De Diosa a esclava. En la ruinas de la divina tierra del loto sagrado

Por Nourhán ElshamyInterprete cultural egipcia. Defensora de los derechos humanos.

Detrás del valle del río Nilo, ahí donde la armonía universal se unió a él para cultivar a la flor de loto de azul sagrado, que creció en la tierra oscura y que después fue transformado en forma de Mujer; era la madre de la sabiduría, y la musa del verso. Era una vela que con la luz de su llama iluminaba la libertad. Era una creación de hermosura diáfana. Ella tenía en la frente una pluma que hablaba de  justicia, y en la mano llevaba la llave de Anj “La llave de la vida de los antiguos egipcios”.

Maat
La Diosa Maat

Maat la diosa egipcia declaró la primera constitución de la justicia y la paz de la historia:

1) No matar y no permitir que nadie lo haga.

2) No traicionar a la persona que amas o a tu cónyuge.

3) No vivir en la cólera.

4) No diseminar terror en las personas.

5) No asaltar y no provocar dolor al prójimo.

6) No sacar provecho del prójimo y no practicar la esclavitud.

7) No hacer daños que puedan provocar dolor al hombre o a los animales.

8) No causar derramamiento de lágrimas.

9) Respetar al prójimo.

10) No robar lo que no te pertenece.

11) No comer más alimento del que te corresponda.

12) No dañar a la Naturaleza.

13) No privar a nadie de lo que ama.

14) No decir falso testimonio.

15) No mentir para hacer daño a los demás.

16) No imponer tus ideas a los demás.

17) No actuar para hacer daño a los demás.

18) No hablar de asuntos de los demás.

19) No escuchar a escondidas asuntos de los demás.

20) No ignorar la Verdad y la Justicia.

21) No juzgar mal a los demás sin conocerlos.

22) Respeta todos los lugares sagrados.

23) Respeta y ayuda a quien sufre.

24) No te enfades sin válidas razones.

25) No obstaculizar nunca el flujo del agua.

26) No derrochar nunca agua para tus necesidades.

27) No contaminar la tierra.

28) No usar el nombre de los Neteru en vano.

29) No despreciar las creencias de los demás.

30) No aprovecharse de la fe de los demás para hacer el mal.

31) No rezar demasiado ni demasiado poco a los Dioses.

32) No aprovecharse de los bienes del vecino.

33) Respetar a los difuntos.

34) Respetar los días sagrados incluso aunque no creas.

35) No robar las ofrendas hechas a los Dioses utilizándolas para ti mismo.

36) No despreciar los ritos sagrados incluso aunque no te agraden.

37) No matar a los animales sin una razón seria.

38) No actuar con insolencia.

39) No actuar con arrogancia.

40) No presumir de tu bienestar ante los demás. Etc.

Así era la mujer del antiguo Egipto, no tan solo era reina, pero llegó a ser diosa. Era quien ordenaba las leyes, y hacía el equilibrio cósmico. Pero aquella etapa ya despareció hace más de 7000 años por un agujero negro, llevándonos hacia un mundo muy distinto.

Hoy en día la ética de Maat ha sido golpeada por una niebla gris que barrió de manera mortal toda la utopía que dibujó con su pluma de justicia, dejándonos tiradas entre las ruinas.

Pero, ¿cómo son las nietas de Maat? O mejor dicho, ¿cómo es la mujer egipcia en 2018? Quizás ya llegó a tener una vida digna, después de lo que construyó su Abuela Maat.

Pues no, si alguien quiere echar un vistazo: “Que siga los lineamientos: 1º Tápate los oídos, 2º Cierra tus ojos, 3º córtate la lengua. ¡Hola! bienvenidos al mundo donde la justicia y la libertad amanecieron un día en forma de mujer, mientras hoy en día la palabra MUJER se utiliza como insulto y los nombres femeninos son escandalosos si se pronuncian en público. Si es muy necesario llamar a una mujer en alto, pues que sea por un nombre varón familiar, aunque sea su hermano de 5 años. Su voz no se debe oír, su cuerpo está en venta siempre; de una forma legal debajo de la alfombra del matrimonio, o ilegal por acoso sexual. Más del 90% de las mujeres egipcias han sufrido acoso sexual, y no una sola vez! Es una práctica cotidiana.

La actualidad nos devolvió a una edad de barbarie humana; la cabeza de la mujer se ve como un estigma, y se la debe cubrir. Debe mantenerla cubierta por fuera, pero también  por dentro. No puede tener pensamiento propio,  ya que la imaginación está bien controlada por las leyes del país. Se encarcela diariamente a mujeres por escribir, dibujar, cantar, hasta por hablar y discutir, como si tuvieran alergia a todo lo que surge de la creatividad femenina.

La menstruación es de diablo, se considera como un castigo para que nunca olvidamos el mal que hizo Eva por haber pecado mordiendo el fruto prohibido. El placer sexual ha sido  mutilado, para que no sea una deshonra para su familia, ya que la mujer lleva el honor de la familia entre sus piernas, la ‘Virginidad’. Así es el concepto del honor en la actualidad. El cuerpo no tiene utilidad para el placer sexual, funciona igual que un ‘urinario’.

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Las mujeres en Egipto viven en lucha perpetua, tanto interna como externa.

La religión trata a la mujer de mitad de persona frente de las leyes. El hombre hereda el doble que la mujer, así sin más. El hombre tiene el derecho a casarse hasta con 4 a la vez, mientras que  la mujer si está divorciada, solo piensa en casarse de nuevo. Si no lo consigue tiene que prepararse para un fuego de oprobio que se encenderá por todo su mundo.

“Represión + Violencia + Aislamiento = Neurosis.” Esta es la ecuación inhumana que ha sido creada por la religión y las leyes del país para la mujer egipcia.

Quizás este calvario cambie radicalmente algún día, para que las mujeres puedan respirar un aire de libertad, y que solo sea un recuerdo de oscuridad antes del amanecer.

Pero, ¿eso significa que no existen las libertades? Las libertades tienen precio caro, y pagarlo a veces cuesta la vida… A pesar de todo la lucha sigue en marcha.

Más dudas que certezas respecto a la futura estabilidad política y económica en Ecuador

Por Decio Machado y Mauro Baquero
Pese a los esfuerzos realizados desde el Ejecutivo por enrumbar política y económicamente al país en estos últimos meses, múltiples indicadores hacen prever que Ecuador podría estar viviendo una fase preliminar a la inestabilidad política. Signos de esta situación se encuentran enmarcados en los impactos colaterales que tendrán las medidas económicas a las que el Gobierno Nacional se ha visto obligado debido a los graves desequilibrios existentes en la economía nacional, así como a factores externos que podrían desencadenarse durante la última fase de la actual legislatura.

Situación económica
Al cierre del primer semestre del 2018, Ecuador ha incrementado su deuda pública -pese de iniciar un proceso de reducción sobre volumen del Estado- e intenta estabilizar el riesgo país con un consenso público-privado enmarcado en la Ley de Fomento Productivo. Sin embargo, diferentes indicadores auguran una nueva recesión económica dentro de los próximos doce meses.

Fitch Ratings, prestigiosa agencia internacional de calificación crediticia con doble sede de Londres y Nueva York, ha calificado a la deuda publica ecuatoriana de largo plazo en B- (negativa), después de alrededor de 5 años con una calificación B (estable). Entender porqué Ecuador mantuvo una mejor calificación durante el período de estancamiento económico y recesión en los años 2015 y 2016 implica comprender que los indicadores macroeconómicos del sector fiscal se mantenían en aquel momento camuflados en rangos todavía aceptables para el FMI, principalmente una Deuda/PIB que oficialmente se declaraba inferior al 40% y el déficit global inferior a USD 10,000 millones con una tasa de riesgo país que no alcanzaba el 10%. Todo ello además de otros indicadores más subjetivos tales como los derivados de la alianza financiera con China y una supuesta estabilidad política e institucional en la cual no habían aflorado aún los notables escándalos de corrupción hoy destapados.
Con la llegada de Richard Martínez al Ministerio de Economía y Finanzas, lo que implicó el cambio de rumbo de la política económica nacional, la economía ecuatoriana ha logrado semi-estabilizar la tasa de riesgo país que se había disparado tras la investidura del actual Presidente de la República. Sin embargo, con la clarificación oficial de los datos económicos -algo que se había mantenido en penumbra durante el periodo anterior- las opciones de acceso al nuevo financiamiento que necesita el Estado se limitan y complejizan.
De acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) la deuda pública ecuatoriana se ubica en USD 48,409.70 millones, que representa el 46.5% del PIB 2018 al cierre de julio del presente año. A pesar de que desde el mes de mayo se están publicando boletines mensuales de deuda por parte del MEF, aún no se contabilizan rubros como los de preventa petrolera, préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) por terremoto, pasivos contingentes, emisión nueva de Certificados de Tesorería (CETES) y garantías del Estado a gobiernos descentralizados y empresas públicas.

Según el Informe Prospectiva, uno de los análisis político-económicos más completos existentes en el país, se estima que en el mismo periodo de cierre -contabilizando los rubros excluidos por el MEF- la deuda publica asciende a USD 57,294.96 millones y representa el 55.08% del PIB. Todo ello pese a que entre abril y julio la estrategia del Estado haya logrado una reducción de USD 296 millones gestionando la deuda interna, lo cual no ha impedido que la deuda externa continúe al alza debido a los intereses generados mensualmente.

