontrado un único artículo reciente en inglés 6/]. En 2015, en un artículo que rozaba el tema, Henri Wilno habló de la pertinencia potencial de los trabajos sobre las ondas largas y concluyó que estaba potencialmente abierto un vasto programa de investigación 7/. Las referencias a los libros de Mandel eran demasiado breves como para incitar a los lectores a profundizar en ellos. Citaremos aquí extensos pasajes, y también de aquellos investigadores-militantes que han comentado la gran edición francesa de SpätKapitalismus (en español: El capitalismo tardío, México, Era, 1979).

La teoría de las ondas largas

Comencemos por el origen marxista vigorosamente reivindicado por Mandel. No es seguro que la teoría marxista de las ondas largas hubiera nacido sin los comentarios que Trotsky hizo en 1923 a cuenta de los trabajos del historiador económico ruso N. D. Kondratieff (víctima más tarde del gran Terror estalinista) 8/. Según Kondratieff, el movimiento del capitalismo implicaba grandes ciclos (que señaló estadísticamente) de una cincuentena de años, en los que la fase de contracción resultante del agotamiento de las fuerzas que habían empujado la expansión precedente era seguida necesariamente de una recuperación, cuyo carácter era de alguna medida automático. La tesis de Kondratieff tenía implicaciones a la hora de apreciar la situación económica y por tanto política mundial de los años 1920, y por consiguiente para la estrategia de la III Internacional 9/. Siguiendo los trabajos de Parvus 10/, un militante ruso de la Segunda internacional, Trotsky acepta la idea de ciclos largos (que denomina ondas largas) con dos fases, una fase de expansión y una fase de contracción. Su aportación consiste en sostener que si las causas del fin de la expansión son endógenas al movimiento de acumulación del capital, el paso a una nueva larga fase expansiva sólo puede resultar de factores externos. En una carta de 1923, La curva del desarrollo capitalista, enumera tres: la adquisición de nuevos países y continentes, el descubrimiento de nuevos recursos naturales así como las guerras y las revoluciones:

“En lo que se refiere a los segmentos de la curva capitalista de desarrollo que el profesor Kondratiev propone designar también como ciclos, su carácter y su duración vienen determinados no por el juego interno de las fuerzas capitalistas, sino por las condiciones externas que encauzan su desarrollo. La adquisición de nuevos países y continentes, el descubrimiento de nuevos recursos naturales y, a su paso, los acontecimientos de orden superestructural tan importantes como son las guerras y las revoluciones, determinan el carácter y la sucesión de las fases de ascenso, estancamiento o declive del desarrollo capitalista. (…) En el momento actual es imposible prever hasta qué grado se iluminará tal o cual sección de la historia y cuáles serán sus primeras luces, por medio de una investigación materialista procedente de un estudio concreto de la curva capitalista y de la interrelación de esta última con todos los aspectos de la vida social” 11/.

La idea de que la adquisición de nuevos países y continentes sea externa al movimiento del capitalismo fue corregida por el propio Trotsky en el prólogo a la edición francesa de La revolución permanente. Allí insiste en la necesidad impuesta a los países capitalistas de orientarse hacia el mercado exterior: “La evolución del capitalismo (…) ha hecho del todo necesaria una extensión sistemática de su base. En el curso de su desarrollo y, por consiguiente, en el curso de la lucha contra sus propias contradicciones internas, cada capitalismo nacional se vuelve cada vez más hacia las reservas del mercado exterior, es decir, de la economía mundial”. Las presiones exteriores del siglo XIX fueron tanto transoceánicas (Inglaterra hacia India, Argentina, etc.) como continentales (la frontera estadounidense). Las guerras y las revoluciones se consideran externas. El caso más claro es la fase de expansión provocada por la Segunda Guerra mundial que se inició en los Estados Unidos en 1942 y en los otros países después de 1945-48. Por último, el descubrimiento de nuevos recursos naturales, que Mandel extendió con toda razón a las principales innovaciones tecnológicas, aunque no figuran en la lista de Trotsky.

En base a sus trabajos estadísticos, Kondratieff propuso una periodización del primer y segundo ciclo y de la fase ascendente del tercero que lleva su nombre. Fue aceptada con ligeras correcciones por Schumpeter en Business Cycles, así como por Ernest Mandel en Le troisième âge du capitalisme 12/ y después en Long Waves of Capitalism Development 13/. Francisco Louça propuso un término medio entre distintas periodizaciones en este cuadro:

Periodización de las cuatro ondas largas

Fase ascendente Fase descendente
Primera onda larga 1789-1816 1816-1847
Segunda onda larga 1848-1873 1873-1896
Tercera onda larga 1896-1919 1920-1939/45
Cuarta onda larga 1940/45-1967/73 1968/73-¿?

Fuente: Francisco Louça, Introducción a la edición francesa de Long Waves of Capitalist Development

El signo de interrogación de la parte baja de la columna de la derecha corresponde a la cuestión planteada por Mandel, a la que nos referiremos más adelante: “si se puede deducir de la teoría de las ondas largas que una nueva onda larga expansionista vaya a suceder a la actual larga depresión” 14/. Observando hoy día los factores externos enumerados por Trotsky, no se ve cuál podría estar en el origen de una quinta onda. En los años 1990 China ofreció de forma muy pasajera al capital una última frontera, antes de orientarse ella misma hacia el mercado exterior, en este caso un mercado mundial con muy débil crecimiento y concurrencia exacerbada. Pese a las grandes tensiones en Oriente Medio, no está a la orden del día una guerra y, de todas formas, salvo desliz, no tendría la amplitud destructiva para propulsar el inicio de una nueva onda larga. Queda la hipótesis explorada por Mandel de una revolución tecnológica que podría eventualmente llevar a una fase de expansión. El progreso de la automatización lleva a responder más que nunca de forma negativa. Hagamos antes un desvío por Marx y Schumpeter.

Marx: el maquinismo, de la ciencia y la tecnología a la formación de un sistema técnico que atraviesa todas las actividades

En la sección primera del célebre capítulo del libro primero de El Capital sobre el maquinismo y la gran industria se encuentra un análisis de la génesis y posterior toma de poder total de un sistema técnico que puede ayudar a comprender el de la informática durante los últimos ochenta años. Voy a comentar algunos extractos 15/.

Marx destaca ante todo el papel jugado por la ciencia y la tecnología:

«(….) los primeros elementos científicos y técnicos (de la gran industria) fueron desarrollados poco a poco durante la época de las manufacturas. Las hilaturas de telar continuo (throstle mills) de Arkwright, desde su origen, se movían con agua. Pero el empleo casi exclusivo de esta fuerza oponía dificultades cada vez mayores. Era imposible aumentarla a voluntad o suplir su insuficiencia. A veces fallaba y era de naturaleza puramente local. Sólo con la máquina a vapor de doble cilindro de Watt (double-acting steam-engine) se descubrió un primer motor capaz de engendrar por sí mismo su propia fuerza motriz consumiendo agua y carbón y cuya potencia estuviera enteramente regulada por el hombre. Móvil y medio de locomoción, urbana y no rústica como la rueda hidráulica, permitía concentrar la producción en las ciudades en lugar de diseminarla por el campo. En fin, es universal en su aplicación técnica y su uso depende relativamente poco de las circunstancias locales. El genio de Watt se muestra en los considerandos de la patente de 1784. No describía su máquina como una invención destinada a fines particulares, sino como el agente general de la gran industria. Presiente aplicaciones, como el martillo de vapor por ejemplo, que no fueron introducidas hasta medio siglo después. Aunque duda de que la máquina de vapor pueda ser aplicada a la navegación. Sus sucesores, Boulton y Watt, expusieron en el palacio de la industria de Londres, en 1851, una de las más colosales máquinas de vapor para la navegación marítima”.

El segundo tema es la autonomización de la máquina:

“Una vez transformadas las herramientas de instrumentos manuales del hombre en instrumentos del aparato mecánico, el motor adquiere por su parte una forma independiente, completamente emancipada de los límites de la fuerza humana. La máquina-herramienta aislada, tal como la habíamos estudiado hasta ahora, cae por ello mismo al rango de un simple órgano del mecanismo de operaciones. Un solo motor puede en adelante poner en movimiento varias máquinas-herramientas. Con el número creciente de máquinas-herramientas a las que se debe simultáneamente dar propulsión, el motor crece mientras la transmisión se metamorfosea en un cuerpo tan vasto como complicado (…).

El sistema de máquinas propiamente dicho sólo reemplaza a la máquina independiente cuando el objeto de trabajo ha recorrido sucesivamente una serie de distintos procesos graduados ejecutados por una cadena de máquinas-herramientas diferentes, aunque combinadas unas con otras. (…) Las herramientas especiales de los diferentes obreros en una manufactura de lana por ejemplo, las del batidor, el cardador, el doblador, el hilador, etc., se transforman en otras tantas máquinas-herramientas especiales donde cada una forma un órgano particular en el sistema del mecanismo combinado”.

Así emerge el gran autómata:

“Un sistema de maquinismo forma por sí mismo un gran autómata, desde que es puesto en movimiento por un primer motor que se mueve a sí mismo. El sistema de máquinas-herramientas automáticas recibe su movimiento por transmisión de un autómata central, es la forma más desarrollada del maquinismo productivo. La máquina aislada ha sido reemplazada por un monstruo mecánico cuyo gigantesco armazón llena edificios enteros. Su fuerza demoníaca, disimulada de entrada por el movimiento cadencioso y casi solemne de sus enormes miembros, estalla en la danza febril y vertiginosa de sus innumerables órganos de operación (…).

El sistema se vuelve objetivo, es decir emancipado de las facultades individuales del obrero; el proceso total es considerado en sí mismo, analizado en sus principios constituyentes y sus diferentes fases, y el problema que consiste en ejecutar cada proceso parcial y en conectar los diversos procesos parciales entre ellos, se resuelve por medio de la mecánica, de la química, etc., lo que no obsta desde luego para que la concepción teórica deba ser perfeccionada por una experiencia práctica acumulada a gran escala”.

La dependencia inicial de los capitalistas respecto a los obreros especializados:

“Las grandes invenciones de Vaucanson, de Arkwright, de Watt, etc., sólo podían ser aplicadas porque el período manufacturero había legado un número considerable de obreros mecánicos hábiles. (….) Aparte del alto precio de las máquinas fabricadas de esta manera –y éste es asunto del capitalista industrial–, el progreso de industrias ya basadas en el modo de producción mecánica y su introducción en nuevas ramas quedan sometidas a una única condición, el aumento de obreros especialistas, cuyo número, por la naturaleza casi artística del trabajo, sólo podía aumentar lentamente”.

Había que superarla:

“Las dimensiones crecientes del motor y de la transmisión, la variedad de máquinas-herramientas, su construcción cada vez más complicada, la regularidad matemática que exigían el número, la multiformidad y la delicadeza de sus elementos constitutivos a medida que se apartan del modelo proporcionado por el telar, ya incompatible con las formas prescritas por sus funciones puramente mecánicas, el progreso del sistema automático y el empleo de un material difícil de manejar, el hierro por ejemplo, en lugar de la madera –la solución a todos estos problemas, que las circunstancias hacían aparecer sucesivamente, tropezó sin cesar con los límites personales que el propio trabajador colectivo de la manufactura no sabía superar. Máquinas como la moderna prensa de impresión, el telar de vapor y la máquina cardadora, no habrían podido ser proporcionadas por la manufactura”.

También está el tema del proceso obligatorio de difusión:

“La transformación del modo de producción en una esfera industrial arrastra una transformación análoga en otra. Se percibe en primer lugar en las ramas industriales, que se entrelazan como fases de un proceso de conjunto, aunque la división social del trabajo las haya separado, y transformado sus productos en otras tantas mercancías independientes. Así la hilatura mecánica hizo necesario el tejido mecánico, y ambos llevaron la revolución mecánico-química a la lavandería, la imprenta y la tintorería. También la revolución en el hilado del algodón provocó la invención de la desmotadora para separar las fibras de esta planta de sus semillas, invención que hizo posible la producción de algodón a la inmensa escala que hoy día se ha vuelto indispensable (…).