Otro de los parámetros que afecta negativamente a la calificación de riesgo es el déficit fiscal que Ecuador arrastra desde el cierre del ejercicio 2010. De acuerdo con información del Banco Central del Ecuador (BCE), el Estado cerró el 2017 con un déficit fiscal primario -el cual no contabiliza intereses de deuda- de USD 2,243.90 millones. A esto hemos de agregar que para el presente ejercicio fiscal 2018 el Estado pronosticó un nuevo déficit global (déficit primario + intereses por deuda) de USD 9,515.45 millones, dando un acumulado (2017+2018) de USD 11,759.35 millones de brecha financiera hasta diciembre
El gobierno ya ha logrado disminuir esta brecha en USD 5,879.65 millones con deuda externa y operaciones locales que no se denominan deuda. En los mercados internacionales USD 3,000 millones en Bonos Soberanos (enero) y recibiendo USD 929.80 millones de fuentes bilaterales y multilaterales que comprenden: USD 368.8 millones del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) -junio- y USD 561 millones con la renegociación de ventas anticipadas de petróleo con UNIPEC, Petrochina y PetroTailandia (mayo).
En el mercado local el Gobierno ha logrado financiar con operaciones que no se consideran deuda USD 1,950 millones distribuidos en la colocación de CETES por USD 450 millones (junio) adquiridos entre la Corporación Eléctrica del Ecuador -CELEC- (USD 350 millones) y la Corporación Nacional de Electricidad -CNEL- (USD 100 millones), así como la reducción del déficit fiscal primario en USD 1,500 millones entre los meses julio del pasado año y el presente con el programa de optimización y reducción del Estado.
A pesar de estos esfuerzos, Ecuador aun requería financiar USD 5,879.70 millones a julio del presente ejercicio fiscal. Fitch Ratings considera que este saldo podría ser gestionado con operaciones en los mercados internacionales, emisión de deuda interna y acumulación de pagos atrasados a proveedores del Estado. Sin embargo, el Informe Prospectiva estima que el acceso a los bilaterales y multilaterales aún tiene un costo alto para la frágil economía ecuatoriana. La tasa de interés EMBI (Emerging Markets Bonds Index) gestionado por JP Morgan Chase -una de las empresas financieras más antiguas del mundo- se mantiene en 6.83% promedio desde el 1 mayo de 2018, mientras que la media de Latinoamérica se ubica en 4.12%, motivo por el cual Ecuador debe enfocarse en reducir su volatilidad en lo que resta del año para conseguir financiamiento externo apropiado ya que el mercado nacional es poco profundo y ofrece limitado financiamiento adicional.
La última operación financiera del Estado ha sido la firma de un acuerdo de financiamiento de corto plazo con Goldman Sachs, unos de los grupos de banca de inversión y de valores más grande del planeta, el cual incluye un millonario colateral de especie de garantía. Este convenio provee al Estado de un crédito de USD 500 millones que se ingresaron el 31 de agosto a las reservas internacionales para libre disponibilidad. El préstamo tiene un plazo de cuatro años y una tasa de interés de 6.55%. La firma de este acuerdo implicó para Ecuador entregar como colateral de estos recursos líquidos USD 1,200 millones en bonos entre inversionistas, los cuales funcionan como una especie de “letra de cambio” que entrega el país a cambio del préstamo y que generan un interés a favor de Goldman Sachs pese a que no serán negociados en el mercado internacional y que serán devueltos cuando Ecuador termine de pagar el crédito (estos se encuadra en operaciones Repo, es decir, operaciones de recompra en la que una entidad financiera vende a un inversor un activo con el compromiso de comprarlo en una fecha determinada a un precio determinado).
Por otro lado, la reducción del aparato estatal, eliminación del subsidio de gasolina super y la recaudación por condonación de intereses, multas y recargos a deudores morosos con el fisco solo lograrán recaudar -en el mejor de los casos- alrededor de USD 1,342 millones en este año fiscal, lo cual es claramente insuficiente para el presente curso y en previsión de las estimaciones para el 2019. Fitch estima que para el 2019 se requiere financiar alrededor de USD 8,500 millones sin incluir CETES.
Pero existe a su vez otra deuda que podemos considerar como social. A este respecto el Gobierno ha planteado pagos a pensionistas hasta fin de año por un valor de USD 100 millones, lo que en principio beneficiará a unas 1.200 personas y para el próximo año se está pendiente de presupuestar una cifra no inferior a esta para ir reduciendo los saldos pendientes. En 2019 el Estado debe pagar el 40% de las pensiones jubilares, algo más de  USD 1,500 millones en función de una sentencia de la Corte Constitucional por un artículo modificado en la Ley de Justicia Laboral, lo que hace que el Ejecutivo -debido a sus limitaciones en materia de liquidez financiera- trabaje en estos momentos en la articulación de un mecanismo de pago a través del bonos del Estado, buscando encontrar herramientas que generen menos castigo que en fechas pasadas fechas para los jubilados a la hora de negociar el papel del Estado y convertirlo en dinero efectivo.
Ante todo esto el escenario para el último cuatrimestre del 2018 genera que exista una gran posibilidad de que el país enfrente un nuevo periodo de recesión económica, ya que los niveles de formación bruta de capital se encuentran estancados. De acuerdo con las cuentas nacionales por industria del primer trimestre del BCE, solo 6 de 19 sectores presentan un crecimiento positivo liderado por suministro de electricidad y agua con 2.35%. Pese a ello, las cinco industrias que más contribuyen al PIB (manufactura, comercio, servicios de enseñanza y salud, construcción, petróleo y minas) han crecido menos del 1% o decrecido, siendo el peor desempeño el del sector de petróleo y minas (-2.04%).
Fuente: BCE; Elaboración propia
Comparando trimestres, entre el último del 2017 y el primer trimestre del 2018 la formación bruta de capital fijo (FBK) ha crecido en 1.99%, correspondiendo USD 5,185.56 millones al sector privado y USD 1,317.60 millones al sector público. Sin embargo, esto no es suficiente para evitar la anunciada recesión económica en los próximos meses, dado que la contracción del sector público y el bajo dinamismo de la inversión privada corroboran que la economía ecuatoriana es todavía muy volátil y se prevé que Ecuador solo crezca en 1.1% en este 2018 y 0.8% en 2019 según Fitch Ratings.
El Informe Prospectiva ha estimado -de acuerdo con información del BCE- que la FBKF se ha reducido en -9.04% de forma acumulada desde el último trimestre del 2014 que se ubicó en USD 7,149.70 millones. Adicionalmente la inversión pública y privada tuvo los mismos niveles de inversión en el último trimestre de 2017, punto de inflexión positivo macroeconómicamente hablando para establecer cambios estructurales profundos para el largo plazo, aunque es un efecto no fruto de la incipiente política económica del actual régimen, sino una causa natural por la reducción de la capacidad del Estado a la espera de la tan augurada dinamización del sector privado. Económicamente este punto de inflexión ya existió en el último trimestre del 2015, con una deuda pública de USD 32,771 millones (32.71% deuda/PIB) y un déficit fiscal de USD 5,000 millones. Sin embargo, dicha condición no fue aprovechada por parte del Estado y la economía ecuatoriana.

 

Ahora con un escenario de deuda y déficit más adverso, el actual Gobierno debe enfrentar -bajo fuerte presión del sector privado y posiblemente un costo social y político mucho mas alto al que existía a finales del 2015- un escenario donde apenas la Ley de Fomento Productivo ejerce como cuerpo legal “salvador” para la atracción de inversiones y generación de empleo. Todo ello dentro de una estrategia de política económica que incluye cierta flexibilización del mercado laboral y ampliación indiscriminada de tratados de libre comercio.
El Gobierno pretende cerrar el año 2018 con USD 4,000 millones de déficit global y unos USD 1,200 millones de déficit primario, contemplando como objetivo final llegar al año 2021 con un déficit del 1% del PIB en términos globales y en superávit en términos primarios, a la par de tener unas necesidades de financiamiento de 3.5% del PIB. Esto implica seguir disminuyendo el tamaño del Estado, mantener el proceso disciplinado de reducción de gastos -eufemismo con el que se trata de redefinir las políticas económicas de austeridad- y tener abierto de forma solvente el financiamiento internacional.

Situación política
En este contexto, diferentes actores políticos y sociales de oposición comienzan una campaña de movilizaciones que busca calentar el escenario progresivamente de aquí a finales de año. La consigna para dicha movilización consiste en posicionar la narrativa de que la eliminación de subsidios a la gasolina super es un “paquetazo”, término acuñado en la anterior era neoliberal en América Latina cuando los gobiernos dictaban medidas ajuste económico que afectan al conjunto de sus habitantes.
Cabe indicar en este sentido, que la subida de la gasolina super no es en sí misma estrictamente un paquetazo, siendo un hecho que desde los espacios de la izquierda ecuatoriana y la Academia ha existido históricamente una crítica a la aplicación indiscriminada de este tipo de medidas sin focalización alguna. La utilización de esta terminología al momento actual es por lo tanto sobredimensionada, motivo por el cual dicho mensaje no termina de calar sobre el conjunto de la población. La siguiente fase de este capítulo, enmarcada en un debate nacional sobre focalización generalizada del resto de subsidios debe contemplar como actores principales a los sectores de la economía popular y solidaria, es decir, cooperativas de transportistas, pescadores, pequeños productores… además de los sectores empresariales, dejando de lado a los ególatras economistas de tendencia neoliberal que hoy copan por doquier los programas de opinión pública.
Sin embargo, es evidente que la eliminación de este subsidio al combustible es el arranque de una serie de medidas de austeridad macroeconómica que tendrá su impacto sobre el conjunto de la sociedad ecuatoriana. Entre ellas destacan la paulatina reducción del número de funcionarios públicos mediante la no renovación de contratos ocasionales -los cuales se estiman en entorno de 70.000 al año-, los cuales difícilmente serán absorbidos por el sector privado y con lo cual se busca optimizar en unos USD 1.000 millones la masa salarial del Estado; la aplicación de una previsible política de flexibilización laboral que entiende -de forma muy miope- que el problema fundamental de la baja competitividad del sector productivo nacional es fundamentalmente fruto de la actual legislación laboral, olvidándose de factores tales como la falta de desarrollo financiero, tecnológico y la carencia de una estrategia inteligente de inserción en el sistema mundo, buscándose elevar el ranking en el que se sitúa Ecuador en el Índice de Competitividad Global, donde el país se sitúa en el puesto 97 siendo la única economía de América Latina que ha empeorado de manera consecutiva durante 3 años (ocupaba el puesto 71 en 2014) a falta de datos oficiales sobre la economía venezolana-; un plan de venta de empresas públicas y monetización de activos que presumiblemente deteriorará la calidad de los servicios públicos y encarecerá el uso de tarifas y bienes comunes, lo cual les llevará un cierto tiempo por necesidades de adecuación del actual ordenamiento jurídico; y el incremento de la producción petrolera, pasando de 520 mil barriles diarios hasta 700 mil barriles diarios en 2021 -para ello se está modificando el marco normativo por parte del Ministerio de Hidrocarburos-, lo que implicará un incremento de la conflictividad social en los territorios sujetos a la presión extractivista.
En paralelo, el Estado ha cometido un error al atentar -mediante la política de remisión de intereses y multas a los grandes grupos de capital deudores al fisco- contra los avances en materia de cultural fiscal que se implementaron durante la última época en el país. Sobre los USD 3,300 millones de deuda nominal que registra el Servicio de Rentas Internas (SRI), el objetivo de recaudación establecido por el propio Gobierno no supera los USD 600 millones, es decir, no supera su 20%. En este sentido, ha sido un error también combinar en el tiempo la condonación de intereses y sanciones a empresarios morosos con la eliminación del subsidio a la gasolina super, lo que hace sentir a un amplio target de la sociedad que con un esfuerzo fiscal se pretende cubrir al otro. Lo anterior implica que desde el Ejecutivo se haya diseñado una nueva campaña publicitaria que se pondrá en marcha en breve pretendiendo convencer a la sociedad ecuatoriana de la bondades de dicha remisión fiscal.
En el corto plazo el Gobierno Nacional enfrenta un cronograma complejo. A las movilizaciones hoy en marcha y que se irán paulatinamente incrementando, hay que sumar que en breve tendrá lugar la negociación del salario básico unificado -donde es de esperar que su incremento sea meramente simbólico-, el incremento del endeudamiento familiar fruto de la fiestas navideñas y la correspondiente “cuesta de enero” para las familias ecuatorianas, lo que sumado a los contratos no renovados en la Administración Pública de aquí a finales de año conllevará a incrementar la sensación de que las políticas públicas en materia económica no benefician a las grandes mayorías. Esa es la estrategia de erosión social al Gobierno que contemplan las fuerzas políticas hoy opositoras, situando en este ámbito a un conglomerado de actores políticos que van desde el partido conservador CREO hasta los residuos políticos del correísmo, pasando por organizaciones sindicales, el movimiento indígena o sectores  anterior vinculados a la izquierda radical y que desde las últimas elecciones trabajan en comunión con organizaciones de la derecha (léase sectores adscritos al viejo Movimiento Popular Democrático).
Sin duda este contexto también está transversalizado por las futuras seccionales que tendrán lugar el próximo 24 de marzo, donde es de esperar que Alianza PAIS pierda definitivamente la hegemonía que hasta las últimos comicios presidenciales mantuvo en las urnas. Se prevé una gran desconcentración de poder a lo largo y ancho del país, donde presumiblemente accederán a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADs) provinciales y municipales un conjunto importante de organizaciones políticas más identificadas con liderazgos locales que con el Gobierno Nacional.
Lo anterior, teniendo en cuenta que las políticas de austeridad significarán recortes paulatinos también para los GADs, probablemente implicará agendas distintas y tensiones territoriales y nacionales entre el Gobierno Nacional y el Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador (CONGOPE), la Asociación de Municipalidades Ecuatorianas (AME) e incluso el Consejo Nacional de Gobiernos Parroquiales Rurales del Ecuador (CONAGOPARE).