La revolución en la industria y la agricultura ha necesitado una revolución en las condiciones generales del proceso de producción social, es decir en los medios de comunicación y de transporte. [Éstos] eran completamente insuficientes para cubrir las necesidades de la producción manufacturera, con su división ampliada del trabajo social, su concentración de obreros y de medios de trabajo, sus mercados coloniales, por lo que hubo que transformarlos. (…) los medios de comunicación y de transporte legados por el período manufacturero se convirtieron en obstáculos insoportables para la gran industria con la febril velocidad de su producción centuplicada, su lanzamiento continuo de capitales y de trabajadores de una esfera de producción a otra y las nuevas condiciones del mercado universal que había creado. (…) el servicio de comunicación y de transporte fue poco a poco adaptado a las exigencias de la gran industria, por medio de un sistema de barcos de vapor, ferrocarriles y telégrafos. Las enormes masas de hierro que desde entonces hubo que forjar, soldar, cortar, perforar y modelar exigieron máquinas monstruosas cuya creación estaba vedada al trabajo manufacturero”

Con el nombre de revolución industrial, ésta fue la revolución tecnológica correspondiente al primer ciclo Kondratieff y a la primera onda del cuadro de Louça.

Schumpeter: la innovación y no la ciencia y la tecnología como fuerza motriz de los ciclos largos

La primera formulación de la relación entre tecnología y ciclos largos es de Schumpeter. En el grueso libro Business Cycles que publicó en 1939, hace de los ciclos largos un elemento central de su teoría del desarrollo del capitalismo en periodo largo o teoría de la evolución (título de su primer libro de 1912 16/). Busca el apoyo de Marx: “mantenemos (y en este sentido completamente de acuerdo con Marx) que el progreso tecnológico está en la esencia misma de la empresa capitalista y no puede ser separado de ella” 17/. A diferencia, casi cualitativa, de cómo Marx examinó el progreso técnico en relación con la producción de la plusvalía y vio en el maquinismo “la captura del conjunto de las ciencias al servicio del capital” 18/, Schumpeter introduce una importante distinción entre innovación e invención, llegando a escribir que “es absolutamente indiferente que una innovación implique o no una novedad científica. Aunque la mayor parte de las innovaciones puedan ser atribuidas a una determinada conquista en el ámbito de los conocimientos teóricos o prácticos, hay muchas en que no es así” 19/. Escrito en 1939, habría hecho falta sobre todo hablar de aquellas en las que sí era el caso. Era el momento en que la gran apertura científica de los años 1900-1910 (la relatividad general de Einstein y la física cuántica de Max Planck) encontraban su aplicación en Alemania y en EE UU en el ámbito militar, desembocando en la fisión nuclear.

La definición de innovación de Schumpeter es muy amplia, puesto que incluye “los cambios tecnológicos en la producción de productos ya utilizados (subrayado mío), la apertura de nuevos mercados o de nuevas fuentes de aprovisionamiento, la taylorización del trabajo, la mejora en el mantenimiento de los materiales, la creación de nuevas organizaciones comerciales como los grandes almacenes, en resumen, toda manera diferente de hacer en el ámbito de la vida económica” 20/. La relación de estas formas de cambio con los ciclos Kondratieff está en que no son acontecimientos aislados y no se reparten uniformemente en el tiempo. “Tienen tendencia a venir en racimos, en primer lugar porque algunas de las empresas, y después la mayoría, siguen la estela de las innovaciones exitosas; y también porque las innovaciones tienen tendencia a concentrarse en algunos sectores y en su proximidad» 21/. Las series estadísticas que le sirven para corroborarlo, corrigiendo un poco la periodización de Kondratieff, privilegian claramente a EE UU y lo mismo ocurre con las innovaciones estudiadas. Así, la construcción de ferrocarriles, que se extienden durante un ciclo y medio (o sea unos ochenta años) pierde su cualidad de innovación –en el sentido de novedad– para conservar la de vector de muy importantes inversiones que sirven de alguna medida de espina dorsal de la acumulación estadounidense en un larguísimo período. Así también, aunque en EE UU la introducción de la taylorización del trabajo data del tercer Kondratieff, hay que esperar a después de la Segunda Guerra Mundial, o sea, al cuarto, para que se adopte en Europa. Los efectos de racimo deben hacerse a una escala tal que “las perturbaciones sean grandes, en el sentido de que perturban el sistema existente, no pueden ser absorbidas suavemente y suponen un proceso específico de adaptación” 22/. Las perturbaciones a las que se ve forzada a adaptarse la sociedad son pilotadas por los industriales que se benefician de ellas: “el automóvil nunca habría adquirido su actual importancia y convertido en un reformador de la vida cotidiana si se hubiera quedado en lo que era hace treinta años y si no hubiera logrado modelar las condiciones ambientales —las carreteras, entre otras — necesarias para su propio desarrollo” 23/.

Destaquemos que Schumpeter, igual que Mandel más tarde, insiste en que “es de la mayor importancia dominar la historia económica de la época, del país o de la industria (….) antes de sacar una conclusión del comportamiento de las series cronológicas. La historia general (social, política y cultural), la historia económica, y más en particular la historia industrial no son sólo indispensables sino en realidad son los más importantes en contribuir a la comprensión de nuestro problema. Todos los demás materiales y métodos, estadísticos y teóricos, están sometidos a ellas y no sirven para nada sin ellas” 24/. Schumpeter designa al primer Kondratieff con el nombre de “burgués” porque “los intereses y las actitudes de las clases industriales y comerciales han controlado las políticas y todas las expresiones culturales más que en ningún otro período anterior o posterior” 25/. Utiliza la etiqueta neo-mercantilista para caracterizar el segundo Kondratieff en el que hay “dos tipos de cambios: uno representado por síntomas como el recrudecimiento de la protección (en EE UU la tarifa Dingley de 1897) y el aumento de los gastos de armamento; el otro por síntomas como el nuevo espíritu de la legislación fiscal y social (en Alemania los seguros sociales alcanzaron 1,1 billones de marcos en 1913), la creciente marea política del radicalismo y el socialismo, el crecimiento y la evolución de las actitudes del sindicalismo, etc.» 26/. Schumpeter no encontró nombre para el tercer Kondratieff (la tercera onda larga en el cuadro de Louça).

Las tecnologías portadoras de la segunda revolución industrial

Sin tomar posición sobre la teoría de Schumpeter, el economista historiador Robert Gordon trabajó en la misma dirección. En el caso de EE UU, estudió las tecnologías que nacieron en la fase de declive de la segunda onda del cuadro de Louça antes de desarrollarse a lo largo de la tercera. Publicó primero un rotundo estudio para el Nacional Bureau of Economic Research sobre el debilitamiento de la innovación estadounidense 27/, antes de convertirlo en libro 28/. Después sintetizó las conclusiones de sus investigaciones en un nuevo estudio en respuesta a las críticas recibidas 29/. Incluye una parte sobre la segunda revolución industrial y otra sobre la tercera y la actualmente en curso de las tecnologías de la informática y de la comunicación (TIC). Con algunas diferencias temporales y especificidades nacionales, su análisis vale también para los países de Europa occidental.

Para Gordon, “las tres tecnologías de uso general fundamentales de la segunda revolución industrial que dieron nacimiento a decenas de invenciones que cambiaron la vida” han sido la electricidad, el motor de combustión interna y la telegrafía sin hilos. Edison produjo la primera bombilla eléctrica en 1879 y distribuyó electricidad a clientes del bajo Manhattan en 1882, una revolución que hacía posible los ascensores, los edificios de gran altura, las herramientas eléctricas fijas y portátiles, los aparatos domésticos y también la climatización, transformando la vida y el trabajo de los americanos. Karl Benz produjo el primer motor fiable de combustión interna en Alemania, su primera patente data de 1886, la primera fábrica estadounidense Oldsmobile se abrió en 1896. En fin, la telegrafía sin hilos inventada en 1879 por un inglés de nombre Hughes, pero patentada por Marconi desde 1897, permitió a EE UU estar conectado con Europa en 1901.

En EE UU la electricidad tuvo poco impacto antes de 1900, salvo en los grandes almacenes. Pero después de 1900, la utilización de la electricidad despegó a tal velocidad que en 1929 prácticamente todas las viviendas urbanas estaban ya conectadas a la electricidad. El primer rascacielos (Woolworth) se terminó en 1913 y la mayor parte de Manhattan se volvió vertical en 1929. Entre 1890 y 1930, los hogares americanos se beneficiaron progresivamente de la electricidad, del gas, del teléfono, del agua corriente y de las conducciones de aguas residuales. El agua corriente y el alcantarillado contribuyeron a la primera fase de la liberación de las mujeres, y también permitieron el descenso de la mortalidad infantil en la primera mitad del siglo XX. En el caso del automóvil, hubo un periodo de gestación mientras las invenciones permitían combinar la potencia del motor de combustión interna con la frágil estructura inicial inspirada en los vehículos arrastrados por caballos, desarrollando las transmisiones, los frenos y otros componentes esenciales. Partiendo de cero en 1900, en 1929 la proporción de vehículos automóviles en los hogares americanos había alcanzado el 89 por ciento. Ese mismo año el 93% de los agricultores de Iowa poseía un vehículo de motor. No hay que olvidar el papel de la Segunda Guerra Mundial, en la que Gordon destaca los efectos “de aprendizaje de alta intensidad por la práctica” de los gastos militares. La Segunda Guerra Mundial dio a EE UU su primer avión a reacción (el Bell P-59), la penicilina producida industrialmente y la energía nuclear. Más importante aún, fábricas como los astilleros de Henry Kaiser enseñaron a gestores y a obreros cómo acelerar radicalmente la producción.

Según Gordon, hay tres aspectos a destacar en la segunda revolución industrial. El primero es su naturaleza multidimensional. Al contrario del carácter unidimensional de la revolución de los TIC (examinada más adelante), las innovaciones de la segunda revolución industrial se añadieron unas a otras: la electricidad y sus repercusiones; el agua corriente y el alcantarillado; los vehículos automóviles y sus invenciones complementarias como las autopistas, los desplazamientos personales y los supermercados; las diversiones del fonógrafo a la radio, la televisión y el cine; la salud pública y la reducción de la mortalidad; y una revolución en las condiciones de trabajo que eliminó el trabajo de los niños y cambió la vida laboral, de brutal y breve pasó a ser algo menos exigente físicamente, al menos en la forma. El segundo aspecto a destacar es que todo ocurrió a la vez. Todas estas transformaciones, que se superpusieron unas sobre otras, apenas existían en 1880 pero estaban casi terminadas en la América urbana en 1929. El tercer aspecto es que hasta 1972 el progreso económico consistió principalmente en la consolidación de los aspectos incompletos de la segunda revolución industrial por medio de numerosas invenciones subsidiarias y complementarias: difusión de aparatos domésticos en los años 1950, invención de la televisión para completar la radio y el cine, extensión de la climatización desde el marco comercial al residencial, construcción de la red de carreteras interestatal entre 1958 y 1972, y por último el desarrollo del transporte aéreo civil, de su minúscula área inicial en 1940 a su uso profesional y personal, acabando con el pleno equipamiento en aviones a reacción de la aviación civil que Gordon sitúa en 1972.

Las revoluciones tecnológicas en El capitalismo tardío

Mandel situó la estrecha asociación de las ondas largas con los grandes cambios tecnológicos en el marco teórico marxista. Al igual que Trotsky, endogenizó su fase de contracción y añadió a los factores de recuperación y de expansión los cambios científicos y tecnológicos. En el postfacio a su obra, Jesús Albarracín y Pedro Montes escribieron que su trabajo sobre las ondas largas puede ser considerado como la “principal aportación de Mandel al marxismo contemporáneo” 30/. La constatación de los cambios de periodo o de fase ya se encuentra en Engels, y más tarde en los grandes teóricos revolucionarios de los años 1910-1925: la de los años 1880-1890, de la que Engels comenta el importante papel jugado por las comunicaciones en la extensión del mercado mundial; el paso del capitalismo de libre competencia al de los monopolios, cuyos rasgos formuló Lenin en El Imperialismo, estadio superior del capitalismo. Según Albarracín y Montes la aportación de Mandel consiste en ofrecer una solución al siguiente problema teórico:

“En la literatura marxista tradicional, la dinámica del capitalismo venía definida por dos movimientos diferentes. Por un lado, el ciclo vital como régimen social, determinado por las leyes de desarrollo del modo de producción (crecimiento de la composición orgánica del capital, formación del ejército de reserva industrial, caída tendencial de la tasa de ganancia, progreso tecnológico). Por otro, los movimientos a corto plazo, determinados por las crisis periódicas. Para Marx, ambos movimientos no eran independientes y, sobre todo, no podían concebirse como fenómenos mecánicos. A largo plazo, la caída de la tasa de ganancia era inevitable, pero una serie de factores (el aumento de la tasa de explotación, el imperialismo, el aumento de la velocidad de rotación del capital, etc.) podía contrarrestar esta caída durante un cierto lapso de tiempo, de manera que las leyes de desarrollo capitalista no podían ser utilizadas como si fueran una piedra filosofal para comprender el capitalismo en cada periodo histórico. (….) No era posible por tanto formular una teoría general de las crisis industriales periódicas que sirviera tanto para el capitalismo de la primera mitad del siglo XIX, por ejemplo, como para el posterior a la Segunda Guerra mundial” 31/.

Al igual que Schumpeter, el análisis de Mandel parte del ciclo decenal con sus crisis bastante regulares atribuidas por Marx en parte a la duración de la vida media de las máquinas. El grado de severidad de estas crisis va a depender de la fase en que se producen dentro del movimiento más largo, el de largas ondas cuya fase de expansión se presenta como “un periodo de acumulación del capital bruscamente acelerado” que sigue a “un período de innovación técnica radical” 32/. Así, “la historia del capitalismo aparece no sólo como una sucesión de ciclos industriales de 7-10 años, sino también de periodos más largos de cincuenta años” cuya cronología se muestra en el cuadro de Louça. Cada uno corresponde a una revolución tecnológica: la revolución industrial caracterizada por la sustitución de la energía hidráulica por la máquina de vapor; la revolución tecnológica del motor de vapor producido mecánicamente (las máquinas-herramientas); la revolución tecnológica de la química, de la electricidad y del motor de explosión; en fin, la revolución tecnológica en curso en el momento en que escribe Mandel (que denomina la tercera) de la “control generalizado por medio de máquinas con equipo electrónico» 33/.

En cada periodo, la revolución tecnológica que comienza va a provocar un “alza brusca de la tasa de ganancia debida a cuatro causas en diversas combinaciones: descenso brusco de la composición orgánica media del capital; elevación brusca de la tasa de plusvalía subsiguiente a una derrota radical de la clase obrera; descenso brusco del precio de algunos elementos del capital constante; acortamiento brusco del ciclo de renovación del capital constante” 34/. El paso de la fase de expansión a la fase de contracción se produce en el momento en que el alza de la composición orgánica del capital conduce al descenso de la tasa media de ganancia, y después de la inversión. La sub-inversión que sigue tiene por consecuencia “la puesta en barbecho del capital”, al que se recurrirá cuando comience la siguiente revolución tecnológica. Mandel no contempla que el capital en barbecho sea captado por los bancos y que la acumulación financiera se alce contra la acumulación real. No mide las consecuencias del endeudamiento del Tercer Mundo a partir de 1978. Hay que esperar al postfacio de Albarracín y Montes en la edición de 1997 de su obra para que se aborde la “hipertrofia financiera” 35/.

En cambio, dedicar desde 1972 un capítulo entero a la penetración en la producción del “control generalizado por medio de máquinas con equipo electrónico”, de los “procesos de producción accionados sin intervención de la mano del hombre” 36/, o sea, la automatización en sus formas iniciales, era la demostración de que seguía muy de cerca la evolución de las tecnologías. Analizando los rasgos de la “tercera revolución tecnológica”, Mandel muestra que los procesos informatizados tienen su origen en el sector militar; por una parte, en el armamento nuclear donde “toman la forma de una necesidad fisiológica absoluta; por otra, en la defensa aérea que exige la acumulación de datos para poder sacar conclusiones casi instantáneas” 37/. En EE UU, y después en Europa y Japón, la aplicación industrial del “tratamiento electrónico de los datos” fue introducida en la industria química y después en un número creciente de industrias en las que la reducción de costes salariales directos por “eliminación radical del trabajo vivo del proceso de producción se ha convertido en un objetivo central para el capital”. General Motors comenzó a utilizar robots en sus fábricas a partir de 1961.

No es posible hablar aquí del conjunto de rasgos y consecuencias de la tercera revolución tecnológica descritas por Mandel. Estoy obligado a remitir a los lectores al libro. Pero hay una dimensión que le parece de tal importancia que habla de ella en 1981 en su prefacio a la edición inglesa del libro III de El Capital: “la extensión de la automatización más allá de un umbral conduce, inevitablemente, primero a un descenso del volumen total del valor producido, después a un descenso del volumen total de la plusvalía producida”. Saca de ahí conclusiones extremadamente pesimistas:

“La barbarie, como resultado posible del hundimiento del sistema, es hoy día una perspectiva mucho más concreta y precisa de lo que era en los años veinte y treinta. Los mismos horrores de Auschwitz y de Hiroshima parecerán ligeros en comparación con los horrores a los que una degradación continua del sistema confrontará a la humanidad. En estas circunstancias, la lucha por una salida socialista adquiere la importancia de una lucha por la supervivencia misma de la civilización humana y de la raza humana” 38/.

Las ondas largas del capitalismo: informatización, automatización, crecimiento y ganancia

En el libro con ese título (aparecido en francés en 2015) Mandel continúa el análisis de los efectos de la informatización y de la automatización (que denomina robotismo) planteando las cuestiones de manera menos dramática. Se pregunta si “a pesar del declive histórico del sistema capitalista, éste podría todavía repetir su milagro de 1940 (48) y, tras un largo período de limpieza durante los años 1970, 1980 y 1990, abrir un nuevo periodo de expansión acelerada comparable al del periodo 1893-1913, o incluso al del periodo 1948-1968”. O, por el contrario, “la explosión violenta (que Mandel sitúa en la crisis en dos tiempos de los años 1970) de las contradicciones internas del modo de producción capitalista después de un largo período en que fueron reprimidas implica que la nueva onda larga de estancamiento relativo o de débil crecimiento está ahí para quedarse por un periodo indeterminado” 39/. La respuesta es que sí: las cifras estadounidenses, cuya fiabilidad es superior a todas las demás, muestran que éste es el caso. La fase descendente de la cuarta onda del cuadro 1 comienza en 1978. El descenso del ritmo de acumulación expresado aproximadamente por la tasa de crecimiento se contrarrestó al principio por las medidas coordinadas por Paul Volker en 1980-1982 antes de que se instalase un ritmo del 5%, a pesar de los efectos de arrastre de las inversiones directas en el extranjero de los grupos industriales y comerciales estadounidenses en China, a pesar de las inversiones ligadas a la nueva economía, y a pesar del recurso masivo al endeudamiento que permitió retrasar la crisis hasta 2007-2008. Diez años después del fin de la Great Recession, la tasa de crecimiento tal como la define la contabilidad nacional estadounidense apenas supera el 4%.

Gráfico 2

Tasa de crecimiento del PIB de los Estados Unidos 1930-2017

Fuente: https://www.multpl.com/us-gdp-growth-rate

En la recapitulación teórica incluida al comienzo de su libro, Mandel escribe que una «verdadera revolución tecnológica implica una revisión radical de las técnicas de base en todos los ámbitos de la producción y de la distribución capitalistas, incluidos los transportes y las telecomunicaciones» 40/. Como ya se ha visto más arriba, esta revisión comenzó en los años 1940. Lo que comienza en 1995 es “un nuevo salto adelante cualitativo en la automatización (es decir, una transición masiva de la semi-automatización a la automatización)”, añadiendo que “también las técnicas de ingeniería genética pueden conducir a innovaciones radicales en la agricultura, la farmacéutica, el equipamiento científico, y en otra veintena de ramas industriales”. Su hipótesis es la siguiente:

“Una sustitución radical de máquinas por hombres (la nueva ola de automatización puede ser calificada de robotismo) implicaría de forma casi inevitable una reducción masiva del empleo productivo total. Dicha reducción radical del trabajo productivo implicaría muy probablemente un fuerte descenso de la masa de plusvalía, aun cuando un nuevo progreso de la productividad del trabajo y una tendencia al estancamiento o incluso al descenso de los salarios reales deberían hacer aumentar fuertemente el total de plusvalía relativa (la fracción de la semana de trabajo total durante la cual los trabajadores producen el equivalente a los bienes que compran con su salario). En estas condiciones, un aumento de la tasa de plusvalía sólo puede ser relativo, en ningún caso proporcional a los nuevos y enormes gastos necesarios para financiar el robotismo. La tasa de ganancia no experimentaría un gran aumento», pero para los trabajadores “el resultado global de un salto cualitativo hacia delante en la automatización (de hecho, la transición de la semi-automatización a la automatización) sería un aumento radical del desempleo permanente (…), la aplicación generalizada de los microprocesadores llevaría a la supresión radical de empleos en el trabajo de oficina, la administración, las telecomunicaciones e incluso la enseñanza. Profesiones enteras como contables, consultores informáticos y empleados bancarios serían devastadas si no completamente suprimidas” 41/.

Veamos primero el progreso de la automatización y la destrucción de empleos y después la evolución de la tasa de ganancia. Uno de los primeros estudios realizados por dos investigadores de la universidad de Oxford en 2013 42/ estimaba que el 47% de los oficios en EE UU podría ser ejercido por máquinas automatizadas. A este estudio le han seguido otros muchos. Las conclusiones difieren un tanto de uno a otro, pero todos van en el mismo sentido. El ritmo es más lento que “un salto adelante cualitativo”. El estudio publicado en 2017 por McKinsey estimaba que el 55% de los empleos japoneses, el 46% de los empleos estadounidenses y el 46% de los empleos de las cinco mayores economías europeas desaparecerán a causa de la informatización del trabajo antes de 2030 43/. El más reciente y más conservador es el publicado por la OCDE en abril de 2019, según el cual la informatización y la robotización harían desaparecer el 14% de los empleos de aquí a veinte años. La OCDE define los empleos con “alto riesgo de automatización” (en amarillo en la figura 4) como los que tienen al menos un 70% de posibilidades de ser robotizados. Los empleos que corren un riesgo de “cambio significativo” son los que tienen entre el 50% y el 70% de posibilidades de ser automatizados. Los principales sectores de empleo afectados son aquellos que la OCDE define como medianamente cualificados, “cuya naturaleza rutinaria hace bastante fácil la codificación en une serie de instrucciones que una máquina puede cumplir”. Dicho de otra manera, los obreros cualificados, operadores de máquinas, trabajadores en cadenas de montaje, o incluso los asalariados que realizan tareas de secretariado.

Gráfico 3

Efectos de la automatización de los empleos en los países de la OCDE

El estudio de la OCDE incluye también el siguiente gráfico sobre la producción (lo que significa también la utilización) de robots industriales. El crecimiento fue muy lento antes de acelerarse en 2011 y sobre todo a partir de 2014.