Previsiones para el año 2019 y 2020
Un escenario de estas características implicaría para el Gobierno Nacional un incremento del deterioro de su legitimación social para la segunda mitad del año 2019 y especialmente en 2020, siempre y cuando no se sea capaz de dinamizar la economía nacional durante este período a través de la inversión privada.
Aquí aparece un factor de carácter exógeno poco contemplado hasta ahora por los analistas nacionales. No ha habido tantos signos de problemas para la economía global desde los momentos previos a la crisis financiera del año 2008, la llamada crisis de las hipotecas subprime.
La deuda total mundial es de cerca de USD 200 billones de dólares, 2.2 veces mayor que el PIB mundial, siendo la República Popular China la que más ha contribuido (75% del incremento de la deuda privada mundial) a este suceso. Pero lo más preocupante es que la calidad del crédito financiero se ha deteriorado ostensiblemente, cayendo el rating mediano de los bonos desde A en 1980, hasta BBB- en 2018, media que está acercándose hacia el bono basura.
Los analistas financieros de Wall Street están comenzando a hacer sonar las alarmas sobre los bonos basura, el dinero inteligente está saliendo de las acciones a un ritmo acelerado y según Moody´s Corporation, una agencia de calificación de riesgo que realiza investigación financiera internacional y análisis de las entidades comerciales y gubernamentales, está llegando una fuerte oleada de bonos indeseables. La FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation), una agencia federal independiente de los Estados Unidos que se formó a raíz de la Gran Depresión, indica que los activos de bancos problemáticos se han triplicado con creces durante el primer trimestre de 2018, lo que implicó que los bonos del Tesoro de los Estados Unidos hayan tenido el peor comienzo desde el crack de 1929.
La economía estadounidense acumula 34 trimestres consecutivos de expansión, uno de los ciclos de crecimiento más largos de su historia. Sin embargo, los incumplimientos de la deuda de su industria minorista alcanzaron un máximo histórico el presente año, y estamos en camino del peor cierre de los comercios minoristas de Estados Unidos en años. Firmas de asesoramiento financiero y patrimonial como MdF Family Partners anuncian que la próxima recesión ocurrirá antes del fin de 2020.
Se debe contemplar también que las reducciones de impuestos de Donald Trump en Estados Unidos están aumentando mucho el déficit fiscal de dicho país, lo que es muy negativo para los inversores, ya que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, del 3%, excede el del dividendo del mercado. El plan trazado por la Reserva Federal (FED) pretende ir aumentando tipos llegando a superar el 2% en 2018 -se han anunciado cuatro alzas para este año- y el 3% en 2019, normalizando así la política monetaria. El aumento de las tasas de interés en Estados Unidos supondrá incrementar la deuda de muchos países emergentes que en la actualidad se encuentran sumamente endeudados.
En paralelo, las dos economías más grandes del planeta han entrado en una lógica de guerra comercial internacional que de seguir así conllevará posiblemente un fuerte impacto en la economía global. Pese a que para algunas instituciones de análisis financiero -como Goldman Sachs entre otras- dichas medidas emanadas inicialmente desde la Casa Blanca bajo los parámetros del discurso electoral de “America first”, no pasan de ser una estrategia de toma de posiciones para una futura negociación entre las partes, lo cierto es que se han incrementado notablemente las probabilidades de una situación que implicaría un golpe significativo al comercio mundial y al crecimiento global. En la última Cumbre del G20 realizada en Buenos Aires (Argentina) el Fondo Monetario Internacional advirtió que la disputa arancelaria entre China y Estados Unidos podría contraer la economía global hasta en medio punto, unos USD 430.000 millones.
Cruzando el Océano Atlántico y pese a que Europa vive su mejor momento de crecimiento económico desde la última burbuja financiera, la novena economía más grande del mundo (Italia) se encuentra en medio de una nueva crisis financiera, existiendo temores de que pueda extenderse a otras áreas de la Eurozona. Las acciones bancarias italianas están colapsando y los rendimientos de los bonos italianos a dos años son los más altos desde la crisis de 2014, siendo calificada la deuda italiana como BBB con perspectiva estable sin llegar a convertirse en negativa.
La semana pasado el gobierno italiano se vio obligado a emitir 6.000 millones de euros de deuda, la tasa de los bonos con vencimiento a cinco años alcanzó 2.44%, su nivel más alto desde finales de 2013 y 3.25% a los de diez años, superando el umbral del 3% por primera vez desde mayo del 2014. Según TS Lombard, agencia global de investigación de inversiones y estrategias de mercado, Italia podría estar generando un “círculo vicioso” que podrá terminar afectando a los bancos nacionales. En todo caso y más allá de especulaciones, es un hecho que la economía italiana se ve afectada por una abultada deuda que no mengua y que la desconfíanza se ha apoderado de los inversores extranjeros, quienes dejaron al gobierno italiano contabilizando la retirada récord de casi 40 mil millones de euros en bonos de este país.
Por su parte, el gigante bancario alemán Deutsche Bank ha anunciado que recortará otros 7.000 puestos de trabajo , ya que “busca pasar la página de años de pérdidas”. Una posible quiebra de Deutsche Bank significaría un momento similar al de Lehman Brothers -quien quebró el 15 de septiembre de 2008- para todo el planeta. Es por ello que las autoridades alemanas de Supervisión Financiera (BaFin) analizan, sin publicitarlo, una posible fusión de dicha entidad bancaria con el Commerzbank -segundo banco comercial privado de Alemania y que está parcialmente nacionalizado-. En todo caso, lo más grave de esta situación deviene de las recientes declaraciones de Christian Sewing, presidente de Deutsche Bank, quien ante el silencio de sus aludidos se ha preguntado públicamente cuántas de las 5.500 instituciones financieras existentes en la zona euro pueden gestionar de verdad riesgos en una economía mundial cada vez menos previsible y cuántos están en buena forma.
Diferentes analistas indican que el ciclo económico se está agotando, siendo el indicador más representativo de esto el “output gap” (brecha de producción). Pese a que existen excepciones, el diferencial de producción es negativo en muchas economías y a nivel global próximo a cero. Esto implica que las principales economías desarrolladas están creciendo por encima de su equilibrio, un escenario que es insostenible a largo plazo.
Pese a que el crecimiento se está produciendo con un escenario sin inflación, algo históricamente anómalo, diversos indicadores apuntan a que este crecimiento sin inflación es tan solo un espejismo y acabará en breve. Este crecimiento artificial logrado a base de deuda conllevará a que más allá de retrasarse la próxima recesión esta, cuando estalle, sea más profunda.
Es de prever entonces que la inflación repuntará con fuerza a partir de la segunda mitad del año 2019 como consecuencia del crecimiento por encima del nivel de equilibrio, posiblemente fruto de un chispa que devenga de factores como salarios, vivienda u otros activos.
En condiciones así, cuando la inflación comience a repuntar con fuerza, la FED se verá obligada a elevar los tipos de interés, lo que endurecerá las condiciones del mercado y terminará por provocar la siguiente crisis.
Coincide con este escenario el informe Perspectiva Seculares de Pimco, un grupo norteamericano de gestión de fondos que lo presentó hace apenas dos meses y medio, en el cual se indica que se incrementa notablemente el riesgo de recesión y la crisis comenzaría de nuevo en Estados Unidos alrededor de 2020. Según Pimco, nunca ha habido tanta liquidez inyectada por los bancos centrales y, sin embargo, tan poca liquidez en el mercado secundario (impactos derivados de la ley Dodd Franck del 2010 para el control de la estabilidad financiera en Estados Unidos).
Desde la visión de Pimco, los principales motivos sobre los que se sostienen sus predicciones económicas tienen que ver con que los bancos centrales ya han cambiado su tendencia, la expansión monetaria ya llegó a su fin y antes o después acometerán subidas de tipos de interés -previsiblemente más agudas en Estados Unidos- y la retirada de estímulos monetarios (quantitative easing) con especial efecto en Europa.
De igual manera, diversos analistas de The Economist ya comenzaron a especular también con este tipo de escenarios basándose en la excesiva deuda de las empresas. Cierto es que los beneficios han aumentado mucho para las empresas del S&P 500, quienes han obtenido gran rentabilidad y en especial las correspondientes al sector tecnológico. Sin embargo, las empresas medianas comienzan a registrar serias dificultades, registrando el mayor apalancamiento en su historia desde 1981. En términos de balance, su deuda alcanza el 34% de media sobre sus activos totales, el nivel más alto desde el año 2000.Así las cosas, las corporaciones con mayor caja y liquidez buscan recomprar sus acciones en el mercado en aras a aumentar el precio de estas y el valor de las opciones sobre acciones de sus ejecutivos. Pero si estas firmas emiten bonos para recobrar sus propias acciones, esto derivará en el aumento del riesgo de una mayor inestabilidad financiera.

En resumidas cuentas, este período tan prolongado de tipos de interés bajos ha generado que muchas empresas se hayan endeudado de forma creciente. Según S&P Global, el 37% de las corporaciones transnacionales han aumentado su endeudamiento cinco puntos porcentuales más de la media existente en el año 2007. Lo mismo sucede con las operaciones de capital riesgo que hoy ostentan niveles de deuda mucho más altos que diez años atrás.

Una coyuntura internacional donde la economía global vuelva a contraerse impactaría negativamente sobre las previsiones de dinamización de la economía ecuatoriana que pretende poner en marcha el Gobierno Nacional, generando una lógica de inestabilidad política al interior del Ecuador que podría poner en serios apuros la última fase de gestión de la Administración Moreno. Todo ello con escasas posibilidades y voluntad desde el Ejecutivo para articular políticas contracíclicas destinadas a impedir, superar o minimizar los efectos de un ciclo económico en recesión.

Estas políticas contracíclicas son generalmente defendidas por quienes entienden que los ciclos económicos no tienden al equilibrio general, planteando que el déficit y la inversión púbica es el principal instrumento de la política económica para amortiguar los efectos del ciclo. Así las cosas, durante un período de recesión se debe invertir, reduciendo tributos, promoviendo la expansión del crédito y aumentando el gasto, realizándose desde el Estado inversiones -durante una recesión el capital privado no tiene expectativas de ganancia que fomenten su inversión- que sean capaces de estimular la economía… algo muy distante de lo que parece estar planteado como hoja de ruta económica en el actual Gobierno.

Brasil: Una agenda para unir al país

RENTA BASICA UNIVERSAL: Una nueva Ley Áurea!

Un nuevo pacto para movilizar al país en las elecciones y después.

Nada es tan potente como una idea cuyo tiempo llego

Brasil está en crisis, una vez más, las elecciones son chantajeada por una polarización que solo profundiza el impasse y nos acerca aún más al abismo. La “victoria” electoral de uno de los polos será inmediatamente contestada por el otro. Ya asistimos a eso en 2014. Solo que, esta vez, será mucho peor.

Es necesario romper esa polarización, es urgente y posible.

No hay salida por el lado de los autoritarismos, sean de derecha o de izquierda: son dos fetichismos que se legitiman recíprocamente, arrastrando al país a un pozo sin fondo.

Necesitamos desarmar los fetiches. Necesitamos de un acto creativo, un nuevo PACTO SOCIAL. Un nuevo pacto para nuevas relaciones entre políticas económicas y sociales, así como ya lo fueron la implantación de los derechos de los trabajadores, la Previsión, el fin de la hiperinflación con el Plan Real y la Bolsa-Familia

La Renta Básica Universal (RBU) es la idea cuyo tiempo llego. Que coloca las políticas sociales en el centro de las políticas económicas, ofreciendo a la estabilidad macroeconómica la movilización social que produce su sostenibilidad.

La RBU es también la clave para que la necesaria y urgente reforma de la Previdencia permita al mismo tiempo equilibrar su financiamiento y construir un nuevo sistema de protección social: toda brasileña y todo brasileño recibirán una renta que remunera su vida y reconoce que ella es el principal activo para el crecimiento.

Mejor que la Bolsa-Familia, la RBU es incondicional y universal y debe tener un valor que permita a cada uno estudiar, emprender, trabajar y de la familia. Ante la grave crisis que heredamos de los gobiernos del PT y MDB y del inevitable ajuste fiscal, la RBU deberá ser calculada en función de las variables presupuestarias e implementadas progresivamente: comenzando por los más pobres y por las mujeres.

Financiar la RBU no es un problema. Por el contrario: implementarla permite nortear y apalancar las reformas y destinar los ríos de dinero que se van en los privilegios, en la corrupción, en los subsidios a las grandes empresas, en las mega obras inútiles para financiar el principal capital del país: su población, nuestro capital social. Si necesitamos ser todos empleables, la produccion de esa empleabilidad necesita ser remunerada.

La RBU es una apuesta fuerte en la paz, en un nuevo pacto democrático, pues permite romper con los asistencialismos y paternalismos y constituir una nueva Ley Áurea para que los pobres puedan producir sin tener que pagar el sinnúmero de milicias, comandos y partidos que chupan su sangre.

Además, la RBU es también una política social y económica que permite preparar a Brasil en la aceleración de la transformación digital que ya se está profundizando – en todo el mundo – y la transformación de la propia estructura del trabajo y de la vida cotidiana. En este preciso momento, multitud de operadores de telemarketing están siendo reemplazados por inteligencia artificial, cientos de miles de profesionales están dirigiendo coches por aplicaciones y el sector hotelero está siendo impactado por el uso general de plataformas de nuevo tipo. Este es un camino sin vuelta, y la RBU es lo que más nos prepara para él.

Además, el planeta empieza a manifestar los desequilibrios de las opciones económicas no sostenibles. Las epidemias vuelven, los desastres climáticos son cada vez más agresivos, e incluso el suministro de agua y energía eléctrica está amenazado por el cambio climático.

Llego la hora del BASTA! No podemos aceptar que roben nuestra esperanza!

Solamente un pacto de todos nosotros, juntos, puede encontrar soluciones para los nuevos desafíos que están amenazando a los brasileños. No será co el odio o con el resentimiento que nos ocuparemos del escenario de crisis que está instalado. Necesitamos de la unión de cada brasileño para enfrentar nuestros problemas y construir, desde ya, nuestro futuro, con fe y esperanza.

Creemos que la Renta Básica Universal puede ser la base de un pacto que movilice el país en dirección a la paz, atravesando las tradicionales divisiones políticas y rechazando la polarización y el odio que están queriendo imponernos desde el primer momento de estas elecciones.

De todos modos, incluso después de las elecciones, la RBU será el terreno necesario para reorganizar la economía y la sociedad de Brasil que queremos.