Gráfico 4

Número de robots industriales producidos anualmente, en millares de unidades (2000-2017)

La cuestión del ritmo del movimiento de robotización ha sido abordada por Moody 44/. La desarrollaré de forma más completa: la decisión de una empresa de recurrir a robots en sus fábricas o de introducir en los sectores de servicios técnicas informatizadas muy eficientes, y por tanto reducir el número de sus asalariados, depende de un conjunto de factores: el nivel salarial, la intensidad de la concurrencia, la rentabilidad prevista de la inversión. Estos factores vienen configurados por la mundialización del capital. Así, puede ser más ventajoso para una empresa deslocalizar una fábrica hacia un país con bajos salarios en vez de invertir en robots. Así mismo, la acentuación de la precarización del trabajo con sus efectos sobre los salarios puede ralentizar la informatización de algunos empleos de servicios.

Los efectos sobre la tasa de ganancia de haber recurrido a procesos informatizados y automatizados pueden ralentizar el progreso de su adopción. Volviendo al esquema teórico de Mandel, el progreso de la informatización y la automatización tiene como tendencia:

1) una elevación de la composición orgánica media del capital;

2) una elevación efectiva de la tasa de plusvalía como consecuencia de la mundialización del ejército de reserva industrial como consecuencia de la mundialización y desreglamentación del capital;

3) una reducción del precio de elementos del capital constante; y

4) un acortamiento del ciclo de su renovación. Puede ocurrir que los últimos no contrarresten a los otros tres en los efectos de la elevación de la composición orgánica.

Husson tiene su propia manera de medir la tasa de ganancia y de concluir en su alza 45/. En esto, como en Finance Capital Today, me pondré del lado de los economistas anglófonos, como Michael Roberts (severamente juzgado por Wilno en un artículo de 2015) de quien tomo el siguiente gráfico.

Gráfico 5

Movimiento de la tasa de ganancia en EE UU (conjunto de la economía 1949-2015)

Siguiendo el comentario de Roberts sobre este gráfico, “la tasa de ganancia corresponde a la fórmula de Marx s/c+v, o sea la plusvalía en relación al capital constante y al capital variable, midiendo el capital constante a precios históricos y a precios corrientes. El periodo tiene cuatro fases: la edad de oro tras la Segunda Guerra mundial que alcanza su cénit en 1965; la crisis de rentabilidad de los años 1970 que alcanza su punto más bajo en 1980-1982; después, el periodo neoliberal de recuperación y de estabilización de la rentabilidad; por último, el periodo todavía en curso de volatilidad y ligera baja”. El gran inconveniente de la tasa de ganancia media es que oculta el desfase abierto en la rentabilidad entre las empresas tomadas en su conjunto y los grupos cotizados en bolsa en Standard & Poor 500, que se benefician de estar a la vez en posición de mando en las cadenas de valor mundiales y de tener mejores condiciones para colocar ventajosamente en los mercados financieros las ganancias no reinvertidas. Estos grupos están a su vez jerarquizados. Así, en 1975 los cien primeros grupos cotizados en Standard & Poor 500 distribuían el 50,1% del total de dividendos y en 2015 el 68,7% 46/.

Roberts es el único en proponer una estimación del movimiento de la composición orgánica del capital. En el gráfico 6 aparecen las estimaciones para los dos últimos sub-períodos a comparar. Las estimaciones tienden a corroborar la posición de Mandel, a la que no hace referencia Roberts.

Gráfico 6

Movimiento de la composición orgánica en EE UU (1946-2015)

(OCC = composición orgánica del capital, ROSV = tasa de plusvalía, ROP = tasa de ganancia)

La tercera revolución industrial y la productividad

Es crucial distinguir entre la profundidad de la penetración de la informática en forma de recurso a programas cada vez más eficaces y el efecto que tiene sobre la reproducción ampliada y el crecimiento mundiales. Bajo el título “Dueños del mundo”, la edición del 5 de octubre de 2019 del semanario de la City The Economist se inquieta por el papel pronto preponderante de los programas informáticos en las decisiones de inversión financiera en un número creciente de mercados. Pero al mismo tiempo la tasa de crecimiento del PIB está apática. A finales de los años 1980, el muy conocido economista americano Robert Solow declaró que “se ven ordenadores por todas partes, salvo en los indicadores de productividad”, comentario conocido después con el nombre de paradoja de Solow. La aceleración del crecimiento durante la nueva economía de la segunda mitad de los años 1990 le aportó un desmentido provisional, pero después las cifras le han dado la razón. El gráfico 7 referido a cinco países muestra cómo el crecimiento cesa hacia 2004, salvo para Corea del Sur. Se suceden dos mesetas, la primera hasta 2007 para los cuatro “viejos países industriales, la segunda situada más abajo que la primera después de 2008 y para todos los países, incluida Corea.

Gráfico 7

Un motor de crecimiento renqueante

Fuente: Noah Smith https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2018-12-04/maybe-we-have-the-economic-growth-equación-backward

Patrick Artus ha expresado la perplejidad compartida por muchos: “No se comprende bien por qué, a pesar del desarrollo de lo digital y del esfuerzo de investigación y de innovación, los aumentos de productividad disminuyen y el crecimiento a largo plazo se vuelve débil, en resumen no se sabe ya analizar la situación a largo plazo de las economías” 47/. Precisemos que la tasa de productividad depende de la cantidad de trabajo empleado, de la cantidad invertida en máquinas y equipamientos informáticos, así como de un factor llamado residual resultante de la eficacia con que son empleados trabajo y capital físico combinados. Una vez más debemos a Roberts un gráfico que muestra esta descomposición para diferentes subperiodos en EE UU, el último de los cuales conoce una caída espectacular de la productividad.

Figure 8

EE UU contribución de los tres componentes a la producción, aparte de la agricultura

En su análisis de la tercera revolución industrial Gordon da una explicación para EE UU que resumo aquí 48/. El crecimiento de la productividad de la segunda mitad de los años 1990 ha sido un paréntesis debido a un descenso sin precedentes y nunca repetido del coste de la velocidad y de la capacidad de memoria de los ordenadores, así como a un aumento nunca igualado de la parte del PIB dedicada a la inversión en los TIC. Ésta disminuyó con el crack bursátil de 2000-2002, pero el crecimiento de la productividad continuó siendo fuerte hasta 2004 a causa del desfase entre la producción y la compra de equipos informáticos y la curva de aprendizaje que permite utilizarlos de manera eficaz y productiva 49/. El efecto Internet de los años 1996-2004 sólo dio un empujón temporal al crecimiento de la productividad. La crisis de 2007 abre el periodo de fuerte descenso calculado por Roberts. Las tecnologías introducidas –desde el salto adelante de la miniaturización (microprocesador) y de los volúmenes de cálculo y de transferencia de datos– durante los años 1980 del Capitalismo tardío se componen de: 1) el ordenador personal con sus múltiples posibilidades, 2) la digitalización de códigos de barras, 3) las ventanillas automáticas bancarias, 4) la televisión por cable y por satélite, 5) Internet, el correo electrónico, la comunicación en la Web, 6) el comercio electrónico (con sus efectos sobre múltiples sistemas de distribución), las diversas redes sociales, 7) los teléfonos móviles, los teléfonos inteligentes, 8) los diversos sistemas de reserva en línea, de gestión de cadenas de aprovisionamiento, las múltiples plataformas de interrelación (del taxi a la distribución de comidas pasando por áreas de la llamada administración pública, incluyendo los catálogos digitalizados de las bibliotecas).

Tecnologías con efectos macroeconómicos difíciles de superar. Las controversias sobre el impacto de los nuevos avances se refieren a los pequeños robots, la inteligencia artificial, la impresión 3D y los vehículos sin conductor. La aparición en el mercado de EE UU de un pequeño robot muy barato, 25.000 dólares, el Baxter, levantó una gran polvareda. La posición de Gordon sobre los robots es la misma que la de los estudios arriba citados. Será un proceso largo y gradual antes de que los robots, fuera de los sectores manufactureros (sin excluir de este sector en sentido amplio la relación entre la automatización de la genómica y la farmacéutica) y los almacenes de grupos como Amazon, sustituyan al empleo en los sectores de servicios o de la construcción.

La impresión 3D es una innovación que vale para operaciones puntuales, como la producción de una corona en un gabinete dental en lugar de tener que enviar un molde a un especialista externo. La impresión 3D responde a la producción personalizada más que a la producción masiva. Puede aumentar la productividad en los laboratorios de concepción que crean modelos de nuevos productos, pero no tendrá incidencia macroeconómica. En cuanto al Big Data la mayor parte de los usos son juegos de suma cero. La cantidad de datos electrónicos aumenta de manera exponencial desde hace décadas. Pero la ralentización del crecimiento de la productividad americana ha coincidido con la introducción de los smartphones y de los iPads que tratan enormes cantidades de datos.

El coche sin conductor ofrece ventajas realmente menores respecto a la invención del coche, o a las mejoras de la seguridad que han reducido por tres las muertes por mil vehículos desde 1950. Se puede distinguir entre los coches y los camiones. La gente utiliza el coche para ir de A a B. En relación con las posibilidades ya ofrecidas en telefonía, Internet y música, se podrá mirar una pantalla de ordenador y crear un e-mail. Los camiones sin conductor podrían aumentar la productividad respecto a la muy pequeña categoría de empleos de camioneros en los Estados (unos 3,5 millones). Sin embargo, conducir de un lugar a otro sólo es la mitad del trabajo de los camioneros. Los chóferes de UPS saltan del camión, buscan los paquetes y los entregan en las empresas y en las residencias, sabiendo si hay que dejar los paquetes en el porche delantero o en un escondite del porche trasero. Los camiones de mayoristas llegan a los supermercados y se detienen en los muelles de descarga. Los chóferes son responsables de cargar los palés. Y Gordon acaba señalando que a pesar de la revolución informática el almacenamiento de los productos en las estanterías se hace por humanos y no por robots.

Para concluir

En lo que me concierne, la respuesta a la pregunta de Mandel es que se ha instalado definitivamente una “nueva larga ola de estancamiento relativo o de débil crecimiento”. Roberts es más circunspecto: “Sigue en curso la fase descendente del ciclo capitalista mundial. Puede haber por tanto vida para el capitalismo mundial, aunque en este momento vaya a ritmo lento” 50/. Wilno concluía su artículo de 2015 diciendo que estaba potencialmente abierto un vasto programa de investigación. Habría que incluir ahí el intento de diseñar la configuración técnica, económica y geopolítica de la producción de la informática pero también de su utilización con fines de control social. La recogida y tratamiento masivo de datos proporcionan al capital y a los Estados una capacidad sin precedente de control político, y el Partido Comunista chino aparece claramente en cabeza. En fin, hoy en día la amenaza de barbarie que atormentaba a Mandel no viene del descenso del volumen total de la plusvalía producida. Está en el plano del cambio climático y del agotamiento de los recursos naturales vitales donde “la lucha por una salida socialista adquiere la importancia de una lucha por la supervivencia misma de la civilización humana y de la raza humana” 51/. Esta lucha comienza por el continuo combate teórico principista contra las fuerzas políticas que, aún bienintencionadas, no reconocen el fundamento capitalista del antropoceno y, por tanto, el necesario carácter radicalmente anticapitalista de la lucha en el terreno de las condiciones eco-esféricas de la reproducción social.

François Chesnais es economista y autor de varias obras sobre la mundialización y financiarización de la economía

http://alencontre.org/economie/la-theorie-des-ondes-longues-et-la-technologie-contemporaine-ii.html

http://alencontre.org/economie/la-theorie-des-ondes-longues-et-la-technologie-contemporaine-ii.html

Traducción: Javier Garitazelaia para viento sur

Notas

1/ www.lemonde.fr/economie/article/2019/08/14/le-pib-allemand-se-contracte-de-0-1-au-deuxieme-trimestre-conformement-aux-attentes_5499271_3234.html

2/ https://alencontre.org/economie/de-nouveau-sur-limpasse-económica-historique-du-capitalisme-mondial.html

3/ Ernest Mandel, Long Waves of Capitalist Development, A Marxist Interpretación, Verso, London, 1980, p.1 (edición en castellano: Las ondas largas del desarrollo capitalista, traducción de Javier Maestro, Madrid, Siglo XXI de España, 1986).

4/ Ernest Mandel, Les ondes longues du capitalisme, Editions Syllepse, Paris, 2014.

5/ www.contretemps.eu/a-lire-la-postface-de-les-ondes-longues-du-developpement-du-capitalisme-de-ernest-mandel/

6/ Kim Moody, High Tech, Low Growth: Robots and the Future of Workhttps://brill.com/view/journals/hima/26/4/article-p3_1.xml

7/ Es el caso del artículo de Henri Wilno de 2015, www.npa2009.org/idees/tenter-de-comprendre-la-phase-actuelle-du-capitalisme-un-retour-sur-les-ondes-longues

8/ Nicolai Dimitrievitch Kondratieff fue director en los años 1920 del Instituto de coyuntura de la URSS en Moscú. Fue detenido en 1930 bajo la acusación de introducir métodos burgueses en la planificación y de sabotear la agricultura. Pasó ocho años en campos de concentración antes de ser fusilado en 1938. Ver Nicolai Kondratieff, Les grands cycles de la conjoncture, edición organizada y presentada por Louis Fontvielle, Economica, París, 1992.

9/ Francisco Louça informa de este debate en su introducción al libro de Mandel en la segunda edición en inglés de 1995.

11/ Sobre Parvus, ver Mandel, Le troisième âge du capitalisme, traducción francesa de Spätkapitalismus (1972), Les Editions de la Passion, Paris, 1997, pp.101-102 y la introducción de Francisco Louça ya citada.

11/ https://www.marxists.org/francais/trotsky/oeuvres/1923/04/lt19230421.htm

12/ Ernest Mandel, Le troisième age du capitalisme, pp.107-109.

13/ Ernest Mandel, Long Waves of Capitalist Development, op. cit., p.82

14/ Ernest Mandel, Long Waves of Capitalist Development, op. cit., p.6.

15/ Extractos de la primera sección de El Capital, libro primero. El análisis minucioso de la organización de la explotación y la maximización del plusvalor producido y apropiado por el capital se hace en la sección III.

16/ Para la traducción francesa ver Joseph Schumpeter, La théorie de l’évolución économique, Dalloz, Paris, 1935 con una introducción de François Perroux.

17/ Joseph Schumpeter, Business Cycles, A Theoretical, Historical and Statistical Analysis of the Capitalist Process, 1939 en la versión abreviada con una introducción de Rendigs Fels, p.16. http://classiques.uqac.ca/classiques/Schumpeter_joseph/business_cycles/schumpeter_business_cycles.pdf

18/ “La invención se vuelve un oficio y la aplicación de la ciencia a la producción inmediata se convierte en sí misma en un punto determinante para la ciencia, que la solicita”. Marx, Manuscrits de 1857-58, los llamados Grundrisse, Editions Sociales, Paris, 2011, p. 660.

19/ Schumpeter, Business Cycles, p.82.

20/ Schumpeter, Business Cycles, p.82.

21/ Schumpeter, Business Cycles, p.98.

22/ Ibid.

23/ Schumpeter, Business Cycles, p.174.

24/ ] Schumpeter, Business Cycles, p.20.

25/ Schumpeter, Business Cycles, p.243.

26/ Schumpeter, Business Cycles, p.294.

27/ Robert J. Gordon “Is U. S. Economic Growth Over? Faltering Innovación Confronts the Six Headwinds,” NBER Working Paper 18315, Agosto 2012.

28/ Robert J. Gordon, The Rise and Fall of American Growth: The U.S. Standard of Living Since the Civil War. Princeton University Press. 2016.

29/ Robert J Gordon, “The Demise of U.S. Economic Growth: Restatement, Rebuttal, and Reflections”, NBER Working Paper No. 19895, Febrero 2014. https://www.nber.org/papers/w19895.pdf

30/ Jesús Albarracín y Pedro Montes, Postface de 1996, p .519 (versión en castellano en http://www.anticapitalistas.org/spip.php?article22116&id_syndic_article=2439

31/ Albarracín y Montes, Postface, p .516

32/ Le troisième âge du capitalisme, p .95.

33/ Le troisième âge du capitalisme, p .100.

34/ Le troisième âge du capitalisme, p .96.

35/ Albarracín y Montes, Postface, p.529.

36/ Le troisième âge du capitalisme, p.155.

37/ Ibid.

38/ Mandel, “Introducción al libro III de El Capital”, Penguin, Londres, 1981, pp. 87-89.

39/ Long Waves of Capitalist Development, A Marxist Interpretación, p.83. Todas las citas están traducidas de la edición inglesa disponible en PDF. https://libcom.org/files/ernest-mandel-long-waves-of-capitalist-development-a-marxist-interpretación.pdf

40/ Long Waves of Capitalist Development, A Marxist Interpretación, p.19.

41/ Long Waves of Capitalist Development, A Marxist Interpretación, p.83-85

42/ https://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf

43/ https://www.mckinsey.com/ /media/mckinsey/featured%20insights/Digital%20Disrupción/Harnessing%20automación%20for%20a%20future%20that%20works/MGI-A-future-that-works-Executive-summary.ashx

44/ Ver Kim Moody, High Tech, Low Growth.

45/ Ver su artículo de 2010 en Inprecor http://hussonet.free.fr/debaprof.pdf , así como su recensión de Finance Capital Today https://www.contretemps.eu/husson-chesnais-capital-financier-limites-capitalisme/

46/ Ver el interesante y poco citado artículo de Kathleen Kahle y René Stulz , “Is the US Public Corporation in Trouble?”, Journal of Economic Perspectives, Vol.31, N°3, 2017 //pubs.aeaweb.org/doi/pdfplus/10.1257/jep.31.3.67

47/ Citado por Michel Husson en su artículo de marzo de 2018 (https://www.vientosur.info/spip.php?article13626)

48/ Gordon, The Demise of U.S. Economic Growth, 2014 op.cit.

49/ Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee, The Second Machine Age, New York, Norton, 2014.

50/ https://thenextrecession.wordpress.com/2016/02/14/robert-j-gordon-and-the-rise-and-fall-of-american-capitalism/

51/ Mandel, “Introducción a la edición inglesa del libro III de El Capital”, op.cit

 

VENEZUELA: Los dialogantes y la rebelión que no fue

por Jeudiel Martínez

 

«El alma recusa a aquellos que quieren la guerra porque la confunden con la lucha, pero también a aquellos que renuncian a la lucha porque la confunden con la guerra». G. Deleuze

 

Hace poco vi un articulo de un intelectual venezolano muy respetable lamentándose por lo difícil que es dialogar con el gobierno, en realidad sobre lo difícil que hace el gobierno dialogar con él y cuán lamentable es eso. Lamentación por ese dialogo superior, tan civilizado e inteligente comparado con la barbarie y la violencia.

Es que, aunque no lo crean, en Venezuela un sector del antichavismo cree firmemente en «dialogar» con el gobierno, es decir, dialogar con el que los oprime. No solo eso, creen que esta idea da una especie de superioridad «intelectual y moral» frente a los bárbaros incultos que quieren la guerra, la gente culta y civilizada que no se rebaja a la violencia. Idea pueril que tiene su eco en los chavistas moderados que proponían un referendo revocatorio para preguntarle a la gente…si quería tener elecciones libres !!!!.

Pero diálogo, al margen de la forma oportunista en que el chavismo lo invoca, es una noción completamente vacía, moralista, que supone que las personas se reconozcan y respeten unas a otras. Pero eso no pasa siempre, es más bien algo propio de las relaciones de amistad -y solo en ciertas circunstancias- el diálogo, como principio universal, como ley de las relaciones humanas…es simplemente infantil y doblemente infantil la idea de que “estamos condenados a dialogar” en Venezuela. Es decir: propondríamos un diálogo de una mujer con el hombre que la viola, del torturador con el torturado?. La política de oposición en Venezuela es siempre desesperada y esa desesperación toma muchas formas.

Otra cosa sería una negociación, pero una negociación siempre es algo estratégico, es parte de una lucha, no resulado de “reconocer al otro” sino de comprender una situación: «suelta los rehenes y no te matamos»; «si me reducen la condena testificó contra X», «entrega las armas y te dejamos crear un partido», “dame el control de la empresa y te pago muy bien por tus acciones” se negocia porque conviene, para evitar un perjuicio u obtener un beneficio, porque otros actúan sobre nuestras acciones y nosotros sobre las de ellos, porque puede disminuir ciertos costos… por causas materiales, efectivas…negociar, que siempre expresa una lucha o relación estratégica, implica un cálculo basado en relaciones de fuerzas y no en reglas morales como ocurre con el diálogo que implica, de entrada, que para los otros siempre va a ser racional o preferible hablar y que los buenos seres humanos, siempre racionales, se reconocerán unos a los otros al final…pero no era perfectamente racionales el Lager, el Gulag y el campo de violación? No lo son las matanzas del FAES el CLAP y los racionamientos eléctricos?.

Ahora bien, cómo es que en Venezuela no se entiende esta diferencia tan básica?. En realidad la confusión entre negociación y diálogo es la contrapartida de otra, entre guerra y lucha. Yo creo que es una confusión creada tanto por el predominio de teorías y perspectivas anticuadas (un habermasianismo incurable, un liberalismo parlamentarista??) que ven en la política un cese del conflicto, una pacificación, el lugar de una palabra que es intercambio amable y pacífico y, en la democracia en sí, un un marco normativo. Esta perspectiva, me arriesgaría a decir, pesa tanto como por la polarización , el desastre, y sus circunstancias específicas.

Verán, en Venezuela el antichavismo tiene dos polos: uno que desea la destrucción total del chavismo y otro que busca entenderse con él, ambos tienen expresiones viles y honestas y ambos son congénitamente desesperados: no es casualidad que no existan estructuras o instancias permanentes de lucha en Venezuela pues dialogo y exterminación son vistos como momentos privilegiados, fugaces. Pero ambos excluyen la lucha política: unos porque piensan en términos de un golpe súbito, de UN DÍA mesiánico en que el chavismo será eliminado como los malos en las películas de acción y los otros porque esperan que en ese día la lucha termine y las personas racionales finalmente puedan entenderse. Así, pese a que hace un año había levantamientos contra el gobierno y rupturas en el ámbito militar la impresión general entre los antichavistas es que NO SE PUEDE LUCHAR contra el chavismo: o tenemos que ser liberados por una potencia extranjera, o por los militares o tenemos que entendernos con el chavismo en el poder como sujetos racionales para evitar la destrucción. En la teoría y en la práctica esto es muy complicado porque si se asume que hay alguien que no puede hacer nada, que no puede luchar, se postula una derrota absoluta y toda discusión sobre política pasa a ser banal como la estrategia de un boxeador que está en la lona sin poder despertarse.