Notas:

  1.  La Ley Áurea del 13 de mayo de 1888 fue la ley por la cual se abolió la esclavitud en Brasil. Esta ley fue instaurada mediante un decreto por la hija del emperador Pedro II de Brasil, la princesa imperial Isabel I de Bragança, tras una aprobación de ésta en el Senado del Imperio de Brasil.

Traducción: Santiago de Arcos-Halyburton

 

Marina Silva y Eduardo Jorge: la lógica del desvío y la creación

Por Alexandre Mendes

El choque protagonizado por la reencarnación de las figuras del capitán, del coronel del nordeste y de los burócratas serviles de São Paulo, nos empuja hacia una lógica cuyo resultado podrá ser una segunda vuelta electoral donde se exprese todavía más el momento de prolongación sin fin que vive la actual situación política brasileña, la cual se extiende mucho más allá de las elecciones.

Ante esta nueva trampa, en lugar de conjeturas sobre el voto útil o del simple esfuerzo de negación al candidato más peligroso (tácticas incapaces de constituir un desplazamiento positivo), el desafío parece estar en escapar del tipo de enredo salvacionista que intenta reorganizar la propia idea de política, vaciando permanentemente las alternativas y las posibilidades.

No es la superficie, son los supuestos profundos los que necesitan ser atacados: candidatos que incorporan grandiosas y falsas tareas, arrebatos retóricos, salidas milagrosas para la crisis, profecías simétricamente miserables de más mercado o más estado, promesas de retorno a un pasado dorado e idílico, en fin, todo un comercio de la salvación aguardando para conformar la nueva desilusión del mañana y, a partir de ahí, recomenzar el mismo ciclo.

La lógica de trinchera tiene un efecto doble: en primer lugar, al ser incorporada subjetivamente, en individuos y grupos, termina resultando en la generalización de la paranoia, del miedo, de la sensación de impotencia, del fanatismo político y, en casos extremos, de la propia voluntad de eliminación física del otro; en segundo término, en sentido opuesto, permite el reciclaje pacífico y continuo de todo un sistema político que, ante las amenazas iniciadas en 2013, sigue comandado por las viejas fuerzas de siempre (incluido el candidato perteneciente al llamado «bajo clero», que se presenta falsamente como antisistema). La síntesis literal de la nueva servidumbre se puede encontrar en el orgullo del corazón robado: el odio en el campo social y subjetivo se canaliza como amor incondicional y vertical que alimenta el funcionamiento del campo político.

Si existe una innegable riqueza en la campaña electoral de Marina Silva y Eduardo Jorge, es un insistente desvío en relación a los parámetros de lo que quedó entendido, en estos últimos tiempos, por conflicto político y social. En cuanto a los efectos subjetivos, al rechazar el papel de reclutadores y organizadores de una guerra por la salvación nacional, reconocen que la dignidad, la autonomía e incluso la alegría deben formar parte de todo el actuar político. La acción política, así, no debería forjar mundos paralelos, belicosos y auto-centrados, rebajando a los sujetos a la condición de meros autómatas o soldados disciplinados. Es, por el contrario, una posibilidad de establecer mejores conexiones con el mundo y de extraer de la realidad nuevas y mejores condiciones para la vida. El final, por lo tanto, de las paranoias y del miedo; el inicio de una confianza en el mundo ligada a la posibilidad de su propia transformación.

Es de ahí que extraemos el segundo desvío, que se refiere a la necesidad de abrir brechas al sistema de 1988 que van acompañadas de nuevos gestos de creación política. El desplazamiento se transforma, aquí, en paradoja: si es verdad que Marina y Eduardo pueden haber permanecido distantes de importantes movilizaciones que, en el campo social y partidario-institucional, permitirían indicar nuevos y mejores caminos, la victoria de ambos sería capaz de desplazar el actual marco político hacia un campo mucho más favorable para esas movilizaciones. Al menos, todo el frente salvacionista tendría que lidiar con nuevas coordenadas, perdiendo de inmediato su terrible fuerza de captura y liberando un terreno para nuevas condiciones del actuar político.

E aquí esta fórmula tan extraña y aberrante: un pequeño y hasta decepcionante desvío, dotado de efectos tan inconmensurables. Una larga lista de insuficiencias y límites (conocidos por todos, dentro y fuera de la campaña) donde se inscribe un amplio repertorio de posibilidades. ¿Será ésta la tan comentada debilidad de Marina y Eduardo? ¿Aquello que los hace menos convenientes para el momento? Sea cual sea la evaluación, existe, sin duda, una fuerza irreductible que deriva de esta situación incómoda. Pues es al interior de esta paradoja que mueve la campaña de Marina donde podemos encontrar la luz cruda de una claridad sin configuración plena. Cuando la lógica de las trincheras es removida de nuestra visión frontal, lo que reaparece es la lógica fascinante de la propia política: alcanzar los supuestos, establecer nuevas conexiones con el mundo y transformar la vida en la frontera de la creación.»

Traducción: Santiago de Arcos-Halyburton

El ojo del poder

Entrevista con Michel Foucault, incluida en El Panóptico, de Jeremías Bentham

Ed. La Piqueta, Barcelona, 1980. Traducción de Julia Varela y Fernando Alvarez-Uría.

Jean-Pierre Barou: El Panóptico de Jeremías Bentham es una obra editada a finales del siglo XVIII que ha permanecido desconocida. Sin embargo, tú has escrito una serie de frases sobre ella tan sorprendentes como éstas: “Un acontecimiento en la historia del espíritu humano”, “Una especie de huevo de Colón en el campo de la política”. Por lo que se refiere a su autor, el jurista inglés Jeremías Bentham, lo has presentado como el “Fourier de una sociedad policial”.(1) Para nosotros es un misterio. Pero, explícanos, cómo has descubierto El Panóptico.

Michel Foucault: Estudiando los orígenes de la medicina clínica; había pensado hacer un estudio sobre la arquitectura hospitalaria de la segunda mitad del siglo XVIII, en la época en la que se desarrolla el gran movimiento de reforma de las instituciones médicas. Quería saber cómo se había institucionalizado la mirada médica; cómo se había inscrito realmente en el espacio social; cómo la nueva forma hospitalaria era a la vez el efecto y el soporte de un nuevo tipo de mirada. Y examinando los diferentes proyectos arquitectónicos posteriores al segundo incendio del Hotel-Dieu en 1972 me di cuenta hasta qué punto el problema de la total visibilidad de los cuerpos, de los individuos, de las cosas, bajo una mirada centralizada, había sido uno de los principios básicos más constantes. En el caso de los hospitales este problema presentaba una dificultad suplementaria: era necesario evitar los contactos, los contagios, la proximidad y los amontonamientos, asegurando al mismo tiempo la aireación y la circulación del aire; se trataba a la vez de dividir el espacio y de dejarlo abierto, de asegurar una vigilancia que fuese global e individualizante al mismo tiempo, separando cuidadosamente a los individuos que debían ser vigilados. Había pensado durante mucho tiempo que estos eran problemas propios de la medicina del siglo XVIII y de sus concepciones teóricas.

Después, estudiando los problemas de la penalidad, he visto que todos los grandes proyectos de remozamiento de las prisiones (que dicho sea de paso aparecen un poco más tarde, en la primera mitad del siglo XIX), retornaban al mismo tema, pero ahora refiriéndose casi siempre a Bentham. Casi no existían textos ni proyectos acerca de las prisiones en los que no se encontrase el “invento” de Bentham, es decir, el “panóptico”.

El principio era: en la periferia un edificio circular; en el centro una torre; ésta aparece atravesada por amplias ventanas que se abren sobre la cara interior del círculo. El edificio periférico está dividido en celdas, cada una de las cuales ocupa todo el espesor del edificio. Estas celdas tienen dos ventanas: una abierta hacia el interior que se corresponde con las ventanas de la torre; y otra hacia el exterior que deja pasar la luz de un lado al otro de la celda. Basta pues situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada celda un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un alumno. Mediante el efecto de contra-luz se pueden captar desde la torre las siluetas prisioneras en las celdas de la periferia proyectadas y recortadas en la luz. En suma, se invierte el principio de la mazmorra. La plena luz y la mirada de un vigilante captan mejor que la sombra que en último término cumplía una función protectora.

Sorprende constatar que mucho antes que Bentham esta preocupación existía ya. Parece que uno de los primeros modelos de esta visibilidad aislante había sido puesto en práctica en la Escuela militar de París en 1755 en lo referente a los dormitorios. Cada uno de los alumnos debía disponer de una celda con cristalera a través de la cual podía ser visto toda la noche sin tener ningún contacto con sus condiscípulos, ni siquiera con los criados. Existía además un mecanismo muy complicado con el único fin de que el peluquero pudiese peinar a cada uno de los pensionistas sin tocarlo físicamente: la cabeza del alumno pasaba a través de un tragaluz, quedando el cuerpo del otro lado de un tabique de cristales que permitía ver todo lo que ocurría. Bentham ha contado que fue su hermano el que visitando la Escuela militar tuvo la idea del panóptico. El tema de todas formas estaba presente. Las realizaciones de Claude-Nicolas Ledoux, concretamente la salina que construye en Arc-et-Senans, se dirigen al mismo efecto de visibilidad, pero con un elemento suplementario: que exista un punto central que sea el lugar del ejercicio y, al mismo tiempo, el lugar de registro del saber. De todos modos si bien la idea del panóptico es anterior a Bentham, será él quien realmente la formule, y la bautice. El mismo nombre de “panóptico” parece fundamental. Designa un principio global. Bentham no ha pues simplemente imaginado una figura arquitectónica destinada a resolver un problema concreto, como el de la prisión, la escuela o el hospital. Proclama una verdadera invención que él mismo denomina “huevo de Colón”. Y, en efecto, lo que buscaban los médicos, los industriales, los educadores y los penalistas, Bentham se lo facilita: ha encontrado una tecnología de poder específica para resolver los problemas de vigilancia. Conviene destacar una cosa importante: Bentham ha pensado y dicho que su procedimiento óptico era la gran innovación para ejercer bien y fácilmente el poder. De hecho, dicha innovación ha sido ampliamente utilizada desde finales del siglo XVIII. Sin embargo los procedimientos de poder puestos en práctica en las sociedades modernas son mucho más numerosos, diversos y ricos. Sería falso decir que el principio de visibilidad dirige toda la tecnología de poder desde el siglo XIX.

Michelle Perrot: ¡Pasando por la arquitectura! ¿Qué pensar por otra parte de la arquitectura como modo de organización política? Porque en último término todo es espacial, no solo mentalmente, sino materialmente en este pensamiento del siglo XVIII.

Foucault: Desde finales del siglo XVIII la arquitectura comienza a estar ligada a los problemas de población, de salud, de urbanismo. Antes, el arte de construir respondía sobre todo a la necesidad de manifestar el poder, la divinidad, la fuerza. El palacio y la iglesia constituían las grandes formas a las que hay que añadir las plazas fuertes: se manifestaba el poderío, se manifestaba el soberano, se manifestaba Dios. La arquitectura se ha desarrollado durante mucho tiempo alrededor de estas exigencias. Pero, a finales del siglo XVIII, aparecen nuevos problemas: se trata de servirse de la organización del espacio para fines económico-políticos.

Surge una arquitectura específica. Philippe Aries ha escrito cosas que me parecen importantes sobre el hecho de que la casa, hasta el siglo XVIII, es un espacio indiferenciado. En este espacio hay habitaciones en las que se duerme, se come, se recibe…, en fin poco importa. Después, poco a poco, el espacio se especifica y se hace funcional. Un ejemplo es el de la construcción de las ciudades obreras en los años 1830-1870. Se fijará a la familia obrera; se le va a prescribir un tipo de moralidad asignándole un espacio de vida con una habitación que es el lugar de la cocina y del comedor, otra habitación para los padres, que es el lugar de la procreación, y la habitación de los hijos. Algunas veces, en el mejor de los casos, habrá una habitación para las niñas y otra para los niños. Podría escribirse toda una “historia de los espacios” -que sería al mismo tiempo una “historia de los poderes”- que comprendería desde las grandes estrategias de la geopolítica hasta las pequeñas tácticas del habitat, de la arquitectura institucional, de la sala de clase o de la organización hospitalaria, pasando por las implantaciones económico-políticas. Sorprende ver cuánto tiempo ha hecho falta para que el problema de los espacios aparezca como un problema histórico-político, ya que o bien el espacio se reenviaba a la “naturaleza” -a lo dado, a las determinaciones primeras, a la “geografía física”- es decir a una especie de capa “prehistórica”, o bien se lo concebía como lugar de residencia o de expansión de un pueblo, de una cultura, de una lengua, o de un Estado. En suma, se lo analizaba o bien como suelo, o bien como aire; lo que importaba era el sustrato o las fronteras. Han sido necesarios Marc Bloch y Fernand Braudel para que se desarrolle una historia de los espacios rurales o de los espacios marítimos. Es preciso continuarla sin decirse simplemente que el espacio predetermina una historia que a su vez lo remodela y se sedimenta en él. El anclaje espacial es una forma económico-política que hay que estudiar en detalle. Entre todas las razones que han inducido durante tanto tiempo a una cierta negligencia respecto a los espacios, citaré solamente una que concierne al discurso de los filósofos. En el momento en el que comenzaba a desarrollarse una política reflexiva de los espacios (finales del siglo XVIII), las nuevas adquisiciones de la física teórica y experimental desalojaron a la filosofía de su viejo derecho de hablar del mundo, del cosmos, del espacio finito e infinito. Esta doble ocupación del espacio por una tecnología política y por una práctica científica ha circunscrito la filosofía a una problemática del tiempo. Desde Kant, lo que el filósofo tiene que pensar es el tiempo -Hegel, Bergson, Heidegger-, con una descalificación correlativa del espacio que aparece del lado del entendimiento, de lo analítico, de lo conceptual, de lo muerto, de lo fijo, de lo inerte. Recuerdo haber hablado, hace una docena de años de estos problemas de una política de los espacios, y se me respondió que era bien reaccionario insistir tanto sobre el espacio, que el tiempo, el proyecto, era la vida y el progreso. Conviene decir que este reproche venía de un psicólogo -verdad y vergüenza de la filosofía del siglo XIX-.

M. P.: De paso, me parece que la noción de sexualidad es muy importante tal como señaló Ud. a propósito de la vigilancia en el caso de los militares; de nuevo aparece este problema con la familia obrera; es sin duda fundamental.

Foucault: Totalmente de acuerdo. En estos temas de vigilancia, y en particular de la vigilancia escolar, los controles de la sexualidad se inscriben en la arquitectura. En el caso de la Escuela militar las paredes hablan de la lucha contra la homosexualidad y la masturbación.

M. P.: Siguiendo con la arquitectura, ¿no le parece que individuos como los médicos, cuya participación social es considerable a finales del siglo XVIII, han desempeñado de algún modo un papel de organizadores del espacio? La higiene social nace entonces; en nombre de la limpieza, la salud, se controlan los lugares que ocupan unos y otros. Y los médicos, con el renacimiento de la medicina hipocrática, se sitúan ente los más sensibilizados al problema del entorno, del lugar, de la temperatura, datos que encontramos en la encuesta de Howard sobre las prisiones (2).

Foucault: Los médicos eran entonces en cierta medida especialistas del espacio. Planteaban cuatro problemas fundamentales: el de los emplazamientos (climas regionales, naturaleza de los suelos, humedad y sequedad: bajo el nombre de “constitución”, estudiaban la combinación de los determinantes locales y de las variaciones de estación que favorecen en un momento dado un determinado tipo de enfermedad); el de las coexistencias(ya sea de los hombres entre sí: densidad y proximidad; ya sea de los hombres y las cosas: aguas, alcantarillado, ventilación; ya sea de los hombres entre sí: densidad y proximidad; ya sea de los hombres y los animales: mataderos, establos; ya sea de los hombres y los muertos: cementerios); el de las residencias (hábitat, urbanismo); el de los desplazamientos (emigración de los hombres, propagación de las enfermedades). Los médicos han sido con los militares, los primeros gestores del espacio colectivo. Pero los militares pensaban sobre todo el espacio de las “campañas” (y por lo tanto el de los “pasos”) y el de las fortalezas. Los médicos han pensado sobre todo el espacio de las residencias y el de las ciudades. No recuerdo quién ha buscado en Montesquieu y en Augusto Comte las grandes etapas del pensamiento sociológico. Es ser bien ignorante. El saber sociológico se forma más bien en prácticas tales como las de los médicos. Guepin ha escrito en los mismos comienzos del siglo XIX un maravilloso análisis de la ciudad de Nantes.

De hecho, si la intervención de los médicos ha sido tan capital en esta época, se debe a que estaba exigida por todo un conjunto de problemas políticos y económicos nuevos: la importancia de los hechos de población.

M. P.: Es chocante además la gran cantidad de personas que se ven concernidas por la reflexión de Bentham. En distintos sitios dice haber resuelto los problemas de disciplina planteados por un gran número de individuos a cargo de unos pocos.

Foucault: Al igual que sus contemporáneos Bentham se encuentra con el problema de la acumulación de hombres. Pero mientras que los economistas planteaban el problema en términos de riqueza (población-riqueza ya que mano de obra, fuente de actividad económica, consumo; y población-pobreza ya que excedente u ociosa), Bentham plantea la cuestión en términos de poder: la población como blanco de las relaciones de dominación. Se puede decir, creo, que los mecanismos de poder, que intervenían incluso en una monarquía administrativa tan desarrollada como la francesa, dejaban aparecer huecos bastante amplios: sistema lacunar, aleatorio, global, que no entra en detalles, que se ejerce sobre grupos solidarios o practica el método del ejemplo (como puede verse claramente en el sistema fiscal o en la justicia criminal); el poder tenía pues una débil capacidad de “resolución” como se diría en términos de fotografía, no era capaz de practicar un análisis individualizante y exhaustivo del cuerpo social. Ahora bien, las mutaciones económicas del siglo XVIII han hecho necesaria una circulación de los efectos de poder a través de canales cada vez más finos, hasta alcanzar a los propios individuos, su cuerpo, sus gestos, cada una de sus habilidades cotidianas. Que el poder, incluso teniendo que dirigir a una multiplicidad de hombres, sea tan eficaz como si se ejerciese sobre uno solo.

M. P.: Los crecimientos demográficos del siglo XVIII han contribuido sin duda al desarrollo de un poder semejante.

J.-P. B.: ¿No es sorprendente entonces saber que la Revolución francesa a través de personas como La Fayette, ha acogido favorablemente el proyecto del panóptico? Se sabe que Bentham, como premio a sus desvelos, ha sido hecho “Ciudadano francés” en 1791.

Foucault: Yo diría que Bentham es el complemento de Rousseau. ¿Cuál es, en efecto, el sueño rousseauniano que ha animado a tantos revolucionarios?: el de una sociedad transparente, visible y legible a la vez en cada una de sus partes; que no existan zonas oscuras, zonas ordenadas por los privilegios del poder real o por las prerrogativas de tal o tal cuerpo, o incluso por el desorden; que cada uno, desde el lugar que ocupa, pueda ver el conjunto de la sociedad; que los corazones se comuniquen unos con otros, que las miradas no encuentren ya obstáculos, que la opinión reine, la de cada uno sobre cada uno. Starobinski ha escrito páginas muy interesantes respecto a este tema en La Transparencia y el obstáculo y en La invención de la libertad.

Bentham es a la vez esto y todo lo contrario. Plantea el problema de la visibilidad, pero pensando en una visibilidad totalmente organizada alrededor de una mirada dominadora y vigilante. Hace funcionar el proyecto de una visibilidad universal, que actuaría en provecho de un poder riguroso y meticuloso. Así, sobre el gran tema rousseauniano -que es en alguna medida el lirismo de la Revolución- se articula la idea técnica del ejercicio de un poder “omnicontemplativo” que es la obsesión de Bentham. Los dos se unen y el todo funciona: el lirismo de Rousseau y la obsesión de Bentham.

M. P.: Hay una frase en el Panóptico: “Cada camarada se convierte en un vigilante”.

Foucault: Rousseau habría dicho justamente lo inverso: que cada vigilante sea un camarada. Véase El Emilio: el preceptor de Emilio es un vigilante, es necesario que sea también un camarada.

J.-P. B.: La Revolución francesa no sólo no hace una lectura próxima a la que hacemos ahora sino que incluso encuentra en el proyecto de Bentham miras humanitarias.

Foucault: Justamente, cuando la Revolución se pregunta por una nueva justicia el resorte para ella será la opinión. Su problema, de nuevo, no ha sido hacer que las gentes fuesen castigadas; sino hacer que ni siquiera puedan actuar mal en la medida en que se sentirían sumergidas, inmersas, en un campo de visibilidad total en el cual la opinión de los otros, la mi-rada de los otros, el discurso de los otros, les impidan obrar mal o hacer lo que es nocivo. Esto está presente constantemente en los textos de la Revolución.

M. P.: El contexto inmediato ha jugado también su papel en la adopción del panóptico por la Revolución: en este momento el problema de las cárceles está a la orden del día. A partir de 1770 tanto en Inglaterra como en Francia existe una fuerte inquietud respecto a este tema como puede constatarse a través de la encuesta de Howard sobre las prisiones traducida al francés en 1788. Hospitales y cárceles son dos grandes temas de discusión en los salones parisinos, en los círculos ilustrados. Se ha convertido en algo escandaloso el que las prisiones sean lo que son: una escuela del vicio y del crimen; y lugares tan desprovistos de higiene que en ellos se muere uno. Los médicos comienzan a decir cómo se deteriora el cuerpo, cómo se dilapida en semejantes sitios. Llegada la Revolución francesa, emprende a su vez una encuesta de alcance europeo. Un tal Duquesnoy es el encargado de hacer un informe sobre los establecimientos llamados “de humanidad”, vocablo que comprende hospitales y prisiones.

Foucault: Un miedo obsesivo ha recorrido la segunda mitad del siglo XVIII: el espacio oscuro, la pantalla de oscuridad que impide la entera visibilidad de las cosas, las gentes, las verdades. Disolver los fragmentos de noche que se oponen a la luz, hacer que no existan más espacios oscuros en la sociedad, demoler esas cámaras negras en las que se fomenta la arbitrariedad política, los caprichos del monarca, las supersticiones religiosas, los complots de los tiranos y los frailes, las ilusiones de ignorancia, las epidemias. Los castillos, los hospitales, los depósitos de cadáveres, las casas de corrección, los conventos, desde antes de la Revolución han suscitado una desconfianza o un odio que no fueron subestimados; el nuevo orden político y moral no puede instaurarse sin su desaparición. Las novelas de terror en la época de la Revolución, desarrollan todo un mundo fantástico de la muralla, de la sombra, de lo oculto, de la mazmorra, de todo aquello que protege en una complicidad significativa, a los truhanes y a los aristócratas, a los monjes y a los traidores: los paisajes de Ann Radcliffe son montañas, bosques, cuevas, castillos en ruinas, conventos en los que la oscuridad y el silencio dan miedo. Ahora bien, estos espacios imaginarios son como la “contra-figura” de las transparencias y de las visibilidades que se intentan establecer entonces. Este reino de “la opinión” que se invoca con tanta frecuencia en esta época, es un modo de funcionamiento en el que el poder podría ejercerse por el solo hecho de que las cosas se sabrán y las gentes serán observadas por una especie de mirada inmediata, colectiva y anónima. Un poder cuyo recorte principal fuese la opinión no podría tolerar regiones de sombra. Si se han interesado por el proyecto de Bentham se debe a que, siendo aplicable a tantos campos diferentes, proporcionaba la fórmula de un “poder por transparencia”, de un sometimiento por “proyección de claridad”. El panóptico es un poco la utilización de la forma “castillo: (torreón rodeado de murallas) para paradójicamente crear un espacio de legibilidad detallada.

J.-P. B.: Son en definitiva los rincones ocultos del hombre lo que el Siglo de las Luces quiere hacer desaparecer.

Foucault: Indudablemente.

M. P.: Sorprenden también las técnicas de poder que funcionan en el interior del panóptico. La mirada fundamentalmente, y también la palabra puesto que existen esos famosos tubos de acero -extraordinaria invención- que unen el inspector central con cada una de las celdas en las que se encuentran, nos dice Bentham, no un prisionero sino pequeños grupos de prisioneros. En último término, la importancia de la disuasión está muy presente en el texto de Bentham: “Ës preciso -dice- estar incesantemente bajo la mirada de un inspector; perder la facultad de hacer el mal y casi el pensamiento de quererlo”. Nos encontramos de lleno con las preocupaciones de la Revolución: impedir a las gentes obrar mal, quitarles las ganas de desearlo, en resumen: no poder y no querer.