Las consecuencias de que el antichavismo solo conciba la paz o la guerra son muy profundas pues la lucha política es, justamente, aquello que está más allá de la paz y de la guerra, conflicto pero sin destrucción o aniquilación: lo vemos en luchas como las de Chile y Hong Kong, deporte sangriento que tiene tanto en común con una batalla pero no lo es, y también en las elecciones y procesos judiciales que son “formas de lucha”, forma plena de la lucha política la democracia no se opone realmente a la tiranía o el despotismo: es una línea de fuga más allá de la paz y la guerra. Que esto sea tan difícil de concebir precisamente en un año lleno de todo tipo de luchas multitudinarias en todo tipo de países solo confirma lo profundo de la confusión en la oposición venezolana y el amplio sentimiento de derrota que cunde entre esta. Pero la gente común no se puede rendir: o lucha por sobrevivir, o tiene que protestar para tener servicios públicos o simplemente hace la fuga y el éxodo. Es que un estado de total obediencia, de total sometimiento es meramente teórico (esto no quiere decir que los seres vivos sean indomables: colaborar con el que les somete o suicidarse puede ser, en muchas circunstancias, la estrategia elegida, incluso la más “racional”)

En estas circunstancias uno entiende como hace algunos años se hablaba tanto de Desobediencia Civil, aunque de forma oportunista, por Maria Corina Machado y porque eso le dió prestigio delante de ciertos sectores. Creo que la legitimidad de ella se basó, no solo en su clase social -la ilusión de una burguesía no rentista y vagamente señorial en que cierta clase media proyecta sus aspiraciones- sino en que le dijo a los antichavistas algo cierto: que no había razón alguna para entenderse con un gobierno tiránico y que era utópico pretender dialogar con él…el problema es que Machado NUNCA CREYÓ realmente, no digamos en que los venezolanos pueden liberarse a sí mismos, sino que pueden jugar parte en esa liberación, por eso habló mucho de la desobediencia civil y en realidad la practico muy poco (no es difícil ver que los políticos que abrazan la desobediencia civil tienen un perfil muy diferente) . Su política siempre fue, en realidad, buscar una ruptura militar o una intervención extranjera la desobediencia civil nunca fue más que un detonante para la intervención de las fuerzas que, realmente, iban a DECIDIR la situación y, simplemente, habló de desobediencia en el periodo cuando ninguna de las dos cosas parecía posible. Sin embargo, su irredentismo, su denuncia de las ilusiones del diálogo y el intercambio racional sigue siendo el aspecto más fuerte de su imagen pública tal como el carácter esencialmente “antipolítico”, casi anti-estratégico, de su propuesta el más débil.

Entonces, tanto a la luz de la política reciente como de la historia, estos binarismos son desconcertantes: la lucha contra el apartheid no causó una guerra civil ni buscó exterminar a los blancos, solo abrió una salida que pasó por una negociación, la intifada palestina y la revuelta de Kashmir, con toda la violencia que tienen no son eventos militares, en el Chile de Pinochet no hubo una revolución pero sí se evitó que la dictadura se prolongara más, los haitianos y rumanos, sumidos en la miseria, derrocaron a sus tiranos…los ejemplos de movimientos democráticos breves y largos, que triunfaron con la insurrección o progresivamente mediante negociaciones, u obligando a los gobernantes a modificar sus cálculos y su modo de gobernar, o que simplemente persistieron en cualquier circunstancia podrían multiplicarse…lo que parece es que los antichavistas no pueden concebir es eso, la lucha política en sí, pues se les desdibuja muy fácil, se les pierde y sólo distinguen el acuerdo en que todos pueden ser amigos otra vez, reconciliados, o el momento del ajuste de cuentas: instantes privilegiados, casi milagrosos, más que una duración.

Sería fácil decir que la situación venezolana es la causa de esta visión desesperada y confusa, si no fuera porque, me parece, es parte de sus causas: se ha esperado ingenuamente que el chavismo entregue el poder en elecciones presidenciales, e incluso los antichavistas que se consideran más radicales, no tienen una visión estratégica de la destrucción del chavismo que quieren hacer y no pasan de esperar un momento privilegiado en que el chavismo terminará DE UN SOLO GOLPE en un momento privilegiado, en una fecha tope, y uno en una lucha más o menos prolongada (esa idea, hasta donde puede verse en las redes sociales, no solo es incomprensible para los antichavistas LES HORRORIZA) , es decir, parece que no es la crisis la que ha engendrado esta visión sino que esto es parte de las causas de la crisis y que la confusión se hace crónica en la medida en que esta se profundiza.

Qué es lo que el antichavismo, no solo como expresión hegemónica de la oposición venezolana, sino como una verdadera racionalidad, una subjetividad (una forma de actuar, de pensar, de percibir, etc) no puede concebir?. Pues un movimiento democrático no episódico sino continuo, que incluya desde las luchas cotidianas, las que son por concesiones y reformas como las que tienden a rupturas, que pueda preservarse en los momentos de repliegue y expandirse cuando el chavismo se debilita, que tenga agencia más allá de dirigencias políticas corruptas y gastadas o de las combinaciones de la “comunidad internacional” y sobre todo, no puede concebir uno que no dependa de una clase política tradicional que lo organiza todo desde arriba y establece las agendas…. Es cierto que la idea tras el llamado “frente amplio” fue corregir un poco eso y también la “operación libertad” tenía esa intención, pero desde el punto de vista de aparatos y burocracias fallidas incapaces de animar o coordinar luchas, y característicamente, luego de que la dirigencia política, en 2017 y 2019, saboteó ella misma la lucha, es decir, ex post factum y con arrepentimiento y mala conciencia. La operación libertad define tan claramente todo lo que Guaido no quiso hacer cuando desmovilizó a las grandes ciudades venezolanas ofreciéndoles que todo iba a ser resuelto con el poder de los EEUU o la enrevesada maniobra de la “ayuda humanitaria”.

Así, el Guaidocismo sintetizó ambas tendencias, reunió ambos polos: la fé en una salvadora comunidad internacional que eliminaría al chavismo y reconstruir a Venezuela o que haría finalmente posible el diálogo y la reconciliación. Pese a que las primeras semanas de 2019 vieron levantamientos sin precedentes y que 2018 fue un año de protestas y luchas sindicales, de que luego se producirían rupturas en lo más alto de la cúpula militar chavista, Guaidó personificó, en un año de levantamientos globales, la idea de que era IMPOSIBLE que los venezolanos tuvieran control o siquiera participación en su propio destino: el apagón, la nueva oleada de emigración, y el recrudecimiento de la crisis en el primer semestre de 2019 fueron más bien consecuencias que causas de la desmovilización que el antichavismo considera irreversible pues con las calles abandonadas, sin casi ningún tipo de desobediencia civil en juego, se vió lo limitados que eran los recursos y los planes tanto de la oposición como de aquella comunidad internacional que, se suponía, iba a resolver desde afuera y desde arriba los problemas de los venezolanos y como hacían falta fuerzas activas, físicas, en el terreno.

El fracaso de la enrevesada maniobra de la “ayuda internacional” y de los muchos diálogos y negociaciones (basadas en fuerzas que no eran las de los venezolanos) es el fracaso global del antichavismo, así como el triunfo del chavismo es imponer una lógica de guerra y hacer de la promesa del diálogo una especie de arma, de instrumento de confusión.

Así, el alfa y el omega del antichavismo queda bien definido: o el momento en que todos entran en razón, o el momento en que se acaba con el mal de un solo golpe, nunca el momento en que la lucha inicia para no acabar, la “hora 0” en que no se retrocede, en que se mantiene, aunque sea, el mínimo de lucha posible: desde el rechazo y la desobediencia hasta la rebelión abierta según lo que permitan las circunstancias. Lo terrible es que esta desmovilización es casi autopoietica y el antichavismo ve en la desmovilización que ha causado, la justificación para no luchar, la ratificación de lo imposible que es la lucha y de lo débiles y lastimosos que son los venezolanos y como requieren de la salvación o el entendimiento con sus opresores.

Y es cierto que, perdida la coyuntura abierta entre enero y marzo, multiplicada la emigración, tras el trauma de los apagones y con una represión creciente cualquier escalada en la luchas, sea para producir una ruptura, sea para presionar desde dentro a una negociación parece inviable. Pero aún así, la vida persiste: la rebelión o la movilización colectiva que no se dio, se ha convertido en millones de combates individuales, millones de fugas, de estrategias de sobrevivencia, que aunque insuficientes son lo que puede hacer la gente tras haber sido pulverizada no solo por el chavismo sino por una oposición que ya ha saboteado la lucha al menos dos veces, en 2017 y 2019. El chavismo ya estaba en un proceso de normalizarse, de consolidarse a la manera de Mugabe y Duvalier cuando su propio resentimiento, su propia desesperación le hizo dar un traspié al tratar de liquidar a una Asamblea Nacional que no tiene más relevancia que la que le da el ser reprimida.

En esas condiciones ya los venezolanos han buscado fugarse y rechazar al chavismo pero también los fracasos constantes del antichavismo, su cultura de la derrota. Ya en este momento, y ante un mundo cada vez más desastroso y confuso la pregunta que queda es si, en el futuro, la liberación de los venezolanos pasará, como ahora, por el éxodo y la fuga, o si en los años que viene la oposición venezolana superará el atavismo antichavista y, como en otros países del mundo, como ocurre desde hace casi 40 años, será la gente del común la que organice y protagonice la lucha por su propia libertad y no los espectadores de las peripecias de políticos “demócratas” que pierden incluso cuando van ganando.

Fragmentos de Frantz Fanon (I): Sobre el intelectual colonizado y los saberes que nacen de la lucha

Lo que sigue a continuación es una selección de fragmentos de Frantz Fanon de su obra culmen Los condenados de la tierra. La obra fue editada en castellano por el Fondo de Cultura Económica de México por primera vez en el año 1962, una año después de su muerte. Frantz Fanon fue un pensador, psiquiatra y militante socialista caribeño, nacido en la isla de Martinica, bajo administración colonial francesa. Frantz Fanon viajó intensamente, fue un escritor prolífico y un pensador visionario. Trató de plasmar su visión sobre los procesos de descolonización, las luchas de liberación y los nacionalismos africanos en la obra que escribiría ya enfermo de cáncer a finales de los años cincuenta, Los condenados de la tierra, es una obra escrita con la angustia que trata de reflejar todos los debates, discusiones políticas y reflexiones en torno a la cuestión de la descolonización y los procesos políticos emancipadores en África pero en una mirada anti-colonial global en perspectiva con America Latina y Asia.

Lo que sigue a continuación es una selección de fragmentos de Frantz Fanon de su obra culmen Los condenados de la tierra. La obra fue editada en castellano por el Fondo de Cultura Económica de México por primera vez en el año 1962, una año después de su muerte. Frantz Fanon fue un pensador, psiquiatra y militante socialista caribeño, nacido en la isla de Martinica, bajo administración colonial francesa. Fue combatiente de la II Guerra Mundial contra el nazismo junto al ejército francés, del que más tarde sería degradado por ser un ciudadano de las coloniales. Tras la II Guerra mundial permaneció unos años en la Francia metropolitana, para estudiar medicina y psiquiatría, donde conocería a personalidades como Maurice Merleau-Ponty o Jean Paul Sartre con quien tendrá una importante y sincera amistad. En el año 1953 se traslada a Argelia para ejercer como psiquiatra en la ciudad de Bilda. Al año siguiente,en 1954, comienza la Guerra de liberación de Argelia y Fanon se une de forma clandestina al Frente de Liberación de Argelia, en el que ocupará altos cargos, además ser uno de sus intelectuales orgánicos más importantes. Fanon sería nombrado Embajador de la República Provisional de Argelia, en Ghana, país gobernado por el primer presidente anti-colonial y panafricano del continente Kwame Nkruma quien entre el 1957 y el 1961 había proclamado la independencia y estaban en procesos de constituir la República de Ghana. Frantz Fanon viajó intensamente, fue un escritor prolífico y un pensador visionario. Trató de plasmar su visión sobre los procesos de descolonización, las luchas de liberación y los nacionalismos africanos en la obra que escribiría ya enfermo de cáncer a finales de los años cincuenta, Los condenados de la tierra, es una obra escrita con la angustia que trata de reflejar todos los debates, discusiones políticas y reflexiones en torno a la cuestión de la descolonización y los procesos políticos emancipadores en África pero en una mirada anti-colonial global en perspectiva con America Latina y Asia. Los fragmentos que aquí recogemos son tres extractos de su obra Los condenados de la tierra, que hacen referencia al papel de los intelectuales, de los cuadros teóricos, escritores y sectores de la cultura en los procesos de de descolonización y en las luchas de liberación nacional. Los fragmentos han sido seleccionados todos de la misma obra y no han sido modificados en su estructura ni en su redacción, respetando la traducción al castellano de la tercera edición de la obra editada por el FCE de México, del año 1983.

El contexto colonial, hemos dicho, se caracteriza por la dicotomía que inflige al mundo. La descolonización unifica ese mundo, quitándole por una decisión radical su heterogeneidad, unificándolo sobre la base de la nación, a veces de la raza. Conocemos esa frase feroz de los patriotas senegaleses, al evocar las maniobras de su presidente Senghor: «Hemos pedido la africanización de los cuadros, y resulta que Senghor africaniza a los europeos.» Lo que quiere decir que el colonizado tiene la posibilidad de percibir en una inmediatez absoluta si la descolonización tiene lugar o no: el mínimo exigido es que los últimos sean los primeros. Pero el intelectual colonizado aporta variantes a esta demanda y, en realidad, las motivaciones no parecen faltarle: cuadros administrativos, cuadros técnicos, especialistas. Pero el colonizado interpreta esos salvoconductos ilegales como otras tantas .maniobras de sabotaje y no es raro oír a un colonizado declarar aquí y allá: «No valía la pena, entonces, ser independientes…».

En las regiones colonizadas donde se ha llevado a cabo una verdadera lucha de liberación, donde la sangre del pueblo ha corrido y donde la duración de la fase armada ha favorecido el reflujo de los intelectuales sobre bases populares, se asiste a una verdadera erradicación de la superestructura bebida por esos intelectuales en los medios burgueses colonialistas. En su monólogo narcisista, la burguesía colonialista, a través de sus universitarios, había arraigado profundamente, en efecto, en el espíritu del colonizado que las esencias son eternas a pesar de todos los errores imputables a los hombres. Las esencias occidentales, por supuesto. El colonizado aceptaba lo bien fundado de estas ideas y en un repliegue de su cerebro podía descubrirse un centinela vigilante encargado de defender el pedestal grecolatino. Pero, durante la lucha de liberación, cuando el colonizado vuelve a establecer contacto con su pueblo, ese centinela ficticio se pulveriza. Todos los valores mediterráneos, triunfo de la persona humana, de la claridad y de la Belleza, se convierten en adornos sin vida y sin color. Todos esos argumentos parecen ensambles de palabras muertas. Esos valores que parecían ennoblecer el alma se revelan inutilizables porque no se refieren al combate concreto que ha emprendido el pueblo.

Y, en primer lugar, el individualismo. El intelectual colonizado había aprendido de sus maestros que el individuo debe afirmarse. La burguesía colonialista había introducido a martillazos, en el espíritu del colonizado, la idea de una sociedad de individuos donde cada cual se encierra en su subjetividad, donde la riqueza es la del pensamiento. Pero el colonizado qué tenga la oportunidad de sumergirse en el pueblo durante la lucha de liberación va a descubrir la falsedad de esa teoría. Las formas de organización de la lucha van a proponerle ya un vocabulario inhabitual. El hermano, la hermana, el camarada son palabras proscritas por la burguesía colonialista porque, para ella, mi hermana es mi cartera, mi camarada mi compinche en la maniobra turbia. El intelectual colonizado asiste, en una especie de auto de fe, a la des-trucción de todos sus ídolos: el egoísmo, la recriminación orgullosa, la imbecilidad infantil del que siempre quiere decir la última palabra. Ese intelectual colonizado, atonizado por la cultura colonialista, descubrirá igualmente la consistencia de las asambleas de las aldeas, la densidad de las comisiones del pueblo, la extraordinaria fecundidad de las reuniones de barrio y de célula. Los asuntos de cada uno ya no dejarán jamás de ser asuntos de todos porque, concretamente, todos serán descubiertos por los legionarios y asesinados, o todos se salvarán. La indiferencia hacia los demás, esa forma atea de la salvación, está prohibida en este contexto.

Se habla mucho desde hace tiempo de la autocrítica: ¿se sabe acaso que fue primero una institución africana? Ya sea en los djemaas de África del Norte o en las reuniones de África Occidental, la tradición quiere que los conflictos que estallan en una aldea sean debatidos en público. Autocrítica en común, sin duda, con una nota de humor, sin embargo, porque todo el mundo se siente sin presiones, porque en última instancia todos queremos las mismas cosas. El cálculo, los silencios insólitos, las reservas, el espíritu subterráneo, el secreto, todo eso lo abandona el intelectual a medida que se sumerge en el pueblo. Y es verdad que entonces puede decirse que la comunidad triunfa ya en ese nivel, que segrega su propia luz, su propia razón.
Pero puede suceder que la descolonización se produzca en regiones que no han sido suficientemente sacudidas por la lucha de liberación y allí se encuentran esos mismos intelectuales hábiles, maliciosos, astutos. En ellos se encuentran intactas las formas de conducta y de pensamiento recogidas en el curso de su trato con la burguesía colonialista. Ayer niños mimados del colonialismo, hoy de la autoridad nacional, organizan el pillaje de los recursos nacionales. Despiadados, suben por combinaciones o por robos legales: importación-exportación, sociedades anónimas, juegos de bolsa, privilegios ilegales, sobre esa miseria actualmente nacional. Demandan con insistencia la nacionalización de las empresas comerciales, es decir, la reserva de los mercados y las buenas ocasiones sólo para los nacionales.
Doctrinalmente, proclaman la necesidad imperiosa de nacionalizar el robo de la nación. En esa aridez del periodo nacional, en, la fase llamada de austeridad, el éxito de sus rapiñas provoca rápidamente la cólera la violencia del pueblo. Ese pueblo miserable e independiente, en el contexto africano e internacional actual, adquiere la conciencia social a un ritmo acelerado. Las pequeñas individualidades no tardarán en comprenderlo. Para asimilar la cultura del opresor y aventurarse en ella, el colonizado ha tenido que dar garantías. Entre otras, ha tenido que hacer suyas las formas de pensamiento de la burguesía colonial. Esto se comprueba en la ineptitud del intelectual colonizado para dialogar. Porque no sabe hacerse inesencial frente al objeto o la idea. Por el contrario, cuando milita en el seno del pueblo se maravilla continuamente. Se ve literalmente desarmado por la buena fe y la honestidad del pueblo. El riesgo permanente que lo acecha entonces es hacer populismo. Se transforma en una especie de bendito-sí-sí, que asiente ante cada frase del pueblo, convertida por él en sentencia. Pero el fellah, el desempleado, el hambriento no pretende la verdad. No dice que él es la verdad, puesto que lo es en su ser mismo.

El intelectual se comporta objetivamente, en esta etapa, como un vulgar oportunista. Sus maniobras, en realidad, no han cesado. El pueblo no piensa en rechazarlo ni en acorralarlo. Lo que el pueblo exige es que todo se ponga en común. La inserción del intelectual colonizado en la marea popular va a demorarse por la existencia en él de un curioso culto por el detalle. No es que el pueblo sea rebelde, si se le analiza. Le gusta que le expliquen, le gusta comprender las articulaciones de un razonamiento, le gusta ver hacia dónde va. Pero el intelectual colonizado, al principio de su cohabitación con el pueblo, da mayor importancia al detalle y llega a olvidar la derrota del colonialismo, el objeto mismo de la lucha. Arrastrado en el movimiento multiforme de la lucha, tiene tendencia a fijarse en tareas locales, realizadas con ardor, pero casi siempre demasiado solemnizadas. No ve siempre la totalidad. Introduce la noción de disciplinas, especialidades, campos, en esa terrible máquina de mezclar y triturar que es una revolución popular. Dedicado a puntos precisos del frente, suele perder de vista la unidad del movimiento y, en caso de fracaso local, se deja llevar por la duda, la decepción. El pueblo, al contrario, adopta desde el principio posiciones globales. La tierra y el pan: ¿qué hacer para obtener la tierra y el pan? Y ese aspecto preciso, aparentemente limitado, restringido del pueblo es, en definitiva, el modelo operatorio más enriquecedor y más eficaz.

El problema de la verdad debe solicitar igualmente nuestra atención. En el seno del pueblo, desde siempre, la verdad sólo corresponde a los nacionales. Ninguna verdad absoluta, ningún argumento sobre la transparencia del alma puede destruir esa posición. A la mentira de la situación colonial, el colonizado responde con una mentira semejante. La conducta con los nacionales es abierta; crispada e ilegible con los colonos. La verdad es lo que precipita la dislocación del régimen colonial y pierde a los extranjeros. En el contexto colonial no existe una conducta regida por la verdad. Y el bien es simplemente lo que les hace mal a los otros.
Se advierte entonces que el maniqueísmo primario que regía la sociedad colonial se conserva intacto en el periodo de descolonización. Es que el colono no deja de ser nunca el enemigo, el antagonista, precisamente el hombre que hay que eliminar. El opresor, en su zona, hace existir el movimiento, movimiento de dominio, de explotación, de pillaje. En la otra zona, la cosa colonizada, arrollada, expoliada, alimenta como puede ese movimiento, que va sin cesar desde las márgenes del territorio a los palacios y los muelles de la «metrópoli». En esa zona fija, la superficie está quieta, la palmera se balancea frente a las nubes, las olas del mar rebotan sobre los guijarros, las materias primas van y vienen, legitimando la presencia del colono mientras que agachado, más muerto que vivo, el colonizado se eterniza en un sueño siempre igual. El colono hace la historia. Su vida es una epopeya, una odisea. Es el comienzo absoluto: «Esta tierra, nosotros la hemos hecho.» Es la causa permanente: «Si nos vamos, todo está perdido, esta tierra volverá a la Edad Media.» Frente a él, seres embotados, roídos desde dentro por las fiebres y las costumbres ancestrales, constituyen un marco casi mineral del dinamismo innovador del mercantilismo colonial.

El colono hace la historia y sabe que la hace. Y como se refiere constantemente a la historia de la metrópoli, indica claramente que está aquí como prolongación de esa metrópoli. La historia que escribe no es, pues, la historia del país al que despoja, sino la historia de su nación en tanto que ésta piratea, viola y hambrea. La inmovilidad a que está condenado el colonizado no puede ser impugnada sino cuando el colonizado decide poner término a la historia de la colonización, a la historia del pillaje, para hacer existir la historia de la nación, la historia de la descolonización (1).
Si quisiéramos encontrar a través de las obras de los escritores colonizados las diferentes fases que caracterizan esa evolución, veríamos perfilarse ante nuestros ojos un panorama en tres tiempos. En una primera fase, el intelectual colonizado prueba que ha asimilado la cultura del ocupante. Sus obras corresponden punto por punto a las de sus homólogos metropolitanos. La inspiración es europea y fácilmente pueden ligarse esas obras a una corriente bien definida de la literatura metropolitana. Es el periodo asimilacionista integral. Se encontrarán en esta literatura del colonizado parnasianos simbolistas y surrealistas.

En un segundo momento, el colonizado se estremece y decide recordar. Este periodo de creación corresponde aproximadamente a la re-inmersión que acabamos de describir. Pero como el colonizado no está inserto en su pueblo, como mantiene relaciones de exterioridad con su pueblo, se contenta con recordar. Viejos episodios de la infancia serán recogidos del fondo de la memoria; viejas leyendas serán reinterpretadas en función de una estética prestada y de una concepción del mundo descubierta bajo otros cielos. Algunas veces esa literatura previa al combate estará dominada por el buen humor y la alegoría. Periodo de angustia, de malestar, experiencia de la muerte, experiencia de la náusea. Se vomita, pero ya, por debajo, se prepara la risa.