Foucault: Estamos hablando de dos cosas: de la mirada y de la interiorización. Y, en el fondo, ¿no se trata del problema del precio del poder? El poder, de hecho, no se ejerce sin gastos. Existe evidentemente el coste económico, y Bentham lo dice. ¿Cuántos vigilantes hacen falta? ¿Cuánto, en definitiva, costará la máquina? Pero está además el coste propiamente político. Si se es muy violento se corre el riesgo de suscitar insurrecciones; si se interviene de forma discontinua se arriesga uno a dejar que se produzcan, en los intervalos, fenómenos de resistencia de un coste político elevado. Así funcionaba el poder monárquico. Por ejemplo, la justicia que detenía una proporción irrisoria de criminales, argumentaba diciendo: conviene que el castigo sea espectacular para que los demás tengan miedo. Poder violento por tanto que debía, mediante el ejemplo, asegurar las funciones de continuidad. A esto contestan los nuevos teóricos del siglo XVIII: es un poder demasiado costoso y con muy pocos resultados. Se hacen grandes gastos de violencia que en realidad no tienen valor de ejemplo, se ve uno incluso obligado a multiplicar las violencias, de forma tal, que se multiplican las rebeliones.

M. P.: Esto es lo que sucedió con las insurrecciones contra el patíbulo.

Foucault: Por el contrario, se cuenta con la mirada que va a exigir pocos gastos. No hay necesidad de armas, de violencias físicas, de coacciones materiales. Basta una mirada. Una mirada que vigile, y que cada uno, sintiéndola pesar sobre sí, termine por interiorizarla hasta el punto de vigilarse a sí mismo; cada uno ejercerá esta vigilancia sobre y contra sí mismo. ¡Fórmula maravillosa: un poder continuo y de un coste, en último término, ridículo! Cuando Bentham considera que él lo ha conseguido, cree que es el huevo de Colón en el orden de la política, una fórmula exactamente inversa a la del poder monárquico. De hecho, en las técnicas de poder desarrolladas en la época moderna, la mirada ha tenido una importancia enorme, pero como ya he dicho, está lejos de ser la única ni siquiera la principal instrumentación puesta en práctica.

M. P.: Parece que, respecto a esto, Bentham se plantea el problema del poder en función sobre todo de grupos pequeños. ¿Por qué? ¿Por qué piensa que la parte es el todo, y que si se logra el éxito a nivel de grupos puede luego extenderse al todo social? ¿O bien es que el conjunto social, el poder a nivel de todo social es algo que entonces no se concebía realmente? ¿Por qué?

Foucault: El problema consiste en evitar los obstáculos, las interrupciones; al igual que ocurría en el Antiguo Régimen, con las barreras que presentaban a las decisiones de poder los cuerpos constituidos, los privilegios de determinadas categorías, desde el clero, hasta las corporaciones, pasando por los magistrados. Del mismo modo que las barreras que, en el Antiguo Régimen presentaban los cuerpos constituidos, los privilegios de determinadas categorías a las decisiones de poder. La burguesía comprende perfectamente que una nueva legislación o una nueva Constitución no son garantía suficiente para mantener su hegemonía. Se da cuenta de que debe inventar una tecnología nueva que asegure la irrigación de todo el cuerpo social de los efectos de poder llegando hasta sus más ínfimos resquicios. Y en esto precisamente la burguesía ha hecho no sólo una revolución política sino que también ha sabido implantar una hegemonía social que desde entonces conserva. Esta es la razón por la que todas estas invenciones han sido tan importantes y han hecho de Bentham uno de los inventores más ejemplares de la tecnología de poder.

J.-P. B.: No obstante, no se sabe a quién beneficia el espacio organizado tal como Bentham preconiza, si a los que habitan la torre central o a los que vienen a visitarla. Se tiene la sensación de estar ante un mundo infernal del que no escapa nadie, ni los que son observados ni los que observan.

Foucault: Esto es sin duda lo que hay de diabólico en esta idea como en todas las aplicaciones a que ha dado lugar. No existe en ella un poder que radicaría totalmente en alguien y que ese alguien ejercería él solo y de forma absoluta sobre los demás; es una máquina en la que todo el mundo está aprisionado, tanto los que ejercen el poder como aquellos sobre los que el poder se ejerce. Pienso que esto es lo característico de las sociedades que se instauran en el siglo XIX. El poder ya no se identifica sustancialmente con un individuo que lo ejercería o lo poseería en virtud de su nacimiento, se convierte en una maquinaria de la que nadie es titular. Sin duda, en esta máquina nadie ocupa el mismo puesto, sin duda ciertos puestos son preponderantes y permiten la producción de efectos de supremacía. De esta forma, estos puestos pueden asegurar una dominación de clase en la misma medida en que disocian el poder de la potestad individual.

M. P.: El funcionamiento del panóptico es, desde este punto de vista, un tanto contradictorio. Está el inspector principal que desde la torre central vigila a los prisioneros. Pero, al mismo tiempo, vigila a sus subalternos, es decir, al personal; este inspector central no tiene ninguna confianza en los vigilantes, e incluso se refiere a ellos de un modo un tanto despectivo pese a que, en principio, están destinados a serle próximos. ¡Pensamiento, pues, aristocrático!

Pero, al mismo tiempo, quisiera hacer esta observación en lo que se refiere al personal subalterno: ha constituido un problema para la sociedad industrial. No ha sido cómodo para los patronos encontrar capataces, ingenieros capaces de dirigir y de vigilar las fábricas.

Foucault: Es un problema considerable que se plantea en el siglo XVIII. Se puede constatar claramente en el caso del ejército, cuando fue necesario fabricar “suboficiales” que tuviesen conocimientos auténticos para organizar eficazmente las tropas en caso de maniobras tácticas, con frecuencia difíciles, tanto más difíciles cuanto que el fusil acababa de ser perfeccionado. Los movimientos, los desplazamientos, las filas, las marchas exigían este personal disciplinario. Más tarde los talleres vuelven a plantear a su modo el mismo problema; también la escuela con sus maestros, sus ayudantes, sus vigilantes. La iglesia era entonces uno de los raros cuerpos sociales en el que existían pequeños cuadros competentes. El religioso, ni muy alfabetizado ni totalmente ignorante, el cura, el vicario entraron en lid cuando se necesitó escolarizar a centenas de millares de niños. El Estado no se dotó con pequeños cuadros similares hasta mucho más tarde. Igual sucedió con los hospitales. No hace aún mucho que el personal subalterno hospitalario continuaba estando constituido en su mayoría por religiosas.

M. P.: Estas mismas religiosas han desempeñado un papel considerable en la aplicación de las mujeres al trabajo: aquí se sitúan los famosos internados del siglo XIX en los que vivía y trabajaba un personal femenino bajo el control de religiosas formadas especialmente para ejercer la disciplina de las fábricas.

El Panóptico está lejos de estar exento de estas preocupaciones ya que se puede constatar la existencia de esta vigilancia del inspector principal sobre el personal subalterno, y esta vigilancia sobre todos, a través de las ventanas de la torre, sucesión ininterrumpida de miradas que hace pensar en “cada camarada se convierte en un vigilante”, hasta el punto de que se tiene la impresión, un poco vertiginosa, de estar en presencia de una invención que en alguna medida se va de las manos de su creador. Bentham, en un principio, quiere confiar en un poder único: el poder central. Pero, leyéndolo uno se pregunta, ¿a quién mete Bentham en la torre? ¿Al ojo de Dios? Sin embargo Dios está poco presente en su texto; la religión no desempeña sino un papel de utilidad. Entonces, ¿a quién? En definitiva es preciso decir que el mismo Bentham no ve muy claro a quien confiar el poder.

Foucault: Bentham no puede confiar en nadie en la medida en que nadie debe ser lo que era el rey en el antiguo sistema, es decir, la fuente del poder y de la justicia. La teoría de la monarquía lo suponía. Era preciso confiar en el rey. Por su propia existencia, querida por Dios, él era la fuente de la justicia, de la ley, del poder. El poder que radicaba en su persona no podía sino ser bueno; un mal rey equivalía a un accidente de la historia o a un castigo del soberano absolutamente perfecto, Dios. Por el contrario, no se puede confiar en nadie cuando el poder está organizado como una máquina que funciona según engranajes complejos, en la que lo que es determinante es el puesto de cada uno, no su naturaleza. Si la máquina fuese tal que alguien estuviese fuera de ella, o que tuviese él solo la responsabilidad de su gestión, el poder se identificaría a un hombre y estaríamos de nuevo en un poder de tipo monárquico. En el Panóptico, cada uno, según su puesto, está vigilado por todos lo demás, o al menos por alguno de ellos; se está en presencia de un aparato de desconfianza total y circulante porque carece de un punto absoluto. La perfección de la vigilancia es una suma de insidias.

J.-P. B.: Una maquinaria diabólica, como has dicho, que no perdona a nadie. La imagen quizá del poder de hoy. Pero, ¿cómo crees que se ha llegado hasta aquí? ¿Por voluntad de quién y con qué objeto?

Foucault: La cuestión del poder se simplifica cuando se plantea únicamente en términos de legislación o de Constitución; o en términos de Estado o de aparato de Estado. El poder es sin duda más complicado, o de otro modo, más espeso y difuso que un conjunto de leyes o un aparato de Estado. No se puede comprender el desarrollo de las fuerzas productivas propias del capitalismo, ni imaginar su desarrollo tecnológico, si no se conocen al mismo tiempo los aparatos de poder. En el caso, por ejemplo, de la división de trabajo en los grandes talleres del siglo XVIII, ¿cómo se habría llegado a este reparto de tareas si no hubiese existido una nueva distribución del poder al propio nivel del remodelamiento de las fuerzas productivas? Lo mismo sucede con el ejército moderno: no basta con que exista otro tipo de armamento, ni otra forma de reclutamiento, fue necesario que se produjera a la vez esta nueva distribución de poder que se llama disciplina, con sus jerarquías, sus cuadros, sus inspecciones, sus ejercicios, sus condicionamientos y domesticaciones. Sin esto, el ejército tal como ha funcionado desde el siglo XVIII no hubiera sido posible.

J.-P. B.: De todos modos, ¿existe alguien o algunos que impulsan el todo?

Foucault: Se impone una distinción. Está claro que en un dispositivo como el ejército, el taller o cualquier tipo de institución, la red del poder adopta una forma piramidal. Existe pues una cúspide. Sin embargo incluso en un caso así de simple, esta “cúspide” no es la “fuente” o el “principio” de donde se derivaría todo el poder como de un centro luminoso (esta es la imagen según la cual se representa a la monarquía). La cúspide y los elementos inferiores de la jerarquía están en una relación de sostén y de condicionamiento recíprocos; se “sostienen” (el poder como “chantaje” mutuo e indefinido). Pero si lo que me preguntas es si esta nueva tecnología de poder tiene históricamente su origen en un individuo o en un grupo de individuos determinados, que habrían decidido aplicarla para servir sus propios intereses y utilizar así, en su beneficio, el cuerpo social, te responderé: no. Estas tácticas han sido inventadas, organizadas, a partir de condiciones locales y de urgencias concretas. Se han perfilado palmo a palmo antes de que una estrategia de clase las solidifique en amplios conjuntos coherentes. Hay que señalar además que estos conjuntos no consisten en una homoge-neización sino más bien en un juego complejo de apoyos que adoptan los diferentes mecanismos de poder unos sobre otros permaneciendo sin embargo en su especificidad. Así, actualmente, la interrelación entre medicina, psiquiatría, psicoanálisis, escuela, justicia, familia, en lo que se refiere a los niños, no homogeneiza estas distintas instancias sino que establece entre ellas conexiones, reenvíos, complementariedades, delimitaciones, lo que supone que cada una conserva hasta cierto punto las modalidades que le son propias.

M. P.: Ud. rechaza la idea de un poder que sería una super-estructura, pero no la idea de un poder que es, en cierto modo, consustancial al desarrollo de las fuerzas productivas, que forma parte de él.

Foucault: Por supuesto. Y el poder se transforma continuamente con estas fuerzas. El Panóptico era una utopía-programa. Pero ya en la época de Bentham el tema de un poder espacializante, vigilante, inmovilizante, en una palabra, disciplinario, estaba desbordado por mecanismos mucho más sutiles que permitían la regulación de los fenómenos de población, el control de sus oscilaciones, la compensación de sus irregularidades. Bentham es “arcaizante” por la importancia que da a la mirada, es muy actual por la importancia que concede a las técnicas de poder en general.

M. P.: No existe un Estado global, existen micro-sociedades, microcosmos que se instauran.

J.-P. B.: ¿Es preciso entonces, frente al despliegue del panóptico, poner en cuestión la sociedad industrial? ¿O conviene hacer responsable a la sociedad capitalista?

Foucault: ¿Sociedad industrial o sociedad capitalista? No sabría responder si no es diciendo que estas formas de poder se encuentran también en las sociedades socialistas: la transferencia ha sido inmediata. Pero, sobre este punto, preferiría que intervenga la historiadora.

M. P.: Es cierto que la acumulación de capital surge por una tecnología industrial y por la puesta en marcha de todo un aparato de poder. Pero no es menos cierto que un proceso semejante aparece de nuevo en la sociedad socialista soviética. El estalinismo, en cierto modo, corresponde también a un período de acumulación de capital y de instauración de un poder fuerte.

J.-P. B.: De nuevo encontramos, como de pasada, la noción de beneficio; en este sentido, la máquina inhumana de Bentham se muestra como algo muy valioso, al menos para algunos.

Foucault: ¡Evidentemente! Habría que tener el optimismo un poco ingenuo de los dandys del siglo XIX para imaginarse que la burguesía es tonta. Por el contrario, conviene tener en cuenta sus golpes de genio. Y, entre ellos justamente, está el hecho de que ha sido capaz de construir máquinas de poder que posibilitan circuitos de beneficios los cuales, a su vez, refuerzan y modifican los dispositivos de poder, y esto de forma dinámica y circular. El poder feudal, funcionando por deducciones y gasto, se minaba a sí mismo. El de la burguesía se mantiene no por la conservación sino mediante transformaciones sucesivas. De aquí se deriva que la posibilidad de su caída y de la Revolución formen parte de su historia prácticamente desde sus comienzos.

M. P.: Se puede señalar que Bentham concede una enorme importancia al trabajo, al que se refiere una y otra vez.

Foucault: Ello responde al hecho de que las técnicas de poder se han inventado para responder a las exigencias de la producción. Me refiero a la producción en un sentido amplio (puede tratarse de “producir” una destrucción, como en el caso del ejército).

J.-P. B.: Cuando, dicho sea de paso, empleas el término “trabajo” en tus libros, raramente lo haces en relación al trabajo productivo.

Foucault: Porque se da el caso de que me he ocupado de gentes que estaban situadas fuera de los circuitos del trabajo productivo: los locos, los enfermos, los prisioneros, y actualmente los niños. El trabajo para ellos, tal como deben realizarlo, tiene un valor predominante disciplinario.

J.-P.B.: El trabajo como forma de domesticación. ¿No se da siempre?

Foucault: Por supuesto. Siempre se ha hablado de la triple función del trabajo: función productiva, función simbólica y función de domesticación o disciplinaria. La función productiva es sensiblemente igual a cero para las categorías de las que me ocupo, mientras que las funciones simbólica y disciplinaria son muy importantes. Pero, lo más frecuente, es que coexisten los tres componentes.

M.P.: Bentham, en todo caso, me parece muy seguro de sí, muy confiado en el poder penetrante de la mirada. Se tiene incluso la sensación de que no calibra muy bien el grado de opacidad y de resistencia del material que ha de corregir, que ha de integrar en la sociedad -los famosos prisioneros-. Además, ¿no es el panóptico de Bentham, en cierto modo, la ilusión del poder?

Foucault: Es la ilusión de casi todos los reformadores del siglo XVIII que han concedido a la opinión un poder considerable. Puesto que la opinión necesariamente era buena por ser la conciencia inmediata de cuerpo social entero, los reformadores creyeron que las gentes se harían virtuosas por el hecho de ser observadas. La opinión era para ellos como la reactualización espontánea del contrato. Desconocían las condiciones reales de la opinión, los “media”, una materialidad que está aprisionada en los mecanismos de la economía y del poder bajo la forma de la prensa, de la edición, y más tarde del cine y de la televisión.

M. P.: Cuando dices que han desconocido los “media”, quieres decir que no se han dado cuenta de que les haría falta utilizarlos.

Foucault: Y que esos media estarían necesariamente dirigidos por intereses económicos-políticos. No percibieron los componentes materiales y económicos de la opinión. Creyeron que la opinión sería justa por naturaleza, que se extendería por sí misma, y que sería una especie de vigilancia democrática. En el fondo, es el periodismo -innovación capital del siglo XIX- el que ha puesto de manifiesto el carácter utópico de toda esta política de la mirada.

M. P.: En general los pensadores desconocen las dificultades que van a encontrar para hacer “prender” su sistema. Ignoran que siempre habrá escapatorias y que las resistencias jugarán su papel. En el terreno de las cárceles, los detenidos no han sido gente pasiva; es Bentham quien nos hace pensar lo contrario. El discurso penitenciario se despliega como si no existiese nadie frente a él, como si no existiese más que una “Tábula rasa”, gente que hay que reformar para arrojar luego al circuito de la producción. En realidad hay un material -los detenidos- que resiste de un modo formidable. Lo mismo se podría decir del taylorismo, sistema que constituye una extraordinaria invención de un ingeniero que quiere luchar contra la gandulería, contra todo lo que hace más lento el ritmo de producción. Pero en última instancia, se puede uno preguntar:¿ha funcionado realmente alguna vez el taylorismo?

Foucault: En efecto, otro de los elementos que sitúa también a Bentham en lo irreal es la resistencia efectiva de las gentes. Cosas que Vd., Michelle Perrot, ha estudiado. ¿Cómo se ha opuesto la gente en los talleres, en las ciudades, al sistema de vigilancia, de pesquisas continuas? ¿Tenían conciencia del carácter coactivo, de sometimiento insoportable de esta vigilancia? ¿O lo aceptaban como algo natural? En suma, ¿han existido insurrecciones contra la mirada?

M. P.: Sí, han existido insurrecciones contra la mirada. La repugnancia de los trabajadores a habitar las ciudades obreras es un hecho patente. Las ciudades obreras, durante mucho tiempo, han sido un fracaso. Lo mismo sucede con la distribución del tiempo tan presente en el Panóptico. La fábrica y sus horarios han suscitado durante largo tiempo una resistencia pasiva que se traducía en el hecho de que, simplemente, no se iba. Es la prodigiosa historia del San Lunes en el siglo XIX, día que los obreros habían inventado para “tomar aire” cada semana. Han existido múltiples formas de resistencia al sistema industrial obligando a los patrones a dar marcha atrás en el primer momento. Otro ejemplo: los sistemas de micro-poderes no se han instaurado de forma inmediata. Este tipo de vigilancia y de encuadramiento se ha desarrollado, en un primer tiempo, en los sectores mecanizados que contaban mayoritariamente con mujeres o niños, es decir, con personas habituadas a obedecer: la mujer a su marido, el niño a su familia. Pero en los sectores digamos viriles, como la metalurgia, se observa una situación muy distinta. La patronal no llega a implantar inmediatamente su sistema de vigilancia, y debe, durante la primera mitad del siglo XIX, delegar sus poderes. Establece un contrato con el equipo de obreros a través de su jefe que es generalmente el obrero más anciano o más cualificado. Se ejerce un verdadero contra-poder por parte de los obreros profesionales, contra-poder que comporta algunas veces dos facetas: una contra la patronal en defensa de la comunidad obrera, la otra, a veces, contra los mismos obreros ya que el jefecillo oprime a sus aprendices o a sus camaradas. En realidad, estas formas de contra-poder obrero existieron hasta el momento en que la patronal supo mecanizar las funciones que se le escapaban, pudiendo abolir así el poder del obrero profesional. Existen numerosos ejemplos: en el caso de los laminadores, el jefe de taller tuvo los medios para resistir al patrón hasta el momento en que entraron en escena máquinas casi automáticas. El golpe de ojo del laminador -de nuevo aquí la mirada- que juzgaba si la materia estaba a punto será sustituido por el control térmico; basta la lectura de un termómetro.

Foucault: Sabido esto, hay que analizar el conjunto de las resistencias al panóptico en términos de táctica y de estrategia, pensando que cada ofensiva que se produce en un lado sirve de apoyo a una contra-ofensiva del otro. El análisis de los mecanismos de poder no tiene como finalidad mostrar que el poder es anónimo y a la vez victorioso siempre. Se trata, por el contrario, de señalar las posiciones y los modos de acción de cada uno, las posibilidades de resistencia y de contra-ataque de unos y otros.

J.-P. B.: Batallas, acciones, reacciones, ofensivas y contraofensivas, hablas como un estratega. Las resistencias al poder, ¿tendrían características esencialmente físicas? ¿Qué pasa con el contenido de las luchas y las aspiraciones que se manifiestan en ellas?

Foucault: En efecto, esa es una cuestión teórica y de método importante. Me sorprende una cosa: se utiliza mucho, en determinados discursos políticos el vocabulario de las relaciones de fuerza; el término “lucha” es uno de los que aparecen con más frecuencia. Ahora bien, me parece que se duda a la hora de sacar consecuencias, e incluso, a la de plantear el problema que subyace a este vocabulario. Quiero decir: ¿Hay que analizar estas “luchas” en tanto que peripecias de una guerra? ¿Hay que descifrarlas a partir de un código que sería el de la estrategia y de la táctica? ¿La relación de fuerzas en el orden de la política es una relación de guerra? Personalmente no me siento de momento preparado para responder sí o no de una forma definitiva. Pienso solamente que la pura y simple afirmación de una “lucha” no puede servir de explicación primera y última en los análisis de las relaciones de poder. Este tema de la lucha no es operativo más que si se establece concretamente, y respecto a cada caso: quién está en la lucha, en qué lugar, con qué instrumentos y con qué racionalidad. En otros términos, si se toma en serio la afirmación de que la lucha está en el corazón de las relaciones de poder, hay que tener presente que la brava y vieja “lógica” de la contradicción no basta, ni con mucho, para desembrollar los procesos reales.

M. P.: Dicho de otro modo, y para volver al panóptico, Bentham no proyecta sólo una sociedad utópica, describe también una sociedad existente.

Foucault: Describe en la utopía un sistema general de mecanismos concretos que existen realmente.

M. P.: Y, para los prisioneros, ¿tiene sentido tomar la torre central?

Foucault: Sí, con la condición de que éste no sea el sentido final de la operación. Los prisioneros haciendo funcionar el panóptico y asentándose en la torre, ¿cree Ud. que entonces sería mucho mejor que con los vigilantes?

NOTAS

(1) Michel Foucault describe así El Panóptico y a Jeremías Bentham en su obra Vigilar y castigar. Siglo XXI, México, 1976.

(2) John Howard publica los resultados de su encuesta en su libro: The State of the Prisions in England and Wales, with Preliminary Observations and an Account of some Foreign Prisions and Hospitals (1777).

 

Ska Keller: “Tenemos un verdadero problema con el racismo en Alemania”

Histórica del activismo ecologista, la eurodiputada Franziska Maria ‘Ska’ Keller señala la obligación de luchar contra la deriva xenófoba y autoritaria en la UE y la necesidad de que esta lidere la lucha global contra el cambio climático como los dos grandes retos a corto plazo de los 28.

Por Pablo Rivas

Franziska Maria ‘Ska’ Keller (Brandemburgo, 1981) es una vieja conocida del movimiento ecologista y por las libertades alemán. Diputada en el parlamento de la UE por Bündnis 90/Die Grünen, hoy lidera el Partido Verde Europeo. Con la próxima cumbre del clima de Katowice a la vuelta de la esquina, y en una Europa donde la derecha más ultra se abre paso de Italia a Polonia, pasando por Francia o Alemania, Keller reclama una acción más contundente contra la xenofobia y el autoritarismo y la vuelta de la UE al liderazgo global contra un cambio climático que avanza cada vez más rápido.  

No se recuerda una manifestación ultra tan multitudinaria como la de Chemnitz en décadas, ¿qué está pasando en Alemania?

Desafortunadamente hemos tenido unas cuantas. Lo que tenemos es un verdadero problema con el racismo. Esto no es nuevo, pero creo que la gente se siente ahora más empoderada para expresar este tipo de ideas más abiertamente porque está siendo respaldada por algunos políticos conservadores, como el ministro del Interior, que declaró que los que se manifestaban no son racistas, sino ciudadanos preocupados, y él habría caminado junto a ellos. Esto les está dando alas y lanza el mensaje: “Seguid, nos gusta lo que estáis haciendo”, con lo que tenemos un problema a nivel de Gobierno.

Sin embargo, no debemos olvidar tampoco que hay muchísima gente que está trabajando muy duro contra el racismo, apoyando a los refugiados. Es la otra cara de la moneda que tiene mucha menos visibilidad mediática pero es mucho más fuerte.

La extrema derecha parece beneficiarse del discurso antirrefugiados en toda Europa, ¿nos dirigimos a un nuevo aumento de poder de los partidos ultras y xenófobos?

Ya tenemos partidos xenófobos y de ultraderecha con mucho poder. Creo que todo esto tiene que ver con unos partidos de centro-derecha desplazándose hacia la derecha con la idea de que así le arrancarán votos a la extrema derecha. Pero esto no ocurre así y lo que realmente están haciendo es legitimar a la ultraderecha. Están moviendo el debate a su terreno. Es una situación en la que tanto Europa como los partidos de centro-derecha salen perdiendo. Sin embargo, continúa con el paso del tiempo. Espero que podamos salir de este círculo vicioso.