Por último, en un tercer periodo, llamado de lucha, el colonizado —tras haber intentado perderse en el pueblo, perderse con el pueblo— va por el contrario a sacudir al pueblo. En vez de favorecer el letargo del pueblo se transforma en el que despierta al pueblo. Literatura de combate, literatura revolucionaria, literatura nacional. En el curso de esta fase un gran número de hombres y mujeres que antes no habían pensado jamás en hacer una obra literaria, ahora que se encuentran en situaciones excepcionales, en prisión, en la guerrilla o en víspera de ser ejecutados sienten la necesidad de expresar su nación, de componer la frase que exprese al pueblo, de convertirse en portavoces de una nueva realidad en acción. El intelectual colonizado se dará cuenta, sin embargo, más tarde o más temprano, de que no se prueba la nación con la cultura, sino que se manifiesta en la lucha que realiza el pueblo contra las fuerzas de ocupación. Ningún colonialismo recibe su legitimidad de la inexistencia cultural de los territorios que domina. Jamás se avergonzará al colonialismo desplegando ante su mirada tesoros culturales desconocidos. El intelectual colonizado, en el momento mismo en que se inquieta por hacer una obra cultural no se da cuenta de que utiliza técnicas y una lengua tomadas al ocupante. Se contenta con revestir esos instrumentos de un tono que pretende ser nacional, pero que recuerda extrañamente al exotismo. El intelectual colonizado que vuelve a su pueblo a través de las obras culturales se comporta de hecho como un extranjero. Algunas veces no vacilará en utilizar los dialectos para manifestar su voluntad de estar lo más cerca posible del pueblo, pero las ideas que expresa, las preocupaciones que lo invaden no tienen nada en común con la situación concreta que conocen los hombres y mujeres de su país. La cultura hacia la cual se inclina el intelectual no es con frecuencia sino un acervo de particularismos. Queriendo apegarse al pueblo, se apega al revestimiento visible. Pero ese revestimiento no es sino el reflejo de una vida subterránea, densa, en perpetua renovación. Esa objetividad, que salta a la vista y que parece caracterizar al pueblo no es, en realidad, sino el resultado inerte y ya negado de adaptaciones múltiples y no siempre coherentes de una sustancia más fundamental que está en plena renovación. El hombre de cultura, en vez de ir en busca de esa sustancia, va a dejarse hipnotizar por esos jirones momificados que, estabilizados, significan por el contrario la negación, la superación, la invención. La cultura no tiene jamás la traslucidez de la costumbre. La cultura evade eminentemente toda simplificación. En su esencia, se opone al hábito que es siempre un deterioro de la costumbre. Querer apegarse a la tradición o reactualizar las tradiciones abandonadas es no sólo ir contra la historia sino contra su pueblo. Cuando un pueblo sostiene una lucha armada o aun política contra un colonialismo implacable, la tradición cambia de significado. Lo que era técnica de resistencia pasiva puede ser radicalmente condenado en este periodo. En un país subdesarrollado en fase de lucha las tradiciones son fundamentalmente inestables y surcadas de corrientes centrifugas. Por eso el intelectual corre el riesgo, frecuentemente, de ir a contracorriente. Los pueblos que han luchado son cada vez más impermeable a la demagogia y si se trata de seguirlos demasiado se muestra uno como vulgar oportunista, como retardatario (2).

El hombre colonizado que escribe para su pueblo, cuando utiliza el pasado debe hacerlo con la intención de abrir el futuro, de invitar a la acción, de fundar la esperanza. Pero para asegurar la esperanza, para darle densidad, hay que participar en la acción, comprometerse en cuerpo y alma en la lucha nacional. Puede hablarse de todo, pero cuando se decide hablar de esa cosa única en la vida de un hombre que representa el hecho de abrir el horizonte, de llevar la luz a la propia tierra, de levantarse a sí mismo y a su pueblo, entonces hay que colaborar muscularmente (3).

No hay un combate cultural que se desarrolle paralelamente a la lucha popular. No hay que contentarse, pues, con rastrear en el pasado del pueblo para encontrar allí elementos de coherencia que enfrentar a las empresas falsificadoras y peyorativas del colonialismo. Hay que trabajar, luchar con el mismo ritmo que el pueblo para precisar el futuro, preparar el terreno donde ya crecen retoños vigorosos. La cultura nacional no es el folklore donde un populismo abstracto ha creído descubrir la verdad del pueblo. No es esa masa sedimentada de gestos puros, es decir, cada vez menos atribuibles a la realidad presente del pueblo. La cultura nacional es el conjunto de esfuerzos hechos por un pueblo en el plano del pensamiento para describir, justificar y cantar la acción a través de la cual el pueblo se ha constituido y mantenido. La cultura nacional, en los países subdesarrollados, debe situarse, pues, en el centro mismo de la lucha de liberación que realizan esos países (4).
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Notas
(1)FANON, Frantz. Los condenados de la tierra, Fonde de Cultura Económica, 1983, p. 22- 25.
(2)Ibíd, p. 110-111.
(3)Ibíd, p. 116.
(4)Ibíd, p. 117.

Killing Sulaimani – Como el carnicero del pueblo sirio se tornó un héroe anti-imperialista

 

por Hawzhin Azeez*

Vivimos en un mundo donde a menudo olvidamos que múltiples verdades pueden coexistir al mismo tiempo. En una era de conglomerados mediáticos que regurgitan los mismos eslóganes y titulares a favor de la guerra, y en un momento en que los fracasos de la izquierda son fuertes y vastos, la verdad a menudo se reduce a una perspectiva simplista y maniquea de blanco y negro. Estados Unidos / Irán: los antiimperialistas que han apoyado durante mucho tiempo la brutalidad del régimen de Assad en nombre de la praxis ideológica de izquierda están defendiendo con enojo a otro régimen brutal y violento, Irán, sin tener en cuenta los hechos y realidades históricas; sin tener en cuenta la realidad de las vidas de millones de iraníes aterrorizados, violados y oprimidos en silencio; sin considerar la realidad cotidiana de los oprimidos bajo una dictadura brutal que es solo la segunda detrás de China en la ejecución de disidentes, artistas, feministas y activistas de derechos humanos. Sin embargo, los imperialistas anti-estadounidenses convirtieron a Sulaimani en una figura heroica y estoica, llena de carisma y confianza en sí mismo, un héroe que luchó valientemente contra ISIS y salvó al pueblo iraní, en contraste directo con la vívida incoherencia e imprudencia de Trump. ¿Desde cuándo el antiimperialismo significaba ser ávidos partidarios de dictadores malvados en lugar de oprimidos y colonizados?

Aquí hay algunas verdades básicas sobre la situación actual entre Estados Unidos e Irán:

1.- Sulaimani era un carnicero y un instrumento de violencia indirecta iraní que aterrorizaba a millones de personas en Irán, Irak, Siria, Líbano, Yemen, etc. Una de sus funciones principales era suministrar a Hezbolá un caudal constante de misiles y cohetes, y desplegar silenciosamente a 50,000 militares iraníes en Siria en apoyo del brutal régimen de Assad. Jugó un papel decisivo en la tragedia en curso en Yemen, a pesar del apoyo directo de Irán a los houthis. Su papel para evitar que ISIS ingrese a Irán puede atribuirse en gran medida a la división chií-sunni (ISIS es sunni, Irán es un ávido régimen chií). Su papel en la lucha contra ISIS en Siria tuvo más que ver con el apoyo al régimen de Assad y la eliminación de un grupo sunni rival que se ocupó directamente de su propia hegemonía regional; en lugar de que Sulaimani se preocupe por la paz y la seguridad de la gente común. Al participar en estas medidas extranjeras, fue el líder de las notorias fuerzas Quds que aterrorizan, ejecutan, espían y secuestran a las fuerzas prodemocráticas, de derechos de las mujeres y de derechos humanos en Irán.

Cientos de miles murieron como resultado del papel de Sulaimani en el logro de los objetivos regionales de Irán. Su participación en estos países tuvo un impacto directo en las aspiraciones democráticas de los kurdos, sirios, iraníes y otras minorías oprimidas en la región.

2.- Irán es un régimen ruin. El único grupo de iraníes que realmente lamentan la ejecución de Sulaimani son los iraníes conservadores, aliados con los mullah que gobiernan el régimen. Sí, Sulaimani representaba el nacionalismo iraní, pero en un molde muy específico y estrecho que se ajustaba a la visión de Irán del ayatollah. La mayoría de los iraníes, iraquíes y sirios conmemoran en silencio, si no abiertamente (aunque con cansancio) la muerte de Sulaimani. También saben que matar a un jefe de figura simbólica, que ya es reemplazado por el general de brigada Ismail Ghanni, una figura aún más conservadora y notoria del régimen iraní, no pone fin a una política implementada y ampliamente propagada por el ayatollah.

3) Estados Unidos es un régimen ruin, con una memoria tristemente corta e incapaz de usar las lecciones aprendidas de casos pasados, comenzando guerras convencionales a través de intervenciones directas, invasiones o políticas imprudentes como el asesinato del segundo carnicero más brutal dentro de la notoria seguridad iraní.

Se reconoce que Irán es mucho más medido y contenido en su respuesta, no porque muestre un nivel mucho más alto de respeto por los terrores de la guerra y respete la vida de sus propios ciudadanos; sino que, en lugar de usar su poder blando a través de medios económicos, políticos o militares, implementa cuidadosamente sus políticas. Se mide. Es cuidadoso en utilizar a sus «abogados» para implementar clandestina y secretamente sus vastas aspiraciones y agendas regionales. Su única lealtad es mantener su única continuidad mientras consolida sus objetivos de establecer divisiones chií-sunni. Existe una unidad,  una coherencia con la política exterior iraní y su implementación del poder blando −especialmente en relación con la reciente inconsistencia en la política exterior de Estados Unidos bajo Trump. Es por eso que un informe reciente del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos indicó que Irán es la mayor influencia en la región. Es por eso que Irán aún no ha respondido de la misma manera imprudente que Trump al ejecutar a Sulaimani.

Finalmente, los ciudadanos comunes de Medio Oriente, especialmente de Irán e Irak, no quieren una guerra con los Estados Unidos. Quieren la eliminación del régimen de los ayatollah que continúa aterrorizándolos e influyendo en sus realidades diarias como su propia seguridad e intereses nacionales, pero no de la misma manera que Saddam fue removido en 2003. Esta fue una invasión que resultó en el fracaso de Irak como estado, el aumento de ISIS y el nivel incomprensible de violencia que se produjo como resultado, el genocidio de Yazidi, el aumento de las fuerzas de Hshed al-Shahbi respaldadas por Irán, y más. Ninguna persona sana quiere la guerra. Ninguna persona que ama la democracia quiere la guerra con Irán. Del mismo modo, las sanciones sólo ejercen más presión sobre el pueblo que ya sufre en Irán, que está experimentando una crisis económica. El cambio de régimen debe tener lugar internamente, orgánicamente y como resultado de las voces y acciones del pueblo de Irán. Cualquier otra cosa huele a intervencionismo e imperialismo− y nunca será visto como legítimo.

Aquí hay algunas verdades básicas finales: puedes estar entusiasmado con el final de Sulaimani y aun así estar en contra de la guerra. Puedes condenar la forma en que Sulaimani fue ejecutado, pero aún estás aliviado de que ya no esté para aterrorizar a la gente. Puedes ser anti anti-EUA y dictadura y brutalidad anti-iraní. Trump es un megalómano peligroso. Los ayatollah también son culpables, desangrando a millones en toda la región, financiando grupos terroristas y guerras de poder. Que Sulaimani muera como carnicero, con un final ilegal apropiado, lo mismo que distribuyó a miles, sin convertirlo en un héroe antiimperialista del pueblo, y, por extensión, justificando el régimen iraní. La única lealtad que debe tener debe ser con la gente común de Irán, Irak y la región. Es 2020 y es hora de que comencemos a ver estos problemas en todas sus complejidades.

 

*La Dra. Hawzhin Azeez es una académica kurda, activista, poeta y feminista interseccional del sur de Kurdistán (norte de Irak). Nacida durante la primera Guerra del Golfo entre Irán-Iraq (1980-1988), su identidad política estuvo fuertemente enmarcada por sus primeras experiencias de guerra, particularmente el terrorismo patrocinado por el estado contra los kurdos tanto bajo el régimen de Saddam como la recién emergida República Islámica de Irán.

 

Traducción: Santiago de Arcos−Halyburton