Tenemos que darnos cuenta de que es ahora el momento de alzar la voz, por tus propios derechos humanos pero también por los de tu vecino. No es momento de quedarse sentado en el sofá siendo indiferente, pensando que alguien solucionará los problemas. Eso no pasará. Debemos alzarnos, y cuando lo hagamos nos daremos cuenta de que no estamos solos, que hay muchísima gente que piensa de la misma manera que nosotros. Creo que el problema está ahí: hay una mayoría contra la extrema derecha pero esta ni es suficientemente visible y ni es lo suficientemente activa.

España está envuelta en la polémica por las repatriaciones en caliente. En la última reunión entre Sánchez y Merkel se acordó mayor colaboración para estas acciones y más ayuda a Marruecos y Túnez, ¿qué te parece esa política adoptada por los dos países?

Las repatriaciones en caliente son ilegales, punto. Si alguien pide protección, tienes que darle la oportunidad de tener un procedimiento de asilo justo. Eso no quiere decir que tengas que aceptar a todo el mundo. Obviamente, hay un procedimiento de asilo por una razón, pero tenemos que tener una política de migración y asilo mucho más comprensiva.

Actualmente lo que pasa es que gente que necesita protección internacional cruza el Mediterráneo y, si lo consigue, llega a países que, por su posición geográfica, se ocupan de esta tarea. Esto tiene que cambiar. Necesitamos crear un sistema de formas y pasajes seguros legales para pedir asilo por reubicación, por ejemplo, o por visado humanitario, y necesitamos una distribución de los solicitantes de asilo en la UE, porque todo Estado miembro de la UE debe participar en el esfuerzo, que no es ni mucho menos un esfuerzo tan grande. Es un reto tener un sistema de asilo para integrar a todo el mundo, pero es un reto más pequeño si todo el mundo contribuye y no se deja a solo unos pocos países.

Por otro lado, necesitamos tener un sistema legal sobre migración mejor para que la gente que no viene buscando asilo, sino una vida mejor, tenga unos términos justos para una solicitar la posibilidad de venir de forma legal. Esto haría las cosas mucho más claras y eficientes. No debemos olvidar que Europa y sus Estados miembro contribuyen de forma importante a las razones por las que las gente tiene que emigrar, con la exportación de armas fuera de la UE a países como Arabia Saudí o con políticas de pesca y agricultura que hacen a la población afectada más pobre, sin posibilidad de conseguir sustento si no emigran. Así que tenemos que ser realistas y hacer algo para que la gente que tiene que migrar no tenga que hacerlo. Nadie quiere dejar su casa.

¿Una Europa que rechaza a los refugiados en el Mediterráneo se preocupa por una nueva figura que ha surgido en el mundo, como es el refugiado climático?

Las particularidades de la migración climática, al menos de momento, señalan que normalmente esta sucede dentro de las propias regiones, podríamos decir, natales. La gente emigra al pueblo vecino, a la región vecina o, quizá y como mucho, al país vecino. Lo que tenemos que hacer en la UE es hacer todo lo que podamos contra el cambio climático pero también preocuparnos de los refugiados climáticos que hay en otras regiones. No podemos decir, “vale, nos preocupamos de los que vienen aquí”, aunque ni siquiera estamos haciéndolo. Tenemos que ir más allá, porque la mayoría de la migración y los refugiados climáticos están en otras partes del mundo.

¿Cuáles son los principales retos medioambientales que tiene la UE en lo que queda de legislatura europea?

Tenemos muchísimos retos en Europa ahora mismo. Por ejemplo, está el problema de que algunos Estados miembro no están siguiendo algunos de los principios básicos de cooperación europea, democracia y libertades. Esto un reto importantísimo para la UE. Tenemos partidos de extrema derecha y gobiernos como el de Italia o Austria que van a ser todo un reto para la Unión. Y por encima de todo esto tenemos un calentamiento global que está socavando las bases de nuestra existencia. Este verano, así como el año entero, ha sido el más caluroso jamás registrado, con grandes incendios incluso en el norte de Suecia. Cualquiera puede ver que el cambio climático es real y que está pasando, no es algo que llegará en algún momento en el futuro. Tenemos que hacernos cargo de esto ahora.

La buena noticia es que sabemos qué hacer, la cuestión es si lo vamos a hacer. Este año es especialmente importante porque en diciembre tenemos la próxima cumbre del clima en Katowice, Polonia, donde vamos a tener que definir y presentar cuáles van a ser las medidas que vamos a llevar a cabo.

En la cumbre preparatoria de Bangkok no se han acercado apenas las posturas tanto sobre la financiación climática como sobre el incremento de las ambiciones para no quedarse en el aumento de 3,5 grados al que nos dirigimos hoy. ¿Cuál es tu impresión sobre el futuro de las negociaciones? ¿Corremos peligro de que se repita el fiasco de Bonn y que en Katowice se retrase la entrada en vigor del Acuerdo de París?

El Acuerdo de París es un gran éxito de las negociaciones. Es un acuerdo muy bueno sobre el papel, pero ahora se trata de hacerlo realidad, llevarlo a la práctica. Vale, queremos limitar el calentamiento global significativamente, está muy bien decirlo, pero ahora lo que tienes que decir es cómo vas a hacerlo, qué vas hacer exactamente para reducirlo, cuántas toneladas de CO2… Para mí está claro que la UE tiene que ser la que lidere el proceso, tenemos que ser más ambiciosos y liderar el cambio, porque nadie más va a hacerlo.

Si echamos un vistazo a cómo está el debate y a los niveles y objetivos nacionales… estamos muy muy lejos. Alemania siempre ha sido pionera acerca de nuevas energías y cambio climático, pero eso se acabó. El gobierno ha dicho oficialmente que no va a seguir los objtivos 2020. No podemos aceptar esto como Unión Europea.

Negociaciones climáticas aparte, el movimiento ecologista apuesta por un cambio en lo local para luchar contra el calentamiento global. ¿Están las empresas y las instituciones preparadas para afrontar una transición ecológica y una descarbonización real?

Tienen que estarlo, porque obviamente necesitan hacerlo para una transición de la economía si queremos mantener un planeta en el que podamos vivir, algo en lo que creo que todos estamos de acuerdo. Pero no hay que dejar de lado que también hay un montón de oportunidades en esta transición. Por ejemplo, alguien tendrá que fabricar productos que sean más eficientes energéticamente, o los paneles solares y los molinos de viento. Espero que las compañías vean esas oportunidades y empiecen a implementarlas pronto, así tendrían además una ventaja. También vamos a necesitar objetivos claros de renovables y de reducción de CO2 porque así las empresas sabrán a qué atenerse.

Y la sociedad civil, ¿está participando en este proceso todo lo que puede? ¿O no actuará hasta que las consecuencias del cambio climático estén en la puerta de nuestras casas?

Hay muchísimas iniciativas que realiza la sociedad civil para proteger el planeta. Es impresionante ver lo que está haciendo la gente comprometida, por ejemplo, por la transición para dejar atrás el carbón, o que está yendo a protestar a las cumbres climáticas para exigir una política real contra el cambio climático. La sociedad civil está mucho más avanzada en conciencia y acción que los gobiernos.

Hay muchas cosas que los individuos pueden hacer, en términos de movilidad o con los productos que compran en los supermercados, pero yo no diría que todo deben hacerlo los individuos. Podemos hacer mucho, por supuesto, y no necesitamos esperar a nadie para llevarlo a cabo, pero necesitamos un marco legislativo, necesitamos políticas que vayan en la dirección correcta porque podemos decidir, por ejemplo, que solo vamos a comprar productos de agricultura ecológica, pero eso no es algo que pueda permitirse todo el mundo, por lo que es importante que tengamos legislación al respecto.

¿La unión europea está en disposición de liderar la lucha contra el cambio climático o el poder de los lobbies es demasiado fuerte?

Bueno, en realidad, ya no estamos liderando esa lucha. De hecho, nadie lo está haciendo. Por eso creo que la UE debe, más que nunca, hacerlo; si no, nadie lo hará. Con Trump, los Estados Unidos están fuera. Hay muchas regiones y ciudades que están siendo pioneras allí, y eso está muy bien, pero mirando a los diferentes polos de poder, la UE es la única que tiene el potencial de hacerlo, y necesitamos tomarnos esta responsabilidad muy en serio.

Las nucleares españolas están llegando al fin de su vida útil programada y está por ver si se prorrogará su funcionamiento otros diez años. Alemania es un ejemplo de cómo abandonar esta energía, ¿ves posible el fin de las nucleares en España y Europa?

No veo ninguna complicación a dejar de usar energía nuclear. Es una tecnología extremadamente peligrosa y ya hemos visto que los accidentes ocurren. Y ocurrirán. No debemos olvidarlo, por lo que tenemos que acabar con esta energía en toda Europa. Por supuesto, hay que hacerlo con una buena estrategia de energías renovables, con eficiencia energía y un menor gasto energético, porque necesitamos urgentemente una transición energética. Como decía, la buena noticia es que sabemos qué hay que hacer, tenemos que apostar por renovables, investigar… y es perfectamente realizable, solo necesitamos querer hacerlo.

Se estima que en 2020 la producción de plástico global superará los 500 millones de toneladas anuales y los productos de un solo uso representan la inmensa mayoría de unos residuos marinos que inundan el mar. ¿Estáis satisfechos con las medidas adoptadas por la Unión Europea y con el proyecto de directiva de plásticos de un solo uso?

Nos complace que la Comisión Europea se preocupe de todo esto. Es la primera vez que vemos algo así, y está muy bien que quieran quitar de circulación los plásticos de un solo uso. Pero este proceso podría ir más rápido y más allá de lo que propone la Comisión, porque esta solo quiere que los Estados miembros tengan objetivos generales sobre esos productos de un solo uso, pero no dice cuándo y cuánto hay que reducirlos. Necesitamos concreción. Es bueno que empiecen a pensar en encarar el problema, pero el problema lleva sin resolverse demasiado tiempo y no es que tengamos demasiado para resolverlo. Pronto va a haber más plástico que peces en los océanos.

Equo ha sido el primer partido verde a nivel estatal que ha tenido cierto éxito tras años de intentos, ¿creéis que esta fórmula puede consolidarse y crecer en España?

Creo que Equo es un partido que funciona muy bien. En Catalunya ha existido un partido verde durante décadas, con lo que no me preocupa la representación verde en España. Estamos muy contentos de tener a Equo como un partido miembro [del grupo parlamentario europeo Los Verdes-Alianza Libre Europea], que es muy activo tanto en el parlamento español como en el europeo.

Es muy difícil para un partido verde, para cualquier partido realmente, mantenerse y estabilizarse en primera línea. En Alemania, por ejemplo, tomó muchos años, mucho esfuerzo y mucho activismo hasta que Los Verdes consiguieron un espacio estable. Veo eso mismo en Equo, ese entusiasmo por a cambiar cosas, y ya estamos viendo cómo están ayudando a cambiar las cosas en gobiernos locales, como por ejemplo en Madrid.

¿Cómo ves su estrategia de ir en coalición con Podemos e Izquierda Unida?

Cada partido verde decide por sí mismo en qué coalición quiere integrarse. Hasta donde yo veo, esa estrategia está funcionando muy bien en España.

La estimación de voto de Unidos Podemos ha caído en los últimos meses, ¿cómo ves el futuro de las fuerzas políticas verdes y progresistas en España?

Con el nuevo gobierno queda claro que no iba a ser siempre PP por el resto de nuestras vidas. Mayorías diferentes son posibles. Obviamente, no es fácil, pero puede haber cooperación, cambio y compromisos. Espero que haya más espacio para ideas progresistas en España en el futuro.

La conciencia ecológica crece en Europa. Hay elecciones en 2019: ¿crees que los grupos ecologistas pueden aumentar su peso en el Parlamento europeo?

En las elecciones europeas tenemos la oportunidad de representar y cooperar con la otra Europa. Toda esa gente que mencioné antes que está luchando contra la extrema derecha, por los derechos humanos, por las libertades civiles… Hay muchísima en toda Europa. En Polonia, por ejemplo, donde se han echado a las calles para protestar contra la reforma del sistema judicial, o en Rumanía, donde la gente se ha plantado contra la corrupción. Esa es la otra Europa, esas son las personas con las que quiero trabajar y cooperar. Tenemos una gran oportunidad porque la gente sabe lo que nos jugamos. Tienes que tomar partido, no es eso de “no voy a ir a votar porque va a ser lo mismo”. No estamos en ese punto, y creo que la gente se ha dado cuenta de ello.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/medioambiente/ska-keller-verdadero-problema-racismo-alemania